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miércoles, 14 de junio de 2017

Félix Rodríguez: "La defensa del idioma ha llevado a campañas contra los extranjerismos por su uso indiscriminado y su aceptación por esnobismo cultural"

Félix Rodríguez. Fuente: www.diarioinformacion.com
La información deportiva es, junto con la que versa sobre moda, el área periodística donde más proliferan los extranjerismos. Se trata de una importación continua y hasta cierto punto inevitable si tenemos en cuenta el origen foráneo del sport o deporte reglamentado moderno y porque, además, hay términos para los que no siempre hallamos con facilidad una equivalencia en español. Aunque esto no justifica en ningún caso el abuso que se pueda cometer de estas voces extranjeras, sí favorece que se utilicen. En cualquier caso, para emplear bien las palabras foráneas, conocer cuáles son necesarias y cuáles superfluas, y encontrarles un correcto acomodo en nuestra lengua, no hay nada mejor que acudir a los diccionarios.

Y para ello, desde hace solo unos días, el texto de referencia es el Gran diccionario de anglicismos, obra de Félix Rodríguez González, catedrático de Filología Inglesa en la Universidad de Alicante e investigador experto en las áreas de la lexicología, lexicografía y sociolingüística del inglés y del castellano. Doctor en Lingüística Románica por la Universidad de Alberta (Canadá), Rodríguez es autor o editor de una docena de libros y más de ochenta publicaciones, muy especialmente sobre siglas y anglicismos. 

Este nuevo diccionario, que acaba de publicar la editorial Arco Libros, es un texto que compendia la definición y explicación de etimología, uso y pronunciación de más de 4.500 palabras y expresiones procedentes del inglés en el español actual, las cuales se utilizan con asiduidad en ámbitos como la moda o el deporte, pero también en la tecnología, la música o la economía. 

Para hablar de este importante texto, una verdadera guía práctica para filólogos, traductores, escritores y periodistas, nos hemos puesto en contacto con Félix Rodríguez. De paso, aprovechando la naturaleza del blog que nos ocupa, le hemos preguntado por el uso de extranjerismos en el periodismo deportivo en lengua española.

- ¿Por qué era necesario publicar un nuevo diccionario de anglicismos?
- La lengua española registra incesantemente un aluvión de anglicismos, especialmente en la prensa, y está claro que son muchos los hablantes que no conocen el inglés por lo que se hace necesaria una explicación de sus significados. Si tenemos en cuenta que el primer y único diccionario sobre esta materia, el Nuevo diccionario de anglicismos (Gredos 1997), que confeccioné con la colaboración de Antonio Lillo, se publicó hace por tanto cuatro lustros, se comprenderá la oportunidad de ofrecer al lector una recopilación más completa y más actualizada. 

- ¿Por qué vías llegan al español las palabras y expresiones del inglés? ¿Principalmente el periodismo?
- Llegan por múltiples vías, principalmente las de tipo periodístico, a través de diarios, revistas y otros medios de comunicación (radio, televisión, internet… ), pero también por la prensa especializada, y una vez difundidas invaden el ámbito literario, especialmente la novela. Ahora, las innovaciones más llamativas surgen a diario en la prensa generalista, de manera particular en las crónicas enviadas por corresponsales de prensa y agencias de noticias extranjeras donde el periodista, avivado por la premura del tiempo y la dificultad de encontrar un equivalente en español, recurre a lo que le resulta más fácil, la importación sin más del anglicismo crudo y directo.

- ¿Es acaso evitable que los medios de comunicación en determinadas temáticas como la tecnología, la moda, la música o el deporte, prescindan de estos anglicismos sobre todo cuando están tan extendidos?
- La pregunta requiere una matización. Los hay que corresponden a nuevas realidades en las distintas áreas de especialidad, y la univocidad de sus voces resultan útiles para la comunicación, y si están extendidas resulta difícil sustituirlas, especialmente si contribuyen a cierta economía en la expresión, como por ejemplo voleybol por balonvolea. Ahora, cuando encontramos una palabra tan trillada y superflua como fashion, por moda, con morfología tan exótica y que no aporta ningún matiz, me parece de lo más irrisorio. 

 

"Ahora, las innovaciones más llamativas surgen a diario en las crónicas enviadas por corresponsales de prensa y agencias de noticias extranjeras donde el periodista, avivado por la premura del tiempo y la dificultad de encontrar un equivalente en español, recurre a lo que le resulta más fácil, la importación sin más del anglicismo crudo y directo"






 - ¿No hay riesgo de que por querer a veces traducirlo todo al español pueda perderse eficacia comunicativa a la hora de trasladar el mensaje a la audiencia? Se lo pregunto porque en muchos ámbitos de especialización tanto los protagonistas como el público manejan un importante número de anglicismos con los que se entienden.
- Sí, en efecto, hablamos de un master o Master, tanto en el terreno académico como en el deportivo, por ser una voz muy enraizada en esos contextos, lo que restaría eficacia comunicativa si empleáramos la voz maestro, más polisémica. El anglicismo ha triunfado porque se ha movido también en el plano oral. Sin embargo, un torneo como el denominado Open, en la jerga tenística, al transitar por un registro escrito mayormente, está dando paso en estos momentos a su equivalente español abierto, su traducción literal

- ¿Qué extranjerismos deportivos serían a su juicio evitables en el periodismo y cuáles otros estarían más justificados?
- Existen términos futbolísticos como referee, por árbitro, u off-side por fuera de juego, que han caído en desuso precisamente porque su morfología no los hace transparentes semánticamente, pero todavía aparecen esporádicamente en alguna crónica deportiva. Pero por ser ya obsoletos el periodista debiera evitarlos y optar por sus equivalentes nativos, mucho más descriptivos. Una voz más actual y que lleva las trazas de perpetuarse, a pesar de que su morfología y pronunciación son ajenas a nuestras pautas idiomáticas, es hat-trick, como se denominan los tres tantos marcados por un mismo jugador. Puede admitirse en un determinado momento, por correferencia, como licencia estilística, pero no podemos prescindir de su sinónimo autóctono y mucho más comprensible, triplete. Así parece entenderlo el Libro de Estilo de El País, al recomendar su uso. 

- De acuerdo a su etimología, también a veces las palabras extranjeras se emplean con impropiedad.
- El periodista a veces por su poca familiarización con el inglés incurre en incorrecciones gráficas con palabras que tendrían la misma pronunciación que las correctas al considerar su formato. Tal es el caso de pull en lugar de pool, en la jerga bancaria, o pool position por pole position, en la deportiva. También me llaman la atención escrituras como streeper por stripper, o travesty por travesti, en el área del erotismo y en los anuncios de contactos, o stablishment por establisment, en la arena política, por creer que son más inglesas.  

- ¿En qué modalidades deportivas se comete un mayor abuso de estos términos importados?
- Hay modalidades deportivas como el golf, que por ser todavía minoritarias y elitistas, y por carecer su terminología de equivalencias implantadas, utilizan profusamente los anglicismos, lo cual no deja de ser comprensible. Lo mismo podría decirse del béisbol si este deporte se abriera camino en nuestro país, y no digamos de otro aún más desconocido como el cricket. 

- ¿Siente usted, como señalan algunos estudiosos del lenguaje, que la pureza del español corre peligro por el uso de extranjerismos o es esta una consideración algo exagerada?
- La defensa del idioma desde tiempos inmemoriales ha llevado a campañas contra el uso de los extranjerismos, una respuesta que tiene su razón de ser ante el uso indiscriminado y desmesurado de buena parte de ellos y su aceptación por mera inercia y esnobismo cultural en detrimento de las voces propias. Cuando vemos periodistas, sobre todo en revistas de moda, que no saben escribir sin salpicar sus escritos continuamente con las palabras “in” del momento, no podemos por menos de sumarnos a esta crítica. Pero por otro lado, tampoco podemos olvidar que una lengua nunca es pura, sino que se ha ido conformando merced a voces foráneas de muy distintos orígenes. ¿Qué sería de nuestra lengua si prescindiéramos del legado lingüístico que nos han ido reportando el latín y el árabe en el Medievo, el italiano en el Renacimiento, y el francés y el inglés en la época moderna y contemporánea? No en vano, como escribiera mi admirado filólogo venezolano Angel Rosenblat “Las voces extranjeras de las lenguas son reflejo del prestigio y del poder expansivo de las culturas”. Y algunos siglos antes ya decía Goethe también que “la fuerza de una lengua no consiste en rechazar lo foráneo, sino en devorarlo”. Y en “digerirlo”, podría añadirse con más precisión.

jueves, 2 de febrero de 2017

Glosario terminológico de fútbol americano de ESPN para seguir la Super Bowl

Todo está listo para la celebración este fin de semana de una nueva edición de la Super Bowl, la cita que cierra la temporada de la Liga profesional de fútbol americano (NFL) en Estados Unidos y que es algo más que un partido; es uno de los espectáculos de mayor repercusión internacional que cada año bate récords de audiencia. Para esta ocasión se aspira a superar los casi 112 millones de espectadores que vieron el encuentro por televisión el año pasado.

La cobertura mediática de esta final, que enfrentará a los Atlanta Falcons y a los New England Patriots, será especialmente intensa no solo en Estados Unidos, sino también en la mayor parte de los países que conforman el arco hispanohablante de este continente. El fútbol americano, al igual que ocurre con deportes pertenecientes a las ligas profesionales norteamericanas, como el baloncesto o el béisbol, goza de una legión infinita de seguidores en el ámbito latinoamericano, especialmente en México, Centroamérica y zona del Caribe, donde ha llegado a desplazar en algunos casos al fútbol a un plano más secundario.

Dadas las amplias franjas de audiencia que copan las retransmisiones de fútbol americano, la presencia de esta modalidad es creciente en la programación de las principales cadenas de televisión del continente, tanto las de emisión internacional, como las estadounidenses ESPN y Fox Sports, que atienden las necesidades de toda la comunidad hispanohablante de América; como otras de alcance regional, como las mexicanas Claro Sports y Televisa Deportes, cuyas señales llegan también a otros países de la zona.

En la cobertura periodística de una modalidad deportiva como esta, tan arraigada en Estados Unidos y su área de influencia, prevalece el uso de la terminología original en lengua inglesa, si bien se suceden los intentos por hispanizar su terminología dado el alto grado de aceptación y seguimiento de esta modalidad entre los aficionados de los países americanos de habla española.

Entre las propuestas más interesantes en este sentido, se sitúa la formulada por el canal panhispánico ESPN Deportes, que aloja en su web un glosario terminológico bilingüe dirigido a uniformizar entre sus profesionales el uso de conceptos básicos y situaciones del juego para la locución y redacción de las crónicas de partidos de la NFL. Esta miniguía ofrece 177 términos en inglés y sus correspondientes equivalencias en lengua española, que se distribuyen en ocho grupos diferentes: nomenclatura básica, uniforme y equipamiento, fundamentos, posiciones, cuerpo técnico, arbitraje, infracciones, y puntuación y tiempo.

De esta forma, se refiere a wildcard como equipo comodín, starting player como jugador titular, kickoff como patada o saque, first-and-10 como primero y 10, fumble como balón libre o balón suelto, turnover como pérdida de balón, tackle como parada, atajada o derribada, sack como captura o end zone como zona de anotación.

Para las distintas posiciones de jugadores en el campo, se proponen traducciones a las palabras en inglés, pese a que en este caso las voces originales siguen siendo las más utilizadas por deportistas, entrenadores, periodistas y aficionados. Así, en español se sugiere hablar de centro (center), guardia (guard), guardia escolta (pulling guard), ala (end), ala libre o ala intermedia (flanker, slot back), ala cerrada (tight end), corredor (running back), corredor de poder (fullback), apoyador (linebacker) e, incluso, mariscal de campo (quarterback).

El predominio de los extranjerismos en este caso es casi inevitable cuando la definición de un término en inglés es precisa y está perfectamente acotada dentro el reglamento del juego y cuando, además, su traducción o adaptación a nuestro idioma requiere de más de una palabra e incluso de una frase, que en términos de economía del lenguaje, resulta menos rentable desde un punto de vista periodístico.

Aun así, aquí se ofrecen alternativas a infracciones como clipping (bloqueo ilegal por detrás), crackback (bloqueo ilegal bajo la cintura), dead ball foul (doble falta), encroachment (cruce con contacto o fuera de lugar con contacto) o intentional grounding (pase intencionalmente incompleto); y a aspectos de puntuación y tiempo como 35-second (reloj de 35 segundos) o 2-minute warning (aviso o advertencia de los dos minutos).

Con este glosario se pone de manifiesto, una vez más, cómo la utilización masiva de extranjerismos en el lenguaje del deporte es en cierto modo evitable, o al menos reconducible, si para ello los profesionales de los medios de comunicación aplican unos mismos criterios de estandarización que puedan ser socialmente aceptados.

(post actualizado)

lunes, 16 de enero de 2017

Juan José Arevalillo: “Cuando un deporte se populariza, el lenguaje reacciona y empieza a traducir los términos que precisa casi sin darse cuenta”

Juan José Arevalillo.
Juan José Arevalillo es director general de Hermes Traducciones y Servicios Lingüísticos, una de las empresas más reconocidas y consolidadas dentro del sector de la traducción en España desde su creación en el año 1991. Lingüista y traductor, también es actualmente vicepresidente de la European Union of Associations of Translation Companies (EUATC). Asimismo participa como profesor de estudios de Traducción en la Universidad Alfonso X El Sabio y como profesor y director académico de un posgrado de tecnologías aplicadas a la traducción en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Nos hemos puesto en contacto con él como experto en la traducción de términos deportivos para conocer su punto de vista sobre las particularidades de este lenguaje periodístico especializado y los usos y abusos que de él se hacen en los medios de comunicación.

- Ustedes en Hermes Traducciones ofrecen servicios de traducción especializada en casi veinte campos diferentes, entre ellos el deporte. ¿Cuáles son las principales particularidades que presenta traducir el lenguaje deportivo?
-  Efectivamente, ofrecemos este tipo de traducción, que tiene muchísimas particularidades. Los textos que traducimos no solo se basan en aspectos meramente deportivos, sino que también traducimos muchos objetos, dispositivos y artículos relacionados directa o indirectamente con el deporte, cada uno de ellos con distintos grados de dificultad y especialización. Como ocurre también con otras traducciones, nos encontramos con dos dificultades principales: la terminología y el nivel de especialización, por lo que es muy importante que esas traducciones las lleven a cabo traductores que sepan de ese deporte en la medida de lo posible, aunque no siempre existe esa posibilidad. La mayor dificultad estriba, sin duda, en la terminología empleada, que puede variar según los destinatarios finales de esa traducción: público en general o deportistas especializados. 

- Me imagino que las frases hechas o las referencias culturales son de las que entrañan mayor dificultad. Pienso, por ejemplo, en cómo traducir a otro idioma una expresión taurina, pero que también se usa en deportes, como salir por la puerta grande.
- Por supuesto. El deporte tiene una penetración enorme en la sociedad, por lo que su influencia impregna nuestro día a día en muchas facetas, y una de ellas es la terminológica y fraseológica. Muchas veces empleamos expresiones del deporte en nuestro vocabulario cotidiano, e incluso de otras disciplinas como pueden ser los toros, por mucho que seas protaurino o antitaurino: salir por la puerta grande es un buen ejemplo de ello porque casi todo el mundo puede entender su significado de éxito en cualquier ámbito de nuestra vida. No obstante, si queremos traspasar esta idea a otros idiomas en los que no se practique la tauromaquia, la expresión se quedará vacía de significado y deberemos buscar alguna otra alternativa fraseológica, a ser posible relacionada con una actividad típica de la lengua o cultura de destino, lo cual no siempre será viable, en cuyo caso habrá que parafrasearlo.

- O la de meter el autobús en la portería.
- En este ejemplo la solución puede ser más fácil, ya que el fútbol es universal y, aunque no exista inicialmente esa expresión en la lengua de destino, resultará fácil adaptarla o incluso darle una traducción más o menos literal que todos sean capaces de interpretar implícitamente por su sentido figurado. Sin ir más lejos, es fácil encontrar en la prensa inglesa la expresión park the bus con el mismo significado. La clave en este caso es saber en qué lengua o país se originó esa expresión: probablemente haya sido en España, o quizás en Italia, donde en determinados momentos había tendencia a un planteamiento del juego muy defensivo. De hecho, esta expresión vino a sustituir al famoso cerrojo o cerrojazo de Benito Díaz cuando entrenaba a la Real Sociedad hace ya muchos años, que a su vez era primo hermano del catenaccio italiano. Digamos que se trata de una actualización.
En estos casos se da un caso de adaptación cultural —lo que en la traducción se denomina localización— que facilitará en gran medida la posibilidad de traducción. Más o menos cualquier persona puede asociar la imagen de poner un autobús delante de una portería como actitud ultradefensiva, como otra expresión del tipo colgarse del larguero. Sin embargo, si pensamos en expresiones como salir a por uvas o hacer una cantada, ambas referidas respectivamente a un fallo clamoroso del portero al salir a atajar un balón y a un fallo que propicia un gol o una gran oportunidad de gol —recuerdo que antes se usaba para ello vicegol—, o bien robar la cartera para explicar el robo inesperado del balón por despiste del defensor o acierto del atacante, el problema es otro, ya que esas expresiones son más locales y no tan universales como la del autobús, por lo que será preciso parafrasearlas o recurrir a otras expresiones locales.
A la inversa, si pensamos en el béisbol o en el fútbol americano, conocidos por todos como deporte pero no tanto sus reglas, nos encontraremos con multitud de expresiones que emplean los estadounidenses en su día a día conversacional que difícilmente entenderemos por la misma razón anterior. Pensemos en la expresión del béisbol touch base empleada para indicar que un jugador ha tocado la base y que traspasa su uso deportivo para significar una toma de contacto con alguien para saber cómo se encuentra o qué piensa respecto a algo. En este caso recurriríamos a una equivalencia, si existiera, o a una paráfrasis.

- ¿Qué modalidades deportivas suelen ser las más complicadas de traducir? Quizá sean precisamente aquellas donde es más difícil hallar localizaciones, ¿no?
-  Si el deporte tiene una dimensión universal la traducción será menos complicada; si es un deporte minoritario o local, tendremos más complicaciones, ya que estaremos abordando una terminología muy inhabitual o incluso inexistente en nuestra lengua. Pensemos en la modalidad del billar denominado snooker o en el curling. Pocos conoceremos sus expresiones técnicas referidas a su práctica o reglas, por lo que esa traducción originalmente dejaría muchas palabras en su idioma original. Por otro lado, pensemos en un deporte de masas como el fútbol o el tenis, que llevan años y años asentados entre nosotros. En un principio sufrieron del mismo mal: anglicismos constantes, pero poco a poco se fueron infiltrando equivalentes en español para terminar prácticamente con todas sus expresiones en nuestra lengua. La razón principal estriba en su socialización o práctica habitual, en cuyo caso el idioma reacciona por una necesidad interna y establece sus propios términos en paralelo con los extranjerismos o haciéndolos casi desaparecer: fuera de juego en lugar de off-side, revés en lugar de backhand, etc. En algunos casos, llegan incluso a convivir ambos como saque de esquina o córner (adaptado o no a la grafía española).
Por lo general, cuando un deporte se populariza, el lenguaje reacciona y empieza a traducir los términos que precisa casi sin darse cuenta, si bien entre los especialistas se produce cierta oposición y prefieren usar las voces extranjeras como una muestra de su control de la situación, especialización o sapiencia deportiva. De ahí que sea muy difícil conseguir ese equilibrio terminológico, máxime si tenemos en cuenta que los usos cambian y las modas también: ¿quién usa ahora la famosa invención de Matías Prats (padre) de la posición teórica del interior izquierdo que muchos recordamos? ¿Quién no usa ahora carrilero?

- ¿Recuerda alguna palabra o expresión deportiva para la que fuera especialmente difícil hallar una correspondencia?
- Sí, por tratarse de un deporte ya muy asentado me viene a la cabeza la palabra set del tenis. A estas alturas ya, en un deporte en el que la mayoría de los términos han encontrado ya su equivalente en español va a ser difícil sustituirlo. Bien es verdad que los comentaristas en ocasiones hablan de manga, pero la utilización de set es preponderante. Además, más allá del empleo de manga, no se me ocurre ahora un término que expresara con precisión ese conjunto de juegos que componen el set… La mayoría de los términos del tenis han tenido más suerte porque permitían una traducción simple como juego por game o porque se producía un calco conceptual como ocurre con la expresión down-the-line shot adaptada como golpe paralelo, o bien cross-court shot con su correspondiente calco casi literal golpe cruzado.


"Más peligroso que la invasión del término extranjero me parece la que se produce desde dentro del propio idioma, como ocurre con el uso de firmar como sinónimo de fichar. El mal se irradia desde dentro por desconocimiento y de modo gratuito"

 
- De todas formas, teniendo en cuenta el origen del sport moderno, parece inevitable que se sigan empleando vocablos en lengua inglesa, ¿no cree?
- Sin duda, la mayor parte de los deportes más conocidos, al menos en nuestro mundo occidental, suelen provenir del inglés, quizás trufados de algún término de otros idiomas —como el francés en el rugby—. Incluso, dado el carácter de lingua franca que tiene actualmente el inglés, algún deporte más exótico en cuanto a su desarrollo y origen podría llegarnos a través del inglés como idioma puente, por lo que ese proceso se va a seguir produciendo, nos guste o no. Como hemos dicho antes, solo cuando ese deporte se arraigue socialmente, se empezarán a infiltrar nuestras propias voces.

- Se lo preguntaba porque ha habido propuestas académicas de traducir o adaptar gráficamente al español extranjerismos que son de uso muy extendido entre practicantes, aficionados y periodistas deportivos. ¿Quién dice tablanieve en lugar de snowboard o esqueleto en vez de skeleton? Cuando se traduce con calzador, hay un riesgo de perder eficacia comunicativa, ¿no?
- Si esta pregunta me la hubieran hecho muchos años atrás, en una época en que era un fundamentalista de la lengua, con toda probabilidad habría abogado por las adaptaciones españolas, pero con los años uno se relaja en estos aspectos —hasta donde puede relajarse…— y miras a la realidad. Cuando practico esquí, aunque no sea en la modalidad del snowboard, no se me ocurrirá decir a mis compañeros de descenso algo así como «tened cuidado con los del tablanieve, que van descontrolados…». Quizás veo más posible una hispanización del término que un calco literal. En mi opinión, como bien dice en la pregunta, prima la comunicación.
Estos intentos académicos suelen dar lugar a infinidad de seguidores y detractores. No olvidemos que ese sentimiento lingüístico lo llevamos muy dentro y sale por donde menos se espera en ocasiones. No es necesario ahora recordar cuántas palabras se han propuesto que no han llegado a profundizar en el uso y se han perdido; incluso se han quedado en el diccionario como restos petrificados de lo que pudo ser y no fue. Al fin y al cabo, lo que debe sancionar la RAE es el uso común correcto, y este tipo de términos van más por la senda popular de la adaptación que por la académica de la imposición. En cualquier caso, no olvidemos que el diccionario académico recomienda y no obliga necesariamente, por lo que cada cual podrá emplear en su uso diario lo que le resulta más comunicativo, ya que aquí nos metemos en el campo del argot, lo que complica más el panorama.

-  Los académicos abogan por la hispanización, incluso en las grafías prescindiendo de las letras que no se pronuncian (cadi por caddie), pero en el ámbito periodístico hay disparidad de criterios y coexisten dualidades como rally-rali, derbi-derby, sprint-esprín (que luego se cambió a esprint). Unos siguen los dictados académicos y otros no. ¿No haría falta fijar un criterio más claro al respecto?
- En mi opinión el criterio más lógico sería el fonológico como se ha hecho con fútbol, tenis, penalty y córner por poner algunos ejemplos. No obstante, es cierto que en ocasiones el diccionario puede confundir por no seguir siempre el mismo criterio y el usuario puede sentir cierta vacilación. De hecho, entiendo que en las decisiones académicas prima siempre el criterio fonológico. Otra cosa es que luego el término cuaje y se use con frecuencia entre los periodistas, sobre todo, y los aficionados. Por otro lado, es más que probable que ese término hispanizado encuentre una mayor oposición entre los periodistas más especializados en ese deporte, por una cuestión de uso arraigado que es muy difícil de eliminar.
Comoquiera que no vamos a tener hispanizados todos los términos que queramos, yo recomendaría consultar el diccionario y seguir sus recomendaciones; si no aparece el término o uno se muestra disconforme, puede intentar adaptarlo él mismo siguiendo ese criterio fonológico. Si ninguna de las opciones nos gana para la causa, no deberíamos olvidar que podemos dejarlo tranquilamente en inglés y usar la cursiva —o las comillas si nuestro procesador de textos no permite este recurso ortotipográfico, lo cual es improbable— para indicar que se trata de un término foráneo.


"Escoger un término superespecializado o usarlo en inglés sin necesidad —y en ocasiones a la inversa— puede redundar en falta de comunicación"


- Si bien parece clara la línea divisoria que se traza entre lo considerado como extranjerismo necesario y lo que se entiende por superfluo, en ocasiones puede darse el caso de que traducir un término que en inglés está muy bien acotado, pueda perder matices al pasarlo al español. Pienso, por ejemplo, en passing shot, que puede ser, según el caso, golpe paralelo o golpe cruzado con el que un tenista rebasa al oponente que ha subido a la red.
- Sí, estoy de acuerdo. Como hemos dicho antes, la lengua reacciona y termina sacando de su chistera terminológica voces o expresiones que todo el mundo entiende o que resultan más próximas. Sin embargo, hay muchas que se resisten por distintas razones. Precisamente, passing shot es una de ellas, aunque en ocasiones he escuchado un (golpe) pasante, un calco muy literal pero no completamente comprensible para alguien cuyo deporte habitual no sea el tenis. La clave del término está escondida en inglés porque este golpe se emplea para superar a un rival que está atacando en la red o sus proximidades, y efectivamente puede pasarlo con un golpe paralelo o cruzado —o también con un globo—, pero pasante pierde ese matiz de estar en la red, ya que el golpe paralelo o cruzado puede efectuarse en un intercambio —o rally— de golpes desde el fondo de la pista. De ahí, la complejidad no evidente que presentan algunos términos o expresiones que se resisten con fuerza a esa adaptación o traducción. Al fin y al cabo, en este caso se puede ser comprensivo con la voz inglesa; el problema sucede cuando el uso es gratuito y tenemos un término que lo expresa a la perfección en español: estoy pensando en la palabra tackling y en su equivalente entrada: ambas tienen como fin arrebatar el balón a su contrario y puede tener también el matiz de que este acabe en el suelo sin necesidad de que sea una infracción. Tackling —y tackle— se pusieron de moda no hace mucho tiempo y no era infrecuente escuchar a los comentaristas cómo el tackling de X había sido muy duro… Lo único que se consigue así es arrinconar un término ya existente que denota exactamente lo mismo. ¿Qué fin tiene? ¿Demostrar que se sabe mucho, que es muy especialista y está a la última? No son más que fuegos de artificio, que en ocasiones pueden incluso confundir al espectador u oyente. Considero que ese locutor o periodista en general tiene que ser muy cuidadoso con ello porque puede crear tendencia, aunque sea negativa.
Sin embargo, más peligroso que esta invasión del término extranjero me parece la que se produce desde dentro del propio idioma. Yo mantengo una batalla especial con el uso de firmar como sinónimo de fichar. No hace falta leer ni escuchar mucho los programas deportivos para encontrarnos con expresiones del tipo «el Atlético de Madrid va a firmar a la nueva figura juvenil». No me cabe ninguna duda de que esa figura terminará firmando porque en algún contrato estampará su firma, pero en realidad lo que hace al firmar es fichar. En los primeros usos debió de cruzarse la idea de firmar por (un equipo) y fichar por (un equipo), y se pensó que ambos eran sinónimos, lo que dio lugar a firmar a alguien con un uso transitivo que realmente no tenía en este contexto como sustituto de fichar a alguien, cuya transitividad sí era correcta. Pues a partir de hoy es uno los verbos favoritos mal empleados en la prensa escrita y hablada. Este fenómeno de intrasuplantación me parece mucho más peligroso porque el mal se irradia desde dentro por desconocimiento y de modo gratuito.

- ¿Qué recursos recomendaría manejar a un periodista deportivo en su día a día para usar la terminología adecuada y no caer en esos errores?
- En la actualidad, con la ventana internética quien no se informe es porque no quiere. Por supuesto, no todo lo que encontremos en la Red será válido, pero ahí está la capacidad del profesional para saber desgranar lo que realmente le ayuda. El idioma en los medios está vivo y se regenera continuamente, por lo que una referencia fundamental es la Fundéu, donde puede encontrarse material de consulta de todo tipo en sus recomendaciones y en sus publicaciones. El propio nombre de la fundación indica la premura necesaria para el periodista que busca la exactitud o uso correcto de un término específico, o bien la recomendación gramatical de una construcción. Podremos estar más o menos de acuerdo con algunos términos, pero su ayuda resulta enorme para periodistas, traductores, filólogos, revisores, correctores, profesores, alumnos y lingüistas en general, y nos evitaría más de un error superfluo. Asimismo, la RAE, sus diccionarios y sus servicios de consulta facilitan un gran apoyo, pero más a largo plazo y con menos inmediatez que la que en ocasiones se precisa.
En términos generales, yo recomendaría a los periodistas deportivos huir de retóricas innecesarias y de intentar tener el estilo menos rebuscado que resulte posible. En muchas ocasiones, el propio fragor y la hipérbole de la retransmisión puede hacer caer a cualquiera en incorrecciones, anacolutos, solecismos, etc.; de ahí que pueda entenderse que a un locutor se le escape que «el juego violento contó con la concupiscencia del árbitro», con un curioso y divertido —para los demás; no creo que para el locutor…— híbrido de complicidad y aquiescencia. Entendemos que el locutor quiso hacer un alarde fallido de conocimiento léxico y la emoción o el desconocimiento —o ambos— propiciaron el error. Sin embargo, en una publicación escrita la condescendencia será menor, y no descarto ver algo parecido en algún momento, máxime con la inmediatez y la omnipresencia de las redes sociales que propagan lo bueno y lo malo a la velocidad de la luz.
Como decía antes, a mí me preocupa más ese error consagrado que sale desde dentro, pues la invasión de un término se puede combatir mejor o peor. Escoger un término superespecializado o usarlo en inglés sin necesidad —y en ocasiones a la inversa— puede redundar en falta de comunicación. Como siempre, la diferencia entre el uso y el abuso es muy fina, por lo que resulta fácil superarla: el problema es cuando la superamos y nos quedamos ahí para no volver. Yo siempre recomiendo a este respecto terminológico que hagan lo que denomino la prueba de la abuela (o de la madre): si van a usar un término foráneo, deben pensar si lo entendería debidamente su abuela o si lo entendería mejor con una palabra más española. Sé que no resulta muy académico, pero sí termina siendo muy eficaz.

-  Los periodistas deberíamos preocuparnos más por nuestra principal herramienta de trabajo, que es el idioma.
- De todos modos, de esta entrevista no quiero que en ningún momento se piense que el periodismo deportivo empobrezca la lengua ni que desatiendan el idioma, pues pone de manifiesto el buen uso del idioma como medio de relación del deporte con la cultura y la sociedad, además de llevar a cabo una labor formativa en los distintos deportes. Asimismo, el deporte es continuo generador de neologismos y enriquece la lengua (cerocerismo, villarato, tiquitaca), pero se enfrenta a una lucha constante por el equilibrio entre lo difícilmente adaptable y lo transformable, con el agravante de un uso cambiante. Entendemos que es tal la variedad de disciplinas deportivas, que resulta realmente inabarcable, pero sí debemos estar muy atentos para hablar y escribir con la mayor propiedad posible porque esos usos van a tener una repercusión social indudable.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Los falsos amigos en el lenguaje periodístico del deporte

Las impropiedades léxicas son errores que consisten en el empleo de palabras o expresiones existentes en nuestro idioma con significados equivocados. En muchas ocasiones ese uso inadecuado tiene su origen en los falsos amigos, calco tomado del francés (faux-amis) con que se denomina a esas voces procedentes de lenguas foráneas que guardan una apariencia similar a palabras en nuestro idioma pero que en realidad significan algo muy distinto.

Los falsos amigos no solo constituyen uno de los principales enemigos del traductor, también son uno de los mayores escollos que ha de sortear el periodista que cubre eventos internacionales o que trabaja con fuentes de información, personales o documentales, de procedencia extranjera para elaborar sus informaciones.

Estas equivalencias lingüísticas falsas o aparentes son, sin embargo, habituales en los textos periodísticos. Hay falsos amigos en todos los idiomas, se utilizan desde hace mucho tiempo y no se suele reparar en si su uso es acertado, pero es preciso tenerlos siempre en cuenta y tratar de identificarlos para que no se sigan reproduciendo los errores y tratar así de conferir mayor precisión a la narración.

Por el origen de la mayor parte de su terminología y la dimensión internacional de la temática sobre la que versa, el periodismo deportivo es, sin duda, uno de los ámbitos informativos donde más proliferan palabras y significados tomados de otros idiomas y donde no siempre se adaptan correctamente al español.

Exponemos a continuación una breve lista de los falsos amigos más habituales en el lenguaje deportivo. Se trata de una relación no exclusiva de este campo y que, por tanto, puede hacerse extensiva a otras tipologías periodísticas:

. actual: en inglés significa efectivo, real, de verdad.
. actually: en realidad, no actualmente.
. aggresive: an aggressive player suele referirse a un jugador enérgico, ambicioso o con determinación, pero no al que se comporta con violencia.
. American: no es americano sino estadounidense o, a lo sumo, norteamericano (teniendo en cuenta que Norteamérica incluye también a Canadá y México).
. asta: en italiano significa pértiga (o garrocha).
. bizarre: en francés y en inglés, es raro; en español, bizarro significa valiente.
. bola: en portugués, es balón o pelota.
. casual: fortuito, ocasional o informal, pero no casual, que en inglés se dice accidental.
. centro: en italiano es sinónimo de gol o diana.
. consistent: no es consistente, sino regular (a consistent team during the regular season). En otros ámbitos: compatible o coherente.
. dardo: en portugués, jabalina (lançamento de dardo).
. domestic: una competición no es doméstica, sino en todo caso local o nacional (domestic league).
. doubler: en francés, no es doblar sino adelantar (doubler à la corde, esto es, adelantar por el interior).
. dramatic: no es dramático, sino más bien drástico o espectacular.
.event: en los Juegos Olímpicos y en competiciones internacionales significa prueba.
. eventual: definitivo o posible (eventual en inglés se dice casual o incidental).
. eventually: finalmente, tarde o temprano (eventualmente en inglés se dice by chance o possibly).
. exciting: trasladado al mundo de la competición, suele traducirse en la mayoría de los casos no como excitante, sino como emocionante o incluso como interesante.
. gymnasium: en alemán, no es gimnasio, sino instituto.
. medical condition: es enfermedad, dolencia o afección, pero no condición médica.
. prize: premio en inglés.
. qualification: muy común en deportes de motor, no significa calificación, sino clasificación.
. routinier: en alemán, no es rutinario como en otros idiomas, sino veterano o experto.
senior:  mientras que en inglés es veterano, en español (sénior, con tilde) se refiere a un deportista de categoría absoluta.
. serious: en el ámbito de la medicina, significa grave y no serio.
. severe: una lesión no es severa, sino grave (a severe injury).

(Esta lista se irá enriqueciendo con las aportaciones de los usuarios)

(Post que actualiza y amplía el publicado el 2 de agosto de 2013)

domingo, 5 de abril de 2015

El lenguaje del fútbol no pertenece a un solo idioma: palabras que han pasado del español al inglés

Parking the bus, novedad en el Libro de Estilo de AP 2015.
Captura de pantalla de la cuenta de Twitter.
El español cada vez exporta más palabras deportivas al inglés, sobre todo en fútbol. Al igual que en el lenguaje de medios deportivos en lengua castellana es habitual el uso de extranjerismos, consecuencia tanto de un proceso histórico como de la propia praxis periodística, nuestro idioma también contribuye al enriquecimiento léxico de otras lenguas gracias a los medios de comunicación, que facilitan su difusión a través de la cobertura de las competiciones futbolísticas internacionales.

Convertido más allá de la jerga o de un lenguaje sectorial en un código universal, el lenguaje del fútbol trasciende fronteras porque se acuña y se propaga en los medios de comunicación al mismo ritmo con que se produce el trasiego de futbolistas y entrenadores de una Liga a otra. Tal como ponen de manifiesto los periodistas británicos David Woodhouse y John Leigh en su libro Football Lexicon, el lenguaje del fútbol no pertenece a un solo idioma.

Así, de la misma forma que en las crónicas en español es muy habitual leer referencias como hat trick, killer o transfer, el lenguaje futbolístico en lengua inglesa también se nutre de voces foráneas, vocablos y frases típicas originalmente proferidas por futbolistas o técnicos extranjeros en ruedas de prensa, entrevistas o declaraciones pospartido y que posteriormente fueron reproducidas o readaptadas a su lengua por periodistas.

Recientemente hemos sabido que la última actualización del Libro de Estilo de Associated Press recoge, entre sus novedades en el capítulo de Deportes, la entrada parking the bus, con la siguiente definición: "frase usada para describir cómo un equipo acumula jugadores en defensa para aguantar una victoria o un empate". Curiosamente, se trata de la misma expresión que en la década de los ochenta del siglo pasado inventó el entrenador español José María Maguregui; el autobús defensivo, como una variante del catenaccio, se convirtió para él en la mejor táctica para no perder e incluso ganar un partido. Cabe preguntarse, no obstante, por el recorrido de esta frase hasta llegar al inglés. Al parecer, la expresión se puso de moda en la prensa británica después de que en 2004 el entonces entrenador del Chelsea, José Mourinho, la emplease para describir el juego del Tottenham, con quien empató a cero en un partido de la Premier League disputado en Stamford Bridge.

Además de aprovechar las aportaciones léxicas de jugadores y entrenadores de otros países, los periodistas anglosajones toman referencias provenientes de nuestra lengua para enriquecer sus textos, especialmente por el gusto de lo exótico y para dar una pincelada de color cuando un equipo local o nacional disputa una eliminatoria contra uno español o cuando se trata de diferenciar el particular estilo de juego de uno respecto al otro. Quizá en este sentido la expresión española que más se ha universalizado en los últimos años es tiki-taka (escrito así en vez de tiquitaca, forma más común en español), que a finales de 2014 quedó recogido en la edición digital del Diccionario de Oxford con la siguiente definición: "estilo de juego consistente en asegurar pases cortos y en enfatizar la retención de la posesión del balón". 

Resulta paradójico que esta expresión, acuñada en España y popularizada por el periodista Andrés Montes para describir el juego preciosista del F.C. Barcelona y de la selección española, haya llegado antes a un diccionario extranjero que al propio DRAE, que pese a haber incorporado nuevas palabras deportivas, sigue sin dar cabida a otras como esta, que tienen un uso consolidado desde hace años tanto en el periodismo como entre la población. Quizá sea cuestión de tiempo. Mientras tanto, ya figura en el Libro de Estilo Marca.

En ese proceso de búsqueda constante del hallazgo sorprendente y de la nota de color para singularizar y hacer más atractivas las crónicas, el periodismo deportivo anglosajón también ha importado voces de países en lengua española para describir situaciones, jugadas y acontecimientos. De esta forma, han llegado al diccionario Merriam-Webster palabras como aficionado (en este caso, no exclusivamente deportiva), y a glosarios o diccionarios terminológicos términos como El Clásico (en referencia no solo al Madrid-Barça sino también a otros partidos de máxima rivalidad en América Latina), galactico (sin tilde), rabona, ultras, mexican wave o anti-football (término peyorativo para designar un estilo de juego ultradefensivo)

De esta forma, la terminología futbolística resultante en inglés guarda bastantes semejanzas como el español, sobre todo en cuanto al uso de metáforas y frases hechas, al igual que ocurre con otros idiomas, como es el caso del italiano. El periodismo de diferentes países comparte así clichés mundialmente conocidos como group of death, frase que fue utilizada por primera vez por los periodistas mexicanos con motivo del Mundial de fútbol que albergó su país en 1970 para referise al grupo en el que quedaron encuadradas la favorita -Brasil-, la campeona -Inglaterra-, además de dos potencias europeas del momento con Checoslovaquia y Rumanía. Desde entonces, no hay sorteo de una gran competición internacional de fútbol que no depare un grupo de la muerte

miércoles, 4 de marzo de 2015

Criterios para el uso correcto de los extranjerismos en el periodismo deportivo

La Univ. de Alicante acogió las jornadas 'Lenguaje y Deporte'.
La Universidad ofrece valiosas oportunidades para llevar a cabo iniciativas de carácter interdisciplinar que sirven para poner en contacto a profesionales y grupos de docentes e investigadores de diferentes áreas de conocimiento, departamentos y facultades, como, en el que caso que nos ocupa, de Lengua Española y Periodismo. La Universidad de Alicante ha celebrado las XVII Jornadas de Estudios de Lingüística, un foro de debate enriquecedor que ha servido para la puesta en común de aproximaciones diversas, desde las más teóricas hasta las más empíricas, al fenómeno del lenguaje del deporte. 

Las jornadas fueron un ejemplo de la potencialidad que ofrecen las aulas académicas para establecer sinergias y afrontar nuevos estudios desde perspectivas nuevas y múltiples enfoques. Al fin y al cabo, los filólogos y los periodistas no estamos tan lejos, pero deberíamos estar más cerca; debemos seguir aprovechando la oportunidad que nos ofrece la Universidad para abordar estudios innovadores desde la transversalidad y, al mismo tiempo, desde la especialización.

Fruto de este acercamiento interdisciplinar hubo propuestas muy interesantes y necesarias como la de la profesora María del Carmen Méndez (Universidad de Vigo) sobre la posibilidad de elaborar un diccionario específico de sinónimos del lenguaje periodístico deportivo a partir de la multitud de creaciones léxicas que existen, pero que están dispersas, sobre las cuales existe poco consenso en su uso porque en su mayor parte no están recogidas en diccionarios o, incluso cuando aparecen, lo hacen sin marca propia de Deportes que ayude a situarla en un contexto adecuado para su empleo.

El hecho diferencial y sobresaliente del lenguaje deportivo se abordó desde múltiples enfoques y aspectos: impropiedades léxicas, neologismos, variaciones discursivas, cuestiones gramaticales, coloquialismos, frases hechas y tópicos, lenguajes sectoriales y jergas, diccionarios terminológicos, la interrelación con otros discursos como el económico o el político, el lenguaje como vehículo de enseñanza o los extranjerismos.

Sobre esta última cuestión, expongo a continuación algunos extractos de la ponencia que ofrecí sobre criterios de uso (y para evitar el abuso) de las palabras extranjeras en el lenguaje periodístico del deporte:

. La información deportiva es, junto con la que versa sobre moda, el área periodística donde más proliferan los extranjerismos. Se trata de una importación continua e inevitable por el origen foráneo del sport o deporte reglamentado moderno y porque hay palabras para las que no siempre hallamos con facilidad un sustituto en nuestro idioma. Aunque esto no justifica en ningún caso el abuso que se pueda cometer de estas voces extranjeras, sí favorece que se utilicen.

. Si bien el significado de muchas palabras y expresiones deportivas extranjeras ha evolucionado a lo largo de la historia incorporando nuevas acepciones, el uso periodístico no siempre se ha correspondido con su etimología ni con muchas de las definiciones registradas en diccionarios. Estas discordancias han producido que muchos vocablos abandonen su sentido primigenio para abrazar otros nuevos o que convivan los unos con los otros dando pie a interesantes debates entre lo que se considera impropiedad léxica y lo que ya está aceptado.

. De cualquier forma, conocer la gestación y el desarrollo de estas palabras ayuda a conocerlas, a usarlas mejor y a no cometer errores no forzados. Así, no nos dejaremos por las apariencias (handball es un vocablo alemán, no inglés; o footing es un falso anglicismo), veremos cómo amplían su significado al pasar de un deporte a otro (derbi, de turf al fútbol y de ahí al resto de deportes de equipo; o hat-trick, del críquet al fútbol), evitaremos impropiedades léxicas (hooligan es ultra, hincha violento o pendenciero, no todos los seguidores británicos lo son) como falsos amigos (consistente en inglés es regular pero en español es resistente, doméstico no es nacional, calificación no equivale a clasificación).

. ¿Forma original o adaptada? Existe una gran tradición de hispanización de términos extranjeros no solo recogidos en los diccionarios, sino extendidos en el uso de la población (de sparring a esparrin, sprint-esprín o slalom-eslalon). Los académicos abogan por la hispanización prescindiendo de las letras que no se pronuncian (yudo en vez de judo o ampáyer en lugar de umpire). Pero en el ámbito periodístico hay disparidad de criterios y coexisten pares como rally-rali, derbi-derby o ranking-ranquin. Unos siguen los dictados académicos y otros no.

. Los criterios son cambiantes en función de la modalidad deportiva de que se trate y de la latitud del español. Encontraremos cómo una misma posición en el campo o una misma circunstancia del juego derivada del reglamento recibe nombres diferentes según sea el país donde se haya escrito la crónica.

. En deportes de gran tradición como el boxeo la hispanización es casi total (cuadrilátero, campana o asalto por ring, gong o round, respectivamente), mientras que en fútbol la adaptación de voces extranjeras presenta variantes entre España y América (penalti-penal) y en otras modalidades mediáticas como los deportes de motor prevalece el empleo de extranjerismos (pit lane, safety car, drive through, warm up).

. En el golf se ha producido la hispanización de palabras (chipear, dropear, cadi). Sin embargo, los medios siguen optando por voces originales en inglés (green, tee, swing, drive), justificadas casi siempre porque no desplazan a palabras en español. Algo similar ocurre en baloncesto, donde multitud de términos se han hispanizado (alero, escolta, tapón, rebote o bandeja) mientras se siguen importando anglicismos made in NBA (draft, pick and roll, rookie).

. Lo que sí parece más claro es cómo hay que escribir un extranjerismo. Según la nueva Ortografía de la lengua española (2010), deberán ir en cursiva o en comillas simples aquellas voces que no se hayan traducido ni adaptado a nuestro idioma. Aun así existe poca uniformidad en el uso periodístico y hallamos pares como flánker-flanker, transfer-tránsfer o handicap-hándicap.

. ¿Pero entonces cuáles son los criterios que debemos seguir los periodistas deportivos? Debemos partir de la corrección idiomática, pero también garantizar la eficacia comunicativa, esto es, procurar que nuestros mensajes lleguen y se entiendan.

1) Discernir entre necesarios y superfluos. Son necesarios y bienvenidos si llegan para definir de forma precisa una nueva realidad o para cubrir algún vacío o laguna existente en español (alley oop, paddock o pádoc, pádel), mientras que se consideran superfluos si ya existen equivalencias en nuestro idioma para referirse a un mismo concepto o regla de juego (indoor, flopping, stop and go, rookie). Para ello es preciso consultar los diccionarios y otras obras de referencia como los libros de estilo.

2) Pero en muchas ocasiones una palabra o expresión de procedencia extranjera en una modalidad deportiva determinada está más asentada en el uso de común de periodistas y ciudadanos que la propia equivalencia en español, que no ha calado por no resultar convincente a pesar de ser una propuesta académica (se escribe mucho más judo que yudo o rally que rali; casi nadie llama tablanieve al snowboard o esqueleto al skeleton). Por tanto, una voz foránea puede estar justificada en supuestos en los que la correspondencia en español no está clara ni goza del consenso necesario para que los medios la adopten y se proyecte a los ciudadanos.

3) Todo ello demuestra que la elección entre una palabra extranjera y otra en español habrá de realizarse a partir de tres criterios decisivos: lo extendido de lo uso en la población, la economía del lenguaje (una palabra, a menudo corta, en inglés a veces necesita ser explicada con varias e incluso una frase en español) y el sentido común: no merece la pena forzar una correspondencia en español para una voz extranjera que define a la perfección un concepto ya extendido entre usuarios de una disciplina deportiva o cuando su paso al español pueda comportar una pérdida parcial de significado (passing shot puede ser, según el caso, 'golpe paralelo' o 'golpe cruzado' con el que un tenista rebasa al oponente que ha subido a la red).

. El periodismo deportivo no tiene por qué tener miedo a emplear extranjerismos siempre y cuando los utilice convenientemente, a partir de los criterios mencionados y teniendo en cuenta siempre el contexto, el medio para el se trabaja y el público y el territorio al que se dirige, así como el estilo que se pretende aplicar. Si el periodismo se esfuerza por hacer un uso correcto de la lengua habrá ganado en calidad, rigor y precisión, y se granjeará un mayor prestigio social.

Bibliografía utilizada:


sábado, 21 de febrero de 2015

El lenguaje del deporte como laboratorio de creación léxica y avanzadilla de tendencias en el idioma

Cartel de las jornadas.
El periodismo deportivo se comporta como un agente extraordinario para la experimentación y en la evolución del idioma. El lenguaje del deporte empleado en los medios de comunicación hace tiempo que entró a formar parte de la lengua común trascendiendo incluso a otros campos como la política o la economía y, a medida que el uso de su terminología se fue extendiendo entre la población, los diccionarios empezaron a fijarse en la amplitud y la singularidad de esta área informativa, que no deja de aportar palabras, significados y giros nuevos.

El idioma español crece a pasos agigantados por el lado deportivo, merced sobre todo a la creatividad, el dinamismo y el afán innovador de este tipo de periodismo. Como consecuencia de su relevancia como laboratorio de creación léxica y de avanzadilla de tendencias en el idioma, el lenguaje del deporte se ha convertido en un ámbito de estudio de interés preferente para lingüistas y se ha granjeado una mejor consideración académica. Esta realidad se ha visto reflejada en la proliferación en los últimos años de monografías, tesis doctorales, diccionarios terminológicos, así como de sitios y recursos online que ofrecen claves para ahondar en el estudio del vocabulario deportivo.

No obstante, el lenguaje del deporte también está considerado como un campo de conflicto idiomático. Así, a menudo se señala el periodismo deportivo por la poca variedad del vocabulario que emplea, por la comisión habitual de errores gramaticales y de impropiedades léxicas, por la apelación reiterada a tópicos y frases gastadas como recurso para la elaboración de sus mensajes, por la incorporación constante de las formas más coloquiales del idioma, que en ocasiones degeneran en palabras indecorosas o malsonantes, o por el abuso de extranjerismos. 

El análisis de las principales virtudes del lenguaje deportivo, "que reside en ser un ámbito de participación sin exclusiones", como afirma el profesor Jesús Castañón, así como de sus aspectos léxicos y gramaticales, más o menos mejorables, centrará el debate de las XVII Jornadas de Estudios de Lingüística, que se desarrollarán, entre 2 y el 4 de marzo, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alicante, bajo la dirección de los profesores Mar Galindo y Miguel Ángel Mora.

Durante tres jornadas, docentes e investigadores universitarios y profesionales de la comunicación deportiva analizarán las peculiaridades de este lenguaje sectorial, desde sus mecanismos de creación léxica (Carmen Méndez, Universidad de Vigo), la etimología de las palabras futbolísticas (Antoni Nomdedeu, Universitat Rovira i Virgili), las incorrecciones más comunes (Enrique Balmaseda, Universidad de La Rioja) o las tendencias actuales del discurso de los medios de comunicación deportivo (Francisco Jiménez Calderón, Universidad de Extremadura).

Otras ponencias tratarán el uso y abuso de palabras extranjeras (José Luis Rojas, Universidad de Sevilla), la coloquialización de las tertulias futboleras en televisión (Antonio Briz, Universidad de Valencia), el discurso económico-financiero español en el deporte (J.Joaquín Martínez Egido, Universidad de Alicante), así como la corrección y desviación en el uso del léxico de modalidades concretas, como el tenis (Carla Botella y Rafael Valor, Universidad de Alicante) o el fútbol (Leonardo Gómez Torrego, CSIC; y David Gallego Barbeyto, 'Liga del Español Urgente' de Fundéu).

Igualmente, Mar Galindo (Universidad de Alicante) y José Luis Pérez (Asociación de la Prensa Deportiva Internacional) abordarán el potencial del periodismo deportivo como vehículo para la enseñanza del español. La labor pedagógica que corresponde a los medios dedicados a esta parcela de la actualidad no solo ha de consistir en dar a conocer la historia, el reglamento o la terminología de cada disciplina, sino también en saber aprovechar el interés que suscita el deporte para contribuir a que los ciudadanos hagan un buen uso del idioma. Las características diferenciadoras del discurso deportivo (neologismos, modismos, metáforas y otras figuras) convierten a este tipo de lenguaje en una valiosa oportunidad para explicar la sintaxis, la retórica, la ortografía o la pronunciación de voces extranjeras.

Además de las ponencias, habrá dos mesas redondas. En la primera tomarán parte los periodistas Ricardo Reyes, Luis García y Juanma Castaño, de Deportes Cuatro, para exponer las claves de la comunicación deportiva en el medio televisivo; y, en la segunda, la jefa de Prensa de la selección nacional de fútbol, Paloma Antoranz, Carmen Machado (Federación Europea de Balonmano) y Roberto Cejuela (Sportstraining) debatirán sobre las experiencias multilingües en el ámbito deportivo.

Estas jornadas, organizadas por las áreas de Lengua Española y Lingüística General de la Universidad de Alicante, vienen celebrándose de forma ininterrumpida desde 1998 en torno a la primavera de cada año. Según Mar Galindo, esta iniciativa "sirve para confraternizar con otros profesores del campo de otras universidades" y "para tratar sobre las tendencias actuales de la investigación lingüística, con gran afluencia de estudiantes a las ponencias y mesas redondas". 

"En los últimos años hemos intentado dedicar las jornadas a un tema monográfico, y este año, aprovechando la coyuntura de que tengo un proyecto de investigación sobre lenguaje y deporte, me pareció buena idea proponer a los compañeros este tema. Es la excusa perfecta, además, para abrir el abanico de invitados y no ceñirnos exclusivamente a lingüistas, sino también contar con periodistas y deportistas, que sin duda aportarán una rica perspectiva al tratamiento del tema en las jornadas", afirma la codirectora de este ciclo de conferencias.

Programa completo de las jornadas:


lunes, 25 de agosto de 2014

Extranjerismos necesarios y superfluos en las crónicas de baloncesto

Otra de las modalidades donde más proliferan los extranjerismos en el lenguaje de las crónicas deportivas en español es el baloncesto, si bien es cierto que en muchos casos esas voces foráneas están suficientemente justificadas al no desplazar a palabras castellanas o bien al definir con mayor precisión o concisión conceptos que pierden matices o se alargan innecesariamente al traducirlos a nuestra lengua y usarlos en un texto periodístico.

La popularidad de la NBA más allá de su país y la consecución de éxitos de equipos y selecciones en campeonatos internacionales en las últimas décadas han propiciado que la terminología de esta modalidad se haya universalizado entre los hispanohablantes de una forma natural, hasta tal punto que actualmente muchos de esos anglicismos han sido adoptados por aficionados en detrimento de términos y frases equivalentes en español, que o han caído en cierto desuso o se emplean simplemente con menor asiduidad.

No obstante, el idioma español a través del periodismo también ha sido capaz de hallar soluciones propias para explicar situaciones nuevas relativas al desarrollo reglamentario y a la evolución del juego del baloncesto (lob es un pase bombeado, layup es bandeja o pick and roll es bloqueo y continuación) y para traducir o adaptar voces importadas (escolta es guard o base es playmaker), incorporando palabras y expresiones procedentes de la jerga de entrenadores y jugadores para arrojar algo más de luz por su grafismo (bombilla como sinónimo de zona, pedrada para definir un 'lanzamiento fuerte e impreciso a canasta', o sombrero, gorro o chapa, más coloquiales, como equivalencias de tapón).

Cuando restan solo unos días para el comienzo del Mundial de baloncesto (básquetbol, basquetbol o básquet (mejor que basket), según la latitud del español en la que nos encontremos), cabe recordar en qué casos los extranjerismos que utilizan los medios de comunicación en las informaciones sobre este deporte son realmente superfluos y prescindibles, porque no definen una realidad nueva, diferente de la que ya existe en nuestro idioma (una captura, calco de capture, es un rebote; un rookie es un novato; o una cheerleader es una animadora); y qué otros pueden considerarse como aceptables en la medida que su uso está muy extendido y el público los entiende sin demasiada dificultad (MVP, que significa en inglés most valuable player, puede traducirse por jugador mejor valorado, pero esta última opción resulta mucho menos rentable en términos de espacio; alley-oop, voz que exige en español una equivalencia mucho más larga y compleja para definir esta jugada con exactitud y sin pérdida de matices (es algo más que un 'pase alto hacia el aro'); o bien calcos ya asentados como reverso (reverse), pintura (in-the-paint) como sinónimo de zona, o poste (post).

Exponemos a continuación una breve relación de algunos de los extranjerismos más habituales en las crónicas de baloncesto, todos ellos con sus correspondencias naturales en lengua española. En esta enumeración, distinguimos las voces foráneas que, o por lo extendido de su uso o por su dificultad para ser traducidas o entendidas, resultan más necesarias que aquellas otras más superfluas:

Muy extendidos o necesarios

alley-oop: no tiene una traducción sencilla esta acción de ataque, la cual se produce cuando un jugador realiza un pase elevado a la altura del aro para que otro compañero capture la pelota y enceste, normalmente, machacando.
(basket) average: cuando una expresión es tan común, suele ayudar a comprender la información. Por ello no cabe desdeñarla de entrada, pese a tratarse de una expresión que los académicos desaconsejan y que suele traducirse como diferencial o diferencia entre puntos anotados y recibidos, un factor que sirve  para definir puestos en una clasificación en caso de empate a victorias entre dos o más equipos.
bonus: su empleo se puede combinar, no obstante, con bonificación. Un equipo entra en bonus o alcanza el bonus cuando en un mismo cuarto recibe cuatro faltas personales. A partir de la quinta que le haga el rival se le concederán tiros libres. El equipo que entra o está en bonus es el que recibe las faltas, no el infractor.
MVP: siglas en inglés muy conocidas que han trascendido el ámbito baloncestístico y cuyo empleo suele alternarse con el de jugador más valioso o mejor jugador del partido.
perímetro: calco de perimeter, el área situada entre la línea de tres y la zona. En algunos países americanos a los lanzamientos desde esta parte del campo se les denominan perimetrales.
poste: calco de post, demarcación cerca del aro que suelen ocupar los jugadores más altos del equipo.


Superfluos

captura: rebote.
center: pívot o centro (voz usada en el español de América). El plural es pívots (con tilde).
cheerleader: animadora.
clear-out: aclarado.
dribbling: bote o drible (voz usada en el español de América).
dunk: mate.
figuras dobles: números de dos dígitos (en castellano "figura" no significa "cifra"). Puede tratarse de un doble-doble o de un triple-doble, expresiones estadísticas referidas a la consecución por parte de un jugador en un mismo partido de 10 o más en dos o en tres de las siguientes categorías: puntos, rebotes, asistencias, tapones y recuperaciones.
flopping: simulación o exageración.
give and go: pase y va.
hook (shot): gancho.
man-to-man defence: defensa individual, al hombre.
pick and roll: bloqueo y continuación.
playmaker: base.
rookie: novato, principiante o debutante en una competición.
roster: lista de jugadores de un equipo, plantilla.
screen: pantalla (calco), bloqueo
timeout: tiempo muerto.
turnover: pérdida de balón.
zone defence: defensa zonal.

lunes, 7 de julio de 2014

La curiosa procedencia de las palabras deportivas. Un minidiccionario de términos

El primer gol olímpico, en 1924. Foto: Fifa.com
El lenguaje deportivo es un crisol terminológico derivado de la naturaleza y evolución de las distintas modalidades y sus respectivos reglamentos. Los periodistas deportivos hemos incorporado a nuestro léxico habitual multitud de voces extranjeras, que se importaron hace décadas de los países inventores y para las que no siempre hemos sido capaces de hallar una traducción convincente. En el día a día empleamos tanto extranjerismos como palabras acuñadas en nuestro idioma para describir realidades y protagonistas, analizar situaciones del juego o simplemente para contar resultados.

No obstante, pese a emplearlas con naturalidad, no siempre reparamos lo suficiente en su verdadera procedencia; una cuestión que, lejos de considerarse como intrascendente, permite comprender su verdadero significado, sirve para explicar su recorrido lingüístico desde su acepción primigenia y, por ende, ayuda a que las utilicemos de una manera correcta en los textos periodísticos. 

Debido a su ingente volumen y a sus diversos procesos de gestación, la terminología deportiva que hoy conocemos esconde historias sorprendentes, muchas de las cuales aparecen apuntadas en diccionarios de uso y explicadas con detalle en diccionarios terminológicos. Hasta tal punto esto es así que, en muchos casos, aficionados y periodistas llegan a confundir la procedencia de algunas palabras o a desconocer cuál es su verdadero origen.

He aquí una breve lista de palabras deportivas que tienen tras de sí una historia particular y cuyo aspecto puede resultar engañoso. No siempre acabaron usándose en el mismo ámbito, deportivo o no, donde se concibieron.

Minidiccionario

. axel: en muchas modalidades individuales, los deportistas más innovadores se convirtieron sin proponérselo en los principales acuñadores de palabras al crear figuras o ejercicios gimnásticos. Así ocurrió con este tipo de salto en patinaje, que fue inventado por el noruego Axel Paulsen a finales del siglo XIX. Se define como el salto en el que el patinador gira sobre su eje y puede ser simple (si da una vuelta y media en el aire), doble (dos y media) o triple (tres y media). Como otros tantos nombres propios de deportes como este o como la gimnasia, se lexicalizó y se usa en minúscula con un sentido genérico para referirse a este tipo de ejercicio. No hay que confundir esta palabra con axle, que en inglés significa ‘eje’. Curiosamente, esta palabra también procede del noruego (oxüll).

The last wooden spoon. Cambridge (1910)
Foto: Wikipedia
. cuchara de madera (wooden spoon o wooden wedge): era el premio de consolación que se concedía en la Universidad de Cambridge al último de lista en el examen final de Matemáticas dentro de los denominados “Tripos”. El primer estudiante que quedó último en esa prueba, instituida en 1824, se apellidó Wedgwood. La última cuchara de madera que se entregó en esta institución académica fue en 1910. De ahí en adelante wooden spoon se usa como sinónimo de premio para el perdedor en una competición o concurso. Aunque se desconoce exactamente cuándo el rugby a quince adoptó esta expresión, existe la certeza de que varios de los internacionales ingleses que disputaron las primeras ediciones del hoy llamado Torneo Seis Naciones se graduaron en Cambridge y pudieron ser los artífices de esa introducción terminológica.
En esta competición, la cuchara de madera no se entrega al último clasificado, sino al equipo que pierde todos los partidos.


. derby: la teoría más extendida, que es la que recoge el Oxford English Dictionary, se refiere a la carrera anual para caballos purasangre de tres años que organizó por primera vez en 1780 el duodécimo Conde de Derby en Epsom Downs (Inglaterra). Esta palabra pasaría primero a denominar cualquier prueba importante del calendario de turf de carácter anual y, posteriormente, cualquier partido de fútbol de máxima rivalidad entre dos equipos de la misma ciudad o de la misma región.
En español se usa la voz castellanizada derbi, si bien existen algunos medios que todavía prefieren mantener la grafía original. Durante muchos años en español esta palabra se utilizó como sinónimo de 'partido de máxima rivalidad', pero la importación del americanismo clásico hace un par de décadas hizo que, por ejemplo, el Barça-Madrid dejara de ser llamado derbi/derby en medios de la Ciudad Condal. El artículo derbi es, precisamente, uno de los enmendados en la próxima edición del Diccionario de la Real Academia (DRAE). Mientras que en la edición de 2001, se definía como ‘encuentro, generalmente futbolístico, entre dos equipos cuyos seguidores mantienen permanente rivalidad’, en la de 2014 se recupera el matiz de rivalidad local o regional que marca su etimología: ‘encuentro, por lo común futbolístico, entre dos equipos cuyos seguidores mantienen constante rivalidad, casi siempre por motivos regionales o localistas’.

. fair play: quizá la expresión deportiva por antonomasia; define el respeto por las reglas del juego, por el oponente y por el resto de actores participantes, incluido el público asistente, en una competición. El concepto de ‘juego limpio’ tal como hoy lo entendemos se forjó en la Inglaterra victoriana de finales del siglo XIX; primero a partir de los gentlemen, que concebían el deporte como recreación y placer y para quienes la victoria llegaba a ser accesoria, y, posteriormente, desde el sistema educativo implantado en colegios como Rugby por Thomas Arnold. La metodología de enseñar a través de los valores inherentes al deporte constituye, en términos generales, la base del ideario olímpico y del código de conducta de los principales organismos federativos internacionales. Lo que quizá no resulte tan conocido es el origen de esta expresión, que va más allá del ámbito del deporte. Fue utilizada por primera vez en 1595 por William Shakespeare (habitualmente en inglés se le parafrasea sin saberlo por su múltiples aportaciones a este idioma) en varias de sus obras con el sentido de ‘aceptación de las normas’, esto es, de forma similar a como lo seguimos haciendo hoy: “Shall we, upon the footing of our land, send fair play orders and make compromise” (King John).

. footing: se trata de un falso anglicismo, pese a su terminación en -ing. Esta voz se acuñó en Francia para referirse a la carrera continua al aire libre y comenzó a utilizarse en España más incluso que la verdadera voz inglesa, jogging. Actualmente esta última también se encuentra en desuso y, en su lugar, la mayor parte de los corredores prefieren hablar ahora de running. Entretanto en algunas zonas de América del Sur, especialmente en los países del Río de la Plata, todavía se usa la palabra aerobismo (Diccionario panhispánico de dudas).

. gol olímpico: así se conoce en la jerga futbolística a la jugada en la que se logra marcar un gol lanzando el balón directamente desde el saque de esquina. Curiosamente, el gol de córner que originó esta expresión no se produjo en unos Juegos Olímpicos, sino en un encuentro amistoso disputado en Buenos Aires en 1924 entre Argentina y la selección uruguaya, recién proclamada campeona olímpica. El jugador argentino Cesáreo Onzari marcó el gol del triunfo local al lanzar un córner que entró directamente en la portería y fue denominado “olímpico” porque precisamente sirvió para derrotar a la selección que meses antes había logrado la medalla de oro en los Juegos de París.

. Grand Slam: esta expresión se recoge por primera vez a principios del siglo XIX en el bridge para señalar la mano en la que un jugador logra ganar todas las bazas. Este término llegaría al golf en torno a 1930 y un poco más tarde, en 1933, empezaría a usarse también en el tenis. El Grand Slam lo conforman los cuatro torneos o campeonatos más importantes (majors) de cuantos se disputan dentro del mismo año en el circuito internacional de un deporte (en tenis son el US Open, Wimbledon, Roland Garros y Open de Australia, mientras que en golf tienen este rango el Masters de Augusta, Open Británico, US Open y Campeonato PGA). Asimismo, en el Torneo Seis Naciones el Grand Slam lo logra el equipo que vence todos los partidos de una misma edición (antes era Cinco Naciones y el Grand Slam eran también cuatro victorias), mientras que en béisbol es el home run (jonrón o cuadrangular) con las tres bases llenas y produce un resultado de cuatro carreras. De nuevo, la referencia a cuatro, como el número de jugadores participantes en el bridge. Grand Slam suele escribirse en mayúscula, aunque en béisbol está muy extendida su grafía en minúscula en tanto que tipología genérica de golpe.

. gregario: este término se aplica a los ciclistas que ayudan a conseguir la victoria a un jefe de filas. Se trata de una palabra italiana formada a partir del latín gregarii, con el que se designaba en la antigua Roma al gladiador de nivel medio frente a los más fuertes, que eran llamados meliores (Recaredo Agulló). Como ha ocurrido con otras tantas voces y expresiones en la historia del periodismo reciente, del ciclismo dio el salto a otras modalidades deportivas.

. grupo de la muerte: no hay sorteo de una gran competición internacional de fútbol que no depare un grupo de la muerte. Esta expresión fue utilizada por primera vez por los periodistas mexicanos con motivo del Mundial de fútbol que albergó su país en 1970. En aquella ocasión, denominaron así al grupo en el que quedaron encuadradas la favorita –y a la postre vencedora del título-, Brasil, la entonces vigente campeona, Inglaterra, además de dos potencias europeas del momento con Checoslovaquia y Rumanía. El indiscutible grupo de la muerte de la próxima Copa del Mundo en Brasil lo formarán tres selecciones campeonas mundiales (Inglaterra, Uruguay e Italia) junto con Costa Rica. Aunque originalmente esta expresión solo se refiere a la primera fase de grupos, también ha sido empleada para señalar rondas posteriores. Así ocurrió en la segunda fase del Mundial de 1982, donde coincidieron en el mismo grupo Brasil, Italia y Argentina.

. handball: pese a su apariencia inglesa, se trata de un vocablo alemán, formado a partir de hand (mano) y ball (pelota). Mientras en España este germanismo se tradujo literalmente por balonmano, en muchos países suramericanos a este deporte se le sigue denominando en su forma original con la voz extranjera (Confederación Argentina de Handball). En español no existe hándbol (con tilde); sí handbol (sin ella), pero en catalán (Federació Catalana d'Handbol).

. handicap: también escrito hándicap (castellanizado), este anglicismo se refiere a la desventaja o dificultad que se imponen a los mejores participantes con el fin igualar las posibilidades de triunfo todos en una competición. Este término proviene de la expresión inglesa hand in cap (mano en la gorra) y se refiere a un juego habitual en el siglo XVII donde se utilizaba una gorra o sombrero para sostener el dinero de las apuestas o de las pujas en un intercambio y siempre bajo la tutela de un juez o árbitro. De ahí dio el salto un siglo más tarde a las carreras de caballos, donde un juez decidía la  el peso que debía cargar cada caballo. Actualmente, en el turf hay dos tipos de hándicaps: o bien se aumenta el peso o bien la distancia que ha de recorrerse.
Jimmy Matthews (sentado, tercero por la izda), primer jugador en
lograr dos hat-tricks en un mismo test. Australiano. Fue en 1912
Foto: alloutcricket.com

. hat-trick: voz acuñada en el siglo XIX en el críquet para denominar la jugada en la que un lanzador logra tres wickets (palos) con tres bolas consecutivas. El jugador que lo conseguía recibía como premio un nuevo sombrero de manos del club. Esta expresión la tomaría prestada años después el fútbol, donde sirve para designar la suma de tres goles por un mismo jugador en un solo partido. Sin embargo, originariamente un hat-trick solo se producía si los tres goles el futbolista los marcaba de forma consecutiva.
Los medios británicos suelen escribir esta expresión con guion, aunque es muy común verlo escrito sin él (hat trick) fuera del Reino Unido. En lengua española existen las equivalencias triplete o tripleta, aunque estas se conocen y se emplean mucho menos.

. hincha: el diccionario académico recoge la acepción de esta palabra como ‘partidario entusiasta de un equipo deportivo’. Tal como recuerda Ricardo Soca, estaba palabra se forjó a principios del siglo XX en Uruguay. Prudencio Miguel Reyes trabajaba como talabartero y era el encargado de inflar los balones del Nacional de Montevideo, club al que acompañaba en sus desplazamientos. Adquirió popularidad por sus sonoros gritos de ánimo a su equipo desde la banda y se le conoció como “el hincha”. Paulatinamente se fue utilizando la palabra para referirse a los partidarios del Nacional que más gritaban en los partidos; más tarde se extendió a los demás y, de ahí, a los seguidores de todos los clubes, ya fueran futbolísticos o de otra modalidad deportiva.

. hooligan: los Houlihan fueron una familia irlandesa de carácter pendenciero que se dedicó a hacer la vida imposible a los vecinos del barrio londinense de Southwark a finales del siglo XIX, según relata Ernest Weekley en su obra Romance of Words (1922). Sin pretenderlo, porque realmente no se granjearon más que enemistades, pasarían a la historia como los creadores de la voz inglesa hooligan, uno de los términos más utilizados hoy día en las páginas deportivas cada vez que hay noticias del fútbol británico. La profusión con la que se emplea este término, que se ha instalado más allá de los estadios hasta llegar incluso al de la política como modo de descalificar al adversario, está trastocando, no obstante, su significado original y convirtiéndolo en una palabra confusa y peligrosamente ofensiva. Hooligan no es sinónimo de hincha, sino de gamberro, ultra o seguidor violento. Por tanto, no es adecuado generalizar y decir que todos los aficionados de un equipo británico son hooligans, sino -puestos a utilizar la palabra inglesa exacta- supporters.

. líbero: voz italiana creada por el legendario periodista Gianni Brera en la crónica de un Juventus-Milan (1-7) publicada en el diario La Gazzetta dello Sport en 1949. Originalmente, definió al ‘jugador que refuerza la defensa sin una posición fija en el campo’. Años más tarde, el término fue aceptado internacionalmente y sería traducido como defensa libre o defensa escoba. Del fútbol saltaría años más tarde al voleibol, donde líbero designa al ‘defensa especializado que solo puede jugar como zaguero sin realizar ninguna acción de saque, ataque o bloqueo’ (Jesús Castañón y Edmundo Loza).

. pole position: las primeras carreras fueron las de caballos y ya a mediados del siglo XIX queda registrado en ellas el uso de pole como la posición en la salida más próxima a los postes interiores del hipódromo (pole, por tanto, ya llevaba incorporado el significado de 'posición'). Décadas más tarde, esta expresión se trasladaría a las carreras de motor para designar el primer puesto en la parrilla de salida de una carrera.
Aunque muchos puedan considerarlo un extranjerismo innecesario (primera posición en español), su uso está muy extendido en el periodismo; suele emplearse sobre todo en su forma acortada (pole) y sin cursiva ni comillas.

. round robin: formato de competición de todos contra todos o sistema de liguilla (a round-robin tournalment), en la que todos los participantes se enfrentan entre sí. Este método no es más que la aplicación de un algoritmo matemático de selección para determinar el calendario de un torneo deportivo. Así a cada uno de los competidores se le asigna un número y se van rotando los números dejando uno fijo, de forma que la secuencia de partidos sea equitativa y siga un orden racional. Es uno de los sistemas de competición más utilizados cuando el número de equipos o jugadores es pequeño.

. slalom: adaptada ya al español con la grafía eslalon, se trata de una palabra noruega, compuesta de sla (en pendiente) y lam (huella en la nieve). Es una de las pruebas de que constan los campeonatos de esquí alpino (junto con eslalon gigante, descenso y combinada). De la nieve pasó al fútbol con el significado de ‘jugada individual en la que un jugador sortea a varios contrarios mientras avanza rápidamente hacia el área rival’ (Recaredo Agulló).

. sparring: así se llama en boxeo a la persona con la que se entrena un púgil para mejorar su técnica y preparar un combate. Aunque este es su significado original, también se ha empleado en otros deportes (equipo con el que se entrena, por ejemplo) e incluso metafóricamente para describir situaciones en las que un boxeador o un equipo no ofrece resistencia y ha sido fácilmente superado por su adversario. Es en realidad una abreviación del inglés sparring partner, formada a su vez a partir del verbo to spar (entrenarse en boxeo). Se trata de una voz que hace tiempo se castellanizó (esparrin) y que, además, es una de las nuevas palabras deportivas que entrarán a formar parte de la próxima edición del Diccionario de la Real Academia Española.

. tenis: el nombre de este deporte, aunque se reglamentó en Inglaterra, procede en realidad del francés. La voz tennis se formó a partir de tenez (antes tenetz), del verbo francés tenir, que significa ‘recibir’ o ‘contener’ la pelota. En los albores de este deporte, el jugador que ejecutaba el saque gritaba a su rival “tenez!” (¡toma!, ¡ahí va!), para avisarle de que le enviaba la pelota, siguiendo así con la tradición de uno de los antecedentes más directos del tenis, el jeu de paume, deporte medieval francés, en el que este aviso era también habitual entre los caballeros que lo practicaban.

FUENTES

AGULLÓ, Recaredo. Diccionario de Términos Deportivos, 2003
ASOCIACIÓN DE ACADEMIAS DE LA LENGUA ESPAÑOLA. Diccionario panhispánico de dudas, 2005.
BREWER, E.C. Brewer´s Dictionary of Phrase and Fable (18ª edición), 2009
CASTAÑÓN, Jesús y LOZA, Edmundo. Términos deportivos de origen extranjero, 2010
HARPER, Douglas. Online Etymology Dictionary
MARTÍNEZ PATÓN, Víctor. Artículos sobre Etimología en Cuadernos del Fútbol
OXFORD UNIVERSITY PRESS. Oxford English Dictionary
REAL ACADEMIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA. Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española
SOCA, Ricardo. Etimología: el origen de las palabras

(Artículo publicado en la Revista Club Perarnau, número 11, mayo de 2014)