miércoles, 30 de junio de 2010

El deporte es algo más que fútbol


El periodismo deportivo en España y en la mayoría de los países iberoamericanos es casi sinónimo de ‘periodismo futbolístico’. La preeminencia del fútbol en los espacios informativos invisibiliza a casi el resto de modalidades, que, salvo contadas excepciones, quedan relegadas a la mínima expresión en las páginas de los periódicos de papel e internet, así como en la programación radiofónica y televisiva.

Lo cierto es que los medios de comunicación especializados dedican al deporte rey aproximadamente tres cuartas partes de su tiempo, mientras que las demás disciplinas tienen por lo general un mayor tratamiento en medios impresos de información general, especialmente en el caso de grandes eventos como los Juegos Olímpicos o los Mundiales de Atletismo, o en los de carácter local y regional, donde se les otorga una mayor notoriedad a los logros de deportistas y equipos de la tierra, sea cuales fueren sus especialidades.

La jerarquía de la información futbolística alcanzada en los espacios deportivos es tan evidente que solo es puesta en entredicho temporalmente cuando se produce la aparición esporádica de grandes figuras nacionales en otras modalidades, como ocurre en España con el tenista Rafael Nadal, el piloto de Fórmula Uno Fernando Alonso, el jugador de baloncesto de la NBA Pau Gasol o el ciclista Alberto Contador. Estos deportistas se convierten en ídolos y son capaces de movilizar y animar al público a buscar información y demandar opinión o análisis de una materia no balompédica.

Este predominio es tan flagrante que frecuentemente se produce una traslación de términos futbolísticos –los más conocidos, utilizados y, por tanto, comprensibles para el lector más habitual de este tipo de prensa- a las páginas de otras modalidades deportivas, con el fin de explicar sus reglas y conceptos. Ya sea mediante metáforas o símiles más o menos conseguidos, este tipo de periodismo hace uso de la popularidad del lenguaje futbolístico para hacerlo extensible al resto de ámbitos del deporte.

La ‘futbolización’ de la información deportiva, sin embargo, no depende tanto de criterios noticiosos como de otros puramente mercantilistas, ya que el fútbol y todo lo que lo rodea es espectáculo. Es, por tanto, la base real del negocio periodístico, especialmente en televisión, donde las retransmisiones deportivas se han convertido en los espacios más codiciados por las cadenas españolas para hacerse con sus derechos de emisión y así incrementar su cuenta de resultados a base de publicidad.

El periodismo deportivo, por su carácter universal y enorme proyección a todas las capas de la sociedad, ha de desempeñar en este sentido un papel más comprometido con los ciudadanos en el fomento y la enseñanza de las actividades y competiciones deportivas en sus más diversas manifestaciones, desde las disciplinas con un mayor número de seguidores y licencias federativas dentro del deporte profesional hasta otras de carácter más minoritario.

De esta forma, los medios deportivos contribuirán a formar más y mejor al público, y hacerlo partícipe de aquellos éxitos alcanzados por conciudadanos que a veces son injustamente valorados y rápidamente olvidados.

miércoles, 23 de junio de 2010

Una nueva tesis doctoral sobre libros de estilo y periodismo deportivo














El periodista José Luis Rojas leyó el pasado 17 de junio en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla su tesis doctoral, titulada 'Bases para la formulación de un libro de estilo de última generación. Construcción de un modelo teórico válido para los medios deportivos escritos digitales en lengua española', obteniendo la calificación de sobresaliente cum laude por unanimidad.

Este trabajo de investigación, codirigido por los profesores Juan Luis Manfredi y Pastora Moreno, hace un análisis histórico de todos los libros de estilo elaborados en medios de comunicación de España e Hispanoamérica hasta hoy y propone un modelo teórico aplicable a la prensa deportiva digital e impresa.

El tribunal, presidido por la catedrática de Periodismo de la Universidad del País Vasco Ofa Bezunartea, estuvo integrado por el profesor Antonio Alcoba (Universidad Complutense), la profesora Isabel de Salas (Universidad Cardenal Herrera-CEU de Valencia), el profesor Antonio Checa y la profesora Inés Méndez, ambos de la Universidad de Sevilla.

lunes, 7 de junio de 2010

Información deportiva y formación en valores entre los más jóvenes











El deporte y su influencia en la formación de los menores será el asunto que centre el debate en la sexta edición del Festival de Comunicación Infantil 'El Chupete', que se celebrará en Valencia los próximos días 1 y 2 de julio. Según los organizadores, el objetivo del certamen es el de concienciar a medios de comunicación y agencias de publicidad del ejemplo que suponen los deportistas para los más pequeños y de su responsabilidad a la hora de comunicar valores.

Efectivamente, los medios de comunicación deportivos han adquirido una especial relevancia como fuente cotidiana de consulta e información principal para muchos ciudadanos, entre los que se encuentra un número cada vez más importante de jóvenes. Estos medios, dada la universalidad de las manifestaciones deportivas, se han convertido en un espejo donde se miran miles de niños y adolescentes, sobre quienes proyecta determinadas pautas de expresión lingüística y de comportamiento que pueden ser fácilmente emuladas.

Por ello, en su tarea de distribuidores permanentes de información a la sociedad, tanto los sitios web de medios impresos, radiofónicos y televisivos como aquellos concebidos exclusiva y específicamente para la Red adquieren la responsabilidad especial, en el cumplimiento de su deber como servicio público, de informar y contribuir a la formación integral de los menores al mismo tiempo que velar por la protección de sus derechos.

Lo cierto es que el consumo cada vez más masivo de estos medios que se produce en la sociedad contemporánea y la propensión de las empresas de comunicación hacia el sensacionalismo con el fin de copar importantes cuotas de mercado frente a la competencia hacen a los menores de edad aún más vulnerables frente a unos contenidos que no se encuentran lo suficientemente autorregulados.

Los jóvenes se convierten en los seres más desprotegidos cuando son testigos de comportamientos violentos o modelos de conducta y de expresión que no se corresponden con los comúnmente aceptados, ya sea por incorporar un repertorio léxico de corte belicista y de incitación a la violencia o por utilizar términos indecorosos, malsonantes o vulgares. Asimismo, padecen indefensión cuando se exponen a que un medio publique en una información datos o fotografías que puedan transgredir su derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen.

El periodismo deportivo ha de explotar su verdadero potencial actuando como un fuerte resorte de cohesión y convivencia social, como un factor de integración de los colectivos más desfavorecidos como la población inmigrante o personas con algún tipo de discapacidad, así como un elemento que fomente la igualdad de género. Debe aspirar, por tanto, a educar y formar en valores a los más jóvenes, a quienes se les puede marcar el mejor camino a seguir favoreciendo la generalización y mantenimiento de un estilo de vida basado en la satisfacción del esfuerzo, el juego limpio, la solidaridad y el compromiso por la consecución y mantenimiento de la paz social.

Igualmente, los medios informativos especializados en deporte completan su función social de informar y educar preservando y fomentando un uso correcto del idioma español entre la ciudadanía. Así, deberán apostar por el buen gusto y evitar palabras y expresiones vulgares o injuriosas, así como imágenes desagradables o violentas injustificadas que puedan provocar el rechazo o desagrado de la audiencia. Los niveles léxicos y visuales que se alcancen en las noticias deben situarse siempre a la altura adecuada.

Por eso, la responsabilidad social que contraen los periodistas deportivos, debido a la enorme repercusión de sus contenidos, pasa también por no bajar nunca el listón y mantener por encima de todo la riqueza y la calidad del producto informativo.