sábado, 17 de abril de 2021

Olé cumple 25 años haciendo portadas sorprendentes

Primera portada de Olé con Hernán Crespo como protagonista.


Olé lleva ya 25 años haciendo portadas sorprendentes. Está a punto de cumplir su cuarto de siglo. Desde su nacimiento el 23 de mayo de 1996, el único diario deportivo que existe en Argentina se ha desmarcado de otros muchos rotativos especializados en el ámbito iberoamericano por un periodismo de tono más popular y descarado, que no duda en apelar al corazón del hincha

Para ello, además de adoptar un registro lingüístico coloquial muy proclive al uso de frases hechas, vuelca su creatividad en titulares que no le hacen nunca un feo a cualquier juego de palabras que se tercie y en portadas con una puesta en página singular, muchas veces ingeniosas y con tintes de humor, en otras ocasiones algo polémicas y e incluso puntualmente cuestionables.

Como asevera su actual director, Mariano Dayan, en una entrevista reciente para ADEPA, "Olé tiene su forma de decir las cosas, de hablar, Olé siempre fue disruptivo y sigue tratando de serlo, pero manteniendo siempre su ADN de cómo dice las cosas”. Y no parece que, en esencia, esto vaya a cambiar en los sucesivo, independientemente del soporte o de la plataforma de la que hablemos.

Sea como fueren, esas tapas han hecho de Olé un diario deportivo diferente. Por eso, con motivo de su próximo 25 aniversario, recordamos aquí algunas de sus primeras más sobresalientes y recordadas:




. Julio de 1996. Sin duda, una de las portadas de Olé que más ruido hicieron, y siguen haciendo cada vez que se rastrea la hemeroteca. El ocurrente titular llegó antes de la final de fútbol de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 cuando el rival saldría del ganador de Brasil-Nigeria. Tuvieron que pedir disculpas, claro.




. Junio de 1998. Fue una de las primeras portadas de Olé sin titular. Durante el Mundial de fútbol de Francia, los jugadores de la selección albiceleste emitieron un comunicado en la sala de prensa en el que anunciaron que no darían más entrevistas individuales, molestos por el rumor de un positivo en un control antidopaje a Verón.



 . Marzo de 1999. La deuda del Racing de Avellaneda estuvo a punto de suponer su desaparición.





. Junio de 2002. Argentina caía eliminada contra pronóstico del Mundial de Corea y Japón. Una lágrima negra y una portada albiceleste.





. Agosto de 2004. Argentina supera a Estados Unidos, gran favorito al oro en baloncesto, en los Juegos Olímpicos de Atenas: "NBA, Nuestro Basquet Aguanta", se leía sobreimpresionado.




. Junio de 2005. Una de sus portadas más célebres. Tras la dolorosa derrota (1-4) de Argentina ante Brasil en la final de la Copa de las Confederaciones, Olé se excusó irónicamente en primera para no tener que poner el resultado. Curiosamente, esta misma idea inspiraría a algún diario brasileño en 2014 a hacer una tapa similar tras la goleada de Alemania a la canarinha en la semifinal del Mundial.





. Mayo de 2006. Un titular en forma de crucigrama mostrando el listado de jugador de la selección que entonces dirigía Pékerman antes del Mundial.



. Julio de 2006. Cabecera albiceleste y fondo negro en la eliminación por penaltis en los cuartos de final del Mundial ante los anfitriones, Alemania.





. Diciembre de 2006. Uno de tantos juegos de palabras. La selección de Argentina de fútbol para ciegos se consagró de nuevo campeón del mundo y el título de Olé fue “Siga el braille, siga el braille”.




. Julio de 2010. "Que la sigan tocando", titular en el que destacó el estilo de juego de la España campeona del mundo en Sudáfrica.





. Junio de 2011. En medio de la emoción y la angustia de la última jornada de Liga donde se decidían descensos y la promoción, apareció el rostro de Jesucristo y la frase "Cambiate que entrás".




. Julio de 2011. Leo Messi aparece como Carlos Gardel en la previa del clásico ante Uruguay en la Copa América.




. Marzo de 2013. Guiño a la historia del fútbol argentino: "La otra mano de Dios" fue el nombramiento como nuevo papa de un compatriota, Francisco I, hincha de San Lorenzo.




 . Enero de 2014. El deportivo argentino rindió homenaje a Messi, que regresaba de una lesión, cambiando su cabecera por "Léo".




. Julio de 2014. Homenaje albiceleste a Alfredo di Stéfano tras su fallecimiento.




 . Abril de 2016. Sin goles no hay portada. "Llamado a la solidaridad" de Olé tras varios clásicos en Argentina esta temporada que acabaron en empate a cero.




. Noviembre de 2016. Una tragedia aérea que conmovió al mundo. No dudó Olé en abrir su portada con la emotiva viñeta del dibujante brasileño Dálcio Machado para homenajear al equipo del Chapecoense tras el accidente de avión en el fallecieron casi todos sus miembros. 




Mayo 2017. Una chapa o un tapón en la tapa. La imagen de Ginóbili en un partido de los San Antonio Spurs da juego al diario para titular su portada, en la que, además, le da las gracias.


Agosto de 2017. Muy pocas veces el fútbol desocupa la portada del diario, a menudo cuando se trata de un éxito argentino en otros deportes. Sin embargo, aquí, se da cuenta del final de la derrota en la última carrera del "más grande atleta de la historia", Usaín Bolt. Gran puesta en página con una imagen que lo dice todo.



Abril de 2018. Siempre desde Olé se ha alabado a Messi en permanente contraposición a Cristiano Ronaldo, con quien durante muchos años se dirimió quién ha sido el número 1. Aquí, la imagen de un gol de chilena del portugués en la Champions traía de nuevo el debate, no sin ironía en el texto, en el que al final, y a pesar de todo, se menciona a Messi.




Junio de 2018. Fútbol y rock and roll en la tapa del diario el día que la selección albilceleste viajó en el avión que usan los Rolling en la antesala del Mundial de fútbol en Rusia.


Noviembre de 2020. "Un 25-15 para toda la vida". La portada de Olé, como tenía que ser, para el primer triunfo de los Pumas sobre los All Blacks.




Noviembre de 2020. Como no podía ser de otra manera, la portada-obituario de Diego Armando Maradona cierra la selección. El 10 es "infinito".



NOTA: este posta actualiza el publicado aquí el 22 de mayo de 2016 con motivo de los 20 años de Olé.

domingo, 11 de abril de 2021

El valor diferenciador de explicar las estadísticas avanzadas en la información deportiva, según L'Équipe


Decía Raúl Faín Binda en BBC hace algunos años que la información deportiva llega a convertirse en algunas modalidades en una prosa con datos. Ciertamente, las estadísticas son consustanciales a las competiciones hasta el punto de que las explican y, además, constituyen uno de los elementos que vertebran la singularidad del periodismo deportivo como especialización.

Sobre todo en los últimos años, muchos medios han dado un salto cualitativo en el manejo de los datos hasta el punto de emplear estadísticas avanzadas en piezas informativas, cada vez más visuales e interactivas, con el fin de ofrecer nuevas lecturas y ángulos creativos sobre el rendimiento de deportistas y equipos. 

El periodismo de datos, entendido como un uso estructurado de información relacionado con la aplicación de las nuevas tecnologías para hallar y contar historias, añade un valor diferenciador a la información deportiva que se ofrece, mucho más aún en un contexto en el que los medios periodísticos se afanan por captar el interés y, a partir de ahí, ingresos por suscripción, de sus audiencias.

Uno de los medios deportivos que más está apostando recientemente por el valor agregado del análisis estadístico y del periodismo de datos es el rotativo francés L'Équipe. Hasta tal punto es así que desde que en 2014 apostase por implantar un modelo semiabierto en la web de pago por contenidos, ofrece cada vez más periodismo de datos en su servicio para abonados.

La última de esas apuestas es la serie Stats Avancées, un contenido prémium que recoge la explicación de algunos de los indicadores y métricas más habituales que se emplean en el mundo del deporte y cuyo análisis puede ayudar a aficionados a entender mejor el juego de un equipo o las cualidades de un jugador.




El dosier hasta el momento consta de cinco piezas, tres de ellas dedicadas al fútbol, una al baloncesto y otra al rugby. En fútbol se explica en primer lugar el significado y uso de la métrica expected goals (goles esperados) como la estadística idónea para calibrar el grado de eficacia de un delantero de un equipo.

Asimismo, L'Équipe se detiene en el medidor packing, creado por dos exfutbolistas alemanes con el fin de evaluar con precisión y sencillez la contribución ofensiva de los jugadores mediante la detección de pases y regates que superan y dejan atrás a rivales. En tercer lugar, se analiza la estadística avanzada post-shot expected goals (goles esperados después del disparo), herramienta valiosa para entender el rendimiento de los porteros y que "puede resultar más relevante que el simple porcentaje de disparos detenidos".




La cuarta entrega corresponde al deporte de la canasta y al Player Eficiency Rating (PER), un indicador creado por el periodista John Hollinger (hoy en The Athletic) a mediados de la década de 1990 con el objetivo de resumir todo el rendimiento de un jugador en una sola cifra. Esta métrica suma y compara una serie de estadísticas positivas (canastas anotadas, tiros libres, rebotes, contragolpes e intercepciones) y negativas (pérdidas de balón, faltas y tiros fallados) de cada jugador por posesión, en una fórmula compleja que también tiene en cuenta las estadísticas del equipo en el contexto de la liga.





También el rugby tiene su sitio en esta serie. La quinta posta aborda l'indice de performance, diseñado desde una start-up francesa fundada hace tres años y dirigida por el exinternacional francés Thomas Lièvremont y tiene como misión juzgar el rendimiento de todos los jugadores de rugby en un partido o torneo gracias a una gigantesca base de datos. Esta métrica, para que sea significativa, ha de hacerse, según indican, salvando siempre las diferencias de cada demarcación en el campo, separando la calidad del volumen de las acciones (placajes, faltas, puntos, tiempo de juego, balones jugados, etc.).  

Cada una de estas estadísticas avanzadas se acompañan en esta serie de artículos de visualizaciones de datos que muestran cómo se aplican esas métricas con ejemplos actuales de jugadores conocidos en las principales ligas y equipos de cada deporte, y también con cuadros de texto que a su vez explican, por si hubiera alguna duda, cómo han de interpretarse y leerse esos gráficos.


Cazadieu: "Aprovechar los datos avanzados para hacerlos comprensibles dentro del periodismo"

Según nos comenta el director de L'ÉquipeJérôme Cazadieu, esta serie de artículos explicativos forma parte de un periodismo de datos por el que viene apostando este diario desde hace años. "La idea era ir más allá profundizando nuestro trabajo en datos avanzados, los datos que ahora utilizan los clubes y jugadores para evaluar el rendimiento individual y/o colectivo y también explicar que estos datos forman parte de la valoración de los deportistas de hoy en día".

En opinión de Cazadieu, todavía hay mucho por hacer en este terreno, lo que supone un reto y exige un esfuerzo periodístico adicional a la hora de llevar este tipo de contenidos al lector: "El uso de datos avanzados es más importante en Estados Unidos y Reino Unido, pero aún está empezando a abrirse paso en Francia. En cualquier caso, queremos aprovecharlo siempre que esto sea comprensible para nuestros lectores y que permanezca en el campo del periodismo".

En suma, la apuesta por hacer visible el valor diferenciador de las estadísticas avanzadas no solo supone, desde el punto de vista editorial, dotar de profundidad y nuevas lecturas al periodismo que hace L'Équipe, sino también aprovechar ese plus para aumentar la calidad de un producto informativo que sirva de apelativo para crecer en audiencia: "Consideramos que es un contenido de gran interés para nuestros lectores y que además puede ayudarnos a ganar más suscriptores".

domingo, 4 de abril de 2021

Las primeras crónicas olímpicas hace 125 años

Portada de Le Figaro, 13-04-1896. Crónica:
"Los Juegos Olímpicos", de Hughes Le Roux.

La crónica deportiva es un género en el que cabe casi de todo y que escapa con facilidad a las clasificaciones tradicionales que suelen incluir los manuales de periodismo, desde las más clásicas de Martínez Albertos o Martín Vivaldi hasta las más actuales. Se trata de un género híbrido que, como fruto de su particular proceso de evolución dentro de un área de información especializada, se ha desarrollado con un estilo libre admitiendo muchas variaciones, con contenidos que a veces trascienden lo puramente deportivo, y desembocando en las diferentes modalidades de crónicas que conocemos en la actualidad: las hay más o menos analíticas, opinativas, narrativas (de extensión muy cambiante), cronológicamente inversas e incluso contracrónicas o notas de color, las cuales cada vez cobran más relevancia en la cobertura de grandes eventos.

La forja de la crónica como género especializado tiene su origen precisamente en los textos de enviados especiales que informaron en los inicios del sport moderno sobre las primeras competiciones a finales del siglo XIX. En aquella época, en la que todavía no había secciones deportivas en casi ningún medio y donde apenas había más especialistas que exdeportistas que pasaron a escribir de su modalidad, en la crónica de Deportes confluyeron estilos y rasgos de otros tipos de crónica como la costumbrista, la de viajes o la de corresponsal/enviado especial.

Uno de los eventos más decisivos en este sentido, por el gran impacto mediático que acabaría teniendo, fue la primera edición de los Juegos Olímpicos modernos en Atenas, que comenzaron a celebrarse un 6 de abril de 1896, esto es, hace ahora justo 125 años. Tal como recoge Antonio Alcoba en su libro Cómo hacer periodismo deportivo (1993), entre los 70.000 espectadores que fueron testigos del desarrollo de las pruebas del programa olímpico, figuraron los enviados especiales del diario londinense The Times y del parisiense Le Figaro, que empezaron a publicar ya las primeras crónicas sobre deportistas y resultados. 

También ofreció información sobre el evento, el milanés La Gazzetta dello Sport, nacido solo tres días antes de la ceremonia de inauguración, y que, jornadas más tarde, el 13 de abril, dedicó su editorial a contar cómo fue la inauguración. Este texto, titulado "I Giuochi Olimpici", más que opinión, resultó ser una crónica. Decía así: "El lunes 6 se organizaron los festejos de los Juegos Olímpicos. Las enormes expectativas que había para estos Juegos realmente no fueron superiores al resultado. El primer día fue espléndido y ni la participación del público ni la propia competición de los Juegos desde un punto de vista deportivo dejaron nada que desear...Se estima que la multitud que se congregó dentro del estadio y alrededor del recinto superó las ochenta mil personas... el rey, después de dar un discurso con sentidas y justas palabras, saludó a los jóvenes audaces que vinieron de todo el mundo para competir y, tras recibir aplausos universales, tomó posesión del estadio en nombre de Grecia. Luego las orquestas reunidas interpretaron el himno olímpico, obra de nuestro amigo Spyros Amara y dirigidas por él mismo y finalmente dieron comienzo los Juegos" .

Por su parte, el francés Le Figaro publicó de forma más regular crónicas desde el lugar de los hechos. Para ello contó con el periodista y novelista Hugues Le Roux (VER arriba la imagen de la primera página), quien narró así cómo el atleta estadounidense Robert S. Garrette se impuso en lanzamiento de disco al griego Panagiotis Paraskevopoulos, en una traducción realizada por Ángel Vázquez en Pasaporte: "Atenas puso en combate a dos sujetos equilibrados y entrenados: Verses y Paraskevopoulos. Este último parecía seguro de la victoria, cuando llegó el turno del americano Robert Garette. Maravillosamente elegante, encerrando en su fuerza un halo de flexibilidad tan sencilla que parecía fundirlo y anegarlo todo, lanzó el disco más allá de los 29m, algunas pulgadas más lejos que su adversario heleno. Entonces, desde lo más hondo de los pechos de todos estos jóvenes de New-Suffolk y de Boston, salió un triple “hurra” que seguro se escuchó más allá del mar oceánico. Fue mucho mejor que una explosión de vencedores, fue un grito de noble y larga alegría. Seguramente, en ese minuto, estos chicos del nuevo continente, los últimos llegados del mundo, que lo mismo triunfan y lo mismo sufren por no encontrar tras ellos tradición alguna, han sentido que, por la virtud del laurel olímpico, ellos lograban ser, también, ciudadanos de la ciudad ideal que domina desde sus ruinas todas las civilizaciones y todas las razas".

Le Figaro, 07-04-1896.

También en Le Figaro firmó las crónicas Paul Meyan, reputado periodista deportivo de entonces en su país, especialista en automovilismo y que se convertiría en 1900 en el primer redactor jefe del diario deportivo L'Auto, antecedente de L'Équipe y uno de los fundadores de l'Automobile Club de France. Tal como se observa en los registros hemerográficos de la Biblioteca Nacional de Francia (VER imagen de la izquierda), Meyan escribió una breve crónica el 7 de abril de 1896 en la que dio cuenta del comienzo de los Juegos y de la aún escasa participación internacional (atletas de 14 países) en los nueve deportes que conformaron la primera programación olímpica de la era moderna. De esta forma, el cronista se mostró bastante crítico al señalar que hubo deportes como la vela o el remo, que tras haber sido incluidos en el programa, contaron muy pocos competidores y sus pruebas fueron suspendidas. Asimismo, indica que la mayor participación fue en el atletismo, pero "los nombres de los grandes campeones no figuraban en la lista". Por último, incluyó un calendario con las diferentes competiciones.

Otro de los medios de la época que contó en directo lo que ocurría en los JJ.OO. de Atenas fue el también diario deportivo francés Le Vélo. Según documenta el historiador Fernando Arrechea en su cuenta de Twitter, Frantz Reichel, quien compatibilizó su labor de cronista con la de competidor de atletismo, el 4 de abril de 1896 publicó los deportistas inscritos de las diferentes modalidades en todas las modalidades. Por su parte, Bill Mallon en su libro The 1896 Olympic Games cita como fuentes primarias a varios de los periódicos que contaron también con cronistas in situ en los Juegos. Entre otros medios, aparecen en esa relación, además de los diarios del país anfitrión, la revista especializada en tiro Arms and the Man (EE.UU.), el diario deportivo Allgmeine Sport-Zeitung (Austria), el  Birmingham Daily Post (Reino Unido), el diario deportivo La Bicicletta (Italia), la revista de ciclismo Rad-Welt (Alemania), el diario deportivo Sport-Világ (Hungría), el diario deportivo The Field (Reino Unido), la revista de natación Shwimmsport (Alemania) o el diario deportivo Sport im Bild (Alemania).

Teletipo de Reuters, 06-04-1896. Fuente: The Guardian


Las grandes agencias de noticias del mundo como la británica Reuters también contaron con enviados especiales que fueron informando al resto del mundo de los primeros acontecimientos olímpicos. Así, el mismo día de la inauguración de los Juegos, un teletipo de la agencia británica (VER imagen superior) narraba lo que había ocurrido en la ceremonia inaugural en el estadio olímpico de Atenas. En ese texto se puede leer acerca de la presencia de las casas reales de Grecia y Rusia, del discurso inaugural del monarca heleno y de las excelencias del estadio, que congregó ese día a 18.000 personas; todo ello, con un estilo grandilocuente y recargado de adjetivos calificativos: "... su Majestad, como respuesta, expresó su admiración por la incomparable belleza de la estructura. Además, dio la cordial bienvenida a los jóvenes atletas que habían venido de todos los rincones del mundo para otorgar más brillantez aún al evento".

Mientras esto ocurrió en otros países, los Juegos Olímpicos llegaron antes que el nacimiento de dos medios que impulsarían notablemente la incipiente cultura deportiva moderna en España: la revista barcelonesa Los Deportes (1897-1910), que resultó decisiva para la difusión social del sport y para sentar las bases de la construcción de una cultura deportiva nacional; y Mundo Deportivo, que vería la luz como semanario en 1906. 



Por ello, los Juegos Olímpicos de Atenas tuvieron menor repercusión en España, donde los periódicos generalistas del momento apenas se hicieron eco de mensajes telegramáticos provenientes de agencias internacionales o de crónicas publicadas por otros medios. Uno de esos despachos apareció en las páginas del barcelonés La Vanguardia el 8 de abril de 1896. Decía así: "Telegrafían de Atenas que ayer se inauguraron los juegos olímpicos [aún en minúscula por entonces]. Los presidió el rey de los helenos, ante extraordinario concurso". Fue la única referencia aquel día, con la imprecisión de que no fue "ayer" sino dos días antes. 

De oídas, ya que no estuvo en Atenas, escribió este diario una peculiar crónica el 19 de abril de aquel año, un texto ilustrado con un dibujo (VER imagen superior) en el que se informaba de una sorprendente superioridad de los "yankees" respecto a los ingleses en los "ejercicios de sport" y del malestar de estos últimos por ello, y donde destacaba las "danzas guerreras" de los soldados griegos como uno de los eventos "más notables" de los Juegos. Las crónicas olímpicas por verdaderos especialistas estaban aún por escribirse en España.

(Este post amplía y actualiza el publicado el 7 de abril de 2016)