
La representación de la mujer en el discurso cultural y social de los medios de comunicación y la proyección de las identidades femeninas a través de los contenidos de los diferentes formatos periodísticos y comunicativos centrarán el debate en el I Congreso Internacional de Comunicación y Género, que se desarrollará en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla entre los próximos 5 y 7 de marzo.
La crítica feminista esgrime como uno de sus argumentos más contundentes que las mujeres siguen estando poco representadas en los medios de comunicación y que, cuando aparecen, en muchas ocasiones lo hacen desde una posición asociada a los roles más tradicionales. A su juicio, este tratamiento discriminatorio de las noticias se da tanto en la selección, distribución y composición de los contenidos, que son predominantemente masculinos, como en su presentación formal, al hacer uso de un discurso que incurre con facilidad en tópicos y estereotipos que denotan menosprecio hacia el sexo femenino.
De esta forma, el periodismo aparece como un ejemplo significativo -y casi paradigmático- en el que se produce una asimetría habitual entre el espacio que ocupa el hombre y el que los medios de comunicación otorgan a la mujer en calidad de protagonistas de la información. La mujer se torna más invisible en los medios de comunicación a pesar de que ocupa espacios sociales más relevantes que antaño.
Asimismo, esta invisibilidad de la mujer en los contenidos periodísticos es algo que no se sostiene si nos atenemos a la aplicación de criterios estrictamente noticiosos, pues a menudo se producen muchos más logros femeninos de los que finalmente aparecen en los medios y, por ende, de los que finalmente llegan a tener conocimiento los ciudadanos. Al no otorgar una importancia suficiente a noticias que pueden merecer de manera objetiva una mejor valoración periodística, los medios de comunicación son culpados por ayudar con su conducta a afianzar las desigualdades aún existentes entre ambos sexos.
Como consecuencia de esta situación, las administraciones estatal y autonómicas españolas han incorporado medidas para el fomento de la igualdad en los medios de comunicación, con reglas específicas para los de titularidad pública, mientras organismos e instituciones han promovido y editado guías, folletos y manuales con recomendaciones y propuestas encaminadas a erradicar el lenguaje sexista de la sociedad. Dentro de las estrategias emprendidas por los medios de comunicación para erradicar un tratamiento informativo discriminatorio, sobresale por su singularidad, la Defensoría de la Igualdad creada en el año 2010 por el diario El Periódico.
Esta figura, que va más allá de las funciones tradicionales de los ombudsmen y de la que no existen referencias similares en ningún medio de comunicación español ni europeo, tiene como objetivo no solo mejorar la calidad de los contenidos de este rotativo haciéndolos más diversos y paritarios, sino también defender la imagen pública de la mujer haciendo todo lo posible para que su medio contribuya a construir una realidad acorde a la sociedad del siglo XXI, que tome en consideración e incluya voces femeninas y utilice un lenguaje desprovisto de estereotipos y alejado de discriminaciones.
La creación de la Defensoría de la Igualdad constituye toda una oportunidad para los medios de comunicación y demuestra que desde el periodismo se puede aportar algo más que un grano de arena para mejorar los contenidos informativos y, con ellos, acelerar el avance hacia la igualdad en muchos otros ámbitos de la sociedad.
Durante tres jornadas, este congreso acogerá conferencias, mesas redondas y paneles de comunicaciones donde tomarán parte más de un centenar de profesores e investigadores procedentes de centros de estudios y universidades españolas y de otros países como Portugal, México, Argentina, Colombia, Perú o México. Todo este conjunto de aportaciones servirá para realizar una puesta en común sobre las principales líneas de investigación en comunicación y género que están desarrollando en el ámbito iberoamericano.
La crítica feminista esgrime como uno de sus argumentos más contundentes que las mujeres siguen estando poco representadas en los medios de comunicación y que, cuando aparecen, en muchas ocasiones lo hacen desde una posición asociada a los roles más tradicionales. A su juicio, este tratamiento discriminatorio de las noticias se da tanto en la selección, distribución y composición de los contenidos, que son predominantemente masculinos, como en su presentación formal, al hacer uso de un discurso que incurre con facilidad en tópicos y estereotipos que denotan menosprecio hacia el sexo femenino.
De esta forma, el periodismo aparece como un ejemplo significativo -y casi paradigmático- en el que se produce una asimetría habitual entre el espacio que ocupa el hombre y el que los medios de comunicación otorgan a la mujer en calidad de protagonistas de la información. La mujer se torna más invisible en los medios de comunicación a pesar de que ocupa espacios sociales más relevantes que antaño.
Asimismo, esta invisibilidad de la mujer en los contenidos periodísticos es algo que no se sostiene si nos atenemos a la aplicación de criterios estrictamente noticiosos, pues a menudo se producen muchos más logros femeninos de los que finalmente aparecen en los medios y, por ende, de los que finalmente llegan a tener conocimiento los ciudadanos. Al no otorgar una importancia suficiente a noticias que pueden merecer de manera objetiva una mejor valoración periodística, los medios de comunicación son culpados por ayudar con su conducta a afianzar las desigualdades aún existentes entre ambos sexos.
Como consecuencia de esta situación, las administraciones estatal y autonómicas españolas han incorporado medidas para el fomento de la igualdad en los medios de comunicación, con reglas específicas para los de titularidad pública, mientras organismos e instituciones han promovido y editado guías, folletos y manuales con recomendaciones y propuestas encaminadas a erradicar el lenguaje sexista de la sociedad. Dentro de las estrategias emprendidas por los medios de comunicación para erradicar un tratamiento informativo discriminatorio, sobresale por su singularidad, la Defensoría de la Igualdad creada en el año 2010 por el diario El Periódico.
Esta figura, que va más allá de las funciones tradicionales de los ombudsmen y de la que no existen referencias similares en ningún medio de comunicación español ni europeo, tiene como objetivo no solo mejorar la calidad de los contenidos de este rotativo haciéndolos más diversos y paritarios, sino también defender la imagen pública de la mujer haciendo todo lo posible para que su medio contribuya a construir una realidad acorde a la sociedad del siglo XXI, que tome en consideración e incluya voces femeninas y utilice un lenguaje desprovisto de estereotipos y alejado de discriminaciones.
La creación de la Defensoría de la Igualdad constituye toda una oportunidad para los medios de comunicación y demuestra que desde el periodismo se puede aportar algo más que un grano de arena para mejorar los contenidos informativos y, con ellos, acelerar el avance hacia la igualdad en muchos otros ámbitos de la sociedad.
Durante tres jornadas, este congreso acogerá conferencias, mesas redondas y paneles de comunicaciones donde tomarán parte más de un centenar de profesores e investigadores procedentes de centros de estudios y universidades españolas y de otros países como Portugal, México, Argentina, Colombia, Perú o México. Todo este conjunto de aportaciones servirá para realizar una puesta en común sobre las principales líneas de investigación en comunicación y género que están desarrollando en el ámbito iberoamericano.

