domingo, 28 de noviembre de 2010

El deporte en los libros de estilo, de asignatura pendiente en español a lugar preferente en los medios anglosajones

El lenguaje deportivo sigue siendo a día de hoy una de las asignaturas pendientes de los libros de estilo periodísticos en el ámbito panhispánico. Mientras este tipo de herramientas se han universalizado entre los medios de comunicación generalistas, no ha ocurrido así con los especializados en información deportiva, donde apenas existen obras de este tipo.

De hecho, en España a día de hoy solo el diario Mundo Deportivo (desde 1995) y el semanario futbolístico Don Balón (2004) disponen de libros de estilo, mientras que en América sobresale la revista argentina El Gráfico, con un manual de carácter interno elaborado en el año 2000.

A estos trabajos, hay que sumar la publicación en 1992 por parte de la Agencia EFE de El idioma español en el deporte: Guía práctica, que si bien no se trata en un sentido amplio de un libro de estilo periodístico, sí constituye un manual de uso de este tipo de lenguaje que contiene 435 términos relativas a 28 disciplinas, 292 voces de ámbito deportivo relacionadas con modalidades aceptadas en el DRAE, 50 palabras utilizadas de forma incorrecta o con alguna peculiaridad idiomática, 90 expresiones tópicas y 58 extranjerismos de uso más habitual.

Por lo demás, podemos asegurar que los libros de estilo de información general, tanto españoles como hispanoamericanos, pasan casi de puntillas por esa realidad llamada lenguaje deportivo, al que apenas dedican menciones en los glosarios y anexos de léxico y dudas que la mayoría de los manuales incluyen.

Asimismo, son muy pocos los medios generalistas los que dedican capítulos o apartados específicos a este tipo de periodismo, que, más allá de un léxico técnico y argótico propios, posee unas características peculiares en cuanto a los formatos y géneros que utiliza, así como en la presentación a los ciudadanos de unos contenidos donde se mezclan información y opinión, y noticias con espectáculo y entretenimiento. Entre esas excepciones a la regla, se sitúan los libros de estilo de El Mundo, Canal Sur TV y Canal 2 Andalucía, TVE y el servicio en español de la agencia alemana DPA.

Entretanto, en los países con mayor tradición en la confección de libros de estilo como Estados Unidos y Reino Unido, el deporte como ámbito periodístico sí queda suficientemente recogido dentro de manuales de referencia como los editados por la agencia norteamericana The Associated Press (AP) y la británica Reuters. Ambos medios otorgan un capítulo específico al servicio de deportes, en el que se incluyen diversas consideraciones generales sobre el tratamiento periodístico de este tipo de informaciones y glosarios con los términos y expresiones más comunes, así como los elementos que acompañan a las crónicas, como tablas y clasificaciones.

En el primer caso, The AP Stylebook and Libel Manual, el léxico deportivo tiene entidad propia y desde 1983 ocupa una sección diferenciada a modo de minidiccionario denominado Sports Guidelines and Style. Esta relación de términos recoge a lo largo de 18 páginas menciones a todo tipo de disciplinas, si bien dedica un mayor espacio a las grandes ligas profesionales americanas de béisbol, baloncesto, fútbol americano y hockey hielo.

Entretanto, A Handbook of Reuters journalism (A guide to standards, style and operations) incluye tras el diccionario de dudas, glosarios terminológicos sobre el deporte en general, así como sobre aquellas modalidades de mayor tradición en el Reino Unido como el fútbol, el críquet, el tenis o el golf. Igualmente, aparecen listados de términos y expresiones sobre deportes de motor, con especial incidencia en la Fórmula Uno, y deportes de invierno, sobre todo el esquí alpino.

lunes, 22 de noviembre de 2010

La dimensión ética del periodismo deportivo: el compromiso social de informar con rigor y formar en valores

El periodismo deportivo actual hace gala de notables fortalezas, pero también adolece de importantes debilidades en una serie de aspectos que, tanto desde el punto de vista lingüístico como del ético y deontológico, aparecen como manifiestamente mejorables.

Ciertamente, la creciente tendencia a convertir la información en puro espectáculo y la contaminación de los géneros periodísticos tradicionales con otros formatos más propios del mundo de la farándula o la publicidad han sido señalados en reiteradas ocasiones por las propias asociaciones y colectivos profesionales como uno de los problemas más preocupantes del periodismo deportivo actual.

La espectacularización de la información, que está estrechamente ligada a la adopción de técnicas sensacionalistas, se caracteriza por la magnificación visual y la banalización de los contenidos, lo que de forma inexorable provoca una pérdida de calidad en el producto final.

Este deterioro de los contenidos en el periodismo deportivo invita a una importante y urgente reflexión académica, la cual tiene que ver con la gran responsabilidad social que tienen estos medios especializados a la hora de emitir sus informaciones.

No en vano, han adquirido la condición de verdaderos protagonistas en las sociedades contemporáneas por su capacidad de proyectar los logros del deporte como factor de identificación cultural y de cohesión social de ciudades, regiones y países, especialmente ante la celebración de determinadas competiciones que generan una gran expectación al contar con la participación de equipos y deportistas locales o nacionales.

Pero sobre todo es preciso abordar esta cuestión porque, efectivamente, son los medios de comunicación más seguidos y, por tanto, los que mayor influencia ejercen en los hábitos de conducta y modos de expresión de los ciudadanos, especialmente entre los más jóvenes, quienes son los que con más pasión consumen este tipo de información y con mayor facilidad tienden a emular lo que dicen y hacen sus ídolos.

Si, además, tenemos en cuenta que una gran parte de la población tiene como principal referencia de la realidad la que muestran los medios deportivos porque son los únicos o casi los únicos que consumen de forma habitual, la obligación del profesional como comunicador y formador es todavía mayor y debe tomar conciencia de ello.

Cabe detenerse, por tanto, en las funciones del periodismo deportivo como uno de los grandes vehículos de la ética, entendida esta como compromiso responsable del individuo con la sociedad a la que pertenece.

En este sentido, existe una dimensión de la ética que se puede denominar “solidaridad” al ser el periodista parte constitutiva de una comunidad a la que se dirige, con la que se identifica y a la que presta un servicio público, cuyas dos funciones básicas son las de informar con veracidad y el máximo rigor, y contribuir a la formación y educación de los ciudadanos.

De esta forma, la aplicación de los principios éticos fundamentales en este ámbito periodístico se entiende como una exigencia de calidad en el desempeño de una actividad profesional de gran repercusión social que, al hacerse efectiva, puede ayudar a mejorar la convivencia y el bienestar de todos.

Porque conviene recordar que este tipo de periodismo tiene la responsabilidad añadida de ser educador y transmisor de los valores positivos inherentes a la práctica deportiva, como el afán de superación, la cultura del esfuerzo, la solidaridad, el compañerismo, la igualdad o el juego limpio; es decir, todos aquellos valores que son pilares básicos de la convivencia y la paz social.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Jorge Cárdenas Nannetti, el precursor del Proyecto Zacatecas


El próximo mes de enero se cumplirán tres años del fallecimiento de Jorge Cárdenas Nanetti, prestigioso economista, catedrático universitario, escritor y traductor nacido en Colombia. Pese a tratarse de una verdadera institución por sus cuantiosas aportaciones al mundo de la cultura y al conocimiento, sigue siendo un gran desconocido, sobre todo en lo que concierne a su faceta como editor y periodista, un ámbito donde mostró el camino a muchos profesionales en el mundo de habla hispana.

Además de fundar Editores Express Service, una de las primeras agencias de noticias de América Latina, su principal contribución al mundo del periodismo se desarrolló en Selecciones del Reader’s Digest, edición en español de esta revista norteamericana, donde trabajó desde 1949 como redactor, luego como subdirector (1952-1960) y más tarde como director (1960-1963).

Cárdenas Nanetti elaboró para esta publicación el que está considerado como el primer manual de estilo de un medio de comunicación en lengua española de la historia. La obra, denominada Manual de Selecciones (Normas generales de redacción), vio la luz en 1959 en La Habana (Cuba).

Este manual, al concebirse para una revista que se difunde a un conjunto de países que comparten un mismo idioma, se fija como meta la utilización de un español internacional, esto es, de un lenguaje que sea igualmente comprensible en cualquier país del arco hispanohablante y que, al mismo tiempo, preserve la lengua española frente a la poderosa influencia del inglés en Latinoamérica en un momento de la historia caracterizado por la expansión de los principales medios de comunicación estadounidenses (agencias y canales de televisión) en la zona.

Así, Cárdenas aconseja prescindir de toda clase de extranjerismos y de regionalismos, ya que estos no se entienden fuera de su país de origen, mientras "encarece a todos sus colaboradores la estricta observancia de estas normas; no solo porque es indispensable mantener en la Revista uniformidad y consecuencia, sino porque reconoce la responsabilidad que tiene de contribuir a la unidad del idioma español en todo el mundo".

De esta forma, Jorge Cárdenas Nanetti se convierte en el auténtico precursor del Proyecto Zacatecas, la idea concebida por Alberto Gómez Font y Álex Grijelmo en I Congreso Internacional de la Lengua, celebrado en 1997 en Zacatecas (México), de confeccionar un manual de estilo válido para todos los medios de comunicación del mundo hispano.

Muy pronto, el Manual de Selecciones de este intelectual colombiano encontraría continuación con los trabajos de EFE y otras grandes agencias informativas con servicios en español como The Associated Press (AP) o United Press International (UPI); y, en las décadas más recientes, Inter Press Service, Reuters, Deutsche Presse Agentur o el canal de televisión CNN en Español.