martes, 29 de noviembre de 2011

Extranjerismos necesarios o superfluos en el mundo del tenis

La presencia de voces foráneas en el lenguaje deportivo ha sido históricamente inevitable y paulatinamente creciente hasta copar hoy el caudal terminológico de la mayor parte de las modalidades sin que, en muchos casos, se hayan encontrado equivalencias en español que perduren y convenzan a deportistas, entrenadores, periodistas y aficionados.

La utilización masiva de anglicismos y, en menor medida, de galicismos (ciclismo, deportes aéreos, alpinismo, rugby, hípica o esgrima), ha convertido al lenguaje del deporte en un verdadero laboratorio de experimentación y conflicto idiomático en el que no siempre se han aplicado los mismos criterios de estandarización.

Así, mientras deportes como el boxeo se han decantado claramente por hispanizar su terminología (cuadrilátero, campana, golpes cruzado, asalto, golpe lateral) o como el fútbol, que optó desde un principio por la adaptación de formas extranjeras (gol, chut, penalti, córner), en otras modalidades, situadas también entre las de mayor éxito social como el baloncesto o los deportes de motor (sobre todo, la Fórmula Uno), prevalece el empleo de voces foráneas (pole, pit lane, safety car, drive through, graining).

En muchos casos, como acontece en el mundo del tenis, la pujanza de términos y expresiones inglesas en el lenguaje que utilizan los medios de comunicación relega a un segundo plano a sus correspondencias en español. De esta forma, el deporte de la raqueta ejemplifica cómo en muchas ocasiones la utilización de un extranjerismo suscita dudas y problemas, porque no parece estar justificada cuando ya existe en nuestro idioma un término para definir un concepto que no es nuevo (lo fue, evidentemente, en la gestación de sus primeras reglas, el Lawn Tennis del siglo XIX) y que cuenta con traducciones convencionalmente fijadas en los diccionarios.

Entre los anglicismos tenísticos más extendidos con equivalencia en castellano, se encuentran ace (saque directo, tanto directo), break (rotura de servicio, rotura de saque), deuce (iguales), drive (golpe natural, golpe de derecha), lob (globo), match ball (bola o pelota de partido), net (red), wild card (tarjeta de invitación, invitación), winner (golpe ganador) o tie-break (muerte súbita o desempate).

La tendencia a denominar jugadas o situaciones de un partido de forma ajena al español se agrava cuando leemos o escuchamos decir que el juez de silla le ha dado al tenista dos warnings (avisos) y ha decretado un let (repetición o bola nula), que se disputan los singles (individuales) de una eliminatoria de la Copa Davis, que los golpes tienen spin (efecto) o que un jugador tiene un swing (balanceo) particular.

No siempre se ha hallado solución desde dentro del idioma y, como consecuencia de ello, han acabado imponiéndose las voces importadas, o bien directamente (set convence más que manga, más propia del esquí; y servicio tanto o más que saque) o adaptadas a las formas de derivación en español (son comunes los verbos esmachar y, sobre todo, liftar, que es golpear con efecto la bola).

Todo ello demuestra una vez más que la elección entre una palabra extranjera y otra en español habrá que aplicarla a partir de dos criterios decisivos: por un lado, lo extendido de su uso entre la población y, por otro, el principio de la economía del lenguaje y el sentido común. Porque una traducción puede resultar poco rentable en términos de espacio, especialmente en los titulares de la prensa especializada, donde las palabras más breves, que son las más cotizadas, suelen ser las que proceden del inglés.

Además, no merecerá la pena 'forzar' una correspondencia en español para una voz extranjera que define a la perfección un concepto ya asentado entre los usuarios de una disciplina deportiva determinada, especialmente cuando su paso al español puede constituir una pérdida parcial de significado. Así, ocurre, por ejemplo con passing shot (passing para los puristas), que, según el caso, se traduce por golpe paralelo o golpe cruzado con el que un tenista rebasa al oponente que ha subido a volear a la red.

Del grado de aplicación de estos criterios dependerá finalmente que un extranjerismo resulte ser más necesario o más superfluo.



sábado, 19 de noviembre de 2011

José Miguélez: "Algunos medios se aprovechan de la trascendencia social del deporte para orientarla hacia intereses concretos y a veces perversos"

'El deporte como elemento integrador de culturas' es el lema elegido para el III Congreso Internacional de Fomento de Actitudes Éticas a través de la Actividad Física y el Deporte que acogerá la Universidad de Granada entre los próximos 25 y 27 de noviembre.

Esta iniciativa, que, por tercer año consecutivo, organiza la empresa Hechos Educativos S.L (Heduca), reunirá en varios paneles y talleres prácticos a expertos procedentes de diferentes ámbitos como educadores, psicólogos, periodistas, deportistas, juristas y entrenadores, y tiene como propósito fundamental aunar esfuerzos e impulsar un auténtico trabajo en equipo para erradicar conductas éticamente reprobables y mejorar la educación de los ciudadanos a través de la promoción de la actividad físico-deportiva en todas sus vertientes.

Entre los participantes en el congreso, figura el periodista José Miguélez, (foto: heduca.com) profesional con una larga trayectoria en medios de comunicación deportivos. Tras haber pasado por las redacciones de la agencia EFE, Onda Madrid y el extinto diario Ya, fue responsable de Deportes en El País, redactor jefe de Marca, subdirector del programa deportivo ‘El Tirachinas’ en la Cadena COPE y, hasta hace unos días, jefe de Deportes del diario Público, cargo que ocupó durante los últimos cuatro años. Actualmente colabora en Punto Radio.

Periodismodeportivodecalidad se ha puesto en contacto con él para profundizar en los aspectos que se abordarán en el referido congreso relacionados con la educación física, el deporte de base y el de competición, así como para conocer su visión sobre el estado actual de la profesión.

- Este congreso versará en esta ocasión sobre la potencialidad del deporte como elemento educador y factor integrador de culturas.¿En qué medida pueden los medios de comunicación que informan acontecimientos deportivos contribuir a que la integración de colectivos con más necesidades como los inmigrantes sea efectiva?
- Yo creo que lo que integra es el deporte en sí mismo, tanto la competición como sus alrededores, tanto el profesional como el aficionado. Los medios sí tienen la función de estar vigilantes para denunciar cualquier abuso o discriminación al respecto que aparezca. Y la obligación de predisponer su sensibilidad en esa dirección.

- Sin embargo, el periodismo deportivo apenas dedica espacio a todo lo que no sea fútbol (masculino) y disciplinas que muevan audiencias como el tenis o los deportes de motor. ¿Queda mucho por hacer en este sentido?
- Tampoco creo que el periodismo tenga que atender actividades porque sí. Es la actividad la que tiene que ganarse la atención del periodismo (al final su atención es la de la gente). A nivel de interés competitivo, es imposible pensar en igualdad, pero el periodismo también atiende a las historias humanas, y ahí es donde esos colectivos con más necesidades pueden aportar más.

- Las informaciones que versan sobre deporte tienen un valor añadido, al ser el producto periodístico más demandado y consumido y, por consiguiente, del que mayor repercusión e incidencia tiene en los modos de hacer y decir de los ciudadanos. ¿Cree que los profesionales son conscientes realmente de la trascedencia de lo que cuentan y de la importancia que tiene la forma de presentar las noticias?
- Unos más que otros. Hay una tendencia actual a aprovecharse de esa trascendencia y orientarla hacia intereses concretos y a veces perversos. Es algo que depende de la conciencia de cada medio y de cada profesional. La realidad es que lo que se cuenta alrededor del deporte no tiene un valor trascendental, aunque lo parezca, y por tanto tampoco exige un estilo sobrio y encorsetado. El deporte acepta lo serio, pero también lo frívolo. No hay que ponerse tan solemnes.

- ¿Aprecia diferencias en este sentido entre el tratamiento de la información (fuentes, uso del lenguaje, etc.) entre la prensa especializada y las secciones de Deportes de los medios generalistas?
- Hay diferencia, sí, La marcan los intereses concretos de cada cual, los comerciales y las luchas de poder, pero también el público al que van dirigidos.

- Da la sensación de que a veces este periodismo, que apela constantemente al receptor con historias atractivas e impactantes, incurre en el tratamiento sensacionalista de historias. ¿Comparte esta visión?
- El sensacionalismo tipográfico puede ser diferente; el que tiene que ver con el contenido está bastante igualado. La información deportiva invita y pide la exageración y la pasión, tanto en lo bueno como en lo malo, y eso a veces se confunde con sensacionalismo. En mi opinión, el problema del periodismo deportivo actual no está tanto en el sensacionalismo como en el partidismo.

- La sección de Deportes que usted dirigió en el diario Público apostó desde un principio por la elaboración de temas propios e investigaciones relacionadas con asuntos de dopaje, algunos tan destacados como la 'Operación Galgo'. Para afrontar tan delicado y con tanta repercusión, ¿qué procedimientos de tratamiento de fuentes y verificación siguieron antes de publicar una información, y qué dificultades se encontraron para sacar el trabajo adelante?
- Yo creo que tuvo que ver más con la sensibilidad periodística de los que formamos esa sección que con la del propio medio. El procedimiento está basado en un criterio único (no cambiante), el rigor y el respeto profesional. Las dificultades fueron las propias de las informaciones incómodas, desde dentro (al periódico no le gusta que la sección de Deportes se ponga en primera línea de ninguna manifestación) y desde fuera.

Además de Miguélez, tomarán parte en este III Congreso periodistas como Jesús Álvarez y Paco Grande (TVE); deportistas en activo y retirados como el ex balonmanista Rafael Guijosa, la esquiadora María José Rienda, el campeón del mundo de pádel por selecciones Aday Santana o el delantero del Granada Alex Geijo; la seleccionadora nacional de natación sincronizada ana Tarrés; el consejero delegado de la Universiada 2015, Aurelio Ureña; el arbitro internacional colombiano Fabián López Tejada; junto con profesores y catedráticos de diversas universidades europeas.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Un nuevo manual ofrece sugerencias para mejorar el tratamiento de las informaciones periodísticas sobre el deporte practicado por mujeres

El Consejo Superior de Deportes (CSD) ha publicado recientemente el libro Deporte y Mujeres en los Medios de Comunicación, un manual de sugerencias y recomendaciones dirigido a mejorar el tratamiento de las informaciones periodísticas sobre el deporte practicado por mujeres y, con ello, a contribuir a elevar la tasa de la práctica de la actividad físico-deportiva de este colectivo y educar en igualdad a un público masivo sobre el que ejerce una gran influencia.

La obra, escrita por Pilar López Díez, autora de varias publicaciones sobre Género y Comunicación (entre ellas, Representación de Género en los informativos de radio y televisión, 2001), ha contado con la colaboración de numerosos especialistas y profesionales procedentes tanto de medios de comunicación como de universidades españolas y consejos audiovisuales autonómicos.

Entre los periodistas participantes, se encuentran Elena Jiménez, Paloma del Río y María Escario (TVE), Guiomar López (Europa Press), Luis Malvar (Cadena Cope), Isabel Roldán (As), Fernando Sebastián (Sportlife) y Sara Álvarez (Runners). Además, han tomado parte los profesores José Barrero (Universidad Europea de Madrid), Matilde Fontecha (Universidad del País Vasco) y Élida Alfaro (Universidad Politécnica de Madrid); así como Carmen Fernández Morillo (Consejo Audiovisual de Andalucía), Borja Mora-Figueroa (Consejo Audiovisual de Navarra) y Manuel Zamora (WTAmadrid-elitenis).

Este manual incide en la poca visibilidad de la mujer deportista y reclama de los medios una mayor cobertura de todas las formas de actividad físico-deportiva relacionadas con el ocio, la educación y la salud, más allá del puro deporte espectáculo; una mayor y mejor valoración periodística de los logros de las mujeres en el ámbito del deporte; y, sobre todo, aumentar el número de noticias sobre disciplinas y competiciones de féminas, de manera especial en los espacios informativos y retransmisiones de televisión, por su elevado índice de impacto en la ciudadanía.

En segundo lugar, aboga por que esta área de especialización periodística no transmita estereotipos sexistas en su discurso y que para ello emplee un lenguaje inclusivo y no sexista, que no etiquete las modalidades como "masculinas" o "femeninas" para favorecer así la libre elección de la práctica deportiva, y que evite la utilización del cuerpo de las deportistas como reclamo informativo y las referencias a su vida privada o familiar al tratarse de aspectos que no se corresponden con el fin que han de perseguir los medios deportivos, cuya misión reside, fundamentalmente, en cubrir el desarrollo de las competiciones e informar sobre resultados. De esta forma, se formula la siguiente recomendación:

"La noticia debe centrarse en los logros o eventos deportivos. Se evitará utilizar referencias sexistas al físico, el uso de estereotipos degradantes y las frases condescendientes. Las fotos de mujeres deportistas que ilustren las informaciones corresponderán a su participación en el evento y al texto de la noticia. Se aconseja el uso de imágenes de las deportistas en acción propia de su disciplina deportiva y la no utilización de poses que refuercen los estereotipos. Del mismo modo, se evitarán las referencias a su apariencia o cuidado personal, al igual que se hace con los deportistas, a menos que tengan una relación directa con la práctica deportiva".

Asimismo, para una construcción menos androcéntrica de la realidad deportiva en los medios, esta obra también sugiere incluir en las informaciones un mayor número de mujeres como especialistas y fuentes de información, así como opiniones y testimonios de la audiencia femenina. A este respecto, la autora señala que "de esta manera se evita que al hablar sobre los resultados de la actividad deportiva de las mujeres, las fuentes y las opiniones sean mayoritariamente de hombres, entrenadores, jueces, directivos y otros; y así la o el periodista, cuando informe de cualquier deporte, intentará recoger, de forma equilibrada, las declaraciones y opiniones de personas expertas, de ambos sexos".

Por último, advierte de la necesidad de que los medios de comunicación se muestren especialmente sensibles y denuncien los casos en que se produzcan de acoso o abuso sexual en el ámbito del deporte tratándolos informativamente como una forma de violencia de género para coadyuvar a una mayor sensibilización social y a la erradicación de este tipo de problemas. En este sentido, se pone de manifiesto el papel relevante de los medios de comunicación en el mundo del deporte en la formación en valores y el fomento de la práctica de ejercicio físico en niñas, adolescentes y mujeres.

Esta obra se suma a un conjunto de trabajos y estudios publicados en los últimos años en España que han puesto el dedo en la llaga de los medios de comunicación al abogar por un tratamiento más ecuánime y menos sexista de las informaciones y reclamar un mayor espacio a la mujer deportista como protagonista en las noticias.

Entre los trabajos más recientes sobresalen los trabajos de autoras como Mercedes Bengoechea, Élida Alfaro y Benilde Vázquez (Hablamos de deporte. En femenino y en masculino, 2011); Ana María Vigara Tauste (De igualdad y diferencias: diez estudios de género, 2009); Felicidad Loscertales y Trinidad Núñez (Los medios de comunicación con mirada de género, 2008); o también de Mercedes Bengoechea junto con María Luisa Calero (Guía de Estilo 2. Sexismo y redacción periodística, 2003).