sábado, 9 de noviembre de 2019

Xavier Ginesta: "Si Barça y Real Madrid no facilitan que se haga un periodismo deportivo de calidad, el periodismo deportivo se convierte en periodismo rosa"

Xavier Ginesta, en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.

Xavier Ginesta es periodista y profesor de Periodismo y Comunicación en la Universitat de Vic, donde imparte diferentes asignaturas en grado y posgrados ligadas al mundo del deporte, pero también al de la política. Autor de decenas de artículos académicos, y referente en el estudio de las estrategias de comunicación y los sistemas de gestión empresarial que siguen las principales ligas y clubes de fútbol, hemos conversado con él en unas jornadas de investigación en comunicación celebradas recientemente en Sevilla para conocer un poco más sus publicaciones, así como su visión sobre el estado del periodismo deportivo, tanto desde el plano práctico como desde el ámbito académico.

- En un momento en el que los clubes de fútbol se han dotado de poderosos departamentos de comunicación y muchas redacciones periodísticas han ido menguando en efectivos, asistimos a una nueva relación entre las fuentes y periodistas que cubren su información. ¿Cuáles han sido los principales cambios en este nuevo escenario?
- Creo que el principal cambio de la relación entre fuentes es el de la digitalización. Ya en 2009, cuando hice mi tesis doctoral, lo que constatamos era que los grandes clubes de fútbol españoles (Barcelona y Real Madrid) tenían más capacidad de adaptarse al entorno digital, ya que podían organizar sobre todo fábricas de contenidos dentro de los clubes y, por tanto, sortear todo lo que era la presión mediática para a través de generar medios propios para contactar directamente con los públicos. “Factorías de contenidos” fue el concepto que manejamos para definir la idea de utilizar los medios propios de los clubes gracias a la digitalización para poder abrir mercados y, sobre todo, convertir los clubes en multinacionales de entretenimiento.
Este es un concepto que ya teorizó David L. Andrews en su libro Manchester United: A Thematic Study, donde estableció cuatro ideas principales para entender la transformación de los clubes en multinacionales de entretenimiento: la firma de grandes contratos de patrocinio globales (dejar los espónsors locales e ir a los internacionales que tuvieran intereses comunes en los grandes mercados); la firma de convenios de colaboración con ligas extranjeras o competiciones deportivas en mercados emergentes, como por ejemplo la Major Soccer League o la NFL; la creación de contenidos propios por parte de los de los clubes de fútbol; y finalmente las acciones de responsabilidad corporativa, que en el caso español seguramente el Barcelona fue el que tuvo un éxito más arrollador con el contrato de patrocinio solidario con Unicef. 
Estas cuatro ideas son las que teoricé en mi tesis para entender el nuevo concepto de multinacionales de entretenimiento como base para poder entender también luego la importancia de la industria del fútbol en la economía mundial.

- ¿Y desde la tesis hasta hoy?
- Hoy en día lo que estoy haciendo es precisamente ir desarrollando esa idea de la multinacional del entretenimiento, sobre todo entendiendo que estamos ya no delante de los grandes clubes de fútbol, como los top 20 de Deloitte; no son simplemente organizaciones deportivas sino empresas que participan del gran mercado del entretenimiento global y, por lo tanto, lo que hacen es competir con News Corporation, con Disney o con Fénix Group.

- Usted explica muy bien en diferentes artículos ese concepto de multinacionales del ocio o del entretenimiento. ¿En qué medida esa priorización que se hace de dicha línea de negocio en el funcionamiento general de esas grandes organizaciones deportivas está incidiendo en su política de comunicación? ¿Acaso la atención a los medios ha dejado de ser una prioridad?
- Si hablásemos con los periodistas que están cubriendo información del Barcelona el Real Madrid, nos dirían que sí. Es decir que los medios de comunicación locales o nacionales tienen verdaderos problemas para poder tener información al día de lo que pasa en la organización y, por tanto, es la agenda de contactos y de filtraciones la que acaba marcando la agenda informativa. Lo que sí está claro es que los grandes clubes tienen unas prioridades informativas que van más encaminadas a focalizarse en aquellos mercados donde el interés comercial es creciente que en crear una relación de simbiosis con el periodista local, como ocurrió en su momento y como en teoría la historia de la prensa ha marcado.
El periodista del Barça o del Madrid hoy en día ve perfectamente cómo la cobertura cada día es más complicada y las fuentes de información están más cerradas. Los jugadores no salen al final del partido pero, por otro lado, ven perfectamente cómo Messi en su momento se va a Argentina a jugar con la selección y da entrevistas a Argentina. ¿Al final a Messi qué le interesa, dar entrevistas a Argentina o en Barcelona? En Argentina porque sabe que es el mercado que no tiene controlado aunque sea el nuevo Maradona.
Por ejemplo, el Barcelona tenía ya en el año 2006 una división de comunicación internacional que se dedicaba a monitorizar a los medios de los nuevos mercados donde quería ir hacer la pretemporada. De esta forma, veía cómo podía gestionar tácticamente la información para poder impactar en nuevos mercados a través de los medios de comunicación. O sea que al final lo que ves es que el departamento de comunicación es claramente más un departamento de relaciones públicas. Y la camaradería periodística desaparece en pro de una gestión táctica de la información mucho más similar a lo que hace un gabinete político con los periodistas.

"El departamento de comunicación del Barça o el Madrid es más de relaciones públicas. La camaradería periodística desaparece en pro de una gestión táctica de la información mucho más similar a lo que hace un gabinete político con los periodistas" 

 
- Si los dircom o los responsables de comunicación de un club son más un obstáculo que un aliado, que un facilitador de la información, ¿qué lugar queda ahora para el periodista que cubre esa fuente?
- A mí me preocupa. Yo lo veo en los estudiantes de periodismo deportivo; todos tienen ganas de poder hacer el Barça, pero cuando se encuentran cubriendo una rueda de prensa en la Ciudad Deportiva y ven las dinámicas y las rutinas que establece el departamento de comunicación del club con los periodistas, ven que hay cosas que fallan. También cuando hablas con los periodistas en Madrid y te dicen que Florentino es un plenipotenciario incluso en los medios de comunicación por la presión que ejerce como lobby a los directores de los periódicos, ves perfectamente que hay alguna cosa que no cuadra.
Por eso clubes y asociaciones de la prensa tienen que empezar a reflexionar porque, obviamente, si estos clubes no facilitan que se haga un periodismo deportivo de calidad, el periodismo deportivo se convierte en periodismo rosa. Y lo más problemático de todo es que al final estamos trabajando todo el día a partir de la especulación. Desde un punto de vista periodístico, cuando hago análisis deportivo por los medios donde tengo algunas colaboraciones pactadas durante la semana, hablo más en función de la filtración que me haga un compañero o de lo que yo supongo que puede pasar que no por el hecho de que haya una información absolutamente transparente ofrecida por los clubes.
También es verdad que los clubes atienden en función de sus resultados. Si sobre el césped las cosas le han ido bien al equipo, es más fácil, pero si el equipo va mal, se cierran más y por tanto eso implica que sea siempre complicado saber cuándo es el momento oportuno para poder llamar a la puerta.
Desde un punto de vista académico, las investigaciones indican que en la medida que la digitalización ha permitido que los clubes tengan medios propios, los clubes cada vez más han sido menos dependientes de la prensa…

- Y, de hecho, controlan la agenda temática y tienen la capacidad para producir más contenido diario que incluso algunas redacciones de medios o secciones de Deportes.
- Sí, el Barcelona ya en 2006, y ahora seguramente sigan haciendo cosas similares, producía seis horas semanales de contenidos para el mercado estadounidense. Es un ejemplo.

- Si el periodismo deportivo tiene cada vez más difícil acceso al futbolista; si el club tampoco facilita que haya ruedas de prensa diarias para facilitar un contenido que haya que cubrir; y sigue haciéndose una cobertura deportiva centrada en el fútbol aunque no siempre se pueda conseguir noticias de este deporte, ¿entonces el periodismo deportivo no debería buscar más otras temáticas?

- Tendría que buscar otras áreas, sí, pero sobre todo lo que tenemos que saber hacer en España es salir del monopolio que hacen los dos grandes clubes de los cuatro grandes periódicos deportivos. Y por tanto tenemos que entender que el periodismo deportivo va mucho más allá de hacer veinticinco páginas de Barça o del Real Madrid por parte de esos diarios. ¿Es difícil? Sí, porque al final también la agenda está muy influenciada por su actividad, porque son dos marcas brutales. Solo el Barcelona tiene monitorizados 300 millones de fans en todo el mundo. Lo que tenemos que hacer es volver a los orígenes del periodismo deportivo cuando Marca y Mundo Deportivo abrían el periódico con una portada de boxeo, ciclismo, natación, etcétera.
Lo que sí se observa, desde hace un par de años o tres, es una pequeña evolución en lo que respecta a la cobertura del deporte femenino en medios autonómicos de radio y televisión en Cataluña y Baleares, que son los que por razones profesionales y personales mejor conozco. Se trata de una apuesta muy interesante y muy clara por la diversificación de los contenidos, de forma que cada vez hay más noticias de mujeres deportistas o estamos empezando a ver secciones de deportes en las telenoticias que abren con deporte femenino. Este ha entrado en la agenda mediática, es verdad que menos de lo que debería, pero mucho más de lo que estaba antes.

- Los nuevos medios y las posibilidades que ofrecen las plataformas digitales también abren opciones para la especialización para llegar a temáticas a las que no se llegaba antes. Hablamos de newsletters, de podcasts,… ahí sí hay mucho por hacer, ¿no?
- Exacto. Y luego lo que hay son nuevos periodistas que salen de las facultades que quieren romper con esas dinámicas tan dictatoriales que se iniciaron en el último tramo del siglo XX (fnales de los 70), un periodo en el que al final los grandes periódicos deportivos se posicionaron básicamente por dos contenidos básicos: Barcelona y Real Madrid.
Sí, los chicos está rebotándose, y las chicas piden paso y esto es muy importante. Yo tengo alumnas en clase que me dicen “yo quiero hacer contenidos de fútbol femenino” o he tenido estudiantes que han preferido ser freelances y buscar temas de periodismo de investigación deportivo en lugar de hacer de plumillas para el Barcelona o el Real Madrid. Vemos que hay un cambio también de mentalidad de los chicos que no quieren estar en la dinámica de los grandes medios en el sentido de que no quieren ir a la Ciudad Deportiva todos los días ni oír hablar a un jugador o un entrenador diciendo siempre lo mismo. Hay una pequeña revolución y, a pesar de las dificultades del mercado periodístico deportivo, que se guía mucho por lo irracional, hay que apoyar y aplaudir a estudiantes que quieren hacer algo distinto y todas esas iniciativas que permiten romper un poco el monopolio de los cuatro grandes.

- ¿Podemos afirmar entonces que hay razones para el optimismo de que esto pueda mejorar o cambiar en un futuro cercano?
- Hace diez años, cuando yo hacía la tesis, diría que no, que la Academia era una especie de burbujita de reflexión crítica sobre la profesión. Hoy diría que sí y, además, estoy muy esperanzado. Muchos de los alumnos actuales de las facultades no se dejarán manipular por los redactores jefes ni los directores de periódicos tanto como los de hace  veinte años. Tienen una conciencia crítica más desarrollada. Y lo que ha supuesto un cambio enorme es la inclusión de la perspectiva de género en el periodismo deportivo. Por lo menos en las facultades ha sido una revolución para que el periodismo deportivo se vea desde un punto de vista de análisis crítico.

jueves, 31 de octubre de 2019

Ocho newsletters deportivas para estar bien informados más allá de las secciones tradicionales

Las newsletters o boletines de noticias se han convertido en estos últimos años en un producto estratégico para muchos medios a la hora de trasladar directamente los contenidos a segmentos de público interesados en temáticas específicas. Constituyen una avanzadilla hacia el nicho, la superepecialización y la personalización, y vienen a reemplazar a las secciones en las que tradicionalmente se ha organizado la cobertura de las distintas áreas informativas.

También en Deportes esa división del trabajo entre fútbol (u otros deportes mainstream) y todo lo demás parece ya caduca y superada en las nuevas plataformas digitales, en las que los aficionados demandan estar puntualmente informados, en tiempo real, y a la carta, de su equipo, su liga, y, a ser posible, en su ciudad. Hasta tal punto esto es así que la información deportiva local se ha erigido, además, como uno de los contenidos periodísticos que conduce hacia más suscripciones digitales, ahora que muchos medios avanzan decididamente hacia modelos de pago.

Así las cosas, las newsletters de temática deportiva han proliferado en los últimos tiempos, muchas de ellas nativas (la newsletter es el medio), que además de presentar una amplia y variada selección de contenidos (propios y ajenos) a través de su sitio web y en el boletín que envían a buzones de correo electrónico de usuarios, han dado el salto a Twitter. Cada vez más, son productos periodísticos de autor, elaborados por especialistas en una materia determinada.

A continuación, destacamos una relación de newsletters de interés sobre temática deportiva, que son fuentes para periodistas y aficionados no solo interesados en competiciones y protagonistas de su entorno más próximo, sino también en lo que acontece en el ámbito internacional:




Daily Football Briefing, newsletter gratuita y personalizada de la edición británica de The Athletic, centrada sobre todo en la Premier League.


Axios Sports: curación de historias, datos de grandes ligas, tecnología, publicaciones de deportistas en redes sociales, trivial y efemérides.




The Recap: un resumen semanal del mejor reporterismo de la sección de Deportes de The Guardian. Se publica cada viernes por la mañana.



Slugball: curación de las mejores historias deportivas publicadas en la web: reportajes de investigación, piezas longform, fotografías y vídeos. Iniciativa del periodista deportivo estadounidense Matt Hughes. Publicación diaria. En Twitter: @slugball



NYT Sports: newsletter semanal que recoge lo mejor de ls sección de Deportes de The New York Times e incluye una minisección de lecturas recomendadas de medios de la competencia.




Rory Smith on Soccer: nueva newsletter sobre fútbol internacional, elaborada por su especialista en la materia.Una de las newsletters de autor por la que apuestan ya los medios. También NYT ofrece la de Marc Stein sobre NBA.



Casual Spectator: boletín bisemanal con las noticias más destacadas relativas a las grandes ligas profesionales nortemericanas, así como otros deportes, especialmente tenis y golf. Su lema, 'La comprensión del deporte para gente ocupada'. En Twitter: @casualspectator



Awful Announcing: newsletter bisemanal que recoge artículos de esta web dedicada a noticias sobre medios deportivos e historias y análisis de las principales competiciones en EE.UU.

martes, 15 de octubre de 2019

Trece reflexiones para repensar el periodismo de hoy, por Iñaki Gabilondo

Gabilondo lee su discurso de investidura en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla.




El veterano periodista José Ignacio Gabilondo Pujol, más conocido como Iñaki Gabilondo, fue investido hoy doctor honoris causa por la Universidad de Sevilla a propuesta de la Facultad de Comunicación de esta institución académica. En un solemne acto en el Paraninfo de la Universidad Hispalense, el periodista vasco fue reconocido por su trayectoria profesional y procedió a leer su discurso de investidura. En él analizó la situación actual y próximos retos de la profesión.

Por la oportunidad y el interés de esas reflexiones pronunciadas ante la comunidad académica, y por su valor para reabrir o continuar un debate entre lo nuevo y lo viejo del periodismo que está más vivo que nunca en muchas redacciones de medios de comunicación, extraemos aquí algunos de los pasajes de ese discurso. 

En su disertación, Gabilondo abogó por que el oficio "absorba la sustancia de sus raíces" ("tenemos que repasar nuestro manual de instrucciones", llega a decir) en unos tiempos en los que la irrupción de internet hizo que el periodismo llegase incluso "a dudar de sí mismo, de su sentido y de su vigencia", y se haya "ido moviendo de forma errática hasta llegar en muchos casos a perder la conciencia de su papel".

. "Con internet hemos aprendido que es grotesco y contradictorio aceptar como válida la información sin preocuparnos de su origen en el momento en que se exige que se afine más y más en el control y trazabilidad de cuanto comemos"

. "Las redes sociales nos demuestran cada día que el anonimato es un arma de destrucción masiva"

. "La solvencia será la palabra. Y la ética, que hemos pregonado más que practicado, se convertirá en asunto de vida o muerte para el periodismo"

. "Internet no acabará con el periodismo, aunque, eso sí, le forzará a reinventarse. O más bien a reencontrarse, a reconciliarse consigo mismo"

. "El pánico a quedar relegado ha conducido al periodismo tradicional a notables extravíos, idolatrías de cuanto sonara a vanguardia o último grito, sin mayores reflexiones, en la pueril esperanza de ser homologado o salvarse económicamente a través de la simplificación y la banalización"

. "El periodismo debería definir con otro nombre ese universo de bastardías que ha inundado los medios, sin excluir ni a los más prestigiosos, y que han proliferado por la desesperación financiera y el clamoroso olvido de las exigencias que esa profesión tiene con la sociedad"

. "Deberíamos llamar "Paraperiodismo" a las acciones de comunicación señaladas como puros artículos de consumo para acumular 'likes'. Muy respetables subproductos de la industria de la comunicación con la condición de que se identifiquen como tales. Y altamente peligrosos cuando se les saluda como modelo de adaptación del periodismo a la exigencias del presente"

. "Nuestro oficio consiste en contar, pero hemos dedicado mucho más tiempo a contar oyentes, lectores, espectadores y anunciantes que a reflexionar sobre qué hemos de contar y cómo para recuperar la confianza perdida"

. "Está fuera del alcance del periodismo neutralizar un fenómeno de la amplitud y profundidad de las 'fake news', pero sí le es exigible no añadir más basura al basurero con ofertas informativas de baja estofa"

. "El periodismo solo tiene futuro a partir de la relectura de su razón de ser (...), de una relectura no complaciente del llamado periodismo de calidad, que algunos medios tradicionales se autoatribuyen sin más reflexión, como si les correspondiera automáticamente por antigüedad"

. "El compromiso con la sociedad está en la esencia del periodismo, es su substantivo. La rentabilidad está en la sustancia de la empresa periodística. La historia ha demostrado que pueden ser compatibles. Pero no si es a costa de que el periodismo traicione su razón de ser y sus códigos deontológicos"

. "El llamado periodismo de calidad es, sencillamente, el periodismo. Y los que afirman practicarlo deben, sencillamente, hacer eso, practicarlo"

. "El periodismo, y no solo el periodismo, está teniendo problemas para comprender la fisonomía del mundo que se está construyendo (...) Y mira al horizonte haciendo la pregunta equivocada. Porque la pregunta no es "qué va a pasar" esperando el advenimiento de vientos favorables, sino "qué vamos a hacer"

miércoles, 9 de octubre de 2019

El estado del fotoperiodismo deportivo: amenazas y retos

En la era del vídeo como narrativa predominante en las nuevas plataformas digitales, el fotoperiodismo es una de las disciplinas profesionales que más retos ha de encarar a diario, y, sobre todo, que más dificultades está atravesando dentro de la industria mediática. Paradójicamente, esto ocurre en un momento en el que las imágenes deportivas y su distribución proliferan en todo tipo de soportes como nunca antes lo han hecho. Pero esa masificación de la producción fotográfica digital ha coincidido con una reestructuración de departamentos de Fotografía, que en muchos periódicos se han acortado o desaparecido y que en agencias se han concentrado o han acabado incluso siendo absorbidos por las principales empresas del sector, como es el caso de Getty Images.

Los profesores e investigadores de la Universidad de Stirling (Reino Unido) Richard Haynes, Adrian Hadland y Paul Lambert han analizado en un artículo titulado 'The State of Sport Photojournalism' (El estado del fotoperiodismo deportivo) cómo los fotoperiodistas profesionales que cubren competiciones se están adaptando a la era digital, si están pudiendo sobrevivir a ella y cómo, y cuáles son los principales desafíos que afrontan para que su actividad no peligre en un futuro, tal como muchos agoreros no han dudado en pronosticar. El estudio, publicado hace unos meses como capítulo dentro del libro Changing Sports Journalism Practice in the Age of Digital Media, recoge las opiniones y experiencias de 713 fotógrafos registrados en la base de datos de la World Press Photo Foundation y que total o parcialmente se dedican a captar y producir imágenes deportivas.

Como fruto de un encuesta online, realizada en el año 2016, esta investigación presenta una serie de datos interesantes que perfilan esta actividad y a los profesionales que la desarrollan en medios de los cinco continentes. De esos 713 fotoperiodistas encuestados, 362 (18% del total) señalaron que los deportes son su principal campo de acción, mientras que para 284 la fotografía deporte constituye su principal fuente de ingresos.

El estudio describe un perfil de fotoperiodista deportivo mayoritariamente masculino, de entre 35 y 45 años, normalmente con titulación universitaria, con una proporción creciente de autoempleados o freelances, si bien la mayoría aún trabaja para medios y, sobre todo, agencias. La brecha de género es más pronunciada en el fotoperiodismo deportivo, donde apenas un 6,6% son mujeres, frente a los datos del fotoperiodismo en general, donde la cuota femenina llega al 15%,


Especialización por disciplinas

La mayoría de los fotoperiodistas deportivos cubren varios deportes a la vez, sobre todo los que más espacio ocupan en los medios, porque, fundamentalmente, son los que más les solicitan y más ingresos les generan. Un 30% se dedica a un reducido número de modalidades, mientras que la superespecialización en uno o dos deportes solo atañe al 19% de los encuestados.

Así las cosas, el fútbol es de lejos el deporte que cuenta con mayor cobertura (entre el 70 y el 80% de los fotoperiodistas lo cubren). Las preferencias deportivas también van por territorios, de forma que el balompié reina sobre todo en los fotoperiodistas de Asia, África, México, Centroamérica y Sudamérica, mientras que para estadounidenses y canadienses aparecen más el baloncesto, el golf y el hockey hielo más que en otras zonas del mundo.

Gráfico extraído del estudio de Haynes, Hadland y Lambert.


Uno de los principales problemas que señala alrededor de un 20% de los profesionales en este estudio es su dificultad creciente para acceder a los estadios y resto de recintos deportivos, debido al cada vez más complejo sistema de derechos y acreditaciones que establecen organismos y clubes deportivos. Este es uno de los principales retos para fotoperiodistas del deporte que identifica el estudio junto con otros como la mencionada brecha de género, el coste cada vez más elevado de los equipos y la amenaza de fotógrafos amateur y de personas que reproducen imágenes en redes sociales violando derechos de autor.

Sobre la sostenibilidad futura del fotoperiodismo deportivo, los datos no arrojan demasiada claridad. Lo que sí advierten los autores es la progresiva desaparición de las mujeres dentro del fotoperiodismo deportivo profesional, lo que, a su juicio, "no ayudará a corregir el sexismo, el racismo, la homofobia y la falta de diversidad ya evidente en diferentes culturas del deporte"

La diferenciación en las coberturas deportivas también depende de contar con imágenes de calidad (las del deporte históricamente han sido icónicas y forman parte del ideario colectivo). Y para ello, contar con fotoperiodistas profesionales dedicados exclusivamente al deporte, como hace por ejemplo The Guardian Sport con Tom Jenkins, es un sustento evidente. La contribución que siguen haciendo estos profesionales para que la información deportiva luzca y sobresalga es enorme. Por eso, estudios como el aquí reseñado son también todo un reconocimiento a su labor y su trayectoria.

domingo, 29 de septiembre de 2019

Paul Bradshaw: "We need a better understanding of audiences and how much that has already changed"


Interviewing Paul Bradshaw at the Birmingham City University.

Paul Bradshaw stands out as one the most renowned researchers on online journalism in the UK. International speaker on digital journalism, he is the author, among several publications, of The Online Journalism Handbook: Skills to survive and thrive in the digital age (now in its second edition, from 2017) and the co-author of Mobile-First Journalism: Producing News for Social and Interactive Media (2018). He is also the course leader for the MA in Data Journalism and the MA Multiplatform and Mobile Journalism at Birmingham City University. 

Bradshaw is regarded as one of the most influential journalism bloggers since he started publishing the Online Journalism Blog in 2004, a pioneer site where he posts comments, analyses and links covering innovation in online journalism and topics such as citizen journalism, blogging, podcasts, interactive storytelling, automated journalism or user generated content. Moreover, he works as a consulting data journalist in the BBC England data unit.

We met at Birmingham City University School of Media and had a chat on the challenges that media outlets face nowadays to better reach audiences and regain trust from them all in the new multiplatform scenario.

- You opened the path to others some years ago when you launched your blog and conducted new research on online journalism. How have studies on online journalism evolved since then?
- Well I think research has exploded really. We've moved from trying to work out what this new medium was and what to do with it technically to a really wide range of research on the audiences, the communities, and their role in terms of circulation and producing journalism.
That's really interesting, but still we haven't really tapped into that. We've got the consumption side of things and the business models side of things. And lots of different types of digital journalism, so data journalism being just wonderful -the literature on data journalism alone is really quite substantial-, and all of it is more global. You've got mobile journalism, drone journalism, VR, visual journalism and all sorts of different types of journalism. You could read everything really but now you can't. You can pick one part of it and still find lots and lots of literature.
And it's become more critical, which is how it should be. We've definitely moved on from a point of view which is focusing purely on all the good, on things that could be done, a kind of democratization of journalism if you like, to a more balanced understanding goal with any new technology there are.
There have been improvements, and also negative sides of it. Perhaps at the moment we're probably focusing a bit too much on the negatives. We've started to take for granted some of the positives. But we should keep reminding ourselves how amazing the diversity of voices is while at the same time we have all the problems of fake news and trolls and surveillance we need to deal with.

- To what extent media outlets should take these new technologies and new possibilities we have more seriously to fight against all those problems you mention?
- We need a better understanding of audiences and how much that has already changed. Before online journalism we had a general idea of how many people read or watched or listened to our journalism. We assumed that people trusted us and believed when we were part of the facts. And what we're learning now because of more understanding of our audiences, because of more research, is that we can't take it for granted. But we as journalists are starting to take responsibility for not just reporting the news but reporting it in a way that is going to be believed. 
I was at a conference last week where someone presented a research on Donald Trump and his use of Twitter. One of the things they'd done research on was when he lied about the crowd sizes of his inauguration and they showed those pictures to people who'd voted for Trump. These people still believed that the image of the crowd was bigger. And even when they presented those people with a statement from Trump's press secretary regretting it he had been part of this lie, they still insisted that it was not a lie. 
Their conclusion was when a fact becomes politicized it stops being a fact and it becomes an expression of identity. And that's the sort of thing that as journalists we face. First of all, it's massively depressing to us to think that even when we report the facts people are not going to believe that. But at least we can move past far and think 'OK, so what does work'. And there's some really exciting stuff around using viral techniques like those to spread fact checking and using the language of viral media to chase those lies.


"When a fact becomes politicized it stops being a fact and it becomes an expression of identity. It's depressing to think that even when we report the facts people are not going to believe that" 


- It seems that we are going farther from the audience, especially the youngest, who are getting access to news through other channels, not through the media. So in what way does participatory journalism would be a way to engage them and draw their attention to come back to the news outlets?
- We still are at a stage where we are involving communities in news production as much as we could or should. And that is a really important way to establish a relationship of trust. It really annoys me when there is research that asks about trust and says how much do you trust The Sun newspaper or Twitter. But we're not reading Twitter, we're reading our friends or our family on Twitter. We're reading a whole range of people and actually our trust levels will vary.
So if we're collaborating with people and there are some interesting collaborative models which are rebuilding that relationship with the media that used to exist and where a journalist is part of our community. A good example would be The Bristol Cable. Their motto is really interesting to watch.

- Maybe it's easier for the local media to involve the community and offer them something different. 
- Yes, it's interesting to see how national media can work in that environment. The Bureau Local is another example which is looking at different investigations and almost having to rebuild its community each time. And I think that has certain challenges. But that trust issue, that engagement issue, is one that some news organizations are grappling with but still they've almost moved away from that. We had that period of time when there was a lot more interest in crowdsourcing and collaboration. And now other issues have overtaken that.

- A couple of weeks ago the Reuters Institute for the Study Journalism published a report saying that the Public Service Media have a problem to engage younger audiences because they are not doing a better use of social media to connect them. I don't know if at BBC, where you are working with, it's happening something similar or not.
- I would disagree a little bit with this. It's easy to say in a sense of stereotypes we're not reaching young people because we're not doing things on social media. Yes, there's an element of that but it's more about the public service media is always going to be limited in the voice but it can have. And frankly if you look at the outlets are doing it well like BuzzFeed or The Huffington Post, they're able to speak in a language and take a position in a way that the BBC for example just cannot do. However I've been in many meetings or events in the BBC where it's being talked about and there's a lot of effort around appealing to younger audiences. But fundamentally you're never going to reach that audience, if you're limited in the way that you can write, if you can't talk in their language regardless of what platform you're on.

- In a multimedia language?
- Not exactly in a multimedia language but, for instance, BuzzFeed's, which is quite pro diversity, campaigning in a way, it's sassy, it's using gifts and listicles,... That's not just about using Twitter, is more about a language and a culture. 
The BBC is a big strand. I've said in the past it's like the Switzerland of news, because it's neutral, in the middle. And so it's got mass appeal which has to have. It can't have mass appeal and also be really successful with a younger audience. And also it's a destination organization that people get to towards the end of our careers. The Guardian has the same problem: people reach there and stay there. So the workforce is going to be older than other news organizations like BuzzFeed or Fox. So again you've got that lack of internal knowledge. It could be better on Twitter but actually the BBC is very good on Twitter and it shows a lot of resources into it.



"When teaching sports journalists, the major issue is how to move beyond the sports celebrities world to those broader (social) issues. And that involves things like sensitivity and ethics"


- Actually they´re doing a pretty good job through their BBC News Labs, where they don't stop testing new things everyday... Taking into account the main challenges and problems that media outlets have to face in this new scenario, in what way sports can be used by media as an appealing content to reach those younger audiences and draw their attention?
- It's a really good question actually. We've been talking of the challenge reaching younger audiences with Huffington Post that have partnered with Birmingham City University to launch The HuffPost School of Journalism next month. And a lot of that is about wanting to understand how young people consume news and how can bring those voices into their organization and understanding that culture. And a part of that is for sports journalism. Some of the developments in sport are issues like Kaepernick and the racial protests in the NFL, some about women's football and women's football commentators, around race and football again and trolling on Twitter because of discussions we're having about finances in women's sport. We're talking about doing a story on that. So it means using sports as a way to tackle broader issues, social issues. And that's something that the Huffington Post can do. I suspect the BBC would be trickier because there is always concern and fear of being seen as taking a side.
But I think the other battleground is that cultural battle of, as you have mentioned, sports journalism is being neglected by research. I think the problem with people who study sports journalism is getting them to move from metro parks to something deeper. In terms of education, when we're teaching sports journalists, the major issue is how to move beyond the sports celebrities world, and even the celebrity interviewer, to those broader issues. And that involves things like sensitivity and ethics. That's a very important.

- It may be even more difficult when those future journalists follow some TV shows and radio programmes where sports is taken as mere entertainment rather than something more serious. This is a traditional approach, a conventional mindset.
- Yes, it is really tricky and to some extent this is a game where audiences come in. To some extent sometimes fans don't want to hear the bad news. You know, it is escapism. And it's a really odd. It's a massive business, for instance what happens to the whole ongoing FIFA scandal and the World Cup. I don't know how I'm going to feel watching the World Cup in Qatar because inside this is a complete sham. But at the same time you want to enjoy it and escape into it. To some extent politics suffer some of the same, it becomes a story of personalities and who's winning and who's losing rather than what the actual issues are.

jueves, 19 de septiembre de 2019

El rol cambiante del periodista deportivo y los retos de la profesión en el nuevo escenario mediático

Daragh Minogue y Tom Bradshaw presentan el libro.Foto: sportsgazette.co.uk

Cada cierto tiempo desde la universidad se desarrollan investigaciones y se publican trabajos encaminados a reflexionar sobre el estado y el futuro más inmediato del periodismo en el nuevo y complejo escenario mediático. Estas publicaciones académicas, teóricas pero con base empírica, suelen aportar claves y posibles soluciones con las que las empresas informativas puedan afrontar los enormes retos que les presentan en la actualidad para llegar más y mejor a sus audiencias y propiciar que su producto tenga éxito y se apoye en un modelo de negocio que sea sostenible.

La última de esas lecturas académicas que proponemos desde aquí para hacer un mejor periodismo deportivo es Sports Journalism. The State of Play, manual escrito por los periodistas y profesores británicos Tom Bradshaw (University of Gloucestershire) y Daragh Minogue (St. Marys' University), y que acaba de publicar la prestigiosa editorial Routledge. Ambos autores, que imparten la asignatura de Periodismo Deportivo en sus respectivas universidades, han organizado en los últimos años diversos eventos académicos sobre la materia, como fue la conferencia anual del Institute of Communication Ethics (ICE), celebrada en octubre de 2017 y de la que este libro también se ha nutrido. El libro fue presentado el pasado 13 de septiembre en Londres (VER foto superior).

A lo largo de más de 180 páginas, esta obra se detiene a analizar el rol cambiante del periodista en las redacciones de Deportes tras el impacto causado por la disrupción tecnológica digital, así como los desafíos que afronta la profesión en un campo informativo de gran popularidad y alcance social. Como ellos mismos señalan: "El deporte suele dominar las listas de tendencias en redes sociales y los periodistas deportivos, así como sus colegas en el resto de medios, han tenido que adaptarse a los retos y oportunidades que la digitalización ha traído consigo. Han tenido que replantearse su relación con las audiencias, una relación que ahora es mucho más interactiva y que sitúa, para bien o para mal, a las redes sociales como una parte central de su labor".

Han surgido, efectivamente, nuevos perfiles periodísticos como el analista de datos, el videoperiodista o el editor de bots, que son consecuencia de una reorientación de las tareas que se realizan ya en las redacciones con el objetivo de ajustar lo mejor posible los contenidos y las coberturas a los requerimientos del público. A este respecto, Bradshaw y Minogue advierten de la "desnaturalización" que puede ocasionar en los contenidos informativos sobre deporte esa obsesión creciente de muchos responsables de medios por las métricas que proporcionan los usuarios en su navegación por la web. 

Bradshaw y Minogue plantean una cuestión que es clave: ¿hasta qué punto la aplicación de la tecnología al periodismo está afectando negativamente al contenido que se pueda estar produciendo desde los medios? La competencia creciente por llegar a un público cada vez más fragmentado hace que también parte del periodismo deportivo abrace coberturas que priorizan el entretenimiento (los autores proponen un adecuado equilibrio diario entre informar y entretener), la información cortoplacista de 'minuto y resultado' y declaraciones pospartido (sportainment), la controversia como foco de atención, y todo aquello que tenga que ver, sea competición o no, con lo que digan o hagan las estrellas y celebridades del deporte, que son prioridad en la selección de contenidos para muchos editores.

La ética como remedio profesional 
Por todo ello, además de proponer un breve recorrido por la historia del periodismo deportivo y su caracterización más tradicional (impregnación y sesgo nacionalista, tabloidización, exceso de opinión y periodismo de bufanda), los autores de este libro dedican uno de sus capítulos más extensos a los fundamentos éticos de la profesión y a los dilemas y debates que se plantean a diario en esta especialización periodística, tales como la autocensura, el partidismo, la necesidad de autorregulación, la responsabilidad en el manejo de fuentes o el grado de asunción y cumplimiento de ciertos códigos de conducta. A este último respecto, incluyen íntegro el decálogo ético para periodistas deportivos que elaboramos Xavier Ramon y yo dentro del proyecto Accountable Sports Journalism, recogido en esta web.

La consecución de un periodismo deportivo más diverso, tanto en la composición de las personas que trabajan en una redacción como en la confección de la agenda informativa es otro de los grandes desafíos del periodismo deportivo actual. Así, los autores inciden en la necesidad de que los medios se olviden de viejos sesgos y estereotipos. y reflejen mejor en sus respectivas coberturas la diversidad, desde un punto de vista de raza, etnia y nacionalidad, de las comunidades a las que se dirigen.  

"Los preocupantes niveles de racismo, xenofobia e incitación al odio que se observan sobre todo redes sociales pueden tener un efecto polarizador. Los medios deportivos no pueden permanecer ajenos a este clima social y político en el que operan, pero pueden mejorar esta situación siendo más representativos y acogiéndose a los sólidos principios y prácticas profesionales que promueven de forma activa una agenda informativa antirracista", afirman.

En ese camino para la confección de una agenda más plural y representativa, este libro también apunta a la inclusión de otros colectivos clave, que habitualmente quedan fuera del foco mediático o que son directamente invisibilizados. Mientras los estudios académicos sobre periodismo deportivo desde una perspectiva de género  han sido numerosos en los últimos años, no han sido tantos los que se han ocupado de otros grupos infrarrepresentados, como el colectivo LGBT, o las personas con algún tipo de discapacidad. Tal como afirman Bradshaw y Minogue, "el deporte proporciona una plataforma única para cambiar actitudes de la sociedad respecto a diversos temas".

Y aunque se ha avanzado bastante en el camino, aunque queda mucho por hacer. Ciertamente, la economía de los medios deportivos digitales, que mide el éxito solo a partir de los clics que un artículo genera no ayuda a paliar una agenda informativa plana y predecible, que gravita sobre el fútbol y todo lo que lo rodea. Sin embargo, los autores se muestran optimistas y observan síntomas de mejora en este sentido. 

Así concluyen: "Del mismo modo que la tecnología que lo sustenta, la composición social del periodismo deportivo está cambiando, como también está ocurriendo con los temas en sus coberturas. El cambio se está produciendo. Es un momento estimulante para trabajar como periodista deportivo o para estudiar uno de los elementos más definitorios de la cultura del siglo veintiuno".


lunes, 9 de septiembre de 2019

Baskeroseno.com, una mirada innovadora del baloncesto a partir de estadísticas avanzadas



En pleno Mundial de baloncesto, Baskeroseno.com se ha convertido ya es un sitio de referencia obligada para los amantes de este deporte. Esta web lanzada hace tan solo unos meses por Ander Isuskiza ha aprovechado muy bien el escaparate de la competición mundialista para ofrecer una mirada innovadora del deporte de la canasta. Es un espacio que pivota en Twitter, la plataforma donde se fue gestando el proyecto desde noviembre de 2017 y donde se ha topado con una audiencia entendida interesada en unos contenidos poco o nada habituales en medios en lengua española.

Su lema ("Otra manera de ver baloncesto. Análisis basados en vídeo, estadística avanzada y táctica. Sin tonterías ni clickbaits") es explícito, y su despliegue gráfico y visual constata que se trata de una apuesta atractiva para explicar desde un punto de vista técnico pero divulgativo perfiles de jugadores y equipos, tácticas y estrategias, de uno de los deportes más populares del mundo.

Se trata de una visión inspiradora para buena parte del periodismo deportivo que se ocupa desde hace años del baloncesto y que observa cómo la crónica de los partidos y el seguimiento de las competiciones hace tiempo que cambió para siempre, y donde la exigencias de los nuevos tiempos lleva a conocer cada vez mejor el análisis estadístico para ofrecer nuevas lecturas diferenciadoras de una de las modalidades deportivas que cuentan con más aficionados dentro y fuera de España.

Le hemos preguntado a Ander Isuskiza, profesor para técnico superior de baloncesto, titulado en Traducción y redactor y director de contenidos de una agencia de marketing desde hace años, sobre Baskeroseno y sobre las posibilidades que se abren también al periodismo con las nuevas técnicas de análisis y visualización de estadística avanzada en el baloncesto. Asimismo, hemos aprovechado para extraer su análisis de lo que está pasando en el Mundobasket que se celebra en China.


- ¿Cómo y por qué surge la idea de poner en marcha Baskeroseno?
 - Baskeroseno.com nace de la necesidad que siento por cubrir una perspectiva del baloncesto que apenas existe en las webs de habla hispana, que es la del análisis con el foco sobre las estadísticas avanzadas. Lo tomo como un objetivo a medio plazo, a finales de noviembre 2017, cuando me uno a Twitter para seguir aprendiendo, compartir información e interactuar con otros apasionados del baloncesto.
Probablemente, si no fuera por las sinergias que se crean en esa red social no habría creado la web. Esta nace un año y medio después, en mayo de 2019, y me vuelve a meter de lleno en el deporte que ha sido desde siempre mi pasión, pero ya no desde el prisma de jugador o entrenador sino del de analista poco convencional, tratando de alinearme con el uso de las tecnologías que se hace hoy en día y el consumo de contenidos.

- ¿Qué diferenciación aporta usted teniendo en cuenta el tipo de información de baloncesto se hace en España?
- La mayor parte de medios, a mi entender, hacen un análisis muy básico y superficial: si el equipo gana, todo bien; si el jugador mete muchos puntos, es el mejor; si un árbitro comete un error, ha sido un robo. Evidentemente, el cambio de paradigma lleva a medir el éxito de un artículo por el número de clics que consigue o, directamente, los ingresos por publicidad que genera. De esta manera, se producen contenidos que requieren mayor inmediatez y menor profundidad.
En mi caso, el propósito inicial era, si no el contrario, bastante diferente: ofrecer artículos que gusten más, aunque eso implique un público más reducido. En la era de los likes, es más rentable hablar sobre el nuevo peinado de Doncic o "Los 29 oscuros secretos de LeBron James (el número 18 te sorprenderá)", pero por suerte mi proyecto está teniendo buena acogida y he descubierto gente que también sigue esa vertiente de un análisis más profundo, pero apenas aparecen en los medios más potentes. En fútbol, por ejemplo, sí lo encontramos con la revista "Panenka" o el recientemente desaparecido "Fiebre Maldini", así que creo que es cuestión de tiempo que se pueda ir más allá del mainstream en baloncesto.




- El sustrato estadístico de este deporte exige un análisis en profundidad de esos números. Así lo vienen entendiendo desde hace tiempo en EE.UU. Nos llevan años de ventaja.
- Las estadísticas son uno de los ejes principales de Baskeroseno. Como dice, han ido cogiendo peso en EE.UU. hasta el punto de ser fundamentales a la hora de tomar decisiones, tanto a nivel de táctica como de fichajes. Sin embargo, aquí no se ha trasladado todavía. Hay una cierta reticencia hacia mirar el baloncesto "como se ha hecho toda la vida", tratando de reducir y ridiculizar el uso de estadísticas. No se pretende utilizar los números como criterio único para la toma de decisiones, sino que es una herramienta más que complementa el conocimiento sobre jugadores o equipos.
En la NBA los equipos ya tienen su propio departamento de analytics, lo mismo que hay expertos en preparación física, nutrición, psicología, etc. Se trata de dar un enfoque más global y aportar información que, generalmente, no es apreciable para el ojo humano. Y las webs/canales de referencia como ESPN ya las incorporan como algo totalmente asimilado.

- En su página propone una lectura distinta de este deporte: analítico, visual, pero también divulgativo, explicando lo con gráficos jugadas y tácticas. ¿Lo hace para llegar a más gente?
- Alrededor del 75% de los visitantes de la web llegan a través de dispositivos móviles, lo que obliga a hacer un cambio de chip a nivel de creación de contenidos. Antiguamente, el porcentaje era el inverso, de manera que publicabas desde un ordenador para un ordenador. El grado de atención del usuario no es el mismo si está sentado delante del PC con predisposición a leer algo que si está en el metro yendo a trabajar, paseando al perro o volviendo de fiesta. Soy de 1985 y he tenido la suerte de vivir esa transición y, aunque los adolescentes de hoy en día empiezan a quedarme un poco lejos, trato de adaptarme a los nuevos tiempos y captar su atención con imágenes o vídeos cortos, pero sin renunciar a análisis más profundos.
Igualmente, desde el inicio el target estuvo enfocado a entrenadores o profesionales del baloncesto. De esta manera, sé que aquellas personas que no tienen ciertos conocimientos avanzados de baloncesto pueden quedarse por el camino, ya que mis contenidos no son sugerentes para ellos. Hay quien quiere ver la jornada resumida con los mejores mates y quien prefiere leer 1000 palabras de análisis táctico con media hora de vídeos que van con el bisturí a la técnica individual. Eso es lo bonito del baloncesto, que puede captar fans de toda clase; me decidí por el camino más analítico porque lo veo necesario para remover conciencias e ideas preconcebidas que parecían fijas y que ya no lo son tanto.

- En su cuenta de Twitter se para a hacer un seguimiento de la actualidad, sobre todo ahora con el Mundobasket.
- Como le decía, en @baskerouacball empiezo a finales de 2017 y los primeros meses soy un sujeto totalmente pasivo: trato de encontrar las mejores fuentes de información, filtro las cuentas que realmente me interesa seguir para evitar el "ruido" y una vez que me siento cómodo con el ecosistema creado empiezo a generar contenidos, primero retuiteando y después con mis propios análisis. A partir de ahí, quien me sigue ya sabe lo que puede esperar (¡y yo de ellos!).
El Mundial es una de las grandes competiciones por excelencia. Sentimientos patrióticos aparte, reúne a grandes grupos de jugadores que durante la temporada están en diferentes clubes. Coordinarlos y hacer que funcionen de manera eficiente es realmente complicado y ahí creo que se infravalora la labor de los seleccionadores. La creación de un sistema táctico que potencie los puntos fuertes de tus jugadores y destroce los débiles del rival debe hacerse en un periodo menor, así que creo que en ese sentido hay mucha riqueza. Podemos ver jugadores que son estrellas en NBA junto con secundarios en Europa, pero que reman juntos por el objetivo común.

- ¿Qué le ha sorprendido más hasta ahora de este torneo desde un punto de vista técnico?
- En este torneo creo que hemos visto más variantes que nunca. Serbia ha optado por ir totalmente en contra de la corriente del small ball y el alto número de lanzamientos triples, pero es lo que tiene que hacer por la confección de su plantilla. España está experimentando un cambio generacional pivotando hacia la defensa como gran arma, algo diferente a lo visto en los torneos con la generación anterior. Y en general, poder ver 4 o 5 partidos cada día te permite asimilar una gran variedad estilos de juego y conceptos. Para un apasionado del baloncesto, estos 15 días es como ir a un parque de atracciones lleno de luz y de color.




Análisis de equipos y jugadores

Destacamos a continuación varios de los trabajos publicados hasta la fecha por Baskeroseno. Sobresalen especialmente los que están viendo la luz durante este Mundobasket, pero también de algunos de los últimos fichajes en equipos de la Liga ACB en España. Hay mucho análisis tanto de equipos como de jugadores:


. ¿Cómo juega Polonia? Previa cuartos de final (España)


. El tall ball de Serbia: Djordjevic junta dos centers en pista 


. Los bases, ¿la base de Argentina?


. Italia, primera piedra (real) en el camino de España


. Nik Stauskas: el fichaje ¿estrella? de Baskonia 


. Análisis de Jeremy Senglin, nuevo fichaje de Morabanc Andorra

miércoles, 4 de septiembre de 2019

E. Jiménez Ríos: "El hablante no sabe qué palabra es problemática o ha experimentado una evolución. Por eso, el diccionario ha de explicar sus cambios"

El profesor Jiménez Ríos, en su despacho.
En el día a día informativo empleamos palabras importadas o acuñadas en nuestra lengua para describir protagonistas e interpretar realidades. No obstante, pese a emplearlas con naturalidad, no siempre acudimos al diccionario ni a otras obras de referencia para comprobar si las utilizamos de una manera correcta en los textos periodísticos. Se trata de un ejercicio necesario, obligatorio para quienes tenemos en el lenguaje nuestra principal herramienta de trabajo, más aún teniendo en cuenta que muchas voces y expresiones han evolucionado -no paran de hacerlo de hecho- desde su acepción original y, en ocasiones incluso, han llegado a ser aceptados significados y usos que antes habían sido desechados como incorrectos.

Por ello, es muy importante que desde la investigación académica cada cierto tiempo se publiquen estudios que analicen y divulguen el idioma. La última de estas obras filológicas se titula Historia del léxico español en obras normativas y de corrección lingüística, escrita por Enrique Jiménez Ríos, profesor titular de Lengua Española en la Universidad de Salamanca. Autor también de libros como La crítica lexicográfica y el Diccionario de la Real Academia Española. Obras y autores contra el Diccionario (2013) o Divulgación y especialización lexicográfica. El DRAE a la luz de sus reseñas (2013), y de decenas de artículos en revistas especializadas, Jiménez Ríos propone un recorrido documentado por la historia de las novedades léxicas que se han ido introduciendo al cabo del tiempo en diccionarios y otras obras como diccionarios de dudas o libros de estilo. Hemos conversado con él sobre usos actuales y otras consideraciones del idioma.

- En su nueva obra incide en el estudio que explique la historia de las palabras. ¿Por qué era necesario este estudio sobre novedades léxicas en obras normativas y de corrección lingüística? 
- La idea que planteo en el libro es que la historia de una palabra no solo viene dada por los textos en que se documenta. Hay opiniones sobre ellas, comentarios de lexicógrafos, gramáticos, escritores, o estudiosos interesados por la lengua –no voy a decir solo por su cuidado- que son de mucho interés para trazar esa historia. En las obras normativas y de corrección lingüística es particularmente frecuente que las palabras registradas vengan acompañadas de esos comentarios.
Hoy lo vemos también en la prensa, cuando aparece una nueva palabra porque se acuña o se toma de otra lengua. Y ahora esto también se produce en la información que suministra periódicamente la Real Academia Española con la actualización del diccionario (lo hizo en diciembre de 2017 y 2018).

- La consideración de qué es correcto lingüísticamente reside para muchos hablantes solo en el hecho de que una palabra o expresión esté o no en el diccionario, como si ahí estuvieran todas las respuestas... 
- Esta consideración resulta de la idea que se tiene del diccionario, especialmente del Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (ahora también de ASALE, Asociación de Academias de la Lengua Española). Para los hablantes, la Academia es el órgano rector de la lengua y el diccionario, el instrumento para ejercer esa rección. La gramática y la ortografía lo son en menor medida, pues me atrevo a decir que la consulta de estas herramientas es menor que la del diccionario para el usuario de la lengua. Precisamente este hecho hace que en el diccionario se dé información propia de la gramática y la ortografía (más en uno con características específicas como el Diccionario panhispánico de dudas, publicado en 2005 por la RAE y ASALE).
La prueba de la afirmación hecha en la pregunta está en un hecho que podemos observar con frecuencia: al usar una palabra en ámbitos como la administración o la legislación se compulsa su existencia y significado propio en el diccionario académico, no en otro diccionario. El prestigio del diccionario y de la institución lo explican, y se llega a pensar que el diccionario es la lengua, que solo existe lo que en él se recoge.
Volviendo a la cuestión planteada: efectivamente en el diccionario no están las respuestas a todas las cuestiones que pueden llegar a plantearse los hablantes, ni es correcto solo lo que recoge. Además, podríamos preguntarnos por qué la comprobación se hace en el diccionario académico y no en otro. Y puede haber -como, de hecho, sucede- diferencias entre diccionarios.

- Usted señala, además, que el diccionario aparte de ofrecer palabras y significados e introducir modificaciones, debería explicar las razones que llevan a esos cambios porque esa es una información que puede ser útil para el usuario. 
- Sí, por una razón que me parece clara: porque el hablante no sabe qué palabra es problemática y cuál no. Por eso, el diccionario ha de ofrecer la información que puede encontrar, por ejemplo, en diccionarios de dudas o en libros de estilo. E incluso en esas obras que han proliferado en los últimos años que se ocupan de la historia de las palabras exponiendo relaciones y curiosidades históricas y etimológicas. El diccionario puede hacerlo, si pensamos en una lexicografía digital que no presenta las restricciones o limitaciones de espacio del soporte en papel.




"El periodismo deportivo ha generado el debate sobre la oportunidad o no de usar extranjerismos, sobre sus posibles equivalentes en español, el modo de admitirlos, con adaptación o sin ella. Es un tema abierto; sigue muy vivo y, por eso, es apasionante"







- De cualquier forma, y los periodistas lo experimentamos a diario, la gramática y el diccionario son obras indispensables para el manejo del idioma, pero a veces no bastan y hay que acudir a otro tipo de textos para resolver dudas. Me imagino que eso explica también la importancia de esas otras obras más allá de lo normativo que usted incluye en su estudio.
- La gramática y el diccionario son las obras fundamentales, pero hay otras que son relevantes en esa labor de enseñanza de la lengua y hay que destacar su función didáctica.
Una de las críticas que ha recibido el diccionario de la Real Academia Española es que recoge léxico muy diverso, que pretende cumplir muchas funciones: servir de diccionario histórico, ser un diccionario de regionalismos y americanismos, de tecnicismos, etc. Que es un diccionario que sirve para la comprensión de textos y poco para la producción. Todo esto depende de la información que suministre.
Las necesidades de los usuarios son diversas y un mismo diccionario no puede atender a todas. O no puede hacerlo adecuadamente; siempre destaca una función sobre otras. Por eso, hay distintos tipos de diccionarios. Con todo, siguen existiendo diccionarios generales como el académico, que podría completar su información. Esta información que se echa en falta aparece efectivamente en esas obras que ayudan al uso de la lengua y que resuelven muchas veces mejor las dudas que muchos diccionarios.

- ¿Qué papel ocupan y han ocupado los medios de comunicación en este proceso de forja de nuevas palabras, expresiones y significados?
- Un papel fundamental por la difusión de las novedades en el léxico. El cambio lingüístico, el cambio léxico, se explica como un proceso en el que a la creación de un término sigue su extensión o difusión. Los medios de comunicación actúan como resonadores de esa creación. Pienso ahora en palabras recientes, como cortoplacista o supremacista, que se deben a esa difusión y extensión. El resultado, si nos fijamos en la Academia y en su diccionario, y en la consideración de que solo existe y es correcto lo que aparece en él, ha sido su aceptación.

- Ahí están los libros de estilo periodísticos, que en algunos casos han contado con la participación de lingüistas y otros estudiosos del idioma y que en ocasiones incluyen recomendaciones o soluciones que no en encuentran (aún) en diccionarios.
- Efectivamente es así. Se han adelantado a admisiones o recomendaciones que con posterioridad han recogido los diccionarios. Esto ha sido así porque en su confección ha primado el criterio de uso, frente a la autoridad de los textos. Tradicionalmente, de un determinado tipo de textos, los literarios (e incluso de algunos autores, las autoridades que determinaron, por ejemplo, el primer diccionario académico, conocido precisamente así, Diccionario de autoridades). Con el tiempo la situación cambia. En la Academia, en la década de los noventa, gracias a la aparición de corpus léxicos, confeccionados a partir de una amplia tipología textual. Ahora el criterio aplicado para la admisión de una palabra, un significado o una construcción es el uso.

- Una de las obras que aún tienen en mente muchos periodistas sigue siendo El dardo en la palabra, de Fernando Lázaro Carreter, quien también fue el autor del primer manual de estilo de la agencia EFE. Usted lo destaca de hecho como uno de los grandes divulgadores de la lengua española. ¿Podría ahondar algo más en cuál fue su gran aportación a la expansión del conocimiento del idioma español?
- Fernando Lázaro Carreter fue autor de los libros de textos con los que han aprendido lengua española muchas generaciones en la enseñanza primaria y secundaria. Fue un filólogo muy reconocido y de mucho prestigio. Los artículos de El dardo en la palabra, publicados en la prensa, sirvieron para acercar la lengua a los lectores -a los hablantes-, a través de la explicación de sus usos.
Y hay otro hecho que se puede señalar aquí y del que ha resultado la expansión del conocimiento del español tanto para los estudiosos de la lengua como para los hablantes. Lázaro Carreter impulsó la informatización de la Real Academia Española en los años en que fue director. Durante su mandato en los años noventa del pasado siglo se pusieron en marcha los corpus, el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA) y el Corpus Diacrónico del Español (CORDE). A partir de ahí se crearon otras unidades en la Academia que han permitido acercar el trabajo desarrollado a los hablantes.

- ¿No cree aún más necesario que se explique al hablante bien por qué lo que antes era considerado incorrecto haya podido pasar a ser correcto al cabo del tiempo? Esos errores que de pronto dejan de serlo crean mucha confusión en el empleo de ciertas palabras. Pienso en algunas como cesar, pírrico, efectivo, …
- En el diccionario se pueden introducir estas explicaciones como notas de uso. Al hilo de lo dicho antes, el hablante no sabe qué palabra es problemática o ha experimentado una evolución; por eso, no puede quedar esta información en los diccionarios de dudas u obras específicas, o en el caso de un verbo como cesar, en la gramática.
Pero estas cuestiones van más allá del diccionario: se deben explicar en la enseñanza de la lengua como resultado de su evolución natural. El error es el motor del cambio; una incorrección puede dejar de serlo. En el léxico prefiero no hablar de error: una palabra es sustituida por otra, o toma un significado nuevo, distinto al que le es propio (lo propio aquí tiene mucho que ver con lo etimológico). Luego, el conocedor de estos hechos elegirá la forma o el uso que le parezca oportuno, lo que existe o lo nuevo. Esto en el pasado alimentaba la disputa entre casticistas y puristas: el casticista es quien se apega a lo tradicional y admite la novedad, aunque no participa de ella; el purista, rechaza la innovación y la censura.

- ¿En qué aspectos del léxico considera que es más complicado hacer entender al hablante los nuevos usos? ¿Quizá en esos neologismos considerados innecesarios? ¿O en esos extranjerismos de los que a veces se abusa?
- Yo creo que el hablante usa la lengua y muchas veces no se da cuenta de que hace uso de formas nuevas. Las oye o las lee, y las imita. Quizás no se plantea si son correctas o no, novedosas o no. Lo necesario o innecesario de un término no solo tiene que ver con lo conceptual, sino también con lo estilístico: un neologismo puede no ser necesario para designar una realidad por existir ya una palabra en español, pero puede venir rodeada de prestigio y cumplir una función estilística.
Lo que sí me parece fundamental aquí es que el hablante reflexione sobre su propia lengua, sobre el uso que hace de ella. Y esto solo puede conseguirse con instrucción y enseñanza.

- Ya que estamos en un blog centrado en la información deportiva, ¿qué aportaciones ha realizado el periodismo deportivo a la evolución de la lengua?
- Ha incorporado extranjerismos, particularmente anglicismos. Y lo que me parece más importante: ha generado el debate sobre la oportunidad o no de esos términos, la reflexión sobre sus posibles equivalentes en español, el modo de admitirlos, con adaptación o sin ella. Es un tema abierto; sigue muy vivo y, por eso, es apasionante.

jueves, 29 de agosto de 2019

Juan Mascardi: "Maradona fue un generador imparable de frases que han quedado en el inconsciente colectivo de los argentinos"

Juan Roberto Mascardi, premio Periodismo Rey de España 2018.

Hace unos días Fundéu Argentina habló de los argentinismos que más repercusión han tenido dentro y fuera del periodismo, en el idioma español dentro y fuera de la propia Argentina. Lo hizo su coordinador general, el periodista, profesor y escritor Juan Roberto Mascardi, en un espacio de radio de la ciudad de Rosario dirigido a audiencias más jóvenes, en el que realizó breves entrevistas a referentes del campo del periodismo y la lengua de distintos países de habla hispana. 

Mascardi es docente y director de las licenciaturas en Periodismo y Producción y Realización Audiovisual en la Universidad Abierta Interamericana y reputado cronista (fue Premio Iberoamericano de Periodismo Rey de España 2018 y es autor del libro 'Ni tan héroes, ni tan locos, ni tan solitarios - crónicas 2010-2015'). Ha trabajado en varios medios de comunicación de su país y de fuera de él, entre ellos en la revista mexicana Replicante y en la española Yorokobu, con las que colabora.
 
Hemos conversado con él sobre argentinismos en el lenguaje deportivo y, muy especialmente, del trabajo que realiza desde noviembre de 2017 al frente de Fundéu Argentina, una iniciativa de la Fundación Instituto Internacional de la Lengua Española en colaboración con la Fundación del Español Urgente que tiene como misión impulsar el buen uso del español en los medios de comunicación del país suramericano.


- ¿Por qué esa iniciativa de hablar de argentinismos en Argentina? ¿Se trata acaso de ver qué influencia ha tenido en el conjunto del idioma las aportaciones de su país?
- Desde el programa Fundéu Argentina, en el cual me desempeño como coordinador, los argentinismos son nuestro valor añadido. Allí es donde sentimos a la lengua como un órgano y en movimiento constante. Muchas de nuestras recomendaciones son argentinismos, como, por ejemplo, recomendamos cuidacoches y limpiavidrios para referirse a la “persona que vigila automóviles aparcados en la vía pública a cambio de una propina” y a la “persona que por oficio limpia cristales”, respectivamente. Otra, en esa sintonía, fue la recomendación sobre arrobar, neologismo que -en el contexto de algunas redes sociales como Twitter- es válida para referirse a la acción de mencionar a otro usuario, ya que para hacer dicha mención, se debe anteponer el símbolo arroba (@) al nombre del usuario que se desea mencionar. Pero hubo muchas: choripán con tilde, zarpado-sarpado o artivismo.
Hace algunos meses, comenzamos con una columna radial en la M90 de Rosario en el programa 'Cuentas Pendientes', que está orientado a una audiencia milenial, y pensamos que era una buena oportunidad de invertir el eje: consultar a colegas de distintos países de habla hispana para que nos brinden su opinión en torno a cuáles son aquellos argentinismos que más han repercutido en los distintos países.

- ¿En qué medida el Diccionario de la lengua española recoge esa peculiaridad del español que se habla en Argentina?
- Fundéu Argentina basa sus recomendaciones del buen uso del español en las normas elaboradas por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) y plasmadas en sus obras académicas. Pero también estamos muy atentos a ciertas expresiones y neologismos cuando poseen un uso extendido. Nuestro objetivo es impulsar el buen uso del español en los medios de comunicación de Argentina, contribuyendo a cuidar la lengua, un valioso patrimonio cultural que nos permite comunicarnos con más de 500 millones de hablantes. Publicamos periódicamente recomendaciones lingüísticas a partir del análisis de las noticias que aparecen en los medios de comunicación de Argentina. Las difundimos en nuestro sitio web, pero también lo hacemos a través de las redes sociales y por correo electrónico de forma gratuita a todas las personas interesadas en recibirlas.
Tenemos otras dos líneas muy potentes: una tiene que ver con la singularidad de nuestra lengua, con las particularidades de los argentinismos. La otra, con los anglicismos. Aquí se habló mucho de fake news (en español, noticias falsas o falseadas), se habló mucho post-truth (en español, posverdad, que se escribe todo junto, sin guion y sin t). Lo más interesante de nuestro trabajo son las discusiones, ese flujo de discusión que tenemos cuando no llegamos a ponernos de acuerdo. Por ejemplo, si recomendamos adaptar al español la palabra inglesa stalking.
Para nosotros, en Fundéu Argentina, las historias de Instagram no son stories, son historias, y los mensajes directos de Twitter no son DM, sino MD. Buscamos siempre las posibilidades que nos ofrece el español. Por ejemplo, en el caso de stalking podríamos usar acechar, acosar o espiar, que funcionarían no solo en el contexto de la «vida real», sino también en la «vida virtual», pero nos encontramos con medios de comunicación que publican titulares como «Estalkié a mi esposo durante dos años antes de casarme» o «Stalkear es invadir la privacidad». Y ahí es donde nosotros debemos intervenir. Otro de los anglicismos que discutimos muchísimo el año pasado, y que está hoy en boga (como la cerveza artesanal), es growler, al que recomendamos traducir como botellón, aunque yo propuse que fuera damajuana, pero no tuve mucho eco porque en realidad la forma del growler es diferente.

- ¿En qué campos han sido y son especialmente relevantes los argentinismos?
- Yo creo que hay tres campos relevantes: el político, el futbolístico y los youtubers. En el plano político, la elección de la palabra escrache, como palabra del año en 2013 por Fundéu BBVA es un indicador. La palabra "escrache" es adecuada para referirse a las manifestaciones que se convocan frente al domicilio o el lugar de trabajo de personajes públicos para reprobar su comportamiento en determinados asuntos políticos o sociales. Según el Diccionario de americanismos, de las Academias de la Lengua, escrache alude a la ‘manifestación popular de denuncia contra una persona pública a la que se acusa de haber cometido delitos graves o actos de corrupción y que en general se realiza frente a su domicilio o en algún otro lugar público al que deba concurrir la persona denunciada’. El término se popularizó en los años noventa en Argentina para referirse a las manifestaciones organizadas por HIJOS frente a los domicilios de procesados por delitos cometidos durante la dictadura que luego habían sido puestos en libertad. Posteriormente, su uso se ha ido extendiendo a otros países y contextos.
Otra es balconear. Tanto este verbo como su derivado balconeo saltaron a los medios de comunicación en 2013, después de que los utilizara el papa Francisco en la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Río de Janeiro: «Queridos jóvenes, por favor, no balconeen la vida, métanse en ella, Jesús no se quedó en el balcón…».


"Utilizamos frases en distintos contextos y entornos, en función de la vivencia propia de Maradona. Algunas son: "La pelota no se mancha", "Me cortaron las piernas" o "Fue la mano de Dios"" 


- El fútbol sobresale casi por encima de todos, quizá fruto de la llegada creciente de futbolistas y entrenadores argentinos a España y otros países. El fútbol se exportó y, con él, sus palabras, ¿no?
- Sí, totalmente. En esta especie de encuesta que realizamos, aparecieron varias palabras vinculadas al fútbol. Javier Lascurain, coordinador de Fundéu BBVA destacaba el uso de cholo. Según Javier, la palabra incide en España porque es el sobrenombre de Diego Simeone. En este sentido, Carlos Terrones nos dice que en Perú se utiliza la palabra milonguero, con un sentido vinculado a aquella persona que miente o agiganta sus relatos. También tiene incidencia en distintos países, la expresión loco. Y claro, en argentina tenemos algunos locos célebres del universo del fútbol como Bielsa o Gatti.

- ¿Qué palabras y expresiones del fútbol que se acuñaron en Argentina destacaría? ¿Algún creador de palabras, periodista o escritor, que pudiéramos mencionar?
- Creo que Roberto Fontanarrosa, Osvaldo Soriano y Alejandro Dolina son tres escritores que han abordado el fútbol a través de sus cuentos y relatos y son tres referentes que deben tenerse en cuenta a la hora de vincular el deporte con la literatura. Pero agregaría la incidencia de relatores de fútbol como Víctor Hugo Morales o Juan Carlos Muñoz que han narrado en tiempo presente las épicas futbolísticas a través de la radio.
Más allá del periodismo, destacaría a Maradona como un generador imparable de frases que han quedado en el inconsciente colectivo de los argentinos. Frases que se utilizan en distintos contextos y entornos, en función de la vivencia propia del exjugador. Algunas de ellas son: “La pelota no se mancha", "Me cortaron las piernas" o “Fue la mano de Dios”. 


Los cinco argentinismos con más repercusión

Al término de esta minientrevista, le solicitamos a Juan Mascardi una lista con los cinco argentinismos que más impacto han tenido hasta la fecha en Fundéu Argentina. Estas son las recomendaciones publicadas al respecto:

1. salidera y entradera, palabras válidas

"Las voces salidera y entradera son palabras válidas, de uso extendido en los medios de comunicación y los hablantes argentinos, para referirse a dos tipos de modalidades delictivas.

En los medios periodísticos, es frecuente encontrar frases como «Balean a un hombre en una salidera y le sacan 50 mil pesos», «Promulgaron la ley para combatir las salideras bancarias», «Tres ladrones apelan a un engaño para concretar una entradera» o «Varios detenidos por entraderas y robos millonarios».

El Diccionario de americanismos define la voz salidera como el ‘asalto a alguien que acaba de retirar dinero de un banco o de una entidad financiera’.

La voz entradera, acuñada posteriormente a salidera, es una forma válida para designar la modalidad de robo en la que se asalta a personas que están ingresando a su domicilio, o a otro lugar, aprovechando su indefensión y sorpresa".

2. cuidacoches y limpiavidrios, mejor que trapito
 
"Las palabras cuidacoches y limpiavidrios son las formas recomendadas que recoge el Diccionario académico para referirse a la ‘persona que vigila automóviles aparcados en la vía pública a cambio de una propina’ y a la ‘persona que por oficio limpia cristales’, respectivamente.

Están formadas de acuerdo a las normas académicas de formación de palabras: por un verbo en tercera persona del presente de indicativo (cuida y limpia), seguido inmediatamente un sustantivo plural (coches y vidrios). Son voces invariables: el cuidacoches, los cuidacoches; el limpiavidrios, los limpiavidrios. Se escriben sin dejar espacio ni colocar guión entre las palabras que la forman".

3. arrobar, neologismo válido

"La forma arrobar, en el contexto de algunas redes sociales como Twitter, es válida para referirse a la acción de mencionar a otro usuario, ya que para hacer dicha mención, se debe anteponer el símbolo arroba (@) al nombre del usuario que se desea mencionar.

Los medios de comunicación ya utilizan este neologismo, como puede leerse en las siguientes frases: «Por último, Carrió lanzó en su cuenta un duro mensaje y decidió arrobar al propio Tinelli», «El método es fácil: los usuarios de la red social del pajarito deberán arrobar a Rosario Responde y exponer su reclamo» y «El 0-800, en baja: arrobando se hace más sencillo»".
 
4. choripán, con tilde

"La palabra choripán se escribe con tilde en la última sílaba.

En los medios de comunicación encontramos frases como «Macri con un choripan y Frigerio con un policial: el Gobierno arrancó la campaña en todo el país», «El chef de Los Polvorines premiado en Europa por su receta gourmet del choripan» o «Macri: “Lo expresamos desde el corazón sin que haya colectivos ni choripan”».

La voz choripán es un acrónimo formado por las palabras chorizo y pan. El Diccionario de la lengua española recoge este término con el significado de ‘emparedado de chorizo asado’".
 
5. motochorro, palabra válida

"El sustantivo motochorro, ampliamente extendido en el área lingüística del Río de la Plata, es un neologismo válido para referirse a la ‘persona que roba y huye en motocicleta’.

El Diccionario de americanismos recoge el sustantivo chorro como ‘ladrón, estafador’ y tanto esta obra como el Diccionario académico definen la locución a chorro como ‘dicho de un ladrón: Que arrebata a la carrera algún bien a alguien’. Se trata, pues, de un término ya asentado, a partir del cual puede formarse el compuesto motochorro, por analogía con motocross.

Dado que este compuesto está bien creado y se encuentra sobradamente difundido, no resulta necesario aplicarle ningún resalte por lo que en el tercero de los ejemplos podría haberse escrito motochorro sin comillas. En este ejemplo, hubiera sido preferible no agregar la palabra arrebatador para evitar la redundancia, dado que la palabra motochorro ya aporta la idea de arrebato".


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. Argentinismos propios del mundo del fútbol. Fundéu BBVA en Radio Marca