viernes, 29 de marzo de 2013

Extranjerismos necesarios y superfluos en las crónicas de motociclismo


Otra de las modalidades donde más proliferan los extranjerismos en el lenguaje de las crónicas deportivas en español es el motociclismo. La consecución de éxitos de pilotos españoles en las últimas décadas ha propiciado que la jerga de esta modalidad se haya universalizado entre los hispanohablantes europeos de una forma natural, hasta tal punto que hoy día muchas de sus palabras y expresiones forman parte del habla común de los ciudadanos y, en muchos casos, han terminado incorporándose a los diccionarios.

Así, más allá del ámbito de las dos ruedas a motor, se emplean habitualmente expresiones como ir a rebufo (cuando un piloto sigue a otro e intenta aprovecharse de la menor influencia del aire para adelantarle), punto de frenada (lugar que el piloto toma de referencia para empezar a frenar antes de tomar una curva), los cajones (que, coloquialmente, se utilizan como sinónimos de podio) o la cilindrada (medición de la capacidad del motor de la moto en centímetros cúbicos o cc y que sirve para diferenciar las diferentes categorías: MotoGP (1.000 cc), Moto2 (500 cc) y Moto 3 (250 cc).

De una forma similar a lo ocurrido con la Fórmula Uno, con la que comparte muchos términos, en el motociclismo se ha producido una paulatina implantación de voces importadas, fundamentalmente del inglés, que -primero- los periodistas y -luego- los aficionados han adoptado en detrimento de términos y frases equivalentes en español, que o han dejado de emplearse o se utilizan con menor asiduidad. 

Tal como ya hemos señalado en este blog, en los deportes de motor no todos los anglicismos que usa el periodismo son necesarios (warm up, safety car, pit stop), porque no definen una realidad nueva, diferente de la que ya existe en nuestro idioma (vuelta de calentamiento, coche de seguridad, parada en boxes). Si bien muchos de esos extranjerismos pueden considerarse como aceptables en la medida que el público los entiende sin relativa dificultad, su empleo resulta ciertamente prescindible.

No obstante, en otros supuestos la palabra foránea puede estar más que justificada cuando no cuenta con una correspondencia clara en castellano, su traducción más o menos forzada puede comportar una pérdida del significado respecto a la voz original o incluso cuando la equivalencia resultante en nuestro idioma llega a ser poco rentable desde el punto de vista de la economía del lenguaje (una palabra, a menudo corta, en inglés en ocasiones necesita explicarse con una frase en español).

Con motivo del próximo arranque del Campeonato del Mundo de motociclismo en Qatar (Catar, según la nueva Ortografía de la lengua española), exponemos aquí una lista de los extranjerismos más comunes en las crónicas de motociclismo, todos ellos con sus correspondencias naturales en lengua española. En esta enumeración, distinguimos las voces foráneas que, o por lo extendido de su uso o por su dificultad para ser traducidas, resultan más necesarias de aquellas otras más superfluas:

Muy extendidos o necesarios

box: taller o garaje (de cada equipo). La expresión original inglesa pit box se usa con menor frecuencia.
chicane: dos curvas en direcciones opuestas consecutivas en un circuito. También denominadas coloquialmente eses en virtud de su forma.
hole-shot: hacer el hole-shot es ser el piloto más rápido de toda la parrilla de salida en la primera curva de la carrera. No suele traducirse.
paddock: zona de un circuito adyancente a los boxes o en las proximidades reservada a los integrantes de los equipos y donde habitualmente los mecánicos se ocupan de la puesta a punto de las motos. Es de género masculino. Puede castellanizarse como pádoc.
pole (acortamiento de la expresión pole position): primera posición de la parrilla de salida.
ride-through: penalización que obliga al piloto a pasar por la vía de servicio sin pararse. Se aplica cuando el piloto comete una infracción como, por ejemplo, avanzarse en la línea de salida. Una traducción demasiado larga en este caso contraviene la economía del lenguaje.

Superfluos

full wet: neumático para lluvia.
grip: adherencia o agarre.
high-side: suele traducirse por salir por orejas para referirse a una caída brusca en la que el piloto sale despedido de la moto.
motorhome (o motor home): camión vivienda o caravana de una escudería. Suele aparecer escrito en inglés en una sola palabra.
pit lane: recta larga paralela al circuito por donde los participantes pasan cuando entran y salen de los garajes para repostar o reparar una avería. Puede traducirse como vía de servicio o calle de garajes.
pit stop: parada en boxes.
rookie: debutante (voz muy extendida en otros deportes como el baloncesto o el béisbol)
scrutineeringverificación o inspección. Los verificadores son los responsables de que comprobar que ningún participante incumple la normativa.
slick: neumático liso.
warm up lap: vuelta de calentamiento. Suele aparecer como forma abreviada (warm up).
wheelie: caballito (maniobra en la que un piloto levanta del suelo la rueda delantera de la moto). También se le llama stoppie.
wildcard: piloto invitado que disputa uno de los Grandes Premios del Mundial. Es lo contrario al denominado piloto titular o regular.

FUENTES

AGULLÓ, Recaredo (2003). Diccionario de términos deportivos. Madrid: Espasa
CASTAÑÓN, JESÚS (2005). Diccionario Terminológico del Deporte. Gijón: Ediciones Trea
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE (2011). Motociclismo, once extranjerismos innecesarios http://www.fundeu.es/recomendacion/motociclismoonceextranjerismos-innecesarios-886/
MOTOGP.COM. Vocabulario http://www.motogp.com/es/MotoGP+Basics/glossary
TERMCAT (2010). Diccionari general d l´esport. Barcelona: TERMCAT
WIKILENGUA. Glosario de deportes
http://www.wikilengua.org/index.php/Glosario_de_deportes#Motociclismo

miércoles, 27 de marzo de 2013

Elementos básicos para la representación visual de los datos en las previas y crónicas deportivas

Fuente: The Daily Telegraph
El periodismo deportivo deposita gran parte de su fortaleza en el carácter visual de sus contenidos. Tanto en el diseño de las webs como en la maquetación de las páginas impresas, este tipo de periodismo ha sabido siempre innovar para hacer más atractivos sus textos y atrapar la atención de los lectores a través de fotografías espectaculares, titulares de grandes dimensiones, infográficos singulares y, últimamente, mediante otros elementos multimedia que completan la representación visual (y sonora) de los datos que se producen en las competiciones.

En las previas y, sobre todo, en las crónicas deportivas cumplen un papel esencial las fichas técnicas, que suelen acompañar a la narración de lo que va a suceder o de lo ya acontecido compendiando en un recuadro o en un pequeño gráfico los datos esenciales del encuentro y sus protagonistas. Son habituales en los deportes colectivos; no tanto en los individuales, aunque a veces sí pueden aparecer en modalidades como el tenis.

En el caso particular de la crónica impresa, la inclusión de estos datos permite, además de abreviar y ganar espacio, que el texto vaya más allá de la mera descripción de lo sucedido y profundice en el análisis, que, por otra parte, es lo que se espera de un periódico cuando el resultado ya se conoce porque ha sido difundido con muchas horas de anticipación por radio, televisión o internet.

Los elementos que ha de incluir la ficha técnica de una crónica, lógicamente, varían en función de la modalidad deportiva de que se trate. Además del resultado, en los deportes colectivos aparecen los nombres de los equipos y los escudos, las alineaciones y los cambios, los goles y los goleadores en el caso del fútbol, los árbitros y su procedencia, el escenario del partido (estadio o pabellón), el número de espectadores que asistieron, incidencias, etc. Además, habrán de aparecer los parciales (deportes como el baloncesto o el waterpolo), los sets y tanteos (voleibol), o el punto a punto (rugby) y la evolución del marcador cada cierto tiempo (balonmano) con el fin de mostrar cómo transcurrió el partido.

Además de la ficha técnica, otro elemento de visualización complementario de la crónica es la clasificación, que recoge la tabla de posiciones de los respectivos equipos en la competición (liga o liguillas) tras los últimos resultados. En el caso del fútbol, figuran los puntos, los goles (a favor y en contra) y el diferencial de tantos o golaveraje. En muchos casos, junto a la clasificación se muestran los partidos que conforman la siguiente jornada del campeonato.

Entretanto, la mayoría de los deportes individuales en competiciones definidas por puestos y tiempos, las crónicas aparecen acompañadas normalmente solo de clasificaciones, tanto la de la prueba o etapa como la general del campeonato o vuelta. Así, en ciclismo, automovilismo o motociclismo, en estas clasificaciones han de aparecer junto a cada deportista, su nacionalidad, equipo y tiempo logrado. A partir del segundo clasificado, suele indicarse la diferencia de tiempo respecto al ganador.

Además de fichas técnicas y clasificaciones, en deportes como el ciclismo en ruta, las previas suelen ir acompañadas de gráficos con los perfiles de cada etapa o prueba. En ellos aparecen destacados los datos de la distancia kilométrica y las localidades entre las que transcurre la competición, los puertos de montaña y su altitud, así como los puntos kilométricos en los que hay algún esprint especial o meta volante.

Por otra parte, en el periodismo deportivo cada vez es más habitual y relevante la utilización de infografías para acompañar previas o noticias relativas a la celebración de un gran campeonato. Los infográficos contienen en un espacio más o menos reducido un importante volumen de datos, tales como el número de participantes desagregados por sexo y nacionalidades, el formato de competición y el calendario con sus fechas, la historia o palmarés, y, sobre todo, cuando se trata de deportes menos conocidos por el gran público, aspectos relacionados con el reglamento (infracciones, posiciones en el campo, dimensiones del terreno de juego, etc.).

Debido al elevado número de datos que generan los acontecimientos deportivos, el periodismo encuentra en la infografía una nueva forma de narrar el deporte y de hacerlo mucho más atractivo y accesible. Las infografías deportivas constituyen representaciones visuales de torneos y modalidades que, con carácter general, serían mucho más difíciles de entender si solo se explicaran mediante texto (véase la infografía de la imagen superior, publicada por el diario británico The Daily Telegraph con motivo de los Juegos Paralímpicos celebrados en Londres en 2012). En definitiva, sirven al periodismo para cumplir mejor sus funciones informativa y divulgativa al acercar el conocimiento del deporte en su diversidad al conjunto de la ciudadanía.

En los medios digitales y webs de medios impresos y audiovisuales, los gráficos e infográficos incorporan además todas las posibilidades interactivas y multimedia propias de internet con el fin de aproximar al periodismo deportivo al denominado periodismo de datos. Este camino, no obstante, es aún incipiente y todavía son pocos los medios de comunicación (despuntan en este ámbito el norteamericano The New York Times y el británico The Guardian) los que han empezado a explotar el verdadero potencial de esta nueva técnica de representación visual de los datos en el mundo del deporte.

martes, 19 de marzo de 2013

La conformación de un léxico deportivo internacional en el Manual de Estilo de AP en Español

Imagen: The Associated Press.
El Manual de Estilo de Associated Press (AP) en Español, que vio la luz a finales de 2012, ha traído consigo importantes novedades, tanto para el estudio del idioma desde una perspectiva panhispánica como para comprender el papel que este tipo de obras pueden desempeñar como herramienta encaminada a la mejora de la calidad del trabajo periodístico.

Además de su carácter pionero, al ser el primer libro de estilo que elabora AP en español y el primero de un gran medio en ser también puramente digital, este manual sobresale por ser una obra concebida para la producción de noticias de una agencia de alcance internacional que ha de emplear un lenguaje común y comprensible para todas las latitudes del español, más allá de las peculiaridades léxicas de cada uno de los territorios.

Este texto también destaca por explorar el léxico de diferentes áreas informativas incluyendo glosarios específicos sobre finanzas, entretenimiento (cine, teatro, televisión, música, arte y literatura), moda y deportes. Precisamente, este último es el de mayor extensión de todos al contar con más de 300 unidades, entre términos y expresiones más comunes, siglas y acrónimos, así como nombres de federaciones y de competiciones deportivas internacionales.

En este sentido, el Manual de AP cobra una especial singularidad al tratarse de uno de los pocos libros de estilo periodísticos de medios no especializados en el ámbito hispanoamericano que incorporan un capítulo dedicado al lenguaje propio del periodismo deportivo, algo poco habitual pese a ser esta el área informativa más creativa y una de las que cuenta con un léxico más rico, variado y en continuo movimiento.

El glosario deportivo de AP se centra en cinco modalidades (fútbol, béisbol, baloncesto, tenis y boxeo), que son las de mayor popularidad con carácter general en el ámbito hispanohablante y también, sobre todo las dos primeras, las que generan un mayor vocabulario entre protagonistas del hecho informativo, aficionados y periodistas especializados.

En casi todas las indicaciones que recoge este minidiccionario se trata de conjugar el uso de un español neutro, para dotar a su corpus léxico de universalidad, con la necesidad de recoger las diferentes definiciones cuando estas varían de un país a otro, con el fin de no acabar siendo excluyente. Así, AP señala que clay es arcilla, tierra o polvo de ladrillo; hat trick puede traducirse por triplete, tripleta o trío; o home run equivale a jonrón, cuadrangular, vuelacerca o bambinazo.

El objetivo en cualquier caso es que el periodista mantenga el registro léxico lo más amplio y personal posible, siempre que no caiga en expresiones demasiado locales ni familiares que puedan resultar extrañas fuera de los límites de la misma comunidad idiomática a la que presta sus servicios. En este sentido, el manual recuerda que es preferible evitar voces como enceste (canasta), duela (cancha) o juego (partido o encuentro).

Dada la amplitud del español americano, en algunos casos la opción preferente se aleja más de lo que utilizamos habitualmente en España. De esta forma, AP habla de más de basquetbol que de baloncesto, de arquero y no de portero, o tiro de esquina el lugar de saque de esquina; traduce roster por plantel y no por plantilla; hay puntos de quiebre y no bolas de break en tenis; o en baloncesto opta por pivote, en vez de pívot, como equivalencia de center, y por llave o zona pintada en lugar zona.

Un caso particular es el del béisbol, una modalidad de enorme arraigo en América Latina, especialmente en Cuba, Venezuela y otros países de Caribe y Centroamérica. Esto hace que, indefectiblemente, los términos más empleados en los despachos en español sobre este deporte sean las procedentes de esos países, porque allí es donde se han creado esas voces y de donde proceden las acepciones más comúnmente aceptadas y utilizadas.

Así, esta agencia recomienda las traducciones y castellanizaciones que de esta modalidad se han hecho del inglés, tales como triple matanza (triple play), base robada o robo de base exitoso (stolen base); toletero, artillero o bateador de poder (slugger); relevista (relief pitcher); pasbol (passed ball); roleta (grounder); carrera de caballito (forced run); cerrador o taponero (closer); o jardinero o guardabosque (outfielder).

En cualquier caso, no todos los extranjerismos han de castellanizarse porque, de hecho, están muy extendidos y su traducción o no es sencilla ni uniforme o es poco rentable desde el punto de vista de la economía del lenguaje. Así lo entiende también este manual, que aboga por dejar igual voces inglesas como slice (en tenis, "golpe de efecto de arriba hacia abajo"), balk (en béisbol, "movimiento ilegal del pitcher" o lanzador) o sparring ("persona con la que se entrena un boxeador antes de un combate").

Además de la búsqueda de equivalencias para voces extranjeras, en este glosario aparecen consejos para el empleo de palabras o expresiones dudosas. Por ejemplo, se recuerda que un ace no es lo mismo que un saque ganador ("este es cuando el que recibe alcanza a golpear la pelota pero la deja en la red o la manda fuera"), se diferencia claramente entre clásico ("el partido más importante en una liga, el duelo con mayor historia entre dos equipos") y derbi ("duelo entre dos equipos rivales de la misma ciudad"), o determina como sinónimos de Juegos Olímpicos tanto olimpiadas como olimpíadas (siempre en plural).

AP también advierte de impropiedades léxicas derivadas de falsos amigos como franchise, que no debe traducirse como "franquicia" sino como equipo u organización (baloncesto NBA), lucky loser (se evitará usar la equivalencia literal "perdedor afortunado" y se mantendrá la voz original para referirse al jugador que entra en el cuadro de un torneo de tenis pese a perder en la clasificación) o flagrant foul, que en baloncesto no significa "falta flagrante" sino falta intencional.

Igualmente, incluye normas de estilo a la hora de referirse a modalidades (soccer y balompié se utilizarán por fútbol solo como segunda referencia en un texto para evitar repeticiones), torneos y competiciones (Mundial o Copa del Mundo de fútbol, Copa de la FA, Abierto de EE.UU. u Open USA de tenis, Abierto de Australia pero no Abierto Australiano, o evitar la alusión a torneos por el nombre el patrocinador); y desliza pautas ortográficas, sobre todo en lo concerniente al uso de mayúsculas o minúsculas (primera división, división de honor, CONCACAF, Conmebol).

El Manual de Estilo en Español de AP se suma a otras obras de referencia en el ámbito anglosajón como los manuales de la propia agencia estadounidense en inglés (Stylebook and Libel Manual), de Reuters o del diario británico The Times. Estos medios otorgan un capítulo específico al servicio de Deportes, donde se incluyen no solo glosarios léxicos, sino también diversas consideraciones generales sobre el tratamiento periodístico de este tipo de informaciones y sobre los elementos que acompañan a las crónicas, como tablas y clasificaciones.