miércoles, 30 de mayo de 2012

¿Cuáles son los extranjerismos más innecesarios en el periodismo deportivo?

Las debilidades y peligros del periodismo deportivo son muy similares a los que acechan al periodismo en general (trivialización de los contenidos, abuso de frases hechas y palabras vacías de contenido, impropiedades léxicas, acercamiento a las formas más coloquiales del idioma, etc.), si bien en este ámbito especializado es donde más proliferan los extranjerismos, que, en muchos casos, son necesarios, pero en otros no tanto.

Aunque ya nos hemos referido con anterioridad en este blog a esta cuestión, no está de más recordar ahora cuáles son aquellas voces foráneas que se emplean con mayor frecuencia en los medios de comunicación deportivos y que, sin embargo, resultan superfluas al existir equivalencias en nuestro idioma para definir un mismo concepto o regla de juego.

En algunos supuestos, más por que su incorrección, el motivo de su inclusión en esta lista es el abuso que de ellos se hace por parte de los periodistas. Con carácter general, hay que recordar siempre que cuantas más variantes léxicas utilicemos en nuestros textos, más rica y atractiva será la información que ofrezcamos al público.

Entre los extranjerismos deportivos habituales más innecesarios se encuentran los siguientes:


  • amateur: aficionado o no profesional
  • average o averaje: diferencial, promedio o coeficiente
  • center: pívot o centro
  • dribbling: regate o gambeta
  • evento: acontecimiento, cita, acto, presentación o celebración
  • foto finish: foto de llegada
  • hat trick: triplete o tripleta
  • indoor: (competición) en pista cubierta o bajo techo
  • let: repetición o bola nula
  • lob: globo
  • manager o mánayer: representante o agente (de un deportista), director, gerente, administrador o apoderado
  • match: encuentro, partido, partida o combate
  • míster: entrenador, preparador o técnico
  • net: red
  • outdoor: al aire libre
  • playoff: liguilla final, eliminatoria, segunda fase, fase final, serie semifinal, serie final o desempate (golf)
  • rookie: novato, principiante o debutante en una competición
  • safety car: coche de seguridad
  • score: resultado, gol, tanto, puntuación, puntaje o marcador
  • stop and go: para y sigue
  • training: entrenamiento, adiestramiento o perfeccionamiento
  • tránsfer: pase internacional
  • warm up: calentamiento o vuelta de calentamiento
  • warning: aviso
  • winner: golpe ganador
  • wild card: tarjeta de invitación, invitación o equipo comodín (fútbol americano) 

  • viernes, 25 de mayo de 2012

    El idioma del deporte centrará el debate en los Cursos de Verano de la Universidad de Cádiz en San Roque

    En un año olímpico como este, el deporte es más noticia. Y lo es en su dimensión más amplia y diversa. Como consecuencia de la expectación extraordinaria que generan cada cuatro años unos Juegos, el periodismo deportivo también se sitúa en el punto de mira de los ciudadanos, que, durante algo más de dos semanas, seguirán la participación de sus compatriotas en muchas de la 38 disciplinas de que consta el programa olímpico.

    La dimensión especial del deporte en los Juegos se traslada de forma directamente proporcional a la cobertura que han de hacer los medios de comunicación. De las horas que estos dediquen al acontecimiento y de la forma en que transmitan lo que allí suceda dependerá en buena medida la imagen de credibilidad y prestigio que el periodismo tenga que granjearse de nuevo ante la sociedad. El periodismo deportivo también se la juega este verano en Londres.

    Por todo ello, no es de extrañar que en estos últimos meses, las reflexiones y el estudio sobre el correcto desempeño profesional del periodista deportivo, tanto desde el punto de vista ético como del idiomático, se hayan anclado como objetivo prioritario y eje central de jornadas, seminarios y cursos de especialización en diferentes universidades e instituciones.

    Si hace unas semanas, el Monasterio de Yuso en San Millán de la Cogolla acogió con notorio éxito el VII Seminario Internacional de Lengua y Periodismo 'El español en el periodismo deportivo', el próximo mes de julio, a solo unos días de la cita olímpica, el debate sobre la importancia que reviste el lenguaje del deportivo y su repercusión social y lingüística, así como las nuevas tendencias de esta área de especialización periodística, se trasladará a cursos de verano de diversos centros académicos.

    Entre los días 16 y 18 de julio, la primera de las citas será el seminario 'Lenguaje y deporte', dentro de los Cursos de Verano que celebrará, en su XXXII edición, la Universidad de Cádiz (UCA) en la localidad de San Roque. En esta actividad docente, que coordinan el catedrático de Lengua Española de la UCA José María García, el miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española Francisco Muñoz y el también académico y coordinador general de la Fundéu, Alberto Gómez Font, se pondrán de relieve diversos aspectos del lenguaje deportivo y su relación con la lengua general.

    Durante tres jornadas de conferencias y mesas redondas, lingüistas y periodistas analizarán diversos aspectos léxicos, como extranjerismos e impropiedades dentro del lenguaje del deporte en general y del fútbol en particular. Los ponentes que intervendrán en este seminario son, por este orden, el académico Francisco Muñoz; el exfutbolista y director de la Escuela de Estudios Universitarios del Real Madrid, Emilio Butragueño; el profesor y periodista José Luis Rojas; el profesor y director de la web idiomaydeporte.com, Jesús Castañón; el profesor y académico Alberto Gómez Font; y el periodista y director de basketconfidencial.com y del periódico digital ymalaga.com, Francisco Rengel.

    Coincidiendo con este seminario, la Universidad Jaume I de Castellón organizará, también dentro de sus Cursos de Verano, un seminario sobre las nuevas tendencias del periodismo deportivo.

    viernes, 18 de mayo de 2012

    Guía rápida para la cobertura periodística de la competición de gimnasia en los Juegos Olímpicos

    Pocos deportes, quizá solo el atletismo y la natación, cobran tanta relevancia como la gimnasia en el programa de unos Juegos Olímpicos. Al igual que ocurre con la mayoría de las competiciones que se van a disputar en Londres este verano, los concursos de gimnasia volverán a concitar la atención cuatro años después pese a ser una modalidad que pasa inadvertida a lo largo del ciclo olímpico que ahora concluye.

    Los torneos que acogerán los escenarios del North Greenwich Arena (en las especialidades de gimnasia artística y acrobática) y del Wembley Arena (rítmica) serán, debido a su vistosidad, de los más seguidos por el gran público, tanto en directo como en televisión, a pesar de tratarse de un deporte muy técnico que exige un grado de conocimiento elevado para su correcto entendimiento.

    Mientras la gimnasia rítmica solo es practicada por féminas y comprende ejercicios individuales o por equipos con cuerda, pelota, cinta, aro y maza; la artística comprende para mujeres los ejercicios en cuatro aparatos (barra de equilibrios, paralelas, salto y suelo) y en seis para los hombres (barra fija, paralelas asimétricas, anillas, caballo con arcos, salto y suelo). De las 18 pruebas gimnásticas que se disputarán en la capital británica en las tres especialidades, 14 serán solo en gimnasia artística, cuyas competiciones serán tres: concurso individual, por equipos e individual por aparatos.

    Las competiciones individuales y por equipos se desarrollan a lo largo de un circuito que se divide en rotaciones, que son tantas como aparatos hay. Cada rotación está integrada por un grupo de gimnastas, ya sean del mismo país (por equipos) o de diferentes naciones (individual), que se turnan en un orden preestablecido para efectuar sus correspondientes ejercicios. Lógicamente, en los torneos por aparatos las rotaciones desaparecen.

    Sin embargo, mucho más que el formato de competición, la complejidad de la gimnasia reside en el sistema de puntuación y de calificación por parte de los jueces. Cada gimnasta presenta al jurado calificador un ejercicio, que, según la dificultad de los elementos que incluye, tiene una nota máxima de partida que puede ser sobre 10 o inferior. Si en un ejercicio se realiza perfectamente el grupo de elementos, los jueces otorgarán la nota máxima de partida; si hay errores estéticos, de composición, técnicos y sobre todo de ejecución, deducirán décimas (0,1 si es pequeña, 0,3 media, 0,5 grande y hasta 0,8 puntos por una caída) hasta fijar la puntuación final.

    También es muy compleja la composición del jurado de cada aparato, que en todas las competiciones oficiales internacionales está formado por un jurado A de dos personas y otro jurado B integrado por seis. De esta forma, en todos los aparatos hay dos notas separadas, la fijada por el jurado A sobre el contenido del ejercicio y la B, relativa a los requerimientos de composición, técnicos y de posición del cuerpo. La puntuación final de un ejercicio se establece con la suma de las notas A y B finales.

    Otro aspecto de la gimnasia que exige un gran esfuerzo pedagógico por parte de los medios encargados de cubrir las competiciones es la terminología específica de esta disciplina, que se encuentra muy alejada de la lengua común al no tratarse de una modalidad que se haya popularizado suficientemente, al menos en España.

    El lenguaje técnico de la gimnasia se ha ido forjando no solo a partir de su reglamentación, sino también desde dentro, ensanchándose al ritmo de su propia historia. La evolución de la propia modalidad ha propiciado que actualmente la mayor parte de los elementos que suelen componer los ejercicios en cada aparato lleven el nombre del deportista que, por primera vez, lo ejecutó en una gran competición.

    Los mejores gimnastas de la historia o, al menos, los más innovadores han sido sin proponérselo los principales creadores de términos y expresiones en este ámbito deportivo. Así, la mayoría de las voces más utilizadas provienen de deportistas de países donde esta modalidad cuenta con una gran tradición, fundamentalmente los de la antigua Europa del Este, Alemania, China, Japón y EEUU.

    De esta forma, entre los vocablos gimnásticos más extendidos se encuentran, en asimétricas, adler, egervari, elevación Kessler, gienger, entrada Caslavska, kórbut, propulsión Zuchold, auerbach o radochla, mortal Comaneci o salida Múkhina.

    En caballo de arcos, donde una de las figuras más conocidas es el molino americano, también sobresalen elementos como círculo Thomas, tongfei o desplazamiento Sivado (también conocido como desplazamiento magiar); en barra fija al movimiento de elevación se le conoce como dominación, que puede ser checa o Steinemann, y también se introducen elementos de máxima dificultad como el
    deltchev, winkler o kovacs.

    Igualmente, en la barra de equilibrio a los saltos se les denomina flic-flac, que, según el giro, pueden ser flic-flac Auerbach, flic-flac kórbut o flic-flac Rulfova. En paralelas se habla de diamidov, gushiken, martschenko o doble straumann (doble mortal); en anillas un gaylord es un doble mortal hacia adelante sin soltar anillas; o en salto un tsukahara es un tipo de doble mortal que puede ser agrupado, carpado o estirado.

    En los ejercicios de suelo, no obstante, la terminología está algo más desprovista de voces foráneas y se nutre sobre todo de expresiones como equilibrio, agrupamientos, antesalto, mortal adelante o atrás, rueda lateral, rondada, báscula o paloma.

    El lenguaje técnico y la reglamentación hacen de la gimnasia no solo una de las disciplinas más técnicas y crípticas para el gran público, sino también una de las más ricas en matices.