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domingo, 27 de abril de 2014

La ética en el deporte y la función pedagógica del periodismo deportivo

Las noticias extraordinarias, las provenientes de modalidades que no ocupan el carril mediático o simplemente aquellas que son practicadas por mujeres, suelen plantear al periodismo deportivo un auténtico examen. Constituyen, cada vez que se producen, una oportunidad para evaluar si los criterios que utilizan estos medios en la selección y jerarquización de los contenidos son noticiosos o meramente mercantilistas; si en ellos se prioriza la transmisión a la sociedad de resultados y logros o más bien la recreación de anécdotas o rumores envueltos con celofán pseudonoticioso; si, en definitiva, este tipo de periodismo responde a su objeto social de contar el deporte en su diversidad y hacer honor a su apellido o si, por el contrario, desplaza e invisibiliza historias que tienen que ver con la actividad física de los atletas en favor del espectáculo y el entretenimiento. En función del grado de aplicación de criterios noticiosos, del tratamiento que se haga de las noticias sobre resultados de competiciones y del alejamiento de otras que nada tienen que ver con el deporte, el periodismo deportivo será, en primer lugar, más periodístico, y en segundo término, más deportivo. 

La futbolización de la información deportiva, la banalización de los contenidos y la ligereza en el empleo de las fuentes, el sexismo y la fijación de estereotipos raciales o culturales, la incitación a comportamientos violentos a través del empleo del lenguaje o la prevalencia de formatos extraperiodísticos en el panorama deportivo audiovisual son cuestiones esenciales que afectan a la calidad de la información y sobre las que es preciso reabrir cada cierto tiempo un debate que tiene que ver directamente con la ética profesional y con la responsabilidad social que cumple este tipo de periodismo por su especial repercusión y enorme interés que suscita entre los ciudadanos. 

Por todo ello, es necesaria y bienvenida la reflexión que plantean el periodista Jacobo Rivero y Claudio Tamburrini, investigador del Centre for Healthcare Ethics de la Universidad de Estocolmo (Suecia) en el libro Del juego al estadio. Reflexiones sobre ética y deporte (2014). Se trata de una obra que aborda el comportamiento del periodismo deportivo en un contexto ético entendiendo "el deporte como un espacio útil para la comunidad, como proceso de socialización y de protección", como "un lugar importante que existe hoy en día en multitud de iniciativas deportivas que viven alejadas de los focos y las informaciones".

Este texto planta sobre la mesa ciertas cuestiones normalmente olvidadas o, cuando menos, alejadas del debate diario en los medios y que tienen que ver con el modo de hacer su trabajo, así como del funcionamiento en general de las estructuras federativas y de la gestión del deporte profesional, porque a menudo se trata de contar verdades incómodas, de exponer públicamente que las prácticas de unos y otros son manifiestamente mejorables. Tal como señala Rivero, "en un mundo sobreinformado deportivamente no parece existir una especial preocupación por hablar de la relación entre la ética y el deporte, más allá de momentos puntuales en que el foco mediático se pone en alguna excentricidad o circunstancia excesiva en la que se trata el asunto -habitualmente- de forma superflua o tendenciosa en los medios de comunicación".

Los autores, que recorren episodios recientes del deporte de alta competición para reflexionar sobre comportamientos y actitudes de atletas, federaciones y medios de comunicación ("la mano de Dios" de Maradona en 1986, el cabezazo de Zidane en la final del Mundial de 2006, el caso de la atleta hermafrodita sudafricana Caster Semenya en 2009, Kathrine Switzer como icono de lucha por la igualdad en el deporte, en el maratón de Boston en 1967, el dopaje, la homosexualidad de Jason Collins en la NBA,...), inciden en la importancia de los periodistas como amplificadores de esos valores inherentes a la actividad fisica y que tienen a los deportistas profesionales como referentes sociales por su proyección pública. "La responsabilidad de cómo se cuenta, de qué se cuenta y de por qué se cuenta es innegable".

A juicio de Rivero, "más allá de la noticia, impera la forma" y "lo habitual -desgraciadamente- es que se imponga el grito, la banalidad o la ocurrencia ridícula", que muchas veces se aleja de lo que podría ser considerada realmente como información deportiva. Advierte de la peligrosa espectacularización de los contenidos, especialmente en formatos televisivos, que en ocasiones va acompañada de otras prácticas desdeñables, como la proyección estereotipada de la mujer deportista: "La responsabilidad social del periodista tendría que ver con poner en conexión a la sociedad con el deporte, no con ser un mero altavoz de la idiosincrasia particular de un mundo que parece ajeno a las transformaciones sociales que se producen a su alrededor".

Igualmente subrayan la misión clave del periodismo en aquellos casos en los que el deporte provoca desórdenes que ponen en riesgo la paz social: "Teniendo en cuenta esa realidad el periodista tiene una responsabilidad en función de cómo informa del acontecimiento deportivo, para que no sea precisamente la desinformación o infracalidad informativa la que aliente esa violencia o puede ser utilizada como excusa (...) Los casos de violencia en el deporte se suceden y su tratamiento mediático a veces se sintetiza hasta el extremo de la perversión, donde lo que se busca es la curiosidad del espectador manifestada a golpe de visitas a la página, más que información sobre cómo sucedió o por qué sucedió. Interesa el morbo más que el desarrollo de la noticia y su trasfondo".

Efectivamente, "la forma de informar también puede servir como pedagogía de los entornos sociales relacionados con el deporte"; el periodismo halla aquí un terreno abonado para cumplir con su función social de informar, formar y entretener, para contribuir a la erradicación de comportamientos indeseados y para generar una cultura en torno a la diversidad de modalidades y competiciones que existen.

domingo, 6 de abril de 2014

Javier Darío Restrepo: "A más ética, mayor calidad; a mayor exigencia de calidad, más urgencia de lo ético. No se puede dar lo uno sin lo otro"

Foto: FNPI / El Universo.
Javier Darío Restrepo es un periodista colombiano de una amplísima trayectoria en medios escritos latinoamericanos y reconocido internacionalmente como una autoridad en ética periodística. Catedrático de las universidades Javeriana y de los Andes, desde 1995 es maestro de la Fundación Gabriel García Márquez para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), con sede en Cartagena de Indias, donde, además, dirige el Consultorio Ético, puesto en marcha en el año 2000. Autor de varios libros, su título más reciente es El zumbido y el moscardón: taller y consultorio de ética periodística, publicado en 2004.

Desde su labor en el consultorio y a través de las múltiples conferencias y talleres en los que participa, Restrepo aconseja y guía a periodistas sobre cómo afrontar las situaciones que se dan a diario y en las que deben tomar decisiones éticas para proceder correctamente. Entiende que los códigos de ética y los libros de estilo están para usarse y aplicarse para que tengan verdadero sentido, que el periodismo ha de ejercerse con pasión y que este ha de exigir al profesional un esfuerzo permanente para perfeccionar sus conocimientos y sus técnicas; es un ejercicio de aprendizaje continuo.

Nos hemos puesto en contacto con él para conocer su visión de experto sobre los principales dilemas éticos que ha de encarar el periodista en la actualidad tras la irrupción de lo digital, y su opinión sobre el grado de la incidencia que puedan tener los nuevos entornos laborales y los nuevos ritmos de producción en la toma de decisiones éticas y en la calidad de los contenidos que los medios ofrecen al público.

- ¿Cómo surgió la idea de crear el Consultorio Ético en 2000 y con qué objetivos?
- Fue una idea de Jaime Abello, el director de la Fundación en vista de las preguntas que se multiplicaban en cada taller de ética de los que dictaba a periodistas de todo el continente. Recuerdo que entonces me dijo: hagamos algo parecido a los consultorios sentimentales que  publican los periódicos.

- ¿Cómo ha evolucionado desde entonces el tipo de consultas que recibe acorde a las nuevas exigencias profesionales?
- La evolución ha sido de lo teórico a lo práctico y concreto. Que es la misma evolución que tiene el conocimiento de la ética. Al principio se la considera un asunto de teoría filosófica, abstracta, hasta que se comprende con Aristóteles que la ética es un saber práctico. Hoy casi todas las preguntas tienen que ver con los dilemas que la práctica del oficio les plantea a los periodistas. A través del consultorio se puede seguir la historia que los periodistas están viviendo en sus respectivos países.

- Como señala el proyecto Ética Segura de FNPI, aunque los viejos principios éticos siguen intactos, el nuevo entorno mediático plantea otros retos para su aplicación. ¿Cómo ha de llevarse a cabo esa trasposición de lo viejo a lo nuevo para que el periodismo siga teniendo vigencia?
-Siempre que haya humanos y esos humanos actúen, el periodismo tendrá vigencia. El periodismo no depende de los medios sino de la necesidad humana de conocer la historia que fluye.
Algo parecido hay que afirmar de la ética que siempre será la misma, solo que con distintas aplicaciones, como respuesta a la vocación interior del ser humano de buscar la excelencia. El día en que los humanos no quieran ser mejores, cuando consideren que han llegado a la máxima de sus capacidades, ese día la ética será innecesaria y se podrá considerar en estado de obsolescencia. Como se ve, la ética es mucho más que un código, unas normas o un manual de estilo. Estos son instrumentos siempre perfectibles.

- Después de la puesta en marcha de Ética Segura se han creado otras webs para profesionales de la comunicación en el ámbito iberoamericano, también centradas en cuestiones como la deontología profesional, la verificación o la investigación periodística. Da la sensación de que cunde la preocupación y la necesidad de seguir velando por estos grandes temas en un momento como el actual, ¿no le parece?
- Corren paralelamente dos corrientes: la del desarrollo ético y la de la búsqueda de la calidad humana y profesional. No se puede dar lo uno sin lo otro. A más ética, mayor calidad; a mayor exigencia de calidad, más urgencia de lo ético. Ética y calidad se exigen mutuamente. Esto explica que los esfuerzos y las iniciativas en materia ética se multipliquen.

- El desarrollo del entorno 2.0 y, muy especialmente, los blogs y las redes sociales han transformado la manera de trabajar del periodista. ¿Cómo está afectando este nuevo escenario a los procesos de captación, selección, jerarquización y tratamiento de las fuentes de información en los medios?
-La tecnología digital ha modificado la actitud del humano ante las dos categorías kantianas del espacio y el tiempo. Esto que parecía una especulación filosófica influye más de lo que pensamos en los comportamientos y en los criterios humanos. Por eso los deberes éticos resultantes de nuestra condición de seres localizados y fechados tienden a ser desconocidos cuando se reducen el espacio y el tiempo. El conocimiento de los hechos es uno si, suprimido el tiempo por la inmediatez, quedan reducidos a  una versión de los sentidos; son otros, si descartada la inmediatez e incorporado el factor tiempo, se les somete a la reflexión y al análisis. A partir de este ejemplo se pueden percibir las condiciones del nuevo escenario. La misma reflexión se puede hacer en relación con el espacio. No es la misma urgencia de los deberes éticos para con el otro cuando se lo tiene delante, cara a cara, que si lo sabes distante. La tecnología digital al multiplicar los prójimos (los próximos) modifica la relación con ellos. El número de los próximos, limitado a los que espacialmente eran cercanos, se ha vuelto incontable porque la tecnología ha hecho posible entrar en contacto con un universo humano cada vez más amplio; y con todos ellos se mantienen los deberes que  nos impone la relación con el otro. 

- ¿El ritmo frenético de Twitter impide al periodista ser ecuánine en el tratamiento de la información y justo con las fuentes? Se lo pregunto porque cada vez hay más periodismo de una sola fuente y a veces ni siquiera se atribuye la noticia de forma correcta.
- El twitter es un ejemplo cabal de los efectos de suprimir el espacio y el tiempo.El resultado es una expresión instintiva, sin tiempo para la reflexión y el pensamiento y sin espacio para expresarlo porque los 140 caracteres son una prisión demasiado estrecha para el pensamiento,  que, de por sí,  rechaza todo límite, por su propia naturaleza.

- ¿Cuál es la responsabilidad ética de la persona que retuitea? Cuando el rumor o la falsa noticia se hace viral, se hace imparable. Además, pocas veces se rectifica.
- Es la misma responsabilidad de quien emite cualquier información. Solo cambia el mecanismo. La calumnia, la mentira, el error generan responsabilidades cualquiera sea el medio que se utilice para difundirlos Cuanto más poderoso sea el medio, mayor es la responsabilidad. Puesto que los términos de una calumnia, o los efectos de un error se multiplican por la poderosa naturaleza del medio, es tanto mayor el deber de reparar el daño.

"La responsabilidad ética de la persona que retuitea es la misma de quien emite cualquier información. Solo cambia el mecanismo"

- ¿Es ético que los medios resalten los errores de la competencia?
-Cuando se trata de impedir o disminuir el daño hecho por una información de la competencia, es un deber mostrar el error y proporcionar la información correcta.
Cuando esa crítica contribuye a una mejoría de los medios por la enseñanza que deja, es sano hacerlo.
Cuando se trata de un truco comercial para ganar audiencia y autoridad, es una innoble manera de competir.

- Usted ha señalado que "el tiempo se convierte en un problema ético cuando se prefiere lo rápido a lo correcto”. ¿En qué medida está perjudicando toda esta aceleración de los procesos por ser el primero en dar la noticia a la calidad de los contenidos periodísticos?
- Ese problema ya había comenzado antes de la aparición de lo digital, con la carrera comercial para dar la noticia primero y antes que la competencia. Fue la idolatría por la “exclusiva”, o “la chiva” como se la llamó en Colombia. Esa carrera dio buenos resultados comerciales: se vendieron más periódicos, o se captó una mayor sintonía; pero malacostumbró a los receptores porque aprendieron a mirar solamente la superficie de los hechos y prescindieron de la mirada inteligente, la que va más allá de lo sensible en busca de los porqués, los para qués, los cómos, los mismos quiénes y qués de los hechos. Y cuando uno solo conoce la piel de los hechos, pierde la posibilidad de ejercer un control sobre ellos; deja de ser sujeto de la historia y se queda en objeto de ella, consumidor pasivo de información y a un paso de ser víctima de lo que pasa. 

"La carrera por la exclusiva dio buenos resultados comerciales, pero malacostumbró a los receptores porque aprendieron a mirar solamente la superficie de los hechos y prescindieron de la mirada inteligente"

- Y en medio de toda esta vorágine informativa, ¿dónde quedan los libros de estilo? Parece que muchos se han olvidado de que existen.
- Lo mismo que los códigos de ética y las tecnologías, son lo que sean quienes los usan.

- El Gobierno de México ultima una nueva Ley por la que será obligatorio que las cadenas de radio y televisión de este país cuenten con una Defensoría de la Audiencia. ¿Hacen falta más medidas correctoras como esta para salvaguardar la credibilidad del periodismo?
- Más que la credibilidad del periodismo, lo que esas instituciones buscan es defender a las audiencias. La credibilidad del periodismo no la preservan las leyes, en eso el periodista y los propios miedos tienen una responsabilidad indelegable.

martes, 16 de julio de 2013

J.D. Restrepo: "Un periodista deportivo atrincherado en las filas de un equipo, y dispuesto a aplaudir sus acciones, mal puede reconocer la verdad de los otros"

Las 10 características del buen periodista, por Javier Darío
Restrepo. Foto: Fundación El Universo / FNPI
Periodismodeportivodecalidad ha acudido al Consultorio Ético online de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano para conocer la opinión del experto que lo dirige, el profesor colombiano Javier Darío Restrepo, sobre la medición ética del ejercicio del periodismo deportivo actual. 

Más concretamente, le hemos interrogado sobre la actitud y la conducta de ciertos informadores que llegan a establecer una relación de peligrosa proximidad con sus fuentes más habituales, en este caso deportistas, entrenadores, agentes o directivos de clubes; y que en ocasiones se muestran incapaces de discernir entre trabajo y amistad para mantener la imparcialidad.

¿Hasta qué punto cabe calificar de "periodístico" aquello que es decididamente parcial y servil hacia unas fuentes determinadas? ¿Acaso uno puede hacer periodismo con la camiseta de su equipo favorito puesta?¿Cómo repercute todo ello en la credibilidad del profesional y de su medio de comunicación ante los ciudadanos?

He aquí la pregunta enviada al referido consultorio y la respuesta argumentada de Javier Darío Restrepo:

- ¿Desde un punto de vista ético es reprobable que periodistas aplaudan a un deportista o entrenador al anunciar su retirada en una rueda de prensa?

- Cuando el periodista se alindera o atrinchera, disminuyen su credibilidad y sus posibilidades de influencia. A veces en las normas de los códigos, o en las de los Manuales de Estilo, se enfatiza en la necesidad de mantener una posición imparcial, por dos razones:

1. Porque así se puede acceder a la verdad de los hechos. Un periodista deportivo atrincherado en las filas de un equipo, y dispuesto a aplaudir sus acciones, mal puede reconocer la verdad de los otros equipos; lo mismo le sucede a quien se alindera del lado de un político, de un gobernante o de sus programas porque se predispone a mirar hacia uno u otro lado y a ignorar o a mirar mal al otro lado, y por consiguiente estará más dispuesto para la propaganda que para la información.

2. Porque se afectan la credibilidad y el buen servicio del medio de comunicación. El medio que se deja rotular como el medio de un equipo, o de un gobierno, o de un político, pierde la confianza y la lealtad de la ciudadanía que no está de acuerdo con esa facción. El ideal profesional y comercial de un medio es que pueda ser tenido como un medio para todos. Esa universalidad es conveniente comercialmente, pero sobre todo, profesionalmente porque permite hablar en el lenguaje y sobre el interés de todos, que es el objeto de la palabra y de esta profesión de la palabra, que es el periodismo.

Documentación

La imparcialidad se puede malinterpretar si se considera un objetivo en sí misma. La imparcialidad debería significar que el periodista es fiel a los hechos y a la comprensión que el ciudadano debe tener de ellos y no debería significar: “¿estoy siendo imparcial con mis fuentes para que ninguna de ellas se sienta agraviada? Tampoco debería implicar que el periodista pregunte: “¿y mi artículo parece imparcial?". Estas son valoraciones subjetivas que pueden apartar al periodista de la necesidad de hacer cuanto sea posible por verificar su trabajo.

Tras escuchar y estudiar las ideas de periodistas, ciudadanos y otras personas que han reflexionado sobre el periodismo y la información, empezamos a vislumbrar un conjunto de conceptos que forman las bases de la disciplina de verificación. Estos conceptos constituyen los principios intelectuales de una ciencia de la información:

a)     Nunca añadas nada que no esté.
b)     Nunca engañes al lector.
c)     Sé lo más transparente posible sobre tus métodos y motivos.
d)     Confía en tus propias investigaciones.
e)     Haz profesión de humildad.

Bill Kovach y Tom Rosenstiel en Los elementos del periodismo. Ediciones el País, Bogotá 2003. P. 108-109.

jueves, 4 de julio de 2013

Algunas propuestas para la medición de la calidad en el periodismo deportivo


Pasados unos años, tres desde la creación de este blog, el denominado 'periodismo deportivo de calidad' ha pasado de ser un mero distintivo diferenciador y medidor de los contenidos que se vierten al público en esta área informativa hasta situarse en el centro del debate habitual entre aficionados y convertirse, además, en una materia de estudio de creciente interés entre un número cada vez mayor de profesores e investigadores en diferentes países.

Preocupan y mucho las disfunciones lingüísticas que se producen en este tipo de periodismo, como el abuso de voces extranjeras y neologismos innecesarios, traslados semánticos erróneos, la incitación a la violencia a través de términos extraídos de la jerga militar-belicista, la degeneración de formas coloquiales en vulgarismos, la implantación de los clichés o la introducción de elementos sexistas en el discurso periodístico. 

Otros estudios recientes apuntan a cuestiones éticas que son manifiestamente mejorables como el escaso número de fuentes empleadas, la confusión permanente entre información y opinión o la parcialidad informativa. Igualmente, despiertan la atención en este campo aspectos como la introducción de elementos pseudoperiodísticos y una progresiva trivialización de los contenidos, que a veces tienen más de espectáculo que de información, que a veces son más propios del marketing que del periodismo.

Teniendo en cuenta todo ello, podemos afirmar que la consecución de la calidad en el periodismo deportivo ha de cimentarse en tres pilares fundamentales: un uso correcto del lenguaje para transmitir de la mejor forma posible las noticias al público, una consolidación de los estándares éticos en la profesión y una mejora y diversificación de los contenidos, de forma que estos se ajusten más a la realidad multideportiva existente y a criterios de selección y jerarquización más noticiosos que mercantilistas, más acordes a los logros de la competición que a la cuenta de resultados de las empresas.  

Para avanzar en este sentido es preciso que tanto los medios de comunicación como los profesionales que en ellos trabajan se autorregulen más, de manera que se favorezca la construcción de códigos de conducta profesional que se rijan por estándares éticos y se aumenten y mejoren los controles de calidad idiomática de los textos. Por ello, planteamos la idoneidad de hacer extensivo al periodismo deportivo la aplicación de una serie de indicadores para la consecución de un periodismo de calidad.

Entre las propuestas realizadas en este sentido en los últimos años en el ámbito hispanohablante, cabe reseñar la propugnada en el año 2006 por la Fundación Prensa y Democracia (PRENDE) en México, que estableció ocho principios de actuación, tanto los que dependen directamente del trabajo del periodista como los que dependen de su entorno.

Por una parte, este estudio fija como prioridad la transparencia en los procesos de construcción y procesamiento de la información; la verificación y contextualización de los datos y la información; la investigación; y la creación de  espacios de comunicación horizontal entre los periodistas y sus directivos. Por otra, apunta a la aplicación de códigos de ética profesional; respeto y preservación de derechos fundamentales; separación entre los contenidos informativos y la publicidad; y mecanismos de contrapeso a los medios para garantizar el derecho a réplica como, por ejemplo, la figura del ombudsman o defensor.

Además, se señala el libro de estilo como una herramienta que puede facilitar a un medio de comunicación la aplicación de estos principios, ya que, además de incluir orientaciones para uso correcto y unificado del idioma, contiene y da a conocer pautas para el manejo de fuentes (confidenciales o no), tratamiento de citas textuales y formas de atribuir la información, así como la corrección y admisión de errores en lo que constituye un ejercicio de transparencia con el público al que se dirige.

Otros indicadores aplicables al periodismo deportivo son los que recoge el método VAP (Valor Agregado Periodístico), desarrollado desde hace más de veinte años en la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Pontificia Universidad Católica de Argentina. El VAP, cuyas conclusiones quedaron recogidas en 2011 en un libro, diferencia entre proceso y producto periodístico y establece una serie de indicadores en las dos etapas de concepción del texto periodístico: la selección de la noticia y su creación.

Así, entre las variables de la medición de la calidad en el proceso de selección, se encuentran la capacidad del redactor para discriminar entre diferentes acontecimientos noticiosos, la originalidad de la pauta informativa de cada medio, el número y las tipologías de fuentes utilizadas o el equilibrio informativo interno entre protagonistas y antagonistas. 

En cuanto al proceso de creación, sobresalen los indicadores de estilo, que agrupan a acciones relacionadas con el dominio del lenguaje y la creatividad en la construcción de la pieza informativa, los rasgos de contextualización realizados por el periodista para narrar el hecho y los indicadores de énfasis, que recorren el punto de vista adoptado por el narrador para exponer lo sucedido.

La aplicación de estas propuestas en el estudio del periodismo deportivo podrá darnos una medida fiable del grado de calidad de los contenidos que se emiten en este campo informativo y fijar así con claridad unos principios generales de actuación, que posteriormente deberán amoldarse con la suficiente flexibilidad a cada caso y a la circunstancia idiomática de cada país, y cuya aplicación permitirá a los medios ofrecer a sus lectores un producto más responsable, riguroso y creíble.

viernes, 14 de junio de 2013

La necesaria consolidación de la ética profesional en un ámbito periodístico de alto impacto social

El progresivo deterioro de los contenidos del que adolece buena parte del periodismo deportivo actual ha provocado en los últimos tiempos que se haya producido un notorio incremento en el número de publicaciones y estudios académicos en esta área de conocimiento y que, además, son coincidentes a la hora de plantear la necesidad de elevar los estándares éticos e idiomáticos en este tipo de medios de comunicación debido a la gran responsabilidad social que contraen a la hora de emitir sus informaciones.

Una de las últimas aportaciones científicas en este sentido es la tesis doctoral titulada Ética, responsabilidad y observación de los códigos deontológicos en el periodismo deportivo, leída hace tan solo unas semanas por Javier Gómez Bueno en la Facultad de Comunicación y Documentación en la Universidad de Murcia, bajo la dirección de los profesores Cristina Roda Alcantud y Pedro Antonio Rojo Villada.

Esta tesis concluye que la prensa deportiva diaria en España no cumple con los parámetros éticos recogidos en los principales códigos deontológicos de la profesión periodística, tanto nacionales como internacionales, y que, por tanto, es preciso que los periodistas y los medios de comunicación de esta área informativa adquieran un mayor compromiso y pongan en marcha mecanismos de autorregulación para evitar nuevos excesos comunicativos perjudiciales para el público y así contribuir a la mejora de la calidad de los contenidos. 

El autor llega a estas aseveraciones tras efectuar un análisis de un millar de textos informativos (noticias, crónicas y reportajes) publicados en los cuatro diarios deportivos de difusión nacional (Marca, As, Sport y Mundo Deportivo) atendiendo a una serie de variables: la parcialidad y la subjetividad del profesional, la distinción de géneros periodísticos, la inclusión del rumor como elemento noticioso, el número de fuentes consultadas por noticia, el sensacionalismo, el lenguaje emotivo y belicista y sus connotaciones violentas, así como las acusaciones infundadas de corrupción arbitral o estamental.

Igualmente, para aplicar todas estas variables a la medición de la calidad ética de la prensa deportiva se toman como referencia los siguientes códigos deontológicos: la Declaración de Principios sobre la Conducta de los Periodistas de la Federación Internacional de Periodistas, el Código Internacional de Ética Periodística de la Unesco, el Código Europeo de Deontología del Periodismo, la Declaració de Principis de la Professió Periodística a Catalunya (Col.legi de Periodistes de Catalunya), el Código Deontológico de la Federación de Asociaciones de Periodistas Españoles (FAPE) y el Código Deontológico del Sindicato de Periodistas de Madrid.

A tenor de los resultados obtenidos, Gómez Bueno indica que la parcialidad es la tónica general en estos periódicos, "elevándose hasta límites casi propagandísticos en los diarios editados en Barcelona" y afirma que "para una buena salubridad ética de la prensa no es producente que en más de la mitad de las noticias se realicen especulaciones o que en un tercio de ellas sean opinativas sin datos que las corroboren". 

Así, por un lado, argumenta que no existe una clara delimitación entre los elementos informativos y de opinión en los textos, y, por otra parte, alerta sobre el uso frecuente de rumores y la "rigurosidad baja" debido al escaso número de fuentes empleadas. De hecho, en el 40% de los casos se afirman hechos sin aportar pruebas, el 26% no usa ninguna fuente o emplea el condicional, casi el 65% se ampara en una sola fuente, solo el 20% utiliza dos o más, y apenas el 5% da voz a todas las partes en conflicto. 

A juicio del autor, "estos datos dicen muy poco sobre la calidad de la prensa deportiva actual, donde todos los rumores son tratados como noticias debido al posible impacto que se obtiene" y donde la tendencia al sensacionalismo en titulares impactantes y en contenidos morbosos o pertenecientes al ámbito privado de los protagonistas "es equiparable con las actitudes poco serias y rigurosas de la prensa rosa".

En cuanto al análisis del discurso en este ámbito, se detecta la utilización de un lenguaje bélico y emotivo en, al menos, un tercio de los ejemplos estudiados, si bien el empleo de ilustraciones con contenido violento y los recordatorios de hechos conflictivos entre protagonistas es "relativamente bajo".

Por último, se observa un cierto grado de servilismo hacia el equipo de la ciudad de donde se edita el diario, como parte de una estrategia, más comercial que periodística, dirigida a satisfacer una línea ideológica y las afinidades hacia unos colores determinados para así fidelizar lectores; y se pone de manifiesto una interpretación tendenciosa de los acontecimientos que en ocasiones tiene que ver más con el abuso de la subjetividad o el forofismo del propio periodista. 

Trabajos como este no hacen sino corroborar la necesaria consolidación de la ética profesional en un ámbito de tanto impacto social como el periodismo deportivo, el área informativa que cuenta con un mayor número de seguidores, sobre los cuales ejerce una enorme influencia, tanto en la proyección de conductas como en su formación cultural e idiomática. Como afirma el propio Gómez Bueno, "todo aquello que sea susceptible de provocar grandes pasiones, de tener una repercusión social inusitada y de generar increíbles recursos económicos, debe estar sometido a una estricta vigilancia moral y ética".

Tal como hemos señalado en este blog en varias ocasiones, este tipo de periodismo sobre todo tiene la responsabilidad de ser educador y transmisor de los valores positivos inherentes a la práctica deportiva, como el afán de superación, la cultura del esfuerzo, la solidaridad, el compañerismo, la igualdad o el juego limpio; y el compromiso social de informar con rigor. La dimensión ética y la relevancia de los contenidos deportivos, en la relación al consumo y a su incuestionable trascendencia social, requieren de una mayor autorregulación por parte de los medios de comunicación y de los propios periodistas a título individual; tienen ante sí la gran responsabilidad de satisfacer el derecho de la ciudadanía a obtener una información legítima, rigurosa y veraz. 

Aquí puede consultar y descargar la tesis completa en PDF.

lunes, 29 de abril de 2013

Las funciones del defensor de la audiencia de ESPN, una figura pionera en el periodismo deportivo audiovisual


El periodismo deportivo suele ser objeto de una paradoja histórica: siendo la tipología informativa de mayor impacto social, carece en la mayoría de los casos de una autorregulación suficiente; vive más expuesto que ningún otro al escrutinio del ciudadano, mientras apenas ha desarrollado mecanismos dirigidos a garantizar un producto de mayor calidad con el que satisfacer a su audiencia y evitar así nuevas críticas por haber cometido excesos alejados de los principios éticos y deontológicos más elementales.

Por ello, cada vez que un medio de información deportiva se dota de un instrumento encaminado a lograr esa necesaria autorregulación es noticia. Hace unos días la cadena de televisión estadounidense ESPN nombró al reputado periodista Robert Lipsyte (ex de New York Times, NBC y CBS) su nuevo ombudsman o defensor de la audiencia, una figura pionera en el ámbito periodístico deportivo audiovisual que esta misma cadena creó en el año 2005 con los objetivos de asegurar la independencia del medio de comunicación respecto al poder y las fuentes oficiales, y, sobre todo, de velar por los intereses generales de los televidentes, oyentes e internautas a los que se dirige. 

Desde entonces esta institución, que funciona como una voz independiente y crítica que examina el trabajo de los periodistas de ESPN y expone públicamente sus recomendaciones de mejora en un espacio fijo con que cuenta en la web de la cadena, ha tratado de asumir el cumplimiento de un pacto de calidad con el aficionado al deporte, a quien debe rendir cuentas ofreciéndole una completa y exacta descripción de los hechos mediante una información diligentemente obtenida y debidamente comprobada. 

Por tanto, en aras de mantener esa relación de transparencia con los televidentes, oyentes y usuarios, las funciones del defensor de ESPN pasan por atender sus consultas, quejas y sugerencias, no solo para explicarles cómo funciona la cadena y de qué manera esta aborda un ámbito tan complejo y de tanta trascendencia social como el deportivo, sino también para representarlos en la redacción, haciéndoles partícipes de los procesos de elaboración de los contenidos que se emiten, siempre a caballo entre la información y el entretenimiento.

El defensor se erige así como una especie de guardián de una ventana que ha de permanecer siempre abierta a la redacción, y que, en el caso de ESPN, constituye la mayor ventana abierta al mundo del deporte que existe, una compañía que cuenta con más un millar de profesionales que no dejan de producir contenidos a lo largo de las 24 horas en una diversidad de plataformas, tanto en inglés como en español.

Por su extraordinaria dimensión y su carácter global, el reto de ESPN es abrir aún más ese espacio de comunicación permanente entre el defensor y el usuario, y adaptar su rol al nuevo entorno digital. Para ello, los planes de esta cadena deportiva apuntan a la posibilidad de crear a corto plazo un blog específico y una cuenta de Twitter con el propósito de dar a conocer la labor que realiza su ombudsman y de aproximarlo aún más al público.

Por otra parte, el defensor de la audiencia tendrá como encomienda añadida velar por el cumplimiento del manual de estilo de ESPN (Editorial Guidelines for Standards & Practices), un texto cuya última edición data de 2010, pero que se encuentra en constante actualización. De hecho, en 2011 se aprobaron unas nuevas directrices para el uso interno de las redes sociales -no exentas de polémica- y pronto se revisarán sus normas relativas al tratamiento de las fuentes y la atribución de las informaciones, tal como anunció recientemente la propia cadena.

La contratación de Robert Lipsyte, que se convierte en el quinto defensor de ESPN, afianza a este medio de comunicación como la única cadena deportiva de Estados Unidos que cuenta con un puesto de estas características (no existe ni en NBC Sports Network, ni en CBS Sports Network ni en Fox Sports). La autoproclamada como 'Líder mundial del deporte' tiene, de momento, un nuevo argumento para distanciarse de sus más directos competidores.  

lunes, 11 de marzo de 2013

Un recorrido por los principales códigos de ética periodística del mundo


Los libros de estilo periodísticos persiguen la plasmación de una manera de contar y presentar las noticias que permite a los medios de comunicación la construcción de un producto informativo que esté bien redactado y sea accesible, atractivo, ordenado y homogéneo. Además de hacerlo fomentando un uso correcto del idioma entre los profesionales y la ciudadanía, estas obras tratan de establecer con exactitud las pautas de procedimiento y comportamiento profesional que han de seguirse a la hora de construir y presentar las informaciones a partir de unos preceptos fundamentalmente éticos y, en menor medida, ideológicos. De esta forma, suelen incluir la enumeración de los criterios de tratamiento de la información y de conducta de los periodistas, así como la formulación de unos principios editoriales con los que el medio de comunicación trata de mostrarse ante su público con la máxima transparencia. 

La mayor parte de los preceptos que incluyen se inspiran en los códigos éticos o deontológicos de la profesión, viejos corpus textuales que recopilaron las principios esenciales que siguen rigiendo la actividad periodística actualmente: veracidad, honestidad, independencia, responsabilidad social, pluralismo, transparencia, y claridad y concisión en la emisión de los mensajes. Desde que se redactase el primer código de ética periodística en 1914, The Journalist Creed en la Escuela de Periodismo de Missouri, estos textos han servido de guía a los profesionales para no incurrir en casos de conflictos de intereses, para hacer valer el derecho público a la información siendo a la vez equilibrados y respetuosos con otros derechos fundamentales individuales y, sobre todo, para actuar con justicia, diligencia y rigor en el procedimiento. Cualquier información que se emita o publique debe estar apoyada siempre en datos contrastados y verificados, y su consecución ha de estar fundamentada en una relación profesional con las fuentes de información. 

Nos encontramos en un momento de la historia donde el periodismo está más en entredicho que nunca, es una de las profesiones peor valoradas por la ciudadanía y su credibilidad ha de ser reconquistada. Denuncias por plagios, la publicación de rumores, no-noticias o el falseamiento de informaciones donde las fuentes no son visibles o no se atribuye adecuadamente han reavivado la polémica y, con ella, la preocupación por el mantenimiento de unos estándares de calidad mínimos para que el periodismo siga siendo respetado. Hace falta una mayor autorregulación profesional.

Por ello, los planteamientos de estos códigos éticos, pese al tiempo transcurrido desde su elaboración, cobran hoy plena vigencia y nos invitan a una obligada relectura y a una oportuna reflexión sobre el estado actual y el devenir más próximo de nuestra profesión. En un momento en el que ciudadanos, colectivos profesionales e instituciones académicas abogan por una necesaria renovación del periodismo, quizá sea precisa antes una reformulación del mismo. Porque los viejos principios de la profesión siguen siendo, paradójicamente, lo más nuevo; a ellos los periodistas y las empresas periodísticas han volver una y otra vez para seguir cumpliendo con el compromiso explícito de servicio público al que se deben y que una vez decidieron contraer con la sociedad y la opinión pública.

Por su enorme valor y su incuestionable vigencia, exponemos aquí algunos de los principales códigos éticos del periodismo, tanto los confeccionados por colectivos y asociaciones profesionales como aquellos otros que se concibieron de manera específica para un solo medio de comunicación. Aunque la lista es a todas luces ampliable, se ha efectuado una selección lo más completa y plural posible teniendo en cuenta, además, los países y territorios más representativos, aquellos donde estas obras están más extendidas y son referencia internacional.

. International Federation of Journalists (IFJ)
Status of Journalists and journalism ethics: IFJ principles

. Consejo de Europa

EE.UU.

. Society of Professional Journalists (SPJ) 

. American Society of Newspaper Editors (ASNE)

. American Society of Business Publication Editors

. The New York Times

. Associated Press
AP News Values and Principles

.  Corporation for Public Broadcasting 
. The Washington Post

.  ProPublica

. Detroit Free Press
Free Press ethics policy

. Los Angeles Times
Ethics Guidelines

. NPR
Ethics Handbook

. Buzzfeed
The Buzzfeed Editorial Standards And Ethics Guide

Canadá

. Fédération Professionelle des Journalistes du Québec
Guide de déontologie des journalistes du Québec

. Radio Television News Directors Association  (RTNDA) of Canada
Code of EthicsCode de déontologie

. The Globe and Mail
Editorial Code of Conduct

Reino Unido

. National Union of Journalists (NUJ)
Code of Conduct

. Press Complaints Commission
Editor´s Code of Practice


. Reuters
Standards and Values

. The Guardian
Editorial Code

España

. Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE)
Código deontológico

. Col.legi de Periodistes de Catalunya
Codi deontològic

. El Español
Normas de conducta

. Mediaset
Código ético

Francia

.  Syndicat national des journalistes
Charte d’éthique professionnelle des journalistes

.  Le Monde
La charte d'éthique et de déontologie du groupe Le Monde

Italia:

. Ordine dei giornalisti e Federazione Nazionale della Stampa
Carta dei doveri del giornalista

. RAI

Codice Etico del Gruppo RAI
 

Resto de Europa

. Bélgica: L'Association Générale des Journalistes Professionnels de Belgique (AGJPB), l’Association belge des Editeurs de Journaux (l'ABEJ) et la Fédération Belge des Magazines (FEBELMAG)
Code de principes de journalisme

. Alemania: German Press Council (Der Presserat)
German Press Code (inglés)

. Suecia: The Newspapers Publishers Association, The Magazine Publishers Association, The Union of Journalists and The National Press Club
Code of Ethics for the Press, Radio and Television

. Portugal: Sindicatos dos Jornalistas
Código Deontológico do Jornalista

. Suiza: Swiss Press Council
Declaration of the Duties and Rights of Journalists

América Latina

Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP)
Código latinoamericano de ética periodística

. Centro Latinoamericano de Periodismo (Celap)
Declaración de Principios del Periodismo Centroamericano

. Brasil: Federação Nacional dos Jornalistas de Brasil (FENAJ)
Código de Ética dos Jornalistas Brasileiros

. Argentina: Foro de Periodismo Argentino (Fopea)
Código de Ética

. Chile: Colegio de Periodistas de Chile
Código de Ética

. Colombia: Círculo de Periodistas de Bogotá
Código de ética y responsabilidad del periodista

. Uruguay: Asociación de la Prensa Uruguaya
Código de Ética Periodística

. Venezuela: Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela
Código de Ética del Periodista Venezolano

. Perú: El Comercio
Principios Rectores

. México: El Universal
Código de Ética

Australia

Australian Broadcasting Corporation (ABC)
Principles and Standards
Code of Practice

Japón

. Nihon Shinbun Kyokai (Asociación de Empresas Editoras de Periódicos y Redactores de Japón)
Canon of Journalism

India

. Press Council of India
Norms of Journalistic Conduct

sábado, 16 de febrero de 2013

Directrices éticas para periodistas deportivos de Canadian Press, The New York Times y Associated Press Sports Editors (APSE)

El periodismo deportivo es un ámbito informativo donde algunos profesionales llegan a establecer una relación de peligrosa proximidad con sus fuentes más habituales, en este caso deportistas, entrenadores, agentes, directivos de clubes, comerciales o promotores de eventos. Hasta tal punto es así que resulta una exigencia para el periodista discernir en todo momento entre trabajo y amistad para mantener la imparcialidad, no supeditar la verdad a cuestiones personales siendo al mismo tiempo juez y parte, y, de esta forma, no acabar menoscabando la confianza de los lectores a los que se dirige ni la credibilidad del medio al que pertenece.

Mantener la credibilidad pasa por proceder de forma ética en los procedimientos de captación, selección y jerarquización de los contenidos, aplicando criterios rigurosamente noticiosos e independientes. El periodista ha de mantenerse liberado de cualquier tipo de presión o influencia que pudiera suponer el haber sido invitado por una fuente a la presentación de un acto o a la cobertura de un evento posiblemente con la intención de lograr una crítica favorable o una cobertura más amplia de lo normal. Esto suele traducirse en no aceptar regalos, más allá de los que puedan considerarse como un mero gesto de cortesía, ni viajes o alojamientos pagados, salvo circunstancias excepcionalmente necesarias.

Igualmente, la labor de periodista en cualquier redacción deportiva no puede ser desempeñada de forma simultánea con un trabajo en el departamento comercial o de publicidad del mismo medio o de otros, en la organización de alguna prueba o competición, así como tampoco es compatible hacerlo a la vez como relaciones públicas o miembro del gabinete de prensa o comunicación de algún club, federación, entidad o administración que participe en el ámbito del deporte. Cualquiera de estas situaciones supondría para el periodista deportivo un claro y costoso conflicto de intereses que comprometería seriamente su independencia de criterio periodístico.

Para evitar este tipo de circunstancias que pueden llegar a comprometer la integridad profesional de sus periodistas y alertar sobre posibles abusos cometidos en los últimos años, diversos medios de comunicación en Norteamérica han confeccionado códigos de conducta específicos para profesionales de la información deportiva. Entre ellos, se encuentran la agencia canadiense Canadian Press (1989) o, más recientemente, The New York Times (2004). En ambos casos, toman prestados y asumen los principios éticos generales del medio, a los que agregan otros particulares dirigidos a los profesionales que se dedican a informar al público de resultados de competiciones.

Según señala Lawrence A. Wenner en su obra Mediasport (1998), el código de ética de Canadian Press para su departamento de Deportes recoge entre las responsabilidades básicas del periodista las siguientes tareas:

1. Realizar una completa investigación previa a la emisión de cualquier información
2. Citar a las autoridades competentes y atribuir las fuentes de toda información
3. Actuar con imparcialidad en aquellas noticias que afecten a varias partes o donde exista controversia y la ecuanimidad en el tratamiento de ambas en el cuerpo de la información
4. Establecer una clara separación entre información y opinión
5. Admitir públicamente la comisión de errores publicados y rectificar con la mayor prontitud posible

Por su parte, The New York Times en su Ethical Journalism (A Handbook of Values and Practices for the News and Editorial Departaments) también dedica un capítulo propio a la sección de Deportes:

1. Ningún miembro de la redacción deportiva podrá realizar apuestas de ningún tipo de acontecimiento, salvo en aquellas actividades que se realicen ocasionalmente con carácter recreativo y dentro de un marco legal
2. Excepto en el caso de las credenciales de prensa para la cobertura de una competición, los redactores de Deportes no aceptarán entradas, gastos de viajes, comidas, regalos ni cualquier otro tipo de beneficio de equipos o empresas promotoras de eventos (A criterio de los jefes de sección, los periodistas tendrán permiso para aceptar refrescos que suelen ofrecerse en la zona de trabajo para la prensa durante los partidos)
3. Los periodistas deportivos designados para cubrir partidos no servirán de anotadores para ningún equipo

Entretanto, colectivos profesionales como the Associated Press Sports Editors (APSE), entidad que aglutina a profesionales de la agencia y de la mayor parte de medios impresos de Estados Unidos, cuentan con códigos éticos específicos. Las directrices de APSE, que desde la década de 1970 ha promovido el profesionalismo y los principios éticos del periodismo deportivo, se refieren a los siguientes aspectos clave:

1. No aceptar viajes, comidas o alojamiento pagados por ligas, clubes u organizadores de eventos. El periódico es el que ha de cubrir los gastos de sus trabajadores
2. Rechazar regalos o descuentos que tengan un valor significativo, así como entradas gratis (para acceder a los recintos deportivos ya están las credenciales)
3. Evitar conflictos de intereses entre la actividad puramente periodística y otras propias del mundo del deporte como oficiales anotadores de puntos en un partido

Asimismo, este código incluye pautas sobre el tratamiento de las fuentes informativas:

1. Solo con carácter excepcional se utilizarán fuentes no atribuibles y en cualquier caso será exigible la verificación de la información
2. La información se basará en fuentes primarias. Si el reportero utiliza notas que no sean propias, deberá hacerlo saber a los lectores y deberá citar la procedencia de las mismas

En cada uno de los tres casos mencionados, los códigos de conducta periodística no pueden cubrir todas las situaciones y dilemas éticos que se plantean a diario en la profesión. Por ello, cada periodista deberá aplicar el sentido común y el buen juicio a la hora de aplicar las recomendaciones que recogen estos textos y adaptarlas a las circunstancias particulares de su medio de comunicación y al público al que se dirige.

miércoles, 13 de febrero de 2013

El credo del periodista, primer código de ética de la profesión


El periodismo moderno nació a principios de siglo XX en Estados Unidos, gracias a la profesionalización de esta labor y a la incorporación de esta disciplina al ámbito universitario. En este país se fundaron las primeras facultades de Periodismo del mundo, que hoy día siguen siendo de referencia porque sentaron las bases científicas y metodológicas para la enseñanza de esta materia.

De todas ellas, la Escuela de Periodismo de la Universidad de Missouri es la más antigua (cuatro años después nacería la de Columbia en Nueva York a cargo de Joseph Pulitzer). Fundada en 1908 por el que sería su primer decano, Walter Williams, esta centenaria institución creó un método docente, el denominado Missouri method, que es actualmente seguido por la gran mayoría de facultades de Comunicación al combinar la formación teórica con los períodos de prácticas en los medios de comunicación.

Bajo este modelo, este centro académico se dotó poco después de su nacimiento de uno de los libros de estilo periodísticos pioneros, denominado Deskbook of The School of Journalism. Este manual, que todavía hoy tiene vigencia como vehículo de enseñanza práctica de la redacción de noticias para los estudiantes, muy pronto se convertiría en una de las guías de referencia para la normalización del uso del lenguaje por parte de medios impresos norteamericanos, sobre todo a raíz de la publicación en 1915 de la quinta edición del manual, que incluye The Journalist´s Creed (El credo del periodista), primer código de ética periodística del mundo que escribió Walter Williams un año antes.

Los planteamientos de este texto cobran un siglo después plena vigencia y nos obligan a hacer una necesaria reflexión sobre el estado actual de la profesión. Por su interés, reproducimos aquí íntegramente su contenido:

"CREO en la profesión del periodismo.

CREO que el periódico es la confianza del público; que todos los que están relacionados con él son, en el amplio sentido de su responsabilidad, depositarios de la confianza del público; y que la aceptación de un servicio que menoscabe el interés público es una traición a esa confianza.

CREO que pensamientos y expresiones claras, precisión e imparcialidad son reglas fundamentales del buen periodismo.

CREO que un periodista solo debe escribir aquello que, con profunda convicción, cree que es verdad.

CREO que la supresión de las noticias, por cualquier otra razón que no sea el bienestar de la sociedad, es indefendible.

CREO que nadie debe escribir como periodista lo que no diría como caballero; que debe evitarse el soborno con el dinero propio tanto como el que proviene del bolsillo ajeno; no exime de responsabilidad personal alguna actuar siguiendo instrucciones de otros o por dividendos hacia otros.

CREO que anuncios, noticias y editoriales deben servir en el mismo grado los intereses de los lectores; que el mismo criterio de honestidad, pureza y utilidad debe ser aplicada a todos los contenidos por igual; que el periodismo es realmente bueno en la medida en que cumple un servicio público.

CREO que el periodismo de mayor éxito es el que teme a Dios y honra al hombre; es decididamente independiente, no se deja influir ni por los elogios ni por la ambición de poder, es constructivo y tolerante, pero nunca descuidado; está autorregulado y es siempre paciente y respetuoso con sus lectores, pero nunca se dejará intimidar; reacciona con prontitud e indignación ante las injusticias; permanece inamovible ante la atracción del privilegio o el clamor de la turba; el que busca dar a cada hombre una oportunidad, y el que - en la medida en que la ley, el sueldo justo y el reconocimiento de humanidad lo permiten- da a todos los hombres la misma oportunidad; es profundamente patriótico mientras trata de promover la buena voluntad internacional y cimentar la camaradería entre países, es un periodismo de la humanidad, que nace de y para el mundo de hoy".


lunes, 4 de julio de 2011

Javier Darío Restrepo: "Es contradictorio hablar de periodismo de investigación y apelar al engaño para encontrar una verdad"

Periodismodeportivodecalidad ha acudido al Consultorio Ético online de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano para plantear al experto que lo dirige, el profesor colombiano Javier Darío Restrepo (foto: fnpi.org), la necesidad de acotar los límites del verdadero periodismo de investigación mientras profesionales de la comunicación televisiva siguen empleando técnicas que gozan de la aceptación social como la cámara oculta o la suplantación de la personalidad para obtener una información. ¿El fin justifica los medios? ¿Todo vale realmente si con ello se logra safisfacer a la ciudadanía?

He aquí la pregunta enviada al referido consultorio y la respuesta argumentada de Javier Darío Restrepo:


- ¿Es lícito usar una cámara escondida para conseguir información?

- Hay una contradicción en los términos cuando se habla de periodismo de investigación, o sea búsqueda de la verdad, y apelación al engaño para encontrar una verdad. Más que una técnica, la búsqueda de la verdad a través, de la investigación, es una actitud. El periodista investigativo busca la verdad porque no soporta que a los receptores de su información los engañen o les oculten la verdad. Es, pues, a la vez una expresión de su solidaridad y una exigencia de su propia dignidad personal. El periodista entiende que sin verdad las personas y la sociedad están incompletas y vulnerables; por tanto, su vida está marcada por la misión de despejar el acceso a la verdad. Esa actitud no deja espacio ni justificación para ninguna clase de mentira, como el engaño sobre la propia identidad, o las falsedades para obtener un dato, un documento o una imagen que pueden revelar una verdad, pero no la autoridad moral para hacerla creíble. Así como hay una contradicción en el hecho de acceder a la verdad con engaños, también la hay en el esfuerzo por hacer real el derecho de los demás a la verdad, pero a costa del derecho que las personas tienen a su intimidad. Ningún derecho se obtiene con el sacrificio de otros derechos. Mirados en su conjunto, todos los derechos son necesarios para sustentar y construir la dignidad de las personas. Mal se puede defender y conservar unos derechos en desmedro de otros. Por tanto es ilusorio creer que la verdad se obtiene con detrimento de la verdad y que los derechos se construyen con la violación de otros derechos.

Documentación.

Es común escuchar a los periodistas que utilizan cámara escondida argumentar que acerca de la necesidad que significa esta herramienta para la investigación periodística. Y la justificación pasa por el hecho de que la naturaleza de la televisión es justamente audiovisual. Se trata casi de un argumento silogístico. Si la investigación periodística necesita de documentos para comprobar los hechos y la televisión es un medio de naturaleza audiovisual, ergo la investigación periodística televisiva necesita ser comprobada con argumentos audiovisuales Muchos ven en esa conclusión “lógica” una argumentación forzada y más que un silogismo, una falacia. Hay un efecto de la cámara escondida, autónomo e independiente totalmente de la intención del periodista: es la condena social. Pero para que haya condena debe haber un juez. Claro que como no se trata de una condena legal sino social, la función del juez debe pasar por lo mediático. Pero para llegar a esto es preciso trazar el panorama del desequilibrio institucional-social de la justicia, hasta el punto mismo del periodista erigido en juez. Así la investigación con cámara oculta que aparece con una gran aceptación por parte de la audiencia sirve para vestir al periodista con la toga de juez. Comienza a generarse la respuesta a una sociedad que necesita condenar y “para condenar hay que tener pruebas”, pues bien, la visualización del delito, el hecho de ser el espectador testigo ocular, convierte a los noticieros que ponen cada vez más énfasis en este recurso, en virtuales tribunales audiovisuales. Gerardo Prat en Límites éticos y legales de la investigación con cámara oculta. Sala de Prensa


viernes, 1 de abril de 2011

La rectificación de errores como ejercicio de transparencia y valor de calidad periodística

Los medios de comunicación también se equivocan, aunque todavía hay quien se resista a creerlo, precisamente porque solo algunos admiten de forma habitual sus errores cuando estos se producen.

La pretensión de infalibilidad de muchos medios les puede conducir a situaciones sonrojantes cuando un ciudadano se cerciora de que se han publicado datos inexactos; frases descontextualizadas y cercenadas que desvirtúan el sentido original de declaraciones y hechos; o historias flagrantemente amañadas e incluso inventadas, que se sustentan débilmente en rumores sensacionales o en un reducidísimo número de fuentes que no han sido contrastadas.

Sin embargo, supone un ejercicio de honestidad partir de la premisa que no hay acceso a todas las fuentes para elaborar una información y que las equivocaciones (de redacción y uso del lenguaje, de precisión, de contexto, por omisión o de interpretación) son más frecuentes de lo que los profesionales pensamos.

El periodista británico David Randall (El Periodista universal) enumera cuáles son las once causas principales de los errores que suele cometer un medio de comunicación:

1. Información falsa de las fuentes

2. Anotaciones deficientes

3. No comprobar los "hechos" con las fuentes

4. Renuencia a comprobar datos o sucesos "sensacionales"

5. No leer la historia una vez escrita

6. Desoír nuestros propios recelos (hay que prestar atención a nuestra propia aprensión, ya que la mayoría de las veces está justificada)

7. Omitir hechos que no encajan con una teoría preconcebida (o concebida con demasiada rapidez)

8. Dar a imprimir demasiado pronto (sobre todo cuando hay prisas por dar una exclusiva)

9. No consultar los temas técnicos con especialistas

10. Exceso de confianza en las reseñas (hay textos publicados por otros colegas que contienen en errores)

11. Errores de producción (derivados de los process de edición de textos e imágenes)

Asumir esta realidad pasa por poner en marcha sistemas de detección y subsanación de errores, así como diversos mecanismos de corrección y verificación de los textos que eviten la producción de fallos previos a la publicación.

Hoy en día, el reconocimiento de haber errado en una información ante el público es un signo distintivo del periodismo de calidad, especialmente en el ámbito de la prensa tradicional en papel, que suele rectificar tan pronto como puede, o bien en forma de recuadro dentro de una página de noticias o bien como fe de errores junto a la sección de Cartas del Director.

De esta forma, un medio de comunicación asume a diario el cumplimiento de un pacto de calidad con el público al que se dirige, a quien debe rendir cuentas ofreciéndole una completa y exacta descripción de los hechos mediante una información diligentemente obtenida y debidamente comprobada.

viernes, 11 de febrero de 2011

Los principios de la profesión periodística según The Detroit News Stylebook, uno de los libros de estilo pioneros

Los primeros libros de estilo periodísticos de la historia, acunados en las redacciones de los grandes diarios norteamericanos a principios de siglo XX, fueron breves prontuarios de normas sobre el correcto uso del idioma, primero como simples ‘hojas de estilo’ (‘stylesheets’) y más adelante como textos más amplios y complejos hasta forjar manuales propiamente dichos.

Uno de esos trabajos pioneros fue The Detroit News Stylebook (1918), obra coordinada por Albert Loren Weeks y que sentó las bases de lo que debía ser un libro de estilo para un medio de comunicación al compendiar no solo recomendaciones lingüísticas, sino también estándares éticos y deontológicos encaminados a la consecución de una buena praxis profesional.

Por su interés, incluimos aquí un fragmento de la presentación de esta obra, denominado 'La misión de The Detroit News', donde se esbozan los principios que, a juicio de este rotativo, han de guiar la profesión periodística.

"LA MISIÓN DE THE DETROIT NEWS

El ideario de un periódico se forja es un proceso que dura muchos años. Las mejores tradiciones del pasado junto con las esperanzas del futuro son las que deben guiar el trabajo diario del que escribe.

El 1 de noviembre de 1916 el redactor jefe de The Detroit News, en una carta dirigida al director, expuso los principios que en su opinión habrían de regir el trabajo de la plantilla y apuntó aquellos ideales periodísticos con los que este diario se siente comprometido.

He aquí su enumeración de las mejores prácticas de la profesión:

The Detroit News debe:
Ser vigoroso, pero no viciado.
Resultar interesante, pero sin caer en el sensacionalismo.
Ser atrevido, pero justo.
Ser preciso, tanto como le sea posible al hombre con su esfuerzo lograr la precisión.
Afanarse siempre por obtener y transmitir información.
Ser tan brillante como sea posible, pero nunca sacrificando una información sólida por la brillantez.
Buscar más en lo edificante que en las cosas viciadas de la vida.
Debemos trabajar para tener la palabra FIABLE estampada en cada una de las páginas del periódico".

Pese a que han transcurrido casi cien años desde su redacción, el texto sigue teniendo hoy plena vigencia.

lunes, 24 de enero de 2011

Pinturas de guerra en el fútbol

El periodismo ligado al mundo del deporte ha sido objeto de críticas en numerosas ocasiones por haber contribuido a la incitación de comportamientos violentos dentro y fuera de los terrenos de juego mediante determinados usos lingüísticos y formas de presentación de las imágenes.

Este rasgo, directamente relacionado con la tendencia al sensacionalismo como técnica informativa en este tipo de periodismo, consiste sobre todo en la búsqueda permanente de la confrontación de los protagonistas a través de cruces de declaraciones y en el empleo generalizado de palabras y expresiones provenientes de la jerga militar-belicista, las cuales refuerzan algunos de los aspectos más destructivos de la práctica deportiva, como son las afirmaciones identitarias de confrontación, la rivalidad, la voluntad de dominio, o la excitación irracional del odio.

Sin embargo, sería un grave error centrar el debate en la labor de los medios de comunicación y no hacerlo extensible a las administraciones, la comunidad educativa, las federaciones, los clubes y los propios deportistas, ya que sus gestos y palabras, que se proyectan a millones de personas, son también decisivos para que el deporte cohesione sociedades y no fomente discriminaciones.

Lo cierto es que cada vez son más los organismos públicos, colectivos y foros ciudadanos que en los últimos años han formulado diferentes propuestas para prevenir desde los medios de comunicación incidentes violentos en el mundo del deporte. Muchas de las pautas y recomendaciones surgidas en estos documentos son de carácter ético y se refieren a la relación que existe entre determinados contenidos que vierten a diario desde los medios informativos y los altercados que se suceden posteriormente dentro y fuera de los estadios.

Entre esas propuestas, sobresale por su singularidad las Recomendaciones sobre violencia en el deporte elaboradas en 2008 por el Consejo Audiovisual de Andalucía. Este folleto, editado en colaboración con la Federación de Periodistas Deportivos de Andalucía y la Confederación Andaluza de Federaciones Deportivas, constituye un breve manual de buenas prácticas entre los profesionales de la información, con el objetivo de favorecer la convivencia y la defensa de los valores tradicionales del deporte también dentro el mundo deportivo, administraciones y comunidad educativa.

En lo que se refiere a las federaciones, clubes y deportistas, esta guía aconseja, por ejemplo, evitar la utilización de un lenguaje agresivo o provocador que no apele a bajas pasiones ni entorpezca la convivencia entre aficiones ni altere el orden público; y eludir los enfrentamientos personales y no proferir declaraciones altisonantes especialmente en los días previos a partidos de máxima rivalidad por el efecto que pueden causar entre aficionados de uno y otro equipo, especialmente los más radicales.

Por todo ello, resulta especialmente frívolo y arriesgado el spot elaborado por el Sevilla Fútbol Club anunciando la semifinal de Copa del Rey que le enfrentará esta semana al Real Madrid. En este vídeo, proyectado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán al término del partido de Liga del pasado sábado, aparecen los jugadores nervionenses con pinturas de guerra y se vierten mensajes del tipo "Vamos a deixar-te sem o titulo" (en portugués, claramente dirigido a Mourinho, el técnico rival) o "Que ningún madridista te quite su asiento".

Por calentar el ambiente y lograr que la gente se gaste el dinero en una entrada parece que todo vale. Este populismo alentado por los propios dirigentes de un club deportivo es realmente peligroso. Hoy ya ha tenido continuidad con la portada de As en Andalucía, que aparece con el titular "Pinturas de guerra". Aunque no lo parezca, se trata solo de un partido de fútbol.

lunes, 22 de noviembre de 2010

La dimensión ética del periodismo deportivo: el compromiso social de informar con rigor y formar en valores

El periodismo deportivo actual hace gala de notables fortalezas, pero también adolece de importantes debilidades en una serie de aspectos que, tanto desde el punto de vista lingüístico como del ético y deontológico, aparecen como manifiestamente mejorables.

Ciertamente, la creciente tendencia a convertir la información en puro espectáculo y la contaminación de los géneros periodísticos tradicionales con otros formatos más propios del mundo de la farándula o la publicidad han sido señalados en reiteradas ocasiones por las propias asociaciones y colectivos profesionales como uno de los problemas más preocupantes del periodismo deportivo actual.

La espectacularización de la información, que está estrechamente ligada a la adopción de técnicas sensacionalistas, se caracteriza por la magnificación visual y la banalización de los contenidos, lo que de forma inexorable provoca una pérdida de calidad en el producto final.

Este deterioro de los contenidos en el periodismo deportivo invita a una importante y urgente reflexión académica, la cual tiene que ver con la gran responsabilidad social que tienen estos medios especializados a la hora de emitir sus informaciones.

No en vano, han adquirido la condición de verdaderos protagonistas en las sociedades contemporáneas por su capacidad de proyectar los logros del deporte como factor de identificación cultural y de cohesión social de ciudades, regiones y países, especialmente ante la celebración de determinadas competiciones que generan una gran expectación al contar con la participación de equipos y deportistas locales o nacionales.

Pero sobre todo es preciso abordar esta cuestión porque, efectivamente, son los medios de comunicación más seguidos y, por tanto, los que mayor influencia ejercen en los hábitos de conducta y modos de expresión de los ciudadanos, especialmente entre los más jóvenes, quienes son los que con más pasión consumen este tipo de información y con mayor facilidad tienden a emular lo que dicen y hacen sus ídolos.

Si, además, tenemos en cuenta que una gran parte de la población tiene como principal referencia de la realidad la que muestran los medios deportivos porque son los únicos o casi los únicos que consumen de forma habitual, la obligación del profesional como comunicador y formador es todavía mayor y debe tomar conciencia de ello.

Cabe detenerse, por tanto, en las funciones del periodismo deportivo como uno de los grandes vehículos de la ética, entendida esta como compromiso responsable del individuo con la sociedad a la que pertenece.

En este sentido, existe una dimensión de la ética que se puede denominar “solidaridad” al ser el periodista parte constitutiva de una comunidad a la que se dirige, con la que se identifica y a la que presta un servicio público, cuyas dos funciones básicas son las de informar con veracidad y el máximo rigor, y contribuir a la formación y educación de los ciudadanos.

De esta forma, la aplicación de los principios éticos fundamentales en este ámbito periodístico se entiende como una exigencia de calidad en el desempeño de una actividad profesional de gran repercusión social que, al hacerse efectiva, puede ayudar a mejorar la convivencia y el bienestar de todos.

Porque conviene recordar que este tipo de periodismo tiene la responsabilidad añadida de ser educador y transmisor de los valores positivos inherentes a la práctica deportiva, como el afán de superación, la cultura del esfuerzo, la solidaridad, el compañerismo, la igualdad o el juego limpio; es decir, todos aquellos valores que son pilares básicos de la convivencia y la paz social.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Fomento de actitudes éticas a través de los medios de comunicación deportivos

El periodismo deportivo es el más demandado y consumido y, por consiguiente, el que mayor repercusión e incidencia tiene en los modos de hacer y decir de los ciudadanos. Este hecho es especialmente decisivo entre los más jóvenes, grandes aficionados al deporte que tienden a emular a sus ídolos y a quienes se les puede marcar el mejor camino a seguir mediante la transmisión de unas determinadas pautas expresivas y de conducta, contribuyendo así a su desarrollo integral como personas.

Todo periodista deportivo debe ser consciente de la trascendencia de lo que cuenta y ha de aprovechar esta capacidad para proyectar a la sociedad los valores positivos inherentes a la actividad física y el deporte. Por ello, es necesario que los medios, secciones y espacios periodísticos deportivos dispongan de herramientas encaminadas a preservar y fomentar un uso correcto del idioma y contribuir a la consolidación de la ética profesional.

De esta forma, este tipo de periodismo no solo ganará calidad y adquirirá mayor transparencia y compromiso ciudadano, sino que además podrá articular mejor su verdadero potencial actuando como un fuerte resorte de cohesión y convivencia social, como un elemento que favorece la integración de determinados colectivos con necesidades especiales, así como un factor que fomenta una educación en igualdad.

El papel decisivo que desempeñan los medios de comunicación en la transmisión de actitudes éticas en la sociedad actual centrará el debate en el II Congreso Nacional Deporte, Comunicación y Ética, que se celebrará en Granada entre los próximos 19 y 21 de noviembre.

Esta iniciativa, que organiza la empresa Hechos Educativos S.L (Heduca), es de carácter multidisciplinar al reunir en varios paneles a expertos procedentes de diferentes ámbitos como educadores, psicólogos, periodistas, deportistas, juristas y entrenadores, y tiene como propósito fundamental aunar esfuerzos e impulsar un auténtico trabajo en equipo para erradicar conductas éticamente manifiestamente mejorables como la agresividad, la discriminación o el lenguaje soez.

Tal como señala la propia organización, haciendo suyo un aforismo africano,"para educar a un niño es necesaria la tribu entera".

martes, 2 de noviembre de 2010

Standards and Values of Reuters Journalism (Principios y valores fundamentales del trabajo periodístico de la Agencia Reuters)

El fin no puede siempre justificar los medios que se emplean para conseguirlo. Por ello, a veces las normas y preceptos que contienen los libros de estilo resultan insuficientes a los periodistas para resolver determinadas situaciones en las que la búsqueda de grandes noticias y de mejores imágenes se topan con un conflicto de derechos o de principios éticos y deontológicos fundamentales.

Para aclarar cualquier posible duda, algunos manuales como el de la agencia británica Reuters (A Handbook of Reuters Journalism. A guide of standards, style and operations), explicitan en su preámbulo los fundamentos del desempeño de la profesión, cuyo cumplimiento será una prioridad para mantener la reputación y la honestidad ante la opinión pública.

Por su interés, reproducimos los diez principios fundamentales ("the 10 Absolutes") que ha de cumplir todo periodista de Reuters:

1) Always hold accuracy sacrosanct
2) Always correct an error openly
3) Always strive for balance and freedom from bias
4) Always reveal a conflict of interest to a manager
5) Always respect privileged information
6) Always protect their sources from the authorities
7) Always guard against putting their opinion in a story or editorialising
8) Never fabricate or plagiarise
9) Never alter a still or moving image beyond the requirements of normal
image enhancement
10) Never pay for a story and never accept a bribe.


1) Mantener siempre la precisión como algo sagrado
2) Corregir siempre un error abiertamente
3) Esforzarse siempre por mantener la neutralidad y la libertad sin prejuicios
4) Comunicar al director la existencia de cualquier conflicto de intereses
5) Respetar siempre la información privilegiada
6) Proteger siempre las fuentes de las autoridades
7) Evitar editorializar o hacer un comentario personal dentro de una información
8) No inventar ni plagiar
9) No manipular una fotografía más allá de los procedimientos habituales de retoque y realce
10) No obtener una información por medios ilícitos como el engaño o el soborno.