miércoles, 18 de abril de 2012

San Millán celebrará un seminario internacional sobre el uso del lenguaje en el periodismo deportivo

En un año olímpico, el deporte y, con él, el periodismo deportivo son noticia. Tanto es así que, para los próximos meses, diversas universidades e instituciones españolas tienen previsto celebrar congresos, jornadas y seminarios relacionados sobre la relevancia social y lingüística adquirida por esta área de especialización periodística.

Precisamente, el uso del idioma en el periodismo deportivo centrará el debate en la séptima edición del Seminario Internacional de Lengua y Periodismo, que se celebrará los días 10 y 11 de mayo próximos en el monasterio de Yuso, en la localidad de San Millán de la Cogolla (La Rioja).

En el seminario 'El español en el periodismo deportivo', organizado por la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) y la Fundación San Millán de la Cogolla, periodistas, lingüistas y profesores universitarios analizarán durante dos jornadas las principales aportaciones idiomáticas y los diferentes usos del lenguaje empleado en medios especializados en deporte y en secciones y programas deportivos de medios de comunicación generalistas.

Entre otras cuestiones, se abordarán en esta cita académica cuestiones como la importancia del lenguaje periodístico deportivo y su presencia creciente en los diccionarios, el grado de repercusión e influencia en el lenguaje social, el sexismo, los neologismos y extranjerismos, la adaptación del lenguaje a los retos tecnológicos y a las nuevas disciplinas, así como la terminología y los libros de estilo.

El Seminario de Lengua y Periodismo cumple este año su séptima edición. Desde el año 2006 la Fundación San Millán de la Cogolla y la Fundéu han reunido en esta cita anual de carácter internacional a prestigiosos periodistas y expertos en el lenguaje para debatir y aunar conocimientos sobre temas de periodismo y del idioma español.

Hasta la fecha este seminario se ha celebrado con los siguientes títulos: "El español en la prensa de los Estados Unidos" (2006); "El español en los noticieros a ambos lados del Atlántico" (2007); "El español de los jóvenes" (2008); "Mujer y lenguaje en el periodismo en Español" (2009); "Los periodistas como maestros del español" (2010); y "El periodismo y el lenguaje políticamente correcto".

A medida que se aproxime la fecha de la celebración, iremos ampliando en este blog detalles sobre los contenidos y participantes en este seminario.

martes, 10 de abril de 2012

Guía rápida para la cobertura periodística del judo en los Juegos Olímpicos de Londres


El judo (o yudo, según reza la Nueva Ortografía, 2010) será uno de los deportes que generen mayores expectativas para la consecución de medallas entre las delegaciones participantes en los próximos Juegos Olímpicos de Londres. Aunque solo sea por unos días, los países centrarán sus miradas en los tatamis del recinto ferial ExCel, donde se dirimirán nada menos que 56 metales. Una vez más, la carrera internacional para escalar puestos en el medallero que se produce cada cuatro años devolverá transitoriamente al judo al carril mediático que ya ocupa en Japón, la cuna de la disciplina, y en otros países europeos como Francia, granero tradicional de éxitos en este deporte.

No en vano, el judo es uno de los cuatro estilos principales de lucha deportiva más practicados hoy en día en todo el mundo y todo un clásico en la programación de los Juegos. Lo es desde Tokio 1964, cita en la que se convirtió en la primera arte marcial olímpica y desde la que se expandió definitivamente a otros muchos países. Ya asentada de forma permanente en el programa oficial desde Munich 1972, la modalidad evolucionó hasta incluir también la categoría femenina, primero en Seúl como demostración y luego de manera oficial en Barcelona 1992.

Hasta ahora, entre las artes marciales, solo el taekwondo ha podido seguir los pasos del judo. Además de judocas, hay taekwondistas olímpicos desde Seúl 88 (demostración) y Barcelona 92 (oficialmente). No es una casualidad que el judo llegara a los Juegos en su país de origen y que el taekwondo iniciara su particular carrera olímpica en la tierra en la que nació y se desarrolló como modalidad, Corea del Sur. 

Las inclusiones de modalidades, especialidades o pruebas en el programa olímpico responden a varios criterios, entre los que también figura el grado de desarrollo alcanzado por ciertos deportes en el país designado como sede. Así, aconteció, por ejemplo, cuando la pelota vasca fue incorporada, como demostración eso sí, en los Juegos de Barcelona. Quizá el kárate, que anduvo cerca de entrar en el programa de Londres 2012 al igual que el squash, deba esperar por ello a que la antorcha llegue de nuevo en Japón.

Como decíamos antes, en el torneo olímpico de judo hay muchas medallas en liza (hay que recordar que, a diferencia de otros deportes, en judo el cuarto puesto también tiene medalla de bronce por el sistema de calificación). La programación olímpica para este verano será similar a la de Pekín 2008 al incluir competiciones en 14 categorías diferentes, siete masculinas y otras tantas femeninas, divididas por diferentes horquillas de pesaje (las de los hombres oscilan entre desde menos de 60 kilos hasta más de 100, mientras que en mujeres van desde menos de 48 a más de 78). En ambos casos reciben, por este orden, las siguientes denominaciones: superligero, semiligero, ligero, semimedio, medio, semipesado y pesado.

Al ser un deporte poco habitual en los medios de comunicación, la cobertura del torneo de judo por parte de algunos periodistas este verano requerirá de unas nociones mínimas del reglamento y la terminología, que está plagada de palabras extranjeras (en japonés en este caso) y cuyo significado deberá explicarse o traducirse para garantizar la comprensión de las informaciones por parte del gran público.

Este deporte consiste en la lucha entre dos judocas, que buscan derribar al oponente usando una serie de técnicas y movimientos (wazas) para proyectar golpes o inmovilizar al rival y así obtener una puntuación. Se puede vencer de varias formas: o bien por un ippon directo, por la suma de puntos no directos o por descalificaciones (hansoku-make) y penalizaciones leves (shido) del rival, que son acumulativos (cuatro shidos equivalen a un hansoku-make, y, por tanto, al final del combate).

El ippon es la máxima puntuación (10 puntos) que otorga la victoria a uno de los contrincantes y pone término a la pelea. Este se logra cuando se realiza una proyección limpia en la que el rival cae de espaldas, con suficiente fuerza y velocidad, o bien cuando se inmoviliza al rival con la espalda pegada al suelo durante 30 segundos. Es el equivalente al K.O. en el boxeo. Podría traducirse como punto vencedor, si bien lo habitual es utilizar su denominación original en japonés.

Cuando no se consigue un ippon, se gana por puntos; con la suma, por este orden, de wazaris (dos), yukos y kokas. Dos wazaris equivalen a un ippon y se logran al inmovilizar al rival en el suelo durante menos de 30 segundos o al proyectar al adversario de forma menos contundente que el ippon; el yuko, que se consigue con una proyección que no llega al casi ippon o al posar el costado del rival en el suelo entre 20 y 25 segundos; y la koka, que es la puntuación mínima y se logra posando en el tatami la pierna o el glúteo del oponente o con una inmovilización de entre 10 y 20 segundos. 

El judo será, por méritos propios, uno de los focos de atención periodística en los próximos Juegos Olímpicos. De las medallas que en ese torneo se consigan o, al menos, del número de deportistas que lleguen a pelear por ellas, dependerá en buena medida el espacio que le concederán los medios de comunicación.

lunes, 2 de abril de 2012

Un libro recorre 125 años de historia de periodismo deportivo en Portugal y el resto de Europa

El hecho diferencial del deporte como producto periodístico diario es un fenómeno común en la Europa Meridional (España, Portugal, Francia e Italia), que es la zona del mundo donde más ha proliferado este tipo de prensa especializada y donde se han forjado las principales escuelas periodísticas en este campo informativo.

Para muchos expertos esta localización de la prensa deportiva diaria tiene mucho que ver con la circunstancia de que en los países latinos del sur del continente, a diferencia de otros como el Reino Unido, Alemania y Holanda, no existen periódicos tabloides o de corte popular-sensacionalista, lo que ha originado que la prensa deportiva sea precisamente la que más se aproxime formalmente a este modelo de diarios, ocupe ese nicho de mercado y se haya convertido en la información más leída y demandada por los ciudadanos.

Además, en su proceso evolutivo, este tipo de periodismo ha llegado a convertirse en un actor social de primer orden, ya que, al dar a conocer los logros de equipos y deportistas y despertar emociones, contribuye a reforzar la cohesión y la identificación cultural de ciudades, regiones y países. El deporte, y con él el periodismo deportivo, ha sido y es una parte integrante de la estructura histórica, cultural y social de las principales naciones europeas.

De todo ello se ocupa el historiador e investigador Francisco Pinheiro en su obra História da Imprensa Desportiva em Portugal (2011), un texto que propone un largo recorrido con multitud de paradas por la historia del periodismo deportivo luso como un fenómeno que surge y se desarrolla dentro de un contexto europeo con el que guarda muchas similitudes y afinidades, especialmente con los vecinos España y Francia, y que posteriormente se extiende a territorios de ultramar lusófonos como Angola y Mozambique.

El libro, que representa una continuación de la tesis doctoral História da Imprensa Periódica Desportiva Portuguesa (1875-2000) que Pinheiro leyó en la Universidad de Évora en el año 2009, ofrece a lo largo de 18 capítulos una visión retrospectiva de esta especialización periodística desde sus albores, allá por la segunda mitad del siglo XIX, pasando por diversas etapas hasta llegar a nuestros días.

Para hacer este recorrido, Pinheiro opta por una definición de deporte en su sentido más amplio que incluye como modalidad a la tauromaquia, una de las materias predominantes en las primeras publicaciones especializadas no diarias aparecidas en Portugal a partir de 1875, muy ligadas a la tradición (caza o tiro), a la vocación educativa del sport (gimnasia) y a la política del momento.

Debido al influjo del pujante periodismo deportivo en países del entorno, pronto se incorporarían a esta nómina las revistas sobre automovilismo y, sobre todo, ciclismo, una disciplina que llegó a ser deporte rey antes que el fútbol y acaparó espacios de privilegio en los medios de comunicación de la Europa continental durante la primera mitad del siglo XX. No obstante, en el caso portugués el balompié se ganó el estatuto de tema dominante a partir de la década de 1910, a raíz sobre todo de la fundación de los que hoy siguen siendo los principales clubes futbolísticos nacionales.

Pese a que la prensa deportiva diaria sobresale hoy en Portugal con tres cabeceras de referencia (A Bola, bisemanario fundado en Lisboa en 1945 y transformado en diario en 1995; Record, nacido como semanario en 1949; y O Jogo, 1985), se trata, sin embargo, de un fenómeno que llegó a este país años más tarde que a los demás.

Así, mientras que los primeros diarios especializados llegaron al Reino Unido en 1859 (Sporting Life), a Francia en 1892 (Le Vélo), a España en 1906 (El Mundo Deportivo) y a Bélgica en 1907 (Les Sports), la senda lusa no se abriría hasta 1924 con la creación del Diário de Sport, una cabecera experimental que tendría una vida efímera (de apenas 63 números), en una época en la que la información deportiva predominante seguía correspondiendo al periodismo generalista.

Entre las conclusiones a las que llega Pinheiro en este concienzudo trabajo historiográfico, destaca la relevancia del periodismo deportivo no solo transmisor del saber y la cultura a partir de la producción textual, sino también como constructor de una memoria histórico-deportiva gracias a la proliferación del fotoperiodismo especializado y a la relevancia adquirida también por caricaturistas e ilustradores. Se puso de manifiesto desde muy pronto que se trataba de un periodismo de un extraordinario cariz visual y, desde entonces, no ha dejado de serlo.

A lo largo del viaje aquí propuesto se mencionan y analizan hasta 940 periódicos especializados en materia deportiva (junto con referencias a radio y televisión), con lo que se conforma un corpus documental y bibliográfico ingente, que permite conocer un poco más la historia deportiva europea y abre múltiples puertas para la realización de nuevos trabajos de investigación.