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miércoles, 1 de septiembre de 2021

Tópicos futbolísticos en el mercado de fichajes

Ya hemos señalado en reiteradas ocasiones en este blog que uno de los aspectos que más llegan a empobrecer el léxico empleado en el periodismo deportivo son las frases gastadas y expresiones tópicas que, de manera recurrente, casi automática, pueblan crónicas y noticias para expresar situaciones y estados de ánimo de jugadores y equipos antes, durante y después de los partidos. 

Uno de los momentos del año donde más proliferan este tipo de lugares comunes es durante el trance veraniego a la hora de informar del mercado de fichajes de las principales ligas de fútbol, de posibles idas y venidas de un equipo a otro; de rumores no confirmados, de noticias incompletas que no han sido o no han podido ser debidamente verificadas o, simplemente, de ecos de lo publicado por otros (que a veces ni se mencionan).

Es un tiempo de rebajas en el que no hay competición oficial y la futbolización informativa exige a los medios, secciones y programas deportivos ocuparse prioritariamente de las situaciones contractuales y de los cambios que se produzcan en las plantillas, aunque estos no se hayan producido todavía.

Al margen de otras cuestiones éticas sobre el proceder periodístico en estas situaciones, las informaciones que se vierten sobre fichajes suelen incluir una serie de clichés lingüísticos a menudo prescindibles, o al menos intercambiables por otras opciones tan válidas o incluso más que la lengua ofrece. Porque diversificar el léxico que se emplea es también apostar por la calidad periodística.

Por ello, planteamos aquí, un verano más, una lista colaborativa de expresiones tópicas que suelen emplearse en el periodismo futbolístico para informar del mercado de fichajes. Esta se fue ampliando con las aportaciones de los lectores:
 

. A falta de unos flecos

. Abaratar el fichaje


. Acuerdo total

. Atado

. Cambio de cromos

. Cantidad astronómica

. Cantos de sirena desde

. Colocan a
(jugador) en

. Cuestión de horas


. Desestimar una oferta (por un futbolista)

. El entorno del jugador

. El futuro (del jugador), en el aire

. En calidad de cedido


. En el punto de mira

. En la órbita
(del club en cuestión)

. (jugador) en la rampa de salida

. exclusiva (o exclusiva mundial)

. firmar (a un jugador)

. La guinda del pastel

. La plantilla está cerrada

. (el club) ha puesto sus ojos en

. Hacerse con los servicios de

. Moneda de cambio

. Nombres que se barajan

. Oferta fuera de mercado

. (cesión con) opción de compra

. 'Overbooking' en la plantilla

. Se abre la veda (mejor: se levanta la veda)

. Se perfila como

. Tira y afloja entre clubes

. Todo apunta a que


. Últimos flecos

. Viene a cubrir el hueco que deja

(este post es una actualización del publicado originalmente el 20 de agosto de 2018)


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Adjetivos por defecto

jueves, 6 de abril de 2017

Adjetivos por defecto

El lenguaje periodístico está plagado de frases gastadas y expresiones tópicas que, de manera habitual, pueblan muchos de los textos informativos que publican los medios de comunicación. Son recursos que hace tiempo dejaron de aportar información y que, por su reiteración, acaban empobreciendo el discurso periodístico. El empleo de clichés lingüísticos supone para el periodista que los emplea perder una gran oportunidad para enriquecer su crónica y hacer valer su principal herramienta, que es el idioma, para despertar un mayor interés y satisfacción en el lector al que se dirige.

En el caso particular del periodismo deportivo, las expresiones tópicas no son más que el resultado de la propia evolución de su lenguaje. Lo que nació en su momento como un hallazgo más o menos ingenioso, a fuerza de repetirse de pronto se gasta, deja de sorprender y se convierte en un lugar común, cuyo uso pasa a ser desaconsejable. De la creatividad al aburrimiento. Así ha ocurrido con multitud de frases gastadas que llenan crónicas y reportajes para expresar situaciones o estados de ánimo de deportistas, tales como balón de oxígeno, grupo de la muerte, partido de guante blanco, la manita, etc.

En otras ocasiones, las reiteraciones se producen cuando se construyen expresiones formadas por sustantivos que suelen aparecer siempre o casi siempre de la misma manera, esto es, asociados a un mismo adjetivo calificativo, de forma que se crean frases absolutamente predecibles. Muy frecuentemente en un partido, se plantea una lucha titánica entre contendientes; cuando se dice o se escribe el término "correctivo", es porque suele ir precedido del adjetivo "duro" (duro correctivo); cuando se habla del adjetivo "férreo", es porque suele ir calificando al sustantivo "marcaje" (marcaje férreo); o casi siempre que señalamos que a un jugador se le pone un "vendaje" caemos en la cuenta de que es "aparatoso" (vendaje aparatoso). 

A continuación, planteamos una lista colaborativa de frases gastadas formadas por un sustantivo y un adjetivo calificativo que suelen asociarse periodísticamente por defecto y suelen aparecer siempre o casi siempre unidos en los textos cuando se dan unas determinadas circunstancias del juego:

. Ambiente infernal

. Árbitro casero

. Auténtico golazo

. Baja sensible

. Balón dividido

. Bastión defensivo

. Bestia negra

. Bolas calientes (sorteos)  

. Calidad contrastada 

. Central expeditivo

. Centro medido 

. Contra letal

. Cuerda floja

. Daño irreparable

. Decisión inapelable

. Defensa numantina

. Dique seco

. Disparo envenenado 

. Disparo inapelable

. Dura sanción

. Duro correctivo

. Entrada escalofriante

. Equipo galáctico 

. Error clamoroso

. Eterna promesa 

. Eterno rival

. Fallo estrepitoso

. Falta peligrosa 

. Falta táctica

. Gestos ostensibles (de dolor)

. Gol antológico

. Gol psicológico 

. Golpe franco

. Intervención providencial

. Línea medular

. Lucha titánica

. Marcador inalterable

. Marcaje férreo

. Marco incomparable 

. (la) Mejor toma (para ver una falta, un fuera de juego, un penalti)

. Miedo escénico 

. Muro infranqueable

. Ocasión clamorosa 

. Ocasión pintiparada

. Olfato goleador

. Partido táctico 

. Pase medido 

. Pase milimétrico

. Pase teledirigido

. Pena máxima 

. Perfectas condiciones (el terreno de juego)

. Pesos pesados (del vestuario)

. Pólvora mojada

. Posesión abrumadora

. Presión asfixiante 

. Puerto mítico (o llegada mítica, en ciclismo)

. Punto fatídico 

. Referente ofensivo 

. Remate inapelable

. Remate inocente 

. Remontada épica 

. Resultado inamovible 

. Ritmo infernal 

. Ritmo trepidante

. Rival correoso 

. Sensación agridulce

. Sequía anotadora

. Suerte desigual (sorteos)

. Situación dantesca

. Técnica depurada 

. Trotamundos incansable

. Último cartucho 

. Últimos flecos (fichajes)

. Valladar inexpugnable

. Vendaje aparatoso

. Velocidad endiablada 

. Víctima propiciatoria 

. Victoria agónica

. Victoria balsámica

. Victoria pírrica

. Zona ancha

(Esta lista se irá enriqueciendo con las aportaciones de los usuarios)

viernes, 9 de noviembre de 2012

Reiteraciones innecesarias en el lenguaje deportivo

Todo texto periodístico se ha de articular con la pretensión de hacer que el mensaje resulte de lo más comprensible para el receptor. A partir de esta premisa y del objetivo de fijar cuáles son las ideas fundamentales de la información, los medios de comunicación en ocasiones incurren en reiteraciones, expresiones redundantes o palabras y enunciados más o menos manidos; usos lingüísticos que, en su afán de aportar expresividad al texto, lo desproveen de amplitud léxica, lo hacen más previsible y, por tanto, menos original y menos informativo.

En el caso particular del periodismo deportivo, las expresiones tópicas no son más que el resultado de la propia evolución de su lenguaje. Lo que nació hace tiempo como un hallazgo, e inicialmente pudo llegar a ser ingenioso, a fuerza de repetirse de pronto se gasta, deja de sorprender y se convierte en un cliché o lugar común, cuyo uso pasa a ser desaconsejable. Así ha ocurrido con multitud de frases gastadas que pueblan crónicas y noticias para expresar situaciones o estados de ánimo de deportistas, tales como gol psicológico, balón de oxígeno, grupo de la muerte, partido de guante blanco, estar en el dique seco, etc.

En otras ocasiones, las reiteraciones se producen cuando se construyen expresiones formadas por sustantivos que suelen aparecer siempre o casi siempre de la misma manera, esto es, asociados a un mismo adjetivo, de forma que se crean frases absolutamente predecibles. Cuando se dice o se escribe el término correctivo, es porque suele ir precedido del adjetivo duro (duro correctivo); cuando se habla del adjetivo férreo, es porque suele ir calificando al sustantivo marcaje (marcaje férreo); o casi siempre que señalamos que a un jugador se le pone un vendaje caemos en la cuenta de que es aparatoso (vendaje aparatoso).

También la fuerza expresiva del lenguaje del deporte, siempre expuesto a las pasiones de los protagonistas y los aficionados a los que ha de dar cumplida respuesta, conduce a la utilización habitual de pleonasmos, en la mayoría de los casos, prescindibles porque repiten ideas ya expresadas. Si bien en la narración radiofónica, debido a la naturaleza de este medio, la redundancia se utiliza como un recurso expresivo válido para compensar la fugacidad del mensaje sonoro, en el texto escrito, que no es fugaz y se puede releer tantas veces como queramos, no cumple ninguna función informativa.

Entre las expresiones redundantes que más se utilizan (son comunes no solo en el periodismo deportivo), se encuentran algunas como: hacer un precalentamiento (un prefijo sobrante), el equipo es más líder (aunque amplíe su diferencia respecto al segundo, sigue ocupando la misma posición), ha logrado un nuevo récord (una plusmarca, si se consigue, supera a la conseguida anteriormente), al club se le impone una multa económica (en este tipo de sanciones siempre se paga), el estadio está completamente abarrotado (ese adjetivo no necesita adverbios amplificadores), el jugador evoluciona (o se recupera) favorablemente de la lesión (si fuera desfavorable sería una involución), vuelve a insistir en ataque (la insistencia es reiteración) o descuido involuntario del defensa o el portero (si fuera voluntario hablaríamos de algo más que un descuido).

Por tanto, la redundancia en el periodismo escrito no es más que repetir de forma distinta lo que ya se ha dicho, quizá con la idea de clarificar ideas y de remarcarlas retóricamente, pero sin añadir nada nuevo al sentido de la oración. El uso de muchos de estos pleonasmos es gratuito y se reproduce sin más, quizá a veces sin tener en cuenta el verdadero valor y significado de las palabras. Habrá que detenerse pues en ello para discernir entre pleonasmos superfluos y aquellos otros que cobran validez al utilizarse intencionadamente con fines expresivos.

martes, 4 de septiembre de 2012

La universalidad del lenguaje del fútbol y la creatividad periodística

Todos los deportes poseen su propia jerga, han forjado una terminología fruto de un proceso evolutivo más o menos largo y hasta cuentan con una filosofía particular que primero impregna su reglamento de juego y luego trasciende también al terreno lingüístico. Sin embargo, no todas las modalidades han evolucionado de la misma manera, a la misma velocidad; la mayoría de ellas siguen siendo grandes desconocidas para el gran público, mientras solo unas pocas son las que se han popularizado de verdad hasta alcanzar un papel relevante de la actualidad informativa diaria.

De entre todas ellas, el fútbol merece una mención muy especial, no solo por tratarse del indiscutible deporte rey en la mayor parte del planeta y copar por tanto la mayor porción del pastel mediático, sino también porque ha sido capaz de democratizar en gran medida el lenguaje deportivo, trasladándolo del ámbito reducido de la jerga a la lengua común.

Como señala el profesor Leonardo Gómez Torrego, el lenguaje del fútbol presenta todos los rasgos característicos de una jerga, pues se trata de un lenguaje especial y familiar que usan entre sí jugadores, entrenadores, árbitros y aficionados a este deporte, y que difícilmente lo entienden quienes son ajenos a ese mundo. "Ahora bien en el uso de los rasgos jergales futbolísticos no existe, como ocurre en otras jergas, la intención de no hacerse entender por los no aficionados", esto es, no hay intención de ocultamiento, aunque algunas palabras y expresiones puedan resultar crípticas para muchas personas.

Lo que parece alejado de toda discusión es que la universalización del conocimiento del lenguaje futbolístico no habría sido posible sin la labor de difusión desarrollada a lo largo de los años por los medios de comunicación y, de forma particular, sin la creatividad de los periodistas deportivos en su búsqueda insaciable del hallazgo léxico o semántico para plasmar emociones, sorprender y cautivar al público a través de hipérboles, juegos de palabras y metáforas tomadas de ámbitos tan dispares como el bélico, el lírico o el culinario.

Asimismo, siempre con el objetivo de utilizar un lenguaje claro e inteligible para todos los públicos, los periodistas han contribuido a que determinadas formas de expresión que antes solo eran propias de los protagonistas del balón ahora también lo sean de los medios deportivos y que, por extensión, formen parte del acervo léxico habitual de los aficionados. Se trata de frases gastadas o cliclés que pueblan crónicas y noticias para expresar situaciones y estados de ánimo de jugadores y equipos, los cuales finalmente acaban siendo recursos muy repetidos que alargan innecesariamente el mensaje y lo desproveen de contenido.

Sobre la trascendencia social del lenguaje del fútbol y su uso a través de los medios de comunicación en lengua inglesa versa el libro Football Lexicon, obra de los periodistas británicos David Woodhouse y John Leigh que fue publicada en 2004 y revisada y ampliada dos años más tarde. Se trata de un diccionario que recoge casi un millar de vocablos y frases típicas de la jerga deportiva proferidas en los últimos años por jugadores o entrenadores de fútbol en ruedas de prensa, comentarios o entrevistas pospartido y que posteriormente han sido o bien asumidas sin más o bien reinventadas por los periodistas.

La mayor parte de las entradas corresponden a lugares comunes, que en muchos casos son coincidentes con los que se emplean en lengua española. Así, figuran expresiones como foreign legion (legión extranjera... cada vez que un equipo ficha a varios futbolistas foráneos), lottery of penalties (lotería de los penaltis... o, lo que es lo mismo, lanzamientos desde el punto fatídico), group of death (grupo de la muerte... un clásico que aparece siempre que haya un sorteo de una gran competición internacional), drought (sequía... goleadora se entiende) o a sea of players (un mar de jugadores... siempre dentro del área, eso sí).

También aparecen metáforas como holiday on ice (resbalón), hospital pass (mal pase) o no killer ball (sin acierto, sin definición de cara al gol); y referencias a coletillas vacías de contenido que suelen estar en el discurso de este tipo de periodismo como mathematically (matemáticamente... a la hora de advertir que aún existe alguna probabilidad), game of two halves (partido con dos tiempos... justo lo que marca el reglamento) o plays his football (juega su fútbol, hace su juego).

Los autores igualmente repasan algunas de esas expresiones que forman parte del 'refranero' futbolístico universal, aparentemente distintas a las existentes en nuestro idioma pero con un significado idéntico o similar: meat and drink (pan comido), back to the bread and butter (vuelta a la rutina... de la competición liguera tras participaciones en competiciones europeas), trademark (al más puro estilo... se emplea como adjetivo), make the shirt of your own (hacerse uno con la titularidad o con el puesto) o one-way traffic game (monólogo o partido que se juega en una sola mitad del campo debido a la superioridad de un equipo frente al otro).

Y, por último, Woodhouse y Leigh ponen de manifiesto que el lenguaje del fútbol no pertenece a un solo idioma. Al igual que en español son comunes anglicismos como hat trick, stopper, referí o killer, el lenguaje futbolístico en lengua inglesa también se nutre de voces foráneas, como catenaccio o galactico (aquí sin tilde), las cuales llegan a los medios al mismo ritmo y con la misma frecuencia con que se produce el trasiego de futbolistas y entrenadores de una Liga a otra.

lunes, 14 de febrero de 2011

Tópicos y frases gastadas, elementos prescindibles en la información deportiva

Filólogos como Fernando Lázaro Carreter (El dardo en la palabra, de 1997, y El nuevo dardo en la palabra, 2003), que a lo largo de su obra se dedicó especialmente al estudio del uso del lenguaje en los medios de comunicación, centran sus críticas en la información deportiva porque, a su juicio, esta incurre habitualmente en errores gramaticales o porque adolece de un repertorio léxico poco extenso y variado.

Aunque no se trata ni mucho menos de una debilidad lingüística propia y exclusiva de este tipo de periodismo sino que habría que extenderla a otras áreas informativas, desde el ámbito académico señalan que los profesionales que trabajan en esta área de especialización adoptan con mayor asiduidad que otros determinados usos que se apartan peligrosamente de lo considerado como idiomáticamente correcto y, por consiguiente, requieren de una mayor vigilancia para corregir errores comunes.

Uno de los aspectos directamente relacionados con la pobreza del léxico empleado en el periodismo deportivo son las frases gastadas y expresiones tópicas que, de manera recurrente, pueblan crónicas y noticias para expresar situaciones y estados de ánimo de jugadores y equipos antes, durante y después de los partidos.

Una vez más, los analistas de la resaca deportiva del fin de semana apuntan que hay liga (y la seguirá habiendo pase lo que pase) porque el Real Madrid le ha recortado en la tabla de posiciones del campeonato español dos puntos al F.C. Barcelona; o que tal o cual equipo tiene opciones matemáticas (los números salen, efectivamente) de mantener la categoría o de clasificarse para competiciones europeas cuando todavía queda un mundo de campeonato por disputarse.

Estas fórmulas poco innovadoras depauperan el mensaje y son prescindibles porque alargan innecesariamente el texto, no aportan datos ni información y abundan en los aspectos más triviales y menos sustanciales de la información. Así lo recalcan diversas obras elaboradas por medios de comunicación con el propósito de mejorar la calidad de sus informaciones deportivas, tales como El idioma español en el deporte. Guía práctica (1992), de la agencia EFE, o el Libro de Estilo de Canal Sur y Canal 2 Andalucía (2004) en su apartado referido a la sección de Deportes.

-->Entre los muchos clichés que se emplean habitualmente en el periodismo deportivo en lengua española, podemos enumerar los siguientes: a cara o cruz, a diestro y siniestro, a trancas y barrancas, arañar segundos, atacar a la desesperada, balón a la olla, balón de oxígeno, bestia negra, canasta sobre la bocina, chupar banquillo, chupar rueda, colgar los guante, con la soga al cuello, con el cartel de no hay billetes, de guante blanco, deshacerse en elogios hacia, duro correctivo, el gol ha sido un jarro de agua fría, el que perdona lo acaba pagando, en el último suspiro, error garrafal (o de bulto), estar en el dique seco, ganar sin despeinarse, gol del honor, gol psicológico, grupo de la muerte, final de infarto (o no apto para cardíacos), hacer un descosido y hueso duro de roer. 

 
Otros tópicos son: jarro de agua fría, la flor y nata de..., la Liga en un pañuelo (o en un puño), la manita, las espadas siguen en todo lo alto, la suerte va por barrios, limar segundos, lleno a rebosar (o lleno hasta la bandera), llevar la batuta del equipo, llevarse el gato al agua, marcaje férreo, no hay rival pequeño, no hay quinto malo, no hay más cera que la que arde, olfato de gol, partido a cara o cruz, partido al rojo vivo, partido del siglo, paso de gigante, perita en dulce, poner toda la carne en el asador, pólvora mojada, primeros compases, punto fatídico, rematar a placer, reverdecer viejos laureles, robar la cartera al defensor, tirar del carro, tirar la toalla y victoria sin paliativos.

Con expresiones tan manidas como estas, el periodismo deportivo se banaliza y se aleja de su propósito original de sorprender, cautivar y entretener al público. Simplemente, pierde precisión y calidad.