miércoles, 9 de marzo de 2011

El valor agregado en las informaciones, según el diario El Colombiano

Los periodistas cuando redactamos una pieza informativa a menudo cometemos la equivocación de no escribir para todos los públicos, sino solo para entendidos o especialistas.

Este error, más habitual en el ámbito de la prensa especializada en Deportes o Economía pero al fin y al cabo extensible a todas las secciones de un medio generalista, se produce cuando el profesional da por supuesto que el receptor sabe de qué estamos hablando, ya sea porque cree que este último domina la materia ya sea porque piensa que le ha estado leyendo en los últimos días y, por tanto, no es necesario volverle a explicar las causas y antecedentes de los hechos noticiosos.

No obstante, la contextualización es lo que realmente agrega valor a las informaciones de los medios impresos que, a diferencia de la radio e internet, cuyos fuertes son la inmediatez y la primicia, han de incluir todos los datos útiles, aclaraciones, análisis, enfoques y apoyos gráficos e infográficos que sean precisos para que cualquier lector, incluido el menos versado, sea capaz de entender y pueda formarse una opinión de lo sucedido.

Sobre la importancia de agregar valor a las informaciones para dotar a estas de mayor calidad y diferenciación, han incidido diversos medios de comunicación con la elaboración de libros de estilo que incluyen normas básicas de redacción.

Entre ellos sobresale el diario El Colombiano, que en su Manual de Estilo y Redacción (2003), explicita cuáles son las denominadas "ayudas" que habitualmente introduce, tanto en noticias como en cualquier otro género informativo o interpretativo, con el fin de favorecer la completa comprensión de los mensajes por parte de sus lectores.

Las doce ayudas periodísticas al lector de El Colombiano son:

1. Opinión general. Cuando sobre un hecho el redactor, además de su tarea de consultar varias fuentes y datos, busca la opinión o los puntos de vista de otras fuentes que añaden valor a la información. Se requieren, mínimo, tres opiniones.

2. Opinión especial. Cuando sobre un hecho o tratamiento informativo se entrega, por su valor, la opinión de un personaje que domina la materia tratada.

3. Contracara. En general, cuando se trata de asuntos polémicos, el redactor debe incluir en su información varias versiones, la consulta de fuentes que sean la contraparte de las otras. Esta ayuda periodística cumple este papel: el de aportar un punto de vista distinto sobre determinado tema.

4. Fuentes y documentos. Tiene dos usos: Uno, cuando se introduce textualmente, por su importancia, un documento o declaración especial, como cartas, comunicados, decretos, etc. Dos, cuando en una investigación o en otro tipo de información se consultan bibliografía y documentos se debe dar a conocer cuáles fueron, o cuando se considera que el lector puede encontrar más información sobre el tema en cuestión en determinados libros o documentos, para lo cual se escribe el listado de los mismos. Esta ayuda soluciona, en parte, el tema de los usos frecuentes de internet, agencias de noticias y documentos privados.

5. Pedagogía. En muchos temas, por su complejidad o por no ser de conocimiento masivo, es importante realizar una labor pedagógica, de enseñanza y aprendizaje. En su función de orientador de la opinión pública, el periodista debe acudir a esa herramienta.

6. Servicio y utilidad. Se emplea para orientación del lector, sobre todo, en horarios, direcciones, procedimientos, programaciones de eventos.

7. Antecedentes. Esta ayuda contribuye a explicar lo que antecedió a determinado tema o acontecimiento, su relación de causalidad con el que se trata en la información principal, como pueden ser las obrsa y trayectoria de un artista, el pasado de un político, las ejecutorias de un gobernante o deportista, etc.

8. Cronología. Se trata de una descripción o sucesión en el tiempo de acontecimientos históricos o de otra naturaleza. Se emplea en relación a desastres naturales, en la relación de los principales sucesos de un evento deportivo o de otra clase, etc. Se usa con horas, días, semanas, meses, años, siglos.

9. Implicaciones. Se utiliza para explicar o narrar las consecuencias y alcances que se derivan de un suceso o noticia. Hacen parte de las proyecciones y los análisis, y para su elaboración, además del conocimiento del periodista sobre el tema tratado, se debe consultar a expertos en la materia.

10. Costos y cifras. Se usa mucho en las informaciones económicas, pero, en general, en cualquier sección del diario se puede incluir. Siempre el lector querrá saber, por ejemplo, cuánto se invierte en un proyecto, en un evento deportivo, en un concurso de literatura, o de cuánto fueron las pérdidas por un desastre natural o las ganancias de una empresa. Ah, o el siempre creciente saldo de la deuda externa del país.

11. Cómo llegar. Con esta ayuda se pretende ubicar al lector dentro de un contexto geográfico y logístico.

12. Resultados. Es la ayuda utilizada para destacar de primera mano puntuaciones, clasificaciones, marcadores, etc. En las notas de Deportes.

Tal como señala El Colombiano en su Manual de Estilo estas ayudas cumplen "un papel relevante y particularmente ilustrativo" y "son producto de una intensa labor de reportería o de búsqueda de documentación y bibliografía".

viernes, 4 de marzo de 2011

Un nueva monografía propone un recorrido por los extranjerismos más utilizados en 83 disciplinas deportivas

El Servicio de Publicaciones de la Universidad de la Rioja acaba de editar la monografía Términos deportivos de origen extranjero, obra de los doctores en Filología Hispánica y Ciencias de la Acti- vidad Física y el Deporte, Jesús Castañón y Edmundo Loza, respectivamente. Los autores proponen un recorrido por 39 lenguas diferentes para explicar los orígenes, significados, usos y, en su caso, equivalencias de las voces de procedencia foránea más utilizadas en los medios de comunicación deportivos en lengua española.

Se trata de un ambicioso estudio que aglutina, a modo de diccionario, un total de 2.761 entradas de 83 disciplinas diferentes con 2.969 acepciones diferentes y hasta 1.197 correspondencias en castellano, de acuerdo con los significados registrados en publicaciones oficiales del deporte y de la lengua. Asimismo, incorpora un extenso apartado bibliográfico con 1.142 referencias específicas sobre lenguaje deportivo.

En este enriquecedor viaje por las palabras deportivas que ofrecen Castañón y Loza, tienen cabida voces acuñadas recientemente como consecuencia tanto de la universalización de la práctica de ejercicio físico como hábito saludable entre la población (aquagym, spinning, hidro power training), como del nacimiento de nuevas modalidades a partir de la combinación, evolución o especialización de otros deportes preexistentes (ironman, piragua cross, sky surf, body combat, canoeing surf).

Igualmente, amplía el conocimiento sobre otras disciplinas de escaso arraigo popular en el ámbito de países hispanoblantes, como son los casos de korfball, netball, lacrosse, slamball, spaceball o speedball.

Los autores también ofrecen soluciones en español para aquellos extranjerismos más o menos prescindibles, ya sea porque se han castellanizado o bien porque ya existen en nuestro idioma términos equivalentes para expresar el mismo significado. Así, por ejemplo, se sugieren como equivalencias diferencial en lugar de average, clásico o derbi por derby, fase final entre cuatro en vez de final four, estancia o estadía por stage, o gran premio por grand prix.

Otras voces foráneas, sin embargo, como graining o kers en el mundo del automovilismo se confirman como términos para los que, de momento, no se ha hallado una traducción exacta al español que encierre el mismo concepto que en inglés.

La obra tiene un claro carácter panhispánico, una visión global que es fácilmente perceptible en las diferentes posibilidades ortográficas que recoge de una misma entrada (basketball puede ser baloncesto, pero también básquet, básquetbol o basquetbol) o de la fijación de diferentes equivalencias, válidas en función de las latitudes del español en que nos situemos (stopper no solo equivale a pivote o mediocentro defensivo, sino también volante defensivo; y pitcher encuentra como correspondencias lanzador, pícher, monticulista, serpertinero o tirador).

Entre los extranjerismos deportivos más extendidos se ofrecen muchas posibilidades, aplicables según la modalidad de la que se trate. De esta forma, la voz playoff puede ser reemplazada, según el caso, por eliminatoria, fase final, liguilla, liguilla final, segunda fase, serie final, serie semifinal, series finales e incluso desempate (ajedrez).

De las principales conclusiones que ofrecen los autores de este libro, sobresale el hecho de que las lenguas oficiales de los organismos internacionales del deporte, ingles y francés, aportan el 58,5% del total de las acepciones recogidas. Tras la lengua inglesa, de la que provienen 1.593 significados, aparecen por orden de importancia, el japonés, con 721 acepciones, el francés (144), el chino (91), el indonesio (63), el italiano (39), el malayo (31), el alemán (30), el coreano (27) y el ruso (22).

Por modalidades, las que acogen de manera habitual un mayor número de términos extranjeros son las artes marciales en su conjunto (1.054), seguidas del béisbol, golf, deportes de invierno, ajedrez, hípica, tiro olímpico, squash, gimnasia deportiva, ciclismo, hockey, tenis, rugby y automovilismo.

Términos deportivos de origen extranjero es, en suma, una obra que pone de manifiesto la gran complejidad léxica del mundo del deporte y su creciente consideración social y científica como un campo que renueva y enriquece continuamente el idioma.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Sobrenombres futbolísticos de Hispanoamérica, una nueva muestra de la creatividad del lenguaje del deporte

La creatividad del lenguaje periodístico deportivo se pone de manifiesto a diario en las crónicas futbolísticas, que son las más seguidas por los aficionados, mediante el empleo reiterado de metáforas y giros sorprendentes y una titulación impactante, a menudo basada en cruces léxicos o juegos de palabras que atrapan la atención.

Entre los recursos habituales de los periodistas deportivos en general, y de los que se dedican al fútbol en particular, se encuentra la utilización de apodos o sobrenombres para referirse a equipos, jugadores y seguidores.

Estas denominaciones estilísticas alternativas no solo sirven para enriquecer los textos evitando repeticiones, sino también para despertar la complicidad y el afecto de hinchadas que se sienten totalmente identificados con esos apelativos que en muchos casos fueron acuñados y popularizados por los medios de comunicación.

Lo cierto es que los apodos futbolísticos levantan pasiones y su uso está tanto o incluso más extendido entre los seguidores que los propios nombres oficiales de las instituciones deportivas a las que se refieren. Así sucede, por ejemplo, con La Academia cuando hablamos de Racing de Avellaneda en Argentina o con los pumas, nómina con que conoce popularmente al equipo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En muchas ocasiones, estas denominaciones estilísticas alternativas tienen que ver directamente con los colores del club sin más (los morados del Deportivo Saprissa en Costa Rica, los merengues del Universitario Deportes en Perú, los aurirrojos del Deportivo Anzoátegui en Venezuela o los diablos rojos del América de Cali en Colombia), pero en otros casos están más relacionados con la historia de la entidad y esconden tras de sí curiosas anécdotas que son rememoradas con orgullo cada cierto tiempo por los aficionados.

Así, los de Estudiantes de La Plata se hacen llamar pincharratas, porque al parecer los fundadores de este club fueron en su mayoría alumnos universitarios de Medicina y en la Facultad solían realizar prácticas con roedores; al Nacional de Montevideo se le conoce también como El Bolso porque se dice que originariamente, a principios del siglo XX, el uniforme de este conjunto uruguayo era el de una camisa blanca con bolsillos; o a los del Pachuca mexicano se les denomina tuzos (una especie de marmota o rata de campo) porque la leyenda habla de que el club fue fundado por mineros ingleses que pasaban muchas horas debajo de la tierra.

Con estas denominaciones históricas, que cuentan con mayor aceptación social, conviven otras de índole despectiva, fraguadas por seguidores de otros equipos con los que existe una rivalidad, tales como gallinas (River Plate), canallas (Rosario Central), leprosos (Newell´s Old Boys), cagones (Alianza de Lima), tuertos (Defensor Sporting de Montevideo) o carasucias (Defensor de Lima).

Aquí mostramos una relación de los sobrenombres de algunos de los clubes de fútbol más populares del mundo hispanohablante:

ARGENTINABoca Juniors: xeneizes, bosteros
Colón de Santa Fe: sabaleros
Gimnasia y Esgrima de La Plata: triperos, El Lobo
River Plate: millonarios, gallinas
Newell’s Old Boys: leprosos
Rosario Central: canallas, La Academia rosarina
Lanús: granates
Racing: La Academia
Huracán: El Globo
Vélez Sarsfield: El Fortín, La V azulada
Independiente: diablos, rojos, amargos
Estudiantes de la Plata: pincharatas
Argentinos Juniors: bichos colorados
Quilmes: cerveceros
Ferro Carril Oeste: verdolagas
Chacarita Juniors: funebreros
BOLIVIAReal Potosí: lilas
Blooming: La Academia Celeste
Bolívar: La Academia
Jorge Wilstermann: aviadores
Oriente Petrolero: refineros
The Strongest: El Tigre
CHILEAudax Italiano: itálicos
Cobreloa: zorros del Desierto
Cobresal: mineros
Colo Colo: caciques
Palestino: árabes
Unión Española: hispanos, rojos
Universidad Católica: cruzados, los de la Franja
Universidad de Chile: Chunchos, la U
COLOMBIAAmérica de Cali: diablos rojos
Atlético Nacional: verdolagas, Rey de Copas
Santa Fé: cardenales, Expreso Rojo
Júnior Barranquilla: tiburones
Deportivo Cali: azucareros, la Amenaza Verde
Once Caldas: El blanco-blanco
Independiente de Medellín: el Poderoso de la Montaña
COSTA RICALiga Deportiva Alajuelense: manudos, rojinegros
Deportivo Saprissa: los morados, el Monstruo Morado
ECUADORBarcelona: canarios, el Ídolo del Astillero
Deportivo Quito: La Academia, albos
El Nacional: los Puros Criollos
Emelec: millonarios
EL SALVADORLuis Ángel Firpo: toros, pamperos
Alianza: albos, paquidermos
Águila: aguiluchos, emplumados
FAS: tigres
GUATEMALAComunicaciones: los cremas
Municipal: los rojos
HONDURASMotagua: las águilas azules
Olimpia los merengues (catrachos)
Platense: los tiburones blancos
MÉXICOToluca: diablos rojos, choriceros
Guadalajara: Chivas, el Rebaño Sagrado
América: las águilas
Pachuca: tuzos Atlas: zorros, rojinegros
Universidad Autónoma de Guadalajara: tecos, tecolotes
Puebla: camoteros
Cruz Azul: cementeros, celestes
Monterrey: rayados
Morelia: monarcas
Universidad de Nuevo León: tigres
UNAM: pumas
Necaxa: rayos, eléctricos
Veracruz: tiburones
Atlante: azulgranas, potros de hierro
PARAGUAYCerro Porteño: El Ciclón
Guaraní: aborígenes
Olimpia: El Decano
PERÚSporting Cristal: cerveceros
Alianza Lima: íntimos de la Victoria, blanquiazules, cagones
Universitario de Deportes: merengues, gallinas
Sport Boys: rosados, gansos
Cienciano: imperiales, Furia Roja
Deportivo Municipal: basureros
Defensor de Lima: carasucias
URUGUAYDefensor Sporting: tuertos, violetas
Bella vista: papales
Danubio: Los de la Curva
Nacional de Montevideo: El Bolso,tricolores, bolsilludos
Peñarol: aurinegros,carboneros, manyas, mirasoles
VENEZUELACaracas FC: los rojos del Ávila
Deportivo Anzoátegui: aurirrojos
Deportivo Petare: chocolateros
Deportivo Táchira: El Carrusel Aurinegro, aurinegros
Real Esppor Club: merengues

(Fuentes consultadas: principales medios de comunicación deportivos y generalistas de América, webs oficiales de las respectivas federaciones nacionales de fútbol y wikipedia).