miércoles, 22 de junio de 2011

El diario deportivo Olé, un producto periodístico original hecho a la medida del hincha apasionado


Entre los rasgos que distinguen al periodismo deportivo respecto a otras áreas de especialización periodística, se encuentra la permanente mezcla de opinión e información en los textos y la consiguiente hibridación de los géneros y formatos.

La excesiva cercanía de las fuentes (deportistas, entrenadores, clubes o agentes de jugadores) y la supeditación en un alto porcentaje de las noticias al periodismo de agenda (convocatorias, ruedas de prensa, partidos, previas, etc.) han repercutido en el estilo de contar, que se centra más en comentar y valorar que en describir hechos y referir datos, y, como consecuencia de todo ello, el lenguaje resultante es más emocional y connotativo, y, por ende, parcial, con poco espíritu crítico y casi ningún punto de vista alternativo.

Efectivamente, en el periodismo deportivo/futbolístico es más fácilmente perceptible la postura personal del profesional (y la línea editorial del medio) ante los hechos sobre los que informa. El emisor se hace mucho más visible que en otros ámbitos periodísticos mediante un lenguaje peculiar que apela constantemente a los sentimientos de los lectores, con los que se identifica y a los que busca satisfacer continuamente compartiendo preferencias por unos colores determinados o creando un ambiente de lo más favorable al equipo o deportista más cercano en la antesala de una competición importante.

Uno de los más ejemplos más claros de este periodismo de corte popular y hecho a la medida del seguidor apasionado es el diario deportivo Olé, que hace un mes cumplió 15 años de historia y se ha consagrado como uno de los periódicos más leídos en Argentina, un país donde la cobertura que los medios generalistas como Clarín (grupo al que pertenece Olé), La Nación o La Voz del Interior, y de otros especializados, como la revista casi centenaria El Gráfico, hacen de las competiciones deportivas es muy amplia.

Lejos de la mirada más lejana, pausada y analítica de la competencia, Olé apostó desde el principio por un estilo descarado, con secciones opinión donde los periodistas se posicionan a favor de un equipo determinado; y por un lenguaje informal, basado en la utilización de las formas coloquiales y frases hechas, que son las más reconocibles y esperadas por el gran público.

Pese a tratarse de un diario heterodoxo en cuanto sus planteamientos informativos, su director, Ricardo Roa siempre se ha manifestado a favor de ofrecer a los lectores un producto cada vez mejor. "Nuestro compromiso es trabajar con honestidad, buena onda, rigor periodístico, pasión, creatividad y opinión basada en datos. El de reflejar la voz del hincha. El de reflejar nuestra figuras sin complicidades", explicó con motivo del lanzamiento en 1999 de la edición local de Olé en la provincia de Córdoba.

Sin embargo, si algo identifica a Olé por encima de todo son sus grandes y sorprendentes fotografías y una maquetación innovadora donde predominan los titulares breves, sonoros y directos y que se pone al servicio de las portadas (tapas) más creativas y originales que se recuerdan.

Ciertamente, las primeras de Olé han pasado a formar parte del ideario colectivo argentino y mundial, y son recordadas como muestra de un periodismo sensacionalista pero innovador, que busca sorprender continuamente y cautivar a cada vez más lectores gracias a la creatividad y originalidad de sus propuestas.

martes, 14 de junio de 2011

Eva Peruga: "El periodismo de calidad debe ser diverso y no excluyente, debe reflejar la realidad y no ocultar a ningún protagonista de ella"



La periodista Eva Peruga asumió en abril de 2010 el cargo de Defensora de Igualdad del Periódico de Catalunya, una figura de nuevo cuño en el panorama mediático nacional que va más allá de los Defensores del Lector tradicionales. Además de auscultar quejas, sugerencias y reflexiones de los ciudadanos a través de un espacio en las páginas dominicales de opinión, su blog y un buzón de correo a disposición de todos, propone ampliar el ángulo de visión de sus periodistas para que diversifiquen sus contenidos tratando historias a menudo olvidadas y se ocupen de aquellos colectivos que no suelen ser protagonistas de las noticias. Periodismodeportivodecalidad se ha puesto en contacto con la Defensora de Igualdad con el propósito de conocer el papel que desempeña y ha de desempeñar esta figura singular y de su contribución a la consecución de un periodismo más ecuánime y plural, acorde a las necesidades informativas de la sociedad actual.

- Por primera vez en la historia de los medios de comunicación en España, una persona se encarga de velar por que las informaciones y las imágenes que se publiquen respeten los criterios de igualdad. ¿Por qué surge ahora y no antes la necesidad de crear esta figura?
- La idea partió de Enric Hernàndez. Cuando entró como nuevo director de El Periódico, en febrero del 2010, me propuso encargarme de esta figura en el marco de la dirección del diario. Así nació. El ambiente digamos que estaba abonado por las políticas de igualdad y, en general, por la demanda social a favor de avanzar en este terreno, también en el terreno de los medios de comunicación.

- ¿Cuáles son los objetivos de El Periódico con esta Defensoría y en qué experiencias similares de otros países se ha inspirado?
- La tarea de la Defensora se emprende en solitario y sin ninguna referencia dentro o fuera de España. Los objetivos son diversos. El primero es incorporar a la agenda del diario los temas en los que la mujer puede ser protagonista y convertirla, en el resto, en una voz con el mismo peso que la masculina. Abrir nuestro foco a una mirada plural y hacerlo con un lenguaje respetuoso hacia la mujer.

- Tras cumplirse poco más de un año desde que asumió este cargo, ¿qué balance puede hacernos de su labor?
- El balance es positivo porque hemos avanzado como colectivo periodístico hacia los objetivos. La tarea continúa. Para ello, seguimos contando con la complicidad de las personas que leen nuestro periódico y que nos envían observaciones sobre el contenido.

- ¿Cuáles son las quejas y sugerencias más habituales de los ciudadanos? ¿Respecto a qué tipo de informaciones sobre todo?
- Las imágenes reciben un control supremo. Es lo que más impacta. Las dificultades y las quejas nos llegan más por los temas abordados en la web, que circulan a demasiada velocidad como para, a veces, rectificar tras las quejas o darse cuenta de un contenido o unos comentarios poco adecuados.

- A la información deportiva, por ejemplo, se le acusa de utilizar de forma sistemática un lenguaje sexista que no hace sino reforzar la transmisión de estereotipos y de mostrar la realidad de un modo androcéntrico, donde las mujeres raramente aparecen como protagonistas de las noticias. ¿Comparte este punto de vista?
- La información deportiva sigue la estela general del espectáculo, en el que solo importan los grandes equipos y, como deporte, el fútbol. Resulta difícil romper esa dinámica e introducir otros deportes o la presencia de la mujer. Poco a poco, en el diario sacan la cabeza. Pero va lento.

- Se incorpora a un grupo selecto de 'ombdusmen' en los medios españoles (El País, La Vanguardia, El Punt, La Voz de Galicia, El Correo Gallego, RTVA, RTVE y CCMA). ¿Por qué son tan pocos si suelen ser periodistas de la casa que refuerzan la misión de todo medio de comunicación: mejorar la calidad de los contenidos y cumplir mejor su servicio a los ciudadanos?
- La autocrítica nunca es fácil de hacer. Estas figuras meten el dedo en el ojo de la misma empresa y de sus compañeros. Hay muchas empresas que prefieren renunciar a mejorar su producto antes que admitir que se han equivocado o que los lectores piensan que se han equivocado.

- Otro de los cometidos esenciales de un Defensor del Lector es garantizar el cumplimiento del Libro de Estilo del medio. ¿Cuál es su experiencia en este sentido?
- La Defensora de Igualdad no ejerce de Defensora de los Lectores y las Lectoras. Por lo que respecta al Libro de Estilo solo puedo proponer a su responsable la feminización de las profesiones, por ejemplo, pero no vela por el cumplimiento del libro.

- ¿Qué pautas periodísticas imprescindibles para erradicar tratamientos sexistas y educar en igualdad habrían de figurar en todos los libros de estilo y documentos de autorregulación existentes?
- Tal vez deberíamos ‘institucionalizar’ el tratamiento de ciertos temas, como la violencia de género o la prostitución. Las pautas deberían ser las profesionales, aunque muchos colectivos de mujeres y de periodistas piensan que serían necesarios algunos cursillos para que en las redacciones se aprendiera a tratar y, sobre todo, a interpretar muchas informaciones que aún no se abordan de forma igualitaria.

- ¿Acaso puede existir un periodismo de calidad que no sea igualitario?
- Pienso que no. El periodismo de calidad debe ser diverso y no excluyente. Debe reflejar la realidad y no ocultar a ningún protagonista de ella.

viernes, 3 de junio de 2011

La dificultad de acotar la terminología deportiva

El léxico deportivo cuenta con el reconocimiento de filólogos y académicos por haberse desarrollado en los últimos años de forma sobresaliente y haber contribuido eficazmente al ensanchamiento del idioma español. No obstante, pese a esa incuestionable expansión, siguen existiendo diferentes criterios para delimitar conceptualmente qué es deporte y acotar su terminología.

Realmente ni los diccionarios (generales y de uso) ni las enciclopedias han sido capaces hasta ahora de ponerse de acuerdo a la hora de referirse a lo que significa la palabra deporte. Partiendo de su sentido original de ocio, recreación o pasatiempo, el término evolucionado hasta adquirir actualmente significados diversos como juego, arte, práctica, actividad o ejercicio físico.

Como señaló en un seminario sobre discurso deportivo celebrado en Málaga en 2010 el profesor Humberto Hernández, catedrático de Lengua Española y decano de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna, las marcas y las definiciones en los diferentes diccionarios son dispares y parece que "al lenguaje deportivo todo le sirve, lo que le aleja de la deseada monorreferencialidad y objetividad que toda terminología centífica requiere".

En su opinión, es preciso acometer una "necesaria normalización léxica" en este campo, especialmente en lo que se refiere a deportes de masas, sobre los que todavía se echan en falta definiciones más atinadas y concretas que permitan "una adecuada codificación de los mensajes por parte de los periodistas y una interpretación correcta por los usuarios".

De esta forma, el Diccionario de la Real Academia en su vigésima segunda y hasta ahora última edición (2001), define el fútbol como juego mientras que, curiosamente, el fútbol americano adquiere la categoría de deporte. Igualmente, mantiene un criterio muy particular cuando califica como juego disciplinas como el tenis, el baloncesto o el golf; señala con la marca 'deporte' modalidades como el aeromodelismo, el alpinismo o el ciclismo; mientras define como arte la esgrima o la equitación.

Precisamente con el objetivo de fijar el campo semántico que abarca un ámbito tan amplio y diverso como el deportivo, la Asociación Sport Accord, institución con sede en Lausana (Suiza) a la que pertenecen 90 federaciones y 15 organizaciones internacionales sectoriales, ha enumerado las diferentes características que han de reunir aquellas actividades que pueden ser consideradas como deporte.

Ante la dificultad de encontrar una sola definición, aboga por una descripción de carácter "democrático" en la que se engloben tanto las disciplinas que se basan en el ejercicio físico, las que requieren un esfuerzo intelectual, las que dependen de vehículos a motor, como las relacionadas con la expresión artística, entre las que se sitúan modalidades que dependen de las calificaciones de jueces y en las que utilizan animales para su desarrollo.

A juicio de esta asociación deportiva, puede ser considerado deporte toda modalidad en la que haya un elemento de competición, que no haya violencia ni suponga un daño físico para ningún ser vivo o que no dependa de ninguna "suerte añadida" específicamente diseñada para obtener mejores resultados (valga el eufemismo). Esto es, según esta definición, se quedarían excluidos de la categoría deportiva modalidades como el boxeo (así lo considera por ejemplo el diario El País y lo explicita en su Libro de Estilo), determinadas disciplinas de combate, la caza o la pesca por el daño que pueden ocasionar y de hecho ocasionan; o bien actividades donde el objetivo no se sitúa tanto en conseguir y mejorar resultados sino sobre todo en realizar una actividad de ocio y de efectos saludables (senderismo o fitness).

El lenguaje deportivo necesita de una mayor normalización terminológica (empezando, como hemos visto, por la segmentación del concepto deporte) para seguir creciendo. Es cierto que no cesa de incorporar nuevas voces, significados y matices a los diccionarios, pero es precisamente ese cambio continuo el que lo torna cada vez más complejo y difícilmente abarcable, cobijando neologismos y dando pie a préstamos léxicos entre las diferentes disciplinas.