jueves, 30 de septiembre de 2010

El significado universal de las palabras deportivas

El periodismo deportivo se ha convertido en uno de los grandes creadores de referencias terminológicas y semánticas de nuestro tiempo. Así, entre instituciones académicas y filólogos del ámbito hispanohablante cada vez es más apreciada y reconocida la capacidad del lenguaje del deporte para innovar y crear palabras, expresiones y acepciones de nuevo cuño, que suelen encontrar un rápido acomodo en la lengua común para posteriormente incorporarse a los diccionarios cuando su uso está lo suficientemente extendido entre la población.

La universalidad de este lenguaje queda especialmente de manifiesto cuando incluso trasciende a otros ámbitos de la actualidad como la política, la economía o la cultura, cuyos periodistas aprovechan el significado de términos y expresiones procedentes del deporte, las cuales ya forman parte del ideario colectivo, para referirse a cuestiones concretas, explicarlas y hacerlas más comprensibles a todos los tipos de público.

Sobre esta cuestión, Jesús Castañón explica en su obra Términos deportivos en el habla cotidiana (Universidad de la Rioja, 2005) que el empleo del lenguaje deportivo fuera de su ámbito de procedencia "facilita una asociación emotiva, estética y retórica que permite crear analogías y modelos explicativos que sirvan de clarificación en distintos ámbitos. Al propio tiempo, genera formulaciones lingüísticas en el imaginario social y redescribe la realidad con una mirada nueva en términos cercanos al receptor, siendo capaz de mostrar relaciones ocultas o semejanzas desconocidas", a través del empleo de metáforas.

Lo cierto es que la exportación de términos y expresiones del deporte a otros campos tan diversos y distantes se produce porque trata a menudo rasgos que son consustanciales al hombre como la competitividad, el espíritu de superación, la cultura del esfuerzo o la consecución de éxitos mediante ciertas habilidades, los cuales están presentes en múltiples actividades de la vida cotidiana.

Así, los titulares de informaciones sobre información política o económica toman habitualmente como base modelos pertenecientes al deporte, porque, mediante esta fórmula que se aprovecha del éxito social de este tipo periodismo, los medios de comunicación de información general tratan de asegurarse de que el receptor ha comprendido perfectamente el mensaje.

Un ejemplo claro de este tipo de comportamiento es la portada confeccionada por el diario Ideal de Granada (con sus respectivas ediciones en Jaén y Almería) para explicar los resultados de la jornada de Huelga General celebrada el 29 de septiembre. En ella, la información principal se titula, a modo de crónica futbolística, "Empate sin goles" y aparece acompañada por una gran fotografía de un boleto de la quiniela relleno, en el que las casillas marcadas corresponden no a los resultados de la jornada liguera, sino al grado de seguimiento de la convocatoria que mostraron los diferentes sectores económicos y servicios públicos.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Los elementos constitutivos de la noticia, según F. Fraser Bond


Basta echar un rápido vistazo a los titulares del quiosco cada mañana para concluir que los criterios para seleccionar y ordenar las noticias difieren notablemente entre los que emplean unos y otros medios de comunicación con el fin de atraer la mirada y el interés del público.

Así, vemos cómo de manera habitual la información que se vierte a la ciudadanía no siempre se muestra a partir de criterios estrictamente noticiosos sino más bien de otra índole, llamémosla mercantilista, en la que prima la anécdota sobre el resultado o el rumor sensacional sobre la confirmación de un suceso.

De esta forma, alcanzan grandes titulares noticias que a veces no son tales, mientras quedan relegados a un segundo plano, o descartados directamente incluso, determinados acontecimientos que merecen una mejor consideración y una mayor valoración desde el punto de vista periodístico.

Por todo ello, parece oportuno retomar ese eterno debate, tan antiguo como la profesión misma, en torno a lo que debe considerarse como noticia (“es todo lo que interesa a gran parte de la comunidad y de lo que nunca se le había llamado la atención” decía Charles Anderson Dana) y cuáles han de ser los elementos informativos sobre los que se construye.

Tal como recuerda el que fuera profesor en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York F. Fraser Bond en su obra Introducción al periodismo (Buenos Aires, Ágora, 1959), los elementos que dan valor informativo a un hecho y lo convierten en noticioso son:

- Todo lo concerniente a una persona notoria o que haya adquirido notoriedad pública.
- Lo inusitado. Todo lo que es imposible y que, sin embargo, sucede, es noticia.
- Todo lo que concierne vitalmente al gobierno del país o de la ciudad.
- Todo lo que afecte directa o indirectamente al bolsillo (por este motivo las crónicas sobre presupuestos municipales se publican con tanto detalle).
- Toda injusticia. Todo cuanto indigne al lector es noticia.
- Catástrofe. Todo lo que signifique grandes pérdidas de vidas o bienes. Los accidentes varían como noticia según la distancia.
- Todo lo que tenga proyecciones para todos, como un paro del transporte.
- Toda crónica que emocione al lector, que lo disguste o lo complazca.
- Todo acontecimiento que interese mucho a un gran número de personas.
- Todo lo que involucre grandes sumas de dinero.
- Homicidios. En el pequeño pueblo o comunidad el homicidio siempre es noticia. En la urbe más grande depende del grado de misterio que lo rodee.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Un nuevo diccionario terminológico del deporte



El periodismo deportivo se ha desarrollado en los últimos años hasta forjar un lenguaje específico propio, que ha adquirido una nueva consideración por parte de filólogos y académicos al contribuir de forma decisiva en la evolución del idioma creando usos lingüísticos y aportando al diccionario palabras y significados nuevos, exportándolos a otros campos como la política, la publicidad o la economía, e integrándolos en el acervo léxico común.

No obstante, pese a tratarse de una realidad lingüística viva y de enorme repercusión social, el lenguaje deportivo no está lo suficientemente recogido en obras de referencia como diccionarios de uso, diccionarios de dudas y diccionarios terminológicos.

De ahí la atención especial que merecen libros como el Diccionari general de l’esport, publicado recientemente por el Centre de Terminologia TERMCAT, que viene a ampliar y complementar el estudio sobre el alcance del vocabulario deportivo de otras obras como el Diccionario de Términos Deportivos (2003) de Recaredo Agulló y el Diccionario Terminológico del Deporte (2005), escrito por Jesús Castañón.

El TERMCAT, cuyo Consejo de Dirección, está integrado por representantes de la Generalitat de Catalunya, l'Institut d'Estudis Catalans y el Consorci per a la Normalització Lingüística, es una institución pionera en España al abordar la importancia deporte como fuente de producción léxica. De hecho, el título que aquí nos ocupa constituye una continuación de los Diccionarios de los deportes olímpicos que editó el propio TERMCAT en 1992 con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona y que fue actualizando en su web (www.termcat.cat).

El Diccionari general de l’esport, que también cuenta con una versión disponible en línea, aglutina más de 13.000 términos y expresiones de 80 modalidades deportivas diferentes. Al igual que aquel conjunto de cuadernos editados en 1992, en esta obra cada término (y su explicación) están en catalán, y aparece con sus correspondientes traducciones al español, inglés y francés.

Sin duda, un manual de enorme valor y utilidad para todos aquellos aficionados, practicantes, periodistas, traductores y correctores interesados en profundizar en el conocimiento de una parcela idiomática tan amplia y diversa como es el mundo del deporte.