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lunes, 15 de julio de 2013

Pautas para la escritura de los nombres de competiciones deportivas

El periodista deportivo tiene que hacer frente a menudo a multitud de interrogantes que surgen a la hora de escribir adecuadamente el nombre de determinadas competiciones deportivas, pero no siempre tiene a mano una solución clara ni unívoca. Si bien para las cuestiones generales la Ortografía de la Lengua Española (2010) nos ofrece la mayoría de las respuestas, nuestra consulta ha de extenderse a otros manuales, los libros de estilo, que son los textos que recogen las últimas novedades que se producen en el idioma y establecen una serie de normas de uso para resolver las dudas y evitar los errores más habituales que se producen a diario en la redacción de textos periodísticos.

Sin embargo, ni todos los medios deportivos ni la mayor parte de las redacciones de Deportes de medios generalistas cuentan con un manual de estilo específico para este ámbito. Este tipo de obras siguen siendo excepcionales y, cuando existen, son concebidas para el uso particular de los redactores de un medio, por lo que las recomendaciones y pautas contenidas en ellos no siempre son coincidentes ni aplicables más allá de ese periódico o sección en concreto.

Ante la próxima celebración de algunos de los principales acontecimientos deportivos internacionales de este año en varias modalidades como la natación, el atletismo o el baloncesto, hemos considerado oportuno desde este blog recordar algunas pautas elementales para escribir de forma correcta el nombre de cualquier competición:

¿En singular o en plural?

1. ¿Mundial o Mundiales? Esta es una de las principales disyuntivas que se plantean asiduamente en el lenguaje deportivo. Lo correcto es escribirlo en singular cuando se trate de un campeonato de un solo deporte, normalmente en modalidades de equipo en los que hay un título en juego (el Mundial de Brasil , Copa Mundial de la FIFA 2014), y de algunos deportes individuales donde solo haya un podio al que subirse o un trofeo que levantar (Mundial Match Play de golf). 

2. Por el contrario, en los Campeonatos del Mundo donde hay varias disciplinas o especialidades, será preferible el plural. Así diremos Mundiales de atletismo de Moscú (en un Mundial de atletismo se celebran carreras, saltos, lanzamientos, pruebas combinadas y marcha) y Mundiales de natación de Barcelona (además de la natación, esta competición alberga los torneos de sincronizada, saltos de trampolín, natación en aguas abiertas y waterpolo).

3. No obstante, en estos casos se podrá usar el singular si nos referimos en concreto al título de una especialidad en concreto de las muchas que acoja ese campeonato (Yelena Isinbayeva logró el Mundial de salto con pértiga).

4. Estas normas son aplicables también para los Campeonatos de Europa (Europeo/Europeos) y de España (Nacional/Nacionales).

¿En mayúscula o en minúscula?

5. Los nombres de las competiciones deportivas se escriben con mayúscula en todos sus elementos significativos, normalmente sustantivos y adjetivos (Copa Libertadores de América, Gran Premio de Jerez).

6. Sin embargo, irán en minúscula las referencias genéricas que los antecedan o artículos, preposiciones y conjunciones que se integren en dichos nombres (Masters de Augusta, la Copa del Mundo, torneo de Wimbledon). 

7. Tampoco se escribirá con mayúscula la referencia a la modalidad, disciplina o categoría que acompañe al término principal, esto es, la mera denominación del evento (Copa del Mundo de vela, Campeonato de Europa de atletismo en pista cubierta, Nacional juvenil de halterofilia).

8. Cuando se haga una referencia retrospectiva o genérica para hablar de varias ediciones de un mismo campeonato, se escribirá normalmente en minúscula (la participación española en los mundiales de fútbol). A este respecto, no hay consenso y algunos medios optan por la mayúscula (la historia de los Mundiales).

¿En español o en su idioma original?

9. En la medida de lo posible, trataremos de utilizar el nombre castellanizado de la competición siempre que su uso esté extendido entre la población y que esté formado por palabras recogidas en el diccionario: Liga de Campeones (mejor que Champions League), Liga Europa (mejor que Europa League), Gran Premio (mejor que Grand Prix), Maratón de Boston (mejor que Boston Marathon) o Circuito Mundial (mejor que World Tour).

10. No obstante, se preferirá la denominación original cuando se trate de competiciones que son universalmente conocidas por su nombre extranjero, con el fin de evitar que una traducción más o menos forzada pueda traer consigo una dificultad de identificación o comprensión en el lector. Son los casos, entre otros muchos, de: Eurobasket (o Europeo de baloncesto en una segunda denominación), Super Bowl (escrito en dos palabras), Grand National (competición de turf) o los nombres de las principales ligas (Bundelisga, Premier League, Serie A, ...).

11. Pese a todo ello, en muchas ocasiones será la pauta de cada medio, de acuerdo a su criterio editorial y a la marca de estilo a la que tenga acostumbrados a sus lectores, la que determine que la opción de escribir un nombre de una competición sea la traducida o la original. Así, según el periódico de que se trate, podremos leer Ryder Cup o Copa Ryder de golf; America´s Cup o Copa del América (la Copa América es la de fútbol; en el nombre original de la competición de vela hay un genitivo sajón); o Tour de Flandes o Vuelta a Flandes (en este último caso, la tendencia más extendida es la de traducir como vuelta todas las rondas ciclistas que no se disputen en Francia (Tour) o en Italia (Giro de Lombardía)).



FUENTES

AGENCIA EFE (2005). Manual de Español Urgente (16ª edición)
EL MUNDO DEPORTIVO (1995). Libro de Estilo
EL PAÍS (1990). Libro de Estilo 
EL PERIÓDICO (2007). Libro de Estilo
GONZÁLEZ-PALENCIA, Rafael; MENDAÑA, José Carlos (2012). Libro de Estilo Marca
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA Y ASOCIACIÓN DE ACADEMIAS DE LA LENGUA ESPAÑOLA (2010). Ortografía de la lengua española
ROJAS TORRIJOS, José Luis (2005). La información y el deporte. Libro de estilo para la prensa deportiva andaluza


lunes, 10 de enero de 2011

El uso de las mayúsculas en los equipos y torneos deportivos, según la Nueva Ortografía

La Nueva Ortografía, confeccionada por la Asociación de Academias de la Lengua Española, arroja algo de luz también en lo que se refiere al uso de las mayúsculas en algunas denominaciones de equipos y torneos deportivos. Si bien una de las funciones principales de la letra en alta es identificar los nombres propios, a menudo a los redactores nos surgen dudas sobre cuáles son los elementos que conforman esos nombres y qué otros requieren de minúscula al no estar incluido en ellos.

También en el ámbito de la información deportiva es habitual este tipo de disyuntivas, sobre todo en lo relacionado con los nombres de competiciones, al estar compuestas por una multiplicidad de términos, y las denominaciones popularmente conocidas de equipos, clubes y selecciones nacionales que se emplean como alternativa a los nombres oficiales para evitar repeticiones. Estas dudas se plasman en los diferentes libros y hojas de estilo existentes, cuyas recomendaciones no son siempre coincidentes.

Para empezar, los académicos dejan claro algo a lo que muy poco se puede objetar: que "se escriben con mayúscula inicial los elementos léxicamente significativos (por lo general, sustantivos y adjetivos) que forman parte de las denominaciones oficiales de los equipos deportivos". Sin embargo, parece más discutible su siguiente afirmación: "también se escriben con mayúscula inicial las denominaciones estilísticas alternativas (sic) que se utilizan para referirse a las selecciones nacionales, basadas normalmente en el color de la camiseta de los jugadores", tales como la Roja (España o Chile), la Tricolor (México), la Naranja Mecánica (Holanda) o los All Blacks (selección de rugby de Nueva Zelanda, que en baloncesto se hacen llamar Tall Blacks). En los ejemplos que aparecen en esta obra, también incluyen la Albiceleste (Argentina) y la Canarinha (Brasil), dos fórmulas que, sin embargo, casi siempre aparecen en minúscula en los periódicos deportivos, de la misma forma que ocurre con la squadra azzurra (Italia) o la verdeamarelha (también Brasil).

En cualquier caso, no solo son los colores de las camisetas los que originan estas denominaciones, que, efectivamente, suelen escribirse en mayúscula. Así se escriben, por ejemplo, los Elefantes (Costa del Marfil), los Plavi (Serbia y Montenegro), las Águilas Negras de Nigeria, los Socceroos australianos, los Lions ingleses o la Mannchasft (Alemania).

No obstante, según la Nueva Ortografía, deberán escribirse siempre con minúsculas los sustantivos y adjetivos apelativos que se emplean para referirse a jugadores, seguidores y equipos: los azulgranas (adviértase que ahora se escribe así, en plural, y no los azulgrana, como suele hacerlo la prensa deportiva), los colchoneros, los leones, los periquitos o los merengues.

Este mismo criterio sería en principio extrapolable a los adjetivos con que son conocidos equipos de otros países cuando se refieren a los colores del club (los rossoneri (Milan o Milán), los bianconeri (Juventus), etc.), pero se impone la mayúscula en muchos casos, especialmente en los apelativos de clubes ingleses (Spurs (Tottenham), Gunners (Arsenal), Reds (Liverpool).

Por otra parte, la Nueva Ortografía señala que los torneos deportivos se escribirán en mayúscula en todos sus elementos significativos (Campeonato Mundial de Motociclismo, Vuelta Ciclista a España, Copa Libertadores de América, Gran Premio de España de Fórmula Uno). Esto, que parece una evidencia incuestionable, se torna un problema cuando muchas veces, por una cuestión de espacio y de economía del lenguaje, no se escribe el nombre exacto de la competición y, en su lugar, se emplean fórmulas alternativas como Nacional (en vez de Campeonato de España), Europeo (Campeonato de Europa) o Andaluz (Campeonato de Andalucía). Al no mantenerse su nombre oficial, ¿se escribe en mayúscula o en minúscula el nombre de la modalidad? ¿Es incorrecto escribir Copa del Mundo de vela si ni siquiera estamos haciendo referencia expresa a la clase o especialidad (Láser, Tornado) de la que se trata?

La nueva obra académica da así respuesta a algunas dudas sobre la correcta escritura de palabras en el ámbito periodístico deportivo, pero no a todas. Habrá que completarlas y, mientras tanto discutirlas, a través del uso que hagan de ellas los medios de comunicación, ya que son estos, al fin y al cabo, los que fijan el modelo lingüístico actual.

martes, 21 de diciembre de 2010

Los extranjerismos deportivos cambiantes según la Nueva Ortografía

El periodismo deportivo ha ido introduciendo en la lengua común multitud de palabras y expresiones de procedencia extranjera, debido sobre todo al hecho de que la mayoría de las disciplinas nacieron y se desarrollaron inicialmente en otros países (de manera destacada el Reino Unido; en las últimas décadas, Estados Unidos; Francia en el caso de disciplinas como la hípica, deportes aéreos, ciclismo o alpinismo; y Japón en muchas de las artes marciales), de cuyos idiomas llegaron para conformar una terminología amplia y variada.

Muchos de estos extranjerismos deportivos son realmente superfluos o innecesarios porque designan conceptos para los que ya existen correspondencias en español (tenis de mesa-ping pong, tie break-muerte súbita, safety car-coche de seguridad, indoor-bajo techo), mientras que otros tantos son necesarios porque se refieren a nuevas realidades (boxes, pívot, croché, melé) o están simplemente muy extendidos entre la población y se han mantenido en su grafía original (maillot, turf, handicap, playoff, set).

Ante esta llegada masiva de extranjerismos para definir nuevas realidades dentro del idioma en general y del lenguaje deportivo en particular, la Asociación de Academias de la Lengua Española, en su esfuerzo permanente por estandarizar la norma y un uso panhispánico del idioma, se ha decantado claramente por la hispanización de cuantos más términos foráneos mejor, teniendo en cuenta tres principios fundamentales: la afinidad fonética, la etimología y el uso.

Así queda plasmado en la recientemente publicada Nueva Ortografía, donde los académicos apuestan por adaptar la escritura originaria de todas las palabras procedentes de otras lenguas prescindiendo de las letras que no tienen reflejo en su pronunciación. Así, por ejemplo, ahora se escribirá yudo (en lugar de 'judo'), mánayer (y no 'manager'), yúnior (en vez de 'junior') o márquetin (y no 'marketing').

En este sentido, la Nueva Ortografía sigue la línea iniciada por el Diccionario Panhispánico de Dudas (2005), que ya recogía la necesidad de adaptar la pronunciación o de la grafía de palabras extranjeras cuando las posibles equivalencias se encaminan a "preservar el alto grado de cohesión entre forma gráfica y pronunciación característico de la lengua española".

Esta adaptación al español se hace por dos vías: o bien manteniendo la grafía original pero con pronunciación y acentuación española (máster, tránsfer) o bien conservando la pronunciación original aun habiendo adaptado la forma extranjera al sistema gráfico español (pádel, esprín).

La Nueva Ortografía también señala que, en el caso de los extranjerismos más extendidos, se podrá mantener la grafía y pronunciación originarias siempre y cuando se escriban con cursiva o comillas para señalar su carácter ajeno a la ortografía del español. No obstante, advierte de que el hecho de que una voz extranjera tenga un uso internacional no significa que haya que bloquear el proceso de adaptación a la lengua española, al que hay que considerar siempre en marcha.

Por todo ello, no es de extrañar que de aquí a unos años la ortografía de muchos extranjerismos sea muy distinta a la que hoy conocemos y que, por ejemplo, sean habituales escrituras como bogui ('bogey'), ápercat ('uppercut') o rali ('rally'), al igual que está ocurriendo, siempre en algunos países más que en otros, con cadi ('caddie'), derbi ('derby'), crac ('crack'), ranquin ('ranking') o ampáyer ('umpire'),

Está claro que el tiempo dará y quitará razones. Entretanto, mientras los académicos se deciden a incluir nuevas voces en los diccionarios, los medios de comunicación seguirán registrando nuevos usos y dando forma a nuevos vocablos importados.