martes, 20 de diciembre de 2011

Juan Castro: "El periodista hoy tiene que ser multimedia; si uno quiere estar en la elite, no hay forma de escapar de las nuevas tecnologías"


Para hablar de fútbol internacional hay pocas voces tan autorizadas como Juan Castro, especialista del diario Marca. Desde su llegada a este rotativo hace ahora más de 16 años, casi toda su trayectoria profesional ha transcurrido entre viajes por todo el globo para cubrir Mundiales, Eurocopas y Copas de América, visitar los principales 'santuarios' del planeta fútbol (en la imagen, en La Bombonera de Boca) y entrevistar a las más insignes figuras que ha dado este deporte en los últimos años. Periodismodeportivodecalidad ha conversado con este 'trotamundos' del periodismo para conocer las claves de su trabajo y su visión sobre el estado actual de la profesión.

- El último Estudio General de Medios consolida aún más a Marca como un proyecto multisoporte (papel, internet, radio y TV) líder que acumula récords de audiencia constantes. ¿Qué responsabilidad añadida tiene para un periodista el hecho de escribir para tantos millones de lectores a diario y saber que lo que dice o escribe tiene tanta repercusión?

- Personalmente, la responsabilidad es la misma que si escribiera para diez personas. El periodismo ha de hacerse siempre de forma responsable, honesta e independiente; debe tener siempre la misma consideración interna. En este caso, lo único que cambia es lo que hay de puertas para afuera, esto es, el eco y la repercusión de lo que tú puedas escribir. Esto lo que sí te obliga es a tener una mayor preparación si cabe e incluso a invertir más horas. Cuando sabes que te siguen muchas personas, te sientes afortunado.

- Usted abre a menudo canales en la web para charlar con los lectores sobre asuntos de la máxima actualidad. ¿En qué medida esta comunicación de ida y vuelta con el receptor se ha estrechado gracias a la eclosión de internet y la apertura de nuevos espacios de diálogo como los chats, los blogs o las redes sociales? ¿En qué aspectos cree que el periodismo deportivo puede y debe mejorar?

- Todas las nuevas herramientas deben ser tenidas en cuenta, porque no se puede entender el periodismo sin ellas; las estoy incorporando cada vez más a mi vida como periodista, siempre de manera positiva. Por ejemplo, en Twitter hay más gente que te critica, pero esto yo lo transformo en 'energía positiva' para mejorar mi trabajo; igualmente, los chats hay que utilizarlos como una vía para conocer lo que piensan los lectores... El periodista ahora mismo tiene que ser multimedia y si uno quiere estar en la elite, no hay forma de escapar de las nuevas tecnologías. Es la única manera de no quedarse relegado.

- El fútbol internacional es una superespecialización dentro de la especialización que es la información deportiva, pero al mismo tiempo un campo amplio y difícil de abarcar. ¿Exige por ello un mayor grado de competencia que otras secciones, por ejemplo en cuestiones como la geografía o las variantes léxicas que se utilizan en los diferentes países para referirse al reglamento o la terminología?

- Dedicarme al fútbol internacional es un privilegio porque no mucha gente lo ejerce. No todo el mundo puede llegar a hacer este trabajo porque se trata de una especialización que exige conocer muy bien las ligas extranjeras; viajar mucho, que te da mucha cultura, tanto geográfica como política o social; y saber idiomas, que es fundamental, aunque sea tener un conocimiento mínimo para comunicarte con periodistas y futbolistas de otras nacionalidades. Esa exclusividad es importante y alabable, pero al mismo tiempo te obliga a estar doblemente preparado. En mi caso, esta preparación ha sido producto más del viaje que del estudio, de la experiencia y de tener amigos para saber cómo marcha un determinado país o conocer las características que diferencian, por ejemplo, a un paraguayo de un argentino o a un alemán de un danés.

- Sin embargo, sus entrevistas, análisis y reportajes ponen en contexto a los protagonistas y explican circunstancias y antecedentes para favorecer la comprensión de hechos que en principio pueden resultar lejanos al lector. En este caso el periodismo deportivo cumple su función de educar y formar a los ciudadanos, promocionando y divulgando el fútbol en sus más diversas manifestaciones, culturales y regionales. ¿Comparte este punto de vista?

- Estoy convencido de que el periodismo tiene que ser formativo en cualquier detalle. Por eso, lucho contra el periodismo de camiseta y contribuir a formar al aficionado aunque sea en algo como el fútbol. Dada la repercusión que tiene este deporte, debemos procurar que a través de él se cree una sociedad más justa y normal. Desgraciadamente, esta posibilidad se está perdiendo. Cada vez opinamos más y formamos menos.

- El periodismo deportivo se esfuerza por adaptar los valores tradicionales de la profesión (el rigor, la verdad o el gusto por las cosas bien hechas) a un entorno que también es pasión e identificación con unos colores. A su juicio, ¿son valores compatibles?

- Tienen que ser compatibles. El periodismo deportivo tiene una característica que no tiene ningún otro, que es que se maneja en el terreno de las emociones. Esto es muy agradecido porque no hablamos de cosas realmente 'importantes' como puedan ser la Bolsa o casos de corrupción política. Sin embargo, trae consigo un problema, que las emociones no son fáciles de manejar y, por tanto, nos situamos en un terreno pantanoso. Aun así, las emociones hay dirigirlas con cierta sensatez. Nos podemos emocionar al escribir un titular de portada de un periódico, pero esto no hay que confundirlo con poner calor y sentimiento a las cosas para acabar siendo tremendamente partidista. Porque si mezclamos una cosa con la otra, estaremos confundiendo también al público.

- Entonces, ¿cuál es el margen de maniobra que tiene un profesional de un medio deportivo que marca una línea editorial -y comercial- determinada para no ser acusado de partidismo e incluso de 'forofismo'?

- El profesional tiene mucho margen, hace más o menos lo que quiere y tiene libertad absoluta para escribir. Es cierto también que cada medio tiene su propia autocensura y no hace falta que a uno le digan hasta qué punto ciertas cosas no se pueden publicar. Pero eso es una cosa y otra hacer periodismo de camiseta. La responsabilidad de lo que se escribe es propia y no vale escudarse en que se trabaja para un medio determinado.

martes, 13 de diciembre de 2011

Llega a los quioscos y a la red Quality Sport, periodismo fresco que perfila el lado más humano y plural del deporte


El periodismo muy pocas veces ha sido capaz de abarcar el deporte en toda su dimensión. Pese a tratarse de un área de especialización compleja por el vasto y heterogéneo número de modalidades que acoge, su temática no suele ser variada y en ocasiones produce desencanto.

Lejos de divulgar el deporte en sus más diversas manifestaciones, el periodismo desatiende con demasiada frecuencia los intereses de muchos lectores y consumidores potenciales al centrarse casi exclusivamente en resultados de competiciones y cruces diarios de declaraciones, y al hacerlo solo, además, en un reducido número de disciplinas, esto es, fútbol por exceso y "todo menos fútbol", un campo en el que apenas tienen cabida los deportes más mediáticos (tenis, baloncesto, motociclismo, automovilismo y ciclismo).

Por todo ello, cobra un valor especial el nacimiento de la revista Quality Sport (QS), una publicación que llega a la red y a los quioscos de toda España el próximo 20 de diciembre con el objetivo de cubrir esa gran demanda de historias polideportivas que no suelen hallar su espacio en los medios especializados convencionales y responder así a las expectativas de muchos aficionados interesados en conocer más sobre la vida de sus ídolos dentro y fuera de las pistas y los campos de juego.

Inspirada en otros modelos de periodismo de calidad impresos (Sports Illustrated, Panenka, So Foot) y audiovisuales (Informe Robinson, de Canal Plus), nos encontramos ante una apuesta fundamentada en dos pilares básicos, la variedad temática y la profundidad en el tratamiento de la información a través de géneros y formatos largos, para ser leídos, y que, tal como explicita en su primer editorial, "huye de la anécdota y del dato descontextualizado". La redacción de QS se propone como meta "distanciarse del resultadismo y amarillismo de otros, y humanizar el deporte, acercar los ídolos a sus seguidores, conocer a los héroes, entender las gestas".

Para todo ello, ofrece un producto colectivo (la mayoría de los textos no van firmados) que cuida la información por encima de todo, pero también la fotografía y la ilustración. El núcleo de su paginación (que oscilará entre las 104 de este primer número y las 124) se concentra en cuatro grandes piezas: reportaje de investigación, reportaje informativo, entrevista en profundidad y perfil de gran formato.

A partir de aquí, se dispone el resto de secciones, que versan sobre fotografía ('Radar') y fotoperiodismo, hitos y curiosidades históricas, cultura y contextualización del deporte, estructuras e instalaciones, tecnología, moda y actores secundarios que ofrecen otros puntos de vista (insights) de la realidad deportiva. Todo ello, se completa con tribunas de opinión que firman especialistas de otros medios como, en este número, Juanma Trueba (As) y Emilio Contreras (Marca.com).

Quality sport es una iniciativa fresca, que tiene su origen en el proyecto fin de carrera presentado en 2010 por cuatro jóvenes periodistas en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra (Nacho Labarga, de Marca.com; Eduardo Fernández Abascal, corresponsal de As en Londres; Pedro Pablo Berraondo, Cadena Cope y Marca en Pamplona; y Pedro Salazar, exredactor de La Voz de Galicia) y que ahora encuentra continuidad y toma forma como nuevo producto impreso y digital.

Estos cuatro socios lideran una aventura periodística ambiciosa (para su lanzamiento contará con una tirada de 15.000 ejemplares en papel y otros 2.000 en formato electrónico) que comienza a buscar su sitio en el mercado junto en el momento en el que el deporte español es protagonista con mayúsculas en el concierto mundial. Pese a su marcada vocacion nacional, tambien tiene aspiraciones internacionales y tratará de aprovechar su difusión online para aproximarse y cautivar también a lectores de otros países hispanoblantes.

Publicaciones como esta demuestran que un periodismo deportivo de calidad no solo es deseable, sino que además es posible, y constituyen una valiosa oportunidad de prestigiar un tipo de periodismo nacido para educar y formar en valores a partir de la variedad de disciplinas que aglutina. Por ello, parafraseando el titular del primer editorial de QS, "merece la pena intentarlo".

lunes, 5 de diciembre de 2011

Pulitzer, visionario creador de la primera redacción deportiva y del infoentretenimiento como fórmula de éxito

Hace tan solo unos meses la editorial Gallo Nero llevó a las librerías, casi de forma inadvertida, la obra Sobre el Periodismo, de Joseph Pulitzer, un texto breve de apenas 140 páginas que recoge traducidas algunas de las reflexiones sobre la naturaleza de la profesión que efectuó este húngaro visionario en diferentes artículos hace más de un siglo y que, sin embargo, mantienen todavía una pasmosa vigencia.

El Pulitzer editor llegó a Norteamérica en 1864 para quedarse y, de paso, para sentar las bases de lo que hoy podemos denominar como 'periodismo moderno'. Porque no solo fue capaz de convertir en muy pocos años un pequeño rotativo, The New York World (lo adquirió en 1883), en uno de los de mayor difusión de Estados Unidos, sino que además hizo de este periódico el mayor creador de tendencias hasta el momento en la prensa de este país y, en cierto modo, también del resto del mundo.

Así el World amplió el campo de acción de la prensa, hasta entonces básicamente dirigida a las pujantes clases medias de las grandes urbes, hasta alcanzar también a las capas sociales más populares. Para ello, primero redujo el precio del periódico (de cuatro a dos centavos), introdujo ilustraciones en las páginas haciendo uso de un diseño mucho más atractivo y dio mayor énfasis a los reportajes de denuncias y escándalos, así como las noticias de interés humano (Sloan & Mullikin, American Journalism, 2002).

Asimismo, consciente del valor especial que estaban adquiriendo entre los ciudadanos las noticias de deportes como el boxeo, el béisbol o el atletismo, no solo decidió incrementar de forma ostensible la cobertura de este tipo de contenidos, sino que convirtió a su periódico en el primero de Estados Unidos en contar con una redacción específica dedicada a cubrir competiciones deportivas.

De esta forma, tomando como referencia las secciones fijas de Deportes creadas en la prensa británica en décadas anteriores (The Morning Herald en 1817, Bell's Life en 1824 o The Times en 1829) y aprovechando las posibilidades de transmisión de noticias instantáneas de eventos lejanos a través del telégrafo, Pulitzer dio un paso más y se dotó de un cuerpo de especialistas comandados por un redactor jefe, los cuales acabarían dando a este tipo de contenidos un color, un lenguaje y un estilo diferenciados. Tal sería la relevancia que adquirió este newsroom que en la década de los años 20 llegó a producir alrededor del 40% de las noticias locales del periódico (Garrison, & Sabljak, Sports reporting, 1993).

Con Joseph Pulitzer, el periodismo deportivo se constituyó como lo que es hoy, un elemento esencial de la estrategia comercial de las empresas de comunicación para ganar cuantos más lectores mejor y hacerse así un hueco importante en el mercado. La fórmula ideada fue el infotainment o infoentretenimiento, que consistió en impulsar la hibridación de géneros y formatos, y presentar la información como espectáculo haciendo de los mensajes periodísticos un gancho perfecto para cautivar la atención del público y mantener las cuotas de audiencia.

No obstante, su "vocación por lo correcto", como así definiría su inquietud por hacer lo mejor de la profesión, le llevó paulatinamente a abandonar las técnicas más sensacionalistas para incidir sobre todo en el periodismo de investigación. Asimismo, procuró elevar elevar el nivel ético y cultural de la profesión a través de la enseñanza con el objetivo de inculcar al periodista una clara conciencia de la responsabilidad social que comporta su labor y una sólida defensa de la información como bien común:

"Sin unos ideales éticos, un periódico podrá ser divertido y tener éxito, pero no solo perderá su espléndida posibilidad de ser un servicio público, sino que correrá el riesgo de convertirse en un verdadero peligro para la comunidad".

Fiel a esta convicción, construyó, junto con otros pioneros como Walter Williams, decano fundador de la Escuela de Periodismo de Missouri, un modelo de formación de periodistas del cual hoy todos nosotros somos deudores.