sábado, 16 de noviembre de 2013

Alirón, un nuevo deportivo gratuito en papel que busca su nicho en Bilbao


En un contexto adverso y cambiante para los medios de comunicación como el actual, la información deportiva se ha convertido en la verdadera punta de lanza del periodismo emprendedor en España. Como ningún otro, el periodismo deportivo está poniendo de manifiesto su cariz innovador y su capacidad para reinventarse a través de una exploración permanente de nuevos canales, formatos y contenidos con los que adaptarse de la mejor manera posible al mercado y seguir siendo competitivo. 

Como consecuencia de este proceso, no han dejado de surgir en el último lustro nuevas iniciativas periodísticas, medios y micromedios especializados, con intereses y enfoques diversos pero con un denominador común: la búsqueda de la diferenciación y la reclamación de un espacio propio y original para temáticas y protagonistas que no siempre tienen la suficiente visibilidad en los medios de comunicación tradicionales. 

Uno de los últimos proyectos periodísticos en el ámbito deportivo nacional que han nacido para cubrir un nicho de mercado que estaba aún por explorar es Alirón, nuevo semanario deportivo gratuito en papel que se edita en Bilbao y se distribuye por el metro, facultades universitarias, bares y lugares de máxima afluencia de pública en esta y otras localidades cercanas de Vizcaya. Esta nueva publicación, que salió a la calle por primera vez el pasado 4 de noviembre, responde al objetivo de ofrecer una información más detallada y amplia sobre la realidad polideportiva local de la que incluyen los diarios generalistas vascos. Y lo hace, además, en una ciudad donde no existe un diario deportivo tal como como ocurre en Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla (Mundo Deportivo solo dedica la portada y unas páginas en su edición para Vizcaya). 

Alirón es, sobre todo, una iniciativa inspiradora para jóvenes talentos periodísticos porque nace desde la propia Facultad. Sus creadores son cuatro exlicenciados, tres de ellos en Periodismo y otro en Ciencias Empresariales, que justo hace unos meses acabaron sus estudios en la Universidad del País Vasco y decidieron poner en práctica una idea que les rondaba la cabeza desde hacía tiempo. Mikel Echevarria (director de contenidos), Eneko Huarte (diseño), Javier Díez Astrain y Borja Álvarez (gestión económica) se asociaron tras realizar un pertinente estudio prospectivo que les permitió analizar las posibilidades de éxito de su proyecto y concluir que podía ser perfectamente viable. La información deportiva sigue siendo la más leída en este país y, pese a los problemas estructurales de la prensa de pago, un mercado publicitario de formado por muchas empresas locales como el de Bilbao puede ser, para un gratuito, "más que suficiente para subsistir y competir con garantías", señala Mikel Echevarría.

A partir de estas convicciones y apoyado por la Unidad de Creación de Empresas de la UPV, este gratuito deportivo ha irrumpido en el mercado con 16 páginas a todo color, centradas sobre todo en la actualidad del Athletic Club de Bilbao -que ocupa en torno a un 80% de los contenidos- con el objetivo de captar a un público mayoritario, pero sin olvidarse de aquellos clubes y deportes con mayor tradición y popularidad en Bilbao, como es el caso del baloncesto. Además de la especialización en los contenidos, la otra gran apuesta de Alirón es visual, a través de un diseño muy cuidado donde los textos ceden el protagonismo y parte de su extensión a las galerías fotográficas.

Según nos explica Echevarría, los planes de este periódico pasan a medio plazo por ampliar el número de páginas a 24, extender su radio de difusión al resto de núcleos urbanos de Vizcaya e incluso de incrementar la tirada, que actualmente se sitúa en torno a 21.000 ejemplares. Además, nos avanza que el producto impreso se enriquecerá con contenidos generados por los propios aficionados desde las redes sociales y canales habilitados para ello en la página web, que estará operativa próximamente. "La idea es interactuar con los usuarios para que participen activamente y aporten informaciones y nuevos contenidos que se seleccionen a través de la web y se incorporen luego al papel formando una sección propia. Nuestro objetivo es crear una comunidad que se convierta en el elemento diferenciador de nuestro producto".

Alirón, como todo medio nacido en periodo de crisis, es una apuesta valiente, que llega, además, para sumar y aportar aire fresco a un periodismo deportivo que se encuentra en plena transformación y no deja de crecer y diversificarse. Como afirma el director de la revista británica World Soccer, Gavin Hamilton, "dentro de diez años, la mitad de los periodistas deportivos trabajarán en medios que aún no han sido ni siquiera pensados".

martes, 12 de noviembre de 2013

El uso de los códigos de claves internacionales de países para informar sobre competiciones deportivas

En el periodismo deportivo, dado el alto número de competiciones internacionales que se celebran y de deportistas extranjeros que compiten en los torneos nacionales, es muy importante familiarizarse con los códigos abreviados de países y con las nacionalidades de los atletas participantes que suelen incluirse de forma abreviada en las fichas técnicas y clasificaciones que acompañan a las crónicas, todo ello con el fin de evitar errores importantes. 

Para poder dar cabida en un espacio limitado de páginas al gran volumen de resultados sobre los que suele informar este tipo de periodismo, los medios de comunicación suelen optar por la representación codificada de los nombres de países del equipo o deportista. Mientras el código ISO 3166 Alpha-3 para los diferentes estados y territorios que publica la International Organization for Standardization (ISO) se ha convertido en la norma de referencia para la ONU y las principales organizaciones políticas internacionales, en el mundo del deporte los códigos de claves internacionales más usados son el del Comité Olímpico Internacional (COI) y el de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA).

En ambos casos, la referencia a la nacionalidad del equipo o deportista se reduce también a tres letras mayúsculas, con apariencia de sigla, pese a no ser más que una abreviatura. El código abreviado del COI suele identificar con cada clave a uno de los grupos de deportistas que participan en unos Juegos, normalmente aquellos que pertenecen a cada uno de los 204 comités olímpicos nacionales que integran el órgano rector del olimpismo. El de la FIFA, por su parte, hace lo propio con cada una de las 208 asociaciones que la componen, si bien existen diferencias entre uno y otro a la hora de referirse a algunos países.

Así, entre las principales discordancias, se encuentran las claves de los siguientes países:

                                   FIFA          COI

Antigua y Barbuda      ATG           ANT
Barbados                   BRB           BAR
Burkina Faso             BFA            BUR
El Salvador                SLV            ESA
Eslovenia                   SVN           SLO
Indonesia                   IDN            INA
Irán                           IRN             IRI
Letonia                      LAV           LAT
Nigeria                      NGA          NGR
Sudán                       SDN           SUD

La normalización de estos códigos abreviados en un ámbito deportivo superior al del fútbol ha hecho que la mayor parte de los medios se haya decantado por utilizar las claves adoptadas por el COI y que, en algunos casos, las incluyan en su propio manual de estilo. Así lo hace, por ejemplo, el diario barcelonés Mundo Deportivo, que incluye en su Libro de Estilo (1995) un apartado dedicado al uso de siglas y abreviaturas en el que figura una relación de referencias abreviadas de países para su uso en fichas y clasificaciones. 

No obstante, para un lector de un país hispanohablante estas claves pueden resultar poco comprensibles o incluso confusas porque suelen formarse con las primeras letras -o iniciales si son compuestos- de sus nombres en lengua original (CIV, Côte d’Ivore, es Costa del Marfil) o en inglés (GER, Germany, es Alemania).

Por este motivo, muchos medios de comunicación suele utilizar un código de claves adaptado a la lengua castellana, de forma que el acortamiento sea más fácilmente identificable con el país al que hace referencia. De esta forma, es habitual leer: ALE Alemania, ESL Eslovenia, IRN Irlanda del Norte, SUE Suecia, HOL Holanda, EUA (o EEUU) Estados Unidos, RCH República Checa, DIN Dinamarca, LET Letonia, GAL Gales o ESC Escocia.

Este es uno de los criterios que adopta precisamente el Libro de Estilo Marca (2012), que, tomando como referencia las claves del COI y de la FIFA, elabora su propio código abreviado. Así, además de "acoger las ya extendidas en el idioma español, cercanas a una abreviatura por truncamiento" (Eslovaquia se convierte en ESQ, en lugar de SVK), aboga por "mantener un criterio correlativo en las letras", respetando su orden dentro del nombre completo (AGL, de Argelia, en vez de ALG, la oficial para COI y FIFA), y por "cambiar lo menos posible" las claves internacionales siempre y cuando respeten la norma anterior (opta por BDI como Burundi, que es la que comparten los diferentes códigos, y no BUR, que sería la variante españolizada). 

Como otras muchas cuestiones de estilo periodístico, que definen la personalidad de cada medio y reflejan también su posicionamiento editorial respecto al uso del idioma y el tratamiento del deporte, el consenso a día de hoy dista mucho de producirse. En última instancia, el uso que haga cada uno de estas fórmulas abreviadas de países deberá efectuarse teniendo en cuenta su comprensibilidad de acuerdo al público al que se dirige la información.

martes, 5 de noviembre de 2013

El lenguaje de las retransmisiones deportivas radiofónicas: entre lo mejorable y lo aceptado socialmente

La radio, pese a comportarse como un observatorio perfecto para conocer hacia dónde se encaminan el idioma y el periodismo, sigue siendo el medio de comunicación que menos literatura ha generado hasta la fecha. Además, el lenguaje de las retransmisiones deportivas constituye uno de los campos que aún están por explorar desde el ámbito académico, aun tratándose de una tipología de programas de alto impacto social y de un tipo de periodismo con capacidad de influencia en las formas de hacer y decir de los ciudadanos. La proyección del deporte y su poder como transmisor de valores a través de los medios de comunicación son a día de hoy un hecho incuestionable.

Sobre todo ello versa Las retransmisiones deportivas radiofónicas. Estudio de la locución y análisis de sus recursos sintácticos, gramaticales, léxico-semánticos y estilísticos dentro del contexto sociocultural español, tesis doctoral leída por Francisco Javier Herrero el pasado mes de septiembre en la Universidad de Salamanca y que constituye uno de los últimos trabajos de investigación sobre Comunicación y Deporte defendido en las universidades españolas.

Esta tesis, que acaba de ser publicada por la Sociedad Latina de Comunicación Social dentro de la colección Cuadernos Artesanos de Comunicación, es una aproximación al estudio de las retransmisiones deportivas radiofónicas desde un triple prisma: el puramente lingüístico, el de la locución y el plano contextual. Así, además del estudio sobre uso del idioma, el autor analiza los elementos sonoros que están más presentes en el discurso de la radio además de la palabra (sonido ambiente, silencios y pausas); y los aspectos formales de la narración, como número de voces, velocidad de dicción, ritmo, estados emocionales, tono, timbre e intensidad, diferencias tonales y enfatización de términos o pronunciación. Igualmente, explica el rol que desempeñan estas retransmisiones radiofónicas en el ámbito sociocultural español al ser los espacios y contenidos deportivos los más seguidos por los ciudadanos.

Tras hacer un repaso por la historia de la radiofusión española, tanto generalista como deportiva, y sus figuras más relevantes, detalla los modelos de programación, formatos y contenidos existentes en las principales cadenas. En este sentido, se refiere al directo como "la esencia" de la radio deportiva y se detiene en las características de los programas contenedores de fines de semana con conexiones multiplex o carrusel, cuyos rasgos más definitorios son el ritmo y el vigor narrativo, el estilo pasional y la posición de relativa neutralidad del locutor en la retransmisión, y la total imbricación entre información y publicidad al tratarse de formatos muy comerciales.

Desde un plano lingüístico, Herrero se detiene en el tipo de construcciones sintácticas y léxicas más habituales, así como en los errores en los que los periodistas deportivos de radio incurren con mayor asiduidad. Para ello analiza una muestra de 120 fragmentos extraídos de cinco programas de sendas emisoras entre septiembre de 2009 y agosto de 2012, que suman algo más de 155 minutos y casi 30.000 términos. Entre los resultados más destacados, este tipo de periodismo se decanta claramente por las oraciones personales (87%) antes que las impersonales, las simples (85%) antes que las compuestas, y prevalecen las enunciativas (81%) y exclamativas (15%) a lo largo de la narración. Igualmente, los nombres propios (14%), sustantivos (15%) y los verbos (11%) son los tipos de palabras empleadas con mayor frecuencia.

Otras características del lenguaje deportivo radiofónico que subraya el autor son su accesibilidad pese al tecnicismo, la tendencia a la homogeneización de los vocablos empleados y la aparición habitual de tópicos, neologismos, extranjerismos, préstamos y palabras provenientes de otros campos semánticos. En su opinión, "hay errores comunes que no pasan inadvertidos por los oyentes" y se plantea si, en términos globales, "el uso de la lengua castellana en este tipo de género es pobre en los diferentes recursos lingüísticos y, por tanto, se puede mejorar".

Entre esos aspectos mejorables se situarían los tópicos o clichés que aparecen en este tipo de programas y que versan sobre los deportes que suelen ocupar la casi totalidad de los minutos (fútbol y luego baloncesto, ciclismo, motor o tenis). Esta tesis recoge una interesante lista de frases hechas con sus respectivos significados, entre las que se encuentran: a aro pasado, a la tercera va la vencida, apretar los dientes, arañar segundos, balón dividido, cambio de orientación, cerrar el partido, chicharro, dejar un recado (falta), empanada (un equipo es superado con claridad por el oponente), estar con el gatillo o con la caña preparada, desequilibrar el marcador, gol de la honra, jugar a medio gas, la pelota queda muerta, labores defensivas, meterse en un charco (complicarse la vida en la competición), pachanga, partido de la jornada, pasarlas canutas, pelotazo y tentetieso (desplazamiento del balón en largo), primer acto, sacar petróleo, sacarse la espina, sentenciar el partido, salvar los muebles, salir a por uvas, tener un guante en el pie o victoria muy trabajada.

También esta obra pone de manifiesto la capacidad del periodismo deportivo para innovar y crear constantemente palabras, significados y construcciones nuevas. Entre los neologismos de forma, la mayoría de los cuales sigue sin figurar en el diccionario, se destacan achique, aclarado (baloncesto), alargue, banco (banquillo), banderín, cantera, caracolear, carril - carrilero, chilena, cruceta, (línea) divisoria, línea medular, parón (liguero), rechace (en el DRAE solo existe rechazo) o resultadista. Muchas de esas nuevas palabras son coloquialismos como burra (ciclismo), chapa (basket) o mojar (marcar) y, en otros casos, se trata de voces que adquieren nuevas acepciones a partir de reglamentos de juego o de metáforas que, con el paso del tiempo, acaban instalándose en la lengua común.

Así, entre otros neologismos de sentido, aparecen: bandeja (baloncesto), aguantar (el balón), construir (una jugada), cuero (balón), pintura (zona en baloncesto), dormirse (despistarse), leer ('cuando un jugador adivina la intención de su rival durante una determinada acción'), enganche (entre defensa y medio campo o entre este y delantera), dibujo (planteamiento táctico de un equipo), manejar (conducir el balón), maquillar el resultado, pedrada (mal golpeo del balón o lanzamiento con mucha potencia), pegar (golpear la pelota), perfilar ("verbo que sirve para indicar que un jugador se está situando de tal manera que favorezca su disparo o acción de ataque"), picar (la pelota), poner (centrar) o recular (replegarse).

En la muestra que sirve de base para este estudio, Herrero indica que los extranjerismos y préstamos que toman los periodistas deportivos radiofónicos de otras lenguas no son cuantiosos en términos porcentuales y que, en su gran mayoría, proceden del inglés (78%, francés (9%), italiano (9%) y portugués (4%), que son precisamente los idiomas más presentes en esas mismas modalidades que copan la atención en esta tipología programática.

Entre otros errores habituales, el autor también se refiere aquellos que tienen que ver con una deficiente pronunciación, la omisión de artículos y preposiciones, el uso de palabras de dudoso significado (redebutar), el acortamiento o fusión de palabras de forma incorrecta (pa abajo, en vez de para abajo), frases mal construidas o con un dudoso sentido semántico, empleos verbales equivocados, impropiedades léxicas o vulgarismos (expresiones malsonantes).

Pese a que estos hábitos lingüísticos se apartan de lo considerado como correcto desde un punto de vista gramatical, sintáctico o léxico, la tesis concluye que los errores "no son numerosos" y que, "a partir de resultados obtenidos, no se puede afirmar que las retransmisiones deportivas radiofónicas compongan un género pobre en recursos lingüísticos, más bien todo lo contrario". Avala, además, las conclusiones del VII Seminario Internacional de Lengua y Periodismo celebrado en San Millán de la Cogolla en 2012, que incidieron en los aspectos más positivos del idioma del deporte ("este aporta más de lo que destruye").

Finalmente, esta investigación deja planteado un interesante debate, que es consustancial a la naturaleza del lenguaje deportivo y al interés creciente que ha despertado en instituciones académicas, sobre la idoneidad de que las mejoras idiomáticas en este ámbito periodístico se acometan y, sobre todo, que lo hagan teniendo en cuenta el público al que se dirige. Tal como afirma Herrero, "parece que existe un punto de equilibrio entre el lenguaje deportivo transmitido por el emisor y el reclamado por el receptor" y, a su juicio, "cualquier tipo de mejora o de cambio se debería introducir de forma paulatina, sin que afectara a la actual estructura léxica, sintáctica, gramatical, semántica y estilística que se emplea".