lunes, 19 de noviembre de 2012

Llevar las estadísticas al periodismo deportivo es también otra forma de contar historias

Las estadísticas son consustanciales a la propia evolución del deporte y, con él, a la del periodismo deportivo. De hecho, muy pocas crónicas están desprovistas de ese conjunto de datos que resumen el partido, y que aparecen o bien en la ficha técnica de una crónica o bien insertados a lo largo del texto. Su manejo resulta esencial para poder construir una información completa y ajustada a la realidad. Llevar la estadísticas al periodismo es también otra forma de contar historias.

Como señala el periodista deportivo y profesor puertorriqueño Omar Marrero, la estadística se ha integrado en el deporte porque es la manera de explicar o expresar los diferentes aspectos de una competición o de un partido por medio de números. Dichos números buscan ofrecer al aficionado una visión lo más clara posible de lo ocurrido y de la participación de cada jugador o deportista. Al mismo tiempo, sirve a los propios técnicos y entrenadores porque es una forma de saber quién ha jugado mejor y en qué facetas del juego debe mejorar el equipo o el deportista con vistas a futuros compromisos.

Las estadísticas pueden hacer referencia exclusiva a un partido o pueden ser acumulativas de toda una temporada o de toda una vida deportiva (series históricas de enfrentamientos entre equipos o el palmarés de una competición). Pueden, por tanto, explicar un aspecto específico de un partido (rebotes y promedios de tiro en baloncesto, errores no forzados en tenis o porcentajes de posesión del balón en fútbol) o el mismo aspecto referido a un periodo de tiempo más amplio (al acumulado de la temporada, por ejemplo).

Hasta tal punto la estadística ha cobrado relevancia en el periodismo deportivo que en algunas modalidades resulta muy complicado escribir una buena crónica sin contar los datos y récords que se hayan producido. Como señala David Fernández, “la estadística ayuda a comprender la importancia de lo conseguido desde el punto de vista histórico y a entender por qué es tan complicado conseguir éxitos o estar a punto de lograrlos”.

Cuando se manejan estadísticas es preciso tener en cuenta que su objetivo es aclarar conceptos y explicar y relacionar resultados. Por ello, más que mostrar un cúmulo de datos, se trata de seleccionar aquellos que sean más relevantes (desechando los anecdóticos e insignificantes) y los aporten más a la crónica, porque sean los más adecuados para el objetivo de nuestra información.

Ciertamente, hay deportes donde las estadísticas son más abrumadoras (casos del baloncesto o del béisbol) y otros donde pueden resultar hasta cierto punto prescindibles. A este respecto, el periodista argentino Raúl Fain Binda afirma que “la inmensa mayoría, en particular de medios estadounidenses, son aritmética en prosa: todos los párrafos giran alrededor de un dato estadístico, de un número o una serie de números”.

También en el fútbol, el deporte que ocupa un mayor espacio mediático, la estadística ha ganado su peso en los últimos años. Las crónicas, previas y análisis pospartido se basan en gran medida también en la exposición de datos. Así, durante un encuentro se habla de porcentajes de posesión del balón, tiros a puerta, córners lanzados, número de pases, pérdidas de balón, llegadas al área rival, etc.; y en una previa o en una resaca se utilizan las series históricas o los datos biográficos para comparar y extraer claves.

Un error habitual que se produce en este sentido es pretender explicar que lo que ha pasado durante un encuentro deportivo es consecuencia exclusiva de antecedentes estadísticos. De la misma manera, es una equivocación hacer cálculos de probabilidades en la previa de una competición a partir solo de los enfrentamientos precedentes entre dos contendientes en lugar de combinar los datos para llegar a otro tipo de conclusiones.

Utilizar bien las estadísticas en una crónica deportiva pasa ineludiblemente por explicar y contextualizar bien los datos, por contar todo aquello que sea relevante y que haga aún más comprensibles la información. Así, muchos de los datos que se ofrezcan no tendrán mucho sentido si con ellos no se habla también del tipo de superficie en un partido de tenis (absolutamente determinante, como se ha visto en la pasada final de la copa Davis), del trazado de un circuito en Fórmula Uno, de la incidencia meteorológica en competiciones al aire libre como el atletismo en pista (el viento es determinante para la validez de determinadas marcas en pruebas de velocidad) o del desnivel a lo largo de un recorrido, como en una etapa ciclista o en un maratón. Son factores que contextualizan, definen la dificultad y relativizan los resultados conseguidos.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Reiteraciones innecesarias en el lenguaje deportivo

Todo texto periodístico se ha de articular con la pretensión de hacer que el mensaje resulte de lo más comprensible para el receptor. A partir de esta premisa y del objetivo de fijar cuáles son las ideas fundamentales de la información, los medios de comunicación en ocasiones incurren en reiteraciones, expresiones redundantes o palabras y enunciados más o menos manidos; usos lingüísticos que, en su afán de aportar expresividad al texto, lo desproveen de amplitud léxica, lo hacen más previsible y, por tanto, menos original y menos informativo.

En el caso particular del periodismo deportivo, las expresiones tópicas no son más que el resultado de la propia evolución de su lenguaje. Lo que nació hace tiempo como un hallazgo, e inicialmente pudo llegar a ser ingenioso, a fuerza de repetirse de pronto se gasta, deja de sorprender y se convierte en un cliché o lugar común, cuyo uso pasa a ser desaconsejable. Así ha ocurrido con multitud de frases gastadas que pueblan crónicas y noticias para expresar situaciones o estados de ánimo de deportistas, tales como gol psicológico, balón de oxígeno, grupo de la muerte, partido de guante blanco, estar en el dique seco, etc.

En otras ocasiones, las reiteraciones se producen cuando se construyen expresiones formadas por sustantivos que suelen aparecer siempre o casi siempre de la misma manera, esto es, asociados a un mismo adjetivo, de forma que se crean frases absolutamente predecibles. Cuando se dice o se escribe el término correctivo, es porque suele ir precedido del adjetivo duro (duro correctivo); cuando se habla del adjetivo férreo, es porque suele ir calificando al sustantivo marcaje (marcaje férreo); o casi siempre que señalamos que a un jugador se le pone un vendaje caemos en la cuenta de que es aparatoso (vendaje aparatoso).

También la fuerza expresiva del lenguaje del deporte, siempre expuesto a las pasiones de los protagonistas y los aficionados a los que ha de dar cumplida respuesta, conduce a la utilización habitual de pleonasmos, en la mayoría de los casos, prescindibles porque repiten ideas ya expresadas. Si bien en la narración radiofónica, debido a la naturaleza de este medio, la redundancia se utiliza como un recurso expresivo válido para compensar la fugacidad del mensaje sonoro, en el texto escrito, que no es fugaz y se puede releer tantas veces como queramos, no cumple ninguna función informativa.

Entre las expresiones redundantes que más se utilizan (son comunes no solo en el periodismo deportivo), se encuentran algunas como: hacer un precalentamiento (un prefijo sobrante), el equipo es más líder (aunque amplíe su diferencia respecto al segundo, sigue ocupando la misma posición), ha logrado un nuevo récord (una plusmarca, si se consigue, supera a la conseguida anteriormente), al club se le impone una multa económica (en este tipo de sanciones siempre se paga), el estadio está completamente abarrotado (ese adjetivo no necesita adverbios amplificadores), el jugador evoluciona (o se recupera) favorablemente de la lesión (si fuera desfavorable sería una involución), vuelve a insistir en ataque (la insistencia es reiteración) o descuido involuntario del defensa o el portero (si fuera voluntario hablaríamos de algo más que un descuido).

Por tanto, la redundancia en el periodismo escrito no es más que repetir de forma distinta lo que ya se ha dicho, quizá con la idea de clarificar ideas y de remarcarlas retóricamente, pero sin añadir nada nuevo al sentido de la oración. El uso de muchos de estos pleonasmos es gratuito y se reproduce sin más, quizá a veces sin tener en cuenta el verdadero valor y significado de las palabras. Habrá que detenerse pues en ello para discernir entre pleonasmos superfluos y aquellos otros que cobran validez al utilizarse intencionadamente con fines expresivos.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Las nuevas palabras deportivas en el Diccionario de la Real Academia

Las modificaciones de la próxima edición del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), que tiene prevista su publicación a finales de 2014, ya se pueden consultar en la página web de la institución académica. Además de los 9.984 artículos que aparecen enmendados, figuran aquellos otros que han sido propuestos para su supresión dentro de la obra y se añaden otros muchos nuevos. Entre las novedades, que, al igual que ocurre con el resto de las obras académicas desde hace una década, se realizan con el consenso de las veintidós Academias de la Lengua Española, aparecen casi una treintena de entradas referidas al ámbito deportivo.

El pasado mes de julio ya comentamos en este blog la incorporación de nuevas entradas a la versión digital del DRAE por parte de la Academia, entre las que aparecían cinco nuevas palabras deportivas: dos adjetivos relativos a determinadas disciplinas (beisbolero y golfístico); y tres sustantivos, uno de aplicación general al ámbito del deporte (bicampeonato), otro referente al alpinismo (ochomil) y una forma coloquial del ámbito futbolístico (paradón).

Ese reducido grupo se amplía ahora con nuevas voces con la marca Deporte, muchas de las cuales ya habían sido recogidas en el Diccionario panhispánico de dudas (2005). En su mayor parte, son de aplicación general (amateur, amateurismo, antidopaje, deportivas, cuartofinalista o remontada), si bien muchas se refieren al fútbol (autopase, futbito, órsay, línea defensiva o pichichi) o a tipos de modalidades, especialidades o pruebas (enduro, critérium), así como jugadas o situaciones del juego en determinados deportes (mate, nocaut).

También destacan algunas palabras extendidas en su uso en América (pedalista, reféri o referí, jonrón) y los extranjerismos, tan habituales en el lenguaje deportivo, unas veces con la grafía españolizada (melé) y otras manteniendo su aspecto original (raid, sparring).

He aquí sus definiciones:

. amateur. Aficionado (que practica sin ser profesional un arte, deporte, etc.). Actor, deportista amateur. Dicho de alguna actividad: Que se practica o realiza de manera no profesional. Cine amateur. Ciclismo amateur.
. amateurismo. Condición de amateur.
. antidopaje. Destinado a evitar, detectar o controlar el dopaje. Ley antidopaje.
. autopase. Pase que da y recibe un mismo jugador obviando al contrario que lo obstaculiza.
. critérium. Competición que no tiene carácter oficial, en la que intervienen deportistas de gran categoría.
. cuartofinalista. Que contiende en los cuartos de final de una competición o concurso.
. deportivas. Zapatillas de deporte.
. enduro. Carrera motociclista de resistencia, disputada a campo traviesa, sobre un trayecto fijado y sorteando obstáculos naturales.
. futbito. Modalidad de fútbol sala que se practica al aire libre.
. jonrón (Del ingl. home run). En el béisbol, jugada en que el bateador golpea la pelota de tal manera que le permite hacer un circuito completo entre las bases y ganar una carrera.
. jonronear. Am. Batear jonrones.
. jonronero, ra. Perteneciente o relativo al jonrón. Campeón jonronero. Jugador o equipo que consigue jonrones con frecuencia.
. línea defensiva. En el fútbol y otros deportes, la formada por los jugadores cuya misión principal es proteger a su equipo de los ataques del contrario.
. maratonista. Persona que corre el maratón (‖ carrera de resistencia). Sinónimo de maratoniano
. mate. En el baloncesto, jugada que consiste en introducir con una o dos manos el balón en la canasta impulsándolo con fuerza hacia abajo. En otros deportes, como el balonvolea, golpe de arriba abajo sobre una pelota para que el contrario no pueda devolverla.
. melé (Del fr. mêlée). En rugby, jugada en la que varios integrantes de cada equipo, agachados y agarrados, se empujan para hacerse con el balón, que ha sido introducido en medio de ellos, y pasárselo a otro jugador que está detrás.
. motociclístico, ca. Perteneciente o relativo al motociclismo.
. nocaut (Del ingl. knock-out). Golpe que deja fuera de combate. Derrota por fuera de combate.
. órsay. Fuera de juego (pl. orsais).
. pedalista. Ciclista (persona que practica el ciclismo) en América.
. pichichi. En el fútbol, jugador que marca más goles durante la liga y, por ext., goleador. Distinción honorífica que se concede al pichichi de la liga.
. raid (Del ingl. raid).Prueba deportiva en la que los participantes miden su resistencia y la de los vehículos o animales con los que participan recorriendo largas distancias.
. réferi o referí (Del ingl. referee). Am. árbitro (de competiciones deportivas).
. remontada. Superación de un resultado o de una posición adversos (Uso específico del lenguaje deportivo).
. sparring. Persona con la que se entrena un boxeador para preparar un combate.
. videomarcador. En los recintos deportivos, pantalla electrónica de grandes dimensiones que reproduce imágenes de video y cumple también las funciones de marcador.