jueves, 28 de febrero de 2019

El "periodismo de club" avanza, pero ¿es periodismo?

Ofertas de trabajo para periodistas en LinkedIn. Gráfico: Recode.net

"La definición de lo que entendemos por periodista está cambiando. Sobre todo porque muchos acaban haciendo otros trabajos que no son trabajar en medios", señalaba en un tuit la periodista Silvia Cobo, responsable de redes sociales en El Periódico de Catalunya. El apunte se refería a una estadística publicada por el portal Recode.net, en la que se destaca, a partir de datos de ofertas de empleo en LinkedIn desde 2004, que a los periodistas se les contrata cada vez más para gestionar redes sociales, para creación de contenidos para marcas o para formar parte de gabinetes de comunicación de empresas o instituciones.

Lo cierto es que muchas de las personas que hoy día aseguran hacer "periodismo" o que se hacen llamar "periodistas" no trabajan ya en ninguna redacción de medios tradicionales ni digitales. Esto lleva a muchos a pensar que quizá sea hora de ampliar la definición de la profesión, una definición que incluso vaya más allá de actualizaciones recientes, como la que hizo recientemente la Real Academia de la Lengua a petición del periodista y profesor Ramón Salaverria: "periodismo: la actividad profesional que consiste en la obtención, tratamiento, interpretación y difusión de informaciones a través de cualquier medio escrito, oral, visual o gráfico". Por tanto, se quiere mirar más allá de los medios para seguir hablando de periodismo, lo que genera un interesante debate.

Uno de los ámbitos en los que se produce también esta discusión es el deporte, donde parece ganar terreno el llamado "periodismo de club". La profesionalización creciente de entidades deportivas (sobre todo clubes, pero también federaciones y empresas organizadoras de eventos) ha traído consigo la conformación de amplios equipos de profesionales que ya no solo se dedican a los servicios tradicionales de comunicación externa o relaciones con los medios, sino que constituyen verdaderas redacciones donde se hace un seguimiento informativo las 24 horas de esa entidad en todas las plataformas. 

En opinión del periodista Charles Lambert, autor del manual Digital Sports Journalism, "hay buenas razones para emplear la frase 'periodismo de club'", aunque chirríe. "Como en otras redacciones, estos equipos de periodistas en clubes también tratan de anticiparse publicando noticias de última hora antes que la competencia [los medios de la ciudad], buscan ideas y fórmulas entretenidas para atraer a los lectores y, lo que quizá pueda resultar sorprendente, se afanan en tener acceso a jugadores y al entrenador. Una parte esencial de su trabajo consiste en conectar con los fans y emplear las redes sociales".

Se puede entender, no obstante, que la organización profesional de estos equipos de periodistas y otro tipo de perfiles (comunicación, marketing, redes sociales, edición de imágenes, fotografía, operadores de cámara, creativos, speaker o técnicos de sonido) responde más a un trabajo promocional más que puramente periodístico porque, al fin y al cabo, se trata de un medio que es fuente ("periodismo de fuente", que se acuñó hace algunos años en la Universidad española, tampoco convence) y, por tanto, informa de parte. En este sentido, cabe pensar que este tipo de "periodismo" es más bien "comunicación" de club.

Pero al margen de delimitaciones conceptuales, lo que parece evidente es que los periodistas deportivos han hallado en los clubes y otras entidades deportivas un terreno más que abonado de empleabilidad, en el que a menudo hay más opciones y mejores salarios. Hasta tal punto es así que actualmente se llega a dar la paradoja incluso de que clubes de fútbol poderosos puedan tener en sus equipos a más periodistas trabajando para ellos que la mayoría de las secciones de deportes en medios de muchas ciudades, lo cual determina en gran medida la agenda temática del periodismo deportivo.

Con el fin de atender esta creciente alternativa laboral para periodistas, las facultades y escuelas de Periodismo en España hace años que han puesto en marcha en colaboración con clubes de fútbol diversos posgrados de Periodismo y Comunicación Deportiva, tales como la Universidad Europea con el Real Madrid, la Universidad Ramón Llull con el F.C. Barcelona o la Universidad de Sevilla con el Sevilla F.C.

martes, 19 de febrero de 2019

El diario AS publica su libro de estilo para transmitir una manera de hacer periodismo deportivo

El diario AS acaba de publicar su libro de estilo, una obra que ve la luz una vez que el rotativo deportivo madrileño ha cumplido sus 51 años de existencia. El trabajo, iniciativa de su director, Alfredo Relaño, y que para su redacción definitiva ha contado con la colaboración de Álex Grijelmo, autor de otros libros de estilo como las últimas ediciones del de El País y coautor del de la Cadena SER, es un texto en tres idiomas con el fin de atender las necesidades informativas del diario en sus diferentes ediciones internacionales: español, inglés y árabe. 

Con este volumen, que enseña a los lectores las intenciones periodísticas del medio y fija las pautas de producción periodística de uno de los diarios líderes en el arco hispanoblante, AS se suma a la selecta nómina de medios especializados que hace tiempo crearon su propio instrumento de trabajo: Mundo Deportivo (1995), El Gráfico (2000) en Argentina, Don Balón (2004), Lance (2008) en Brasil y el diario Marca (2012).

Según explica Relaño en el prólogo, este libro de estilo tiene su razón de ser en un momento del periódico donde es preciso transmitir una manera de hacer periodismo deportivo en texto, fotografía, vídeo y en redes sociales, a los redactores de sus diferentes delegaciones que abarcan "husos horarios desde el Pacífico hasta el Golfo Arábigo" y que necesitan estar alimentando la web a todas horas y desde cualquier lugar. "El nuestro es un mundo poroso, variable y disperso, en el que a un director ya no le basta la conversación amistosa para transmitir su idea del periódico".

Así, el director de AS se refiere a esta obra como "nuestra Constitución", al abarcar "los principios que animan al periódico, acompañados de unas normas de estilo gramatical y de modos de relacionarnos con las instituciones, las redes, la publicidad, con todos los agentes del sector". Para ello, la obra consta de dos partes: una primera, traducida al inglés y al árabe, en la que se detallan los principios editoriales del medio (ligados a la defensa de la Carta Olímpica), pautas éticas, normas de escritura (ortografía y gramática), edición de textos y de imágenes, géneros periodísticos, normas para la web, uso de la firma y de la data, nombres y números; y un diccionario con dudas y soluciones para evitar incorrecciones léxicas.

Fútbol y deporte femenino como prioridades

Entre sus principios editoriales, este libro de estilo explicita como una de sus prioridades la información sobre fútbol atendiendo al gusto de la mayoría del público ("El diario AS prestará sin complejos una atención especial al fútbol por encima de otros deportes, dada su preponderancia entre los aficionados y los lectores, así como a la gran rivalidad entre el FC Barcelona y el Real Madrid CF"), si bien "esto no significa que se menosprecien otras disciplinas deportivas y otros equipos, que habrán de tener en el periódico una presencia proporcional a su importancia".

Igualmente, se pone de relieve que el diario le prestará al deporte practicado por mujeres "una atención decidida" y que esta no deberá circunscribirse solo a logros en grandes acontecimientos como mundiales o Juegos Olímpicos. "Se plasmará en una información habitual y continua sobre las Ligas y competiciones femeninas de los principales deportes. Cualquier traba en este sentido debe ser superada con un plus de interés por parte de la direcciñon del periódico".

A este último respecto, aboga por evitar el tratamiento sexista que en ocasiones se hace desde la prensa deportiva de la mujer deportista: "Las mujeres en general, y las deportistas en particular, serán tratadas con la misma consideración que los hombres. El deporte profesional incluye un cierto culto al cuerpo, como herramienta competitiva, y eso también ocurre en el caso de las deportistas, pero ello no puede derivar en que se observe a las unas y a los otros como objetos reducidos a su aspecto físico".

Extranjerismos, tecnicismos y modismos evitables

Dentro del diccionario de dudas e incorrecciones se apuntan como criterios generales de buen estilo la elección prioritaria de los términos más claros y entendibles para los lectores y aficionados. "En cualquier caso, lo que se prefiere es lo que mejor se entiende, o al menos lo que se entiende igual pero es más nuestro", advierte Relaño sobre la importancia de optar siempre que se pueda por la palabra en española sin que eso signifique tener menos conocimientos sobre un deporte determinado: "Con frecuencia, los periodistas especializados en un deporte han ido abrazando una jerga propia, generalmente copiada de fuera, con el fin inconsciente de representarse a sí mismos como una casta más informada. Eso les distancia del público en general y del idioma castellano".

En este manual hay explicaciones etimológicas sobre el origen de ciertas expresiones (alirón, Maracanazo, hincha, hooligan, Dream Team, ...), pero sobre todo recomendaciones para un uso correcto del idioma, tales como:

. derechazo "no se puede aplicar en el tenis a la acción de un zurdo"

. derbi "en rigor, no debe emplearse para partidos entre equipos diferentes, ni siquiera si pertenecen a la misma provincia o a la misma región"

. antes que final four "se prefiere 'fase final' o 'semifinales', pero no 'final a cuatro' (una final se juega entre dos)"

. "la única finalísima en sentido literal es la Supercopa de Europa, pues está un paso más allá de las dos finales que determinan qué equipos la juegan"

. goleada en fútbol es el "tanteador que supere el 3-0 y siempre que haya tres de ventaja"

. machada "no debe emplearse nunca este término trasnochado, mucho menos si se trata de una hazaña en el deporte femenino"

. rajada, rajar: "se trata de vulgarismos que no conviene emplear en un lenguaje cuidado"

. remontada "se consigue cuando se le da la vuelta a un marcador adverso, no cuando se empata"

. "la expresión inglesa fastest lap no significa vuelta rápida, sino 'vuelta más rápida' (...) dígase en estos casos 'mejor vuelta', por ser una fórmula más breve"

El libro se completa con apéndices breves sobre el uso de las redes sociales y sobre las colaboraciones de los periodistas de AS en otros medios. 

Como asevera Alfredo Relaño, el libro de estilo constituye una guía que ha de ayudar a AS a transitar por un tiempo nuevo. Por ello, deja claro que para los redactores del diario en todas sus plataformas y ediciones "es de obligado cumplimiento".

lunes, 11 de febrero de 2019

Cómo contar el deporte sin dejar de hacer periodismo, según Ezequiel Fernández Moores

Ezequiel Fernández Moores es todo un referente del periodismo deportivo mejor cultivado en lengua española. Acaba de publicarse en su país natal, Argentina, una "curaduría" de sus mejores artículos en cuarenta años de profesión. 'Juego, luego existo' es el título. La mayoría de esas piezas vieron la luz en La Nación, diario en el que Fernández "Murs" (así se pronuncia), sigue publicando periódicamente su columna.

Los textos de este periodista argentino curtido en agencias de noticias en realidad no son columnas al uso, sino notas que profundizan en la historia del deporte, reciente y no tan reciente, y sus protagonistas. Son textos que cuidan al máximo el dato, la declaración y el detalle; para ello se nutren de multitud de fuentes y referencias culturales cruzadas de todo tipo, desde Godard hasta Quilapayún, desde Sartre hasta Picasso.

Es un periodismo culturizante que invita a la reflexión y que se afana por hacer entender el deporte explicándolo siempre en sus contextos político, social, económico y cultural: "Aún hoy hay quienes insisten en afirmar que el deporte no tiene nada que ver con la política. No saben de deporte ni saben de política. O prefieren hacerse los distraídos", afirma.

Como indica el prologuista de la obra, Santiago Segurola, Fernández Moores demuestra que "el fútbol, el deporte en general, es un asunto muy serio" y recuerda "el papel del periodismo como elemento esencial de contrapoder", también en el ámbito deportivo. Asimismo, los textos compendiados en este volumen muestran una trayectoria coherente en la que, ante todo, se profesa amor por el deporte y sus protagonistas. De ellos habla sin frivolidad, con rigor y pulcritud, al mismo tiempo que vuelca su capacidad crítica hacia todo aquello que mancilla la competición: la corrupción, la violencia o el engaño.

Escribía en Olé lo siguiente en 2001:  

"La foto, conmovedora, confirma que se puede jugar a fútbol bajo cualquier circunstancia. Lo demuestran esos anónimos pibes afganos que corren detrás de una pelota en las calles de Kabul destrozadas por los bombardeos estadounidenses.
La jornada que celebrará mañana el fútbol argentino es, obviamente, otra cosa, aunque su escenario se parezca también al de un país bombardeado. Durante años, el deporte de elite, egocéntrico y consciente de su poder, se sintió el centro del universo. Por encima de todo y de todos. La combinación de exitismo, idolatrías y popularidad contribuyó muchas veces para que se creyera impune, una zona fanca al margen de leyes y códigos de conducta, en la que un día vale falsificar pasaportes y otro día ingerir anabólicos prohibidos".

Por sus páginas aparecen pasajes de equipos que marcaron una época, como el Huracán de Houseman campeón de Liga en Argentina en 1973, el Colo Colo de Caszely, la Hungría de Puskas que sorprendiño a Wembley o, por supuesto, el Napoli que construyó a su alrededor un tal Maradona. También se trazan perfiles de entrenadores y jugadores míticos; además del Pelusa, ahí están Messi, Zidane o Riquelme, así como Guardiola, Bianchi o Bielsa. Pero no todo es fútbol, ni mucho menos. Muchas de sus notas versan sobre rugby, el deporte que él mismo practicó; sobre leyendas del boxeo, Ginóbili (baloncesto), Woods (golf), Senna (F-1), momentos olímpicos o figuras del tenis (Sabatini, Nastase, Clerc, Vilas, Borg o Federer, entre otros).

Son muchos los "artistas", como denomina a los deportistas que admira y que han marcado su trayectoria como periodista: 

"Como Gay Talese, gran cronista de Estados Unidos, siento admiración por los deportistas. Por su talento, entrega y su forzada aceptación pública de la derrota y del abucheo posible. Y de muchos de ellos me interesan sus historias más sencillas. Campeones que disimularon su analfabetismo o que le enseñaron a comer a un ciego. Campeones como Muhammad Ali, el más grande de la historia mundial porque, además de su clase, recuperó sobre el ring, y no en un escritorio, la corona que le quitaron por negarse a combatir en Vietnam. Su gesto inspiró a millones. También a cracks arrogantes que se ríen del periodismo que solo busca basura. Tan seguros de sí mismos que, como Zinedine Zidane, no se apuran a ponerse los botines, porque saben que, sin ellos, sin los artistas, el partido no podrá empezar".

Por último, tiene palabras también para muchos de sus referentes periodísticos y literarios: por un lado, aparecen Dante Panzeri, como representante de un periodismo que no buscaba premios ni la connivencia con el poder, o Gay Talese, elegante contador de historias cuyos "relatos eran tan atractivos y originales que algunos colegas creían que inventaba hechos"; por otra parte, están la visión del continente de Eduardo Galeano ("el Picasso que nos pintó mejor que nadie el deporte que sacaba lo peor y lo mejor del alma humana") y la pluma ensoñadora de Roberto Fontanarrosa.

Aquí destacamos ocho de sus pasajes, ocho de sus reflexiones, sobre el ejercicio y el estado del periodismo deportivo que también podemos encontrar en este libro:

 Respeto al lector

. "Cualquier partido, por más miserable que parezca, tiene una complejidad shakespereana". Lo leí una vez en un gran libro sobre el fútbol en Brasil. Es la misma complejidad que existe también afuera de la cancha. Aprendí a confiar en mi instinto y en mi sensibilidad para intentar contarla. Si este tema a mí me interesa, suelo decirme, ahora debo intentar contarlo de tal modo que le interese también al otro. Intenté siempre ni sobreestimar ni subestimar al lector. Ni al de Página/12 en los 80 ni al de La Nación treinta años después. Con el tiempo aprendí también a convivir con la imperfección por el dato equivocado. Y, cuando correspondió, a agradecer el aviso del lector atento. Y a pedir disculpas por el error".

Lo primero, la historia

"Terminó el Congreso de Play the Game y, en las pocas horas que me quedaban en Reikjavik, Islandia, salí a buscar a Bobby Fischer. Tenía solo papel y lápiz. Escribí la historia en la madrugada del día siguiente en un hotel de Praga. Marijó, mi pareja, había viajado para celebrar juntos mis cincuenta años. Aplazamos algunas horas el festejo. Marijó me ayudó a escribir unas de las crónicas que más aprecié siempre. Veinticinco mil caracteres desde el fin del mundo y sobre uno de los héroes más misteriosos en la historia del deporte. Apenas con papel y lápiz. Las nuevas herramientas abren posibilidades, pero siempre, primero, está la historia".

Ojo con las fuentes

"Un colega de firma me avisa que el tenista consagrado, que ni me conocía, me estaba esperando en el vestuario, quería decirme algo. El tenista me contó duras quejas contra los organizadores del torneo. "Ni siquiera hay toallas en el vestuario", dijo casi llorando. El cable de la agencia Noticias Argentinas, mi primer trabajo, tenía carácter de "explosivo", un golazo que fue publicado al día siguiente por todos los diarios. Tardé en darme cuenta de que había sido usado, por el colega y por el tenista, de que las quejas eran todas superficiales y de que simplemente querían que el negocio cambiara de manos. Aprendí que la fuente no tiene por qué ser inocente. Y tampoco está obligada a contarnos la verdad".

A pesar de la censura

."Las formas de la censura están llenas de sutilezas. Para hablar de algunos basta solo un rumor. En cambio, para hablar de otros (y exagero apenas un poco), se precisa escribano público, escribano privado, sello oficial y dictamen judicial. Y cuidarse de que, en el medio de la investigación, alguien no esté negociando o extorsionando con una pauta publicitaria".

Por qué no investiga el periodismo deportivo

."La sociedad prensa-deporte para la explotación comercial del espectáculo nos complicó. Nos redujo al rol de misioneros. Propalamos la fe, no la podemos explicar. Alguien dijo alguna vez que las misiones de la prensa eran tres (informar, educar, entretener) y que informar es comprometido, educar es aburrido y solo nos queda entretener

Bien, el periodismo deportivo casi fue concebido inicialmente para entretener. Un show para aliviar las noticias más duras de la política y la economía. Y que precisa sí o sí del ídolo. El ídolo tiene rating, vende zapatillas, es apolítico y, en general, no cuestiona. Además, es renovable". 

Las nuevas tecnologías 

. "Las nuevas tecnologías son una herramienta formidable. Pero han precarizado condiciones de trabajo. Algunas empresas aprovechan para sacarse de encima a los periodistas más veteranos. A los que escriben noticias, no chimentos. A los que suelen leer más libros que Facebook. A los que proponen dudas en lugar de vender certezas. A los que se niegan a flexibilizarse. A los que después de un partido privilegian la crónica al tuit". 

La humildad

."Comprendí, bien temprano, que el periodismo, aún hoy, sigue estando imposibilitado de tener una mirada autocrítica, de aceptar errores. Tampoco le gusta que otro se los señale. "Es un ataque a la libertad de expresión". 

Los referentes

. "Siempre sentí una admiración especial hacia los escritores que pudieron contarnos el fútbol como un juego bello y popular. Pero que también supieron apreciar su picardía, sus antihéroes, su costado más irracional. Como periodista aferrado a los datos, les envidio su capacidad de escribir poesías, leyendas y sentencias partiendo muchas veces desde lugares en los que otros no veíamos nada. La fantasí y las predicciones de la Hermana Rosa dle Negro Fontanarrosa nos contaron como nadie crónicas mundialistas de la Selección argentina. El Negro era mi favorito".