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jueves, 9 de noviembre de 2017

Recomendaciones sobre el uso del lenguaje deportivo en el libro de estilo de la SER

El estilo es elección, también en periodismo, lo que no significa que las opciones no adoptadas ni escogidas por un medio sean siempre incorrectas lingüísticamente. Porque un libro de estilo no es un diccionario aunque pueda parecérsele, ni mucho menos una gramática. Así lo explica En Antena, el libro de estilo de la Cadena SER en su diccionario de dudas e incorrecciones lingüísticas. 

Pese a la popularidad de los libros de estilo, en muchos casos vendidos en librerías y considerados como guías de enseñanza del uso del idioma, este tipo de obras hay que observarlas sobre todo como instrumentos de autorregulación profesional de carácter interno, de carácter normativo solo para los profesionales que trabajan en un medio de comunicación de acuerdo a sus particularidades periodísticas y empresariales. El estilo es  un posicionamiento editorial, de la misma forma que la elección de las palabras tiene implicaciones éticas.

Por todo ello, los glosarios o diccionarios que suelen incluir estas obras arrojan luz, sin ser verdades absolutas, sobre cómo afrontar las principales dudas que asaltan al periodista a la hora de escribir o hablar (topónimos, extranjerismos, tecnicismos o americanismos) y, lo que resulta más difícilmente discutible, evitar algunas incorrecciones semánticas, ortográficas o incluso sintácticas en las que se incurre habitualmente.

Así se señala en el libro de estilo de la SER lo siguiente: "El hecho de que una palabra figure en este diccionario no significa que queda avalada para su uso. A menudo se incluyen términos desaconsejados, pero con la idea de orientar al redactor sobre su significado de modo que pueda encontrar una alternativa mejor, especialmente cuando haya de manejar textos escritos en otros idiomas y en los cuales una transcripción literal pueda inducir a equivocaciones".

Asimismo, se aclara que "a diferencia de lo que ocurre con los diccionarios, en el presente léxico no se sitúa siempre la explicación o definiciones de una palabra en la forma cuyo uso se prefiere, sino en la que se supone será buscada por un periodista en primer lugar, a fin de facilitarle el trabajo y ganar en rapidez". 

 Y otro punto importante cuando se habla de estilo es que la opción preferente no equivale a la renuncia de otras existentes: "Un término ‘se prefiere’ a otro cuando es el que ha de utilizarse como primera o única referencia; pero ello no impide que en referencias posteriores del mismo artículo se emplee el menos aconsejado, si queda claro que se usa como sinónimo y no induce a error; y siempre que no se trate de meras alteraciones ortográficas".

He aquí algunas de las recomendaciones sobre el uso del lenguaje aplicables al ámbito del periodismo deportivo incluidas en el libro de estilo de la Cadena SER:

. árbitra. Es correcto decir ‘la árbitra’ (y no ‘la árbitro’; ni tampoco ‘el árbitra’ por analogía con ‘el águila’ y otras palabras que comienzan por ‘a’ tónica, regla que no se aplica a palabras en las cuales opera el cambio de género).

. asequible. No es sinónimo de ‘fácilmente vencible’ ni ‘accesible’. ‘Asequible’ significa ‘que puede conseguirse o alcanzarse’; ‘accesible’ equivale a ‘que tiene acceso’ y, en sentido figurado, ‘de fácil acceso o trato’. Es incorrecto decir “le ha tocado en el sorteo un rival asequible”, salvo que se desee expresar que se trata de un rival fácil de comprar.

. asistencia. En el lenguaje deportivo, no se debe confundir este término con ‘pase’.  Sólo hay asistencia si el pase facilita una canasta, un tanto o un gol. También se puede emplear el verbo “asistir”.

. bajo palos. El portero de un equipo no se sitúa ‘bajo palos’ sino ‘entre los palos’. El artículo es imprescindible (no debe decirse ‘entre palos’).

. calificación. No debe usarse en las narraciones o crónicas sobre las pruebas de motor. En la jornada previa a la carrera se disputa la ‘clasificación’ que decide los primeros puestos en la salida del día siguiente. Los pilotos se sometarían a una ‘calificación’ si se les hiciera un examen con puntuaciones cualitativas a cargo de los profesores. En cambio, los gimnastas sí son ‘calificados’, y con arreglo a esa puntuación se ‘clasifican’.

. Campeonato del Mundo, Mundial, Copa del Mundo. En algunos deportes (como el esquí alpino o la vela) no son equiparables las expresiones ‘Mundial’ y ‘Campeonato del Mundo’, por un lado, y ‘Copa del Mundo’, por otro. En esos casos, la ‘Copa del Mundo’ es una competición anual que consta de diferentes pruebas en diferentes localidades, y cuya suma de posiciones o puntos determina el podio. No obstante, en otras modalidades, como el fútbol o el rugby, se utiliza de manera indistinta una u otra denominación. 

. clásico. Cualquier duelo deportivo de gran rivalidad histórica (por ejemplo, América de Cali-Millonarios de Bogotá). También se puede usar “superclásico” (Boca-River o Real Madrid-Barça). No es sinónimo de derbi.

. cuerpear. Verbo usado en las narraciones deportivas, generalmente cuando dos futbolistas forcejean por ocupar una posición o hacerse con el balón. Procede de Argentina y se extendió por otros países americanos, donde tradicionalmente ha equivalido a “esquivar”: mover rápidamente el cuerpo para evitar un contacto indeseado. No obstante, el Diccionario de americanismos (elaborado por las academias hispanas) recoge que en Argentina significa también “empujar a alguien con el hombro o el pecho”. Puede usarse sin problema en la Cadena SER tanto en sentido literal como figurado.

. derbi (plural, derbis). Esta palabra españolizada (del inglés Derby, y escrita durante muchos años con la grafía derby) tiene dos acepciones: una se refiere al enfrentamiento deportivo entre dos equipos de la misma ciudad, costumbre que nació en la localidad inglesa de Derby, donde tal encuentro de un primitivo fútbol se disputaba el martes de carnaval; y la otra se utiliza para las carreras en las que participan caballos de tres años y en las que todos los ejemplares corren con el mismo peso. En este segundo caso, la expresión procede del primer caballo que ganó una carrera de estas características, cuyo propietario era el VII lord de esa misma ciudad, lord Derby. En rigor, no debe emplearse la palabra ‘derbi’ para partidos entre equipos de ciudades diferentes. Véase clásico.

. descuento, tiempo de. Dígase ‘tiempo adicional’, ‘tiempo suplementario’, ‘tiempo de prolongación’, ‘tiempo extra’, ‘tiempo añadido’ o ‘alargue’ en las informaciones deportivas cuando se refieren a los minutos sumados al final del plazo reglamentado a fin de compensar las pérdidas de tiempo registradas durante el juego. Lo que ocurre en esos últimos minutos del encuentro se produce en el tiempo que se añade, no en el que se resta.

. dobles figuras. Falso amigo del inglés double figures, locución que se debe traducir bien como ‘dobles dígitos’. Cuando un baloncestista ha conseguido ‘dobles dígitos’, eso significa que logró unas cantidades de puntos, asistencias, rebotes, recuperaciones o tapones que en alguno de esos capítulos superan el número 9, y que, por tanto, se han de escribir con dos cifras. Así pues, son válidas también las alternativas ‘dos guarismos’, ‘dobles guarismos’ o ‘cifras dobles’. Eso no afecta a otras expresiones correctas, como “obtuvo un doble doble” (logró más de 9 en dos apartados), “firmó un triple doble” (lo hizo en tres) o “consiguió un cuádruple doble” (un registro superior a 9 en cuatro capítulos).

. dribbling (pronúnciese dríblin). No debe emplearse, como tampoco el verbo ‘driblar’. Úsense, según el país, ‘regate’ o ‘gambeta’, y ‘regatear’ o ‘gambetear’. En América Latina también se emplea la voz drible.

. drive (plural, drives). Se prefiere su traducción: en el tenis, por ‘un golpe natural’ o ‘golpe directo’; y en el golf, por ‘un golpe largo’. También en tenis por ‘derechazo’, salvo si el jugador es zurdo. ‘Gran zurdazo de Nadal’ (pero no ‘gran derechazo’ o ‘gran golpe de derecha’).

. entrenar. Es un verbo siempre transitivo o pronominal, nunca intransitivo. Es decir, no se puede usar sin complemento directo. En vez de ‘la selección entrenó en La Romareda’, debe decirse ‘la selección se entrenó en La Romareda’. Los deportistas no ‘entrenan’, sino que ‘se entrenan’; quien ‘entrena’ es el entrenador.

. envergadura. No es sinónimo de ‘estatura’ o ‘corpulencia’. Significa ‘distancia entre las puntas de las alas de las aves cuando aquéllas están completamente abiertas’, y, por extensión, la distancia entre los extremos de las alas de un avión o la medida de una persona tomada desde la punta del dedo corazón de una mano hasta el de la otra, con los brazos en cruz. También significa ‘importancia’.

. esprín. La Academia propuso en su Diccionario panhispánico de dudas esta adaptación del inglés sprint, pero luego incorporó al Diccionario oficial la grafía ‘esprint’. Su verbo derivado es ‘esprintar’; y el plural, ‘esprints’. De la misma forma, al corredor especialista en llegadas al esprint se le denomina ‘esprínter’. Puede usarse también el italianismo ‘volata’, sin olvidar términos españoles como ‘velocista’, ‘llegador’ o ‘llegada masiva’ y ‘aceleración’. Y por encima de todos, ‘embalaje’, que no tiene relación con el verbo castellano ‘embalar’ que se forma a partir de la preposición ‘en’ y el sustantivo ‘bala’ (que en este caso equivale a “fardo”): es decir, el verbo que significa ‘hacer balas y ordenar en ellas los objetos que han de transportarse a larga distancia’. Este ‘embalar’ relativo al ciclismo procede del francés ‘emballer’, y fue incorporado por la Real Academia Española al Diccionario en 1970. En Latinoamérica se usa ‘embalaje’ desde hace muchos años. Por ejemplo, El Tiempo, de Bogotá, contaba el 7 de enero de 1988: “La etapa se definió en un bonito embalaje”. Y El Universal, de Caracas, titulaba el 6 de abril de 1999: “El suizo Freuler dominó el embalaje masivo”.

. futbol / fútbol: esta palabra se pronuncia como llana (fútbol) en España y como aguda en gran parte de América. Ambas pronunciaciones y grafías son correctas.

. ganar de. No debe usarse nunca. En vez de “el Barça gana de diez puntos”, empléese “gana por diez puntos”.

. goal average. Tradúzcase por ‘promedio’, ‘diferencia’ o ‘cociente’ de goles, según cada caso. La Academia incluyó ‘golaveraje’ en su Diccionario panhispánico de dudas, pero no la incorporó al Diccionario oficial. Esa grafía que se puede usar en citas textuales y, en ese caso, debe explicarse.

. hándicap (pronúnciese con h aspirada, jándicap). Lejos de las carreras de caballos o el golf, su uso es innecesario para expresar situaciones desfavorables de un deportista o equipo respecto a otros; en español existen diferentes palabras para ello: ‘desventaja’, ‘obstáculo’ o ‘dificultad’. En el lenguaje hípico (referido al sobrepeso añadido a un caballo o jinete) puede sustituirse por compensación; en el golf, hándicap es la ventaja de golpes que se da a un jugador respecto al par del campo en función de su falta de destreza. Para ser profesional, no se tiene hándicap o se tiene “hándicap cero”. Se prohíbe la expresión ‘handicapado’ para referirse a una persona con alguna discapacidad.

. hooligan (pronúnciese con h aspirada, júligan). Palabra inglesa que significa gamberro y que, al ser despectiva, sólo ha de referirse a los hinchas británicos violentos, no a todos los aficionados de las islas Británicas. A fin de diferenciarlos, los mismos ingleses utilizan la palabra 'supporter' para cualquier tipo pacífico de ‘seguidor’ o ‘hincha’.

. maratón. Sustantivo masculino (‘el maratón’, no ‘la maratón’). Al especialista de esta distancia atlética (42.195 metros) se le llama en España ‘maratoniano’, y en algunos países de América es habitual la denominación “maratonista”. Por extensión del significado, ‘maratón’ también se aplica metafóricamente a toda competición de resistencia o actividad que sea duradera e intensa; y el adjetivo, a una reunión que se prolonga largo tiempo.

. medirse. Son incorrectas construcciones como “el Real Madrid se mide al Barcelona” o “Rajoy se mide hoy a la oposición”, muy usadas por los periodistas. Lo adecuado es construir esas oraciones con la preposición ‘con’: “…se mide con el Barcelona” y “…se mide con la oposición”.

. modalidad, especialidad. El mundo del deporte acoge un abanico de ‘modalidades’, normalmente organizadas en torno a federaciones (internacionales, nacionales, regionales o locales). Cada modalidad (natación, por ejemplo) se subdivide en una cantidad aún mayor de ‘especialidades’ (sincronizada, saltos…), que, a su vez, se concretan en diferentes ‘pruebas’ (individuales, dúos, por equipos, etc.). Como sinónimo de ‘especialidad’ se puede usar ‘disciplina’.

. Mundial, Mundiales. En los torneos o competiciones que abarcan todo el mundo se debe cuidar la diferencia entre el singular y el plural, conforme al número de títulos que se pongan en juego. Se usará el singular cuando se trate de un campeonato de deportes de equipo (el Mundial de fútbol en Brasil 2014), en los que solo hay un título en juego, y también en algunos deportes individuales donde solo haya un podio al que subirse o un trofeo que levantar (Mundial Match Play de golf). En los Campeonatos del Mundo con varias disciplinas y categorías, será preferible el plural (Mundiales de judo, Mundiales de Natación). Este mismo criterio será aplicable también para los Campeonatos de Europa (Europeo / Europeos) y de cada país (Nacional / Nacionales).

. olimpiada / olimpíada. Ambas formas son igualmente válidas. En sentido estricto, la olimpiada es el periodo de cuatro años que separa unos Juegos Olímpicos de otros.

. palo corto, palo largo. Los dos palos de las porterías de fútbol son iguales. Dígase ‘primer palo’ y ‘segundo palo’. También, ‘palo próximo’ y ‘palo lejano’.

. pírrico. Originalmente este adjetivo se aplicaba sólo a las victorias que se conseguían con más pérdidas para el vencedor que para el vencido; sin embargo, la Academia ha recogido otras dos acepciones: ‘Conseguido con mucho trabajo o por un margen muy pequeño’ y ‘de poco valor o insuficiente, especialmente en proporción al esfuerzo realizado’. Pero no equivale a ‘mínimo’ o ‘insignificante’. El término procede del nombre  Pirro, rey griego que en el siglo III antes de Jesucristo ganó a los romanos dos batallas con enormes pérdidas humanas que no compensó la victoria.

. pívot. También denominado ‘centro’ (del inglés center) en algunas zonas de Hispanoamérica, es el jugador de baloncesto que ocupa en la posición de cinco, esto es, el más alto y que suele jugar en ataque más cerca del tablero. Su plural es pívots. No hay que confundir esta palabra con pivote, que además de designar al jugador de referencia en ataque de un equipo de balonmano, se refiere a un lance del baloncesto que consiste en un girar el cuerpo moviendo un pie en una o varias direcciones mientras que el otro se mantiene en la misma posición (pivotar).

. réferi / referí.  Adaptación del inglés referee que se utiliza en el español rioplatense y en otras zonas de América como sinónimo de árbitro. Mientras que en Argentina la acentuación mayoritaria es aguda (referí), en otros países como México es esdrújula (réferi). En España debe usarse 'árbitro'; y se ha de cuidar el supuesto sinónimo ‘colegiado’, pues no en todos los países están organizados en un colegio.

. señalizar. Es ‘poner señales’. No debe confundirse con ‘señalar’. Por tanto, es incorrecto decir “el árbitro señalizó el penalti”.

. sparring. No debe emplearse si no se explica. Usado sobre todo en el mundo del boxeo, este término se refiere al ‘entrenador’, ‘adiestrador’, ‘contrincante previo’, ‘fingidor’, ‘adversario de prueba’ o ‘contrincante simulado’ de alguien que se está preparando para una prueba, un debate o un combate. La Academia ha incorporado la adaptación ‘esparrin’ y ‘espárrines’, que se puede usar para citas orales o textuales.

. supresión de artículos. No deben construirse oraciones mediante supresión de artículos como algunas que son habituales en los relatos deportivos: “Jordi Alba avanza por banda izquierda” o “Keylor estará bajo palos”. Son tan incorrectas como “ese mendigo camina por acera”, “tu primo duerme bajo puente” o “me duele muela” y “me gusta paella”.

. transfer. Permiso para que un jugador se desempeñe en otro país, una vez verificados los requisitos del fichaje. Deben usarse ‘pase internacional’ o ‘licencia’.

. vuelta rápida. En las competiciones de motor, casi todas lo son. Escríbase ‘vuelta más rápida’ o ‘mejor vuelta’, y no esa mala traducción de ‘fastest lap’.

jueves, 2 de noviembre de 2017

La SER publica su libro de estilo, una guía para hacer periodismo radiofónico que va más allá de la redacción

Comité de Redacción del libro de estilo de la SER.
Los libros de estilo no han  proliferado  de  igual forma en todos los medios; abundan en las agencias de noticias y diarios, pero apenas existen en el ámbito radiofónico. En la Biblioteca Nacional de Madrid figura una copia de una obra denominada Proyecto  de  Normas  de  Estilo de la Cadena SER, un librito de 64 páginas que data de 1988 y constituye, como su propio nombre indica, un trabajo inacabado, ya que nunca se procedió a su redacción definitiva en forma de libro de estilo.

Según explicaba Augusto Delkáder, entonces director de Informativos de la cadena y actualmente presidente de Prisa Radio,  este  proyecto  fue  el  resultado  de  varios  meses  de  recopilación  y sistematización de material por parte de una comisión de redactores creada ex profeso   (compuesta   por   Fernando   González,   Luis   Fernández   y   Ángel González) y de las sugerencias y aportaciones de otras personas vinculadas a la  SER.

A finales de 2007 el propio Delkáder anunciaba, en una reunión anual de emisoras de la entonces denoninada Unión Radio celebrada en Zahara de los Atunes (Cádiz), la puesta en marcha un nuevo proyecto de libro de estilo común para las emisoras del grupo en España y América. Al escuchar la noticia, me puse en contacto con él, quien, amablemente, me remitió a que hablase con Alejandro Nieto, entonces director de Contenidos de Unión Radio e inicialmente coordinador de la obra, luego director general de la Cadena SER. 

La conversación con Nieto, en enero de 2008, forma parte de mi tesis doctoral. Una de sus respuestas a mi entrevista decía así: "Queremos hacer una radio global, pero no buscando un contenido común. Porque la fuerza de la radio es lo local. Vemos la posibilidad de conectarnos con gente que  entre sí es muy diferente, pero que puede encontrar en la radio un punto de unión" defiende Nieto, quien señala como objetivo fundamental "hacer una radio polar, no única, pero con estrategias comunes que respeten el prestigio y la tradición informativa".

En 2011, tras la publicación de Libros de estilo y periodismo global en español, resultante de la tesis doctoral y después de anunciárselo a Alejandro Nieto en señal de agradecimiento por su colaboración, él mismo me llamó por teléfono diciéndome: "José Luis, quiero hacerte una proposición indecente, que nos ayudes a acabar el libro de estilo", una tarea que asumí a principios de 2012 tomando como punto de partida los trabajos preliminares desarrollados ya por los periodistas Josep Maria Martí y Lluís Rodríguez Pi. Así me subí a un tren en marcha, a un equipo de redacción al que posteriormente se sumó Álex Grijelmo para codificar el texto definitivo, que ha llegado con éxito a su destino.

Y después de todo este largo trayecto, la Cadena SER ha publicado En Antena. Libro de estilo del periodismo oral, su manual de estilo, pero por encima de todo una guía para hacer radio. Se trata de un texto que plasma las pautas necesarias para ejercer un periodismo riguroso, ético y de calidad, y que además sirve para unificar los principios, los procedimientos y las formas expresivas que definen la personalidad y la imagen de marca con las que la SER se presenta a diario ante la sociedad. Además, este libro, que nace con una finalidad netamente práctica; tiene como objeivo también orientar a todos aquellos profesionales de la radio y estudiantes de Periodismo sobre cómo deben comportarse ante el micrófono.

Como señala Álex Grijelmo en la presentación de la obra, "la Cadena SER ha decidido dotarse de un Libro de estilo para plasmar en él su contrato ético y profesional con los oyentes y los lectores; compromiso que se refuerza por la mera circunstancia de hacerlo público". A este respecto, Delkáder indica que el nuevo libro de estilo tiene la virtud de "identificar la práctica del periodismo a partir de un código, que no solo tiene reflejo gramatical o sintáctico, sino que se adentra en la deontología de la profesión, los rudimentos del oficio y la relación de intermediación del periodista con el medio y los lectores".

La obra se estructura en seis capítulos, un diccionario y varios anexos. Los capítulos son los siguientes:

1. Principios generales, que abarcan aspectos éticos y son aplicables a todas las emisoras de Prisa Radio enclavadas en España y América. 

1.2. "Todas las emisoras de Prisa Radio que desarrollen libros de estilo específicos incluirán en primer lugar estos principios generales, como elemento unificador de los comportamientos deontológicos y profesionales de sus periodistas; y podrán incorporar en los restantes capítulos las adaptaciones formales y actualizaciones que consideren pertinentes para su país, siempre que no contradigan el criterio esencial plasmado en esos principios. También podrán establecer las características propias que consideren oportunas, con arreglo a sus costumbres, a las de la propia empresa y, por supuesto, en consonancia con la variedad del español que usen".  

2. Normas generales de grabación, locución y emisión, sobre la pautas básicas del lenguaje radiofónico y los elementos que lo integran y sus funciones.

2.1. "El lenguaje radiofónico se configura con cuatro elementos: la palabra, la música, los efectos sonoros (artificiales o reales) y el silencio. Todos ellos se relacionan entre sí conforme a su ordenación en antena. La canción que se emite tras un mensaje verbal tiende a completarlo, calificarlo, explicarlo o ilustrarlo si entre ambos se da algún tipo de relación descodificable por el oyente. El sonido que sigue a cualquiera de los otros elementos puede producir ese mismo efecto. Una música fúnebre emitida después de comentarse determinado nombramiento será tomada como una forma de calificar lo dicho. El sonido de una botella que se descorcha produciría el efecto contrario. Ambos sonidos, por tanto, forman parte del mensaje emitido, aunque éste no se complete con palabras. Por tanto, las emisoras de Prisa Radio cuidarán de que la aparente yuxtaposición de elementos sonoros (palabra, música, efectos) no emita mensajes no controlados, o imprevistos, o falsamente chistosos".

3. Redacción y edición de noticias en internet, sobre la necesidad de manejar unos formatos y una narrativa adecuados para toda la actividad informativa que se recoge y actualiza a cada instante en cadenaser.com.

3.2.a. "El redactor que ha trabajado una noticia para la antena es el más adecuado para elaborar su contenido destinado a la web. Conoce las fuentes y cuenta con datos propios, así como con el texto y los documentos originales con los que haya trabajado".

4. El lenguaje, sobre la necesidad de usar un lenguaje de la manera más correcta y comprensiva posible. Este apartado incluye un minidiccionario con equivalencias de términos en España y América.

4.2. "El léxico del idioma español es más comprensible por un público panhispánico cuanto más se acerca a la norma culta; es decir, cuando se aleja de localismos, vulgarismos o jergas. Por tanto, los periodistas de Prisa Radio aspirarán a expresarse con elegancia en un registro alto de la lengua cuando entiendan que su mensaje excederá los límites de su ámbito local".

5. Los géneros radiofónicos.

5.1. "Los géneros periodísticos se dividen en función de la mayor o menor presencia del autor en cada uno de ellos. La mirada personal del informador debe tener un grado cero en la noticia (aunque desde el entendido de que es imposible la objetividad absoluta) y un grado diez en el texto de opinión. Entre uno y otro, y de menor a mayor presencia del yo periodista, se encuadran (en líneas generales) el reportaje, la entrevista, la crónica, el análisis y la crítica".

6. Formatos de programas.

6.1. "(...) Los programas de la Cadena Ser se dividen en las siguientes categorías: flash o urgente; avance informativo; boletines; noticiarios; informativos; retransmisión informativa; grandes coberturas; programas especiales; magacines y entretenimiento; programas de debate; mesa redonda; cara a cara; información especializada; monográfico, y espacios deportivos".

Junto con estos seis capítulos, En Antena se completa con un glosario de términos de uso dudoso y con una serie de apéndices que incluyen una guía de pronunciación de nombres extranjeros, unas directrices internas sobre el uso de redes sociales y también una serie de entrevistas mantenidas por Pedro Blanco, periodista de la Cadena SER, con algunos de los más destacados comunicadores de la emisora.

martes, 18 de abril de 2017

Nueva plataforma reúne los instrumentos de rendición de cuentas en el periodismo deportivo internacional


El periodismo deportivo ha venido mostrando en estos últimos años una serie de disfunciones éticas que lo han hecho merecedor de numerosas críticas por haberse alejado de manera clara de los estándares normativos de la profesión e incluso por desarrollar prácticas que no se corresponden con las funciones del periodismo
 
Estas prácticas tan cuestionadas tienen que ver, entre otros asuntos, con la disipación de la línea que separa la información de la opinión en los géneros periodísticos, la omnipresencia del rumor, el excesivo reduccionismo informativo en torno a unas cuantas modalidades deportivas, el sensacionalismo desmedido, el uso irresponsable del lenguaje, la no asunción de la misión de servicio público que se le presupone a todo medio de comunicación, las desigualdades en el tratamiento informativo en cuestiones de género, raza o discapacidad o el escaso número y diversidad de las fuentes empleadas.

Los instrumentos de rendición de cuentas pueden jugar un papel valioso para superar estas disfunciones. Así lo destacamos en el artículo 'Mapping Media Accountability Instruments in Sports Journalism' (Mapeo de los instrumentos de rendición de cuentas en el periodismo deportivo), publicado en el nuevo número monográfico sobre ética, investigación y comunicación de la revista académica El Profesional de la Información.
 
A partir de las conclusiones obtenidas en dicho artículo, hemos creado la plataforma "Accountable Sports Journalism" (http://accountablesportsjournalism.org), un espacio que tiene como principal objetivo recopilar y analizar los instrumentos de rendición de cuentas más relevantes de cuantos existen en línea para su aplicación en el ejercicio de un periodismo deportivo más responsable y de mayor calidad. Este sitio pretende dar a conocer y poner a disposición de periodistas, académicos y estudiantes todos los recursos que puedan contribuir a una mejor práctica y enseñanza de la profesión.
 
En la nueva plataforma, los usuarios pueden tener acceso, tanto en un desplegable como a través de un buscador y un menú por categorías, a códigos deontológicos de la profesión, libros de estilo y directrices de medios periodísticos de referencia, defensor de la audiencia, recomendaciones realizadas por agencias de noticias y medios de información general sobre temática deportiva, textos confeccionados por organismos deportivos internacionales, así como chats online y blogs académicos.

"Accountable Sports Journalism" es un espacio dinámico, abierto, flexible y abierto a la colaboración de los usuarios que desarrollará una labor de monitorización permanente de todos aquellos nuevos instrumentos de rendición de cuentas que puedan surgir en el campo de la información deportiva en el mundo con el fin de irlos incorporando y seguir ampliando y actualizando la herramienta.

Autores

Xavier Ramón Vegas
Profesor de Periodismo
Universitat Pompeu Fabra 

José Luis Rojas Torrijos
Profesor de Periodismo
Universidad de Sevilla

viernes, 31 de marzo de 2017

Las cinco grandes disfunciones éticas del periodismo deportivo, según Carlos Maciá-Barber

"El periodismo deportivo se ha caracterizado por una serie de deficiencias éticas que han soslayado los estándares normativos de la profesión. Los instrumentos de rendición de cuentas pueden jugar un papel valioso para superar estas disfunciones". Así lo destacamos en el artículo 'Mapping Media Accountability Instruments in Sports Journalism' (Mapeo de los instrumentos de rendición de cuentas en el periodismo deportivo), que acaba de ser publicado en el nuevo número monográfico sobre ética, investigación y comunicación de la revista académica El Profesional de la Información.

A propósito de este tema y aprovechando la reciente celebración del IV Congreso sobre Ética Periodística en la Universidad de Sevilla, hemos dialogado con Carlos Maciá-Barber, profesor titular de Periodismo de la Universidad Carlos III de Madrid e investigador experto en deontología periodística, con el propósito de conocer su visión sobre el grado de desviación ética del que adolece el periodismo deportivo actual y sobre posibles recetas para corregir y mejorar el ejercicio profesional de forma que se encamine hacia una mayor calidad informativa.

Pero, ante todo, ¿de qué hablamos cuando lo hacemos sobre disfunciones éticas en este ámbito informativo? A Maciá-Barber son cinco las prácticas que le preocupan sobremanera, algunas ya clásicas, otras más actuales. Estas son:

1. "La constante mixtura de información y opinión (que no interpretación especializada como experto o cronista). Los juicios de valor, de intenciones, infundados... que se mezclan con hechos, sin más, no son más que una manipulación, sea por intereses personales, empresariales o publicitarios. Más grave aún cuando quienes incurren en la falta son periodistas-estrella, por el enorme impacto añadido. Para entendernos: cuando me narran un partido y se detecta que el comentarista huele a tal o cual club; es más, no se oculta o incluso se alardea de ello.

2. La espectacularización y la magnificación de lo superficial, más cuando existe violencia verbal y provocación (por ejemplo, los duelos Piqué-Ramos, para entendernos). Que el periodismo otorgue portadas a esta temática no ayuda en nada a la deportividad. Pero claro, eso vende... y una barbaridad.

3. El estímulo del enfrentamiento, la polémica, la acusación infundada... como criterio frecuente de lo noticioso y motor de atracción de la audiencia. El criterio de lo noticioso no puede ser este.

4. El nulo papel de la mujer, tanto en labores de responsabilidad en el diseño y en la elaboración del mensaje periodístico, como en el protagonismo de la información.

5. El imperio de los intereses particulares de la empresa informativa, por encima del interés general o el derecho a la información. ¿Es casualidad que las cadenas de televisión abrieran sistemáticamente los informativos deportivos con la F1 cuando poseían los derechos de emisión y dejaran de informar al respecto por completo tan pronto los perdían? Resulta un escándalo que propietarios y directivos consideren que los verdaderos clientes de las cadenas son los anunciantes, y que el producto que manufacturan y ofrecen sean las audiencias".

A pesar de su especificidad, el incumplimiento de ciertos estándares éticos en este tipo de periodismo no se aparta tanto del que suele producirse en el conjunto de la profesión. "En la teoría, el nivel de exigencia ética es idéntico. Y en la práctica, el incumplimento, frecuente, es similar". Sin embargo, tal como señala este profesor, la minusvaloración hacia todo lo que tenga que ver con deporte puede desembocar en cierta laxitud profesional y, por ende, desconsideración social a la hora de tomarse más en serio esta especialización: "El problema se agranda porque de modo tradicional se consideran los contenidos deportivos como una información suave, de menor trascendencia y donde casi todo se permite y perdona por su aparente intrascendencia. Grave error, porque todo mensaje posee consecuencias y el daño existe". 

En su opinión, cabe detenerse especialmente en el caso, "el más sangrante", del imperio de la publicidad de apuestas deportivas, que califica como "descontrolado": "Se entremezcla publicidad y narración deportiva; se banaliza el riesgo que supone jugarse la nónima o la paga; se impacta en la juventud sin reparar en el riesgo de la ludopatía. Es una plaga que se propaga con facilidad al asociarse a rostros de deportistas famosos. Y el dinero que mueven los anunciantes parece justificarlo. La Administración ha de arbitrar medidas. Es un contrasentido limitar la publicidad del tabaco y el alcohol en el deporte, pero mirar a otro lado con las apuestas, en las que las mafias se han introducido alterando incluso el discurrir de las competiciones".

Utilidad de instrumentos de rendición de cuentas

Muchos son los medios y colectivos profesionales los que a lo largo de los últimos años se han dotado de instrumentos de rendición de cuentas, como libros de estilo, códigos deontológicos, defensores de la audiencia o blogs y observatorios profesionales, todo ello con el objetivo primordial de buscar soluciones y enmendar posibles faltas éticas para corresponder de la mejor manera posible el ejercicio periodístico con la exigencia de calidad.

Pese a las buenos propósitos de estos instrumentos, Maciá-Barber prefiere mirar más allá y plantear el debate en términos de formación, educación y compromiso. "Pueden y deberían funcionar en la misma medida que para el resto de contenidos informativos. No cabe distinguir entre temáticas, salvo en el caso en que se incite al delito, claro. Cosa distinta es valorar la utilidad de los instrumentos en su conjunto, o por separado. Bienvenidos sean, aunque la clave está en la formación, tanto de los periodistas como de la ciudadanía. La educación y la cultura juegan un papel fundamental. Como ocurre en la propia valoración y práctica del deporte mismo".

Otro elemento clave son las culturas periodísticas, que difieren según los territorios y, como consecuencia de ello, permiten identificar un grado de desarrollo de instrumentos de rendición de cuentas muy dispar según hablemos de unos países u otros. ¿Hasta qué punto podrían ser aplicables o emulables en España iniciativas como los códigos deontológicos específicos para este ámbito informativo que existen en Estados Unidos (APSE) o en Alemania? "Todo puede estudiarse y adaptarse a la cultura periodística propia. Si un código específico ayuda a una mejora en el quehacer periodístico e incrementa la calidad del producto, tanto mejor. Pero han de funcionar las pautas generales, que deberían resultar suficientes por sí mismas. ¿Realmente han contribuido en esas naciones a solucionar problemas éticos y engrandecer al colectivo? Si existen pruebas que lo demuestren, entonces no hay que dudarlo".

Tampoco la figura del defensor, del lector o de la audiencia, aparece en esta área informativa, con la excepción de ESPN. De momento no se plantea la existencia de un defensor del lector en línea que pudiera ejercer como el mejor moderador posible de la conversación digital y social que ya establecen medios con sus audiencias. En opinión de Maciá-Barber, esta carencia hay que hacerla extensiva al periodismo en general, donde no se ha concebido adecuadamente en muchos casos. "El defensor como sistema de autorregulación no ha calado en el periodismo por varios motivos, pero el principal, me parece, es la endogamia, que mina la independencia y autonomía del profesional. Por mucha valía, capacidad y honestidad de la persona designada para ejercer el cargo, resulta harto complicado juzgar la labor del medio y de los colegas con los que se ha trabajado, o se seguirá trabajando en el futuro. Como se defendió en The Washington Post en sus orígenes, el defensor ha de ser alguien sin pasado ni futuro en la redacción, alguien ajeno por completo a la empresa. Y precisamente la mayoría de estatutos que regulan esta figura imponen justamente lo contrario. Mal se empieza".

También los mecanismos de rendición de cuentas más recientes e innovadores que han surgido en la red, tales como los blogs o los observatorios, velan por la transmisión de contenidos periodísticos de calidad en tiempos de ruido e infoxicación y constribuyen constantemente a reabrir la reflexión y la autocrítica sobre las fallas que se producen en el sistema informativo actual. "Las redes sociales se han convertido en un sistema que detecta con inmediatez todo tipo de errores y desmanes; además, suponen un altavoz potente para denunciarlos. En esa línea funcionan los blogs u observatorios, con la ventaja de analizar la realidad informativa del deporte desde una óptica especializada, y hasta científica. Su labor no cae en saco roto y contribuyen a la mejora de la práctica periodística. Todo sin olvidar que no solo los periodistas son responsables únicos del proceso: los deportistas deberían mostrar ejemplaridad. La mayoría son un referente, pero no falta quien desmerece por su comportamiento. Y el periodismo debe combatirlo sin tapujos".

viernes, 17 de marzo de 2017

Los marcos ético y lingüístico del periodismo deportivo: 15 pautas del libro de estilo de la CCMA

La preocupación creciente por la consecución de unos estándares encaminados a un periodismo deportivo de calidad ha propiciado una mayor concienciación dentro de la profesión, de medios y periodistas, que se ha visto reflejada en los últimos años en la publicación de libros de estilo. 

Así, figuran tanto los de medios propiamente deportivos (En España Mundo Deportivo en 1995, Don Balón en 2004 y Marca en 2012; en Argentina El Gráfico en 2000 o en Brasil Lance en 2008) como aquellos generalistas que dedican secciones o apartados especiales a la singularidad de la cobertura informativa de deportes. Entre estos últimos sobresalen los de canales públicos de televisión, como el de Canal Sur en 2004, el manual de RTVE en 2011 o el de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA) en 2013.

El llibre d'estil de la CCMA fija los marcos editorial, ético y lingüístico, así como las normas periodísticas del conjunto de medios que integran la corporación (televisión, radio y plataformas digitales). Servicio público, compromiso por la comunidad autónoma (punto de vista de Cataluña), calidad de contenidos y transparencia. Así, no solo plasma la relevancia social adquirida hoy día por el deporte al recoger recomendaciones específicas para guiar a los profesionales en las tareas de producción y difusión de los contenidos deportivos, sino que además incide en la doble dimensión ética y lingüística de la responsabilidad social de informar correctamente a un público tan vasto y heterogéneo como el aficionado a los deportes.

A continuación, enumeramos algunos pasajes destacados de este texto, en su Manual de Uso, que invitan a reflexionar sobre los desafíos actuales del periodismo deportivo que aspira a ser considerado de calidad:

1. Tratemos el deporte como una actividad llena de componentes culturales, educativos y formativos, y, sobre todo, con una gran capacidad para promover la relación y el intercambio entre personas y colectivos de todo el mundo.

2. Nuestros contenidos deportivos reflejarán en cualquier caso valores como el esfuerzo, la superación personal, el trabajo en equipo, la nobleza de la competición y un estilo de vida saludable.

3. En cualquier formato, la información deportiva habrá de seguir los mismos principios generales del periodismo y se elabora bajo los mismos criterios que la información general. 

4. Nuestra información deportiva no se mezcla con la opinión de quien la transmita, aun cuando pueda suponerse que esa opinión sea la misma que comparte la mayoría de la audiencia. En las retransmisiones y contenidos no estrictamente informativos se podrán introducir elementos de empatía sin que eso contradiga el rigor informativo.

5. Los rumores y las especulaciones no son noticia. Ni los alimentamos ni los difundimos ni los desmentimos. Tengamos presente que, muy a menudo, los rumores son interesados y tienen como objetivo utilizar a los medios para influir en operaciones de carácter económico. No informemos de fichajes, destituciones, dimisiones ni sanciones hasta que no hayamos podido confirmar la noticia a través de fuentes fidedignas, aunque no sean oficiales.

6. El tratamiento de la actualidad deportiva tiene particularidades respecto a otros ámbitos informativos por la capacidad que tiene el deporte de generar emociones o por la identificación de sectores de la audiencia con un deportista, un equipo o una actividad determinada. La implicación en la narración responde a nuestro criterio de proximidad y no contradice los principios de objetividad y veracidad.

7. Tratemos a todos los deportistas y directivos con distancia profesional. La proximidad personal que podamos tener no debe traducirse en una adulación o crítica exagerada a su actuación, en una excesiva familiaridad en el trato o en un tono demasiado amistoso u hostil a la hora de hacerle a alguien una entrevista o al informarle.

8. El uso de la primera persona del plural para referirse a deportistas o equipos (locales) denota identificación. Cuanto más informativo sea una espacio menos cabida tendrá este recurso, y en espacios estrictamente informativos nunca estará justificado. Igual ocurre con recursos expresivos empleados con un tono de voz excesivamente elevado, un discurso claramente emotivo o una entonación excesivamente marcada.

9. Condenamos de manera explícita la violencia en el deporte, tanto dentro como fuera de los terrenos de juego. No daremos voz a las personas que inciten a la violencia o hagan apología de ella o fomenten actitudes discriminatorias.

10. La prioridad del lenguaje deportivo es que el mensaje llegue con claridad a toda la audiencia, por lo que utilizaremos expresiones fácilmente comprensibles, que podrán ser más específicas en espacios especializados. 

11. Para entretener y transmitir emociones cuando sea necesario, en los contenidos deportivos apostaremos por un lenguaje rico y expresivo, innovador cuando sea preciso, que refleje las formas idiomáticas propias y que se aleje de los tópicos y las expresiones vacías de contenido.

12. Utilicemos un lenguaje respetuoso al referirnos a los equipos, los resultados y las competiciones, y evitemos expresiones racistas, xenófobas, violentas, torpes, injuriosas o sexistas.

13. Intentemos huir de los tópicos. Son usos o expresiones que se crearon para buscar la originalidad y que, de emplearse tanto, se han convertido en fórmulas estereotipadas que denotan pobreza expresiva y falta de recursos.

14. Prescindamos de los extranjerismos que sean innecesarios y utilicemos palabras en nuestro idioma siempre que sea posible. Si incorporamos palabras extranjeras será porque no hayamos encontrado equivalencias y habrán de explicarse si hubiera duda que no serán entendidas por todo el mundo.

15. Evitemos recurrir al lenguaje bélico de forma indiscriminada, de acuerdo con los valores deportivos que defendemos y con nuestra responsabilidad social.

sábado, 27 de agosto de 2016

Breve guía de estilo para informar correctamente sobre los Juegos Paralímpicos

La celebración de una nueva edición de los Juegos Paralímpicos, que se desarrollarán del 7 al 18 de septiembre en Río, supondrá todo un reto para los medios de comunicación, que deberán dar una cobertura suficiente a una competición de alcance internacional sobre colectivos y modalidades deportivas sobre los que no están habituados a informar.

Porque estos Juegos no solo justifican su cobertura mediática por los grandes números que mueven (22 modalidades, 4.350 deportistas, 176 países y 528 medallas de oro en juego); constituyen también una valiosa oportunidad para que el periodismo dé cabida en sus informaciones a estas competiciones y contribuya así a una mejor integración social de las personas con discapacidad (visual, física, intelectual o parálisis cerebral) a quienes los deportistas paralímpicos representan.

Por ello, es primordial que los medios de comunicación en general, y los deportivos en particular, actúen en dos sentidos: por un lado, incluyendo un mayor número de noticias sobre el deporte adaptado para darlo a conocer y mejorar su imagen social, y, por otro, abordando adecuadamente estos contenidos mediante un uso respetuoso de los términos lingüísticos y de las imágenes en las noticias que concedan protagonismo al movimiento paralímpico y, por extensión, a todos los colectivos con discapacidad.

A este doble objetivo, deontológico e idiomático, apunta esta breve guía de estilo, propuesta de Periodismo Deportivo de Calidad para una correcta cobertura periodística de los Juegos Paralímpicos 2016:

1. Naturalizar las noticias sobre deportistas con discapacidad, de forma que ingresen en la agenda habitual de los medios y en la cobertura de los espacios que se destinan al resto de las informaciones.

2. Mostrar una imagen del deportista con discapacidad de la misma forma que al resto de los deportistas, colocándolas así en un plano de igualdad respecto al resto de ciudadanos.

3. Presentar a los deportistas con discapacidad ni como personas dependientes o lastimosas, sino como ejemplos a seguir por sus capacidades más que por sus limitaciones. No han provocar compasión sino, en todo caso, respeto y admiración. Deben ser mostrados de forma atractiva como ejemplo de superación.

4. Tener especial cuidado con aquellos estereotipos que pueden resultar discriminatorios y términos con connotaciones peyorativas u ofensivas al referirnos a una persona con discapacidad. Son inadecuadas por peyorativas al implicar la negación de una o varias cualidades de la persona: disminuido, deficiente, incapacitado, subnormal, anormal, inválido, tarado, perturbado, mutilado, tullido, lisiado, loco, invidente, mongólico (El Comité Paralímpico Internacional desaconseja el uso en inglés de disability y recomienda en su lugar impairment).

5. Considerar cuidadosamente las palabras, especialmente los adjetivos que se vayan a emplear en una información. Una tendencia de los últimos años es la de no sustantivar los adjetivos calificativos; es preferible hablar de persona con discapacidad o persona discapacitada, persona sorda, persona ciega, persona con retraso mental, etc. a etiquetar a los individuos como el discapacitado, el minusválido, el sordo, el ciego o el retardado. En el caso de los Juegos Paralímpicos, más que hablar de atletas con dispacidad, será preferible hacerlo simplemente de atletas.

6. Es recomendable no utilizar verbos que conllevan una apreciación negativa de la discapacidad como padecer, sufrir o aquejar, y emplear en su lugar presentar, tener o manifestar.

7. Igualmente, se evitarán expresiones como personas con problemas de movilidad (en lugar personas con movilidad reducida) o personas con problemas de visión (mejor, personas con discapacidad visual o personas ciegas). 

8. Si bien el uso de eufemismos es recomendable como expresiones sinónimas y para evitar así repeticiones, lo políticamente correcto no es siempre lo más periodístico. Siempre que sea posible, en una información deberá llamarse a las cosas por su nombre, de forma que el mensaje sea de fácil comprensión y no se hiera nunca a las personas que son protagonistas de las noticias. Sordo o ciego son palabras de uso común que no tienen carácter peyorativo (las propias federaciones se hacen llamar Deportes para Ciegos y Deportes para Sordos).

9. El lenguaje utilizado para informar sobre la discapacidad deberá ser de fácil comprensión para el común de los lectores. Si se hace necesaria la utilización de términos poco usuales, siglas o tecnicismos, deberá explicarse su significado en forma sencilla.

10. Debemos tener en cuenta que hay distintos tipos de discapacidad (y de modalidades de deporte adaptado) y que cada cual tiene su especificidad y sus características. Es necesario profundizar el conocimiento que se tiene en la materia, comprender cada particularidad, incluso dentro de una discapacidad específica, y, en consecuencia, mencionar siempre de qué tipo de discapacidad se trata y cuál es su terminología especifica si es preciso.

11. Dar a conocer el reglamento y el formato de competición de las veintidós modalidades paralímpicas: atletismo, baloncesto en silla de ruedas, boccia, ciclismo, equitación, esgrima en silla, fútbol 5, fútbol 7, goalball, halterofilia, judo, natación, piragüismo, remo, rugby en silla, tenis en silla, tenis de mesa, tiro, tiro con arco, triatlón, vela y voleibol.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Ricardo Zúñiga: "El Manual de Estilo de AP contará con un capítulo dedicado a los deportes olímpicos antes de Río 2016"

Ricardo Zúñiga. Foto de su perfil en Twitter.
Ricardo Zúñiga es desde 2005 el editor de Deportes de Associated Press para América Latina. En la agencia estadounidense desde 1998, este puertorriqueño originario de San Juan, antes en la mesa regional de Ciudad México y desde el año pasado en la sede mundial en Nueva York, es el responsable no solo de coordinar toda la información deportiva en el mundo para el servicio en español de AP, sino también de realizar labores de enlace con el servicio en inglés. 

A su cargo cuenta con un equipo que la agencia distribuye para su servicio de Deportes entre sus sedes principales de México DF y Nueva York, en total tres editores a tiempo completo y otros cuatro editores y traductores que comparten con el servicio general de noticias, además de reporteros en Argentina, Brasil, Colombia, México, Estados Unidos y República Dominicana, y una red de colaboradores en todos los países del continente.

Con gran experiencia en la cobertura de grandes acontecimientos internacionales, entre ellos dos Mundiales de fútbol y tres Juegos Olímpicos, Zúñiga también se encarga de velar por el cumplimiento del Manual de Estilo que el servicio en español de AP lanzó en línea a finales de 2012 bajo la supervisión del maestro Jorge Covarrubias, con el fin de uniformar los criterios de escritura y uso de los términos en la cobertura de competiciones de los diferentes deportes. 

Hemos conversado con él para conocer cómo ha ido evolucionando esta obra en los últimos tres años, cuáles son los criterios que establecen en la agencia para emplear una palabra y no otra dirigiéndose a una comunidad tan amplia y heterogénea como la de habla española, y en qué medida la celebración de los próximos Juegos Olímpicos en Río supondrá una nueva revisión del glosario terminológico de Deportes de dicho manual de estilo.

 - Hace tres años AP lanzó su Manual de Estilo en español. ¿Cuáles han sido los resultados obtenidos en su aplicación al día a día periodístico?
- El Manual es un trabajo en constante evolución. Hemos ido añadiendo términos a medida que surgen dudas y consultas, tanto internas como externas. Además, debemos ir adaptándolo a la evolución propia de la lengua, sobre todo con términos relacionados con tecnología. Los resultados han sido positivos, es una herramienta muy útil en el seno de nuestra redacción, que ayudó a uniformar criterios y conceptos. Tomando en cuenta que nuestra redacción está en dos países, que tenemos editores de varias nacionalidades, con distintos perfiles culturales, es importante que contemos con una herramienta que nos sirva de guía. Y esperamos que así sirva también para nuestros clientes.

- En el reciente webinar sobre terminología deportiva organizado por su agencia, el director del servicio en español de AP, Alejandro Manrique, afirmó que hacer un lenguaje común en español sin caer en regionalismos ni localismos "es una tarea quijotesca". ¿Acaso es posible conformar un español internacional?

- Me parece que es prácticamente imposible tener un español completamente universal, aunque podemos aspirar a acercarnos, y es lo que hacemos en la agencia. La naturaleza fluida del lenguaje, de sus orígenes y evolución constante, lo convierte en una tarea "quijotesca", como mencionó Alejandro. Sin embargo, contar con una lengua, si no universal, al menos universalmente comprensible es más importante que nunca en esta era digital, en la que las fronteras geográficas pasan a un segundo plano. Para nosotros es esencial que nuestras historias puedan ser leídas, entendidas y no malinterpretadas por lectores desde la Patagonia hasta una comunidad hispana en Wyoming. 

- De todas formas, para dotar a un corpus léxico como el de AP de universalidad también es necesario recoger las diferentes definiciones cuando estas varían de un país a otro, con el fin de no acabar siendo excluyente. ¿No le parece?
 
- De acuerdo, aunque el propósito esencial del Manual, más que simplemente recoger las definiciones, es fijar los términos preferidos por la agencia (y que sirvan de guía en otras redacciones), y en ese sentido aspiramos a que el criterio para seleccionarlos sea el de la universalidad. No sacamos nada con recoger una serie de definiciones si no adoptamos una postura. Quizás pueda parecer una selección arbitraria, pero no lo es: consultamos el uso más aceptado en los países de la región, las fuentes más respetadas (RAE, medios de los países, académicos) y, por supuesto, nuestro más importante recurso, que son nuestros propios editores y su enorme experiencia.

"Para nosotros es esencial que nuestras historias puedan ser leídas, entendidas y no malinterpretadas por lectores desde la Patagonia hasta una comunidad hispana en Wyoming"



- El Manual de Estilo de AP en español es en este sentido el experimento más avanzado que se ha hecho en Latinoamérica hasta la fecha. Teniendo en cuenta que todo libro de estilo ha de ser dinámico e inacabado, ¿cómo se construye a diario el texto? ¿De dónde toman referencias para incorporar nuevas palabras y expresiones? 
- De nuestro trabajo cotidiano. Nadie, o casi nadie, está expuesto a diario a tantas palabras, expresiones e ideas de tan variado trasfondo cultural como un editor de la agencia. Todos los días nos toca leer, editar y contextualizar decenas de historias de prácticamente todos los países del mundo. Y eso inevitablemente nos pone en contacto constante con palabras y expresiones nuevas. Mantenemos un canal abierto entre los editores, y tan pronto uno se topa con algún término que ocasiona duda, y que no está en el manual, lo presenta ante el grupo encargado del manual y se inicia un debate.

- ¿En qué modalidades resulta más sencillo poder construir ese glosario terminológico deportivo común? ¿Quizá en el fútbol por su carácter global? 
- Correcto. El fútbol es probablemente el más universal de los deportes y donde hay una terminología que es común para la mayoría de los países. Siempre existe cierto debate (¿futbol o fútbol? ¿arquero o portero?) pero, incluso en esos casos, es mucho más fácil conseguir un consenso que con otros deportes.

- El deporte con un número de palabras más extenso es el béisbol. ¿Qué léxico toma AP como primera referencia teniendo en cuenta que existe tanta diversidad de términos para designar una misma demarcación o una misma jugada, el de Cuba, el de México, el de Venezuela o el de República Dominicana? 
- Intentamos adoptar un léxico que sea entendido en todos los países en los que se habla de béisbol. También utilizamos nuestro mercado como una guía: por ejemplo, aunque Cuba es un país con una enorme tradición de béisbol, hasta ahora es un mercado que ha estado prácticamente cerrado al mundo (sin duda, esto empezó a cambiar desde el año pasado, pero todavía está lejos de tener una apertura normal). Esto quiere decir que no vamos a establecer nuestras normas siguiendo la terminología cubana, un país donde no tenemos clientes, y cuyo mercado todavía está muy limitado para el resto del mundo. Por lo tanto, intentamos el difícil acto de malabarismo de balancear el léxico entre México, Venezuela, República Dominicana y Puerto Rico, buscando las palabras que sean entendidas (aunque, quizás, no siempre favoritas) en todos los países. También hay que tomar en cuenta que una parte importante del mercado hispano del béisbol está en los Estados Unidos.

- En su manual de estilo actual el glosario deportivo apenas se compone de términos procedentes de seis deportes: fútbol, baloncesto, béisbol, tenis, boxeo y fútbol americano. ¿Tienen pensado ampliarlo estos próximos meses con vistas a los Juegos Olímpicos de Río?
- Así es, ese es el próximo paso en la elaboración de la sección deportiva. Esperamos tener un capítulo dedicado a los deportes olímpicos antes de los Juegos de 2016 en Río de Janeiro, y realizar un webinar para promoverlo y aclarar dudas.

- ¿Tendrán cabida en él voces y expresiones de cada una de las 28 modalidades del programa olímpico de forma que los redactores de AP que cubran el magno evento sepan qué primeras referencias manejar en sus notas? 
- Sí, tendremos palabras de todas las modalidades deportivas del programa olímpico, incluyendo los dos nuevos deportes incorporados para Río: golf y rugby 7.


Recomendación del servicio en español de AP.
- Ustedes, por ejemplo, en fútbol prefieren hablar de "técnico" o "director técnico" a hacerlo de "seleccionador" y emplean "handball (no "balonmano", "canotaje" (en vez de "piragüismo"), nado sincronizado (y no "natación sincronizada"). Dada la amplitud del español americano, en muchos casos la opción preferente se aleja más de lo que utilizamos habitualmente en España.
- El caso de España es interesante y un debate constante para nosotros. El léxico utilizado en España, aunque es entendido en Latinoamérica, muchas veces difiere del uso predilecto en nuestra región.

- ¿Y los extranjerismos? No todos los castellanizan porque, de hecho, están muy extendidos. Por ejemplo, ustedes abogan por usar "game" antes que "juego" en tenis.
- Correcto. Hay deportes como el tenis o el fútbol americano en los que hemos optado por no castellanizar para simplificar. Me explico. En el caso de "game" en tenis, eliminamos cualquier posibilidad de crear confusión entre un "game" (o juego) y un "partido" (que algunos llamarían un "juego"). Otro ejemplo: en el caso de "touchdown" en el fútbol americano, no hemos encontrado una palabra ideal en español que sea entendida y aceptada en toda la región. Podríamos usar una frase, "pase de anotación", por ejemplo, y en algunos casos la usamos, pero el término "touchdown" es entendido en toda la región que sigue en fútbol americano.