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lunes, 5 de mayo de 2014

Cinco textos para la enseñanza del periodismo en cinco manuales de estilo iberoamericanos

Los libros de estilo periodísticos se han erigido como las verdaderas guías de uso del idioma y, por tanto, en referencia obligada para su estudio al recoger y difundir las últimas novedades que en él se producen. No obstante, se trata de algo más que herramientas de índole lingüística. Pese a tener como objetivo prioritario preservar y fomentar un uso correcto del idioma, también incluyen aquellos aspectos éticos y deontológicos esenciales e inherentes a la profesión, así como pautas de redacción dirigidas a presentar de una manera coherente, correcta y atractiva las informaciones a los ciudadanos.

Muchos de estos manuales, más allá de dar una respuesta a las necesidades de los medios que los concibieron como instrumento de trabajo, han permanecido como obras para la enseñanza de la profesión, las cuales se utilizan en las facultades y escuelas de Periodismo al acoger valiosas aportaciones teóricas que sirven de modelo y de método para explicar cómo ha de redactarse un texto periodístico.

En este blog, seleccionamos cinco de esos textos esenciales, incluidos en sendos manuales de estilo de publicaciones de Iberoamérica, con sus respectivos posts que los reseñan:

. Preámbulo, por Tomás Eloy Martínez
Libro de estilo, usos y modos (1979)
El Diario de Caracas. Venezuela

Manual de Buen Periodismo (1995)
La Nación. Costa Rica

Manual de Estilo (1998)
Proceso. México

Manual de Estilo y Redacción (2003)
El Colombiano. Colombia

. El arte de escribir en periodismo, por Armando Nogueira
Manual de Redaçao e Estilo (2008)
Lance. Brasil

martes, 11 de marzo de 2014

Bleacher Report Stylebook, un libro de estilo dinámico para el periodismo deportivo en la red

Hay pocos medios deportivos que cuenten con un libro de estilo propio; tampoco son muchos los que han sido capaces de crear o adaptar normas de redacción y presentación de contenidos para el nuevo entorno digital; siguen siendo escasos, aunque cada vez hay más, los que muestran a sus lectores/usuarios su manera de hacer periodismo alojando sus manuales en la red.

Uno de los contados medios que constituyen una excepción a la suma de estas tres condiciones es la web deportiva estadounidense Bleacher Report, más conocida entre los aficionados como B/R y creada en 2007, que desde hace unos años dispone de una herramienta específica para dotar de uniformidad de formato y de corrección idiomática a sus informaciones, y que está concebida como un texto dinámico y ágil, en permanente actualización para recoger los cambios en las convenciones de uso lingüístico, reflejar las nuevas realidades del mundo del deporte y ajustarse a los ritmos de trabajo que marcan las plataformas 2.0 y las redes sociales.

Como señalan sus autores en la presentación de la obra, B/R Stylebook es "un nuevo recurso para una nueva era, un documento diseñado para dar respuesta a un sitio que informa las 24 horas de cada uno de los siete días de la semana y con noticias que se actualizan al minuto". 

Tomando como referencia otros libros de estilo como los de AP o ESPN, Bleacher Report apuesta por una guía de estilo de índole práctica, presentada en una sola página para ser explorada con el scroll y mediante buscadores e hipervínculos que dan acceso a cada una de las tres partes de que consta, todo ello con el fin de facilitar a sus redactores la búsqueda de soluciones a dudas, ya sean puramente de estilo ya sean gramaticales o terminológicas.

Estas secciones son:

.'B/R Basics': compendio de las pautas fundamentales y diferenciadoras de su estilo, tales como: la escritura de cifras (en letra de cero a nueve y en dígitos a partir de 10), y porcentajes (en números y con la expresión "por ciento" en vez del símbolo %); signos de puntuación como el uso de comillas y guiones; así como aspectos relativos al uso de mayúsculas en titulares, el alineamiento de párrafos (nunca sangrados) o el empleo de citas con hipervínculos que remitan a su fuente original.

.'Style Standard Clearinghouse': apartado que desarrolla la aplicación de los preceptos generales antes enumerados con la explicación de otros más específicos para todo tipo de situaciones y a través de ejemplos.  Entre otras cuestiones, se detalla el empleo de escritura de fechas, días de la semana, cifras en titulares, referencias horarias y de tiempos en competiciones, medidas, resultados, estadísticas, símbolos, o clasificaciones.

Igualmente, aquí se ofrecen modelos para escribir expresiones habituales en las crónicas de las diferentes modalidades: la combinación de 'down' y distancia en fútbol americano (4th-and-5), la referencia al número del monoplaza en automovilismo (the 5 car, the Nº5 car), los números correspondientes a las posiciones en baloncesto (The Orlando Magic need the 2 if they want to compete), las referencias al par en golf (at one under par; is a par five), o las distancias en las carreras de caballos (the race is 1 1/8 miles) y en natación (the 100-meter butterfly).

Además, incorpora un capítulo sobre directrices de gramática y estilo, como la deseada brevedad de oraciones y párrafos, la colocación de abreviaturas, el uso del singular (preferido en EE.UU.) o plural (en el inglés británico) con nombres de equipos, la utilización de mayúsculas para apodos, competiciones y títulos; y recomendaciones para la construcción del primer párrafo o lead de la información, que deberá incluir siempre las palabras y datos clave, para introducir enlaces internos y externos, así como para escribir citas o incrustar tuits en oraciones, que requerirán siempre de una atribución previa y explícita de la fuente.

. 'The Sports Usage Dictionary': un útil minidiccionario terminológico que recoge más de 300 referencias, con pautas para la correcta escritura de palabras y expresiones propias de las diferentes disciplinas, y que recoge en muchos casos la dualidad existente entre el inglés británico y el americano. Así, opta, por ejemplo, por las grafías All-Star (con guion), extra-time, false-nine, grand prix (solo va en mayúscula cuando forme parte del nombre propio de la competición), Grand Slam (en mayúscula para el golf y el tenis, pero minúscula para el golf), hat trick (sin guion en inglés americano) /hat-trick (para deportes europeos), kickoff (en Norteamérica) /kick-off (Europa), major (siempre en minúscula), playoff (inglés americano)/play-off (inglés británico), o la expresión world football, que la emplea como sinónimo de soccer y para diferenciarla de american football.

Junto con estas secciones, el libro se compone de un anexo de actualizaciones y buzón de sugerencias y dudas de los usuarios, a los que se invita a dirigir cualquier petición a través de un formulario. Se trata, por tanto, de un libro de estilo interactivo. Por último, el stylebook incluye enlaces a un blog explicativo que ofrece otros consejos de redacción y edición, y una serie de enlaces a recursos complementarios.

B/R Stylebook se suma así a la lista de libros de estilo periodísticos que pueden ser consultados a día de hoy a través de internet.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Breve Guía de Estilo para la cobertura informativa de los Juegos Paralímpicos

Ante la próxima celebración de los undécimos Juegos Paralímpicos de Invierno, en Sochi (Rusia) entre el 7 y el 16 de marzo, recordamos aquí la Breve Guía de Estilo elaborada hace algo más de año y medio por Periodismo Deportivo de Calidad con motivo de los JJ.PP. de verano celebrados en Londres (Reino Unido), concebida para una correcta cobertura informativa de esta y otras competiciones de deporte adaptado que, de manera excepcional, suelen aparecer en los medios de comunicación durante unos días.

Todas las pautas aquí señaladas se encaminan a que los medios actúen en una doble dirección: por un lado, incluyendo un mayor número de noticias sobre el deporte adaptado para darlo a conocer y mejorar su imagen social, y, por otro, abordando adecuadamente estos contenidos mediante un uso respetuoso de los términos lingüísticos y de las imágenes en las noticias que concedan protagonismo al movimiento paralímpico y, por extensión, a todos los colectivos con discapacidad. Este es el doble objetivo, deontológico e idiomático, al que apunta la presente Guía:

1. Naturalizar las noticias sobre deportistas con discapacidad, de forma que ingresen en la agenda habitual de los medios y en la cobertura de los espacios que se destinan al resto de las informaciones.

2. Mostrar una imagen del deportista con discapacidad de la misma forma que al resto de los deportistas, colocándolas así en un plano de igualdad respecto al resto de ciudadanos.

3. Presentar a los deportistas con discapacidad ni como personas dependientes o lastimosas, sino como ejemplos a seguir por sus capacidades más que por sus limitaciones. No han provocar compasión sino, en todo caso, respeto y admiración. Deben ser mostrados de forma atractiva como ejemplo de superación.

4. Tener especial cuidado con aquellos estereotipos que pueden resultar discriminatorios y términos con connotaciones peyorativas u ofensivas al referirnos a una persona con discapacidad. Son inadecuadas por peyorativas al implicar la negación de una o varias cualidades de la persona: disminuido, deficiente, incapacitado, subnormal, anormal, inválido, tarado, perturbado, mutilado, tullido, lisiado, loco, invidente, mongólico.

5. Considerar cuidadosamente las palabras, especialmente los adjetivos que se vayan a emplear en una información. Una tendencia de los últimos años es la de no sustantivar los adjetivos calificativos; es preferible hablar de persona con discapacidad o persona discapacitadapersona sordapersona ciegapersona con retraso mental, etc. a etiquetar a los individuos como el discapacitado, el minusválido, el sordo, el ciego o el retardado.

6. Es recomendable no utilizar verbos que conllevan una apreciación negativa de la discapacidad como padecer, sufrir o aquejar,  y emplear en su lugar presentar, tener o manifestar.

7. Igualmente, se evitarán expresiones como personas con problemas de movilidad (en lugar personas con movilidad reducida) o personas con problemas de visión (mejor, personas con discapacidad visual personas ciegas).

8. Si bien el uso de eufemismos es recomendable como expresiones sinónimas y para evitar así repeticiones, lo políticamente correcto no es siempre lo más periodístico. Siempre que sea posible, en una información deberá llamarse a las cosas por su nombre, de forma que el mensaje sea de fácil comprensión y no se hiera nunca a las personas que son protagonistas de las noticias. Sordo o ciego son palabras de uso común que no tienen carácter peyorativo (las propias federaciones se hacen llamar Deportes para Ciegos y Deportes para Sordos).

9. El lenguaje utilizado para informar sobre la discapacidad deberá ser de fácil comprensión para el común de los lectores. Si se hace necesaria la utilización de términos poco usuales, siglas o tecnicismos, deberá explicarse su significado en forma sencilla.

10. Debemos tener en cuenta que hay distintos tipos de discapacidad (y de modalidades de deporte adaptado) y que cada cual tiene su especificidad, sus características y sus limitaciones. Es necesario profundizar el conocimiento que se tiene en la materia, comprender cada particularidad, incluso dentro de una discapacidad específica, y, en consecuencia, mencionar siempre de qué tipo de discapacidad se trata y cuál es su terminología especifica si es preciso.

11. Dar a conocer el reglamento, el léxico especializado y el formato de competición de las diferentes modalidades que componen el programa de los Juegos Paralímpicos (en el caso de los JJ.PP. de Invierno son cinco: biatlón, curling en silla de ruedas, esquí nórdico, esquí alpino y hockey sobre hielo).


FUENTES:

miércoles, 26 de febrero de 2014

Pautas para informar correctamente sobre el deporte adaptado. Guía de Estilo del Comité Paralímpico Internacional

Los medios de comunicación pueden contribuir de manera decisiva a la plena integración social de las personas con discapacidad, dotando a estos ciudadanos (que en España suman casi 4 millones) de mayor visibilidad en los espacios informativos y haciendo un uso respetuoso y preciso de los términos lingüísticos y las imágenes en las noticias que concedan protagonismo a este colectivo.

A este doble objetivo apunta precisamente el Decálogo para un uso apropiado de la imagen social de las personas con discapacidad, un documento elaborado en 2011 por la Comisión de Medios de Comunicación del CERMI Estatal (Comité de Entidades Representantes de Personas con Discapacidad). Esta propuesta de autorregulación se suma a otras guías de estilo específicas que han sido confeccionadas en los últimos años por iniciativa de fundaciones, organizaciones y gobiernos con el propósito de orientar a los periodistas para que los mensajes que lancen a la sociedad sean inclusivos, justos y rigurosos.

Este grado de implicación creciente por parte de las instituciones y los medios de comunicación por procurar un mejor tratamiento de la imagen pública de las personas con discapacidad también se ha hecho extensivo al ámbito del deporte, una actividad que, por su gran proyección mediática y la enorme expectación que concita, constituye hoy día un pilar esencial en la conformación de identidades culturales y cohesión social de ciudades, regiones y países.

Precisamente, tal como hemos señalado en posts anteriores, al periodismo deportivo le corresponde la función social de promocionar la actividad física entre los ciudadanos en sus más diversas manifestaciones, entre las que se encuentra el deporte adaptado, todavía minoritario pero cada vez más relevante tanto desde el punto de vista federativo como en las competiciones paralímpicas. Así, por ejemplo, según recoge el Consejo Superior de Deportes, en España existen cinco federaciones (Discapacitados Físicos, Discapacitados Intelectuales, Deportes para Ciegos, Deportes para Sordos y Paralíticos Cerebrales), a las que pertenecen más de 11.000 deportistas de más de 70 disciplinas y de 536 clubes diferentes.

Con el fin de responder a la importancia creciente del deporte adaptado y de ofrecer recomendaciones periodísticas que garanticen una correcta cobertura de este tipo de competiciones, el Comité Paralímpico Internacional dio un primer paso en este campo al publicar en 2009 su Guía de Estilo (IPC Style Guide), que actualizó y reeditó en 2013. Este texto ampliado, de 51 páginas y dirigido a unificar criterios lingüísticos en los documentos y publicaciones de esta organización, se inspira en los principios de la Carta Olímpica y en diversos manuales de estilo publicados por medios de comunicación, como los de The Economist y The Guardian.

Entre las particularidades de esta nueva guía, se encuentra su apartado dedicado al uso correcto y preferente de términos deportivos. En este sentido, aboga por emplear siempre la expresión deportista con discapacidad (athlete with an impairment) en lugar de deportista con discapacidades o deportista discapacitado (not athlete with disabilities or disabled athlete); utilizar deportista con discapacidad visual o deportista ciego (athlete with a vision impairment) o en vez deportista con problemas de visión. También dentro del capítulo idiomático, prefiere hablar de país antes que nación y de países en vías de desarrollo a países del Tercer Mundo.

Además, a la hora de referirse a unos campeonatos en concreto recomienda no emplear números romanos sino directamente el año en que se celebran, y opta por escribirlos siempre en plural (Championships, Paralympic Games), si bien admite hacerlo de forma abreviada en un registro más informal (Paralympics). Asimismo, los deportes y sus respectivas disciplinas aparecerán siempre escritos en letra mayúscula.

Junto con estas pautas, se encuentran normas sobre puntuación, mayúsculas y uso de cifras, así como listas con las siglas y acrónimos más utilizados, nombres de organismos internacionales relacionados con el movimiento paralímpico (asociaciones y comités) y un glosario de países con sus respectivos códigos establecidos por el Comité Olímpico Internacional (COI).

(Este artículo es una actualización del post publicado en este mismo blog en junio de 2011)

jueves, 20 de febrero de 2014

El estilo periodístico, según el Manual de Buen Periodismo de La Nación (Costa Rica)

En Costa Rica, La Nación, principal diario de este país y uno de los más prestigiosos de Centroamérica, elaboró en 1995 su Manual de Buen Periodismo. Este documento nunca ha sido publicado ni comercializado, sino que ha circulado internamente en la redacción, con diferentes actualizaciones periódicas, especialmente en los elementos evolutivos del idioma. De su revisión continua se encarga Fernando Díez Losada, asesor lingüístico del periódico y coautor del manual de estilo.

Según se indica en la presentación, el manual, destinado a uniformar criterios de redactores y colaboradores del diario, no solo recoge pautas sobre el buen uso de la sintaxis, el léxico y las estructuras de redacción, sino que, además, se sumerge en el instrumental profesional, legal y ético la actividad periodística, con el propósito de exponer el tipo de labor que quiere y debe desarrollar La Nación.

De esta forma, el texto reza lo siguiente: "Hacer buen periodismo es una misión de todos en nuestro diario. Claridad en la forma, verdad en el contenido y atención permanente a los intereses de la gente, todo enmarcado en una irreductible independencia, un alto sentido de responsabilidad y un afán permanente de innovación y mejora. Este es el mejor servicio que podemos brindar al país".

El manual, del que se señala que debe ser consultado con frecuencia por los periodistas para aportar sugerencias y contribuir a la mejora de una obra viva e inacabada, constituye una clara apuesta de este diario por un periodismo de calidad:

"Nuestro trabajo debe ajustarse a las más estrictas normas de calidad profesional. La calidad tiene que ver, entre otros casos, con la buena selección y organización del material, la profundidad de las investigaciones, el buen uso del idioma, la equidad, la actualidad, las salidas tempraneras de las ediciones, la capacidad de ser receptivos ante el público y la insistencia en llegar al fondo de los asuntos". 

En lo que se refiere al estilo, La Nación aboga por la claridad y la eficacia a la hora de transmitir el hecho, objetivos que no deben estar nunca reñidos ni con el goce estético ni con la corrección del lenguaje. Esta es la definición que hace La Nación de "estilo periodístico":

"El distintivo del estilo periodístico es su claridad y propósito utilitario. A diferencia del estilo literario, el periodístico no tiene como objetivo esencial producir goce estético, sino comunicar un hecho. Sin embargo, cumplido el requisito de la comunicación clara y eficaz, debemos también tomar en cuenta el estético. La lectura del periódico debe ser un deleite, no solo una obligación.

Es importante tener en cuenta este principio a la hora de escribir cualquier material, desde una síntesis hasta un reportaje o columna. Debe haber conciencia de que las palabras empleadas y la estructura que se utilice para organizarlas deben ser las mejores para comunicar a los lectores lo que nos interesa.

Ello implica, por ejemplo, evitar el exceso de oraciones subordinadas, que nos hacen perder el hilo de lo que la oración principal quiere decir; huir de la repetición innecesaria de palabras; cuidarse de las redundancias; no emplear términos que no comprenda el público al que se supone interesaría lo que estamos escribiendo, y, si no hay más remedio que utilizarlos, dar la respectiva explicación.

El propósito utilitario o de comunicación no está reñido, sin embargo, con la corrección del lenguaje o con la belleza estilística. Un escrito que, además de claro, sea agradable, aventaja a uno que solo sea claro. El estilo periodístico debe ser claro y, además, transmitir vida".

jueves, 13 de febrero de 2014

Las claves del periodismo deportivo de agencia, según el Libro de Estilo de United Press International

Los primeros libros de estilo se concibieron para garantizar la uniformidad en la presentación de los textos periodísticos por parte de los redactores y colaboradores de un mismo medio de comunicación, en la escritura de palabras, uso de abreviaturas y cifras u otros aspectos en los que el idioma ofrece alternativas pero donde es preciso que se alcance la conformidad. 

No obstante, con el paso de los años, estos manuales pasaron a incluir otras cuestiones no estrictamente estilísticas, como normas de gramática y sintaxis, fórmulas de tratamiento, tablas de conversión de medidas u otros anexos útiles para ayudar a resolver el día a día periodístico. Aun así, los libros de estilo ('stylebooks') mantuvieron su denominación original y, de paso, ampliaron el significado de la voz 'estilo', que también pasó a referirse a la forma en la que se transcriben las ideas al lenguaje escrito, esto es, a cómo fluye la sintaxis.

Así lo recuerdan Bruce Cook y Harold Martin en la introducción de Stylebook and Guide to Newswriting, última edición del manual de estilo de United Press International (UPI), publicado en 2004 y que culmina una larga tradición de más de sesenta años de confección de obras de este tipo en la agencia de noticias estadounidense.

UPI, inicialmente United Press (UP), se convirtió en el año 1942 en la primera agencia internacional en publicar un libro de estilo. A esta obra, concebida no solo para sus propios redactores, sino también para los del resto de medios impresos, sucedió en 1943 otro manual de estilo específico para la red de emisoras de radio de UP en Estados Unidos.

Muy pronto, los esfuerzos de UPI y The Associated Press (AP) por unificar el uso del lenguaje periodístico y el tratamiento de la información tuvieron repercusión en los principales diarios norteamericanos del momento y crearon conciencia en otros medios europeos, que comenzaron a apostar por la asunción de unas determinadas normas de estilo como fórmula para llegar a ser considerados un modelo de periódico de referencia y prestigio internacional.

Bajo el lema 'Get it first, but first get it right' (sé el primero en dar la noticia, pero primero dala bien), UPI explicita que su libro de estilo es un instrumento esencial para que sus periodistas cumplan con su compromiso de llevar a diario a los lectores la información de los asuntos más relevantes de la actualidad con un lenguaje inequívoco, preciso y cuidado, y con un enfoque neutral y equilibrado que incluya todas las voces y visiones distintas de los hechos.

Al igual otros casos ya mencionados en este blog, los manuales de otras grandes agencias como AP y Reuters o del diario londinense The Times, el texto elaborado por UPI refleja la preocupación de muchos medios de comunicación anglosajones por hacer un periodismo deportivo de mayor calidad dotándolo de las mismas herramientas de redacción que cualquier otra área informativa. La existencia de una sección de Deportes dentro de un libro de estilo como el que aquí nos ocupa constituye una ayuda para lograr ese objetivo.

Dentro del capítulo dedicado a esta área informativa en este 'stylebook', el redactor jefe de Deportes de UPI, Mike Rabun, realiza la siguiente reflexión:

"En los medios ya no se escribe únicamente de Deportes. Esta área informativa supuesto una gran evolución y ahora requiere del periodista conocimientos de otros campos como la Sociología, la Economía, el Derecho, la Medicina e incluso del mundo del espectáculo dado que las estrellas del deporte se han convertido en celebridades y son tratadas como tales. El periodista deportivo hoy en día ha de ser un todoterreno y tener el 'background' suficiente como para poder contextualizar cualquier noticia también a partir de otras áreas informativas".

Y, a continuación, aporta seis claves para un correcto desempeño del periodismo deportivo de agencia:

. A menudo una noticia deportiva es concebida como una oportunidad para ser estético. Ese impulso debe ser suprimido. Las mejores historias, tanto si versan sobre competiciones como si tratan de asuntos alejados de los campos de juego, son aquellas que informan y entretienen, si bien el énfasis ha de ponerse siempre en la información.

. Cada redactor puede entender de una manera particular la forma en que se trata y se edita un texto, pero nunca debe cometer el error de no contar al lector lo sucedido lo antes posible. Es muy habitual leer en los periódicos muchas historias que comienzan con un primer párrafo atractivo o cursi seguido por otro que recuerda lo sucedido a los protagonistas en un momento determinado. Olvídese de todo eso. Diga simplemente lo que ocurrió. Puede hacerse de una manera amena o inteligente, pero los hechos relevantes -quién ganó o perdió y por qué y cómo- son lo fundamental.

. En las noticias de mayor alcance, aporte su experiencia y ponga los elementos de la información en perspectiva para hacerla más comprensible. En muchos casos, lo importante no solo es contar lo sucedido y por qué, sino sobre todo sus consecuencias en el futuro.

. Use la voz activa y deseche la pasiva. Y sea cauto con los adjetivos insustanciales que no aportan nada al texto. ¿Qué es una captura "increíble"? Si la captura es tan increíble, explíquelo detenidamente. Conceda al lector la foto de lo sucedido lo más clara posible cuando se trate de un hecho extraordinario y deje que sea él quien decida si quiere llamarlo "increíble" o de otra manera.

. Escribir sobre Deportes, al fin y al cabo, no es diferente a hacerlo sobre otro tipo de periodismo. Estudie y conozca bien la materia sobre la que vaya a trabajar, reúna los datos y emplee las palabras precisas para describir el acontecimiento, de la misma forma que lo haría cubriendo una fuerte tormenta, una importante caída en Bolsa o un pleno en el Ayuntamiento.

. Las fuentes de referencia son vitales y nunca serán suficientes. Siempre se ha dicho que lo verdaderamente importante no es tanto conocerlo todo sobre una materia, sino saber dónde hallar la información que uno necesita. Las organizaciones deportivas publican anualmente libros que son valiosas fuentes de información sobre las historias de los equipos, sus entrenadores, sus instalaciones y sus plantillas. Y a medida que nuestra carrera profesional avanza, la colección de fuentes y de números anotados en la agenda no para de crecer. No se deshaga nunca de un número teléfonico porque en cualquier momento podría volver a serle de utilidad".

miércoles, 4 de diciembre de 2013

La diversidad del lenguaje del béisbol en español y su reflejo en el periodismo

El béisbol es quizá la modalidad deportiva que cuenta con un lenguaje más amplio y variado, fruto de las diversas adaptaciones que han hecho de la terminología original en inglés cada uno de los países hispanohablantes donde hoy este es el deporte más practicado y seguido por el público, tales como Venezuela, Cuba, Nicaragua, República Dominicana o Panamá. En cada uno de ellos se ha forjado un léxico de gran arraigo en el territorio en el que ha prevalecido la hispanización de las palabras provenientes de Estados Unidos sobre la mera adaptación fonética y gráfica de extranjerismos.

Los medios de comunicación de los países donde el béisbol está más extendido abogan precisamente por el empleo de términos en español antes que por los anglicismos. Así lo explicitan algunos en sus libros de estilo, como el del diario Panorama, de la ciudad de Maracaibo (Venezuela). Este texto (2006) señala que "hace y hará una constante defensa por el uso de la lengua castellana" y añade que "la redacción de los textos siempre preferirá los vocablos de nuestro idioma a los de otro, más aún cuando las voces españolas signifiquen lo mismo y proyecten una sensación similar a la que se quiere dar con la voz extranjera". 

Esta obra, pese a reconocer "el aporte significativo en la simplificación del lenguaje" de muchas palabras extranjeras y a pesar de que el béisbol es "un deporte de profundas raíces estadounidenses que forma parte muy estrecha de la cultura venezolana", recomienda a sus periodistas optar por las voces españolas siempre que sea posible. De esta forma, indica que "por la frase "un épico duelo de pitcheo" puede escribirse un "épico duelo de lanzamientos o de lanzadores; en vez de "play offs", emplear la expresión "juegos de postemporada"; en lugar de "hits" y de "innings", escribir "imparables" y "entradas"; y por la tan habitual "manager", usar "piloto" y "estratega", aunque ya haya una voz castellanizada para esta palabra: "mánager".

Panorama considera que si bien el periodista "escribe para un lector ya especializado (sobre todo en lo que atañe al béisbol), sus informaciones deben ser comprendidas por un público heterogéneo". De ahí que sea más eficaz la voz española a la foránea. No obstante, reconoce que "existen casos intraducibles como el de la palabra "out", que, siendo una de las tres sanciones a los bateadores que dejan pasar bolas nuevas o cuyos batazos son capturados por los defensores, no tiene la misma connotación, en este caso, del término "fuera". 

A esta particularidad del lenguaje del béisbol, que a diferencia de otros deportes de origen estadounidense como el baloncesto o el fútbol americano, donde la variante léxica dominante a la hora de informar sigue siendo la que se forma directamente del inglés, se suma otra, que tiene que ver con la diversidad que caracteriza a la comunidad idiomática en español. De esta forma, encontramos cómo una misma posición en el campo o una misma circunstancia del juego derivada del reglamento recibe nombres diferentes según se trate del país donde se escriba la crónica.

Esta diversidad geográfica del uso del lenguaje del béisbol en español queda perfectamente reflejada en el Diccionario de americanismosconfeccionado en 2010 por la Asociación de Academias de la Lengua Española. En esta obra descriptiva, que recoge más de 120.000 acepciones, figuran 1.698 términos deportivos, de los cuales 452 pertenecen al béisbol, que se convierte así en la modalidad con mayor número de entradas en este diccionario por delante del fútbol (446), tal como señala en un estudio el profesor Jesús Castañón.

En este diccionario encontramos, por ejemplo, castellanizaciones directas del inglés como ampáyer o ampaya (de umpire, árbitro); pitchear o pitchar (to pitch, lanzar la pelota al bateador del equipo contrario), así como pitcheo o picheo; o jonrón (de home run, 'batazo que lanza la pelota fuera del campo y permite al bateador recorrer todas las bases hasta anotar una carrera'), que también se denomina, según la zona, cuadrangular, tablazo, toletazo o vuelacerca. Las mayores diferencias terminológicas se encuentran a la hora de referir los nombres de las posiciones en el campo (el lanzador o pícher se convierte en serpentinero, el jugador defensivo es conocido como jardinero, esto es, 'jugador que tiene por misión atrapar la pelota que ha traspasado el diamante', zona llamada también guardabosque) o de movimientos y jugadas (el strike out pasa a ser ponchado o estrucado, 'referido al jugador eliminado por fallar en el bateo').

Mientras quedas registradas estas diferencias léxicas entre territorios y los medios de comunicación de cada país hispanohablante desarrollan su propia variante del lenguaje beisbolístico, las grandes agencias transnacionales suelen optar por un lenguaje neutro o internacional, que sea lo más válido posible para todas las latitudes del español donde se encuentran los clientes a los que dirigen sus despachos. Pese a su vocación internacional, las voces más comúnmente aceptadas son las utilizadas por los principales protagonistas de este deporte y suelen coincidir con las procedentes de los países con mayor población y con mayor peso mediático en este ámbito, como la Norteamérica de habla hispana.

Un claro ejemplo de esta tendencia lo refleja el Manual de Estilo de Associated Press (AP) en Español, publicado a finales de 2012 y en cuyo glosario deportivo el béisbol sobresale como la modalidad que genera un vocabulario más numeroso. Así, esta agencia recomienda las traducciones y castellanizaciones que de esta modalidad se han hecho del inglés, tales como triple matanza (triple play), base robada o robo de base exitoso (stolen base); toletero, artillero o bateador de poder (slugger); relevista (relief pitcher); pasbol (passed ball); roleta (grounder); carrera de caballito (forced run); cerrador o taponero (closer); jardinero o guardabosque (outfielder); o torpedero, campocorto o paracorto (shortstop, posición de defensa en el infield o cuadro interior del terreno de juego, entre la segunda y la tercera base).

En cualquier caso, no todos los extranjerismos han de castellanizarse necesariamente, ya sea porque están muy extendidos y su traducción o no es sencilla ni uniforme o porque sea poco rentable desde el punto de vista de la economía del lenguaje. Así lo entiende también este manual, que aboga por mantener extranjerismos como balk ('movimiento ilegal del pitcher'), coach de banca (de bench coach, asistente del manager), bereavement (se refiere a cuando el equipo otorga un permiso a un jugador para que abandone temporalmente el club para poder atender una enfermedad grave o el fallecimiento de un familiar o allegado), strike ('lanzamiento bueno') o grand slam ('jonrón con las bases llenas').

El Manual de Estilo en Español de AP se suma a otras obras que ofrecen soluciones para abordar la traducción y el uso de los extranjerismos en el béisbol. Entre esas referencias bibliográficas, se encuentran diccionarios terminológicos bilingües español/inglés publicados en diferentes países en los últimos años, como el elaborado por Víctor M. Ortega en 2007 en Venezuela, con más de 3.500 entradas y 4.000 acepciones; o el escrito en 2009 por Jim O´Neill, profesor retirado de la Universidad St. Cloud State de Minnesota (EE.UU.), que recopila 7.500 definiciones.

martes, 12 de noviembre de 2013

El uso de los códigos de claves internacionales de países para informar sobre competiciones deportivas

En el periodismo deportivo, dado el alto número de competiciones internacionales que se celebran y de deportistas extranjeros que compiten en los torneos nacionales, es muy importante familiarizarse con los códigos abreviados de países y con las nacionalidades de los atletas participantes que suelen incluirse de forma abreviada en las fichas técnicas y clasificaciones que acompañan a las crónicas, todo ello con el fin de evitar errores importantes. 

Para poder dar cabida en un espacio limitado de páginas al gran volumen de resultados sobre los que suele informar este tipo de periodismo, los medios de comunicación suelen optar por la representación codificada de los nombres de países del equipo o deportista. Mientras el código ISO 3166 Alpha-3 para los diferentes estados y territorios que publica la International Organization for Standardization (ISO) se ha convertido en la norma de referencia para la ONU y las principales organizaciones políticas internacionales, en el mundo del deporte los códigos de claves internacionales más usados son el del Comité Olímpico Internacional (COI) y el de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA).

En ambos casos, la referencia a la nacionalidad del equipo o deportista se reduce también a tres letras mayúsculas, con apariencia de sigla, pese a no ser más que una abreviatura. El código abreviado del COI suele identificar con cada clave a uno de los grupos de deportistas que participan en unos Juegos, normalmente aquellos que pertenecen a cada uno de los 204 comités olímpicos nacionales que integran el órgano rector del olimpismo. El de la FIFA, por su parte, hace lo propio con cada una de las 208 asociaciones que la componen, si bien existen diferencias entre uno y otro a la hora de referirse a algunos países.

Así, entre las principales discordancias, se encuentran las claves de los siguientes países:

                                   FIFA          COI

Antigua y Barbuda      ATG           ANT
Barbados                   BRB           BAR
Burkina Faso             BFA            BUR
El Salvador                SLV            ESA
Eslovenia                   SVN           SLO
Indonesia                   IDN            INA
Irán                           IRN             IRI
Letonia                      LAV           LAT
Nigeria                      NGA          NGR
Sudán                       SDN           SUD

La normalización de estos códigos abreviados en un ámbito deportivo superior al del fútbol ha hecho que la mayor parte de los medios se haya decantado por utilizar las claves adoptadas por el COI y que, en algunos casos, las incluyan en su propio manual de estilo. Así lo hace, por ejemplo, el diario barcelonés Mundo Deportivo, que incluye en su Libro de Estilo (1995) un apartado dedicado al uso de siglas y abreviaturas en el que figura una relación de referencias abreviadas de países para su uso en fichas y clasificaciones. 

No obstante, para un lector de un país hispanohablante estas claves pueden resultar poco comprensibles o incluso confusas porque suelen formarse con las primeras letras -o iniciales si son compuestos- de sus nombres en lengua original (CIV, Côte d’Ivore, es Costa del Marfil) o en inglés (GER, Germany, es Alemania).

Por este motivo, muchos medios de comunicación suele utilizar un código de claves adaptado a la lengua castellana, de forma que el acortamiento sea más fácilmente identificable con el país al que hace referencia. De esta forma, es habitual leer: ALE Alemania, ESL Eslovenia, IRN Irlanda del Norte, SUE Suecia, HOL Holanda, EUA (o EEUU) Estados Unidos, RCH República Checa, DIN Dinamarca, LET Letonia, GAL Gales o ESC Escocia.

Este es uno de los criterios que adopta precisamente el Libro de Estilo Marca (2012), que, tomando como referencia las claves del COI y de la FIFA, elabora su propio código abreviado. Así, además de "acoger las ya extendidas en el idioma español, cercanas a una abreviatura por truncamiento" (Eslovaquia se convierte en ESQ, en lugar de SVK), aboga por "mantener un criterio correlativo en las letras", respetando su orden dentro del nombre completo (AGL, de Argelia, en vez de ALG, la oficial para COI y FIFA), y por "cambiar lo menos posible" las claves internacionales siempre y cuando respeten la norma anterior (opta por BDI como Burundi, que es la que comparten los diferentes códigos, y no BUR, que sería la variante españolizada). 

Como otras muchas cuestiones de estilo periodístico, que definen la personalidad de cada medio y reflejan también su posicionamiento editorial respecto al uso del idioma y el tratamiento del deporte, el consenso a día de hoy dista mucho de producirse. En última instancia, el uso que haga cada uno de estas fórmulas abreviadas de países deberá efectuarse teniendo en cuenta su comprensibilidad de acuerdo al público al que se dirige la información.

martes, 10 de septiembre de 2013

Libros de estilo a disposición del público en internet

Los libros de estilo son unas herramientas esenciales para el buen hacer periodístico. No solo constituyen un mecanismo de autorregulación profesional y contribuyen a la consolidación de la ética periodística, sino también una apuesta clara y firme por hacer una información de calidad a partir de un correcto uso del idioma.

El desarrollo de internet como plataforma universal de información ha propiciado que estos manuales, que hace muy pocos años apenas eran conocidos porque solo en una pequeña proporción habían sido comercializados y distribuidos en librerías, no queden ahora circunscritos solo a las redacciones de los medios y se hagan públicos ante los ciudadanos.

Algunos medios de comunicación aprovechan así las posibilidades de la Red para llegar a cuantos más mejor y hacerlo con transparencia, mostrando a través de los contenidos de estos libros de estilo cuáles son sus maneras de trabajar y sus señas de identidad frente a los medios con los que compite.

Retomando y actualizando la recopilación que venimos haciendo en el blog Periodismo deportivo de calidad desde hace más de tres años, volvemos a exponer aquí la lista de libros de estilo editoriales y periodísticos que pueden ser consultados a día de hoy a través de internet.

A esta lista, puesta al día nuevamente, se han incorporado lo siguientes textos: el Manual de urgencia para la redacción de las emisoras municipales de la Asociación de Emisoras Municipales y Ciudadanas de Andalucía de Radio y Televisión (EMA RTV), uno de los pocos libros de estilo existentes en medios de comunicación audiovisuales en España; el Manual de Estándares Editoriales del Consorcio Periodístico de Chile (Copesa), al que pertenece, entre otros, el diario La Tercera; el Estilo Liburua, del diario Berria, primer manual de estas características en euskera que se pone a disposición de los lectores en formato web; y el libro de estilo de la televisión pública de Bolivia. Asimismo, se suma el manual de estilo del diario digital argentino Tribuna de Periodistas.

Junto con estos manuales, sobresale también el texto denominado Regras do Redaçao do Diário Carioca, rotativo que fue fundado en 1928 y desapareció en 1965 y que está considerado como el primer periódico brasileño que contó con un libro de estilo propio. El Diário Carioca fue así precursor en uno de los países suramericanos que cuenta con una mayor tradición de manuales de este tipo, los cuales eclosionaron en la década de los ochenta del pasado siglo en los grandes diarios de información general, tales como Jornal do Brasil (1980), O Globo (1981), Folha de Sao Paulo (1984) o Estado de Sao Paulo (1990).

Asimismo, en esta relación figura el Manual del Redactor de Radio Cadena Nacional (RCN Radio), de Colombia. Este manual, publicado originalmente en 2007, desde hace unos meses también se encuentra alojado en la red. Se trata de una obra de unas 160 páginas, distribuidas en dos capítulos. El primero se centra en los fundamentos éticos del periodista y su relación con la empresa, sus fuentes y equipos de trabajo, mientras que el segundo está dedicado al cuidado del idioma. Así, incluye un listado de recomendaciones sobre el uso lingüístico y las formas correctas de expresión más adecuadas, tanto para hablar ante los micrófonos como para escribir en internet.

 ·  El País, España (Libro de estilo).
·  Agencia EFE, España (Manual de Español Urgente). La Fundéu da acceso en su web a capítulos en PDF sobre topónimos y gentilicios, léxico, siglas, abreviaturas, símbolos y lista de gobernantes.
·  The Guardian, Reino Unido (Style Guide). Última versión (Guardianstyle). En PDF
·  BBC, Reino Unido (The BBC News Styleguide). Ver igualmente Editorial guidelines.También en español
·  The Daily Telegraph, Reino Unido (Telegraph Style Book)
·  Público, Portugal (Livro de estilo).
·  Universidad de Chicago, Estados Unidos (The Chicago Manual of Style). Edición online
·  The Associated Press (AP), Estados Unidos (AP Stylebook and Libel Manual). En PDF
·  The Roanoke Times, Estados Unidos (The Roanoke Times news standards and policies).
·  Free-Lance Star, Estados Unidos (Free-Lance Star Stylebook)
· Lavoz.com.ar y Cordoba.net, Argentina (Capítulo del Manual de Principios, Valores y Estilo). En formato PDF.
·  Reuters, Reino Unido (Handbook of Journalism. Standards and Values)
·  Agencia Servimedia, España (Periodismo Social. El compromiso de la información). En PDF
·  La Voz de Galicia, España (Libro de Estilo)
·  La Prensa, Nicaragua (Manual de Estilo)
·  La Prensa, Panamá (Manual de Estilo). En PDF
·  Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) (Manual de Estilo) PDF
·  O Estado de Sao Paulo, Brasil (Manual de Redaçao e Estilo). También en PDF
·  Canal 22 TV, México (Manual de Estilo) PDF
·  El Comercio, Perú (Principios Rectores)
·  Vilaweb, España (Llibre d´estil). En lengua catalana
·  RTVE, España (Manual de Estilo de la Corporación, de 2010)
·  Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals, España (TV3, Catalunya Radio, CCRTV interactiva)
·  El Liberal del Sur de Veracruz, México (Manual de Estilo)
·  El Comercio, Ecuador (Manual de Estilo). En PDF
·  Radio Nacional de Venezuela, Venezuela (Manual de Estilo). En dos PDF
·  La Voz de Barcelona, España (Libro de Estilo). En línea
·  Canal Sur Televisión y Canal 2 Andalucía, España (Libro de Estilo) PDF
·  La Nación, Argentina (Manual de Estilo y Ética Periodística) Páginas 7-51. PDF
·  Hoy, Ecuador (Manual de Estilo) En PDF
·  Instituto Mexicano de la Radio (IMER), México (Guía práctica de estilo radiofónico). También en formato PDF
·  The Economist, Reino Unido (The Style Guide)
ABC Radio National, Australia (Online Style Guide)
. National Geopraphic, Estados Unidos (Style Manual)
. Financial Times, Reino Unido (Style Guide) (Apartado de léxico)
. EBC, Brasil (Manual de Jornalismo) PDF
. The Washington Post, Estados Unidos (Digital Publishing Guidelines)
. ESPN, Estados Unidos (Editorial Guidelines for Standards & Practices) PDF
EMA-RTVEspaña (Manual de urgencia para la redacción de las emisoras municipales) PDF
. Diario CariocaBrasil (Regras do Redaçao do Diário Carioca). Diario desaparecido en 1965
. Grupo CopesaChile (Manual de Estándares Editoriales del Consorcio Periodístico de Chile)
. Berria, España (Estilo Liburua). En euskera
. Press Gazette, Reino Unido (Style Guide). En fase de elaboración.
. FronteraD, España (Hoja de Estilo).
. Antena Radio Internacional, Costa Rica (Manual de Estilo)
. El Universal, Venezuela (Manual de Estilo Multimedia). Realizado en colaboración con la Universidad Monteávila de Caracas.
. RCN RadioColombia. (Manual del Redactor)
. BuzzfeedEE.UU. (Buzzfeed Style Guide)
. Bleacher Report, EE.UU. (B/R Stylebook)
. The Missourian, EE.UU. (Columbia Missourian Stylebook and a Guide to Mid-Missouri). Libro de estilo del periódico publicado por la Escuela de Periodismo de Missouri, el cual comenzó a editarse el 14 de septiembre de 1908, justo el día en que comenzaron las clases en la Facultad. Enlace a la edición en PDF de 2009. Esta obra suele actualizarse cada año.
. AFP, Francia (Carta de buenas prácticas editoriales y deontológicas). Publicada en 2016.
. Gawker.com, Estados Unidos (Gawker.com Style Guide). 2007
. El Mundo, España. Libro de estilo (faltan Léxico y Anexos).
. Bolivia TV, Bolivia. Manual de estilo y redacción periodística (descargable en PDF). 2012
. Radiotelevisión pública de Euskadi EITB, España. Libro de Estilo de EITB. 2016. Versión en PDF
. Tribuna de Periodistas, Argentina (Manual de Estilo)
. Corporació Valenciana de Mitjans de Comunicació, España (Llibre d'Estil). En PDF

(Última actualización del post: 4 de diciembre de 2017)

lunes, 2 de septiembre de 2013

Dudas de redacción para la cobertura informativa de la sesión del COI en Buenos Aires

El olimpismo no suele ocupar espacios preferentes en el periodismo deportivo con demasiada asiduidad; tan solo se sitúa en el primer carril mediático cada dos años con motivo de la celebración de unos Juegos Olímpicos (verano o invierno) o, en menor medida y entre una prensa mucho más especializada, por razones políticas, esto es, cada vez que se produce una sesión del Comité Olímpico Internacional (COI), como la que se desarrollará entre los próximos 7 y 10 de septiembre en la ciudad de Buenos Aires (Argentina).

La sesión número 125 del COI está llamada a marcar el futuro del deporte mundial en los, al menos, ocho próximos años (duración fijada en la Carta Olímpica para el primer mandato que ocupará el sucesor de Jacques Rogge al frente de la institución), y con la mirada puesta en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos del año 2020; tanto por la elección de su sede (Madrid, Tokio o Estambul), como del deporte que completará el programa olímpico (squash, lucha o béisbol/sóftbol). 

El hecho de que periodistas no habituales en temas olímpicos sean también los que vayan a afrontar la cobertura de un acontecimiento global y trascendente como este, hace oportuno que recordemos el significado de ciertos conceptos de los que oiremos hablar en los próximos días y de los que, sin embargo, no siempre se hace un uso apropiado. Repasaremos algunas palabras que pueden servir de guía para una redacción correcta de las noticias que versen sobre la reunión del COI:

. Juegos Olímpicos / Olimpiada: en Buenos Aires se elegirá una de las tres ciudades candidatas para acoger los Juegos Olímpicos (y Paralímpicos) de 2020, también llamados los Juegos de la XXXII Olimpiada. Aunque en determinadas latitudes del español se emplean Juegos Olímpicos y Olimpiadas (más en plural que en singular) como sinónimos y así lo recoge el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), conviene precisar que no lo son en realidad. La Carta Olímpica define Olimpiada como el "periodo de cuatro años civiles consecutivos, que comienza el primero de enero del primer año y finaliza el treinta y uno de diciembre del cuarto año". El 1 de enero de 2012 se inició la XXX Olimpiada, que concluirá el 31 de diciembre de 2015, previo al año de celebración de los Juegos Olímpicos de Río en 2016. Por tanto, los Juegos de la Olimpiada se desarrollan durante el primer año de una Olimpiada, mientras que los Juegos Olímpicos de Invierno lo hacen durante su tercer año. En una referencia genérica, los Juegos sirven para designar tanto a los Juegos Olímpicos (Juegos de la Olimpiada y Juegos de Invierno) como a los Juegos Paralímpicos. 

. Deporte / disciplina: son conceptos que a menudo se utilizan indistintamente, pero no significan lo mismo. En Buenos Aires se decidirá qué deporte o modalidad entra a formar parte del programa de los JJ.OO. de 2020, además de los llamados core sports (deportes titulares, permanentes, principales o nucleares, según la traducción) y los no permanentes (golf y rugby especialidad a siete, que tienen asegurada su presencia para 2016 y 2020). De esta forma, el squash, la lucha o el béisbol/sóftbol completarán el programa olímpico (que constará de 28 modalidades como máximo). Una disciplina es una especialidad de un deporte o modalidad olímpica constituida por una o varias pruebas; una prueba (event) es, según la Carta Olímpica, "una competición de un deporte olímpico o de una de sus disciplinas que tiene por resultado una clasificación y determina la entrega de medallas y diplomas". 

. Siglas: la forma abreviada de escribir Comité Olímpico Internacional en español es COI y no CIO (siglas en francés) ni IOC (en inglés). Otras siglas habituales en español en este ámbito son CON (para referirnos a cada uno de los 204 Comités Olímpicos Nacionales que forman el COI) y COJO (en español, Comité Organizador de los Juegos Olímpicos). En el dossier (o dosier) de cada ciudad candidata figura detallado el denominado presupuesto del COJO.

. Gentilicios: la ciudad que alberga la sesión del COI es la ciudad autónoma de Buenos Aires, cuyos habitantes son porteños, no bonaerenses (de la provincia homónima, cuya capital es La Plata). Los gentilicios de las ciudades rivales de Madrid también pueden presentar dudas: el natural de Tokio (no Tokyo ni Toquio) es toquiota, mientras que el de Estambul es estambulí. Este último no es, sin embargo, un gentilicio consolidado, ya que conoce otras variantes como estambulita o estambuleño, eso sí, menos comunes. 

lunes, 19 de agosto de 2013

Manuales de buenas prácticas para un tratamiento no sexista de la información deportiva

En los últimos años en España ha aumentado considerablemente el número de trabajos científicos y estudios publicados por instituciones públicas que han puesto el dedo en la llaga de los medios de comunicación al abogar por un tratamiento más ecuánime y menos sexista de las informaciones y reclamar un mayor espacio para la mujer deportista como protagonista en las noticias. 

Pese a los evidentes avances sociales de la mujer y los innumerables y crecientes éxitos de las deportistas españolas en las principales competiciones internacionales (al igual que lo fueron en los JJ.OO. de Londres, las mujeres han vuelto a ser protagonistas este año logrando todas las medallas nacionales en los Mundiales de natación o consiguiendo títulos como el Eurobasket, entre otros), el periodismo deportivo sigue estando considerado como un ámbito informativo donde predomina la visión androcéntrica de los acontecimientos y un discurso de corte sexista que refuerza la transmisión de estereotipos tradicionales.  

Los manuales de buenas prácticas que a continuación presentamos no solo han sido publicados en papel y distribuidos por todas las bibliotecas públicas y de universidades españolas, sino que además han sido puestos a disposición de la ciudadanía en internet para su consulta permanente. Para educar en igualdad. Estas son las ediciones online más destacadas de las guías para una información deportiva no sexista. Todas ellas se pueden descargar en formato PDF:

. Guía de lenguaje para el ámbito del deporte (2009). Instituto de la Mujer del Gobierno del País Vasco. Autora: Eulalia Lledó

. Hablamos de deporte. En femenino y en masculino (2011). Instituto de la Mujer dentro de su colección 'Lenguaje' y en colaboración con el Consejo Superior de Deportes del Gobierno de España. Autoras: Mercedes Bengoechea, Elida Alfaro y Benilde Vázquez

Deporte y Mujeres en los Medios de Comunicación (2011). Consejo Superior de Deportes. Autora: Pilar López Díez

¿Por qué abogan estos manuales?

Entre las orientaciones referidas a la selección y jerarquización de los contenidos, reclaman de los medios:

1) Una mayor cobertura de todas las formas de actividad físico-deportiva relacionadas con el ocio, la educación y la salud, más allá del puro deporte espectáculo.

2) Una mayor y mejor valoración periodística de los logros de las mujeres en el ámbito del deporte, de forma que el orden de aparición no siempre priorice a los hombres (no siempre lo que hacen ellos es más meritorio).

3) Y, sobre todo, aumentar el número de noticias sobre disciplinas y competiciones de féminas, de manera especial en los espacios informativos y retransmisiones de televisión, por su elevado índice de impacto en la ciudadanía.

Entre las recomendaciones encaminadas a la consecución de un discurso informativo menos discriminatorio, destacan:

1) La no transmisión de estereotipos sexistas en su discurso mediante un lenguaje inclusivo que no etiquete las modalidades como "masculinas" o "femeninas". 

2) La identificación de una deportista no como tal, sino por su relación familiar o amorosa. Las referencias a la vida privada de deportistas son aspectos que no se corresponden con los fines que ha de perseguir este tipo de periodismo.

3) La no utilización del cuerpo o la vestimenta de las deportistas como reclamo informativo.

Entre las sugerencias para un empleo no sexista del lenguaje deportivo, las autoras de estas guías apuestan por:

1) Evitar el empleo de la voz mujer antes del título profesional (la deportista en lugar de la mujer deportista).

2) Evitar referirse a las mujeres como las chicas, sea cual sea la modalidad, edad o categoría (hacerlo denota condescendencia y minusvaloración, salvo que nos refiramos a ellos como a los chicos, algo que pocas veces ocurre). [A esto habría que añadir el uso ocasional de la expresión también cuando ellas ganan, como si fuera un añadido a la realidad imperante].

3) No usar el masculino genérico para englobar a mujeres y hombres sino sustantivos abstractos (el equipo arbitral en vez los árbitros). 

4) Recurrir a la duplicación de formas femenina y masculina cuando sea necesario visibilizar la presencia de mujeres (entrenadoras y entrenadores). [Esta opción, sin embargo, resulta poco periodística si nos atenemos al principio de economía del lenguaje].

5) Emplear siempre que sea posible términos femeninos para denominar profesionales (la árbitra) y términos y categorías del deporte (la alera, la alevina, la líbera), aunque en algunos casos aún no hayan sido recogidas por el Diccionario de la Real Academia. [No obstante, la colocación del artículo femenino ha de ser suficiente en muchos casos: el/la piloto, el/la pichichi, el/la cerebro del equipo, el/la cinturón negro, ...].

6) Para evitar ambivalencias y posibles discriminaciones, se recomienda el uso de adjetivos invariables, los acabados en -e o en consonante (fuerte mejor que musculoso), y de términos comunes sin artículo o determinante (integrantes del equipo).

7) Eludir todo tipo de expresiones androcéntricas y, por tanto, excluyentes (el sexto hombre en baloncesto pasará a ser la sexta jugadora o, en fútbol femenino, el público que aplaude no será el jugador número 12 sino la jugadora número 12). 

miércoles, 24 de julio de 2013

El nuevo periodismo iberoamericano en los libros de estilo: el caso de El Diario de Caracas

Uno de los primeros número cero del Diario, en diciembre
de 1978. Fuente: www.hableconmigo.com
En Venezuela el primer libro de estilo periodístico correspondió al extinto El Diario de Caracas en 1979. Coordinado por los periodistas argentinos Tomás Eloy Martínez y Rodolfo Terragno e inspirado en el Libro de Estilo de El País, el denominado Libro de estilo, usos y modos fue de obligado cumplimiento para sus periodistas y enseñó el camino a otros diarios de este país suramericano.

La obra, de apenas una treintena de páginas y dirigida a unificar criterios y dar coherencia al producto resultante, apostó por la renovación técnica de los procedimientos para hacer una información periodística y por la incorporación de una nueva perspectiva ética de la profesión. Además, el manual abogó por las piezas noticiosas preferentemente breves, en las que cada línea debía llevar una información y cada párrafo una idea, los titulares de acción (con un verbo), la creación de nuevas fuentes, la contrastación entre informantes, el rigor en la investigación, y, sobre todo, la riqueza en el léxico empleado y la creatividad y la búsqueda permanente de figuras e imágenes sorprendentes. 

Por su interés, reproducimos el préambulo del Libro de estilo, usos y modos, uno de los textos más relevantes de este tipo de obras en el ámbito de la prensa hispanoamericana y también uno de los más innovadores. Este libro de estilo plasma una nueva concepción de la elaboración de la noticia diaria que supuso la irrupción de El Diario de Caracas bajo el prisma de sus creadores, conteniendo las bases del denominado "nuevo periodismo iberoamericano": 

"La forma no es algo distinto ni separable del fondo: el lenguaje expresa pero, a la vez, crea la idea. El hombre es incapaz de pensar sin lenguaje, porque éste es un mecanismo generador, y no meramente transmisor del pensamiento.

Quien asuma la palabra como oficio, debe tener una verdadera obsesión por la forma. La angustiosa búsqueda de la perfección idiomática -de la cual padece y se beneficia el escritor- debe estar presente en la tarea del periodista. A la vez, este debe tener otras obsesiones, de las que el escritor puede considerarse exento: el método, la síntesis, el manejo consecuente de un código uniformador de usos y modos. Un diario es, en definitiva, un sistema: requiere orden, exactitud y congruencia. No tolera las licencias, las imprecisiones ni la improvisación.

Quien crea que la forma es "secundaria", que el preciosismo es ocioso, que la urgencia libera del rigor, está incapacitado para hacer un gran diario. La noticia es la materia prima de una obra cotidiana de orfebrería lingüística, que exige una entrega a la forma y al detalle.

Este manual, concebido al inicio de El Diario de Caracas, tiene -entre otros propósitos- la intención de estimular la obsesión por lo formal.

Como catálogo es necesariamente incompleto. Además, según el propio criterio que lo inspira, es perfectible.

El 'Libro de estilo, usos y modos' no fue imaginado como las tablas fundadoras de una religión doméstica: se lo pensó, sin embargo, como un instrumento obligante; como una exigencia explícita; como un puntal capaz de afirmar la propia intransigencia.

Lo recomendable es sustituir las normas que se prueben ineficaces; pero no violar nunca las no sustituidas. Añadir las que aconseje la experiencia; pero no olvidar nunca -mientras rijan- éstas que dictó la previsión. Hay que evitar el dogma, pero no la disciplina. A menudo la flexibilidad (palabra que no goza de prestigio) es esgrimida para disimular la ineficacia o la negligencia. El rigor (vocablo de connotaciones ingratas) es acusado de herir la imaginación y ofender el talento. El periodismo, sin embargo, exige la sociedad de la imaginación, del talento y de ese rigor de mala fama, sin el cual la creatividad se desencuaderna y acaba de perderse". 

sábado, 20 de julio de 2013

Carlos Jornet: "La incorporación de contenidos no noticiosos es positiva si ello no conduce a banalizar el trabajo periodístico"


Carlos Jornet es director periodístico del diario argentino La Voz del Interior desde hace quince años y, desde 2011, ejerce además la presidencia de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa). Autor del Manual de Estilo de La Voz (Manual de Principios, Valores y Estilos, 2006) y de Gestión Periodística (2008), es un experto en gestión y producción de contenidos periodísticos, una materia sobre la que ha impartido docencia en diversas universidades latinoamericanas y cursos de capacitación del Instituto de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

Periodismodeportivodecalidad se ha puesto en contacto con él para conocer cuáles han de ser, a su juicio, las claves para una adecuada gestión de las redacciones de las empresas periodísticas en los tiempos de reestructuración integral que vive actualmente el sector, así como las herramientas necesarias para la consecución de un periodismo que sea creativo y de calidad a la vez que productivo y rentable en el nuevo ecosistema mediático. 

- La aparición de internet y, muy especialmente, el desarrollo de las redes sociales están transformando la manera de trabajar del periodista. ¿Cómo está afectando este cambio a los procesos de captación, selección, jerarquización y tratamiento de las fuentes de información en los medios? Ahora se corre mucho más que antes.
- La irrupción de las redes sociales no puede ni debe ser ignorada por los periodistas y los medios de comunicación,porque estas forman parte del diálogo social. Las redacciones deben incorporar la consulta sistemática a las redes como parte de sus rutinas, quizá asignando el seguimiento de distintas fuentes a cada uno de sus integrantes. Y sumarse al diálogo de manera equilibrada, sin exabruptos, sin entrar en polémicas estériles, aunque no eludiendo el debate sobre temas periodísticos. Otro aspecto importante es seleccionar, de toda la hojarasca que se vuelca a las redes, aquellos comentarios o informaciones que puedan convertirse en insumos del trabajo periodístico y, más importante aún, aplicar a este material los mismos criterios de contrastación que los que aplicamos a otras fuentes informativas. La urgencia que parece surgir de este acelerado intercambio de opiniones, datos y en muchos casos simples chismes o bromas, no debe llevarnos a publicar noticias no verificadas.

- ¿Cómo está incidiendo todo este proceso de cambio estructural en la prensa argentina?
- En Argentina, las redes sociales tienen una presencia muy significativa. Según un informe difundido en mayo último por la empresa Comscore, cinco de los mercados más activos del mundo en esta materia están en América latina, y Argentina es el segundo de estos, detrás de Brasil, con 10,2 horas por visitante al mes. A diferencia del mercado estadounidense, donde la social media ocupa el tercer lugar en tiempo de consumo, en nuestra región es la que más tiempo demanda, casi el doble del promedio mundial y más de tres horas por sobre el mercado europeo. Y ello tiene, indudablemente, impacto directo en la prensa argentina, que refleja este diálogo virtual en su flujo informativo.
Cada vez es más frecuente encontrar en diarios y canales de TV menciones de tuits o imágenes de páginas personales en Facebook. Asimismo, es intensa la actividad de periodistas y medios en esos sitios, aunque no siempre se ve una gestión adecuada por parte de estos actores. Algunos periodistas parece que usaran las redes para “jugar”, para entretenerse, sin aprovechar al máximo las posibilidades que estas brindan y, para peor, en muchos casos utilizando un lenguaje y un estilo impropio.

- Usted ha señalado en alguna ocasión que los diarios impresos seguirán existiendo, pero cada vez más para elites, y que la apuesta deberá ser progresivamente interactiva. ¿Significa esto que la gestión de las empresas periodísticas deben centrarse más en internet para sobrevivir?
- Claramente, el futuro será de los medios que desarrollen una inteligente estrategia multiplataforma. Que ya no pasa sólo por tener presencia en Internet, sino por estar muy activo en los móviles y, de acuerdo al segmento en que se mueve el medio, tener también presencia en otras pantallas, como tabletas y smartTV. Del modo en que se posicione el medio en cada una de estas plataformas, de cómo interactúe con sus audiencias y de cómo aprenda a complementar los distintos formatos, dependerá que pueda potenciar su vínculo con la sociedad, sin canibalizarse a sí mismo. La consigna de la hora es profundizar la convergencia, para que nuestros periodistas aprendan a comunicar sus conocimientos y datos sin estar condicionados por la plataforma que utilizan (aunque siempre deberá haber expertos en cada uno de los formatos) y al mismo tiempo acentuar la divergencia, es decir la diferenciación de contenidos en función de la audiencia a la que nos dirigimos y de las características específicas de cada plataforma. Los tiempos de replicar la misma información en papel, web y móviles nos condujeron a una competencia nociva entre estas plataformas y no dieron respuesta a las demandas de los usuarios.

- Luego ese necesario replanteamiento de los contenidos hacia una producción multiplataforma ¿ha de fundamentarse en abrir más espacios de participación ciudadana? ¿Cómo ha sido la estrategia de La Voz en este sentido?
- Los medios unidireccionales han muerto; el futuro es de aquellos que aprendan a dialogar con los ciudadanos, de aquellos que aprovechen la energía social. En La Voz del Interior iniciamos ese proceso hace ya seis años, cuando amanecían las redes sociales y, si bien hemos concretado avances importantes, nunca nos declaramos satisfechos, porque es un proceso de cambio cultural que, como es natural, genera resistencias y requiere permanentes impulsos.
Alentamos la participación de nuestros periodistas en las redes, reflejamos la actividad ciudadana en nuestras páginas y desde hace ya un tiempo tenemos un equipo de community managers para sistematizar el diálogo del diario y de sus sitios y productos con la sociedad. Pero las tendencias siguen cambiando y, por ende, nuestra estrategia también se adecua en forma permanente.

- ¿No comporta riesgos sumar contenidos no noticiosos, que haya cada vez más entretenimiento (espectáculo) y menos información? Esta es una tendencia cada vez más pronunciada en determinados medios especializados, como los deportivos.
- La incorporación de contenidos no noticiosos es positiva si ello no conduce a banalizar el trabajo periodístico. Hay nuevos intereses ciudadanos que durante mucho tiempo permanecieron fuera de la agenda informativa, y su incorporación, aunque tardía, atrajo a nuevos lectores y reforzó la fidelidad de los tradicionales. Pero, insisto, la información debe seguir siendo el eje de los medios noticiosos, con un natural refresco en materia de estilos y de formatos.

- ¿En qué medida está perjudicando toda esta aceleración de los procesos a la calidad de los contenidos? ¿En qué elementos entiende que ha de residir la calidad periodística?
- La aceleración y, en especial, la sobreabundancia de información (la infoxicación o infobesidad, como se la ha dado en llamar) pueden conducir a un fuerte deterioro de la calidad periodística. Por la multiplicación de errores, el abandono de principios éticos, por las deficiencias en la contrastación de datos. La gestión de las
redacciones debe basarse en una fuerte conciencia de estos riesgos y diseñar estrategias para mantener en alto la calidad de cada producto periodístico, sea un texto, una imagen fija (fotografía, ilustración o infografía), una imagen móvil (video o infografía animada) o un audio. Y, más allá de reforzar los controles, el esfuerzo debe volcarse a lograr calidad desde el origen, porque la dinámica informativa torna cada vez más difícil corregir lo que estuvo mal concebido o ejecutado desde un inicio.

- Y en medio de toda esta vorágine, ¿dónde quedan los libros de estilo? Parece que muchos se han olvidado de su existencia pese a que recogen los estándares éticos e idiomáticos que han de ser irrenunciables para el desarrollo de un periodismo de calidad.
- Por lo dicho, los libros de estilo deben estar más vigentes que nunca, aunque obviamente tienen ser actualizados, para acoger nuevas formas comunicativas, nuevos giros lingüísticos; para que no sean un corsé sino una guía de trabajo en búsqueda de la calidad.

- En el caso de La Voz, que fue pionero en la elaboración de un manual de estilo para la web, ¿tienen proyectado actualizar este texto para adecuarlo a los últimos acontecimientos?
- En nuestro caso, hemos ido adaptando el libro de estilo y acabamos de acordar con todo nuestro personal una Guía para el uso de redes sociales que, sin desalentar la utilización de estas, aporte a un mayor equilibrio y resguarde la credibilidad de nuestros periodistas y del medio en general.

- ¿Es preciso que un medio deba fijar unas normas para el uso de las redes sociales en lugar de que impere la lógica y el sentido común, tal como señalan voces críticas contra este tipo de manuales?
- La puesta en vigencia de la Guía para el uso de redes sociales no estuvo exenta de debates internos. Pero seguimos adelante luego de mantener una reunión donde hubo sectores que plantearon lo que se afirma en el interrogante: ¿para qué definir normas, si el sentido común es suficientemente orientativo? La mejor respuesta es revisar el timeline de Twitter de un día en que se realiza un partido de fútbol clave o cuando estalla una polémica política: muchos periodistas abandonan el sentido común y se enzarzan en cruces que suelen caer en bajezas de todo tipo. Y a veces lo hacen con aquellos a los que luego recurren como fuente de informaciones o con ciudadanos sin exposición pública, pero que terminan extrapolando esa imagen pendenciera o poco profesional al trabajo de toda una redacción. Nuestra guía no es punitiva, sino un ejercicio de reflexión colectiva respecto del posible impacto de un accionar incorrecto en un espacio que suele ser confundido con el ámbito privado pero que tiene una enorme repercusión pública.

sábado, 22 de junio de 2013

El arte de escribir en periodismo según Armando Nogueira

Foto: Lancenet
Armando Nogueira es uno de los grandes iconos del periodismo deportivo brasileño. Fallecido en 2010, el que fuera cronista, comentarista, editor y columnista durante más de medio siglo en varios medios de comunicación de este país suramericano sigue siendo recordado -e imitado- por su estilo elegante y poético, muy alejado de los clichés tradicionales que proliferan en las crónicas deportivas. Creó escuela. 

Tras sus inicios en la sección de Deportes del extinto Diario Carioca, donde amoldó su escritura y cultivó la preocupación por el buen uso del idioma (este diario, desaparecido en 1965, está considerado el primero de la prensa brasileña en dotarse de un manual de estilo, Regras de Redaçao do Diario Carioca), trabajó como editor y columnista en Jornal de Brasil y, posteriormente, dio el salto a la televisión como uno de los principales artífices de la puesta en marcha de la red O Globo, donde trabajó durante décadas. Desde 1954, estuvo presente en todas las Copas del Mundo de fútbol y, desde 1980, en todos los Juegos Olímpicos.

En sus últimos años, también fue columnista y miembro del Consejo Editorial de Lance, fundado en el año 1997, donde se convirtió en fuente de inspiración para la redacción y dirección de este diario carioca. Esta contribución fue reconocida años después por el propio Lance, con la publicación en 2008 de su Manual de Redaçao e Estilo, una obra concebida para velar por la coherencia en la presentación de los productos y por la corrección en el uso del idioma y cuyas normas vienen precedidas y enmarcadas por las reflexiones de Armando Nogueira, que resumen el arte de escribir en periodismo.

En referencia a Nogueira, por entonces ya octogenario, el diario escribe: "Escribir, como acostumbra a decir el maestro, es un eterno sufrimiento, en el que cada palabra nace de un profundo esfuerzo mental, en que construir cada frase, cada párrafo, es un ejercicio de sabiduría, de raciocinio lógico y emocional". 

Por su extraordinario interés, reproducimos aquí las sentencias que aparecen recopiladas en el preámbulo del libro de estilo de Lance, citas antológicas que en su mayor parte proceden del propio Armando Nogueira y que constituyen sabios consejos para todo aquel que se inicie en el oficio de escribir en un medio de comunicación:

. Escribir es reescribir

. Escribir es acortar el número de palabras

. Desconfíe siempre de la primera versión de su texto. Se puede mejorar si lo reescribe

. Entre el singular y el plural, mejor el singular (Edgar Allan Poe)

. En el nombre de la claridad, evite poner dos ideas diferentes en la misma oración

. Un gancho para atrapar al lector: esmérese al máximo en la primera línea de su texto

. Escribir bien es un arte que se aprende de dos maneras: escribiendo y reescribiendo

. Si quiere perfeccionar su estilo, no deje de leer a buenos autores

. La palabra es el único ser vivo que nace, crece, muere y resucita. Trátela con respeto

. Una palabra fuera de lugar estropea el pensamiento más hermoso (Voltaire)