viernes, 28 de septiembre de 2012

La Universidad Pontificia de Salamanca pone en marcha la primera edición de su Máster Oficial en Comunicación e Información Deportiva

Una prueba evidente de que el periodismo deportivo es un área informativa de enorme relevancia social es que la oferta de másteres y títulos de posgrado sobre esta materia no deja de aumentar en las diferentes universidades públicas y privadas de España. En este curso académico 2012-2013 recién comenzado, la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) ha puesto en marcha la primera edición de su Máster Oficial en Comunicación e Información Deportiva.

Este título oficial de posgrado constituye una propuesta formativa de carácter integral e interdisciplinar que persigue ofrecer una visión de la actividad deportiva en general, y del desempeño del periodismo deportivo en particular, dentro de los contextos económico-empresarial, jurídico, social y cultural en los que se desenvuelven periodistas, deportistas y otros actores del sector como gestores, agentes, médicos o psicólogos. Igualmente, incidirá en la capacitación de profesionales "para el ejercicio crítico de la información en torno al deporte desde el rigor, la ética y la profundidad periodística", según señalan sus organizadores.

Para ello, el Máster cuenta entre su cuerpo de profesores con destacados profesionales de medios escritos, audiovisuales y digitales, entre los que figuran los directores de Marca y As, Óscar Campillo y Alfredo Relaño, respectivamente; Martí Perarnau (Perarnau Magazine), José Luis Toral (RNE), Joseba Larrañaga (Cadena COPE), Carlos Toro (El Mundo), José Joaquín Brotons (Eurosport), Ignacio Calvo (RTVE), Valentín Rquena (Onda Cero) y Julio Maldonado (Cadena SER y Canal +).

El claustro se compone también de profesores universitarios, como el experto en lenguaje deportivo Jesús Castañón (director de idiomaydeporte.com), los entrenadores de fútbol Jorge D´Alessandro y Juanma Lillo; así como expertos en comunicación, gestión de empresas, marketing y legislación aplicada al ámbito del deporte.

La Universidad Pontificia de Salamanca pasa a formar parte del elenco de instituciones académicas españolas que incluyen en su oferta docente un máster sobre esta especialización periodística. Entre estos centros, figuran la Universidad Europea de Madrid (UEM) y su Máster Universitario de Comunicación y Periodismo Deportivo, la Universidad Internacional de Catalunya (UIC) con sede en Barcelona y la Escuela Autónoma de Dirección de Empresas (EADE), centro privado con sede central en Málaga.

Junto con los másteres que son de carácter presencial, se encuentran también otros online, como los que organizan la Escuela de Periodismo y Comunicación de Unidad Editorial en colaboración con la Universidad San Pablo-CEU, y la Universidad Internacional Valenciana (VIU).

jueves, 20 de septiembre de 2012

@EldrickISB: "Las estadísticas en el periodismo son otra forma de contar historias y un campo por explotar en muchas especialidades deportivas"


David Fernández Caramazana es el verdadero nombre de @EldrickISB, un estadístico deportivo de vocación y especialización que, desde su Valladolid natal, se ha convertido en una auténtica sensación en Twitter. Con casi 3.300 seguidores (a estas alturas probablemente sean muchos más), su destreza en el manejo de cualquier dato no ha pasado inadvertida para los aficionados del deporte ni tampoco para los profesionales del periodismo.

De hecho, ya ha colaborado con diferentes medios de comunicación, entre los que se encuentran el digital Perarnau Magazine, la publicación Football Everywhere, la revista de fútbol femenino Protagonistas o la Guía del último Mundial FIFA de Clubes. No cuenta, de momento, ni con blog ni web propia. Por ello le hemos visitado en su cuenta de Twitter, con la intención de conocer algo más sobre su metodología de trabajo y sobre su particular visión del uso que se hace actualmente de la estadística en el periodismo deportivo.

- ¿Cómo hace para manejar las estadísticas de forma tan precisa a los pocos minutos de saberse un resultado?
- Sabiendo qué y dónde buscar es posible la inmediatez. En otros casos ocurre que el dato ya está buscado o contado y solo queda modificar las cifras. Hay veces que no importa el resultado del evento porque la estadística que tengo previsto contar o se amplía o se acaba.

- ¿Maneja algún tipo de base de datos o programa personal?
- Trabajo con datos propios (que están sacados de varios sitios de resultados y estadísticas) y también con bases de datos públicas, privadas (es decir, de registro), de medios de comunicación planetarios y de aficionados anónimos que existen en internet, donde, en la medida de mis posibilidades porque son muy completas, intento colaborar con nueva información y con corrección de errores.

- Hay pocos ámbitos de la información donde haya tantas posibilidades para aplicar técnicas estadísticas como en el periodismo deportivo. ¿Acaso se puede entender una crónica deportiva sin estadísticas?
- Sí se puede realizar una buena crónica deportiva sin estadísticas. Ahora bien, contar los datos y récords que se han producido, se han cortado o se han aumentando ayuda a completarla. Usando un ejemplo reciente (la final masculina del US Open de tenis), las casi 5 horas que duró el partido harían posible una gran crónica hablando únicamente del juego: qué, cuándo y por qué paso cada incidencia. Los datos ayudarían a comprender la importancia de lo conseguido desde el punto de vista histórico y a entender por qué es tan complicado conseguir éxitos o estar a punto de lograrlos.
Personalmente, yo siempre incluiría estadísticas en una crónica deportiva y mucho más si se está hablando del desenlace de un campeonato. En un acontecimiento deportivo siempre pasa algo al margen del juego en sí: una situación repetida muchas veces, otra inédita, otra que tradicionalmente ocurría pero no se produjo, y todas merecen la pena ser contadas.

- Sin embargo, todavía hay mucha gente que dice no entender muchas informaciones deportivas porque vienen acompañadas de una serie de estadísticas que resultan difíciles de comprender. ¿A qué puede deberse esa percepción?
- Puede ser por varios factores. Que sean poco interesantes o simples anécdotas y no aporten nada a la crónica, que estén mal redactadas o sean excesivamente precisas por tener demasiados condicionantes (un ejemplo, quizá exagerado: primera vez que un equipo pierde, ante otro club mejor clasificado, un sábado como local tras ir ganando al descanso).
Y otro factor puede ser el abuso de los datos en una crónica que se espera que sea más deportiva que estadística. Pretender explicar que lo que ha pasado durante un encuentro deportivo es consecuencia exclusiva de los precedentes estadísticos es un error. Para argumentar una remontada durante un partido de cualquier deporte no puedes recurrir al hecho de que ha pasado muchas veces o de que nunca había ocurrido y, por tanto, ya tocaba; ese tipo de datos tienen que complementar la explicación del juego y hacer ver que gracias a que has estado en situaciones similares tienes la confianza para repetirlo, la fuerza de voluntad para conseguirlo por primera vez o la presión negativa que te impide realizarlo.

- Es cierto que hay deportes donde las estadísticas son más abrumadoras (ligas profesionales americanas) y otros donde pueden resultar más prescindibles. El periodista argentino Raúl Fain Binda que un partido de fútbol se puede relatar y comentar, mientras que en otros deportes, como el baloncesto, el partido se debe calcular. No sé si está de acuerdo con esta apreciación.
- Un partido de fútbol se puede relatar y comentar, sí. Y del resto de deportes también. O sea que no estoy muy de acuerdo con esa frase. Quizá la principal excepción es el béisbol. En este deporte alguien con buenos números es una estrella y el que no los tiene no lo es. Pero siempre que se usen parámetros útiles; no todo es anotar carreras, batear o robar bases.
La segunda parte de la afirmación es "un partido se debe calcular" (en determinados deportes). No comparto esa opinión. Todos los deportes tienen capacidad de sorpresa y de desbaratar los cálculos previos. Obviamente, algunos más que otros. En los últimos Juegos Olímpicos mucha gente hubiera adivinado los podios de la natación sincronizada y algunos menos los de saltos de plataforma, por ejemplo. Pero Rusia domina la natación sincronizada porque hace las cosas mejor que las rivales (y hay que "relatar y comentar" qué y cómo lo hace) y no porque los cálculos (su éxito en todas las competiciones anteriores) permitan anticipar su nota.

- Llevar la estadísticas al periodismo es también otra forma de contar historias. ¿Le parece a usted que los medios de comunicación que se dedican al deporte sacan todo el provecho a los datos para hacer más comprensibles e interesantes las noticias y crónicas o todavía queda mucho por mejorar en este sentido?
- La inclusión de datos en las crónicas deportivas ha mejorado mucho en los últimos años. Esta era de informática y redes sociales ayuda a buscar, ordenar y completar datos de todo tipo y ha permitido descubrir a organismos y personas dedicadas casi en exclusiva a la estadística deportiva. Y a la vez el margen de crecimiento es enorme, no solo en los deportes "esclavos" de los números (las ligas profesionales estadounidenses, el críquet...) sino en todos los demás.
Tienen que mejorar los medios de comunicación y también los deportes, en especial los que no acaparan tanta atención. Como bien dice, las estadísticas son otra forma de contar historias y es un campo por explotar en muchas de las especialidades.
Cuando empiezas a archivar datos también quieres recabar todos los del pasado. Para eso se utiliza a los medios de comunicación (internet entre ellos), sus hemerotecas, bases de datos anónimas (en el sentido de que no pertenecen a un medio, sino que están hechas por aficionados al deporte) y en muy pocas ocasiones de los organismos oficiales.
Muchas veces es desesperante intentar encontrar los resultados (únicamente los resultados, ya no digo aspectos más concretos) de hace 15 o 20 años de un determinado deporte y ver que en su página web, en su guía oficial, en sus circulares, en sus noticias, no puedes encontrar nada más que información de la última década como mucho. Y así es imposible hablar de ese deporte, porque no tienes datos. Y no tienes datos porque es imposible encontrar la información que te permita trabajar con ellos. Por no hablar de las deficiencias en el palmarés. Algo tan aparentemente sencillo y útil como sería la lista de campeones de un determinado evento escasea en muchas federaciones nacionales e internacionales.

- Se lo pregunto porque a menudo algunos autores critican que o bien los datos no se contextualizan ni explican bien, o bien que a veces se utilizan mal las series históricas para calcular probabilidades en lugar de combinar los datos para extraer otro tipo de conclusiones.
- Creo que, normalmente, los datos están bien explicados. Quizá lo que pueda propiciar más crítica es el hecho de que no se cuenta todo y eso puede conducirte a una opinión errónea sobre el evento deportivo. En un partido de tenis es esencial aportar datos sobre la superficie, en una prueba ciclista ocurre algo similar con la dureza del recorrido, en otros deportes influye la meteorología... Si ese tipo información no se facilita, en la mayoría de los casos, los datos no valen para nada.
Y está la otra parte, el entendimiento y uso que se hace de la información. Si una selección no gana a otra (en cualquier deporte) desde hace 40 años y se da como estadística, los que supongan que, por el simple hecho de que ha ocurrido tantas veces seguidas, va a seguir pasando, cometen un error.
Y aprovecho para contradecir dos frases hechas: "si yo me como 2 pollos y tú ninguno, la estadística dirá que nos hemos comido un pollo cada uno". Lo dirá una estadística tendenciosa y de poco valor. Y "las estadísticas están para romperse" o la contraria "se ha cumplido la estadística", que también es errónea. Porque ocurra algo inédito o se prolongue lo de siempre, la estadística ni se rompe ni se cumple, porque los datos hablan del pasado y seguirán hablando de lo ya ocurrido, en ningún caso es una herramienta que te asegure adivinar el futuro.
Para un correcto cálculo de probabilidades o cualquier otra conclusión, la estadística es un arma más, y tan importante como otras. Si se pretende usarla en exclusiva o prescindir totalmente de ella, los resultados y conclusiones serán equivocadas.

- ¿Cuáles serían a su juicio las claves para hacer un buen periodismo deportivo de datos?
- La principal clave es tener una buena base de datos, con la mayor recopilación posible de ellos. No hablo solo de palmarés (lista de campeones, medallistas, puestos de honor) y resultados, sino recabar la mayor cantidad de variables, algo que en ciertos deportes es verdaderamente complicado. Y, a partir de ahí, es contarlo de la manera más sencilla y completa posible. Twitter y su límite de caracteres resulta, a veces, un impedimento, pero se puede conseguir.
Sencilla porque no todo el mundo tiene idea de todos los deportes, y los datos es una forma más de aficionar a la gente. Con ellos puedes explicar siglas, situaciones del juego, reglas e incluso popularizar a los deportistas. Y si se abusa de esos conceptos sin desarrollarlos, se consigue el efecto contrario, falta de interés porque no se comprende ni se conoce nada.
Y completa para intentar abarcar las mayores incidencias posibles y todos los puntos de vista existentes (especialmente en las competiciones uno contra uno o equipo vs. equipo). Tan importante es que a alguien le guste una determinada circunstancia del juego como que el rival la aborrezca o se le dé fabulosamente bien contrarrestarla. Difundir solo una parte es minusvalorar la importancia del trabajo, y además puede llevar a la confusión y a la pérdida de credibilidad.

domingo, 16 de septiembre de 2012

El deporte de informar con propiedad según el Libro de Estilo de Marca

El periodismo deportivo, por el hecho de llegar a más personas y estar más expuesto que ningún otro a la crítica ciudadana, ha de rebelarse a menudo contra sus propias sombras y hacer frente a aquellos que desde hace tiempo lo categorizan como una disciplina menor dentro de la profesión por tratarse, valga el estereotipo, de un ámbito informativo 'blando' en el que los estándares éticos, deontológicos y lingüísticos no son tan exigentes como en otras áreas periodísticas y, como consecuencia de ello, no se aplican. Ha de pelear a diario para ganarse el respeto y la credibilidad de aficionados y profesionales.

No obstante, la realidad de estos últimos años, por sí sola, se ha encargado de desmontar esta vieja teoría. Por un lado, se ha puesto de manifiesto que las graves taras de las que adolece el periodismo actual no están circunscritas ni mucho menos a una área informativa en particular; y, por otro, que cada vez son más los medios de comunicación deportivos, tanto en España como en otros países latinoamericanos, que, conscientes de haber adquirido una notable influencia social, se han dotado de herramientas de redacción y autorregulación para mejorar la presentación y la calidad de sus productos, como son los libros de estilo. Y esto es sinónimo del mejor periodismo.

La última demostración de que un periodismo deportivo de calidad es algo más que una posibilidad la constituye la publicación del Libro de Estilo de Marca, una obra ambiciosa que acaba de ver la luz tras cuatro años de gestación, una vez consumada la absorción del antiguo grupo Recoletos por Unidad Editorial, y que responde a una vieja aspiración del rotativo madrileño que, por unas causas u otras, nunca se llevó a término tras varias tentativas. Este volumen, escrito por Rafael González-Palencia y José Carlos Mendaña y publicado por la editorial La Esfera de los Libros, no es un libro de estilo cualquiera; es la obra que enseña las intenciones periodísticas y establece los procedimientos de producción periodística del diario líder en España y que, además, se suma a la selecta nómina de medios especializados que hace tiempo crearon su propio instrumento de trabajo: Mundo Deportivo (1995) y el extinto Don Balón (2004) en España, la revista El Gráfico (2000) en Argentina y el diario Lance (2008) en Brasil.

Tomando el testigo de estos trabajos singulares y de otros manuales de medios generalistas, el Libro de Estilo de Marca ha sido concebido como un texto de consulta para profesionales, pero también para aficionados al periodismo deportivo, al recoger las normas fundamentales que han de regir la práctica diaria en una redacción y, al mismo tiempo, servir de guía de escritura y enseñar a utilizar el lenguaje de forma precisa para contar y hacer comprender las historias del deporte. Con este propósito, el libro tiene una extensión de 358 páginas, estructuradas en siete capítulos: Introducción (que incorpora recomendaciones éticas y un estudio jurídico dedicado a la posición del periodista ante la legislación española); Normas generales de estilo; Los elementos del texto y su relación con el diseño; Normas ortográficas; Deportes, clubes y competiciones; Errores gramaticales y ortográficos comunes; y Apéndices léxicos (deportivo común, glosario organizado por deportes, léxico de dudas y vocabulario especializado en medicina del deporte y jurídico-económico-administrativo).

Al comienzo de este libro de estilo, Marca se presenta como un diario que trata de ofrecer a sus lectores "la más completa información sobre el deporte nacional e internacional, acompañada de las opiniones de sus protagonistas y de otros prestigiosos profesionales, tanto del periodismo especializado en el seguimiento y análisis de la práctica deportiva como de otros campos". Asimismo, señala que se dirige a un público amplio, diverso y multicultural, por lo que fija como obligación de todos sus profesionales "tratar con el máximo cuidado tanto las informaciones en sí como las herramientas comunicativas que utilizan para hacer llegar al lector dicha información, de manera que este pueda formarse sus propias opiniones".

Aunque el entretenimiento pueda considerarse como la esencia misma del deporte, el periodismo deportivo es ante todo información, sin olvidarse tampoco de su función formativa. De esta forma, Marca asume con responsabilidad su triple misión a la hora de componer las páginas y sus contenidos: preocuparse por entretener "sin que ello suponga menoscabo alguno del necesario rigor informativo ni de la veracidad" y, por otra parte, promover los valores positivos que son inherentes a la práctica de cualquier actividad físico-deportiva como son el esfuerzo, el trabajo en equipo, la amistad, la tolerancia o el respeto.

El deporte de informar con propiedad, según los autores, pasa por "utilizar un lenguaje popular e inteligible, en muchas ocasiones incluso coloquial, pero no por ello exento de corrección, pulcritud y riqueza". En el ámbito puramente idiomático, Marca apuesta por seguir, como criterio general, la doctrina de la Real Academia Española (RAE) y remite a sus trabajadores a consultar la Gramática, la Ortografía o los diccionarios académicos para resolver aquellas dudas que no estén recogidas en este Libro de Estilo.

Al trabajar sobre un terreno idiomático tan rico, diverso y dinámico como el periodístico deportivo, donde la innovación y la búsqueda del hallazgo léxico o semántico es permanente, el manual de Marca va claramente por delante de la RAE al recoger palabras, expresiones y significados que existen en el mundo del deporte desde hace años y que incluso se han trasladado al habla común de los ciudadanos pese a no aparecer todavía en los diccionarios. Para ello, el libro de estilo incorpora en varios apéndices un detallado estudio del léxico deportivo con más de 800 referencias, tanto las de carácter común a varios deportes como las específicas, que versan sobre 60 modalidades y disciplinas diferentes, desde el ajedrez hasta el voleibol.

Para la elaboración de los apéndices Marca siguió una metodología basada en la consulta previa a diccionarios, reglamentos, federaciones, deportistas y entrenadores, y, posteriormente, en el establecimiento de unos criterios objetivos para decidir qué vocablos habían de ser seleccionados. Según nos explica Rafael González-Palencia, autor del estudio lexicográfico, la criba se efectuó considerando "que la palabra fuera un extranjerismo, que presentara alguna dificultad ortográfica, que fuera de uso común en el periódico pero no estuviera recogida ni en el DRAE ni en el María Moliner, que nos interesara proponer una ortografía distinta a la de esos diccionarios (por ejemplo, con póker)...". A su juicio, las definiciones, en realidad, no son más que "la guinda del pastel", ya que "lo fundamental es que cualquier redactor de Marca puede consultar con facilidad cómo escribir un término que le genere dudas".

Así, entre los vocablos y frases deportivas que aparecen en este libro de estilo, se encuentran jugón ("término acuñado por el periodista deportivo Andrés Montes para calificar a un jugador especialmente habilidoso, atrevido y decisivo"),  contravolantear (en automovilismo, "acción de girar el volante en dirección contraria a la del viraje del vehículo con el objetivo de controlar el derrape al tomar una curva a gran velocidad"), posta ("en una carrera de relevos, cada uno de los tramos recorridos entre una entrega del testigo y la siguiente o la última entrega y la llegada a la meta") o transfer ("documento internacional que confirma el traspaso de los derechos de un jugador de un equipo a otro para que pueda ser inscrito en una nueva competición").

Igualmente, quedan consignadas voces como ÑBA, etiqueta creada en 2006 por este mismo diario para referirse a la selección española de baloncesto, así como ñba (plural invariable ñba), con que define a cualquier jugador de la selección española de baloncesto, en consonancia con la etiqueta antes mencionada; tiqui-taca (término que hace referencia al fútbol basado en el toque, la velocidad y la precisión en los pases); o hacer un rondo, que aparece con dos acepciones: juego caracterizado por la abundancia de pases cortos y precisos o ejercicio de entrenamiento en el que los jugadores forman un círculo en un área poco extensa del campo y se pasan el balón entre ellos, generalmente al primer toque, tratando de impedir que uno o dos compañeros, situados en el interior el círculo, intercepten la pelota.

Dentro de cada glosario no solo figuran algunos de los muchos extranjerismos que conforman la terminología de cada deporte; también se encuentran palabras argóticas y otras formas coloquiales que están muy extendidas entre los aficionados y periodistas, tales como botella (zona), gorro (tapón), palomero o pedrada (mal tiro) en baloncesto; hachazo en ciclismo; o arreón, cantada (error grave, normalmente del portero), caño (túnel), chicharro (gol), leñero (duro), pepinazo (disparo potente) o rifar la pelota (regalársela al contrario).

Entre los preceptos estilísticos por los que opta Marca para adoptar soluciones homogéneas a cuestiones complejas, se encuentran los referidos a los extranjerismos, topónimos y antropónimos, las claves y siglas, así como a la escritura de deportes, clubes y competiciones. Como principio general de actuación, este libro de estilo señala que "debe evitarse el uso de palabras o expresiones de otras lenguas que tengan su equivalente en castellano", excepto las contempladas en los apéndices ya referidos. Igualmente, los toponímicos tanto españoles como extranjeros se utilizarán preferentemente en su versión castellana "siempre que esté debidamente acreditada por el uso y recogida por la Academia" y sin forzar, esto es, "no se traducirá un topónimo si tradicionalmente un lugar ha sido conocido con su nombre vernáculo o su castellanización ha caído en desuso". En cuanto a los antropónimos, Marca aboga por escribirlos usando la grafía elegida por el protagonista siempre y cuando se adapte al alfabeto latino.

En esta misma línea, Marca, con el fin de facilitar la comprensión del lector, hispanizará las siglas siempre que sea posible (COI y no IOC) y mantendrá aquellas forjadas en otros idiomas pero de difusión generalizada (IAAF, FINA, WTA). De la misma manera, incluye un código de clave de países adaptado al castellano para uso en fichas y clasificaciones que, si bien toma como referencia los del COI y la FIFA, acoge claves extendidas en español y que guardan mayor similitud con la grafía en español al país al que hacen referencia (se prefiere ALE a GER para Alemania o ESL a SLO o SVN para Eslovenia).

La forja de un estilo propio en un periódico deportivo también consiste en unificar los criterios de escritura de los nombres de modalidades, disciplinas, clubes y competiciones que, en un elevado porcentaje, son de origen foráneo y plantean disyuntivas. Así lo entienden también los autores de este libro de estilo, que advierten a los redactores de Marca de la importancia de observar una serie de recomendaciones. Entre ellas destacan, por ejemplo, la de escribir en redonda los nombres de deportes aunque su denominación contenga total o parcialmente extranjerismos aceptados o no por la RAE, o la de no forzar la traducción de modalidades o disciplinas que son universalmente conocidas con su nombre original.

También se establece que los nombres de las competiciones irán en mayúscula, pero no así los términos que hagan referencia al deporte o categoría en cuestión (Mundial júnior de baloncesto) y que se castellanizarán en la medida de lo posible (Gran Premio o GP en vez de Grand Prix, Liga de Campeones por Champions League), siempre y cuando la tradición o la universalización de su uso no aconsejen lo contrario (Giro de Italia, Masters de Augusta o Premier). Estos mismos criterios se aplican, siempre con excepciones, al tratamiento del nombre de clubes extranjeros, que mantendrán su forma original cuando su nombre vernáculo se haya utilizado históricamente (el Torino y no el Turín o el Göteborg y no el Gotemburgo) o si procede de un idioma diferente al propio de país de procedencia del equipo (Milan, River Plate).

Este libro constituye, en definitiva, una obra de gran valor no solo por los preceptos lingüísticos, estilísticos, éticos, deontológicos y legales que contiene, en muchos casos innovadores respecto a otros manuales de estilo, sino también porque representa una apuesta decidida del medio de comunicación deportivo más seguido en España por mejorar la calidad de su producto final.