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miércoles, 13 de febrero de 2013

El credo del periodista, primer código de ética de la profesión


El periodismo moderno nació a principios de siglo XX en Estados Unidos, gracias a la profesionalización de esta labor y a la incorporación de esta disciplina al ámbito universitario. En este país se fundaron las primeras facultades de Periodismo del mundo, que hoy día siguen siendo de referencia porque sentaron las bases científicas y metodológicas para la enseñanza de esta materia.

De todas ellas, la Escuela de Periodismo de la Universidad de Missouri es la más antigua (cuatro años después nacería la de Columbia en Nueva York a cargo de Joseph Pulitzer). Fundada en 1908 por el que sería su primer decano, Walter Williams, esta centenaria institución creó un método docente, el denominado Missouri method, que es actualmente seguido por la gran mayoría de facultades de Comunicación al combinar la formación teórica con los períodos de prácticas en los medios de comunicación.

Bajo este modelo, este centro académico se dotó poco después de su nacimiento de uno de los libros de estilo periodísticos pioneros, denominado Deskbook of The School of Journalism. Este manual, que todavía hoy tiene vigencia como vehículo de enseñanza práctica de la redacción de noticias para los estudiantes, muy pronto se convertiría en una de las guías de referencia para la normalización del uso del lenguaje por parte de medios impresos norteamericanos, sobre todo a raíz de la publicación en 1915 de la quinta edición del manual, que incluye The Journalist´s Creed (El credo del periodista), primer código de ética periodística del mundo que escribió Walter Williams un año antes.

Los planteamientos de este texto cobran un siglo después plena vigencia y nos obligan a hacer una necesaria reflexión sobre el estado actual de la profesión. Por su interés, reproducimos aquí íntegramente su contenido:

"CREO en la profesión del periodismo.

CREO que el periódico es la confianza del público; que todos los que están relacionados con él son, en el amplio sentido de su responsabilidad, depositarios de la confianza del público; y que la aceptación de un servicio que menoscabe el interés público es una traición a esa confianza.

CREO que pensamientos y expresiones claras, precisión e imparcialidad son reglas fundamentales del buen periodismo.

CREO que un periodista solo debe escribir aquello que, con profunda convicción, cree que es verdad.

CREO que la supresión de las noticias, por cualquier otra razón que no sea el bienestar de la sociedad, es indefendible.

CREO que nadie debe escribir como periodista lo que no diría como caballero; que debe evitarse el soborno con el dinero propio tanto como el que proviene del bolsillo ajeno; no exime de responsabilidad personal alguna actuar siguiendo instrucciones de otros o por dividendos hacia otros.

CREO que anuncios, noticias y editoriales deben servir en el mismo grado los intereses de los lectores; que el mismo criterio de honestidad, pureza y utilidad debe ser aplicada a todos los contenidos por igual; que el periodismo es realmente bueno en la medida en que cumple un servicio público.

CREO que el periodismo de mayor éxito es el que teme a Dios y honra al hombre; es decididamente independiente, no se deja influir ni por los elogios ni por la ambición de poder, es constructivo y tolerante, pero nunca descuidado; está autorregulado y es siempre paciente y respetuoso con sus lectores, pero nunca se dejará intimidar; reacciona con prontitud e indignación ante las injusticias; permanece inamovible ante la atracción del privilegio o el clamor de la turba; el que busca dar a cada hombre una oportunidad, y el que - en la medida en que la ley, el sueldo justo y el reconocimiento de humanidad lo permiten- da a todos los hombres la misma oportunidad; es profundamente patriótico mientras trata de promover la buena voluntad internacional y cimentar la camaradería entre países, es un periodismo de la humanidad, que nace de y para el mundo de hoy".


martes, 15 de enero de 2013

Francisco Pinheiro: "Parece imposible que se cuente la historia del siglo XX sin hablar de deporte, pero se sigue enseñando así"

El portugués Francisco Pinheiro es uno de los más consumados expertos europeos en el estudio de la historia de la prensa deportiva. Autor de varios libros sobre Historia, Deporte y Medios de Comunicación, entre los que se encuentra História da Imprensa Desportiva em Portugal (2011), este doctor en Historia pertenece al Centro de Estudos Interdisciplinares do Século XX de la Universidad de Coimbra y es investigador asociado del Instituto de Historia Contemporánea de la Universidad Nova de Lisboa.

Aprovechando la próxima celebración en la Universidad de Coimbra de las 'II Jornadas sobre Comunicación y Deporte' que él mismo organiza, Periodismo Deportivo de Calidad se ha puesto en contacto con Pinheiro para conocer cuáles serán los aspectos que se debatirán en ese foro científico y las principales las líneas de investigación que están en marcha o están aún por hacer en este campo tanto en Portugal como en el resto de Europa y en América.

- Las jornadas tratarán el próximo 25 de febrero en Coimbra el papel de los medios de comunicación en la construcción del héroe deportivo en las sociedades contemporáneas ¿Acaso existirían esos héroes si no hubiera medios de comunicación? 
– Sí, claro, seguirían existiendo, pero no serían héroes a una escala global. Los medios de comunicación trajeron la globalización, fenómeno que aportó una dimensión completamente diferente al deporte. En las últimas décadas, los grandes héroes deportivos dejaron su dimensión de héroes regionales o nacionales para tener una dimensión internacional, global. Messi es un héroe, ejemplo y modelo deportivo tanto para un niño en Barcelona, en el conjunto de España, en Argentina como en cualquier rincón del mundo en el que hay una televisión. Lo mismo ocurre con otros grandes ídolos de muchos otros deportes.

- De hecho, los medios siempre han aprovechado el poder catalizador del deporte para reforzar vínculos afectivos y de identificación cultural entre los habitantes de cada ciudad, región o país. Por ello, periodismo, deporte y nacionalismo han estado casi siempre unidos ¿no?
- La dimensión nacionalista en el deporte estuvo muy presente en la primera mitad del siglo XX con los fascismos europeos, y lo mismo sucedió con los regímenes comunistas, en la segunda mitad del siglo. Con la construcción de una sociedad más global, que se acentuó a finales de los años 90 del siglo pasado, los tradicionales nacionalismos se diluyeron un poco en toda Europa, cuya dimensión y cohesión política (con la creación de la Comunidad Económica Europea, luego Unión Europea) ayudó a atenuar las dimensiones nacionalistas en todos los aspectos de la vida social europea.

En el deporte, las rivalidades continúan muy presentes, pero ahora solo son rivalidades deportivas, ya no asumen dimensiones casi de 'batallas' por la hegemonía y superioridad de un pueblo en contra de otro. Siempre que se disputa, por ejemplo, un Portugal-España en fútbol, la prensa portuguesa recupera muchos imaginarios de un pasado de batallas por la independencia de los portugueses, pero sin un cariz real; es solamente simbólico, un imaginario histórico que ayuda a contextualizar la gran rivalidad entre los dos países (rivalidad más portuguesa que de los españoles…). Lo mismo sucede con el España-Francia, o con el Estados Unidos-Rusia o con el China-Japón, y podría dar muchos otros ejemplos. La actual crisis está acentuando estas cuestiones, sobre todo relativamente a Alemania y a los países que sufren una intervención económica, los del sur de Europa.

A través del deporte se transportan todos los males sociales y todas las preocupaciones humanas. Por eso es bueno que se observe detenidamente este proceso de nacionalismos en el deporte, para no volver a caer en los males de un pasado fascista no muy lejano. Y la prensa tiene, sin duda, un papel pedagógico importante, no debiendo caer en el tradicional discurso nacionalista, demasiado simplista y poco esclarecedor, pero muchas meces más vendible.

- Sin embargo, en todo este proceso de construcción mediática del mito deportivo se producen asimetrías. Ni ocurre en todos los deportes ni a todos los deportistas.
- La construcción del héroe deportivo sufre muchas asimetrías, claramente, y la prensa ha contribuido mucho a que eso sea así. Recordemos a Zidane. El último recuerdo con el que nos quedamos de él fue dándole un cabezazo al italiano Materazzi. Sus goles, que valieron a Francia una Eurocopa y un Mundial de fútbol, sus jugadas fantásticas, sus temporadas magníficas con el Real Madrid (ganando la Copa de Europa),... todo se apaga en un momento. ¿Aquel cabezazo define a este gran futbolista? No, claro que no, pero fue lo que quedó en la memoria colectiva. La velocidad con la que todo funciona hoy en día no nos deja pensar en lo importante, ni distinguir muchas veces lo realmente fundamental de lo accesorio. Y esto nos está dominando y tornando más pobres culturalmente.

- También construyen más héroes que heroínas.
Es la hegemonía del discurso masculino sobre el femenino en el deporte. El siglo XX fue dominado por el deporte masculino, por los héroes en el masculino, con pocas excepciones femeninas. Y hablando de Europa, por ejemplo, esto sucedió sobre todo en el Sur, tradicionalmente más machista que el Norte. Hoy en día la dimensión femenina empieza a estar más presente en los medios de comunicación, pero aún en una escala reducida (el tenis es un buen ejemplo, en el que se igualaron los premios de juego en los Abiertos, con buenas audiencias televisivas en los partidos femeninos). Lo mismo sucede con el deporte para minusválidos, que son parientes muy pobres del gran deporte masculino y juvenil, siempre muy heroico.

- Más allá de los Juegos Olímpicos, que sirven para pulsar el grado de cohesión y sentimiento de unidad nacional de los países cada cuatro años, el deporte-espectáculo sigue limitándose al fútbol y poco más. ¿Es la futbolización del deporte y de la comunicación deportiva un fenómeno imparable? Esto a veces se ve como algo negativo.
– La futbolización del deporte y de la comunicación deportiva tiene aspectos positivos, no solo negativos. ¿Qué culpa tiene el fútbol de ser el deporte más popular? ¿O la prensa deportiva por ser más apelativa para los lectores que la económica o la política? ¿Eso es malo? No creo. Y no es solo un fenómeno del sur de Europa, como muchos, sobre todo los intelectuales del Sur, pretenden hacer creer. Por ejemplo, en Portugal en 2011, de los 20 programas televisivos más vistos 17 fueron sobre fútbol. Y no veo que esto sea perjudicial para nadie. Si nos comparamos con Dinamarca, no es tan distinto; la diferencia está en que encontramos partidos de balonmano, hockey sobre hielo o competiciones de invierno entre los programas más vistos, pero el fútbol también domina.

Siempre que hay algo dominador, como es el fútbol, las voces minoritarias le apuntan todo lo que es negativo, pero hay que respetar los gustos y preferencias de las personas. Como dicen los argentinos para definir su pasión por el fútbol, "quien no lo siente no lo entiende", y así es para casi todo en la vida. Además, no podemos dejar de lado las grandes competiciones de ciclismo (Tour, Giro y Vuelta), tenis (Abiertos) o automovilismo (grandes premios), solo para dar algunos ejemplos de grandes momentos del deporte-espectáculo.
 
- Estamos hablando de deporte, pero este es un universo amplio y diverso, y de hecho siguen existiendo diferentes criterios para delimitarlo conceptualmente. Ni siquiera los diccionarios ni algunos autores se ponen de acuerdo ¿Es esta una tarea mucho más complicada de lo que pueda parecer a simple vista? ¿Con qué definición de deporte se queda?
– Esa es una cuestión de difícil respuesta, muy difícil. Separar lo que es deporte de lo que no lo es es muy, muy complicado (y aquí estoy citando a un autor polaco, Liponski, que en su L’Encyclopédie des Sports, de 2005, presento más de tres mil deportes). ¿La tauromaquia sería deporte? ¿Y la danza? ¿O el ajedrez? Depende de cada autor y de cada escuela historiográfica. Y hay definiciones para todos los gustos. En mi caso personal, me gustan las definiciones conciliatorias y no las que crean escisiones. Me gusta mucho el trabajo del francés George Herbert, que trabajó mucho este campo de la definición de lo que es deporte y educación física. A finales de la década de 1940, en el libro La educación física contra el deporte, Herbert escribió que "deporte es todo el género de ejercicio o actividad física que tenga como objetivo la realización de una marca y cuya ejecución asiente sobre todo en una idea de lucha contra un elemento definido: una distancia, un animal, un adversario y, por extensión, nosotros mismos".   

- Las jornadas serán también el preámbulo del 'II Congreso específico de Historia y Deporte' que celebrarán en Lisboa en mayo y que estará dedicado al deporte en el espacio iberoamericano. ¿Qué diferencias más notorias existen entre los estudios realizados sobre Deporte en Europa y América?
– La idea del tema es promover la investigación sobre historia y deporte en el espacio iberoamericano, en lengua portuguesa y española. Los portugueses acabamos por estar relativamente cerca de los brasileños y los españoles de la América Latina, pero en general en Portugal y España vivimos de espaldas los unos de los otros en términos de investigación sobre deporte como en casi todo, política incluida. Es necesario promover una aproximación entre nosotros y con los países del sur de América, y el deporte es una herramienta poderosa. Hay una larga tradición de investigación sobre historia y deporte en diversos países de Europa (Francia creó su Sociedad Francesa de Historia del Deporte en los años 80, promoviendo cada dos años un gran congreso), Inglaterra tiene también su sociedad, lo mismo sucede en varios países de Europa, o Norteamérica (ellos tienen su sociedad de historia del deporte desde 1972). Es un campo de investigación muy importante. Nos parece a todos imposible que se cuente la historia del siglo XX sin que se hable de deporte, pero las asignaturas de Historia se siguen enseñando así, al igual que ocurre con los cursos de Educación Física, que dan poca importancia a la historia.

- ¿Queda mucho por hacer en la investigación sobre Historia del Deporte y Comunicación y Deporte? ¿Hacia dónde se encaminarán las futuras líneas de trabajo en esta materia?
– Esa es una de las grandes atracciones de este campo de investigación. Queda mucho por hacer. En el caso portugués creamos el Grupo História e Deporto, apoyado en dos centros de investigación sobre historia contemporánea: Instituto de História Contemporânea (Universidade Nova de Lisboa) e el Centro de Estudos Interdisciplinares do Século XX (Universidade de Coimbra) para promover la investigación en este campo, teniendo como base la organización de dos congresos anuales: Congresso História e Desporto y las Jornadas de Comunicacão e Desporto. Además, en 2012 avanzamos con una colección editorial, Coleção História e Desporto, en sociedad con una importante editora portuguesa en el campo de las Ciencias Sociales (Edições Afrontamento) y publicamos cuatro libros durante el primer año. Para 2013 tenemos ya más cuatro libros en desarrollo, uno de ellos en sociedad con investigadores brasileños para señalar el centenario de las relaciones luso-brasileñas en el fútbol. 

Los centenarios evocativos serán una línea importante en este campo, así como el refuerzo de la investigación sobre el deporte y fascismo, sin olvidar la recuperación histórica de la memoria de cada deporte y de los deportistas-héroes (los estudios biográficos seguirán siendo muy relevantes). Pero a fin de cuentas, lo más importante es que cada investigador elija un campo de investigación que le guste, que le apasione, sea en que área sea. Eso trae siempre cosas positivas para la investigación y para el investigador.  

sábado, 29 de diciembre de 2012

Globalización y nuevas tendencias del lenguaje deportivo

Una de las más gratas noticias recibidas para cerrar el año ha sido la reciente publicación de Tendencias en el lenguaje deportivo actual, obra de Néstor Hernández Alonso, profesor de Lengua y Literatura y doctor por la Universidad de León. Este autor retoma una de sus principales líneas de investigación nueve años después de El lenguaje de las crónicas deportivas (Cátedra, 2003), con el propósito de analizar los cambios producidos desde entonces en el periodismo deportivo y su incidencia en el uso que de este lenguaje hacen los medios de comunicación y, a través de estos, también los ciudadanos.

A juicio de Hernández Alonso, la nueva dimensión global del deporte ha hecho que el lenguaje que se utiliza en este ámbito haya ido abandonando paulatinamente su carácter más técnico y avance hacia un tipo de lengua general para todos los deportes, más polisémica que argótica, y adaptada al más común de los hablantes. "Hemos pasado del aficionado-especialista, generalmente masculino, al aficionado global, de cualquier edad y sexo, a quien ya no interesa lo más específico del deporte (muchas veces no asiste a los estadios ni conoce a los deportistas), sino la espectacularidad de muchos acontecimientos deportivos, muy ligados a la publicidad, la moda, el patriotismo, etc.", afirma.

Entre otras transformaciones habidas en el discurso deportivo, el autor señala tres: la voluntad cada vez más decidida de los periodistas y los medios de garantizar la comprensión del mensaje por un lector amplio y heterogéneo prescindiendo si es preciso de retoricismos, expresiones rebuscadas y referencias literarias; la reducción creciente de los textos y la prevalencia de lo visual (tipografía, color y fotografías); y la acentuación de las diferencias entre las distintas modalidades tanto en las preferencias de los aficionados como en su presencia mediática (si bien lo primero en parte es consecuencia de lo segundo).

Para demostrar la nueva orientación emprendida por el lenguaje del deporte en los últimos años, Hernández rehúye de enfoques normativos o academicistas para realizar un estudio descriptivo del discurso periodístico deportivo habitual, ilustrándolo con ejemplos de informaciones publicadas o emitidas en medios deportivos y generalistas de prensa, radio y televisión entre octubre de 2009 y primeros meses de 2012. Como advierte el propio autor en las palabras preliminares: "Describimos el lenguaje y lo apoyamos en ejemplos comprobatorios. No son ejemplos rebuscados, escogidos ad hoc, sino habituales. Lo que en el trabajo aparece lo hace porque constantemente se puede encontrar en un texto deportivo. Solo de esta manera la verosimilitud está garantizada".

El volumen se organiza en 14 capítulos. Los primeros, dedicados a la evolución histórica del lenguaje deportivo; la importancia del deportista en las sociedades contemporáneas; patriotismo, nacionalismo y regionalismo; la presencia y el tratamiento del deporte en los medios de comunicación; y los géneros especializados en el periodismo deportivo; son contextualizadores. A partir de ahí, el estudio se centra en las características fundamentales del lenguaje del deporte: la selección del léxico (argótico, técnico, trasladado y ampliado); los neologismos, arcaísmos y locuciones; los rasgos lingüísticos y la tipografía de los titulares deportivos; los aspectos morfosintácticos; las estructuras argumentativas y de construcción del discurso; el lenguaje deportivo y la violencia; y la importancia del lenguaje corporal.

Este nuevo libro constituye una relevante y muy actualizada aportación al estudio del lenguaje deportivo y, sobre todo, confirma la trascendencia social del deporte y su lengua, que, tal como recuerda el autor, "influyen decisivamente en nuestros comportamientos y en nuestra manera de comunicarnos". Efectivamente, esto lo comprobamos a diario.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Jesús Castañón: “La mayor virtud del lenguaje deportivo reside en ser un ámbito de participación sin exclusiones”


Hablar de Jesús Castañón es hacerlo del principal investigador y escritor especializado en el lenguaje del deporte dentro del ámbito de la lengua española. Profesor y doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Valladolid, ha sido colaborador externo de la Real Academia Española en la revisión de términos deportivos de varios de sus diccionarios.

Editor de la página idiomaydeporte.com, es autor de 15 monografías sobre lengua y literatura del deporte, entre las que sobresalen El lenguaje periodístico del fútbol (1993), Tendencias actuales del idioma del deporte (2002), Diccionario terminológico del deporte (2004), Términos deportivos en el habla cotidiana (2005) o Términos deportivos de origen extranjero (2010).

Periodismodeportivodecalidad ha intercambiado con él impresiones sobre los usos, mejores y peores, del lenguaje deportivo en los medios de comunicación, sobre su relevancia como campo neológico y creativo, así como sobre la relevancia creciente de los estudios de Periodismo Deportivo en la oferta de posgrados y maestrías de las universidades españolas.

- ¿Por qué el lenguaje del deporte y el periodismo deportivo en general se ha convertido en un campo para la investigación que en las dos últimas décadas ha despertado tanto interés entre filólogos y lingüistas?
- Porque el deporte se ha transformado en una necesidad social que comprende aspectos de salud y calidad de vida, transmisión de valores sociales y culturales, empleo y mejora de los procesos de aprendizaje. Sus formas de expresión no son sólo para su contemplación y práctica, también se aplican en ámbitos tan diversos como información, investigación científica, documentación, educación, salud, turismo, mundo empresarial y recurso de redacción periodística a la hora de clasificar experiencias en otras áreas informativas.

- El lenguaje deportivo está considerado casi como un laboratorio neológico que, gracias a los medios de comunicación, propaga nuevas palabras y usos que hacen que el idioma crezca. ¿Es quizá esta capacidad para crear su principal virtud?
- Su mayor virtud reside en ser un ámbito de participación sin exclusiones. Es una fiesta social que permite llevar las expresiones desde el recinto deportivo hasta las calles y avenidas en un juego artístico de emoción social. Su vivencia hace posible la presencia desde las formas más básicas a los niveles complejos de plena creación.

- Precisamente, en el Seminario Internacional de Lengua y Periodismo celebrado este año en San Millán de la Cogolla se concluyó, entre otras más cosas, que los periodistas deportivos aportan al idioma más de lo que destruyen. ¿Qué aportaciones destacaría? ¿metáforas, juegos de palabras, cruces léxicos...?
- En el VII Seminario Internacional de Lengua y Periodismo: “El español en el periodismo deportivo” se destacaron numerosas aportaciones. Los mecanismos de innovación gramatical y léxica, la diversidad de las expresiones del lenguaje deportivo en América, la formación de neologismos cuando no existen voces en español, el humor y el derecho a la sorpresa en el uso de lenguajes figurados y su capacidad de adaptación a las nuevas tecnologías son algunos de los más llamativos.

- No obstante, la percepción mayoritaria en la calle sigue siendo que este tipo de periodismo provoca expresiones erróneas. 
- Es frecuente la crítica al abuso de frases hechas, tópicos, términos comodines,  expresiones vacías y estereotipos. Esta visión pesimista del uso público del idioma cuenta con una larga tradición en la que han participado humoristas, lingüistas, periodistas y sociólogos. A pesar de registrarse numerosos ejemplos de incorrecciones en el lenguaje periodístico del deporte, ha servido como ámbito de aprendizaje para las modalidades de redacción especial en las escuelas de periodismo y como un observatorio de las tendencias más actuales del idioma para las instituciones lingüísticas.

- ¿A qué sería achacable esa supuesta permisividad del periodista deportivo, a la libertad creativa o a la relajación o la falta de un mayor conocimiento del idioma por parte de los periodistas?
- La labor del periodista es guiar las emociones de la audiencia y en su relato usar el idioma como mejor sepa o pueda, incluso en aquellas ocasiones en que se encuentra  con términos extranjeros o en las que, ni siquiera, existe término para designar una realidad. En ocasiones los fallos vienen dados por el ritmo de la competición, su alto grado de imprevisión en el desarrollo de los acontecimientos, las modas de lenguaje… No obstante, históricamente la labor idiomática de los periodistas deportivos ha sido muy favorable y ha aportado puntos de vista sobre animación publicitaria, creatividad de sonidos e imágenes, cultura, confección de diccionarios y enciclopedias, generación de formación especializada, elaboración de trabajos de investigación universitaria, edición de libros de estilo y una constante reflexión en cursos de verano y congresos.

- Ya que usted lo ha mencionado, uno de los objetos de discusión permanentes en el lenguaje deportivo es el uso o abuso de extranjerismos. ¿Hasta qué punto está justificada este debate? 
- La presencia de extranjerismos en una actividad importada es normal, al igual que ocurrió con la automoción o la informática. No presenta dificultades en el número de extranjerismos que recoge, sino en el previo conocimiento de sus grados de difusión y afianzamiento, causas y vías de penetración. Cuando un extranjerismo es necesario por no existir término en español, está justificado su uso. La dificultad del mundo del deporte reside en que la procedencia de términos extranjeros afecta a 39 lenguas diferentes y lo hace de forma constante a lo largo de los siglos.

- Hay que perder, por tanto, el miedo a emplear voces extranjeras cuando sean precisas y no haya equivalencias en castellano.
- Lo normal es emplear la voz extranjera y, con el paso del tiempo, federaciones, deportistas, aficionados y la labor de los medios en su divulgación a la sociedad buscan formas para adaptar el término en español. Así ha pasado con el olimpismo y con deportes tan variados como el automovilismo de la fórmula 1, el béisbol, el boxeo, el fútbol y el tenis.

- La importancia creciente del periodismo deportivo, como la tipología informativa de mayor impacto social, no solo se ve reflejada en el creciente número de estudios y publicaciones que versan sobre este ámbito, sino también en la oferta, cada vez más amplia, de másteres y cursos de posgrado relacionados que las universidades celebran cada año. Muy significativo, ¿no?
- La historia del periodismo deportivo ha evolucionado desde la promoción de la práctica deportiva hasta los actuales tiempos de gran influencia social. Es un tiempo que presenta retos relacionados con una renovación ética, una formación especializada para el periodista y las relaciones con la universidad y el mercado publicitario. Es lógico que el mundo académico favorezca esta reflexión sobre estudios sociales y científicos del deporte también en la comunicación. Esta tendencia de los cursos de posgrado y las maestrías especializadas en comunicación deportiva tiene arraigo en América y Europa y su implantación en España va avanzando poco a poco. Complementa la relación de la Universidad con los Centros de Estudios Olímpicos en todo el mundo o trabajos internacionales como los realizados por The Innsbruck Football Research Group.

- En este sentido, ¿qué papel está llamado a desempeñar la formación universitaria para los futuros profesionales del periodismo deportivo?
- Probablemente, abordará cuestiones muy variadas: los nuevos productos tecnológicos, la labor social del deportista en su comunidad, las relaciones con el comercio, la publicidad y el turismo, la incorporación de la mujer, la extensión de la alta competición a la edad adolescente, la relación entre historia cultural y medios de comunicación por su influencia en los comportamientos individuales y colectivos, la transformación y crecimiento del deporte gracias a las ciencias del deporte aplicadas a la carrera deportiva y su gestión, la exaltación de nuevas actitudes para la salud, el legado, la ética y las formas de expresión tanto de la práctica como de la vivencia del deporte…


lunes, 29 de agosto de 2011

Razones para creer en el periodismo deportivo


El periodismo deportivo no es ni mucho menos una modalidad periodística de menor rango, pese a que, ciertamente, atraviesa en muchos países por una preocupante falta de credibilidad. Aunque se trata de un área de especialización de enorme y creciente relevancia entre los aficionados, sigue sin contar con la misma consideración social y profesional que otras tipologías y secciones informativas como la política, la economía o la cultura.

Las razones de esta minusvaloración quizá haya que encontrarlas en determinadas prácticas en las que algunos medios de comunicación dedicados al deporte incurren con demasiada asiduidad y que no han hecho más que alimentar la creencia que existen diferentes categorías profesionales según la temática de la que traten y e incluso han llegado a poner en entredicho la consideración de esta especialización como periodismo.

Entre esas prácticas manifiestamente mejorables, podemos destacar, por ejemplo, la permanente confusión entre rumores y noticias, la complicidad con unas fuentes con las que se mantiene un trato excesiva y peligrosamente cercano, la parcialidad no solo en los comentarios sino también en las crónicas (la información y la opinión no están claramente delimitadas), así como la prevalencia de los criterios comerciales a la hora de seleccionar y priorizar los contenidos.

Aunque la autocrítica en este ámbito es obligada y necesaria y la capacitación profesional ha de ser permanente para procurar siempre una mejora de la calidad del producto periodístico que se ofrece al público, no es menos cierto que en ocasiones las críticas que se vierten sobre los periodistas deportivos dejan en el olvido muchos de sus logros y virtudes.

Tal como señala el periodista puertorriqueño Omar Marrero en su reciente obra Fundamentos del periodismo deportivo (Terranova Editores, 2011), el auge experimentado por el deporte como campo de especialización periodística, causado quizá por una combinación entre pasión fanática y accesibilidad tecnológica, no debe nunca desligarse de los principios básicos de la profesión y de su función natural de informar y educar.

Igualmente, este autor subraya la multidimensionalidad y la gran capacidad de adaptación del periodismo deportivo para moverse con soltura y competencia entre campos opuestos, como son la cobertura de "noticias fuertes" y las que versan sobre modalidades tan diversas como el béisbol, el baloncesto, el voleibol (mayoritarias en su país) o la esgrima y la gimnasia, que necesitan habitualmente de la consulta a expertos en la materia.

Hay, por tanto, razones para creer en el periodismo deportivo y contribuir a su mejor consideración. Entre esos motivos, podemos destacar los siguientes:

1) Es un área de especialización diversa y compleja al aglutinar un amplio y heterogéneo número de disciplinas a las que hay que dar una cobertura adecuada.
2) Esta diversidad exige un alto grado de competencia y especialización profesional para hacer informaciones correctas y bien explicadas, sobre todo en deportes minoritarios poco conocidos.
3) Este periodismo no solo informa de resultados, sino que además analiza la realidad con un adecuado manejo de la estadística, dando cifras, fechas y nombres y situaciones concretas.
4) Es una actividad profesional cada vez más interdisciplinar. A la cobertura de competiciones se suman las noticias sobre partes médicos, tribunales y estado contable de sociedades anónimas.
5) Además de informar y entretener, cumple la función primordial de educar y formar en valores a los ciudadanos, promocionando el deporte en todas sus manifestaciones, denunciando prácticas violentas y xenófobas y posibilitando la integración y paz social.

domingo, 24 de abril de 2011

La comunicación deportiva y la lengua española, una relación de más de un siglo de historia

El profesor y escritor Jesús Castañón acaba de publicar la obra La comunicación deportiva y la lengua española, con la que conmemora sus treinta años de trabajo como investigador sobre el uso del idioma en este ámbito periodístico.

A lo largo de estos tres decenios, Castañón ha sido un autor prolífico, tras publicar 14 monografías (también editada en 2010, se encuentra Términos deportivos de origen extranjero, de la que también hemos hablado anteriormente en este blog) y participar en otros 11 libros colectivos, trabajar como docente y colaborar en diferentes grupos científicos y en la edición de trabajos de instituciones académicas.


En este libro, el director de la página web idiomaydeporte.com, considerado internacionalmente como una de las máximas autoridades en la materia, analiza la relación de más de un siglo de historia entre la consideración social de lo idiomáticamente correcto y los usos lingüísticos característicos de los medios de comunicación deportivos. Como consecuencia de un largo proceso de encuentros y desencuentros, el periodismo deportivo ha sido a veces ensalzado por su creatividad al mismo tiempo que ha sido objeto de muchas críticas por dar de forma asidua patadas al diccionario.

Esta particular historia consta, a juicio del autor, de cuatro grandes etapas: 1900-1950, período en el que nace la prensa especializada en deporte en España y se fragua la defensa de la integridad del idioma frente a la importación de términos foráneos y palabras de moda; 1950-1970, las academias advierten de contaminación lingüística (vulgarismos y extranjerismos) y se ponen en marcha mecanismos para velar por la corrección gramatical, la amplitud léxica y la unidad del idioma; 1970-2000, se pasa a culpar a los medios de la universalización de los errores lingüísticos y de la perversión del uso público del idioma; y, por último, con la llegada del siglo XXI, llegamos a una nueva consideración de la lengua del deporte, por su valiosa contribución en la renovación del idioma.

De todo este recorrido, Castañón compendia abundante información, con referencias, fechadas entre los años 1903 y 2010, a 3.304 términos comentados por académicos, humoristas, lingüistas, periodistas, profesionales del deporte y sociólogos. Igualmente, proporciona el perfil de 141 profesionales y docentes que han buscado soluciones y han ofrecido propuestas de mejora y que han servido para avanzar en la reflexión sobre la importancia que reviste este ámbito periodístico como campo de experimentación y creación de palabras y significados.

Pese a que la labor realizada por unos y otros ha sido ingente hasta ahora, en el terreno del idioma del deporte queda aún mucho camino por recorrer; es un campo tan amplio y cambiante que necesitará todavía de nuevos estudios que registren y actualicen las diversas manifestaciones de una realidad tan dinámica como la periodístico-deportiva.

Tal como señala el propio Castañón, "el primer decenio del siglo XXI abre nuevas expectativas, gracias a alianza entre periodistas y lingüistas, a la creciente preocupación de la comunicación deportiva y a la incorporación de profesionales de la actividad física y el deporte en trabajos relacionados con el idioma" (...) "Una vez pasados los tiempos de contaminación, corrupción, perversión y destrucción que reflejaban errores, llega la hora de construir con armonía, de aprovechar el conocimiento de los diferentes puntos de vista para iluminar las confusiones y de superar los desafíos de un ámbito en permanente ebullición".

viernes, 4 de marzo de 2011

Un nueva monografía propone un recorrido por los extranjerismos más utilizados en 83 disciplinas deportivas

El Servicio de Publicaciones de la Universidad de la Rioja acaba de editar la monografía Términos deportivos de origen extranjero, obra de los doctores en Filología Hispánica y Ciencias de la Acti- vidad Física y el Deporte, Jesús Castañón y Edmundo Loza, respectivamente. Los autores proponen un recorrido por 39 lenguas diferentes para explicar los orígenes, significados, usos y, en su caso, equivalencias de las voces de procedencia foránea más utilizadas en los medios de comunicación deportivos en lengua española.

Se trata de un ambicioso estudio que aglutina, a modo de diccionario, un total de 2.761 entradas de 83 disciplinas diferentes con 2.969 acepciones diferentes y hasta 1.197 correspondencias en castellano, de acuerdo con los significados registrados en publicaciones oficiales del deporte y de la lengua. Asimismo, incorpora un extenso apartado bibliográfico con 1.142 referencias específicas sobre lenguaje deportivo.

En este enriquecedor viaje por las palabras deportivas que ofrecen Castañón y Loza, tienen cabida voces acuñadas recientemente como consecuencia tanto de la universalización de la práctica de ejercicio físico como hábito saludable entre la población (aquagym, spinning, hidro power training), como del nacimiento de nuevas modalidades a partir de la combinación, evolución o especialización de otros deportes preexistentes (ironman, piragua cross, sky surf, body combat, canoeing surf).

Igualmente, amplía el conocimiento sobre otras disciplinas de escaso arraigo popular en el ámbito de países hispanoblantes, como son los casos de korfball, netball, lacrosse, slamball, spaceball o speedball.

Los autores también ofrecen soluciones en español para aquellos extranjerismos más o menos prescindibles, ya sea porque se han castellanizado o bien porque ya existen en nuestro idioma términos equivalentes para expresar el mismo significado. Así, por ejemplo, se sugieren como equivalencias diferencial en lugar de average, clásico o derbi por derby, fase final entre cuatro en vez de final four, estancia o estadía por stage, o gran premio por grand prix.

Otras voces foráneas, sin embargo, como graining o kers en el mundo del automovilismo se confirman como términos para los que, de momento, no se ha hallado una traducción exacta al español que encierre el mismo concepto que en inglés.

La obra tiene un claro carácter panhispánico, una visión global que es fácilmente perceptible en las diferentes posibilidades ortográficas que recoge de una misma entrada (basketball puede ser baloncesto, pero también básquet, básquetbol o basquetbol) o de la fijación de diferentes equivalencias, válidas en función de las latitudes del español en que nos situemos (stopper no solo equivale a pivote o mediocentro defensivo, sino también volante defensivo; y pitcher encuentra como correspondencias lanzador, pícher, monticulista, serpertinero o tirador).

Entre los extranjerismos deportivos más extendidos se ofrecen muchas posibilidades, aplicables según la modalidad de la que se trate. De esta forma, la voz playoff puede ser reemplazada, según el caso, por eliminatoria, fase final, liguilla, liguilla final, segunda fase, serie final, serie semifinal, series finales e incluso desempate (ajedrez).

De las principales conclusiones que ofrecen los autores de este libro, sobresale el hecho de que las lenguas oficiales de los organismos internacionales del deporte, ingles y francés, aportan el 58,5% del total de las acepciones recogidas. Tras la lengua inglesa, de la que provienen 1.593 significados, aparecen por orden de importancia, el japonés, con 721 acepciones, el francés (144), el chino (91), el indonesio (63), el italiano (39), el malayo (31), el alemán (30), el coreano (27) y el ruso (22).

Por modalidades, las que acogen de manera habitual un mayor número de términos extranjeros son las artes marciales en su conjunto (1.054), seguidas del béisbol, golf, deportes de invierno, ajedrez, hípica, tiro olímpico, squash, gimnasia deportiva, ciclismo, hockey, tenis, rugby y automovilismo.

Términos deportivos de origen extranjero es, en suma, una obra que pone de manifiesto la gran complejidad léxica del mundo del deporte y su creciente consideración social y científica como un campo que renueva y enriquece continuamente el idioma.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Jorge Cárdenas Nannetti, el precursor del Proyecto Zacatecas


El próximo mes de enero se cumplirán tres años del fallecimiento de Jorge Cárdenas Nanetti, prestigioso economista, catedrático universitario, escritor y traductor nacido en Colombia. Pese a tratarse de una verdadera institución por sus cuantiosas aportaciones al mundo de la cultura y al conocimiento, sigue siendo un gran desconocido, sobre todo en lo que concierne a su faceta como editor y periodista, un ámbito donde mostró el camino a muchos profesionales en el mundo de habla hispana.

Además de fundar Editores Express Service, una de las primeras agencias de noticias de América Latina, su principal contribución al mundo del periodismo se desarrolló en Selecciones del Reader’s Digest, edición en español de esta revista norteamericana, donde trabajó desde 1949 como redactor, luego como subdirector (1952-1960) y más tarde como director (1960-1963).

Cárdenas Nanetti elaboró para esta publicación el que está considerado como el primer manual de estilo de un medio de comunicación en lengua española de la historia. La obra, denominada Manual de Selecciones (Normas generales de redacción), vio la luz en 1959 en La Habana (Cuba).

Este manual, al concebirse para una revista que se difunde a un conjunto de países que comparten un mismo idioma, se fija como meta la utilización de un español internacional, esto es, de un lenguaje que sea igualmente comprensible en cualquier país del arco hispanohablante y que, al mismo tiempo, preserve la lengua española frente a la poderosa influencia del inglés en Latinoamérica en un momento de la historia caracterizado por la expansión de los principales medios de comunicación estadounidenses (agencias y canales de televisión) en la zona.

Así, Cárdenas aconseja prescindir de toda clase de extranjerismos y de regionalismos, ya que estos no se entienden fuera de su país de origen, mientras "encarece a todos sus colaboradores la estricta observancia de estas normas; no solo porque es indispensable mantener en la Revista uniformidad y consecuencia, sino porque reconoce la responsabilidad que tiene de contribuir a la unidad del idioma español en todo el mundo".

De esta forma, Jorge Cárdenas Nanetti se convierte en el auténtico precursor del Proyecto Zacatecas, la idea concebida por Alberto Gómez Font y Álex Grijelmo en I Congreso Internacional de la Lengua, celebrado en 1997 en Zacatecas (México), de confeccionar un manual de estilo válido para todos los medios de comunicación del mundo hispano.

Muy pronto, el Manual de Selecciones de este intelectual colombiano encontraría continuación con los trabajos de EFE y otras grandes agencias informativas con servicios en español como The Associated Press (AP) o United Press International (UPI); y, en las décadas más recientes, Inter Press Service, Reuters, Deutsche Presse Agentur o el canal de televisión CNN en Español.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Los elementos constitutivos de la noticia, según F. Fraser Bond


Basta echar un rápido vistazo a los titulares del quiosco cada mañana para concluir que los criterios para seleccionar y ordenar las noticias difieren notablemente entre los que emplean unos y otros medios de comunicación con el fin de atraer la mirada y el interés del público.

Así, vemos cómo de manera habitual la información que se vierte a la ciudadanía no siempre se muestra a partir de criterios estrictamente noticiosos sino más bien de otra índole, llamémosla mercantilista, en la que prima la anécdota sobre el resultado o el rumor sensacional sobre la confirmación de un suceso.

De esta forma, alcanzan grandes titulares noticias que a veces no son tales, mientras quedan relegados a un segundo plano, o descartados directamente incluso, determinados acontecimientos que merecen una mejor consideración y una mayor valoración desde el punto de vista periodístico.

Por todo ello, parece oportuno retomar ese eterno debate, tan antiguo como la profesión misma, en torno a lo que debe considerarse como noticia (“es todo lo que interesa a gran parte de la comunidad y de lo que nunca se le había llamado la atención” decía Charles Anderson Dana) y cuáles han de ser los elementos informativos sobre los que se construye.

Tal como recuerda el que fuera profesor en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York F. Fraser Bond en su obra Introducción al periodismo (Buenos Aires, Ágora, 1959), los elementos que dan valor informativo a un hecho y lo convierten en noticioso son:

- Todo lo concerniente a una persona notoria o que haya adquirido notoriedad pública.
- Lo inusitado. Todo lo que es imposible y que, sin embargo, sucede, es noticia.
- Todo lo que concierne vitalmente al gobierno del país o de la ciudad.
- Todo lo que afecte directa o indirectamente al bolsillo (por este motivo las crónicas sobre presupuestos municipales se publican con tanto detalle).
- Toda injusticia. Todo cuanto indigne al lector es noticia.
- Catástrofe. Todo lo que signifique grandes pérdidas de vidas o bienes. Los accidentes varían como noticia según la distancia.
- Todo lo que tenga proyecciones para todos, como un paro del transporte.
- Toda crónica que emocione al lector, que lo disguste o lo complazca.
- Todo acontecimiento que interese mucho a un gran número de personas.
- Todo lo que involucre grandes sumas de dinero.
- Homicidios. En el pequeño pueblo o comunidad el homicidio siempre es noticia. En la urbe más grande depende del grado de misterio que lo rodee.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Los peligros de internet como fuente periodística

El papel del periodista consiste en seleccionar y buscar la información, en interpretarla y verificarla antes de la redacción. Sin embargo, ocurre a menudo que, debido al cúmulo de trabajo o la falta de tiempo, se pulse un número reducido de fuentes por información publicada.

Cuanto mayor sea la cantidad, la calidad y la diversidad de las fuentes que se utilicen, mayor será la posibilidad de contar de forma creíble lo que más les interesa a los lectores y, por tanto, mayor será el estatus profesional del periodista y el prestigio del medio de comunicación. Cuantas más fuentes, más puntos de vista, más precisión en la información y más cerca está el ciudadano de la verdad.

En los últimos años internet se ha convertido en la gran fuente de conocimiento actual, al ser de fácil acceso y barata. No obstante, su uso como fuente periodística exige ciertas reservas, porque las informaciones que por ella circulan pueden ser proporcionados por cualquier ciudadano amparado incluso en el anonimato, proliferan libremente, se superponen y se distribuyen sin el control ni el contraste de fuentes necesario para garantizar el cumplimiento del derecho público a recibir una información veraz.

Todo esto hace que esta información sea menos fiable, incluso que a veces no sirva, y exige un mayor control de validación y verificación por parte de los periodistas.

Sobre esta cuestión tan actual ya reflexionaron los profesores norteamericanos Bill Kovach (presidente de The Committee of Concerned Journalists) y Tom Rosenstiel (director de The Project for Excellence in Journalism) en su obra Los elementos del periodismo (Madrid,2003, Ediciones El País).

Ambos advierten de los peligros de la red como fuente y de su incidencia negativa en el comportamiento del periodismo actual:

“A medida que los periodistas pasan más y más tiempo tratando de sintetizar la cada vez mayor afluencia de datos que facilitan los nuevos portales de información, existe el riesgo de que lleguen a desempeñar un papel más pasivo, de que lleguen a ser más receptores que recopiladores”.

Y añaden:

“Es posible que mejorar la disciplina de la verificación sea el paso más importante que los periodistas puedan dar para mejorar la calidad de la información y el debate público. A fin de cuentas, esa disciplina es lo que distingue al periodismo de otras actividades y crea un motivo económico que sigue existiendo. Una disciplina de verificación más consciente es el mejor antídoto para que el viejo periodismo de verificación no se deje atropellar por el nuevo periodismo de la aserción y proporcione a los ciudadanos una base para confiar en la actividad periodística”.

jueves, 19 de agosto de 2010

Dana´s eight rules (las ocho reglas de Charles Anderson Dana)

Charles Anderson Dana (1819-1897) fue uno de los más insignes representantes del periodismo político que proliferó en Estados Unidos a mediados del siglo XIX y uno de los precursores del -décadas más tarde- denominado 'nuevo periodismo americano'.

Sus innovadoras ideas sobre la aún incipiente profesión periodística las plasmó en sus años como director del diario neoyorquino The Sun (desde 1868 hasta su fallecimiento), una cabecera que marcó un estilo por la forma novelada de contar noticias y reportajes, y mostró la senda a otros escritores y cronistas posteriores como el cubano José Martí.

Por su interés, reproducimos aquí las conocidas como Dana's eight rules toda una declaración de intenciones sobre su forma de dirigir un periódico y que aún hoy cobra un especial signficado.

El texto forma parte de una conferencia que impartió el 24 de julio de 1888 ante la Wisconsin Editorial Association en Milkauwee y que aparece recogida en el libro The Art of Newspaper Making, publicado en 1895.

Dice así:



1. Get the news, all the news, and nothing but the news.
2. Copy nothing from another publication without giving perfect credit.
3. Never print an interview without the knowledge and consent of the party interviewed.
4. Never print a paid advertisement as news matter. Let every advertisement appear as an advertisement; no sailing under false colors.
5. Never attack the weak and defenseless, either by argument, by invective, or by ridicule, unless there is some absolute public necessity for so doing.
6. Fight for your opinions, but do not believe that they contain the whole truth or the only truth.
7. Support your party, if you have one; but do not think that all the good men are in it or all the bad ones outside.
8. Above all, believe that humanity is advancing, that there is progress in human affairs, and that as sure as God lives the future will be better than the past or present.

[1. Busque noticias, todas las noticias y solo las noticias.
2. No reproduzca nada de lo publicado por otro sin citar su exacta procedencia.
3. No publique nunca una entrevista sin el conocimiento y el consentimiento de la parte entrevistada.
4. No presente nunca la publicidad como si fuera información. Procure que cada anuncio aparezca como tal y no disfrazado de algo que no es.
5. No critique nunca a los más débiles e indefensos mediante discusiones, ofensas o burlas, a menos que haya una absoluta necesidad pública de hacerlo.
6. Defienda sus ideas pero no crea que posee toda la verdad y nada más que la verdad.
7. Apoye a su partido si tuviera alguno, pero no piense que todos los hombres buenos pertenecen a él y que todos los malos están fuera del mismo.
8. Sobre todo, crea en los avances de la humanidad, en el progreso del hombre, y que el futuro será, tan seguro como que Dios existe, mejor que el pasado y el presente.]

martes, 2 de febrero de 2010

Tomás Eloy Martínez y su legado


El periodista y escritor argentino Tomás Eloy Martínez falleció el pasado 31 de enero dejando tras de sí un inmenso legado en sus dos facetas. Conocido sobre todo como articulista de La Nación y colaborador de otros diarios como El País o New York Times, fue maestro de periodistas. A lo largo de su dilatada trayectoria profesional desde sus comienzos como crítico de cine en La Nación a finales de la década de los cincuenta, recaló en decenas de medios de comunicación de América Latina.

La dictadura militar en su país le obligó a exiliarse a Venezuela en 1975. Allí, después de trabajar en El Nacional primero como editor del suplemento literario y luego como adjunto a la dirección, fue fundador del Diario de Caracas, un rotativo que, inspirado en el modelo del diario español El País, apostó decididamente por la incesante búsqueda de la corrección en el uso del lenguaje y por dotar a las páginas de frescura y atractivo visual a través de la diagramación y el uso del color.

Una de sus grandes aportaciones a la historia del periodismo latinoamericano, en su calidad de director de Redacción del Diario de Caracas, fue la confección junto a su compatriota Rodolfo Terragno del Libro de Estilo, Usos y Modos, uno de los primeros libros de estilo de Hispanoamérica que sentó las bases para los trabajos ulteriores desarrollados por otros medios venezolanos y del resto de países del subcontinente.

En ese manual pionero, que sirvió para unificar criterios de redacción y homogeneizar el producto, quedó reflejada una nueva forma de hacer periodismo, basada en la confección de noticias de manera directa y en la interpretación de los hechos, incluyendo los antecedentes para garantizar la profundidad en el tratamiento y, al mismo tiempo, una mejor y más completa comprensión por parte del lector.

Asimismo, postuló un periodismo de calidad, creativo y comprometido con la sociedad. En uno de sus célebres pasajes, Tomás Eloy Martínez y Rodolfo Terragno advierten: "Hay que evitar el dogma, pero no la disciplina. A menudo la flexibilidad -palabra que no goza de prestigio- es esgrimida para disimular la ineficacia o la negligencia. El rigor -vocablo de connotaciones ingratas- es acusado de herir la imaginación y ofender el talento. El periodismo, sin embargo, exige la sociedad de la imaginación, del talento y de ese rigor de mala fama, sin el cual la creatividad se desencuaderna y acaba por perderse".