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lunes, 11 de febrero de 2019

Cómo contar el deporte sin dejar de hacer periodismo, según Ezequiel Fernández Moores

Ezequiel Fernández Moores es todo un referente del periodismo deportivo mejor cultivado en lengua española. Acaba de publicarse en su país natal, Argentina, una "curaduría" de sus mejores artículos en cuarenta años de profesión. 'Juego, luego existo' es el título. La mayoría de esas piezas vieron la luz en La Nación, diario en el que Fernández "Murs" (así se pronuncia), sigue publicando periódicamente su columna.

Los textos de este periodista argentino curtido en agencias de noticias en realidad no son columnas al uso, sino notas que profundizan en la historia del deporte, reciente y no tan reciente, y sus protagonistas. Son textos que cuidan al máximo el dato, la declaración y el detalle; para ello se nutren de multitud de fuentes y referencias culturales cruzadas de todo tipo, desde Godard hasta Quilapayún, desde Sartre hasta Picasso.

Es un periodismo culturizante que invita a la reflexión y que se afana por hacer entender el deporte explicándolo siempre en sus contextos político, social, económico y cultural: "Aún hoy hay quienes insisten en afirmar que el deporte no tiene nada que ver con la política. No saben de deporte ni saben de política. O prefieren hacerse los distraídos", afirma.

Como indica el prologuista de la obra, Santiago Segurola, Fernández Moores demuestra que "el fútbol, el deporte en general, es un asunto muy serio" y recuerda "el papel del periodismo como elemento esencial de contrapoder", también en el ámbito deportivo. Asimismo, los textos compendiados en este volumen muestran una trayectoria coherente en la que, ante todo, se profesa amor por el deporte y sus protagonistas. De ellos habla sin frivolidad, con rigor y pulcritud, al mismo tiempo que vuelca su capacidad crítica hacia todo aquello que mancilla la competición: la corrupción, la violencia o el engaño.

Escribía en Olé lo siguiente en 2001:  

"La foto, conmovedora, confirma que se puede jugar a fútbol bajo cualquier circunstancia. Lo demuestran esos anónimos pibes afganos que corren detrás de una pelota en las calles de Kabul destrozadas por los bombardeos estadounidenses.
La jornada que celebrará mañana el fútbol argentino es, obviamente, otra cosa, aunque su escenario se parezca también al de un país bombardeado. Durante años, el deporte de elite, egocéntrico y consciente de su poder, se sintió el centro del universo. Por encima de todo y de todos. La combinación de exitismo, idolatrías y popularidad contribuyó muchas veces para que se creyera impune, una zona fanca al margen de leyes y códigos de conducta, en la que un día vale falsificar pasaportes y otro día ingerir anabólicos prohibidos".

Por sus páginas aparecen pasajes de equipos que marcaron una época, como el Huracán de Houseman campeón de Liga en Argentina en 1973, el Colo Colo de Caszely, la Hungría de Puskas que sorprendiño a Wembley o, por supuesto, el Napoli que construyó a su alrededor un tal Maradona. También se trazan perfiles de entrenadores y jugadores míticos; además del Pelusa, ahí están Messi, Zidane o Riquelme, así como Guardiola, Bianchi o Bielsa. Pero no todo es fútbol, ni mucho menos. Muchas de sus notas versan sobre rugby, el deporte que él mismo practicó; sobre leyendas del boxeo, Ginóbili (baloncesto), Woods (golf), Senna (F-1), momentos olímpicos o figuras del tenis (Sabatini, Nastase, Clerc, Vilas, Borg o Federer, entre otros).

Son muchos los "artistas", como denomina a los deportistas que admira y que han marcado su trayectoria como periodista: 

"Como Gay Talese, gran cronista de Estados Unidos, siento admiración por los deportistas. Por su talento, entrega y su forzada aceptación pública de la derrota y del abucheo posible. Y de muchos de ellos me interesan sus historias más sencillas. Campeones que disimularon su analfabetismo o que le enseñaron a comer a un ciego. Campeones como Muhammad Ali, el más grande de la historia mundial porque, además de su clase, recuperó sobre el ring, y no en un escritorio, la corona que le quitaron por negarse a combatir en Vietnam. Su gesto inspiró a millones. También a cracks arrogantes que se ríen del periodismo que solo busca basura. Tan seguros de sí mismos que, como Zinedine Zidane, no se apuran a ponerse los botines, porque saben que, sin ellos, sin los artistas, el partido no podrá empezar".

Por último, tiene palabras también para muchos de sus referentes periodísticos y literarios: por un lado, aparecen Dante Panzeri, como representante de un periodismo que no buscaba premios ni la connivencia con el poder, o Gay Talese, elegante contador de historias cuyos "relatos eran tan atractivos y originales que algunos colegas creían que inventaba hechos"; por otra parte, están la visión del continente de Eduardo Galeano ("el Picasso que nos pintó mejor que nadie el deporte que sacaba lo peor y lo mejor del alma humana") y la pluma ensoñadora de Roberto Fontanarrosa.

Aquí destacamos ocho de sus pasajes, ocho de sus reflexiones, sobre el ejercicio y el estado del periodismo deportivo que también podemos encontrar en este libro:

 Respeto al lector

. "Cualquier partido, por más miserable que parezca, tiene una complejidad shakespereana". Lo leí una vez en un gran libro sobre el fútbol en Brasil. Es la misma complejidad que existe también afuera de la cancha. Aprendí a confiar en mi instinto y en mi sensibilidad para intentar contarla. Si este tema a mí me interesa, suelo decirme, ahora debo intentar contarlo de tal modo que le interese también al otro. Intenté siempre ni sobreestimar ni subestimar al lector. Ni al de Página/12 en los 80 ni al de La Nación treinta años después. Con el tiempo aprendí también a convivir con la imperfección por el dato equivocado. Y, cuando correspondió, a agradecer el aviso del lector atento. Y a pedir disculpas por el error".

Lo primero, la historia

"Terminó el Congreso de Play the Game y, en las pocas horas que me quedaban en Reikjavik, Islandia, salí a buscar a Bobby Fischer. Tenía solo papel y lápiz. Escribí la historia en la madrugada del día siguiente en un hotel de Praga. Marijó, mi pareja, había viajado para celebrar juntos mis cincuenta años. Aplazamos algunas horas el festejo. Marijó me ayudó a escribir unas de las crónicas que más aprecié siempre. Veinticinco mil caracteres desde el fin del mundo y sobre uno de los héroes más misteriosos en la historia del deporte. Apenas con papel y lápiz. Las nuevas herramientas abren posibilidades, pero siempre, primero, está la historia".

Ojo con las fuentes

"Un colega de firma me avisa que el tenista consagrado, que ni me conocía, me estaba esperando en el vestuario, quería decirme algo. El tenista me contó duras quejas contra los organizadores del torneo. "Ni siquiera hay toallas en el vestuario", dijo casi llorando. El cable de la agencia Noticias Argentinas, mi primer trabajo, tenía carácter de "explosivo", un golazo que fue publicado al día siguiente por todos los diarios. Tardé en darme cuenta de que había sido usado, por el colega y por el tenista, de que las quejas eran todas superficiales y de que simplemente querían que el negocio cambiara de manos. Aprendí que la fuente no tiene por qué ser inocente. Y tampoco está obligada a contarnos la verdad".

A pesar de la censura

."Las formas de la censura están llenas de sutilezas. Para hablar de algunos basta solo un rumor. En cambio, para hablar de otros (y exagero apenas un poco), se precisa escribano público, escribano privado, sello oficial y dictamen judicial. Y cuidarse de que, en el medio de la investigación, alguien no esté negociando o extorsionando con una pauta publicitaria".

Por qué no investiga el periodismo deportivo

."La sociedad prensa-deporte para la explotación comercial del espectáculo nos complicó. Nos redujo al rol de misioneros. Propalamos la fe, no la podemos explicar. Alguien dijo alguna vez que las misiones de la prensa eran tres (informar, educar, entretener) y que informar es comprometido, educar es aburrido y solo nos queda entretener

Bien, el periodismo deportivo casi fue concebido inicialmente para entretener. Un show para aliviar las noticias más duras de la política y la economía. Y que precisa sí o sí del ídolo. El ídolo tiene rating, vende zapatillas, es apolítico y, en general, no cuestiona. Además, es renovable". 

Las nuevas tecnologías 

. "Las nuevas tecnologías son una herramienta formidable. Pero han precarizado condiciones de trabajo. Algunas empresas aprovechan para sacarse de encima a los periodistas más veteranos. A los que escriben noticias, no chimentos. A los que suelen leer más libros que Facebook. A los que proponen dudas en lugar de vender certezas. A los que se niegan a flexibilizarse. A los que después de un partido privilegian la crónica al tuit". 

La humildad

."Comprendí, bien temprano, que el periodismo, aún hoy, sigue estando imposibilitado de tener una mirada autocrítica, de aceptar errores. Tampoco le gusta que otro se los señale. "Es un ataque a la libertad de expresión". 

Los referentes

. "Siempre sentí una admiración especial hacia los escritores que pudieron contarnos el fútbol como un juego bello y popular. Pero que también supieron apreciar su picardía, sus antihéroes, su costado más irracional. Como periodista aferrado a los datos, les envidio su capacidad de escribir poesías, leyendas y sentencias partiendo muchas veces desde lugares en los que otros no veíamos nada. La fantasí y las predicciones de la Hermana Rosa dle Negro Fontanarrosa nos contaron como nadie crónicas mundialistas de la Selección argentina. El Negro era mi favorito".

martes, 15 de enero de 2019

Las nuevas habilidades digitales necesarias para entender el periodismo deportivo hoy

"Las nuevas habilidades digitales nunca sustituirán a las del periodismo tradicional. Los periodistas que ahora empiezan todavía necesitarán construir su agenda de contactos, perseverar en la búsqueda de buenas historias y escribir correctamente. Siempre habrá sitio para hacer una crónica de un evento, entrevistar a un campeón o escribir un reportaje de investigación. Pero lo más probable es que el primer día en tu nuevo trabajo lo que te mande tu jefe sea publicar en redes sociales". 

Así de claro y rotundo se muestra Charles M. Lambert, periodista que trabajó durante dos décadas en las secciones de Deportes de la BBC y la ITV y ahora imparte la enseñanza de periodismo deportivo en varias universidades británicas. Sus palabras forman parte de la presentación del reciente Digital Sports Journalism, un manual dirigido a los estudiantes y recién titulados universitarios que deseen emprender su aventura profesional en esta área informativa. El propósito de la obra es doble: por un lado, enseñar las herramientas digitales necesarias que hoy se requieren para trabajar en una redacción deportiva; y, por otro, replantear ciertos aspectos sobre la manera en la que se ha venido impartiendo en las facultades una asignatura que necesita una actualización evidente para responder, en la medida de lo posible, a las necesidades del mercado laboral.

Así, a su juicio, la tradicional diferenciación de soportes TV, radio y online debe superarse porque "una buena parte de la práctica moderna del periodismo no se basa solo en la web, sino también en crear contenido para las redes sociales, de la misma forma que muchas personas ya ven la televisión o escuchan la radio por internet". En su opinión, también resulta impreciso el término "periodista multimedia", porque "esa palabra no define claramente a qué medios se refiere", por lo que ha optado en este libro por la expresión "periodista digital", más amplia y aceptada, para recopilar las técnicas y habilidades que mejor se ajustan a la nueva realidad del periodismo deportivo, entendido este en un sentido amplio (a veces demasiado cercano a la comunicación de clubes, al negocio y a las marcas, un debate que esboza pero en el que prefiere no entrar aquí).

A partir de testimonios y consejos prácticos de periodistas deportivos británicos que trabajan en el medio y de ejemplos inspiradores tanto de medios nativos digitales (cita, entre otros, a Goal, Copa90, Bleacher Report, The Blizzard o Football Republic) como tradicionales (destaca a la BBC y The Guardian como adalides de la innovación en deportes), Lambert explica claves para desarrollar tareas especializadas que se corresponden a muchos de los nuevos perfiles que han cobrado pujanza en los últimos años en la producción de información deportiva: ya no solo se precisan hábiles contadores de historias, sino también expertos analistas, editores de vídeo, técnicos de audio, diseñadores gráficos y creativos, programadores, animadores, analistas de datos, curadores de contenidos o gestores de redes sociales.

De esta forma, los primeros capítulos se centran en labores con las que a veces se empieza en una redacción de deportes: cómo hacer una buena crónica en directo minuto a minuto (liveblogging), cómo confeccionar y distribuir nuevos -y cortos- formatos de vídeo para todo tipo de plataformas, cómo trabajar con datos, hacer una buena curaduría de contenido o ser eficaz en la transmisión de mensajes a través de las redes sociales. También dedica un apartado a las técnicas que se requieren para trabajar en el gabinete de prensa o de comunicación de un club o de un organismo deportivo, una de las principales salidas laborales de la profesión en estos momentos, aunque en realidad no se trate de periodismo sino de comunicación o relaciones públicas.

Finalmente, incluye capítulos referidos a la importancia creciente del podcast, como formato emergente en el periodismo deportivo y como una narrativa disruptiva cada vez más apreciada y utilizada por periodistas con más experiencia y más solventes dentro de los medios; y al periodismo digital de largo formato (longform online journalism), cuyas técnicas probablemente no se le exijan a un recién llegado pero que aquí se incluyen porque conocerlas puede ayudar al desarrollo profesional de los periodistas.

El autor admite que en este libro no se han incluido de forma deliberada referencias a dos realidades que cobran proyección en la profesión: por un lado, la programación para periodistas ("la próxima generación de periodistas aprenderá a programar de la misma manera que en el pasado otros aprendimos a mecanografiar"); por otro, los esports ("hace poco hemos empezado a enseñar a los estudiantes a escribir crónicas de videojuegos y esas sesiones fueron realmente populares"). 

 Aspectos únicos del periodismo deportivo en la era digital

Lambert advierte al lector de que este manual no pretende sustituir sino complementar a otros libros académicos sobre periodismo deportivo que ya existen. Concretamente se refiere a estos cuatro, tres publicados en el Reino Unido y el cuarto en Estados Unidos:

. Andrews, P. (2014). Sports Journalism. A Practical Introduction (2ª ed.). Londres: Sage
. Steen, R. (2014). Sports Journalism: A Multimedia Primer (2ª ed.). Londres: Routledge
. Toney, J. (2013). Sports Journalism: The Inside Track. Londres: Bloomsbury
. Stofer, K; Schaffer, J; y Rosenthal, B. (2009). Sports Journalism: An Introduction to Reporting and Writing. Lanham: Rowman and Littlefield 

De estas lecturas, el propio autor extrae seis enseñanzas, seis aspectos, que son lo que hacen aún más singular al periodismo deportivo en la era digital:

1. El periodismo deportivo es una conversación

Los periodistas antes estaban acostumbrados a hablar con sus fuentes y luego contarlo a su audiencia. Hoy sus fuentes y su audiencia puede ser una y la misma. Las audiencias tienen capacidad para reaccionar al instante a lo publicado por un periodista, por lo que los mejores periodistas deportivos serán aquellos que puedan responder a esa misma velocidad.

Tip para periodistas deportivos: prepárate para unirte a la conversación si aún no lo has hecho.

2. El periodismo deportivo es un gran laboratorio

Los grandes eventos deportivos constituyen excelentes oportunidades para experimentar con nuevas fórmulas y técnicas narrativas. Los deportes ofrecen una gran ventaja para ello, ya que su cobertura puede planificarse con antelación suficiente, a partir de un calendario de competición prefijado con fechas y lugares.

Tip: prepárate para experimentar, para equivocarte o para intentar siempre algo diferente.

3. El periodismo deportivo es abrazar datos

La posibilidad de manejar grandes volúmenes de datos es uno de los grandes avances técnicos que la computación ha proporcionado al periodismo. Con una hoja de cálculo y todos los datos a mano, ahora el periodista puede hallar respuesta al significado de cada estadística en cuestión de segundos y completar así la crónica de lo sucedido.

Tip: intenta que los datos no te disuadan; los números en sí mismos puede que no sean interesantes, pero puedes encontrar historias tras ellos.

4. El periodismo deportivo es diversión

Hoy más que nunca los mejores periodistas deportivos también son aquellos que saben manejarse bien entre las pasiones de los fans y hacer que estos se lo pasen bien con la información

Tip: debes escribir de forma que la lectura sea entretenida; puede que llegues a ser el primero en contar una historia, pero si esa misma historia la cuenta otro de una forma más atractiva, esta se llevará a la audiencia con dos clics.

5. El periodismo deportivo cubre un producto de gran valor económico

No hay que perder de vista el valor comercial creciente y la globalidad de la temática sobre la que versa esta especialización. Mueve enormes cifras de aficionados que tienen un apetito insaciable de historias, opiniones o predicciones de su club o de su deporte favorito.

Tip: cuantas más personas haya escribiendo sobre deportes, más importante será si logras destacar.

6. El periodismo deportivo cubre una temática de gran valor político

Parece ya superada esa fase de la historia en la que desde las propias redacciones se instaba a no mezclar en la información deporte con política (stick to sports), pero la cobertura de las competiciones se hace más entendible cuando se aborda su contexto, tanto para quien escribe como para quien lee.

Tip: el periodismo deportivo hace tiempo que dejó de limitarse solo a los noventa minutos de juego en el césped o a aquello que ocurre dentro de un velódromo o en un ring de boxeo; necesitas entender la foto completa de la historia.
 
En suma, como el mismo Lambert señala, en un proceso de cambio continuo el periodista que llega -así como aquel que ya ha llegado desde hace tiempo- a la redacción, debe seguir formándose y no dudar en experimentar con las nuevas herramientas y fórmulas narrativas que estén a su disposición para cubrir el deporte de una manera más acorde a los nuevos hábitos y necesidades del aficionado. Parece claro que cuanto más cercano con el fan se muestre ese periodismo deportivo, más posibilidades de éxito tendrá.

martes, 18 de diciembre de 2018

Publican una nueva antología con el mejor periodismo deportivo narrativo de Estados Unidos

Para comprobar el grado de desarrollo del periodismo deportivo narrativo en Norteamérica basta con hojear cada año el volumen The Best American Sports Writing, antología de historias deportivas publicadas en medios estadounidenses (y, en alguna ocasión, canadienses) cuya última edición se ha editado recientemente. Esta obra, iniciativa del editor Glenn Stout y que se viene publicando de forma ininterrumpida desde 1991, se ha convertido en un auténtico superventas en EE.UU. y en un libro de referencia para periodistas especializados y también para aficionados al deporte.

En el volumen correspondiente a 2018, aparece una notoria selección de historias, en mayor parte de largo formato, que fueron publicados a lo largo de 2017 y que en esta ocasión han sido recopiladas por Jeff Pearlman, afamado escritor deportivo estadounidense. Muchas de esas historias ya fueron recogidas por sitios contenedores como Longreads.com o Longform.org, o por newsletters especializadas como The Sunday Long Read, que publica el periodista de ESPN Don Van Natta Jr. En muchos casos corresponden a medios que vienen apostando desde años por el reportaje longform en sus respectivos sitios verticales (Sports Illustrated Longform, ESPN Doubletruck, Bleacher Report Magazine o The Athletic Ink). En este libro figuran firmas de prestigio del periodismo deportivo estadounidense como John Branch, Wright Thompson, Sam Borden o Sally Jenkins. También está en la nomina el escritor David Roth.

Estas son las 25 piezas que componen esta antología en su formato y título originales, tal como fueron publicadas en su día en la web:

. The Greatest, At Rest. Tom Junod (ESPN The Magazine) 

. Serena, Venus and the Williams movement. Howard Bryant (ESPN The Magazine)


. Should Stop. Must Stop. Can´t Stop. Steve Friedman (Runners World)

. Still Running. Jane Bernstein (The Sun Magazine)

.The Girl in the No. 8 Jersey. John Branch (The New York Times)

. Pat Riley's Final Test. Wright Thompson (ESPN The Magazine)

. In a meaningless game to conclude a wretched season, Eli Manning shows his value. Sally Jenkins (The Washington Post)

. The Death of a Teenage Quarterback. Lars Anderson (Bleacher Report Magazine)

. Nowhere to Run. Kent Babb (The Washington Post)

. Downward Spiral. David Roth (The Baffler)

. There is no escape from politics. Tyler Tynes (SBNation)

. Eternal Champions. Sam Borden (ESPN The Magazine)

. There are hundreds of baseball journeymen, but only one Cody Decker. Tim Brown (Yahoo Sports)

. The Ballad of Ed "Bad Boy" Brown. Bryan Smith (Chicago Magazine)

. Don't Try to Change Jimmy Butler. Lee Jenkins (Sports Illustrated)

. Dante Pettis’ reading list: Defenses, and then the definitive works. Chantel Jennings (The Athletic)

. Born To Be A VandyBoy. Michael Lananna (Baseball America)

. Cincinnati Bengals great Tim Krumrie's brain: A work in progress. Jim Owczarski (The Cincinnati Inquirer)

. Rebecca Lobo's Incredible Journey to Basketball Royalty. Steve Rushin (Sports Illustrated)

. Name of the Father. Tim Struby (Victory Journal)

. Michael Brooks and the Son Who Barely Knew Him. Mike Sielski (The Philadelphia Inquirer)

. Mikaela Shiffrin Does Not Have Time for a Beer. Elisabeth Weil (Outside)

. The Case For Lefty Driesell. Dave Kindred (The Athletic)




Recopilaciones de años anteriores

The Best American Sports Writing 2014

The Best American Sports Writing 2015

The Best American Sports Writing 2016

The Best American Sports Writing 2017

viernes, 28 de septiembre de 2018

Nuevo libro prestigia el lenguaje deportivo por su creatividad, poder evocador y aportaciones al idioma

Hace tiempo que el periodismo deportivo creó su propio lenguaje, atractivo, creativo y, a la vez, atrevido, hasta el punto de que la mayor parte de las investigaciones académicas que se han hecho sobre él han incidido en los aspectos normativos que ese lenguaje no respeta. Sin embargo, en los últimos años ha surgido otra corriente de trabajos que sí ponen de manifiesto el poder creativo, dinámico y evocador del discurso de los periodistas deportivos y, muy especialmente, la infinidad de aportaciones del lenguaje periodístico del deporte al desarrollo de la lengua general.

Entre esos autores que más han destacado esta faceta enriquecedora del lenguaje periodístico del deporte se encuentra Susana Guerrero Salazar, profesora titular de Lengua Española en la Universidad de Málaga, que acaba de publicar su último libro, 'Creatividad y juego en el discurso deportivo de la prensa: aportaciones léxico-semánticas', en la editorial Arco Libros.

En este libro, Guerrero Salazar entiende "el discurso deportivo como un subcódigo, variedad lingüística o lenguaje sectorial utilizado en un ámbito específico sociocultural y profesional". Si bien es cierto, como la propia autora matiza después, que se trata en realidad de un conjunto de lenguajes sectoriales particulares si tenemos en cuenta la heterogeneidad de géneros periodísticos y de modalidades deportivas existentes, salgan o no, más o menos, en los medios de comunicación.

Menciona a Néstor Hernández Alonso, quien considera que este lenguaje "no pretende enseñar modelos, sino fotografiar de forma emotiva el hecho deportivo"; y también a Jesús Castañón, quien pone el acento también en que se trata de un lenguaje vivo y en continua evolución, el cual "ha tenido que amoldar sus rasgos idiomáticos a la velocidad que imponen los medios digitales".

Por ello, como expone Susana Guerrero en este libro, "muchos de los errores que se le han criticado no son sino peculiaridades surgidas de una búsqueda consciente de distinguirse", por lo que, a su juicio, "no deben condenarse, sino procurar conocerlas, respetarlas y catalogarlas". Efectivamente, la desviación de la norma común es un principio básico del lenguaje deportivo.

A lo largo del trabajo, y merced al análisis de un corpus muy extenso de textos periodísticos (titulares y fragmentos de crónicas) extraídos sobre todo de ediciones impresas o digitales de diarios deportivos (en un 90%) y de las secciones de Deportes de periódicos generalistas (10%), la autora relaciona las peculiaridades estilísticas, léxicas y narrativas del discurso deportivo de la prensa con sus finalidades y funciones no solo de informar y opinar, sino también de agilizar y amenizar los mensajes, presentándolos de una manera original y atractiva con la que captar y cautivar al receptor.

Críticas mal entendidas y aportaciones a la lengua

El recorrido que propone Guerrero a través de centenares de ejemplos se detiene en primer término en aquellos aspectos del lenguaje deportivo que suelen recibir más críticas, como la tendencia a la subjetividad y al sensacionalismo, la recurrencia a clichés, el abuso de formas coloquiales y vulgares, la alternancia de registros escrito y hablado, el exceso de voces extranjeras y de términos de jerga o la proliferación de la terminología militar-belicista. Aunque se cometen excesos, se apunta en este libro que muchos de estos rasgos se emplean como recursos para buscar la intensificación del hecho deportivo, apelar la atención del lector y lograr la eficacia comunicativa.

Pero sobre todo el análisis se centra en las aportaciones enriquecedoras de este tipo de lenguaje especializado a la lengua común a través de una serie de procedimientos como la transferencia continua de palabras, significados y expresiones a otros ámbitos informativos (sobre todo la política); la recurrencia del periodismo deportivo a acomodar en su discurso palabras de campos semánticos tan dispares como la guerra, la tauromaquia, la mitología, el cine, la economía, la moda, la alimentación o las matemáticas; el empleo de figuras retóricas, muy especialmente metáforas, lo que otorga a este lenguaje más variedad, visualidad y capacidad para sorprender; la capacidad infinita para crear nuevas voces por derivación (sufijos y prefijos), composición, cruces léxicos, acortamientos o siglas; e incluso el juego de palabras permanente que renueva y modifica unidades fraseológicas institucionalizadas (dichos populares, títulos célebres, colocaciones, eslóganes publicitarios, ...).

Como apunta Guerrero, "el lenguaje deportivo se nos presenta especialmente creativo y diverso; está poblado de figuras retóricas y de recurrencias a diversos campos semánticos que enriquecen el discurso". En suma, "es necesariamente un lenguaje muy activo, dinámico, en constante cambio, influenciable desde infinidad de ámbitos, al que no le queda más remedio que encontrar múltiples formas para la expresión de una misma idea o descripción de situaciones similares".




También le puede interesar:

. Sexismo lingüístico y discursivo en la prensa deportiva española 

. Susana Guerrero: "El periodismo rosa crece en el ámbito deportivo desfavoreciendo a las mujeres pues sus logros profesionales acaban arrinconados"

jueves, 30 de agosto de 2018

Claves para usar Facebook, Twitter e Instagram si eres periodista deportivo

En muy pocos años el uso de las redes sociales ha pasado de ser una actividad personal y un mero pasatiempo a una exigencia para el desempeño profesional de la mayor parte de los periodistas y comunicadores. Esto se ha hecho especialmente evidente en el ámbito del deporte, en el que los aficionados fueron de los primeros en adoptar estas plataformas para ponerse en contacto con sus deportistas y equipos favoritos. En las redes sociales se labran marcas personales y periodísticas, se promocionan contenidos, se hace negocio y, sobre todo, se tejen y se miman las audiencias, a las que el periodista debe conocer y con las que debe interactuar para hacer mejor su trabajo.

Así lo ponen de manifiesto un grupo de profesores de Periodismo de algunas de las más destacadas universidades de Estados Unidos en el flamante manual Multimedia Sports Journalism. A Practitioner's Guide for the Digital Age, publicado hace unos meses en ese país por la editorial Oxford University Press. El libro, eminentemente práctico para su aplicación en las aulas, incluye recomendaciones específicas para producir diversos tipos de contenido a través de las diferentes plataformas y soportes en los medios deportivos actuales acordes a las nuevas tareas y perfiles periodísticos surgidos y adaptados a la convergencia digital.

Entre esos consejos prácticos, los profesores Edward Kian (Oklahoma State University), Galen Clavio (Indiana University), Bradley Schultz (University of Mississippi) y Mary Lou Sheffer (University of Southern Mississippi) han compendiado en unos de los capítulos del citado manual cuáles son las mejores prácticas profesionales en redes sociales para un periodista deportivo, tanto en Facebook, Twitter e Instagram. Por su interés, aquí dejamos constancia de algunas de esas recomendaciones:

Facebook

"Es la herramienta más importante para periodistas a la hora de ponerse en contacto con una amplia masa de público, sobre todo para aquellos que trabajen en medios locales o regionales"

. Promueve el contenido de tu web en FB. Publica a las horas del día en los que la gente esté más tiempo conectada y asegúrate de que al enlace que publiques le acompañe una o dos frases máximo para anunciarlo.

. Utiliza FB para hacer videochats en directo con la audiencia. Además de responder en directo las preguntas en directo a través de los comentarios, el videochat es una manera eficaz de llegar a un grupo amplio de público en redes sociales.

. Elabora unas pautas de conducta dirigidas a los usuarios para que hagan comentarios. Deja bien claro que la discusión en tu página de FB está permitida, pero que se borrará todo aquel mensaje que sea vulgar o infunda odio. Eso no significa que haya que censurar un comentario por el simple hecho de que sea impopular. Debes promover tanto la libertad de expresión como el civismo.

. No uses Facebook y Twitter de la misma forma. Evita en tu feed el seguimiento en directo de las jugadas de un partido o publicar muchas historias en un periodo corto de tiempo. Emplea fotos y vídeos siempre que puedas. Recuerda que tu audiencia en FB busca material visual, no solo textual.

. Para periodistas a título individual, se puede crear una página de FB independiente de la cuenta o perfil personal. Asegúrate de que sacas el máximo provecho de todas las funcionalidades de la página: publica fotos de tus informaciones, escribe notas para que la audiencia las comente, mira las métricas para saber quién lee más tus historias y cuándo, y, sobre todo, mantente al tanto de las novedades que introduce la plataforma.

Twitter

"En Twitter tienes una mayor capacidad de alcance geográfico, estarás en contacto con muchos más colegas periodistas deportivos que en Facebook, y tu audiencia tiende a tener un mayor nivel educativo y un mayor conocimiento tecnológico"

. La mejor manera de hacer crecer tu número de seguidores es interactuar regularmente con ellos, mediante retuits o comentarios de los que publiquen, de forma de que todo eso se vea públicamente.

. Interactuar a menudo con otros periodistas, retuitea su trabajo siempre y cuando eso no suponga un conflicto con el tuyo, comenta con ellos las noticias. Construir una red profesional con otros periodistas en Twitter puede ayudar a que tus historias lleguen a un mayor número de usuarios al mismo tiempo que puede proporcionarte oportunidades y contactos valiosos.

. No tuitees en exceso. Aprende a condensar tus pensamientos en los caracteres que te permite un tuit (antes 140, ahora 280) antes que alargarlo en una secuencia de mensajes. Si lo que tienes que decir requiere hacerlo en varios tuits, a lo mejor no es la red social adecuada para ello.

. Suele haber usuarios que se comportan de forma agresiva. Pese a que exista la tentación de responder a cada ataque en forma de tuit, como regla general se recomienda no hacer caso de insultos o mensajes coléricos dirigidos hacia ti. En muchos casos, esos tuits provienen de personas como un número pequeño de seguidores y con poca capacidad de influencia. Responderles solo les proporcionará a ellos la notoriedad que probablemente buscan. Si has de contestar a un tuit crítico hacia tu labor profesional, trata de hacerlo brevemente, en un solo tuit.

. Asegúrate de que seguir a las cuentas de periodistas que hacen análisis y crítica de lo que acontece en la industria mediática (a este respecto recomiendan a Richard Deitsch, ahora en The Athletic antes en Sports Illustrated (@richarddeitsch), Richard Sandomir del New York Times (@RichSandomir), John Ourand del Sports Business Journal (@Ourand_SBJ) o la página independiente Awful Announcing (@awfulannouncing).

Instagram

"Instagram tiene una infinidad de utilidades únicas para el periodismo deportivo, sobre todo si tienes un perfil o interés relacionado con la fotografía deportiva"

. No publiques muchos vídeos y fotos en poco tiempo para no crear un efecto spam y provocar que muchos seguidores dejen de seguirte por ese motivo. Una buena medida es publicar un máximo de un vídeo o foto cada veinte minutos durante la celebración de un evento deportivo, un máximo de una foto o vídeo cada hora si es un día normal, y no más de cinco fotos o vídeos durante el día.

. Puedes utilizar apps como InstacPic para publicar en esta red social. Esta te permite utilizar Instagram profesionalmente para las imágenes que hagas o retoques y muestres en tu cuenta.

. Puedes enlazar con tus cuentas de Facebook, Twitter y otras redes sociales con tu Instagram, y seleccionar la opción cross-post para que tus fotos y vídeos se publiquen al mismo tiempo en otras plataformas. Publicar de forma cruzada en Twitter es siempre una buena idea para periodistas porque hacerlo proporciona a tu público un contenido dinámico adicional, así como dar servicio a ambas plataformas de una sola vez.

jueves, 9 de agosto de 2018

Nuevos modelos periodísticos ajustados a las necesidades de los usuarios

En la era de la sobreabundancia informativa la clave del éxito de los medios periodísticos reside en ser eficientes y saber captar la atención de los usuarios por más tiempo a partir de unos contenidos propios, diferenciados y, sobre todo, relevantes. Para ello, muchos medios sitúan al usuario en el centro de su estrategia, informativa y de negocio, ajustando su procesos productivos a las nuevas necesidades de consumo. Para situar al usuario en el centro antes que nada hay que conocerlo bien, hay que dedicar esfuerzos y tiempo para saber cómo se comporta, por dónde accede a las noticias y cuáles son sus preferencias.

Es lo que precisamente plantea Pepe Cerezo en su flamante libro 'Los medios líquidos. La transformación de los modelos de negocio', una obra que se detiene de forma particular en lo que él denomina los customer media, esto es, los medios digitales que han sabido adecuarse a las nuevas formas de consumir información, "que demanda un nuevo usuario, hiperconectado, poco fiel a las cabeceras tradicionales y habituado a un consumo fragmentado y continuo de la información" y cuyo "principal acierto ha sido poner la tecnología a su servicio, dando prioridad a sus necesidades".

Según Cerezo, estos medios que han situado al usuario en el centro de su estrategia ("el usuario es el rey", dice) presentan una serie de características comunes:

1. Obsesión por los datos y la analítica

Para poder situar el usuario en el centro, hay que conocerlo, saber qué es lo que quiere y para ello aplicar nuevas métricas: "El éxito de los 'customer media' no está en ser digitales per se, sino en haber sabido poner los datos al servicio del medio", subraya.

2. Son sociales

Otro aspecto fundamental para acercarse a los usuarios es saber cómo estos se mueven y comparten contenidos en las diferentes redes sociales, puertas o ventanas laterales a la web del medio.

3. Son móviles

Efectivamente, cada vez es mayor la proporción de usuarios que acceden a noticias desde un dispositivo móvil (en EE.UU. son ya el 85% de los adultos): "El mobile se ha convertido en la segunda ola de la revolución digital, y se ha confgurado como una categoría en sí misma que exige demandas diferentes a la web, tanto en desarrollo de productos y servicios como en lo referente a nuevos modelos de negocio".

4. Son audiovisuales

Los contenidos audiovisuales son los que despiertan un mayor reclamo, para usuarios pero también para anunciantes. De hecho, el consumo de vídeo y otros contenidos audiovisuales representa, según indica el autor, alrededor del 73% del tráfico total de internet, un porcentaje que podría alcanzar el 82% en 2021: "Es evidente que el audiovisual es el contenido con más perspectivas de crecimiento y uno de los ejes de transformación del sector de los medios en su conjunto".

5. Atraen a las generaciones más jóvenes

Este es un asunto clave, especialmente para cabeceras tradicionales, que asisten a un progresivo envejecimiento de su público más fiel. Por ello, proliferan nuevas estrategias para diversificar y ganar audiencias como el lanzamiento de newsletters y sitios verticales (nichos).

"Son los 'costumer media' los que parecen haber sintonizado mejor con las demandas y los intereses informativos de los millennials. Sitios como Buzzfeed, Upworthy, Vocative o Vox aglutinan audiencias mayoritariamente juveniles", indica Cerezo, que también destaca a otros medios como Business Insider o Quartz.

6. Apuestan por nuevos formatos publicitarios

"La publicidad nativa y el 'branded content' (donde las fronteras entre publicidad y contenidos informativos se difuminan) son la respuesta de los medios a lo que representa el cambio en los hábitos de los usuarios y el ineficiente modelo publicitario tradicional", afirma.

7. Se conciben como plataformas

"Son los 'customer media', en su calidad de modelos híbridos a medio camino entre plataformas tecnológicas y editores, los que parecen haber encontrado un equilibrio entre la creación de contenidos propios y la puesta a disposición de sus usuarios de herramientas y soluciones tecnológicas para terceros".

8. Vocación por la internacionalización

Lo que el autor define como vocación "glocal", con la visión para combinar el desarrollo de marcas globales con contenidos y equipos locales.

9. En la diana de los inversores

Se trata de negocios con proyección que despiertan el interés de inversores de fuera y de dentro del sector de los medios de comunicación.

Modelos de negocio

Pero, ¿y el pago por contenidos? Es la otra gran pregunta que se hacen responsables de medios para hacer frente a la disrupción digital y a la supervivencia del periodismo de calidad. 

The New York Times, es verdad, acaba de anunciar que ya suma casi 3 millones de suscriptores solo digitales que le aportan a la compañía dos tercios de sus ingresos; y otros medios como The Wall Street Journal, The Washington Post o Financial Times también empiezan a tener éxito en su apuesta por modelos de pago.

No obstante, estos son aún casos excepcionales y, como explica Pepe Cerezo en este libro, "no parece que a corto plazo se conviertan en fuente de ingresos que permita de forma generalizada la supervivencia de los medios digitales". Por ello, durante algún tiempo, considera que la principal fuente de ingresos seguirá siendo la publicidad. "El actual modelo publicitario digital, aunque en revisión y en pleno proceso de transformación, aún se sustenta en la generación de grandes audiencias", agrega.

Pese a ello, identifica y categoriza hasta 24 modelos de negocio posibles (con sus respectivas vías de ingresos), atendiendo a una realidad incontestable de momento, al menos para una gran parte de los medios que siguen buscando la fórmula de la viabilidad económica del buen periodismo: "Casi dos décadas después de pruebas y errores no se ha encontrado un modelo único y universal que dé respuesta a esta revolución, sino una suerte de combinación de diferentes fuentes de ingresos".

martes, 24 de julio de 2018

El fútbol como fenómeno lingüístico

El lenguaje del fútbol constituye un juego de palabras, de giros y metáforas constantes que van y vienen de un lado a otro del Atlántico, y se comporta como una obra colectiva que no deja evolucionar y a la que han dado forma a lo largo de la historia tanto futbolistas, entrenadores y directivos como periodistas, literatos y otros artistas. Ha sido y es un ámbito de participación social sin exclusiones. 

Así lo destaca Jesús Castañón en su último libro, Hinchas del idioma. El fútbol como fenómeno lingüístico, donde propone un recorrido en el que recoge toda su experiencia en el estudio del lenguaje del balompié desde hace casi cuatro décadas. Editor de la página idiomaydeporte.com, y autor de dieciocho monografías sobre lengua y literatura del deporte, Castañón es el principal investigador y escritor especializado en el lenguaje deportivo dentro del ámbito de la lengua española. Por eso es relevante detenerse aquí en su último estudio.

Como el propio autor señala en el prólogo de su último libro, el objetivo de Hinchas del idioma "es presentar pistas y reflexiones personales sobre el uso del idioma en una esfera en la que predomina la comunicación sobre la corrección y abrir la mirada a las relaciones culturales y sociales de sus formas de expresión".

A lo largo de ese itinerario, Castañón se detiene en los actores que han dado forma a este lenguaje popular, desde las más altas instancias deportivas como la FIFA y las principales instituciones idiomáticas como la Real Academia Española, hasta otras voces como escritores, periodistas, filólogos, deportistas y aficionados. De esta forma, en su análisis de cómo se ha ido gestando el fenómeno lingüístico del fútbol en España, Castañón rescata apuntes interesantes y en algunos casos poco conocidos sobre el origen de palabras que en la actualidad forman parte de un legado común. 

Curiosidades y equivalencias con el fútbol de América

Además, lo hace sin perder de vista nunca las voces importadas de países latinoamericanos, como los argentinismos definir (sinónimo del tradicional anotar un gol) y pequeña sociedad (dos o tres jugadores que se compenetran bien en un equipo) o la frase miedo escénico, que acuña en México Gabriel García Márquez en 1986 y cuya aplicación al ámbito futbolístico popularizó después Jorge Valdano.

Igualmente, entre otras curiosidades que deja el breve repaso a la historia de los términos futbolísticos, explica que el término balompié fue acuñado en 1908 por el periodista Mariano de Cavia desde el diario El Imparcial en diferentes artículos; o que mucho antes de que los periodistas de La Sexta decidieran usar la expresión tiki-taka o tiquitaca el fútbol de toque ya era conocido en Sudamérica como ta-te-ti, que sería rebautizado en España por el entrenador Javier Clemente como tiki-tiki.

Las diferentes latitudes del español han ensanchado la riqueza y variedad del léxico futbolístico, de forma que hay multitud de sinonimias para referirse a una misma acción, posición o circunstancia del juego. Castañón indica, por ejemplo, que el gol se presenta como banana en Uruguay al mismo tiempo que conquista o pepino en Argentina o que golazo en México también tiene las variantes gol de alfombra roja y caravana. De la misma manera, centrar es centrear en Uruguay, chupón (jugador individualista) equivale a traguilla en Chile o pedrada (pase impreciso) se conoce como sandía en México.

Lo cierto es que el lenguaje del fútbol ha ido ocupando poco a poco un lugar cada vez más destacado en los estudios sobre el idioma por parte de instituciones lingüísticas por sus innumerables aportaciones en forma de neologismos y por su creatividad constante, pero también ha adquirido relevancia, tal como recuerda el autor, por haber servido de reclamo para la enseñanza del idioma o como ámbito de aprendizaje para la redacción en escuelas de periodismo. "Además, ha contribuido a la confección de diccionarios y enciclopedias, formación especializada, elaboración de trabajos de investigación universitaria, edición de libros de estilo y una constante reflexión en cursos de verano y congresos".

Aportaciones del periodismo y la literatura

En particular, el autor subraya la visión divulgativa y cultural de los periodistas en su labor de promoción de la competición deportiva, pero también sus contribuciones a la forja de una lenguaje especializado. De hecho, en los medios deportivos nacieron términos tan curiosos como el ataque-muelle para el contraataque, pichichi o zamora para designar a los máximos goleadores o porteros menos batidos, o gilicórner (saque de esquina en corto); y desde los orígenes de la prensa deportiva en España hubo directores que confeccionaron recopilaciones de vocabulario, empezando por Antonio Viada, director de El Ciclista, semanario publicado en Barcelona entre 1891 y 1895, y autor del libro Manual del sport, que incluyó voces deportivas en el Diccionario enciclopédico de Salvat.

La recreación literaria y artística del fútbol también ha supuesto un constante juego de renovación léxica que ha proporcionado curiosidades como araña, guardarredes o sampedro para el portero; desflorador para el delantero; corral, playa o vasija para el estadio; alpista, felpa, pradera o tapiz para el césped; estantería de cabezas o jaula de leones para las gradas; hornacina o nido-red para la portería; aerolito, coriáceo o esfera para el balón; domador de jugadores, enterrador o pastor para el árbitro; personaje-eminencia para el entrenador; balompedista o patadista para el futbolista; o dios gestor y patrón de pesca para el directivo.

Esa evolución del fútbol y su lenguaje culmina en un capítulo dedicado al fútbol femenino, que ha comportado no solo una mayor presencia de las mujeres en los diferentes estamentos de este deporte y del periodismo deportivo, sino también un cambio lingüístico con la incorporación de sustantivos y adjetivos femeninos a los nombres de equipos y de las demarcaciones y funciones en el campo de juego (capitana, árbitra, arquera, carrilera, delantera centro, ...).

El libro incluye al final un valioso apéndice con numerosos recursos para hablar y escribir correctamente sobre fútbol. Esta lista de fuentes de consulta consta de diccionarios y repertorios léxicos tanto sobre la lengua general como especializados en deporte y fùtbol, diccionarios de equivalencias con idiomas extranjeros y reflexiones multilingües, libros académicos sobre periodismo, corrección idiomática, divulgación lingüística, libros de estilo, secciones de orientación lingüística en los medios, guías de pronunciación; comentario de etimologías e historia de términos, estudios del lenguaje del fútbol como recurso para la enseñanza del español y direcciones de internet para hallar nuevas pistas y ampliar conocimientos.

martes, 5 de junio de 2018

Chelo Sánchez: "Los periodistas radiofónicos no pueden conformarse con hacer información inmediata y superficial, de titular, que ya hacen las redes sociales"

Chelo Sánchez Serrano es periodista (RNE, Cadena SER y semanario Tribuna Universitaria) y profesora e investigadora en la Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA), donde imparte diversas materias especializadas sobre radio y comunicación audiovisual. Autora del libro Las tertulias de la radio, es la coordinadora de la obra colectiva Conversaciones sobre periodismo radiofónico, que ha sido publicada recientemente por el Servicio de Publicaciones de su universidad. 

Este libro es el fruto de un proyecto de innovación docente pilotado por Chelo Sánchez en el que una treintena de estudiantes del Grado de Periodismo entrevistan a periodistas que ejercitan su labor en medios radiofónicos españoles. Hemos conversado con ella para conocer un poco más sobre esta obra, que nos hace reflexionar sobre el estado actual de la profesión periodística.

- ¿Cómo y por qué surge la idea de hacer este libro colaborativo con estudiantes sobre periodismo radiofónico?
- La idea nace como parte de un trabajo de clase. Los estudiantes tenían que conseguir una entrevista con un periodista que ejerciera su trabajo en la radio o en las nuevas plataformas de audio. El objetivo era conocer a través de ellos cómo ha evolucionado el periodismo oral y cuáles son sus debilidades y fortalezas en estos momentos, ante la convergencia y la competencia de internet, las redes sociales y todo el desarrollo del periodismo digital multimedia. También queríamos identificar qué habilidades y competencias reconocen como fundamentales para ejercer el periodismo en estos tiempos. Mi motivación pedagógica no era otra que estimular a los alumnos en primer lugar para que buscaran entrevistas  interesantes con todas las herramientas de producción que hoy tenemos a nuestro alcance y en segundo lugar, que esas entrevistas y sus reflexiones les ayudaran a ellos a completar la formación en el periodismo radiofónico. El libro fue una consecuencia posterior, una vez que conseguimos todas las entrevistas y yo las fui leyendo. Sí es cierto que en el planteamiento original del trabajo habíamos hablado de la posibilidad de dar difusión pública a las entrevistas en función de los resultados que obtuviéramos. Estoy muy satisfecha con el resultado final del libro, con el trabajo de los estudiantes y muy agradecida a todos los profesionales que han hecho este recorrido con nosotros.

 - Usted señala en la presentación del libro que la cultura digital ha hecho de la radio uno de los medios con mejor capacidad de convergencia tecnológica, al saber complementar el audio con otros soportes y en diferentes plataformas. ¿Qué cambios destacaría de la radio que se está haciendo ahora respecto a la de quince años atrás?
- En primer lugar, la capacidad de amplificación: la radio ahora puede llegar más y con mejor calidad. Puede escucharse también mejor porque se adapta -en parte no toda- a las necesidades o intenciones de escucha de los oyentes y puede, incluso, volverse a escuchar, algo tremendamente importante para revitalizar el audio y para ayudarnos en la percepción del mundo que se cuela a través de la radio. Sabemos que la atención hoy es algo tan demandado como limitado: nuestra atención no llega a todo, imposible y se hace cada vez más selectiva, al tiempo que se cierra en las burbujas que se empeñan en dibujar para nosotros los algoritmos; de ahí que poder volver a escuchar, parar un audio, incluso anotar a partir de él, como hemos hecho siempre con la lectura de un libro o un texto, favorece no solo el seguimiento de la radio gracias al bajo demanda, sino que mejora nuestra capacidad de percepción y comprensión: podemos parar y volver a escuchar para entender mejor. Esta es una gran ventaja, pero es también un gran reto para los periodistas radiofónicos que, desde mi punto de vista, no pueden conformarse con hacer el ejercicio de información inmediata y superficial, de titular, que ya hacen las redes sociales.
Por otro lado, creo que la radio que se está haciendo ahora es mucho más amplia en cuanto a espectro creativo que nunca, incluso aunque tengamos la sensación y la certeza de que las estructuras programáticas de hace 15 años son básicamente las mismas que las de hoy. Cierto, pero con muchos matices. La radio no solo son las grandes cadenas que recoge el EGM como las más escuchadas, ni las marcas radiofónicas más reconocidas. Hay mucha radio en la antena y cada vez hay más fuera de ella (en proyectos de audio online, en podcast…) y hay muchos programas nada comunes, más especialización de la que creemos e identificamos, y una recuperación de la ficción y de los seriales radiofónicos más que notable. Donde hace falta un poco más de innovación es precisamente en el periodismo radiofónico, pero creo que ya está empezando a llegar. Se nota en la recuperación de lo que yo llamo la radio fuera del estudio, una vuelta a la radio en la calle, desde la calle, que elevó a un escalón distinto al medio tras la llegada de la democracia y que ahora parece que se está recuperando. Se nota también en la recuperación de géneros como el reportaje, o la investigación periodística, la apuesta por el archivo sonoro y por el valor documental del audio (esto, a veces, incluso sin medios, porque no todas las emisoras gozan del archivo sonoro de la Ser o RNE). Poco a poco. Hay grandes periodistas en la radio y toda esta mediamorfosis que estamos viviendo intuyo que va a acabar potenciando los mejores talentos.

"La radio tiene que trabajar también para el público más joven, y para los niños incluso, como parte de un proceso lógico de desarrollo del modelo de negocio"

- Aunque con internet ha ampliado su capacidad de difusión, ¿quizá el gran reto de la radio sea captar a ese público joven que prefiere las redes sociales para informarse?
- Sin duda. La radio tiene que trabajar también para el público más joven, y para los niños incluso, como parte de un proceso lógico de desarrollo del modelo de negocio. Definir estrategias de programación para ellos y distribuirlas por las plataformas en las que ellos se mueven; contar con ellos y con su voz en la producción de contenidos, que suenen en la radio para que también se reconozcan como parte de ese mundo y no ajenos a él… Es un reto enorme, en el que también están los creadores de podcast y los desarrolladores de plataformas de audio bajo demanda. Saben que no es fácil, pero, de un par de años para acá, tengo la sensación de que nadie escapa ya a la conclusión de que antes o después hay que afrontar ese reto.

- ¿Considera que ha perdido no obstante su capacidad de influencia debido a la creciente fragmentación de las audiencias?
- La capacidad de influencia hoy está mucho más diluida en general, incluso tendríamos que revisar el propio término con respecto al concepto clásico. En todo caso, creo que sí. Por eso en el libro abogamos por trabajar para recuperar ese “lo ha dicho la radio”, o la versión actualizada de “lo han dicho en tal podcast”. La influencia se consigue fundamentalmente a base de credibilidad y a base de estar próxima a los intereses y necesidades de los ciudadanos (utilidad).

- ¿En qué medida la radio actual ha virado hacia el infoentretenimiento en muchos de sus espacios para seguir siendo competitiva, teniendo en cuenta sobre todo la necesidad de los medios de hacer contenidos atractivos que atrapen?
- El periodismo en general ha virado un poco o un mucho, según los medios y los periodistas, hacia el ocio y el entretenimiento porque parece que es la única opción que se nos antoja con capacidad de atracción. Yo tuve un profesor en la carrera que nos repetía una y mil veces que la información no tiene que ser aburrida. Con otras palabras lo recuerda también Carlos Alsina en el epílogo del libro “Conversaciones sobre periodismo radiofónico”. La información tiene que ser relevante, pedagógica, fruto de procedimientos y procesos profesionales, pero atractiva, clara, bien narrada y eso no tiene por qué ser aburrido. Otra cuestión es que la dureza y la complejidad de la información hagan que, muchas veces, ni los medios ni los ciudadanos sepamos o queramos digerirla. De ahí que busquemos entretenimientos más fáciles.
La pregunta me lleva a otra reflexión, ¿es necesario que la radio generalista española siga tan volcada en la actualidad? Porque igual esta es la cuestión de fondo. Hagamos muy buena radio informativa donde corresponda, en las estructuras de programación y con los contenidos que consideremos, pero no sigamos barnizando a toda la programación con la pátina de la información y de la actualidad porque igual ese es el problema: no se trata de estirar, de contar más, de darle mil y una vueltas a un mismo tema hasta el hartazgo (pensemos en el procés, por ejemplo) sino muchas veces de hacerlo mejor y con estilo propio durante un tiempo limitado. Y luego, a otra cosa. Igual la radio española en general sí tiene que desconectar un poco de la información para hacer mejor periodismo, más concentrado, solo donde corresponda.

"La información debe ser relevante, pedagógica, fruto de procesos profesionales, pero atractiva, clara, bien narrada y eso no tiene por qué ser aburrido. Otra cuestión es que a veces ni los medios ni los ciudadanos sepamos o queramos digerirla y busquemos entretenimientos más fáciles"

- En la radio deportiva esto es una tendencia manifiesta.
- Es uno de los ámbitos en los que me cuesta más analizar con mirada larga. La práctica del periodismo deportivo está tan “contaminada” en términos general por el negocio del fútbol y por un estilo tan hincha que hay veces que creo que no tiene solución… Y lo digo reconociendo al mismo tiempo que la radio española le debe mucho a la tradición de la crónica deportiva y a la retransmisión de los acontecimientos deportivos: magnífica y con grandes narradores a lo largo de la historia. Ejemplo de la mejor radio en directo, vibrante.

- ¿Hacia dónde evoluciona la radio deportiva desde un punto de vista periodístico?
- Quiero pensar que va a evolucionar hacia un periodismo cada vez más polideportivo, donde el fútbol tenga su sitio pero el resto de deportes cada día le ganen un poco de terreno; donde el deporte femenino no tenga que “pedir perdón” para entrar; donde el deporte escolar, con una práctica enorme en nuestro país, tenga también espacio y altavoz y, sobre todo, quiero pensar que el periodismo deportivo tiene mucho recorrido asociado al podcasting. Ya lo está demostrando.

- Usted afirma que el futuro del periodismo radiofónico pasa por diseñar coberturas informativas en una triple ventana: el relato básico para la antena, los adelantos y píldoras en redes sociales y la recuperación a la carta y la redifusión en internet a través de podcasts o contenido extra. ¿Han entendido esto los medios? ¿Lo están haciendo (bien)?
- Ellos entienden bastante mejor su negocio que yo, así pues no me atrevo a valorar si lo están haciendo bien o mal porque los tiempos empresariales a veces obligan a la prudencia, incluso a irse acomodando a entornos tan cambiantes como inconsistentes sin perder la perspectiva de todo tu bagaje. Eso es más que lógico. Pero, desde una posición de observadora, creo que sí lo han entendido: las empresas radiofónicas están abriendo bien esas nuevas ventanas capaces de expandir su sonido original, incluso los sonidos especialmente diseñados para el consumo solo en una de ella. Creo que faltan recursos humanos para poder hacer las cosas todavía mejor, las redacciones están ya muy ajustadas y es difícil que puedan llegar a más, pero si las empresas empiezan a notar el retorno, seguramente llegarán esos nuevos recursos.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Un nuevo libro recoge lo mejor del periodismo deportivo narrativo en Estados Unidos

Para comprobar el grado de desarrollo del periodismo deportivo narrativo en Norteamérica basta con hojear cada año el volumen The Best American Sports Writing, antología de historias deportivas publicadas en medios estadounidenses (y, en alguna ocasión, canadienses) cuya última edición se ha editado recientemente. Esta obra, iniciativa del editor Glenn Stout y que se viene publicando de forma ininterrumpida desde 1991, se ha convertido en un auténtico superventas en EE.UU. y en un libro de referencia para periodistas especializados y también para aficionados al deporte.

En el volumen correspondiente a 2017, aparece una notoria selección de historias, en mayor parte de largo formato, que fueron publicados entre febrero de 2016 y enero de 2017 y que en esta ocasión han sido recopiladas por el afamado escritor y periodista Howard Bryant, actualmente en ESPN.com y ESPN The Magazine. Muchas de esas historias ya fueron recogidas por sitios contenedores como Longreads.com o Longform.org y corresponden a medios que vienen apostando desde años por el reportaje longform (Sports Illustrated, ESPN The Magazine o The New Yorker) y por el periodismo de autor. Aquí figuran firmas de prestigio del periodismo deportivo estadounidense como John Branch, Wright Thompson, Dave Zirin o Don Van Natta Jr. Incluso aparece David Remnick, director de la revista The New Yorker.

Estas son las 27 piezas que componen esta antología en su formato y título originales, tal como fueron publicadas en su día en la web:


. William Perry, Sports Illustrated, por Rick Telander

. Barry Switzer Laughs Last, Men's Journal, por Pat Jordan

. A Wonderful Life, The Washington Post, por Dave Sheinin

. The Outsized Life of Muhammad Ali, The New Yorker, por David Remnick

. The Spirit of a Legend, ESPN The Magazine, por Kurt Streeter

. 26,2 to Life, GQ, por Jesse Katz

. Lost in America, Bleacher Report, por Luke Cyphers y Teri Thompson

. The Away Team, The New Yorker, por Alexis Okeowo

. Too Fast to Be Female, The New York Times Magazine, por Ruth Padawer

. The Longest Run, Sports Illustrated/Time, por S.L. Price

. Why Steve Kerr Sees Life Beyond the Court, The New York Times, por John Branch

. Four Years a Student-Athlete, Vice Sports, por Patrick Hruby

. Kaepernick Is Adking for Justice, Not Peace, The Undefeated, por Bomani Jones

. Andrew Cuomo Would Have Blacklisted Muhammad Ali, The Nation, por Dave Zirin

. Some Very Dirty Tricks, Vanity Fair, por John Colapinto

. Welcome to the Big Time, ESPN The Magazine, por Don Van Natta Jr.

. Hooked for Life, The Huffington Post, por George Dohrmann

. The Most Successful Femake Everest Climber of All Time Is a Housekeeper in Hartford, Connecticut, Outside, por Grayson Schaffer

. (Long) Gone Girl, Runner's World, por John Billman

. The Secret History of Tiger Woods, ESPN The Magazine, por Wright Thompson

. Today, Her Whole Life Is a Free Skate, The Washington Post, por Terrence McCoy

. The Shooter and the Saint, GQ, por Sean Flynn

. Sucker Punch, The Miami New Times, por Tim Elfrink

. Why One Woman Pretended to Be a High-School Cheerleader, The Atlantic, por Jeff Maysh

. Hit Man, The New Yotk Times, por Dan Barry

. Serena Williams, Andy Murray and a Political Wimbledon, The New Yorker, por Louisa Thomas

. Almost There, The New Yorker, por Roger Angell


Recopilaciones de años anteriores

The Best American Sports Writing 2014

The Best American Sports Writing 2015

The Best American Sports Writing 2016

viernes, 8 de diciembre de 2017

Ocho libros sobre periodismo, lenguaje y deporte que destacaron en 2017

Un simple recorrido por el blog sirve para resumir un año que se aproxima a su fin. Periodismo Deportivo de Calidad, en su intento de hacer un seguimiento a las novedades que se producen en los ámbitos académico y profesional relacionados con la comunicación y el deporte, reseñó tesis doctorales y otras investigaciones científicas, así como libros relevantes que vieron la luz a lo largo de 2017. 

Entre las obras aquí comentadas, algunas de ellas a través de entrevistas a sus autores, sobresalen las relacionadas con la importancia del uso adecuado de las palabras en periodismo (amplitud léxica, traducciones al inglés, cómo evitar impropiedades), el sexismo en el lenguaje deportivo, los libros de estilo y el periodismo radiofónico, el emprendimiento y los nuevos medios, la televisión en el ecosistema digital, el papel de los medios en los grandes eventos deportivos o los fundamentos de la profesión recogidos en un manual de asignatura que aspira a situarse como libro de cabecera en las facultades de Periodismo de España y otros países de lengua española.

Recogemos y enlazamos aquí las reseñas y artículos a los ocho libros que ocuparon este año el interés preferente de este blog:





Nuevo libro estudia la relevancia socio-cultural y político-económica de los grandes eventos deportivos








Sexismo lingüístico y discursivo en la prensa deportiva española








 
Un nuevo manual de periodismo deportivo aborda la especialización hoy desde una óptica internacional





miércoles, 22 de noviembre de 2017

Nuevo libro académico destaca la paradoja de que en TV espacios de Deportes no den información deportiva

Los hábitos de consumo televisivo están cambiando y, como señalan muchos estudios recientes, en parte debido a que la población joven opta cada vez más por internet para consumir contenidos audiovisuales. Pese a ello, la televisión informativa sigue desempeñando una función pública esencial. En España son 16 millones de telespectadores los que a diario ven los telediarios de las principales cadenas.

"La televisión no ha muerto. Sigue congregando en todas partes audiencias millonarias, pero cada vez más fragmentadas entre más canales de los que podemos abarcar y con la ficción virando hacia un consumo a la carta". Así lo destaca el profesor Rafael Díaz Arias en la introducción de su flamante manual La información periodística en televisión, un texto académico que llega para ocuparse del medio televisivo y su adaptación a un ecosistema mediático convergente, de la manera de informar, de su lenguaje o de su géneros y programas. 

El autor defiende las posibilidades informativas de la televisión, más allá del infoentretenimiento en muchos casos imperante, a partir de los siguientes planteamientos:

- En televisión es posible mostrar e informar; la interrelación entre palabra e imagen da a la televisión un enorme poder expresivo.
- En televisión hay que servir a las audiencias, pero no someterse a sus caprichos.
- La televisión informativa tiene que ser plural y diversa, dando voz a todas las tendencias y sensibilidades de la sociedad.
- En televisión también se puede experimentar y explorar narrativas interactivas (televisión híbrida).
- La televisión es puesta en escena, pero en la televisión informativa, espectáculo, lo justo para hacer comprensible y atractiva la información.
- La televisión puede llegar a la perfección en el directo, pero no todo puede contarse en directo.
- La información en televisión es una obra colectiva fruto de la creatividad de profesionales con distinta formación y orientación.

Rasgos de la información deportiva en TV

Díaz Arias analiza también las claves de la especialización informativa y el marco deontológico en la redacción de televisión y se detiene para ello en las peculiaridades de las distintas secciones, entre ellas la de Deportes. A este respecto, destaca su clara tendencia a la espectacularización de los contenidos y su excesivo sesgo temático al ocuparse informativamente solo de un escaso número de modalidades y protagonistas: "La información deportiva opera con una doble reducción: solo versa de los deportes mayoritarios y de entre ellos el fútbol, y en los grandes acontecimientos deportivos internacionales el centro de atención son los deportistas españoles".

No obstante, esto no ha sido siempre así. Como el propio autor recuerda en este libro, hace apenas tres lustros la información de deportes solía someterse a criterios noticiosos de selección y jerarquización semejantes al resto de secciones: "El informativo tenía información deportiva, una información deportiva no muy extensa, pero realmente una información importante y equilibrada. Este equilibrio se rompió cuando la mayoría de las televisiones introdujeron un espacio monográfico dentro de sus informativos diarios y luego, en muchos casos, los convirtieron en espacios autónomos con vocación de infoentretenimiento".

Así, la competencia por la audiencia hizo que los deportes tuvieran cada vez más minutos en los noticieros hasta que hace diez años las cadenas privadas convirtieron estos espacios en "magazines diarios, donde el deporte, el fútbol esencialmente, se presenta como si fuera un programa del corazón, en el que los discos, productos publicitarios y las novias de los futbolistas ocupan tanto o más espacio que los encuentros o las polémicas deportivas".

Como consecuencia de esta evolución, Díaz Arias subraya la paradoja de que se hable de Deportes cuando en realidad en muchos casos no hay información deportiva pura en esos espacios; el hecho de que los protagonistas del deporte llenan minutos por sus actividades ajenas a la competición, más propias de otras secciones o áreas de la actualidad; y también que ciertos contenidos, con planos fijos en ruedas de prensa, se llegan a emplear como soporte publicitario de marcas patrocinadoras de un equipo.

Por todo ello, el autor aboga por reforzar la especialización en la información deportiva en televisión y de hacerla extensiva también a la cobertura de otros deportes menos mediáticos, así como a subsanar ciertas "licencias inadmisibles en otras especialidades" como la de mostrar "una identificación total y, a menudo acrítica, con los representantes deportivos españoles". Se trata de ese fenómeno llamado "periodismo de bufanda" o "periodismo de camiseta", que se propaga por muchas redacciones de forma preocupante porque normaliza conductas como la mezcla constante entre información y opinión confundiendo al telespectador o la ostentación de parcialidad, contrarias a los principios éticos de la profesión.