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miércoles, 27 de noviembre de 2019

El primer libro de estilo de un medio de comunicación en español cumplió, sigilosamente, 60 años

Es una de esas tantas viejas obras que se citan en muchas ocasiones cuando se habla de estilo y redacción periodística, pero de la que apenas queda constancia en imágenes. Menos aún en internet. De hecho, la que ilustra este post es la primera que usted podrá encontrar en Google al introducir determinadas palabras clave, como título y autor: Manual de Selecciones. Normas generales de redacción, de Jorge Cárdenas Nannetti.

Tampoco ha de resultar extraño que en 2019 se hayan cumplido sesenta años desde que este texto viera la luz y esta efeméride haya pasado inadvertida incluso para muchos estudiosos en la materia que han recogido en sus repertorios bibliográficos la fecha de publicación del que está considerado como el primer manual de estilo de un medio de comunicación en lengua española de la historia. 

Manual de Selecciones. Normas generales de redacción es un texto pionero, sin duda, pero al que cuesta situar en el tiempo y en el espacio, quizá por la dispersión geográfica de los acontecimientos y de sus protagonistas. La obra se publicó en 1959 en La Habana (Cuba) y fue escrita por un colombiano para la edición en español de una revista estadounidense, Selecciones del Reader’s Digest.

Esta guía de estilo, de apenas 57 páginas, tiene como objetivo principal lograr una buena traducción del inglés -lengua original de la revista- al español. Así, tras la "advertencia preliminar" en la presentación de la obra, el autor afirma:

"Consideramos que una traducción digna de publicarse en la Revista o en los libros condensados en nuestra "Biblioteca" no debe recordar al lector su origen inglés, sino que ha de dar la sensación de que el artículo o el libro fueron redactados originalmente en castellano. Los principales requisitos que exigimos son: 1) Fidelidad al original; 2) Buen estilo; y 3) Corrección gramatical".

Este manual, al concebirse para una revista que se difunde a un conjunto de países que comparten un mismo idioma, se fija como meta la utilización de un español internacional, esto es, de un lenguaje que sea igualmente comprensible en cualquier país del arco hispanohablante y que, al mismo tiempo, preserve la lengua española frente a la poderosa influencia del inglés en Latinoamérica en un momento de la historia caracterizado por la expansión de los principales medios de comunicación estadounidenses (agencias y canales de televisión) en la zona.

Índice de contenidos del Manual de Selecciones.

Así, Cárdenas Nannetti aconseja prescindir de toda clase de extranjerismos y de regionalismos, ya que estos no se entienden fuera de su país de origen, mientras "encarece a todos sus colaboradores la estricta observancia de estas normas; no solo porque es indispensable mantener en la Revista uniformidad y consecuencia, sino porque reconoce la responsabilidad que tiene de contribuir a la unidad del idioma español en todo el mundo".

Aparte del propósito de traducir correctamente textos del inglés al español, este manual de estilo compendia una serie de normas gramaticales y ortográficas de suma utilidad aplicables también a la redacción periodística:

"Muchos puntos de gramática, de puntuación y de ortografía (el uso de mayúsculas y los acentos, por ejemplo) pueden ser materia de opiniones diversas; o, más grave aún, de vacilaciones que hacen perder mucho tiempo. Nosotros hemos querido evitar en lo posible estos tropiezos adoptando en los casos más frecuentes un criterio preciso, lo que equivale entregar al traductor el problema resuelto de antemano".

Igualmente, está muy presente la consideración de lo que debe ser un "buen estilo". Cárdenas Nannetti parte de la premisa de que el estilo es una opción, válida siempre dentro de la corrección lingüística, pero que básicamente ha de ser una única opción como respuesta con el fin de dar uniformidad y coherencia al producto periodístico resultante:

"Sin caer en la presunción de creer que nuestro criterio es el único aceptable, o siquiera el mejor, sí opinamos que, en materias controvertibles, es preferible tener una norma clara a no tener ninguna; y que, tanto en la Revista como en los libros editados por SELECCIONES, la falta de uniformidad y consecuencia confundiría al lector, complicaría el trabajo de los revisores y dificultaría la vigilancia constante que deseamos mantener sobre el nivel del estilo y la corrección gramatical".


Una coda, un homenaje

En la labor de investigador, en la Academia, en la ciencia, pero al fin y al cabo como ocurre en el periodismo, el rigor ha de ser la guía, debe constituir nuestro método de trabajo. La inquietud hace el resto y fue esto lo que nos llevó hace ya más de una década, en pleno proceso de elaboración de la tesis doctoral sobre libros de estilo, a comprobar la existencia de este mítico texto en algún lugar, yendo mucho más allá de citas leídas a otros autores. Esas citas de otros han de ser verificadas antes de que pueda propagarse, a veces sin el control deseable, una cadena de referencias que no se apoyen debidamente en la fuente primaria, que puedan incurrir en errores e invaliden el hallazgo. 

Y así fue cómo finalmente pudimos certificar que el manual sí estaba ahí. Localizamos el ejemplar que pertenece al Fondo José Martí y que está cedido a la Biblioteca de la Universidad Europea de Madrid, lo leímos y lo analizamos. Ya es nuestro. Por eso hemos podido escribir esta breve historia para rememorar 60 años de la obra fundacional en la historia de los libros de estilo en español.

domingo, 17 de noviembre de 2019

Nuevo libro analiza los perfiles de periodistas de 67 países y cómo estos ven su profesión

Uno de los sesgos habituales de la enseñanza del periodismo y del análisis que se hace de los medios de comunicación es la falta de perspectiva global con la que día a día se mira lo que está ocurriendo. Mientras que la docencia de muchas asignaturas en las facultades parten de parámetros y enfoques del periodismo que se desarrolla sobre todo en un entorno nacional, porque es al fin y al cabo el más conocido y cercano, y ese en el que con mayor probabilidad los estudiantes puedan acabar ejerciendo la profesión; los cambios incesantes que se están produciendo en la postindustria periodística exigen alzar la mirada para saber lo que acontece en otras latitudes, sobre todo en aquellas donde más se está innovando y donde más soluciones se están proponiendo. 

Al mismo tiempo, esa misma perspectiva intranacional, que incluso a veces es más bien de raigambre regional, es la que puede producir 'errores de paralaje' cuando se trata de analizar y proponer el acomodo de alguna fórmula importada de otros modelos periodísticos al nuestro, como si una mera trasposición de aquello que ha supuesto un éxito en otras realidades periodísticas fuera a tener un resultado similar ante un público con hábitos y valores ligados a otra mentalidad, y en unos contextos informativo, empresarial y laboral que poco o nada tienen que ver con los de ese modelo de referencia. 

Hacen falta, por tanto, perspectiva global en el estudio y el análisis del periodismo, pero también relativismo en la aplicación de soluciones para la profesión, de acuerdo siempre a las diferentes culturas periodísticas existentes en el mundo. A esta necesidad responde precisamente el libro Worlds of Journalism (Mundos del periodismo), obra colectiva en la que participan decenas de profesores de Periodismo y Comunicación de universidades de varios continentes para ofrecer una completa y actualizada radiografía de cómo los periodistas conciben en la actualidad sus roles y sus responsabilidades en la misión social de informar a la ciudadanía.

Este libro, publicado este año por la editorial estadounidense Columbia University Press, ofrece un ambicioso estudio que recoge datos de más de 27.500 profesionales de 67 países. El estudio permite observar tanto las tendencias como sobre todo las diferencias de maneras de entender la profesión entre periodistas de unos países y otros, así como la diversa naturaleza de las estructuras informativas y los rasgos demográficos de los trabajadores: género, edad media, años de experiencia, educación, grado de especialización y dedicación, categoría y situación laboral, y tipologías de medio.


Fuente: Worlds of Journalism, p. 73


Como se observa en la imagen inmediatamente superior: 

- La edad media de los periodistas en el mundo oscila entre los 36 y los 38 años. Aunque en el estudio no se han incluido algunas start-ups de creación reciente, la estructura de edad viene claramente determinada por la madurez del sector mediático de cada país (más veteranía donde hay más redacciones).

- Si bien la profesión aún es mayoritariamente masculina (56,6% de hombres frente al 43,4% de mujeres periodistas en términos globales), la presencia femenina es cada vez mayor en las redacciones: ese 43,4% representa un crecimiento de 10 puntos respecto al último estudio global de periodistas realizado por David Weaver en 1998.

- El 89% de los periodistas entre 24 y 40 años tiene un título universitario; entre los mayores de 40 el porcentaje es del 83%. Dos tercios de esos titulados lo son en Periodismo o Comunicación. A más jóvenes, más formación especializada. 

- La mayoría de los periodistas (61,7%) se identifican como generalistas, mientras que casi el 38% desarrollan su trabajo en secciones especializadas. 

- Solo el 47,2% de los periodistas forman parte de alguna asociación profesional.

- Ocho de cada diez periodistas en el mundo trabajan a tiempo completo, mientras que uno de cada cuatro obtiene algún tipo de ingreso por otros empleos fuera del periodismo.


Fuente: Worlds of Journalism, p. 74

- A pesar del imparable auge de los medios digitales, el 49,8% de los periodistas tienen una ocupación en medios con edición en papel: 35% en diarios, 9% en semanarios y 7% en revistas de mayor periodicidad.

- Mientras que cerca del 16% de los encuestados son ocupados en medios solo digitales, casi el 23% trabajan en TV, el 17% en la radio y apenas un 4% en agencias de noticias.



Fuente: Worlds of Journalism, p. 81

- La correlación mujeres-hombres periodistas dentro de un medio cambia mucho según el país de que se trate. Los países donde hay una mayor presencia femenina en medios periodísticos son de Europa del Este: Letonia, Rusia, Bulgaria y Rumanía, por este orden, todos ellos con porcentajes superiores al 60%.

- Llama la atención en el lado opuesto de este ranking particular, cómo en Estados Unidos, uno de los países con mayor tradición en la profesión, las mujeres periodistas apenas representan el 27,1% del total de las personas que trabajan en las redacciones.

- En cuanto a los patrones de empleabilidad, el estudio indica que si bien en la profesión entran más mujeres que hombres (ellas más que ellos completan sus estudios de Periodismo o Comunicación en la Universidad), su presencia cae drásticamente en los grupos de edad entre 35 y 45 y 45 y 55 años. Esto hace que haya más hombres veteranos y que ellos ocupen más puestos de responsabilidad que ellas en las redacciones.

Este importante estudio, más allá de las particularidades de cada país o zona del mundo, pone de manifiesto dos aspectos clave para el futuro de la profesión: por un lado, la experiencia profesional dentro de las redacciones emerge como el indicador más sólido y definitorio para medir el prestigio y fijar la estabilidad de la labor periodística; por otro, el valor creciente de la formación universitaria dentro de la profesión: el porcentaje de periodistas con estudios de Grado y Máster en las redacciones ha crecido 20 puntos respecto al anterior estudio global de 1998.

miércoles, 9 de octubre de 2019

El estado del fotoperiodismo deportivo: amenazas y retos

En la era del vídeo como narrativa predominante en las nuevas plataformas digitales, el fotoperiodismo es una de las disciplinas profesionales que más retos ha de encarar a diario, y, sobre todo, que más dificultades está atravesando dentro de la industria mediática. Paradójicamente, esto ocurre en un momento en el que las imágenes deportivas y su distribución proliferan en todo tipo de soportes como nunca antes lo han hecho. Pero esa masificación de la producción fotográfica digital ha coincidido con una reestructuración de departamentos de Fotografía, que en muchos periódicos se han acortado o desaparecido y que en agencias se han concentrado o han acabado incluso siendo absorbidos por las principales empresas del sector, como es el caso de Getty Images.

Los profesores e investigadores de la Universidad de Stirling (Reino Unido) Richard Haynes, Adrian Hadland y Paul Lambert han analizado en un artículo titulado 'The State of Sport Photojournalism' (El estado del fotoperiodismo deportivo) cómo los fotoperiodistas profesionales que cubren competiciones se están adaptando a la era digital, si están pudiendo sobrevivir a ella y cómo, y cuáles son los principales desafíos que afrontan para que su actividad no peligre en un futuro, tal como muchos agoreros no han dudado en pronosticar. El estudio, publicado hace unos meses como capítulo dentro del libro Changing Sports Journalism Practice in the Age of Digital Media, recoge las opiniones y experiencias de 713 fotógrafos registrados en la base de datos de la World Press Photo Foundation y que total o parcialmente se dedican a captar y producir imágenes deportivas.

Como fruto de un encuesta online, realizada en el año 2016, esta investigación presenta una serie de datos interesantes que perfilan esta actividad y a los profesionales que la desarrollan en medios de los cinco continentes. De esos 713 fotoperiodistas encuestados, 362 (18% del total) señalaron que los deportes son su principal campo de acción, mientras que para 284 la fotografía deporte constituye su principal fuente de ingresos.

El estudio describe un perfil de fotoperiodista deportivo mayoritariamente masculino, de entre 35 y 45 años, normalmente con titulación universitaria, con una proporción creciente de autoempleados o freelances, si bien la mayoría aún trabaja para medios y, sobre todo, agencias. La brecha de género es más pronunciada en el fotoperiodismo deportivo, donde apenas un 6,6% son mujeres, frente a los datos del fotoperiodismo en general, donde la cuota femenina llega al 15%,


Especialización por disciplinas

La mayoría de los fotoperiodistas deportivos cubren varios deportes a la vez, sobre todo los que más espacio ocupan en los medios, porque, fundamentalmente, son los que más les solicitan y más ingresos les generan. Un 30% se dedica a un reducido número de modalidades, mientras que la superespecialización en uno o dos deportes solo atañe al 19% de los encuestados.

Así las cosas, el fútbol es de lejos el deporte que cuenta con mayor cobertura (entre el 70 y el 80% de los fotoperiodistas lo cubren). Las preferencias deportivas también van por territorios, de forma que el balompié reina sobre todo en los fotoperiodistas de Asia, África, México, Centroamérica y Sudamérica, mientras que para estadounidenses y canadienses aparecen más el baloncesto, el golf y el hockey hielo más que en otras zonas del mundo.

Gráfico extraído del estudio de Haynes, Hadland y Lambert.


Uno de los principales problemas que señala alrededor de un 20% de los profesionales en este estudio es su dificultad creciente para acceder a los estadios y resto de recintos deportivos, debido al cada vez más complejo sistema de derechos y acreditaciones que establecen organismos y clubes deportivos. Este es uno de los principales retos para fotoperiodistas del deporte que identifica el estudio junto con otros como la mencionada brecha de género, el coste cada vez más elevado de los equipos y la amenaza de fotógrafos amateur y de personas que reproducen imágenes en redes sociales violando derechos de autor.

Sobre la sostenibilidad futura del fotoperiodismo deportivo, los datos no arrojan demasiada claridad. Lo que sí advierten los autores es la progresiva desaparición de las mujeres dentro del fotoperiodismo deportivo profesional, lo que, a su juicio, "no ayudará a corregir el sexismo, el racismo, la homofobia y la falta de diversidad ya evidente en diferentes culturas del deporte"

La diferenciación en las coberturas deportivas también depende de contar con imágenes de calidad (las del deporte históricamente han sido icónicas y forman parte del ideario colectivo). Y para ello, contar con fotoperiodistas profesionales dedicados exclusivamente al deporte, como hace por ejemplo The Guardian Sport con Tom Jenkins, es un sustento evidente. La contribución que siguen haciendo estos profesionales para que la información deportiva luzca y sobresalga es enorme. Por eso, estudios como el aquí reseñado son también todo un reconocimiento a su labor y su trayectoria.

jueves, 19 de septiembre de 2019

El rol cambiante del periodista deportivo y los retos de la profesión en el nuevo escenario mediático

Daragh Minogue y Tom Bradshaw presentan el libro.Foto: sportsgazette.co.uk

Cada cierto tiempo desde la universidad se desarrollan investigaciones y se publican trabajos encaminados a reflexionar sobre el estado y el futuro más inmediato del periodismo en el nuevo y complejo escenario mediático. Estas publicaciones académicas, teóricas pero con base empírica, suelen aportar claves y posibles soluciones con las que las empresas informativas puedan afrontar los enormes retos que les presentan en la actualidad para llegar más y mejor a sus audiencias y propiciar que su producto tenga éxito y se apoye en un modelo de negocio que sea sostenible.

La última de esas lecturas académicas que proponemos desde aquí para hacer un mejor periodismo deportivo es Sports Journalism. The State of Play, manual escrito por los periodistas y profesores británicos Tom Bradshaw (University of Gloucestershire) y Daragh Minogue (St. Marys' University), y que acaba de publicar la prestigiosa editorial Routledge. Ambos autores, que imparten la asignatura de Periodismo Deportivo en sus respectivas universidades, han organizado en los últimos años diversos eventos académicos sobre la materia, como fue la conferencia anual del Institute of Communication Ethics (ICE), celebrada en octubre de 2017 y de la que este libro también se ha nutrido. El libro fue presentado el pasado 13 de septiembre en Londres (VER foto superior).

A lo largo de más de 180 páginas, esta obra se detiene a analizar el rol cambiante del periodista en las redacciones de Deportes tras el impacto causado por la disrupción tecnológica digital, así como los desafíos que afronta la profesión en un campo informativo de gran popularidad y alcance social. Como ellos mismos señalan: "El deporte suele dominar las listas de tendencias en redes sociales y los periodistas deportivos, así como sus colegas en el resto de medios, han tenido que adaptarse a los retos y oportunidades que la digitalización ha traído consigo. Han tenido que replantearse su relación con las audiencias, una relación que ahora es mucho más interactiva y que sitúa, para bien o para mal, a las redes sociales como una parte central de su labor".

Han surgido, efectivamente, nuevos perfiles periodísticos como el analista de datos, el videoperiodista o el editor de bots, que son consecuencia de una reorientación de las tareas que se realizan ya en las redacciones con el objetivo de ajustar lo mejor posible los contenidos y las coberturas a los requerimientos del público. A este respecto, Bradshaw y Minogue advierten de la "desnaturalización" que puede ocasionar en los contenidos informativos sobre deporte esa obsesión creciente de muchos responsables de medios por las métricas que proporcionan los usuarios en su navegación por la web. 

Bradshaw y Minogue plantean una cuestión que es clave: ¿hasta qué punto la aplicación de la tecnología al periodismo está afectando negativamente al contenido que se pueda estar produciendo desde los medios? La competencia creciente por llegar a un público cada vez más fragmentado hace que también parte del periodismo deportivo abrace coberturas que priorizan el entretenimiento (los autores proponen un adecuado equilibrio diario entre informar y entretener), la información cortoplacista de 'minuto y resultado' y declaraciones pospartido (sportainment), la controversia como foco de atención, y todo aquello que tenga que ver, sea competición o no, con lo que digan o hagan las estrellas y celebridades del deporte, que son prioridad en la selección de contenidos para muchos editores.

La ética como remedio profesional 
Por todo ello, además de proponer un breve recorrido por la historia del periodismo deportivo y su caracterización más tradicional (impregnación y sesgo nacionalista, tabloidización, exceso de opinión y periodismo de bufanda), los autores de este libro dedican uno de sus capítulos más extensos a los fundamentos éticos de la profesión y a los dilemas y debates que se plantean a diario en esta especialización periodística, tales como la autocensura, el partidismo, la necesidad de autorregulación, la responsabilidad en el manejo de fuentes o el grado de asunción y cumplimiento de ciertos códigos de conducta. A este último respecto, incluyen íntegro el decálogo ético para periodistas deportivos que elaboramos Xavier Ramon y yo dentro del proyecto Accountable Sports Journalism, recogido en esta web.

La consecución de un periodismo deportivo más diverso, tanto en la composición de las personas que trabajan en una redacción como en la confección de la agenda informativa es otro de los grandes desafíos del periodismo deportivo actual. Así, los autores inciden en la necesidad de que los medios se olviden de viejos sesgos y estereotipos. y reflejen mejor en sus respectivas coberturas la diversidad, desde un punto de vista de raza, etnia y nacionalidad, de las comunidades a las que se dirigen.  

"Los preocupantes niveles de racismo, xenofobia e incitación al odio que se observan sobre todo redes sociales pueden tener un efecto polarizador. Los medios deportivos no pueden permanecer ajenos a este clima social y político en el que operan, pero pueden mejorar esta situación siendo más representativos y acogiéndose a los sólidos principios y prácticas profesionales que promueven de forma activa una agenda informativa antirracista", afirman.

En ese camino para la confección de una agenda más plural y representativa, este libro también apunta a la inclusión de otros colectivos clave, que habitualmente quedan fuera del foco mediático o que son directamente invisibilizados. Mientras los estudios académicos sobre periodismo deportivo desde una perspectiva de género  han sido numerosos en los últimos años, no han sido tantos los que se han ocupado de otros grupos infrarrepresentados, como el colectivo LGBT, o las personas con algún tipo de discapacidad. Tal como afirman Bradshaw y Minogue, "el deporte proporciona una plataforma única para cambiar actitudes de la sociedad respecto a diversos temas".

Y aunque se ha avanzado bastante en el camino, aunque queda mucho por hacer. Ciertamente, la economía de los medios deportivos digitales, que mide el éxito solo a partir de los clics que un artículo genera no ayuda a paliar una agenda informativa plana y predecible, que gravita sobre el fútbol y todo lo que lo rodea. Sin embargo, los autores se muestran optimistas y observan síntomas de mejora en este sentido. 

Así concluyen: "Del mismo modo que la tecnología que lo sustenta, la composición social del periodismo deportivo está cambiando, como también está ocurriendo con los temas en sus coberturas. El cambio se está produciendo. Es un momento estimulante para trabajar como periodista deportivo o para estudiar uno de los elementos más definitorios de la cultura del siglo veintiuno".


miércoles, 4 de septiembre de 2019

E. Jiménez Ríos: "El hablante no sabe qué palabra es problemática o ha experimentado una evolución. Por eso, el diccionario ha de explicar sus cambios"

El profesor Jiménez Ríos, en su despacho.
En el día a día informativo empleamos palabras importadas o acuñadas en nuestra lengua para describir protagonistas e interpretar realidades. No obstante, pese a emplearlas con naturalidad, no siempre acudimos al diccionario ni a otras obras de referencia para comprobar si las utilizamos de una manera correcta en los textos periodísticos. Se trata de un ejercicio necesario, obligatorio para quienes tenemos en el lenguaje nuestra principal herramienta de trabajo, más aún teniendo en cuenta que muchas voces y expresiones han evolucionado -no paran de hacerlo de hecho- desde su acepción original y, en ocasiones incluso, han llegado a ser aceptados significados y usos que antes habían sido desechados como incorrectos.

Por ello, es muy importante que desde la investigación académica cada cierto tiempo se publiquen estudios que analicen y divulguen el idioma. La última de estas obras filológicas se titula Historia del léxico español en obras normativas y de corrección lingüística, escrita por Enrique Jiménez Ríos, profesor titular de Lengua Española en la Universidad de Salamanca. Autor también de libros como La crítica lexicográfica y el Diccionario de la Real Academia Española. Obras y autores contra el Diccionario (2013) o Divulgación y especialización lexicográfica. El DRAE a la luz de sus reseñas (2013), y de decenas de artículos en revistas especializadas, Jiménez Ríos propone un recorrido documentado por la historia de las novedades léxicas que se han ido introduciendo al cabo del tiempo en diccionarios y otras obras como diccionarios de dudas o libros de estilo. Hemos conversado con él sobre usos actuales y otras consideraciones del idioma.

- En su nueva obra incide en el estudio que explique la historia de las palabras. ¿Por qué era necesario este estudio sobre novedades léxicas en obras normativas y de corrección lingüística? 
- La idea que planteo en el libro es que la historia de una palabra no solo viene dada por los textos en que se documenta. Hay opiniones sobre ellas, comentarios de lexicógrafos, gramáticos, escritores, o estudiosos interesados por la lengua –no voy a decir solo por su cuidado- que son de mucho interés para trazar esa historia. En las obras normativas y de corrección lingüística es particularmente frecuente que las palabras registradas vengan acompañadas de esos comentarios.
Hoy lo vemos también en la prensa, cuando aparece una nueva palabra porque se acuña o se toma de otra lengua. Y ahora esto también se produce en la información que suministra periódicamente la Real Academia Española con la actualización del diccionario (lo hizo en diciembre de 2017 y 2018).

- La consideración de qué es correcto lingüísticamente reside para muchos hablantes solo en el hecho de que una palabra o expresión esté o no en el diccionario, como si ahí estuvieran todas las respuestas... 
- Esta consideración resulta de la idea que se tiene del diccionario, especialmente del Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (ahora también de ASALE, Asociación de Academias de la Lengua Española). Para los hablantes, la Academia es el órgano rector de la lengua y el diccionario, el instrumento para ejercer esa rección. La gramática y la ortografía lo son en menor medida, pues me atrevo a decir que la consulta de estas herramientas es menor que la del diccionario para el usuario de la lengua. Precisamente este hecho hace que en el diccionario se dé información propia de la gramática y la ortografía (más en uno con características específicas como el Diccionario panhispánico de dudas, publicado en 2005 por la RAE y ASALE).
La prueba de la afirmación hecha en la pregunta está en un hecho que podemos observar con frecuencia: al usar una palabra en ámbitos como la administración o la legislación se compulsa su existencia y significado propio en el diccionario académico, no en otro diccionario. El prestigio del diccionario y de la institución lo explican, y se llega a pensar que el diccionario es la lengua, que solo existe lo que en él se recoge.
Volviendo a la cuestión planteada: efectivamente en el diccionario no están las respuestas a todas las cuestiones que pueden llegar a plantearse los hablantes, ni es correcto solo lo que recoge. Además, podríamos preguntarnos por qué la comprobación se hace en el diccionario académico y no en otro. Y puede haber -como, de hecho, sucede- diferencias entre diccionarios.

- Usted señala, además, que el diccionario aparte de ofrecer palabras y significados e introducir modificaciones, debería explicar las razones que llevan a esos cambios porque esa es una información que puede ser útil para el usuario. 
- Sí, por una razón que me parece clara: porque el hablante no sabe qué palabra es problemática y cuál no. Por eso, el diccionario ha de ofrecer la información que puede encontrar, por ejemplo, en diccionarios de dudas o en libros de estilo. E incluso en esas obras que han proliferado en los últimos años que se ocupan de la historia de las palabras exponiendo relaciones y curiosidades históricas y etimológicas. El diccionario puede hacerlo, si pensamos en una lexicografía digital que no presenta las restricciones o limitaciones de espacio del soporte en papel.




"El periodismo deportivo ha generado el debate sobre la oportunidad o no de usar extranjerismos, sobre sus posibles equivalentes en español, el modo de admitirlos, con adaptación o sin ella. Es un tema abierto; sigue muy vivo y, por eso, es apasionante"







- De cualquier forma, y los periodistas lo experimentamos a diario, la gramática y el diccionario son obras indispensables para el manejo del idioma, pero a veces no bastan y hay que acudir a otro tipo de textos para resolver dudas. Me imagino que eso explica también la importancia de esas otras obras más allá de lo normativo que usted incluye en su estudio.
- La gramática y el diccionario son las obras fundamentales, pero hay otras que son relevantes en esa labor de enseñanza de la lengua y hay que destacar su función didáctica.
Una de las críticas que ha recibido el diccionario de la Real Academia Española es que recoge léxico muy diverso, que pretende cumplir muchas funciones: servir de diccionario histórico, ser un diccionario de regionalismos y americanismos, de tecnicismos, etc. Que es un diccionario que sirve para la comprensión de textos y poco para la producción. Todo esto depende de la información que suministre.
Las necesidades de los usuarios son diversas y un mismo diccionario no puede atender a todas. O no puede hacerlo adecuadamente; siempre destaca una función sobre otras. Por eso, hay distintos tipos de diccionarios. Con todo, siguen existiendo diccionarios generales como el académico, que podría completar su información. Esta información que se echa en falta aparece efectivamente en esas obras que ayudan al uso de la lengua y que resuelven muchas veces mejor las dudas que muchos diccionarios.

- ¿Qué papel ocupan y han ocupado los medios de comunicación en este proceso de forja de nuevas palabras, expresiones y significados?
- Un papel fundamental por la difusión de las novedades en el léxico. El cambio lingüístico, el cambio léxico, se explica como un proceso en el que a la creación de un término sigue su extensión o difusión. Los medios de comunicación actúan como resonadores de esa creación. Pienso ahora en palabras recientes, como cortoplacista o supremacista, que se deben a esa difusión y extensión. El resultado, si nos fijamos en la Academia y en su diccionario, y en la consideración de que solo existe y es correcto lo que aparece en él, ha sido su aceptación.

- Ahí están los libros de estilo periodísticos, que en algunos casos han contado con la participación de lingüistas y otros estudiosos del idioma y que en ocasiones incluyen recomendaciones o soluciones que no en encuentran (aún) en diccionarios.
- Efectivamente es así. Se han adelantado a admisiones o recomendaciones que con posterioridad han recogido los diccionarios. Esto ha sido así porque en su confección ha primado el criterio de uso, frente a la autoridad de los textos. Tradicionalmente, de un determinado tipo de textos, los literarios (e incluso de algunos autores, las autoridades que determinaron, por ejemplo, el primer diccionario académico, conocido precisamente así, Diccionario de autoridades). Con el tiempo la situación cambia. En la Academia, en la década de los noventa, gracias a la aparición de corpus léxicos, confeccionados a partir de una amplia tipología textual. Ahora el criterio aplicado para la admisión de una palabra, un significado o una construcción es el uso.

- Una de las obras que aún tienen en mente muchos periodistas sigue siendo El dardo en la palabra, de Fernando Lázaro Carreter, quien también fue el autor del primer manual de estilo de la agencia EFE. Usted lo destaca de hecho como uno de los grandes divulgadores de la lengua española. ¿Podría ahondar algo más en cuál fue su gran aportación a la expansión del conocimiento del idioma español?
- Fernando Lázaro Carreter fue autor de los libros de textos con los que han aprendido lengua española muchas generaciones en la enseñanza primaria y secundaria. Fue un filólogo muy reconocido y de mucho prestigio. Los artículos de El dardo en la palabra, publicados en la prensa, sirvieron para acercar la lengua a los lectores -a los hablantes-, a través de la explicación de sus usos.
Y hay otro hecho que se puede señalar aquí y del que ha resultado la expansión del conocimiento del español tanto para los estudiosos de la lengua como para los hablantes. Lázaro Carreter impulsó la informatización de la Real Academia Española en los años en que fue director. Durante su mandato en los años noventa del pasado siglo se pusieron en marcha los corpus, el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA) y el Corpus Diacrónico del Español (CORDE). A partir de ahí se crearon otras unidades en la Academia que han permitido acercar el trabajo desarrollado a los hablantes.

- ¿No cree aún más necesario que se explique al hablante bien por qué lo que antes era considerado incorrecto haya podido pasar a ser correcto al cabo del tiempo? Esos errores que de pronto dejan de serlo crean mucha confusión en el empleo de ciertas palabras. Pienso en algunas como cesar, pírrico, efectivo, …
- En el diccionario se pueden introducir estas explicaciones como notas de uso. Al hilo de lo dicho antes, el hablante no sabe qué palabra es problemática o ha experimentado una evolución; por eso, no puede quedar esta información en los diccionarios de dudas u obras específicas, o en el caso de un verbo como cesar, en la gramática.
Pero estas cuestiones van más allá del diccionario: se deben explicar en la enseñanza de la lengua como resultado de su evolución natural. El error es el motor del cambio; una incorrección puede dejar de serlo. En el léxico prefiero no hablar de error: una palabra es sustituida por otra, o toma un significado nuevo, distinto al que le es propio (lo propio aquí tiene mucho que ver con lo etimológico). Luego, el conocedor de estos hechos elegirá la forma o el uso que le parezca oportuno, lo que existe o lo nuevo. Esto en el pasado alimentaba la disputa entre casticistas y puristas: el casticista es quien se apega a lo tradicional y admite la novedad, aunque no participa de ella; el purista, rechaza la innovación y la censura.

- ¿En qué aspectos del léxico considera que es más complicado hacer entender al hablante los nuevos usos? ¿Quizá en esos neologismos considerados innecesarios? ¿O en esos extranjerismos de los que a veces se abusa?
- Yo creo que el hablante usa la lengua y muchas veces no se da cuenta de que hace uso de formas nuevas. Las oye o las lee, y las imita. Quizás no se plantea si son correctas o no, novedosas o no. Lo necesario o innecesario de un término no solo tiene que ver con lo conceptual, sino también con lo estilístico: un neologismo puede no ser necesario para designar una realidad por existir ya una palabra en español, pero puede venir rodeada de prestigio y cumplir una función estilística.
Lo que sí me parece fundamental aquí es que el hablante reflexione sobre su propia lengua, sobre el uso que hace de ella. Y esto solo puede conseguirse con instrucción y enseñanza.

- Ya que estamos en un blog centrado en la información deportiva, ¿qué aportaciones ha realizado el periodismo deportivo a la evolución de la lengua?
- Ha incorporado extranjerismos, particularmente anglicismos. Y lo que me parece más importante: ha generado el debate sobre la oportunidad o no de esos términos, la reflexión sobre sus posibles equivalentes en español, el modo de admitirlos, con adaptación o sin ella. Es un tema abierto; sigue muy vivo y, por eso, es apasionante.

lunes, 12 de agosto de 2019

Literatura sobre deporte para estudiantes de Periodismo: una lista colaborativa



Hemos pedido en redes sociales (Twitter sobre todo, pero también Facebook y LinkedIn) la colaboración de usuarios, colegas periodistas y profesores, y entusiastas del deporte en general, para armar una lista de lecturas sobre temática deportiva que sean inspiradoras para estudiantes de Periodismo Deportivo. La idea, que se enmarca dentro de un futuro proyecto de innovación docente para esta asignatura del Grado de Periodismo de la Universidad de Sevilla, tiene como objetivo fundamental estimular la lectura entre estudiantes a través de textos más allá de los manuales académicos que sean ejemplos de buena escritura y que den a conocer historias del deporte y, con ello, fomenten cultura deportiva.

El listado resultante, tras la participación de más de trescientas personas en apenas tres días (¡muchas gracias!), es el que a continuación se muestra. Hay grandes relatos, crónicas, reportajes, biografías,... en su gran mayoría de no ficción, aunque en algunos casos también los hay novelados e incluso cuentos. Los libros que aquí aparecen han sido escritos por periodistas y escritores, así como por deportistas, exdeportistas y entrenadores. Como bien apuntaba Andrés López, director de la Tecnicatura de Periodismo Deportivo de la Universidad Nacional de la Plata, "leer la pluma de los ídolos a los estudiantes los estimula a cruzar la puerta de entrada".

En primer lugar aparecen los veinte libros más recomendados por los usuarios y, a continuación, el resto, ordenados por orden alfabético según el apellido del autor.

Los 20 más recomendados (no necesariamente por este orden)


1. Fiebre en las gradas (Nick Hornby)

2. Rey del mundo (David Remnick)

3. Una vida demasiado corta (Ronald Reng)

4. Fútbol contra el enemigo (Simon Kuper)

5. Historias del Calcio (Enric González)

6. Open (Andre Agassi y J.R. Moehringer) 

7. El factor humano (John Carlin)

8. Maldito United (David Peace)

9. Correr (Jean Echenoz)

10. Plomo en los bolsillos (Ander Izaguirre)




11. El fútbol a sol y sombra (Eduardo Galeano)

12. El combate (Norman Mailer)

13. La dulce ciencia (A.J. Liebling)

14. Entre los vándalos (Bill Buford)

15. El partido (Andrés Burgo)

16. Mal de altura (Jon Krakauer)

17. The Breaks of the Game (David Halberstam)

18. Hijos del fútbol (Galder Helguera)

19. Fútbol, dinámica de lo impensado (Dante Panzeri)

20. Nacidos para correr (Christoph McDougall)


Resto de títulos 


La edad de oro del boxeo (Manuel Alcántara)

Yo soy el futbolista secreto (Enrique Alda)

Un millón de runners (Óscar Alonso)

A pulso (Paulo Alonso y Antón Bruquetas)

El Celta no tiene la culpa (Alfonso Armada)

Ocaña (Carlos Arribas)

Cumbres de leyenda (Carlos Arribas y Sergi López-Egea)

Locos por el Tour (Carlos Arribas, Sergi López-Egea y Gabriel Pernau)

Rafa y Roger (Antonio Arenas y Rafael Plaza)

Barraca y tangana (Enrique Ballester)

Infrafútbol (Enrique Ballester)

Four-Minute Mile (Roger Bannister)

La milla perfecta (Neal Bascomb)

78. Historia oral del Mundial (Matías Bauso)

Tarjeta roja (Ken Bensinger)

The Art of Captaincy (Mike Brearly)

Coppi e il diavolo (Gianni Brera)

Addio, bicicletta (Gianni Brera)

Storia critica del calcio italiano (Gianni Brera)

Every Shot Counts (Mark Broadie)

Remando como un solo hombre (Daniel James Brown)

La final de nuestras vidas (Andrés Burgo)

The perfect distance (Pat Butcher)

El Giro de Italia (Dino Buzzati)

2 horas (Ed Caesar)

Regresar a Maratón (Miguel Calvo)

The Nowhere Men (Michael Calvin)

Ida y vuelta (Martín Caparrós y Juan Villoro)

La intimidad del fútbol (Ángel Cappa)

Rafa, mi historia (John Carlin)

La historia de John Carlos (John Carlos y Dave Zirin)

Francia 98 (Julián Carpintero)

Estrela solitária (Ruy Castro)

Pistole e palloni (Guy Chiappaventi)

The Fall of the House of FIFA (David Conn)

Calcio (Juan Esteban Constaín)

Tommy´s Honour (Kevin Cook)

Fútbol total. Los estrategas que han cambiado la historia (Álex Couto)

En qué pensamos cuando pensamos en fútbol (Simon Critchley)

Fútbol. Mi filosofía (Johan Cruyff)

Fútbol y poder en la URSS de Stalin (Mario Alessandro Curletto)

El sueño de mi desvelo (Antoni Daimiel)

Mi lucha (Thomas Dekker)

Marta Fernández, volando con los pies en el suelo (Toni Delgado)

Pelota de papel (Sebastián Domínguez y otros)

Ali: A Life (Jonathan Eig)

Puskas (Daniel Entrialgo)

Jugar con el corazón (Xesco Espar)

Todos mis hermanos (Manel Estiarte)

A Fan’s Notes (Frederick Exley)

Breve historia del deporte argentino (Ezequiel Fernández Moores)

Piloti, che gente (Enzo Ferrari)

Buenas noches y saludos cordiales (Vicente Ferrer Molina)

Correr con los keniatas (Adharanand Finn)

Años salvajes (William Finnegan)

How Soccer Explains the World (Franklin Foer)

Puro fútbol (Roberto Fontanarrosa)

No te vayas, campeón (Roberto Fontanarrosa)

Pedalare! Pedalare! (John Foot)

El periodista deportivo (Richard Ford)

El tenis como experiencia religiosa (David Foster Wallace)

Indurain: la historia definitiva del mejor corredor del Tour de Francia (Alasdair Fotheringham)

The Match (Mark Frost)

Cerrado por fútbol (Eduardo Galeano)

Bájame una estrella (Miriam García Pascual)

El Alpe D'Huez (Javier García Sánchez)

Indurain: una pasión templada (Javier García Sánchez)

The Games (David Goldblatt)

The Ball is Round (David Goldblatt)

Benditos: 13 historias no aptas para incrédulos (Renzo Gómez y Kike La Hoz)

Historias de Londres (Enric González)

Una cuestión de fe (Enric González)

Campo de entrenamiento (Jon Gordon)

Cómo leer el fútbol (Ruud Gullit)

Parecía un buen fichaje (Miguel Gutiérrez)

Ganar a cualquier precio. La historia oculta del dopaje en el ciclismo (Tyler Hamilton y Daniel Coyle)

El miedo del portero al penalti (Peter Handke)

Las Cosas del Fútbol (Pablo Hernández Coronado)

Playing for Keeps. Michael Jordan and the World He Made (David Halberstam)

Juego sucio. Fútbol y crimen organizado (Declan Hill)

Seabiscuit (Laura Hillenbrand)

If you’re second you are nothing: Ferguson and Shankly (Oliver Holt)

Alta Fidelidad (Nick Hornby)

La Pitipedia: Tratado de cultura baloncestística
(Piti Hurtado)

Monzón, biografía definitiva (Carlos Irusta)

Mi abuela y diez más (Ander Izaguirre)

Carceleros: Lamadrid, el club y la prisión (Marcelo Izquierdo)

Grupo Salvaje (Manuel Jabois)

Once Anillos (Phil Jackson y Hugh Delehanty)

Beyond a Boundary (CLR James)

Cuando éramos los mejores (Earwin 'Magic Johnson', Larry Bird y Jackie McMullan)

El libro de la fama (Lloyd Jones)

Endless Winter (Stephen Jones)

La frontera invisible (Kilian Jornet)

The Boys of the Summer (Roger Kahn)

La Guerra del fútbol (Ryszard Kapuscinski)

Una dura carrera (Paul Kimmage)

El ciclista (Tim Krabbé)

El fútbol es así (Soccernomics) (Simon Kuper)

La pequeña comunista que no sonreía nunca (Lola Lafon)

Latitudes: crónica, viaje y balón (Alberto Lati)

Moneyball (Michael Lewis)

The Blind Side (Michael Lewis)

La tierra de las segundas oportunidades (Tim Lewis)

Estos maravillosos años (Luis Fernando López)

Correr para vivir (Lopez Lomong)

Miedo y Asco en la Liga (Sid Lowe)

La rueda de la mentira (Juliet Macur)

Puro Maldini (Julio Maldonado)

Toco y me voy. Cuentos de fútbol (Reinaldo Marchant)

La alegría del pueblo: historias de fútbol (Reinaldo Marchant)

Historias del deporte (Vicente Marco)

Salvajes y sentimentales (Javier Marías)

El fútbol tiene música (José Antonio Martín 'Petón')

Ni tan héroes, ni tan locos, ni tan solitarios (Juanro Mascardi)

The Sweat of the Gods (Benjo Maso)

Dream Team. La intrahistoria del mejor equipo que ha existido jamás (Jack McCallum)

El milagro de Castel di Sangro (Joe McGinniss)

Los niveles del juego (John McPhee)

Niños Futbolistas (Juan Pablo Meneses)

La corsa non finisce mai (Pietro Mennea y Daniele Menarini)

Pedaleando en la oscuridad (David Millar)

La carrera más sucia de la historia (Richard Moore)

De qué hablo cuando hablo de correr (Haruki Murakami)

Golf in the Kingdom (Michael Murphy)

Los catorce de Iñaki (Jorge Nagore)

Cinta Americana (Dennis Noyes)

On Boxing (Joyce Carol Oates)

El libro del béisbol. Cien años de pelota en la literatura venezolana (Federico Pacanins)

Llegar para contarlo (Roberto Palomar)

El corredor (John L. Parker)

Catorce veces ocho mil (Edurne Pasabán)

Sobre el deporte (Pier Paolo Pasolini)

Futbolistas de izquierdas (Quique Peinado)

Los triunfadores no se rinden (Phil Pepe)

La fuerza de un sueño (Teresa Perales)

Senda de campeones (Martí Perarnau)

Herr Pep (Martí Perarnau)

Pep Guardiola. La metamorfosis (Martí Perarnau)

Arriva Italia (Marcos Pereda)

El hombre que estuvo allí (George Plimpton)

The Last Pass (Gary Pomerantz)

Atletas y Ciudadanos (Xavier Pujadas, coord.)

Margot Moles, la gran atleta republicana (Ignacio Ramos)

365 historias del fútbol mundial que deberías saber (Alfredo Relaño)

Memorias en blanco y negro (Alfredo Relaño)

Reyes de las montañas (Matt Rendell)

Superhéroes de incógnito (Almudena Rivera)

El ritmo de la cancha (Jacobo Rivero)

Un soviético en La Catedral (Eduardo Rodrigálvarez)

A pátria em chuteiras (Nelson Rodrigues)

À sombra das chuteiras imortais (Nelson Rodrigues)

Once y el míster (Jorge Rubio)

Fútbol, que estás en la tierra (David Ruiz)

Esperándolo a Tito y otros cuentos de fútbol (Eduardo Sacheri)

La vida que pensamos (Eduardo Sacheri)

Boxeando con mis sombras (Alberto Salcedo Ramos)

El oro y la oscuridad (Alberto Salcedo Ramos)

Una forma de permanencia (Marta San Miguel)

Héroes de nuestro tiempo (Santiago Segurola)

Santiago Bernabéu, la causa (Martín Semprún)

Triumph (biografía de Jesse Owens) (Jeremy Schaaf)

El futbol y la guerra (Luis Felipe Silva)

The Book of Basketball (Bill Simmons)

7 metros: El éxito del balonmano femenino en España (Vicente Soler)

Cuentos de los años felices (Osvaldo Soriano)

Memorias del Míster Peregrino Fernández y otros relatos de fútbol (Osvaldo Soriano)

Los cuerpos del poder (Orfeo Suárez)

Cómo siempre lo de siempre (Lucía Taboada)

El silencio del héroe (Gay Talese)

Manual de fútbol (Juan Tallón)

Heaven is a Playground (Rick Telander)

True Blue (Daniel Topolski y Patrick Robinson)

11 ciudades: viajes de un periodista deportivo (Axel Torres)

Franz. Jürgen. Pep (Axel Torres y André Schön)

El Faro de Dalatangi (Axel Torres)

Toda la verdad (Mike Tyson)

Sueños de fútbol (Jorge Valdano)

Los 11 poderes del líder (Jorge Valdano)

Cuentos de fútbol (VV.AA., prólogo de Jorge Valdano)

Futbol delivery (Wálter Vargas)

Invasión o victoria (Gonzalo Vázquez)

101 Historias NBA (Gonzalo Vázquez)

Fútbol. Una religión en busca de un dios (Manuel Vázquez Montalbán)

Efecto maratón (Rafa Vega)

Todo lo que ganamos cuando lo perdimos todo (Eduardo Verdú)

El fútbol: mitos, ritos y símbolos (Vicente Verdú)

Capitanes (Luis Villarejo)

Dios es redondo (Juan Villoro)

Balón dividido (Juan Villoro)

La vida es un regalo (María de Villota)

Unforgivable Blackness (Geoffrey C. Ward)

Gregario (Charly Wegelius)

The Death of Ayrton Senna (Richard Williams)

La pirámide invertida (Jonathan Wilson)

Brian Clough. The Biography (Jonathan Wilson)

The Names Heard Long Ago (Jonathan Wilson)

Circus Maximus (Andrew Zimbalist)

A People's History of Sports In The United States (Dave Zirin)

Game Over: How Politics Has Turned the Sports World Upside Down (Dave Zirin)

Desde el alma (Marina Zucchi)


Y, finalmente, algunos bonus tracks del autor del blog

The Numbers Game. Why Everything You Know About Football is Wrong (Chris Anderson y David Sally)

Enredando en la memoria (Paloma del Río)

Juego, luego existo. Escribir el deporte (Ezequiel Fernández Moores)

Sin red: Nadal, Federer y la historia detrás del duelo que cambió el tenis (Sebastián Fest)

Periodismo, triples y tiros libres (Paco Rengel)

El fútbol y la vida (Gregorio Salvador)


(post actualizado el 19 de agosto de 2019)

martes, 11 de junio de 2019

Mapa y tendencias actuales de los cibermedios en España

La investigación que se hace sobre una realidad en continuo movimiento como la periodística se topa muy a menudo con la dificultad de quedar muy pronto algo desfasada. No obstante, las publicaciones académicas sobre el nuevo escenario mediático siempre son necesarias para, primero, fijar el análisis de lo acontecido hasta el momento; y, segundo, para perfilar cuáles son esas nuevas tendencias que se otean en el horizonte más próximo, para apuntar dimensiones de un futuro que está por hacer, en permanente construcción. 

Por todo ello, son más que bienvenidos trabajos como el que nos ocupa, el libro Ecosistema de cibermedios en España. Tipologías, iniciativas, tendencias narrativas y desafíos, una obra que compendia los resultados más relevantes de un estudio desarrollado a lo largo de estos tres últimos años por una treintena de profesores-investigadores de trece universidades españolas. Estos números, por sí solos, ya merecen nuestra atención.

Este trabajo, que ha sido publicado por la editorial Comunicación Social, y que ha sido coordinado por Carlos Toural y Xosé López, ambos de la Universidad de Santiago de Compostela, constituye además una valiosa aproximación a un nuevo escenario comunicativo dinámico que plantea continuos desafíos y encierra debates y contradicciones. Este ecosistema mediático digital, como los mismos editores señalan, "no  solo  se  caracteriza  por  un  incremento  de  iniciativas,  de  modelos,  de  canales,  de  formatos,  de  modalidades  narrativas  y  de  formas  de  intervención  y  aportaciones de las audiencias activas, sino porque, de la mano de la ubicuidad de la comunicación y la información, ha aumentado su complejidad".

A lo largo de diez capítulos, este libro se detiene en radiografiar "una realidad consolidada", como son los medios digitales o cibermedios, de los que se han cumplido un cuarto de siglo en España. De esta forma, los autores describen aspectos clave como su evolución y características, los procesos de convergencia, las herramientas empleadas y sus aplicaciones, el papel de los usuarios y las vías de participación, los usos y consumos informativos, así como las oportunidades que han abierto los emprendimientos para el desarrollo de un periodismo más diverso y de calidad en este país. 

Así la obra, cuyo primer capítulo introductorio se pueden consultar aquí, presenta el siguiente sumario de contenidos:

Introducción. Estructura y dinámica de un ecosistema comunicativo joven
Primera parte
1. El mapa de los cibermedios en España
2. Valor de las marcas periodísticas y engagement de la audiencia en un contexto de consumo multiplataforma
3. Los modelos de periodismo para dispositivos móviles
4. La evolución del consumo de noticias online: fuentes, marcas, formatos, dispositivos, pago y confianza
5. Los usos y las preferencias informativas de los públicos: evasión informativa y exposición incidental; itinerarios, participación y redes sociales; radio, audio y podcast; publicidad y bloqueo de anuncios (ad-blocking)
6. El «salto adelante» de las narrativas digitales en la segunda década del siglo XXI
7. Periodismo transmedia e innovación. Propuestas narrativas de referencia
8. Nuevos formatos, nuevos modelos de producción y distribución
Segunda parte
9. El panorama cambiante de los sistemas de medición de audiencias
10. El ecosistema que viene
Epílogo. En busca de oportunidades en el ecosistema comunicativo

Este libro es el resultado final de los trabajos realizados en el marco del proyecto de investigación nacional coordinado financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad titulado Usos y preferencias informativas en el nuevo mapa de medios en España. En este proyecto, según nos comenta uno de sus coordinadores, Carlos Toural, "han participado investigadoras e investigadores de 13 universidades españolas y sus focos principales han sido las audiencias, empresas, contenidos y gestión en un contexto multipantalla por un lado y, por otro, el entorno del periodismo móvil".

Cuarto proyecto colaborativo

Se trata, además, del cuarto proyecto de tipo coordinado que el grupo de investigadores, de carácter estable en cuanto a su composición, acomete. Los anteriores fueron:

    "Innovación y Desarrollo de los Cibermedios en España" (2012/2015)
    "Evolución de los Cibermedios en el contexto de la convergencia digital" (2009/2012)
    "Convergencia digital de los medios de Comunicación" (2006/2009)

Toural destaca que estos trabajos les permitieron elaborar "una base de datos de medios que sirviera de piedra angular a la hora de identificar y relatar las innovaciones y cambios en el ámbito del periodismo y los medios de comunicación en el entorno digital", por lo que este libro se puede considerar también "heredero de un nuevo salto cualitativo en relación a la riqueza de la recogida de datos respecto a los medios incluidos en ese mapa".

Lo cierto es que dentro de ese mapa, ha de hablarse de nuevos medios, de periodismo emprendedor. Y esto abre un debate permanente en la profesión, sobre todo en torno a la viabilidad económica de estos nuevos proyectos que han ido naciendo, así como de nuevos modelos de negocio, muy especialmente los de pago por contenidos. A este respecto "se detectan tres caminos clave que fundamentan las razones para consumir información de pago en los usuarios: movilidad, variedad y precio", advierte Toural.

Pero sin duda, como el mismo entrevistado reconoce, "los nuevos formatos y narrativas son la piedra angular del libro", pues a ello dedican cuatro capítulos. Subrayan así "las narrativas inmersivas, los microformatos y los datos en la visualización móvil, el fact checking y las narrativas transmedia son algunos de los caminos por los que transitan los cibermedios españoles".

Dentro de este nuevo panorama en un espacio como este también cabe preguntarse qué lugar ocupa dentro de este mapa el periodismo deportivo. Sin ánimo de hacer spoiler, Carlos Toural, si bien resalta que "los medios especializados en deporte siempre destacan en cuanto a número de lectores, seguidores en redes sociales, como generadores de interacción con las audiencias, etc.", considera, sin embargo, que "no son los que más invierten en innovación en relación a formatos y narrativas"

Esta realidad, descrita así, parece no corresponderse desde luego con esas apuestas innovadoras en periodismo deportivo que en el ámbito internacional venimos analizando en este blog desde hace algún tiempo y que muy pronto volverán a quedar recogidas aquí en un nuevo radar de tendencias. Será el séptimo.

lunes, 11 de febrero de 2019

Cómo contar el deporte sin dejar de hacer periodismo, según Ezequiel Fernández Moores

Ezequiel Fernández Moores es todo un referente del periodismo deportivo mejor cultivado en lengua española. Acaba de publicarse en su país natal, Argentina, una "curaduría" de sus mejores artículos en cuarenta años de profesión. 'Juego, luego existo' es el título. La mayoría de esas piezas vieron la luz en La Nación, diario en el que Fernández "Murs" (así se pronuncia), sigue publicando periódicamente su columna.

Los textos de este periodista argentino curtido en agencias de noticias en realidad no son columnas al uso, sino notas que profundizan en la historia del deporte, reciente y no tan reciente, y sus protagonistas. Son textos que cuidan al máximo el dato, la declaración y el detalle; para ello se nutren de multitud de fuentes y referencias culturales cruzadas de todo tipo, desde Godard hasta Quilapayún, desde Sartre hasta Picasso.

Es un periodismo culturizante que invita a la reflexión y que se afana por hacer entender el deporte explicándolo siempre en sus contextos político, social, económico y cultural: "Aún hoy hay quienes insisten en afirmar que el deporte no tiene nada que ver con la política. No saben de deporte ni saben de política. O prefieren hacerse los distraídos", afirma.

Como indica el prologuista de la obra, Santiago Segurola, Fernández Moores demuestra que "el fútbol, el deporte en general, es un asunto muy serio" y recuerda "el papel del periodismo como elemento esencial de contrapoder", también en el ámbito deportivo. Asimismo, los textos compendiados en este volumen muestran una trayectoria coherente en la que, ante todo, se profesa amor por el deporte y sus protagonistas. De ellos habla sin frivolidad, con rigor y pulcritud, al mismo tiempo que vuelca su capacidad crítica hacia todo aquello que mancilla la competición: la corrupción, la violencia o el engaño.

Escribía en Olé lo siguiente en 2001:  

"La foto, conmovedora, confirma que se puede jugar a fútbol bajo cualquier circunstancia. Lo demuestran esos anónimos pibes afganos que corren detrás de una pelota en las calles de Kabul destrozadas por los bombardeos estadounidenses.
La jornada que celebrará mañana el fútbol argentino es, obviamente, otra cosa, aunque su escenario se parezca también al de un país bombardeado. Durante años, el deporte de elite, egocéntrico y consciente de su poder, se sintió el centro del universo. Por encima de todo y de todos. La combinación de exitismo, idolatrías y popularidad contribuyó muchas veces para que se creyera impune, una zona fanca al margen de leyes y códigos de conducta, en la que un día vale falsificar pasaportes y otro día ingerir anabólicos prohibidos".

Por sus páginas aparecen pasajes de equipos que marcaron una época, como el Huracán de Houseman campeón de Liga en Argentina en 1973, el Colo Colo de Caszely, la Hungría de Puskas que sorprendiño a Wembley o, por supuesto, el Napoli que construyó a su alrededor un tal Maradona. También se trazan perfiles de entrenadores y jugadores míticos; además del Pelusa, ahí están Messi, Zidane o Riquelme, así como Guardiola, Bianchi o Bielsa. Pero no todo es fútbol, ni mucho menos. Muchas de sus notas versan sobre rugby, el deporte que él mismo practicó; sobre leyendas del boxeo, Ginóbili (baloncesto), Woods (golf), Senna (F-1), momentos olímpicos o figuras del tenis (Sabatini, Nastase, Clerc, Vilas, Borg o Federer, entre otros).

Son muchos los "artistas", como denomina a los deportistas que admira y que han marcado su trayectoria como periodista: 

"Como Gay Talese, gran cronista de Estados Unidos, siento admiración por los deportistas. Por su talento, entrega y su forzada aceptación pública de la derrota y del abucheo posible. Y de muchos de ellos me interesan sus historias más sencillas. Campeones que disimularon su analfabetismo o que le enseñaron a comer a un ciego. Campeones como Muhammad Ali, el más grande de la historia mundial porque, además de su clase, recuperó sobre el ring, y no en un escritorio, la corona que le quitaron por negarse a combatir en Vietnam. Su gesto inspiró a millones. También a cracks arrogantes que se ríen del periodismo que solo busca basura. Tan seguros de sí mismos que, como Zinedine Zidane, no se apuran a ponerse los botines, porque saben que, sin ellos, sin los artistas, el partido no podrá empezar".

Por último, tiene palabras también para muchos de sus referentes periodísticos y literarios: por un lado, aparecen Dante Panzeri, como representante de un periodismo que no buscaba premios ni la connivencia con el poder, o Gay Talese, elegante contador de historias cuyos "relatos eran tan atractivos y originales que algunos colegas creían que inventaba hechos"; por otra parte, están la visión del continente de Eduardo Galeano ("el Picasso que nos pintó mejor que nadie el deporte que sacaba lo peor y lo mejor del alma humana") y la pluma ensoñadora de Roberto Fontanarrosa.

Aquí destacamos ocho de sus pasajes, ocho de sus reflexiones, sobre el ejercicio y el estado del periodismo deportivo que también podemos encontrar en este libro:

 Respeto al lector

. "Cualquier partido, por más miserable que parezca, tiene una complejidad shakespereana". Lo leí una vez en un gran libro sobre el fútbol en Brasil. Es la misma complejidad que existe también afuera de la cancha. Aprendí a confiar en mi instinto y en mi sensibilidad para intentar contarla. Si este tema a mí me interesa, suelo decirme, ahora debo intentar contarlo de tal modo que le interese también al otro. Intenté siempre ni sobreestimar ni subestimar al lector. Ni al de Página/12 en los 80 ni al de La Nación treinta años después. Con el tiempo aprendí también a convivir con la imperfección por el dato equivocado. Y, cuando correspondió, a agradecer el aviso del lector atento. Y a pedir disculpas por el error".

Lo primero, la historia

"Terminó el Congreso de Play the Game y, en las pocas horas que me quedaban en Reikjavik, Islandia, salí a buscar a Bobby Fischer. Tenía solo papel y lápiz. Escribí la historia en la madrugada del día siguiente en un hotel de Praga. Marijó, mi pareja, había viajado para celebrar juntos mis cincuenta años. Aplazamos algunas horas el festejo. Marijó me ayudó a escribir unas de las crónicas que más aprecié siempre. Veinticinco mil caracteres desde el fin del mundo y sobre uno de los héroes más misteriosos en la historia del deporte. Apenas con papel y lápiz. Las nuevas herramientas abren posibilidades, pero siempre, primero, está la historia".

Ojo con las fuentes

"Un colega de firma me avisa que el tenista consagrado, que ni me conocía, me estaba esperando en el vestuario, quería decirme algo. El tenista me contó duras quejas contra los organizadores del torneo. "Ni siquiera hay toallas en el vestuario", dijo casi llorando. El cable de la agencia Noticias Argentinas, mi primer trabajo, tenía carácter de "explosivo", un golazo que fue publicado al día siguiente por todos los diarios. Tardé en darme cuenta de que había sido usado, por el colega y por el tenista, de que las quejas eran todas superficiales y de que simplemente querían que el negocio cambiara de manos. Aprendí que la fuente no tiene por qué ser inocente. Y tampoco está obligada a contarnos la verdad".

A pesar de la censura

."Las formas de la censura están llenas de sutilezas. Para hablar de algunos basta solo un rumor. En cambio, para hablar de otros (y exagero apenas un poco), se precisa escribano público, escribano privado, sello oficial y dictamen judicial. Y cuidarse de que, en el medio de la investigación, alguien no esté negociando o extorsionando con una pauta publicitaria".

Por qué no investiga el periodismo deportivo

."La sociedad prensa-deporte para la explotación comercial del espectáculo nos complicó. Nos redujo al rol de misioneros. Propalamos la fe, no la podemos explicar. Alguien dijo alguna vez que las misiones de la prensa eran tres (informar, educar, entretener) y que informar es comprometido, educar es aburrido y solo nos queda entretener

Bien, el periodismo deportivo casi fue concebido inicialmente para entretener. Un show para aliviar las noticias más duras de la política y la economía. Y que precisa sí o sí del ídolo. El ídolo tiene rating, vende zapatillas, es apolítico y, en general, no cuestiona. Además, es renovable". 

Las nuevas tecnologías 

. "Las nuevas tecnologías son una herramienta formidable. Pero han precarizado condiciones de trabajo. Algunas empresas aprovechan para sacarse de encima a los periodistas más veteranos. A los que escriben noticias, no chimentos. A los que suelen leer más libros que Facebook. A los que proponen dudas en lugar de vender certezas. A los que se niegan a flexibilizarse. A los que después de un partido privilegian la crónica al tuit". 

La humildad

."Comprendí, bien temprano, que el periodismo, aún hoy, sigue estando imposibilitado de tener una mirada autocrítica, de aceptar errores. Tampoco le gusta que otro se los señale. "Es un ataque a la libertad de expresión". 

Los referentes

. "Siempre sentí una admiración especial hacia los escritores que pudieron contarnos el fútbol como un juego bello y popular. Pero que también supieron apreciar su picardía, sus antihéroes, su costado más irracional. Como periodista aferrado a los datos, les envidio su capacidad de escribir poesías, leyendas y sentencias partiendo muchas veces desde lugares en los que otros no veíamos nada. La fantasí y las predicciones de la Hermana Rosa dle Negro Fontanarrosa nos contaron como nadie crónicas mundialistas de la Selección argentina. El Negro era mi favorito".

martes, 15 de enero de 2019

Las nuevas habilidades digitales necesarias para entender el periodismo deportivo hoy

"Las nuevas habilidades digitales nunca sustituirán a las del periodismo tradicional. Los periodistas que ahora empiezan todavía necesitarán construir su agenda de contactos, perseverar en la búsqueda de buenas historias y escribir correctamente. Siempre habrá sitio para hacer una crónica de un evento, entrevistar a un campeón o escribir un reportaje de investigación. Pero lo más probable es que el primer día en tu nuevo trabajo lo que te mande tu jefe sea publicar en redes sociales". 

Así de claro y rotundo se muestra Charles M. Lambert, periodista que trabajó durante dos décadas en las secciones de Deportes de la BBC y la ITV y ahora imparte la enseñanza de periodismo deportivo en varias universidades británicas. Sus palabras forman parte de la presentación del reciente Digital Sports Journalism, un manual dirigido a los estudiantes y recién titulados universitarios que deseen emprender su aventura profesional en esta área informativa. El propósito de la obra es doble: por un lado, enseñar las herramientas digitales necesarias que hoy se requieren para trabajar en una redacción deportiva; y, por otro, replantear ciertos aspectos sobre la manera en la que se ha venido impartiendo en las facultades una asignatura que necesita una actualización evidente para responder, en la medida de lo posible, a las necesidades del mercado laboral.

Así, a su juicio, la tradicional diferenciación de soportes TV, radio y online debe superarse porque "una buena parte de la práctica moderna del periodismo no se basa solo en la web, sino también en crear contenido para las redes sociales, de la misma forma que muchas personas ya ven la televisión o escuchan la radio por internet". En su opinión, también resulta impreciso el término "periodista multimedia", porque "esa palabra no define claramente a qué medios se refiere", por lo que ha optado en este libro por la expresión "periodista digital", más amplia y aceptada, para recopilar las técnicas y habilidades que mejor se ajustan a la nueva realidad del periodismo deportivo, entendido este en un sentido amplio (a veces demasiado cercano a la comunicación de clubes, al negocio y a las marcas, un debate que esboza pero en el que prefiere no entrar aquí).

A partir de testimonios y consejos prácticos de periodistas deportivos británicos que trabajan en el medio y de ejemplos inspiradores tanto de medios nativos digitales (cita, entre otros, a Goal, Copa90, Bleacher Report, The Blizzard o Football Republic) como tradicionales (destaca a la BBC y The Guardian como adalides de la innovación en deportes), Lambert explica claves para desarrollar tareas especializadas que se corresponden a muchos de los nuevos perfiles que han cobrado pujanza en los últimos años en la producción de información deportiva: ya no solo se precisan hábiles contadores de historias, sino también expertos analistas, editores de vídeo, técnicos de audio, diseñadores gráficos y creativos, programadores, animadores, analistas de datos, curadores de contenidos o gestores de redes sociales.

De esta forma, los primeros capítulos se centran en labores con las que a veces se empieza en una redacción de deportes: cómo hacer una buena crónica en directo minuto a minuto (liveblogging), cómo confeccionar y distribuir nuevos -y cortos- formatos de vídeo para todo tipo de plataformas, cómo trabajar con datos, hacer una buena curaduría de contenido o ser eficaz en la transmisión de mensajes a través de las redes sociales. También dedica un apartado a las técnicas que se requieren para trabajar en el gabinete de prensa o de comunicación de un club o de un organismo deportivo, una de las principales salidas laborales de la profesión en estos momentos, aunque en realidad no se trate de periodismo sino de comunicación o relaciones públicas.

Finalmente, incluye capítulos referidos a la importancia creciente del podcast, como formato emergente en el periodismo deportivo y como una narrativa disruptiva cada vez más apreciada y utilizada por periodistas con más experiencia y más solventes dentro de los medios; y al periodismo digital de largo formato (longform online journalism), cuyas técnicas probablemente no se le exijan a un recién llegado pero que aquí se incluyen porque conocerlas puede ayudar al desarrollo profesional de los periodistas.

El autor admite que en este libro no se han incluido de forma deliberada referencias a dos realidades que cobran proyección en la profesión: por un lado, la programación para periodistas ("la próxima generación de periodistas aprenderá a programar de la misma manera que en el pasado otros aprendimos a mecanografiar"); por otro, los esports ("hace poco hemos empezado a enseñar a los estudiantes a escribir crónicas de videojuegos y esas sesiones fueron realmente populares"). 

 Aspectos únicos del periodismo deportivo en la era digital

Lambert advierte al lector de que este manual no pretende sustituir sino complementar a otros libros académicos sobre periodismo deportivo que ya existen. Concretamente se refiere a estos cuatro, tres publicados en el Reino Unido y el cuarto en Estados Unidos:

. Andrews, P. (2014). Sports Journalism. A Practical Introduction (2ª ed.). Londres: Sage
. Steen, R. (2014). Sports Journalism: A Multimedia Primer (2ª ed.). Londres: Routledge
. Toney, J. (2013). Sports Journalism: The Inside Track. Londres: Bloomsbury
. Stofer, K; Schaffer, J; y Rosenthal, B. (2009). Sports Journalism: An Introduction to Reporting and Writing. Lanham: Rowman and Littlefield 

De estas lecturas, el propio autor extrae seis enseñanzas, seis aspectos, que son lo que hacen aún más singular al periodismo deportivo en la era digital:

1. El periodismo deportivo es una conversación

Los periodistas antes estaban acostumbrados a hablar con sus fuentes y luego contarlo a su audiencia. Hoy sus fuentes y su audiencia puede ser una y la misma. Las audiencias tienen capacidad para reaccionar al instante a lo publicado por un periodista, por lo que los mejores periodistas deportivos serán aquellos que puedan responder a esa misma velocidad.

Tip para periodistas deportivos: prepárate para unirte a la conversación si aún no lo has hecho.

2. El periodismo deportivo es un gran laboratorio

Los grandes eventos deportivos constituyen excelentes oportunidades para experimentar con nuevas fórmulas y técnicas narrativas. Los deportes ofrecen una gran ventaja para ello, ya que su cobertura puede planificarse con antelación suficiente, a partir de un calendario de competición prefijado con fechas y lugares.

Tip: prepárate para experimentar, para equivocarte o para intentar siempre algo diferente.

3. El periodismo deportivo es abrazar datos

La posibilidad de manejar grandes volúmenes de datos es uno de los grandes avances técnicos que la computación ha proporcionado al periodismo. Con una hoja de cálculo y todos los datos a mano, ahora el periodista puede hallar respuesta al significado de cada estadística en cuestión de segundos y completar así la crónica de lo sucedido.

Tip: intenta que los datos no te disuadan; los números en sí mismos puede que no sean interesantes, pero puedes encontrar historias tras ellos.

4. El periodismo deportivo es diversión

Hoy más que nunca los mejores periodistas deportivos también son aquellos que saben manejarse bien entre las pasiones de los fans y hacer que estos se lo pasen bien con la información

Tip: debes escribir de forma que la lectura sea entretenida; puede que llegues a ser el primero en contar una historia, pero si esa misma historia la cuenta otro de una forma más atractiva, esta se llevará a la audiencia con dos clics.

5. El periodismo deportivo cubre un producto de gran valor económico

No hay que perder de vista el valor comercial creciente y la globalidad de la temática sobre la que versa esta especialización. Mueve enormes cifras de aficionados que tienen un apetito insaciable de historias, opiniones o predicciones de su club o de su deporte favorito.

Tip: cuantas más personas haya escribiendo sobre deportes, más importante será si logras destacar.

6. El periodismo deportivo cubre una temática de gran valor político

Parece ya superada esa fase de la historia en la que desde las propias redacciones se instaba a no mezclar en la información deporte con política (stick to sports), pero la cobertura de las competiciones se hace más entendible cuando se aborda su contexto, tanto para quien escribe como para quien lee.

Tip: el periodismo deportivo hace tiempo que dejó de limitarse solo a los noventa minutos de juego en el césped o a aquello que ocurre dentro de un velódromo o en un ring de boxeo; necesitas entender la foto completa de la historia.
 
En suma, como el mismo Lambert señala, en un proceso de cambio continuo el periodista que llega -así como aquel que ya ha llegado desde hace tiempo- a la redacción, debe seguir formándose y no dudar en experimentar con las nuevas herramientas y fórmulas narrativas que estén a su disposición para cubrir el deporte de una manera más acorde a los nuevos hábitos y necesidades del aficionado. Parece claro que cuanto más cercano con el fan se muestre ese periodismo deportivo, más posibilidades de éxito tendrá.