sábado, 22 de junio de 2013

El arte de escribir en periodismo según Armando Nogueira

Foto: Lancenet
Armando Nogueira es uno de los grandes iconos del periodismo deportivo brasileño. Fallecido en 2010, el que fuera cronista, comentarista, editor y columnista durante más de medio siglo en varios medios de comunicación de este país suramericano sigue siendo recordado -e imitado- por su estilo elegante y poético, muy alejado de los clichés tradicionales que proliferan en las crónicas deportivas. Creó escuela. 

Tras sus inicios en la sección de Deportes del extinto Diario Carioca, donde amoldó su escritura y cultivó la preocupación por el buen uso del idioma (este diario, desaparecido en 1965, está considerado el primero de la prensa brasileña en dotarse de un manual de estilo, Regras de Redaçao do Diario Carioca), trabajó como editor y columnista en Jornal de Brasil y, posteriormente, dio el salto a la televisión como uno de los principales artífices de la puesta en marcha de la red O Globo, donde trabajó durante décadas. Desde 1954, estuvo presente en todas las Copas del Mundo de fútbol y, desde 1980, en todos los Juegos Olímpicos.

En sus últimos años, también fue columnista y miembro del Consejo Editorial de Lance, fundado en el año 1997, donde se convirtió en fuente de inspiración para la redacción y dirección de este diario carioca. Esta contribución fue reconocida años después por el propio Lance, con la publicación en 2008 de su Manual de Redaçao e Estilo, una obra concebida para velar por la coherencia en la presentación de los productos y por la corrección en el uso del idioma y cuyas normas vienen precedidas y enmarcadas por las reflexiones de Armando Nogueira, que resumen el arte de escribir en periodismo.

En referencia a Nogueira, por entonces ya octogenario, el diario escribe: "Escribir, como acostumbra a decir el maestro, es un eterno sufrimiento, en el que cada palabra nace de un profundo esfuerzo mental, en que construir cada frase, cada párrafo, es un ejercicio de sabiduría, de raciocinio lógico y emocional". 

Por su extraordinario interés, reproducimos aquí las sentencias que aparecen recopiladas en el preámbulo del libro de estilo de Lance, citas antológicas que en su mayor parte proceden del propio Armando Nogueira y que constituyen sabios consejos para todo aquel que se inicie en el oficio de escribir en un medio de comunicación:

. Escribir es reescribir

. Escribir es acortar el número de palabras

. Desconfíe siempre de la primera versión de su texto. Se puede mejorar si lo reescribe

. Entre el singular y el plural, mejor el singular (Edgar Allan Poe)

. En el nombre de la claridad, evite poner dos ideas diferentes en la misma oración

. Un gancho para atrapar al lector: esmérese al máximo en la primera línea de su texto

. Escribir bien es un arte que se aprende de dos maneras: escribiendo y reescribiendo

. Si quiere perfeccionar su estilo, no deje de leer a buenos autores

. La palabra es el único ser vivo que nace, crece, muere y resucita. Trátela con respeto

. Una palabra fuera de lugar estropea el pensamiento más hermoso (Voltaire)


viernes, 14 de junio de 2013

La necesaria consolidación de la ética profesional en un ámbito periodístico de alto impacto social

El progresivo deterioro de los contenidos del que adolece buena parte del periodismo deportivo actual ha provocado en los últimos tiempos que se haya producido un notorio incremento en el número de publicaciones y estudios académicos en esta área de conocimiento y que, además, son coincidentes a la hora de plantear la necesidad de elevar los estándares éticos e idiomáticos en este tipo de medios de comunicación debido a la gran responsabilidad social que contraen a la hora de emitir sus informaciones.

Una de las últimas aportaciones científicas en este sentido es la tesis doctoral titulada Ética, responsabilidad y observación de los códigos deontológicos en el periodismo deportivo, leída hace tan solo unas semanas por Javier Gómez Bueno en la Facultad de Comunicación y Documentación en la Universidad de Murcia, bajo la dirección de los profesores Cristina Roda Alcantud y Pedro Antonio Rojo Villada.

Esta tesis concluye que la prensa deportiva diaria en España no cumple con los parámetros éticos recogidos en los principales códigos deontológicos de la profesión periodística, tanto nacionales como internacionales, y que, por tanto, es preciso que los periodistas y los medios de comunicación de esta área informativa adquieran un mayor compromiso y pongan en marcha mecanismos de autorregulación para evitar nuevos excesos comunicativos perjudiciales para el público y así contribuir a la mejora de la calidad de los contenidos. 

El autor llega a estas aseveraciones tras efectuar un análisis de un millar de textos informativos (noticias, crónicas y reportajes) publicados en los cuatro diarios deportivos de difusión nacional (Marca, As, Sport y Mundo Deportivo) atendiendo a una serie de variables: la parcialidad y la subjetividad del profesional, la distinción de géneros periodísticos, la inclusión del rumor como elemento noticioso, el número de fuentes consultadas por noticia, el sensacionalismo, el lenguaje emotivo y belicista y sus connotaciones violentas, así como las acusaciones infundadas de corrupción arbitral o estamental.

Igualmente, para aplicar todas estas variables a la medición de la calidad ética de la prensa deportiva se toman como referencia los siguientes códigos deontológicos: la Declaración de Principios sobre la Conducta de los Periodistas de la Federación Internacional de Periodistas, el Código Internacional de Ética Periodística de la Unesco, el Código Europeo de Deontología del Periodismo, la Declaració de Principis de la Professió Periodística a Catalunya (Col.legi de Periodistes de Catalunya), el Código Deontológico de la Federación de Asociaciones de Periodistas Españoles (FAPE) y el Código Deontológico del Sindicato de Periodistas de Madrid.

A tenor de los resultados obtenidos, Gómez Bueno indica que la parcialidad es la tónica general en estos periódicos, "elevándose hasta límites casi propagandísticos en los diarios editados en Barcelona" y afirma que "para una buena salubridad ética de la prensa no es producente que en más de la mitad de las noticias se realicen especulaciones o que en un tercio de ellas sean opinativas sin datos que las corroboren". 

Así, por un lado, argumenta que no existe una clara delimitación entre los elementos informativos y de opinión en los textos, y, por otra parte, alerta sobre el uso frecuente de rumores y la "rigurosidad baja" debido al escaso número de fuentes empleadas. De hecho, en el 40% de los casos se afirman hechos sin aportar pruebas, el 26% no usa ninguna fuente o emplea el condicional, casi el 65% se ampara en una sola fuente, solo el 20% utiliza dos o más, y apenas el 5% da voz a todas las partes en conflicto. 

A juicio del autor, "estos datos dicen muy poco sobre la calidad de la prensa deportiva actual, donde todos los rumores son tratados como noticias debido al posible impacto que se obtiene" y donde la tendencia al sensacionalismo en titulares impactantes y en contenidos morbosos o pertenecientes al ámbito privado de los protagonistas "es equiparable con las actitudes poco serias y rigurosas de la prensa rosa".

En cuanto al análisis del discurso en este ámbito, se detecta la utilización de un lenguaje bélico y emotivo en, al menos, un tercio de los ejemplos estudiados, si bien el empleo de ilustraciones con contenido violento y los recordatorios de hechos conflictivos entre protagonistas es "relativamente bajo".

Por último, se observa un cierto grado de servilismo hacia el equipo de la ciudad de donde se edita el diario, como parte de una estrategia, más comercial que periodística, dirigida a satisfacer una línea ideológica y las afinidades hacia unos colores determinados para así fidelizar lectores; y se pone de manifiesto una interpretación tendenciosa de los acontecimientos que en ocasiones tiene que ver más con el abuso de la subjetividad o el forofismo del propio periodista. 

Trabajos como este no hacen sino corroborar la necesaria consolidación de la ética profesional en un ámbito de tanto impacto social como el periodismo deportivo, el área informativa que cuenta con un mayor número de seguidores, sobre los cuales ejerce una enorme influencia, tanto en la proyección de conductas como en su formación cultural e idiomática. Como afirma el propio Gómez Bueno, "todo aquello que sea susceptible de provocar grandes pasiones, de tener una repercusión social inusitada y de generar increíbles recursos económicos, debe estar sometido a una estricta vigilancia moral y ética".

Tal como hemos señalado en este blog en varias ocasiones, este tipo de periodismo sobre todo tiene la responsabilidad de ser educador y transmisor de los valores positivos inherentes a la práctica deportiva, como el afán de superación, la cultura del esfuerzo, la solidaridad, el compañerismo, la igualdad o el juego limpio; y el compromiso social de informar con rigor. La dimensión ética y la relevancia de los contenidos deportivos, en la relación al consumo y a su incuestionable trascendencia social, requieren de una mayor autorregulación por parte de los medios de comunicación y de los propios periodistas a título individual; tienen ante sí la gran responsabilidad de satisfacer el derecho de la ciudadanía a obtener una información legítima, rigurosa y veraz. 

Aquí puede consultar y descargar la tesis completa en PDF.

viernes, 7 de junio de 2013

Periodismo y cultura deportiva en la era de la posmodernidad

El periodismo tiene todavía una cuenta pendiente con el deporte en su más variada y completa dimensión. Mientras otras áreas de especialización informativa suelen cubrir la diversidad de manifestaciones, acontecimientos y protagonistas que tengan que ver con la temática a la que se refiere su sección o cabecera, no suele ocurrir lo mismo con el periodismo deportivo, que, en la mayoría de los países, reduce su campo de acción a un puñado de modalidades, esto es, fútbol y no mucho más. 

Ciertamente, el periodismo está llamado a desempeñar un papel fundamental en la implantación de una verdadera cultura deportiva en las sociedades contemporáneas, entendiendo este concepto como la universalización entre la población del conocimiento y del interés por un abanico de disciplinas diferentes, que son precisamente aquellas que cuentan con practicantes -estén federados o sean simples aficionados- y forman parte del tejido social de una ciudad, una región o un país. Los medios de comunicación tienen mucho que decir y, sobre todo, que aportar para acercar sus contenidos a la realidad deportiva de sus respectivos territorios mediante una mayor diversificación, concediendo algo de visibilidad, aun en espacios breves, a otras modalidades que esconden grandes historias, pero que todavía están a la espera de ser contadas. 

Precisamente, sobre la necesidad de promover esa anhelada cultura deportiva desde los medios de comunicación y de dotar de amplitud de miras a la información en este campo versa una de las primeras y principales reflexiones incluidas en el libro Periodismo deportivo: entre líneas, voces e imágenes. Esta obra, publicada a finales de 2012 por los periodistas y profesores colombianos Amado Hernández Gavira, Davis Zapata y Jhon Jaime Ossorio, constituye una de las más aportaciones más relevantes al estudio del periodismo y la comunicación en el deporte de cuantas han llegado desde el continente americano en los últimos años.

Escrita a seis manos, esta publicación presenta una visión global del deporte como ámbito de aplicación del periodismo en particular y de la comunicación en general, y lo hace desde una perspectiva que combina el rigor académico con un enfoque más práctico. Para ello, los autores construyen una serie de ensayos que se apoyan en conversaciones compartidas con otros 45 profesionales del periodismo radiofónico, televisivo, impreso o digital de Colombia, así como profesores universitarios de este país, que aportan sus experiencias y arrojan luz sobre las nuevas relaciones que se establecen entre los medios y los actores del deporte.

A lo largo de once capítulos, se efectúa un recorrido por las diferentes opciones profesionales que existen en este ámbito, desde el reporterismo, la narración o el comentario en medios audiovisuales y digitales, hasta las variadas formas de comunicación de las organizaciones y entidades, el marketing, las relaciones públicas y empresas de comunicación e imagen ligadas a esta industria. Asimismo, se detiene especialmente en los nuevos retos éticos y profesionales del periodismo deportivo, que ha de amoldarse a los requerimientos de los nuevos tiempos y los nuevos hábitos de consumo de las audiencias, así como las particularidades que traza el nuevo entorno digital. 

Entre otros muchos asuntos, se analiza la singularidad del lenguaje deportivo por establecer continuas asociaciones con el lenguaje de la guerra, la profusión en el empleo de metáforas y otras figuras retóricas, o la más que demostrada capacidad creativa de los narradores para incorporar a su discurso neologismos y palabras extranjeras adecuándolas a sus necesidades. 

A juicio de Hernández, Zapata y Ossorio, el periodismo deportivo es una de las expresiones más estéticas de la profesión al aunar pasiones y emociones con acciones y estrategias, y, al mismo tiempo, comporta una especial responsabilidad social, que reside en la "integridad, credibilidad y el afán por la formación permanente del sujeto que encarna el rol" de contar historias, de ser un "Homero de la postmodernidad", para ser el intermediario más honesto posible entre los hechos y los espectadores.

Como señalan los propios autores, "el periodismo deportivo es una de las profesiones más modernas de la humanidad, no porque sea reciente su creación sino porque su dinámica de trabajo está a la vanguardia de la actualidad. Su razón de ser es la recepción inmediata de todo lo que ocurre en el mundo del deporte, su análisis, su relación con el contexto y su transformación en noticia, para contarla a un público masivo y heterogéneo. El periodismo deportivo es un oficio del hoy y del ahora".

Periodismo deportivo: entre líneas, voces e imágenes esboza las líneas maestras de lo que ha de ser la especialización en este ámbito periodístico, que, más allá de la temática sobre la que se ocupa, reside en sumar a la información y la opinión documentación, interpretación, seguimiento e investigación. "Hay que situar los acontecimientos, verlos en perspectiva y descifrar los hechos en su significación política, en sus implicaciones éticas y en su contexto planetario. Deportivo o de cualquier área, el periodismo es uno solo. Se debe a los intereses de la humanidad, no a la verdad de los protagonistas de los hechos. Debe ser instrumento civilizador y constructor del tejido social".