sábado, 9 de abril de 2011

¿Qué escribir y con qué frecuencia publicar en un blog periodístico?

El éxito del periodismo digital, que ha sido capaz de integrar en un único discurso todas las formas narrativas textuales y audiovisuales existentes y de reformular todos los géneros de información y opinión tradicionales, también se extiende al resto de nuevos formatos surgidos en internet, entre los que se encuentran los blogs profesionales.

Los cuadernos de bitácora más conocidos están normalmente vinculados al portal del medio de comunicación para el que trabaja el periodista que firma los textos. De esta forma, al tratarse de profesionales con peso específico y de renombre social, los medios encuentran en los blogs una valiosa oportunidad de interactuar con receptores habituales y de lograr la adhesión y fidelidad de nuevos usuarios.

Sin embargo, si un blog constituye un espacio donde el periodista de manera individualizada cuenta una información antes de que sea publicada y donde también vierte opiniones y deja que el público se exprese a través de comentarios sobre un tema de interés general, ¿qué se ha de escribir exactamente en ellos para ofrecer textos diferenciados y complementarios respecto a las noticias publicadas en las ediciones online e impresa del medio al que pertenece?

Sobre esta cuestión, se detiene La Voz del Interior en su Manual de Principios, Valores y Estilos, que recomienda a sus periodistas blogueros qué contenidos pueden incluir en sus bitácoras:

. Su análisis u opinión sobre un tema polémico, el tema del día. Esto motiva participación ya que todo el mundo querrá comentar.
. Un dato que amplíe información sobre un tema ya conocido y al que se haya accedido de manera personal.
. Su experiencia en una cobertura. Lo que no salió publicado y el periodista considera importante, o que le ha impactado en forma personal. También suelen publicarse versiones completas de las entrevistas, cuando el espacio en el diario impreso no ha sido suficiente.
. Una consigna disparadora, para conocer la opinión o las alternativas que los lectores plantearían para resolver algún tema que les afecte como comunidad.

De una u otra manera, el blog deberá ser un espacio dinámico que se actualice varias veces durante la semana para ofrecer en tiempo real las novedades y curiosidades que demandan los internautas.

miércoles, 6 de abril de 2011

La estandarización de los extranjerismos deportivos. El caso particular de la terminología del golf

El lenguaje periodístico deportivo ha entrado a formar parte de la lengua común al universalizarse el uso de sus palabras y expresiones entre los ciudadanos. No obstante, esta socialización de los términos deportivos varía en función de la popularidad que haya alcanzado una disciplina determinada.

De manera especial en el fútbol, pero también el baloncesto, el ciclismo, el tenis y -en los últimos tiempos- el motociclismo o el automovilismo (Fórmula Uno), el léxico empleado es más fácilmente comprensible para todos los tipos de público porque son modalidades a los que los medios dedican una atención preferente y de las que se ha divulgado su terminología, originalmente de índole técnica y en la mayor parte de los casos de procedencia extranjera.

Sin embargo, la terminología de esas otras modalidades más minoritarias que todavía no copan grandes espacios en la agenda periodística, sigue teniendo un carácter más críptico, de forma que determinados vocablos y expresiones a menudo requieren de una traducción o explicación añadida (entre paréntesis si es preciso) por parte de los periodistas para hacerlos efectivamente entendibles.

A caballo entre lo mayoritario y lo técnico se encuentra la terminología del golf, que todavía permanece alejada del gran público pese a tratarse de un deporte que ha ganado en popularidad de manera ostensible en los últimas décadas gracias a los éxitos internacionales de figuras como Severiano Ballesteros, Txema Olazabal o Sergio García en el caso de España.

Ciertamente, el carácter técnico del léxico golfístico es en gran medida consecuencia del caudal de voces extranjeras que componen el reglamento de esta disciplina. A pesar de que desde las instituciones académicas se han producido intentos por hispanizar su vocabulario (han surgido los verbos chipear, dropear y patear; y se han castellanizado las formas búnker, hándicap, albatros o cadi), los medios de comunicación siguen decantándose por el uso de las grafías originales en inglés, al tratarse de términos cuyo uso está justificado porque no desplazan a otros en nuestra lengua y definen un concepto nuevo (green, tee, swing, putt o drive).

Además, otro factor decisivo que determina que los medios se decanten por el uso de la voz inglesa original en lugar de hallar o forzar una correspondencia en castellano es la economía del lenguaje. Términos como bogey, birdie o eagle definen con exactitud un concepto que en español no tienen una traducción clara (uno sobre par, uno bajo par y dos sobre par, respectivamente) o requeriría de más de una palabra e incluso una oración para definir completamente su significado (match play es la fórmula de juego que consiste en jugar por el mayor número de hoyos ganados; y medal play o stroke play es la modalidad en la que se juega a hacer el menor número de golpes a lo largo de un recorrido).

Así, nos encontramos, por ejemplo, con que approach se traduce por golpe de aproximación; backspin es un golpe con efecto de retroceso; followthrough equivale a la parte del movimiento que acompaña a la bola después de haberla golpeado; slice se puede definir como un golpe con efecto de izquierda a derecha; pro-am es la competición en la que toman parte golfistas; fourballs constituye la modalidad de competición en la que se enfrentan dos jugadores contra dos, jugando cada golfista su bola y puntuando en cada hoyo el mejor resultado individual de cada equipo; o foursomes, una modalidad en la que cada equipo está formado por dos jugadores que utilizan la misma bola, que deben golpear de manera alternativa.

También en este caso, a pesar de la extranjerización dominante del lenguaje, la especialización periodística no ha de estar nunca reñida con la divulgación. Sea mediante voces españolas o con palabras en inglés y sus pertinentes explicaciones, los informadores deportivos deberán procurar que el mensaje sea siempre claro y comprensible para todos.

viernes, 1 de abril de 2011

La rectificación de errores como ejercicio de transparencia y valor de calidad periodística

Los medios de comunicación también se equivocan, aunque todavía hay quien se resista a creerlo, precisamente porque solo algunos admiten de forma habitual sus errores cuando estos se producen.

La pretensión de infalibilidad de muchos medios les puede conducir a situaciones sonrojantes cuando un ciudadano se cerciora de que se han publicado datos inexactos; frases descontextualizadas y cercenadas que desvirtúan el sentido original de declaraciones y hechos; o historias flagrantemente amañadas e incluso inventadas, que se sustentan débilmente en rumores sensacionales o en un reducidísimo número de fuentes que no han sido contrastadas.

Sin embargo, supone un ejercicio de honestidad partir de la premisa que no hay acceso a todas las fuentes para elaborar una información y que las equivocaciones (de redacción y uso del lenguaje, de precisión, de contexto, por omisión o de interpretación) son más frecuentes de lo que los profesionales pensamos.

El periodista británico David Randall (El Periodista universal) enumera cuáles son las once causas principales de los errores que suele cometer un medio de comunicación:

1. Información falsa de las fuentes

2. Anotaciones deficientes

3. No comprobar los "hechos" con las fuentes

4. Renuencia a comprobar datos o sucesos "sensacionales"

5. No leer la historia una vez escrita

6. Desoír nuestros propios recelos (hay que prestar atención a nuestra propia aprensión, ya que la mayoría de las veces está justificada)

7. Omitir hechos que no encajan con una teoría preconcebida (o concebida con demasiada rapidez)

8. Dar a imprimir demasiado pronto (sobre todo cuando hay prisas por dar una exclusiva)

9. No consultar los temas técnicos con especialistas

10. Exceso de confianza en las reseñas (hay textos publicados por otros colegas que contienen en errores)

11. Errores de producción (derivados de los process de edición de textos e imágenes)

Asumir esta realidad pasa por poner en marcha sistemas de detección y subsanación de errores, así como diversos mecanismos de corrección y verificación de los textos que eviten la producción de fallos previos a la publicación.

Hoy en día, el reconocimiento de haber errado en una información ante el público es un signo distintivo del periodismo de calidad, especialmente en el ámbito de la prensa tradicional en papel, que suele rectificar tan pronto como puede, o bien en forma de recuadro dentro de una página de noticias o bien como fe de errores junto a la sección de Cartas del Director.

De esta forma, un medio de comunicación asume a diario el cumplimiento de un pacto de calidad con el público al que se dirige, a quien debe rendir cuentas ofreciéndole una completa y exacta descripción de los hechos mediante una información diligentemente obtenida y debidamente comprobada.