viernes, 11 de febrero de 2011

Los principios de la profesión periodística según The Detroit News Stylebook, uno de los libros de estilo pioneros

Los primeros libros de estilo periodísticos de la historia, acunados en las redacciones de los grandes diarios norteamericanos a principios de siglo XX, fueron breves prontuarios de normas sobre el correcto uso del idioma, primero como simples ‘hojas de estilo’ (‘stylesheets’) y más adelante como textos más amplios y complejos hasta forjar manuales propiamente dichos.

Uno de esos trabajos pioneros fue The Detroit News Stylebook (1918), obra coordinada por Albert Loren Weeks y que sentó las bases de lo que debía ser un libro de estilo para un medio de comunicación al compendiar no solo recomendaciones lingüísticas, sino también estándares éticos y deontológicos encaminados a la consecución de una buena praxis profesional.

Por su interés, incluimos aquí un fragmento de la presentación de esta obra, denominado 'La misión de The Detroit News', donde se esbozan los principios que, a juicio de este rotativo, han de guiar la profesión periodística.

"LA MISIÓN DE THE DETROIT NEWS

El ideario de un periódico se forja es un proceso que dura muchos años. Las mejores tradiciones del pasado junto con las esperanzas del futuro son las que deben guiar el trabajo diario del que escribe.

El 1 de noviembre de 1916 el redactor jefe de The Detroit News, en una carta dirigida al director, expuso los principios que en su opinión habrían de regir el trabajo de la plantilla y apuntó aquellos ideales periodísticos con los que este diario se siente comprometido.

He aquí su enumeración de las mejores prácticas de la profesión:

The Detroit News debe:
Ser vigoroso, pero no viciado.
Resultar interesante, pero sin caer en el sensacionalismo.
Ser atrevido, pero justo.
Ser preciso, tanto como le sea posible al hombre con su esfuerzo lograr la precisión.
Afanarse siempre por obtener y transmitir información.
Ser tan brillante como sea posible, pero nunca sacrificando una información sólida por la brillantez.
Buscar más en lo edificante que en las cosas viciadas de la vida.
Debemos trabajar para tener la palabra FIABLE estampada en cada una de las páginas del periódico".

Pese a que han transcurrido casi cien años desde su redacción, el texto sigue teniendo hoy plena vigencia.

lunes, 7 de febrero de 2011

Impropiedades e innovaciones léxicas en el periodismo deportivo

Uno de los parámetros que definen con más claridad lo que puede ser considerado como 'periodismo de calidad' es, sin duda, la corrección idiomática y, dentro de ella, el uso preciso y adecuado que se hace del léxico en las piezas de información y opinión.

Pese a que algunos medios se esfuerzan por establecer mecanismos de control lingüístico de los contenidos como los libros de estilo, que se encargan también de recoger con anticipación las novedades que se producen en el idioma, a menudo son objeto de críticas por cometer impropiedades léxicas.

Estas incorrecciones, consistentes en usar palabras o expresiones existentes en nuestro idioma con significados equivocados, son comunes a todas las tipologías periodísticas, si bien proliferan más en aquellas áreas de especialización que están en contacto permanente con la lengua hablada de la calle, como es el caso del periodismo deportivo.

Entre las impropiedades léxicas más frecuentes en el lenguaje periodístico ligado al mundo del deporte, se encuentran los trasvases entre los significados de carecer (no tener) y adolecer (pecar de), cesar (lo hace uno mismo) y destituir (el damnificado no decide para nada), enfrentamiento y confrontación (comparación), aplazado (cuando un partido no ha comenzado) y suspendido (se detiene una vez empezado), o tiempo de prolongación (que se añade) y de descuento (que se resta).

Muchas veces los errores se producen entre palabras de grafía o pronunciación similar. De esta forma, los árbitros siguen señalizando (y no señalando) faltas, los rivales son más asequibles (que se pueden alcanzar o conseguir) que accesibles, los presidentes se sientan en el palco con sus homónimos (que en realidad son sus homólogos), y los equipos y deportistas se califican (se clasifican) para la siguiente ronda de una competición.

Otro tipo de impropiedad léxica es la que viene derivada de los falsos amigos. Así, se ha extendido el uso de muchas palabras con una nueva acepción tomada de voces extranjeras de escritura similar pero que, en realidad, no se corresponde con el significado que recoge el diccionario español. Así acontece, por ejemplo, con el adjetivo doméstico con el que, por influencia del inglés, se designa a una competición de carácter nacional o local ('domestic league'); o con versátil (que significa ‘voluble’ o ‘inconstante’) y no polivalente, acepción en su idioma original ('versatile player').

De cualquier forma, el uso acaba imponiéndose en muchos casos a los dictados académicos y, con el paso del tiempo, lo que originalmente era considerado como una impropiedad léxica deja de serlo desde el momento en que ciertos usos de palabras cuajan entre la población y se convierten en nuevas acepciones que acaban recogiendo los diccionarios.

Así ocurrió por ejemplo con la última edición del DRAE publicada en 2001, que acabó legitimando usos antes desestimados por la propia Real Academia, como pírrico, adjetivo, que además de mantener su sentido original (se aplicaba a las victorias que se conseguían con más pérdidas para el vencedor que para el vencido), pasó a significar también 'conseguido con mucho trabajo' o 'por un margen muy pequeño'; efectivo, que ya equivale a ‘eficaz’; emblemático, que pasó a ser sinónimo de ‘significativo’ o ‘representativo’; o explosivo, que se aplica habitualmente al jugador que ‘causa impresión’ o ‘llama poderosamente la atención’.

También ha evolucionado el término derbi, que si originalmente se refería solo a los ‘encuentros deportivos (primero hípicos y luego del ámbito futbolístico) entre equipos de la misma ciudad o de localidades próximas’ (derbi regional), ahora también se aplica a los ‘duelos deportivos de gran rivalidad’, tal como recoge el Diccionario panhispánico de dudas. No obstante, para esta nueva acepción, con la que se definirían partidos como el Real Madrid-Barcelona, algunos medios prefieren utilizar el americanismo clásico.

Como recuerda Leonardo Gómez Torrego en su obra Hablar y escribir correctamente (2006), "si hablamos de impropiedades, se debe exclusivamente a que son palabras cuyos significados en los diccionarios académicos no se corresponden hoy con los significados que algunos les confieren (...) Pero es evidente que algunas de ellas están ya tan extendidas en el uso que su desarraigo va a ser tarea difícil y quizá poco conveniente. Otras impropiedades, por el contrario, desprenden tal tufo de ignorancia y pedantería por parte de quien las usa que aconsejan su rechazo y condena".

En cualquier caso, el carácter dinámico y fluido del idioma exige una revisión periódica de los diccionarios, porque el uso entre personas y medios cultos será el que deba determinar que una acecpión deje de estar proscrita y pase a ser recogida como una innovación más del idioma. De momento, toca aguardar hasta la próxima edición del DRAE, la vigésima tercera, que no verá la luz hasta el año 2013, para salir de dudas y ponernos todos al corriente.

viernes, 4 de febrero de 2011

La función social del periodismo deportivo en la integración de personas con discapacidad

Una de las funciones sociales del periodismo deportivo es la de promocionar la actividad física entre los ciudadanos en sus más diversas manifestaciones. De esta forma, mediante la proyección masiva de los logros de los equipos y deportistas locales y nacionales más representativos, contribuyen eficazmente a la conformación de identidades culturales y cohesión social de ciudades, regiones y países.

Si bien las noticias deportivas se centran casi exclusivamente en las competiciones de disciplinas que poseen un mayor número de seguidores y de licencias federativas dentro del deporte profesional -el fútbol de manera aplastante-, ocasionalmente dan cabida a aquellas otras de carácter minoritario, sobre todo con motivo de la celebración de unos Juegos Olímpicos, cuando el orgullo nacional se calibra en función de las medallas conseguidas.

Al margen de esos acontecimientos deportivos singulares y puntuales, lo cierto es que los medios deportivos en general siguen teniendo como asignatura pendiente ofrecer unos contenidos más variados, que se ocupen no solo de la alta competición, sino también de otros aspectos como el deporte aficionado y de base o el practicado por colectivos con necesidades especiales como la población inmigrante o las personas con algún tipo de discapacidad física o intelectual.

En el caso del deporte adaptado, los medios de comunicación desempeñan un compromiso especial al coadyuvar a la integración social de personas que no suelen tener visibilidad mediática y que, gracias a la práctica deportiva, mejoran ostensiblemente su autonomía y se presentan en sociedad como destacados partícipes en la vida de una comunidad por reunir una serie de habilidades y competencias que son dignas de mención.

Sobre todo ello versarán las primeras Jornadas sobre Deporte, Discapacidad y Comunicación, que se celebrarán los próximos 17 y 18 de febrero en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla. Esta iniciativa, organizada por el grupo de investigación Estrategias de la Comunicación del Departamento de Periodismo II, congregará a comunicadores deportivos, deportistas y representantes de instituciones públicas y privadas que llevan a cabo programas de apoyo al deporte adaptado.

De esta forma, se debatirán asuntos tan diversos como la presencia en los medios del deporte adaptado y sus modalidades (discapacidad física, intelectual, auditiva, visual y parálisis cerebral), el tratamiento que reciben estos deportistas en los medios, el uso correcto del lenguaje, el papel de la comunicación y el deporte en la formación de los más jóvenes, el cine y la discapacidad, y el movimiento paralímpico en Andalucía y España.