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martes, 19 de febrero de 2019

El diario AS publica su libro de estilo para transmitir una manera de hacer periodismo deportivo

El diario AS acaba de publicar su libro de estilo, una obra que ve la luz una vez que el rotativo deportivo madrileño ha cumplido sus 51 años de existencia. El trabajo, iniciativa de su director, Alfredo Relaño, y que para su redacción definitiva ha contado con la colaboración de Álex Grijelmo, autor de otros libros de estilo como las últimas ediciones del de El País y coautor del de la Cadena SER, es un texto en tres idiomas con el fin de atender las necesidades informativas del diario en sus diferentes ediciones internacionales: español, inglés y árabe. 

Con este volumen, que enseña a los lectores las intenciones periodísticas del medio y fija las pautas de producción periodística de uno de los diarios líderes en el arco hispanoblante, AS se suma a la selecta nómina de medios especializados que hace tiempo crearon su propio instrumento de trabajo: Mundo Deportivo (1995), El Gráfico (2000) en Argentina, Don Balón (2004), Lance (2008) en Brasil y el diario Marca (2012).

Según explica Relaño en el prólogo, este libro de estilo tiene su razón de ser en un momento del periódico donde es preciso transmitir una manera de hacer periodismo deportivo en texto, fotografía, vídeo y en redes sociales, a los redactores de sus diferentes delegaciones que abarcan "husos horarios desde el Pacífico hasta el Golfo Arábigo" y que necesitan estar alimentando la web a todas horas y desde cualquier lugar. "El nuestro es un mundo poroso, variable y disperso, en el que a un director ya no le basta la conversación amistosa para transmitir su idea del periódico".

Así, el director de AS se refiere a esta obra como "nuestra Constitución", al abarcar "los principios que animan al periódico, acompañados de unas normas de estilo gramatical y de modos de relacionarnos con las instituciones, las redes, la publicidad, con todos los agentes del sector". Para ello, la obra consta de dos partes: una primera, traducida al inglés y al árabe, en la que se detallan los principios editoriales del medio (ligados a la defensa de la Carta Olímpica), pautas éticas, normas de escritura (ortografía y gramática), edición de textos y de imágenes, géneros periodísticos, normas para la web, uso de la firma y de la data, nombres y números; y un diccionario con dudas y soluciones para evitar incorrecciones léxicas.

Fútbol y deporte femenino como prioridades

Entre sus principios editoriales, este libro de estilo explicita como una de sus prioridades la información sobre fútbol atendiendo al gusto de la mayoría del público ("El diario AS prestará sin complejos una atención especial al fútbol por encima de otros deportes, dada su preponderancia entre los aficionados y los lectores, así como a la gran rivalidad entre el FC Barcelona y el Real Madrid CF"), si bien "esto no significa que se menosprecien otras disciplinas deportivas y otros equipos, que habrán de tener en el periódico una presencia proporcional a su importancia".

Igualmente, se pone de relieve que el diario le prestará al deporte practicado por mujeres "una atención decidida" y que esta no deberá circunscribirse solo a logros en grandes acontecimientos como mundiales o Juegos Olímpicos. "Se plasmará en una información habitual y continua sobre las Ligas y competiciones femeninas de los principales deportes. Cualquier traba en este sentido debe ser superada con un plus de interés por parte de la direcciñon del periódico".

A este último respecto, aboga por evitar el tratamiento sexista que en ocasiones se hace desde la prensa deportiva de la mujer deportista: "Las mujeres en general, y las deportistas en particular, serán tratadas con la misma consideración que los hombres. El deporte profesional incluye un cierto culto al cuerpo, como herramienta competitiva, y eso también ocurre en el caso de las deportistas, pero ello no puede derivar en que se observe a las unas y a los otros como objetos reducidos a su aspecto físico".

Extranjerismos, tecnicismos y modismos evitables

Dentro del diccionario de dudas e incorrecciones se apuntan como criterios generales de buen estilo la elección prioritaria de los términos más claros y entendibles para los lectores y aficionados. "En cualquier caso, lo que se prefiere es lo que mejor se entiende, o al menos lo que se entiende igual pero es más nuestro", advierte Relaño sobre la importancia de optar siempre que se pueda por la palabra en española sin que eso signifique tener menos conocimientos sobre un deporte determinado: "Con frecuencia, los periodistas especializados en un deporte han ido abrazando una jerga propia, generalmente copiada de fuera, con el fin inconsciente de representarse a sí mismos como una casta más informada. Eso les distancia del público en general y del idioma castellano".

En este manual hay explicaciones etimológicas sobre el origen de ciertas expresiones (alirón, Maracanazo, hincha, hooligan, Dream Team, ...), pero sobre todo recomendaciones para un uso correcto del idioma, tales como:

. derechazo "no se puede aplicar en el tenis a la acción de un zurdo"

. derbi "en rigor, no debe emplearse para partidos entre equipos diferentes, ni siquiera si pertenecen a la misma provincia o a la misma región"

. antes que final four "se prefiere 'fase final' o 'semifinales', pero no 'final a cuatro' (una final se juega entre dos)"

. "la única finalísima en sentido literal es la Supercopa de Europa, pues está un paso más allá de las dos finales que determinan qué equipos la juegan"

. goleada en fútbol es el "tanteador que supere el 3-0 y siempre que haya tres de ventaja"

. machada "no debe emplearse nunca este término trasnochado, mucho menos si se trata de una hazaña en el deporte femenino"

. rajada, rajar: "se trata de vulgarismos que no conviene emplear en un lenguaje cuidado"

. remontada "se consigue cuando se le da la vuelta a un marcador adverso, no cuando se empata"

. "la expresión inglesa fastest lap no significa vuelta rápida, sino 'vuelta más rápida' (...) dígase en estos casos 'mejor vuelta', por ser una fórmula más breve"

El libro se completa con apéndices breves sobre el uso de las redes sociales y sobre las colaboraciones de los periodistas de AS en otros medios. 

Como asevera Alfredo Relaño, el libro de estilo constituye una guía que ha de ayudar a AS a transitar por un tiempo nuevo. Por ello, deja claro que para los redactores del diario en todas sus plataformas y ediciones "es de obligado cumplimiento".

lunes, 7 de agosto de 2017

El estilo es una decisión editorial, pero siempre entre márgenes de corrección lingüística

Portada de Sport, 23-07-2017.
El estilo   se   refiere   a   la   manera  particular   y   a   las preferencias de un periodista o un medio de comunicación a la hora de escribir; es un posicionamiento editorial que se plasma en libros y manuales que recogen normas de uso y obligado cumplimiento para velar por una uniformidad en la presentación de los contenidos al público.

Los libros de estilo, es verdad, no son gramáticas ni ortografías si bien se refieren a ellas en sus aspectos esenciales (sintaxis, puntuación, mayúsculas y minúsculas,...), en aspectos lingüísticos donde nada o muy poco es opinable y, por tanto, las determinadas posturas que los medios adoptan no suelen diferir en lo esencial. Otra cuestión, lógicamente, es la relativa a las dudas de escritura o significado que plantean determinadas palabras (neologismos, extranjerismos, falsos amigos o polisemias) y expresiones (redundancias, ambigüedades o tópicos y frases gastadas) e incluso otros ámbitos donde pueda existir controversia (escritura de cifras, horarios, siglas, toponimia,...).

En cualquier caso, el estilo en periodismo, por muy diferenciador que pretenda ser un medio respecto a sus competidores, debe moverse siempre entre márgenes de corrección lingüística; nunca debe estar reñido con la gramática porque, de ser así, acabaría despistando y confundiendo no solamente a los ciudadanos destinatarios de los mensajes que se vierten a diario, sino también a los propios redactores del medio en cuestión. Como señala la última edición del Hart's Rules, manual de estilo pionero de la Oxford  University  Press (1893), "los preceptos estilísticos solo entran en juego donde existan soluciones alternativas de validez igual o comparable", por lo que no cabe apelar a una cuestión de estilo en decisiones que impliquen incorrecciones en el empleo de una palabra o en la redacción de una oración o un titular. 

No es de extrañar por tanto la reacción de la Real Academia Española (RAE) tras el titular de portada publicado el pasado 23 de julio por del diario deportivo barcelonés Sport ("Así, sí Ney"), que adolecía de falta de rigor en el uso de las comas, dejando una frase que no se entendía bien y había que reconstruir mentalmente tras varias lecturas. En respuesta a cierto debate filológico suscitado en las horas posteriores en redes sociales, el propio medio justificó ese titular apelando a una cuestión de estilo: "En SPORT, como en otros medios nacionales e internacionales, nuestro libro de estilo deja claro que el cambio de color equivale a un signo de puntuación siempre que no provoque ninguna duda o confusión en su lectura (...) El paso de amarillo a blanco del titular en cuestión nos permite, a nuestro entender, prescindir de la segunda coma".

La RAE señaló que faltaba una coma delante del vocativo, esa pausa necesaria antes de la invocación o el llamamiento a alguien. Se trata de una coma que parece en vías de extinción, a tenor de otros muchos ejemplos que se ven con frecuencia en las portadas de los medios:


Desconozco a qué libros nacionales e internacionales se refiere Sport. Tengo más de medio centenar y en ninguno de ellos existe una norma en la que el color equivalga a un signo de puntuación y, por tanto, pueda sustituirlo en determinados titulares. 

De cualquier forma, hay otros medios donde la coma parece que afea la página y se omite en titulares, incluso los de portada. Tal es el caso de El Mundo, que "por cuestión de estilo", suele optar desde hace muchos años por prescindir de la coma elíptica, esa que suple al verbo, en los encabezamientos de las noticias principales de la primera página:


No solo es un error denominar este tipo de licencias "decisiones de estilo", porque se alejan de lo correcto lingüísticamente, sino también porque yerran en lo esencial en periodismo: la eficacia comunicativa. Y es que en ocasiones una deficiente puntuación en un titular puede traer como consecuencia una mala interpretación del texto y, por consiguiente, la emisión de un mensaje equivocado:



El estilo no es estética, sino que implica tomar decisiones editoriales siempre dentro de las soluciones que ofrece la lengua.

miércoles, 8 de julio de 2015

Los diez puntos clave del diseño periodístico, según el Manual de Estilo de Listín Diario

Un libro de estilo suele ser un conjunto de normas específicas que un medio establece para la producción de sus contenidos, unificando criterios y expresiones para facilitar no solo el trabajo de su personal de redacción, sino también para hacer posible la comprensión de los lectores. Así lo plasma Listín Diario, principal diario de República Dominicana, en su Manual de Estilo, publicado en el año 2013. Este texto, de 212 páginas, está coordinado por Pablo Clase y recoge el testigo de unas normas manuscritas que circularon durante años de forma interna en la redacción de este diario.

Este manual, el más importante de la prensa dominicana, incluye reglas para la titulación, los textos, tratamientos, ortografía, gramática, extranjerismos, siglas y acrónimos, números y un minidiccionario de dudas frecuentes. Además, recoge una serie de apéndices entre los que se encuentra el denominado 'Diez puntos del diseño', que firma Rodrigo Fino, autor de los últimos rediseños del rotativo. Se trata de un texto relevante que explica la importancia de la puesta en página y de los elementos para la composición y edición de las noticias en las estrategias de coberturas y contenidos del periódico, para dar sentido y contexto a las informaciones en una apuesta decidida por temas propios y diferenciadores que busquen sorprender al lector cada día. 

Por su interés lo reproducimos aquí de forma íntegra:

"1. Jerarquizar 
Ya no es importante publicar todo lo que llega a la Redacción de un periódico, sino publicar aquello que nosotros salimos a buscar y sobre todo aquello que podemos explicar mejor que nadie. Jerarquizar no se limita a determinar qué es nota principal o cuál es un breve, sino a la selección a la destilación de temas, a cómo los abordaremos y a qué estrategia de cobertura haremos. Este trabajo de abordaje y de selección es un mandato de los editores, no solo del proyecto gráfico.

2. Contenido
El diseño es contenido, no solo forma. Al igual que cualquier lenguaje tiene sus códigos y sus normas que deben ser tenidas en cuenta a la hora de poner en página nuevas ideas. El diario debe sorprender al lector cada día, pero ser, al mismo tiempo, LISTÍN DIARIO.

3. Valores agregados
Las notas principales tienen este peso específico porque son, o deberían ser en su mayoría, apuestas de contenido propio y, por lo tanto, tienen una multiplicidad de elementos, caras, matices, enfoque y, sobre todo, información, que obliga a tener puntos de entrada y valores agregados. La nota principal siempre debe tener estos elementos, siempre debe ser el punto principal de atención en la página y debe tener siempre todos los elementos que la componen.

4.Breves
Son un gran aliado del lector; y se sabe que lo que le gusta al lector es un gran trabajo para el editor. Estas notas permiten darle volumen a la página o sección, permiten tener ritmos de lecturas diferenciados y, sobre todo, poder darle a cada noticia la importancia que se merece. Un breve no pasa de ser un dato ampliado pero también es un gran indicador informativo y una gran fuente de generación de información de agenda a futuro. No son ni deben ser un depósito de lo que sobra.

5. Fotos
La fotografía no ilustra, no decora. La fotografía informa con otros elementos e igual precisión que un texto: no es un elemento menor o secundario en la página y debe ser tratada con la misma rigurosidad que un texto no solo por el reportero gráfico y el editor de fotografía, sino por el diseñador y el periodista. La fotografía es central en el diseño del periódico porque en ella se apoya gran parte de la puesta en página.

6. Titulación
Debe ser precisa, informativa y completa no solo en lo conceptual, sino en lo gramatical. Además debe ser muy claro para el lector qué queremos decirle. Sobre todo, no debe proponer una cosa distinta de aquello que el texto de la nota informa. El título en las páginas interiores no necesita ser extremadamente grande.

7. Pie de foto
Si la fotografía es un elemento clave en el diseño, más aún lo es el pie de foto. Si las fotos nos cuentan una historia con imágenes, el pie de foto debe ayudar a completar y entender más allá de lo que ya muestra la foto. Es muy recurrente usar pies de fotos que dicen literalmente lo que ya muestra la foto, por ejemplo: "el presidente Bush bajando de un avión". Hasta aquí es una tautología entre el texto y la foto, pero si el pie dice por ejemplo: "El presidente Bush bajando del avión en Moscú antes de su reunión con el primer ministro Putin", el sentido informativo de ese pie de foto es muy diferente y superior.

8. Sumarios y subtítulos
Son también parte central de la edición de la información. Deben tener sentido propio, independencia sintáctica y gramatical entre ellos y con respecto al título y, sobre todo, ser precisos. No deben nunca complementar o explicar el título.

9. Intertítulos o ladillos
El texto de una nota puede tener varios intertítulos en su extensión. Estos son, entre otras cosas, puntos de entrada y marcan diferentes aspectos de la noticia, por lo tanto, deben ser precisos y cortos.

10. Infografías
Son excelentes recursos informativos y como tales deben tener una elaboración periodística antes que de diseño. El principal responsable de la infografía no es el diseñador, infógrafo o diagramador, sino el periodista, ya que, sin información, sin tener un ordenamiento claro de los acontecimientos en funciones de una historia a presentar, el diseño poco puede hacer. La infografía es un "género periodístico", no un recurso estilístico de diseño. Por lo tanto, el periodista debe suministrar los insumos para hacerla. El infógrafo debe también pensar primero como periodista y, si no tiene todos los datos, debe él procurarlos por su cuenta y hacer esa tarea esencial para la buena elaboración de las infografías.

lunes, 1 de junio de 2015

Décimo aniversario de uno de los manuales de estilo pioneros en la información deportiva

Portada diseñada por Paco Oca (@maquetadores).

Hace diez años, en junio de 2005, vio la luz La información y el deporte. Libro de estilo para la prensa deportiva andaluza, uno de los primeros manuales de este tipo concebidos para la mejora de la calidad en la redacción y el uso correcto de las palabras en el ámbito deportivo. Con la publicación de esta obra nos proponíamos dotar a los periodistas deportivos de una herramienta práctica para resolver las dudas y los problemas que día a día plantean el léxico, la ortografía, la gramática, la toponimia o la geografía y así "comunicarse con sus lectores de la manera más responsable".

Este libro de estilo nació como consecuencia de la casi inexistencia de bases instrumentales específicas para el trabajo de periodistas deportivos (entonces en España solo contaban con manuales de estilo propios el diario Mundo Deportivo, desde 1995, y la extinta revista Don Balón, desde 2004; ambos de carácter interno; junto con la publicación en 1992 por parte de la Agencia EFE de El idioma español en el deporte: Guía práctica), pese a la importancia creciente del lenguaje deportivo como ámbito de estudio por su aportación a la evolución del idioma. La singularidad de la información deportiva seguía siendo una de las asignaturas pendientes de los libros de estilo periodísticos en el ámbito panhispánico.

Tal como se señala en el texto, "la prensa escrita juega un papel esencial, no sólo a la hora de informar sino también de formar, incorporando mayor profundidad y calidad a los contenidos" y "esa búsqueda de la calidad pasa inexorablemente por la renovación del lenguaje periodístico, que, especialmente en el ámbito deportivo, se ha venido caracterizando con el paso del tiempo por el uso reiterado de tópicos y frases hechas (que acaban por no aportar información), el ensalzamiento épico e hiperbólico de los hechos, la incorporación reiterada de rasgos del lenguaje hablado y por la adaptación o hispanización de extranjerismos".

El prólogo de la obra recuerda que nos encontramos ante un libro de estilo, un texto que no se basa en verdades absolutas sino que propone moldear una manera de contar las cosas a partir de criterios filológicos: "Este libro no es más que la consecuencia de una elección entre el amplio abanico de posibilidades que la lengua española ofrece. Partiendo de las normas que establece la Real Academia de la Lengua Española, aquí se plantean las opciones de uso del lenguaje consideradas como más apropiadas en determinados contextos del periodismo deportivo y, en algunos casos, del periodismo en general".

Asimismo, se advierte que esta obra no puede considerarse como un libro cerrado, dado el carácter vivo y cambiante del idioma, nuestra principal herramienta de trabajo. "La incorporación incesante y necesaria de neologismos a nuestra lengua y la adopción de nuevas modas y formas de expresión exigirán futuras revisiones de este manual dirigido a periodistas con estilo".

Para ello, este manual incluye en primer lugar las principales normas de estilo que todo periodista deportivo debe tener en cuenta a la hora de redactar una información (‘Normas Generales’), así como los vocablos de uso dudoso en el denominado ‘Diccionario de Estilo y Dudas’. Además, con el objetivo de aportar respuestas a otras cuestiones fundamentales que se abordan a diario en la elaboración de una información, este libro incorpora tres glosarios: uno con los extranjerismos más frecuentes en 27 modalidades diferentes, otro con topónimos y gentilicios, y un tercero con las siglas de federaciones y organismos del deporte, así como los códigos abreviados de países.

Desde 2005 hasta hoy hemos presenciado cómo los usos e incluso los criterios académicos han cambiado, de forma que significados de palabras o expresiones que entonces se consideraban impropiedades léxicas ya no lo son (pírrico amplió su significado a 'costoso' o 'ajustado', tiempo de descuento acabó generalizándose como sinónimo de 'tiempo de prolongación' o, más recientemente, el uso transitivo de cesar quedó oficialmente recogido en el diccionario académico) o que la ortografía de voces extranjeras que recomienda la RAE se rige por patrones que en ocasiones se alejan del uso más extendido entre profesionales y aficionados (rali por rally, cadi en vez de caddie, crac mejor que crack o yudo antes que judo).

Por eso hay que entender este libro después del tiempo transcurrido, con salvedades o matizaciones que podrían hacerse hoy a lo que hace una década se escribió. Estas son algunas de las 757 referencias del 'Diccionario de Estilo y Dudas' recogido en esta obra, con ejemplos y consejos de uso. 

‘grande’: generalmente la expresión ‘uno de los grandes de la Liga española’ se refiere a los clubes con más títulos. Sin embargo, un club también puede ser poderoso mirando otros aspectos como el presupuesto o la masa social que lleve consigo. Dado que la utilización de este adjetivo puede resultar un tanto arbitraria, es preferible utilizar semicomillas cada vez que se escriba (El Getafe eliminó a uno de los ‘grandes’). VER histórico.

histórico: al significar ‘digno de figurar en la historia’, el uso de este adjetivo puede ser resultar un tanto arbitrario, partiendo de la base de que todos tenemos una historia que contar. Lo mejor es no abusar de este término y emplearlo tan sólo para calificar grandes gestas e hitos deportivos (Fernando Alonso logra una victoria histórica,la primera de un español en Fórmula Uno). Evítese escribir expresiones como ‘un club histórico de la Liga española’ porque todos tienen una historia y llamarse ‘histórico’ no los diferencia en absoluto de los demás. Tan histórico es, por ejemplo, el Córdoba como el Valencia, aunque haya conseguido menos títulos y haya estado menos veces en Primera División. VER ‘grande’.

‘hooligan’: palabra inglesa que significa ‘gamberro’ y que al ser despectiva sólo ha de utilizarse para referirse a los hinchas británicos violentos, no a todos los aficionados de las islas británicas. Para diferenciarlos, los mismos ingleses utilizan la palabra ‘supporter’, que significa simplemente seguidor o hincha.

Osasuna: al igual que el resto de los nombres de clubes deportivos en español, éste debe escribirse siempre con determinante (el Osasuna), a pesar de que se haya extendido en los últimos años en parte de la prensa deportiva nacional el hábito de no ponerle el artículo al tratarse de una palabra vasca que ya lo incorpora en la letra -a final (Amorrortu quiere dar ante Osasuna el último paso que certifique la permanencia). Aunque en euskera sea correcto, en español no hay razón para no ponerle el artículo ‘el’, puesto que no se trata de un topónimo (en este caso la ciudad es Pamplona).

paradójicamente: la paradoja consiste en unir ideas aparentemente contradictorias e irreconciliables. Constituye un error habitual utilizar este adverbio con el significado de ‘curiosamente’ o ‘casualmente’. (Ejemplo de uso incorrecto: Ancelotti ha devuelto definitivamente al Milan el buen gusto por el fútbol. Su oferta es ofensiva, aunque paradójicamente lleve un gol menos que la Juventus (27 por 28) en la Liga italiana). En este caso, no existe contradicción sino que más bien se trata de un hecho estadístico curioso o anecdótico. Igualmente, no es adecuado escribir que resulta paradójico que un equipo juegue el peor partido de la temporada y lo gane finalmente (una situación, por cierto, que se da con cierta asiduidad en el mundo del deporte). 

rotación: si en algunos deportes como el balonmano significa ‘cambio de jugadores en el transcurso de un partido’, en fútbol este término se aplica más a los cambios que un entrenador va introduciendo de manera periódica en su equipo titular a lo largo de varios partidos con el fin de utilizar a más jugadores de su plantilla o de dar descanso a aquéllos con más partidos en sus piernas. No todos los cambios son rotaciones.

veda: la época del año en que hay prohibición se levanta, no se abre, que es justo lo contrario (abrir la veda significa que la prohibición comienza). Por tanto, a la hora de informar sobre el mercado de fichajes, habrá que tener cuidado para no querer decir justo lo contrario de lo que se pretende (Se levanta la veda con la apertura del mercado de invierno en diciembre).

vicecolista: el prefijo vice- significa ‘inmediatamente inferior’, por lo que es del todo incorrecto escribir vicecolista para referirnos al penúltimo clasificado, que está en la posición inmediatamente superior al colista en la tabla clasificatoria. En español el prefijo vice- es inseparable del sustantivo al que acompaña; nunca se escribirá con guión (vicepresidente, vicerrector).

virtual: este término define lo irreal o lo que tiene apariencia de realidad, por lo que es del todo inapropiado escribir ‘liderato virtual’ cuando lo que se que quiere decir es ‘liderato provisional’. Que un equipo sea líder del campeonato es una realidad, aunque ésta pueda tener un carácter fugaz.


Con motivo del décimo aniversario de este libro de estilo, ofrecemos acceso gratuito a la obra completa en este enlace. Esperamos que les sea de utilidad



martes, 10 de febrero de 2015

Joaquín Müller: "La Fundéu está en la urgencia de los medios y la trinchera de la lengua. Se arriesga mucho, pero es genial cuando se da en el clavo"

Joaquín Müller, en un seminario de la Fundéu. Foto: Fundéu.
La Fundación del Español Urgente (Fundéu) acaba de cumplir diez años. La Agencia EFE y el BBVA, con el respaldo de la Real Academia Española, crearon el 8 de febrero de 2005 esta fundación sin ánimo de lucro con el objetivo de promover el uso correcto del idioma en los medios de comunicación del mundo de habla hispana. Desde entonces hasta hoy, esta institución, que tomó el testigo del Departamento de Español Urgente (DEU) de EFE, fundado en 1980 por el entonces presidente de la agencia, Luis María Ansón, se ha convertido en un referente para filólogos y periodistas, que acuden a ella como el principal consultorio público de asesoramiento lingüístico.

Para hacer un repaso de los hitos más sobresalientes en la trayectoria de la Fundéu, hemos conversado con su director general, Joaquín Müller, un periodista que, desde sus etapas anteriores en EFE, Telecinco y TVE, siempre anduvo "a vueltas con las palabras".

- Ahora que se cumplen diez años desde la creación de la Fundéu. ¿Qué balance hace de esta etapa como director general de la institución? ¿Con qué momentos se queda?
- Sin duda, el balance es muy positivo pues tengo la convicción de que se ha hecho un magnífico trabajo y hemos sabido encontrar nuestro papel, nuestra función, en este mundo de la lengua española, en el que hay muchos actores y muchos y diferentes discursos.
Es difícil quedarse con momentos, pero desde luego uno fue el lanzamiento de la Wikilengua en un acto en el que por primera vez recibimos el “espaldarazo” de muchas instituciones del español. También la presentación del Manual de Estilo para los nuevos medios en la sede de la Real Academia Española, muy distinto al habitual en la “docta casa” y que tuvo una gran relevancia... no sé... muchas ocasiones gratificantes a lo largo de estos diez años.

- ¿Qué se siente al saberse responsable de una institución de servicio público que es hoy un referente en la defensa del buen uso del idioma entre correctores, traductores, periodistas y ciudadanos en general? 
- De lo que más orgulloso estoy es del prestigio conseguido estos años. La Fundéu ha logrado ser un referente para muchos profesionales que acuden a ella en momentos de duda. Creo que hemos mejorado mucho la difusión de nuestras propuestas y estamos muy agradecidos por la acogida que hemos tenido en algunos ámbitos, como en las redes sociales. 

- ¿Resulta sencillo en el día a día poner de acuerdo a filólogos y asesores de la fundación a la hora de hacer recomendaciones sobre cómo emplear palabras que salen en los medios y para las que no siempre hay respuesta en los diccionarios?
- Llegar al consenso no siempre es fácil, ser coherente y consecuente con nuestras propuestas, ofrecer alternativas razonables, ser fiel a los textos académicos, decidir en qué y cómo aventurarse, ir más allá de ellos... En las reuniones de la redacción debatimos muchos y cuando, aun así, no llegamos a estar de acuerdo, contamos con la ayuda inestimable de nuestro Consejo Asesor, académicos y profesionales de distintos ámbitos, que nos dan su opinión y que participan con ella del debate. 

- ¿Recuerda algún caso particular en el que se fraguara un debate interesante?
- A veces son las cuestiones aparentemente más nimias las que más dudas generan. Con motivo de la semana moda y de nuestro Especial sobre el léxico de este ámbito, surgió un debate muy interesante sobre la definición de los términos retro y vintage, sobre sus semejanzas y diferencias. 
Pero en Fundéu no solo debatimos sobre traducciones o definiciones. Con el inicio de la temporada de esquí, la pronunciación de la voz forfait también fue muy debatida. La cuestión era saber si hoy la pronunciación mayoritaria de esta voz es la de la forma castellanizada o la del étimo francés.  

Las personas que forman el equipo de la Fundéu. Foto: Fundéu
- Muchos ciudadanos siguen teniendo la percepción de que la RAE actúa con demasiada lentitud a la hora de incorporar voces y significados a su diccionario. En cierto modo, la Fundéu ofrece soluciones actuales que palían esta demanda.
- Los trabajos que realiza la Real Academia y la labor que la Fundéu lleva a cabo son complementarios. La Academia trabaja con otros tiempos, elabora obras que son una referencia en todo el ámbito hispánico, también por supuesto para la Fundéu. Pero el trabajo que suponen esas obras lleva su tiempo, son fruto del consenso de la norma culta y ese consenso solo puede reflejarse a posteriori. La Academia da fe del uso, es notaria de la lengua. Y es una labor fundamental.
La Fundéu está en el día a día, en la urgencia de los medios y en la trinchera de la lengua. Es un trabajo en el que se arriesga mucho, pero es genial cuando se da en el clavo. 

"La lengua es un ámbito donde aún hay que hacer mucha 
pedagogía. Los diccionarios se consultan poco y, cuando 
se acude a ellos, no siempre se entiende bien toda la 
información que dan"

- La última edición del DRAE levantó cierta polémica por la inclusión de ciertas palabras y acepciones. Ustedes elaboraron un especial explicando cómo se maneja el diccionario. ¿Es necesario hacer pedagogía para acercar la obra a la ciudadanía? Se lo pregunto porque hay una creencia muy extendida de que una palabra por el hecho de estar en el diccionario puede usarse siempre y, si no está, es incorrecta.
- Creemos que la lengua es un ámbito en el aún hay que hacer mucha pedagogía. Los diccionarios, especialmente, son unas potentísimas herramientas de trabajo, pero en el ajetreo diario se consultan poco y, cuando se acude a ellos, no siempre se entiende bien toda la información que dan: las marcas que usan, la información gramatical que incluyen. 
El lanzamientos del nuevo diccionario académico nos pareció una muy buena oportunidad para acercar la lexicografía a la calle, explicar bien cómo funcionan estas obras, precisamente para intentar acabar con esas ideas erróneas pero asentadas, y también para rendir un pequeño homenaje a estas obras, tan importantes en el trabajo del filólogo. 

- El periodismo desempeña un papel decisivo en la exploración de nuevos usos del idioma, que está en permanente evolución. ¿En qué medida los libros de estilo de los medios sirven a la Fundéu como fuente para sus hacer sus recomendaciones? 
- En la redacción tenemos muchos y los consultamos permanentemente. Y no solo eso, acudimos directamente a los profesionales de la Agencia Efe para que hagan una primera cata de nuestras recomendaciones. Poder conocer la opinión de un periodista deportivo, de uno económico o de alguien del ámbito de la moda es, muchas veces, crucial en nuestro trabajo y los libros de estilo directamente te dan la opinión, la solución que adopta un medio. 
Los libros de estilo son además fundamentales para la redacción del propio medio. Muchas veces en la norma cabe la alternancia y es ahí donde el libro de estilo de cada publicación aporta uniformidad y ayuda a conformar la voz propia o el estilo de comunicación que se prefiere. 

- ¿Qué tipo de palabras y de temáticas son las que suelen tener más eco en sus seguidores, de acuerdo con la monitorización que ustedes realizan en redes sociales?
- Sorprendentemente, son muchas veces las cuestiones más clásicas y gramaticales las que más visitan reciben. Cuestiones como las escritura de los distintos porques (porque, por que, por qué, etc.), alternancias como la del sino/ si no... cuestiones así, dudas de toda la vida. 
También hay temáticas que funcionan muy bien: cómo traducir algunos anglicismos del ámbito tecnológico, algunos especiales de deporte, como la Guía de pronunciación del Mundial, o nuestras recomendaciones de claves, que agrupan en sencillas listas de puntos todo lo relacionado con un determinado tema. 

- Luego también el lenguaje deportivo. La Liga del Español Urgente es una de las secciones que mayor expectación despierta.
- Estamos muy contentos con cómo está funcionando esta iniciativa. A las recomendaciones lingüísticas sobre deportes que ya veníamos elaborando, hemos sumado ahora unas específicas sobre fútbol, siempre relacionadas con la jornada liguera. Elaboramos, además, unas crónicas con un toque más personal, más de autor, y unas sencillas pizarras que, a modo de pequeñas infografías, recogen las normas que hay recordar sobre una cuestión. Es un contenido que funciona muy bien y que se valora mucho en las redes sociales. 

- ¿Cuáles son los próximos grandes proyectos en los que está trabajando la Fundéu?
- Tenemos muchas ideas. Este es un momento importante para Fundéu porque cumplimos 10 años y estamos muy ilusionados con este aniversario y con el contenido que estamos preparando para celebrarlo. 
Queremos seguir apostando fuerte por la nuevas tecnologías, llegaran más aplicaciones para el móvil y más formatos para los contenidos de nuestra web. Queremos retomar la publicación de nuestro Manual del español urgente y algunas otras cosas en las que trabajamos, pero que aún no podemos desvelar.  

- ¿Cómo ve el futuro del idioma español? ¿Goza de buena salud?
- Somos muy optimistas. El español es una lengua de referencia a nivel mundial, por su extensión, por su número de hablantes, por el tan cacareado valor económico que tiene y por la fuerza de las culturas que representa. 
Creemos que en los hablantes se ha despertado una conciencia lingüística muy fuerte, hoy la gente quiere hacerse oír y, precisamente por esto, le preocupa mucho hablar bien. Es muy positivo. 
Si tuviera que decir qué asignatura pendiente tiene el español, diría que es la conquista del mundo de la ciencia. Deberíamos reforzar el español como lengua vehicular del discurso científico. Sin duda, eso ayudaría tanto a nuestra lengua como a nuestros investigadores. Todo se andará. 

miércoles, 13 de febrero de 2013

El credo del periodista, primer código de ética de la profesión


El periodismo moderno nació a principios de siglo XX en Estados Unidos, gracias a la profesionalización de esta labor y a la incorporación de esta disciplina al ámbito universitario. En este país se fundaron las primeras facultades de Periodismo del mundo, que hoy día siguen siendo de referencia porque sentaron las bases científicas y metodológicas para la enseñanza de esta materia.

De todas ellas, la Escuela de Periodismo de la Universidad de Missouri es la más antigua (cuatro años después nacería la de Columbia en Nueva York a cargo de Joseph Pulitzer). Fundada en 1908 por el que sería su primer decano, Walter Williams, esta centenaria institución creó un método docente, el denominado Missouri method, que es actualmente seguido por la gran mayoría de facultades de Comunicación al combinar la formación teórica con los períodos de prácticas en los medios de comunicación.

Bajo este modelo, este centro académico se dotó poco después de su nacimiento de uno de los libros de estilo periodísticos pioneros, denominado Deskbook of The School of Journalism. Este manual, que todavía hoy tiene vigencia como vehículo de enseñanza práctica de la redacción de noticias para los estudiantes, muy pronto se convertiría en una de las guías de referencia para la normalización del uso del lenguaje por parte de medios impresos norteamericanos, sobre todo a raíz de la publicación en 1915 de la quinta edición del manual, que incluye The Journalist´s Creed (El credo del periodista), primer código de ética periodística del mundo que escribió Walter Williams un año antes.

Los planteamientos de este texto cobran un siglo después plena vigencia y nos obligan a hacer una necesaria reflexión sobre el estado actual de la profesión. Por su interés, reproducimos aquí íntegramente su contenido:

"CREO en la profesión del periodismo.

CREO que el periódico es la confianza del público; que todos los que están relacionados con él son, en el amplio sentido de su responsabilidad, depositarios de la confianza del público; y que la aceptación de un servicio que menoscabe el interés público es una traición a esa confianza.

CREO que pensamientos y expresiones claras, precisión e imparcialidad son reglas fundamentales del buen periodismo.

CREO que un periodista solo debe escribir aquello que, con profunda convicción, cree que es verdad.

CREO que la supresión de las noticias, por cualquier otra razón que no sea el bienestar de la sociedad, es indefendible.

CREO que nadie debe escribir como periodista lo que no diría como caballero; que debe evitarse el soborno con el dinero propio tanto como el que proviene del bolsillo ajeno; no exime de responsabilidad personal alguna actuar siguiendo instrucciones de otros o por dividendos hacia otros.

CREO que anuncios, noticias y editoriales deben servir en el mismo grado los intereses de los lectores; que el mismo criterio de honestidad, pureza y utilidad debe ser aplicada a todos los contenidos por igual; que el periodismo es realmente bueno en la medida en que cumple un servicio público.

CREO que el periodismo de mayor éxito es el que teme a Dios y honra al hombre; es decididamente independiente, no se deja influir ni por los elogios ni por la ambición de poder, es constructivo y tolerante, pero nunca descuidado; está autorregulado y es siempre paciente y respetuoso con sus lectores, pero nunca se dejará intimidar; reacciona con prontitud e indignación ante las injusticias; permanece inamovible ante la atracción del privilegio o el clamor de la turba; el que busca dar a cada hombre una oportunidad, y el que - en la medida en que la ley, el sueldo justo y el reconocimiento de humanidad lo permiten- da a todos los hombres la misma oportunidad; es profundamente patriótico mientras trata de promover la buena voluntad internacional y cimentar la camaradería entre países, es un periodismo de la humanidad, que nace de y para el mundo de hoy".


jueves, 9 de agosto de 2012

Alberto Gómez Font: "El purismo lingüístico es contraproducente; hay que estar abierto a los cambios pues muchos de los errores que hemos corregido durante años hoy ya no son tales"

Alberto Gómez Font (izda.) junto a Jesús Castañón.
El filólogo Alberto Gómez Font iniciará el próximo 1 de septiembre una nueva etapa profesional como director de la sede del Instituto Cervantes en Rabat (Marruecos). Lo hará después de haber dedicado sus últimos 32 años al estudio del buen uso del idioma español, especialmente en los medios de comunicación, primero con la creación del Departamento de Español Urgente en la Agencia EFE y, desde 2005, desde la coordinación general de la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA).

Licenciado en Filología Árabe, Gómez Font (a la izquierda de la imagen, junto a Jesús Castañón) es miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, profesor en cursos sobre el uso correcto del idioma y coautor de obras como el Vademécum del Español Urgente de la Agencia EFE y de varios manuales de estilo, entre los que se encuentran el Libro de Estilo Garrigues, el Manual de Estilo de la Asociación de Periodistas Hispanos de Norteamérica (NAHJ) y el Libro de Estilo del diario Prensa Libre de Guatemala.

Antes de su marcha a Marruecos, Periodismodeportivodecalidad se ha puesto en contacto con este experto lingüístico para hacer balance de todos estos años y sobre su visión sobre el presente y el futuro del español, dentro y más allá de los medios de comunicación.

- 32 años dan para mucho. ¿Qué es lo mejor que se lleva al Instituto Cervantes de su experiencia personal y profesional a lo largo de todo este tiempo?
- Lo mejor de estos 32 años ha sido asistir a las reuniones -primero semanales y luego quincenales- de lo que primero se llamó Consejo Asesor de Estilo de la Agencia EFE y en los últimos tiempos Consejo Asesor de la Fundéu. Ahí, en esas reuniones, he aprendido casi todo lo que sé sobre el español y he disfrutado de la sabiduría de grandes lingüistas, como Fernando Lázaro Carreter, Manuel Alvar, Antonio Tovar, Valentín García Yebra, Antonio Llorente Maldonado de Guevara, Gregorio Salvador, Humberto López Morales, Víctor García de la Concha y Leonardo Gómez Torrego; también aprendí en esas reuniones del saber de otros maestros, como Luis Rosales, Pedro García Domínguez, José Antonio León Rey, José Luis Martínez Albertos y Carlos González Reigosa.
Además, en esos 32 años conocí cómo funciona nuestra lengua y me di cuenta de que el purismo es contraproducente y de que hay que estar abierto a los cambios, pues muchos de los errores que corregí durante años hoy ya no son tales.
Me llevo también una visión amplia del español, más allá de España, gracias a mis viajes por Hispanoamérica y los Estados Unidos, y la convicción de que hay que mirar todo el tiempo hacia el otro lado del Atlántico. 

- Para usted los medios de comunicación son los que fijan el modelo lingüístico actual porque ensanchan el idioma aportando nuevos usos, palabras y expresiones. ¿Están lo suficientemente valorados por las instituciones académicas?
- Comienzan (comenzaron hace pocos años) a estar valorados, pues los toman como modelo de uso; pero aún pesa demasiado la falacia --muy extendida entre los hablantes cultos-- de que en los medios de comunicación se maltrata al idioma, idea que comparten incluso algunos periodistas, que entonan el Mea culpa en cuanto están frente a un lingüista.

- No obstante, sigue habiendo mentalidades más puristas que recelan de ese dinamismo del lenguaje en los medios...
- Las hay, y seguirá habiéndolas, pues siempre habrá gente de ideas conservadoras y cerradas a los cambios, y eso se da en la política y también en la lengua. Lo curioso es que habitualmente esos puristas no son conocedores a fondo de la lengua, no son lingüistas, sino meros aficionados al buen uso --a su modo de ver-- del español.

- La incorporación numerosa de extranjerismos al español, si bien en algunos casos parece inevitable, ¿exige seguir en alerta para evitar que se cometan excesos? ¿En qué ámbitos hay que permanecer más vigilantes en este sentido?
- Siempre hay que estar vigilantes, pues llegan muchos más de los necesarios, por pura pose del hablante, por puras modas de ciertos grupos sociales, y eso no es bueno para la lengua. 
Los ámbitos más afectados por ese desembarco incesante son la economía, el mundo empresarial y todo lo relacionado con la modernidad: moda, música... Y, cómo no, la tecnología, si bien en ese campo los extranjerismos son muchas veces inevitables, pues designan nuevos objetos o ideas.

- Y luego están los manuales y libros de estilo, esas obras que ineluctablemente a usted le persiguen.
- Y me encanta que me persigan, y los echaré mucho de menos en mi nueva etapa laboral. Fui coautor de varios de ellos y me siento copropietario de las últimas 16 ediciones del Manual de Español Urgente.

- Siguen elaborándose, dentro y fuera de los medios, pero ¿se realmente se utilizan?
- Sí, se utilizan, y seguirán utilizándose, pues quienes tienen la lengua como herramienta de trabajo precisan del apoyo que encuentran, entre otras obras de consulta, en los manuales de estilo.

-¿Cómo se escribe en los medios, mejor o peor que hace unos años? ¿Se nota la desaparición de la figura del corrector en la mayor parte de las redacciones?
- Se escribe igual de bien que hace unos años, pero se nota --y mucho-- la ausencia de los correctores en las redacciones de los periódicos, las radios y las televisiones (y los medios digitales), pues se cuelan faltas de ortografía y también algunos errores sintácticos que antes eran detectados por quienes leían y corregían los textos.

- ¿Por dónde pasa el futuro del idioma español? ¿Sigue pensando que habrá que seguir pendiente de EE.UU.?
- El futuro del español está en los Estados Unidos y también en la comunidad de países hispanohablantes, pero de esos países el más poderoso es Estados Unidos, y por ello es allí donde se está cocinando el español internacional de los negocios, de la cultura, de la comunicación... El español más importante será, lógicamente, el del país más poderoso; pero con la unión del resto de países, y ahí España debe tener el puesto que le corresponde.

viernes, 27 de abril de 2012

La influencia del lenguaje deportivo en el idioma español centrará el debate en el VII Seminario Internacional de Lengua y Periodismo en San Millán

La influencia enriquecedora y empobrecedora del lenguaje del periodismo deportivo en el idioma español centrará el debate en el VII Seminario Internacional de Lengua y Periodismo, que se celebrará los días 10 y 11 de mayo próximos en el monasterio de Yuso, en la localidad de San Millán de la Cogolla (La Rioja). Este encuentro está organizado conjuntamente por la Fundación del Español Urgente (Fundéu) y por la Fundación San Millán de la Cogolla.

La Princesa de Asturias inaugurará esta cita académica, que reunirá durante dos jornadas a expertos lingüistas y de los medios de comunicación procedentes de toda España. En el acto de apertura también estarán el presidente de la Agencia EFE, José Antonio Vera; el consejero delegado de BBVA, Ángel Cano; el director de la RAE y presidente de la Fundéu, José Manuel Blecua; el presidente de La Rioja y de la Fundación San Millán, Pedro Sanz; y el exfutbolista y entrenador Jorge Valdano, quien será el encargado de leer la lección inaugural.

Como ya anunciamos en este blog, el seminario 'El español en el periodismo deportivo' combinará la participación de periodistas y filólogos que abordarán las principales aportaciones idiomáticas y los diferentes usos del lenguaje empleado tanto en medios especializados en deporte como en las secciones y programas deportivos de medios de comunicación generalistas.

La primera mesa redonda del programa versará sobre las aportaciones del lenguaje deportivo a los diccionarios y la repercusión social de este tipo de periodismo, y contará con la presencia del profesor y director de idiomaydeporte.com, Jesús Castañón; el director del diario Marca, Óscar Campillo; el director de Proyecto Panenka, Aitor Lagunas; la profesora de la Universidad Europea de Madrid Elena Gómez; el lingüista e investigador del CSIC Leonardo Gómez Tórrego; y el periodista de TVE Jesús Álvarez.

La segunda mesa redonda analizará los usos que se hacen en el periodismo deportivo de extranjerismos y neologismos, así como la adaptación del lenguaje a los retos tecnológicos y a las nuevas disciplinas. Abordarán estas cuestiones el periodista de la Agencia EFE Alfonso Gil; el director del Basket Confidencial e Ymalaga.com, Paco Rengel; el catedrático de Lengua Española de la Universidad de Alicante Félix Rodríguez; el catedrático de Lengua Española de la Universidad de Las Palmas Maximiano Trapero; la profesora titular de la Universidad de Málaga Susana Guerrero; y el traductor Juan José Arevalillo.

La última sesión tratará sobre la terminología deportiva y su presencia en los diferentes manuales de estilo, diccionarios, glosarios y otras guías específicas. En esta mesa tomarán parte la lingüista y directora del TERMCAT Rosa Colomer; el profesor Recaredo Agulló; el periodista y profesor de la Universidad de Sevilla José Luis Rojas; el lingüista Manuel Alvar Ezquerra; y el especialista en terminología Antonio Morales del Moral.

El Seminario de Lengua y Periodismo cumple este año su séptima edición. Desde el año 2006 la Fundación San Millán de la Cogolla y la Fundéu han reunido en esta cita anual de carácter internacional a prestigiosos periodistas y expertos en el lenguaje para debatir y aunar conocimientos sobre temas de periodismo y del idioma español.

Hasta la fecha este seminario se ha celebrado con los siguientes títulos: 'El español en la prensa de los Estados Unidos' (2006); 'El español en los noticieros a ambos lados del Atlántico' (2007); 'El español de los jóvenes' (2008); 'Mujer y lenguaje en el periodismo en Español' (2009); 'Los periodistas como maestros del español' (2010); y 'El periodismo y el lenguaje políticamente correcto'.

lunes, 9 de enero de 2012

Martín F. Yriart: "El libro de estilo útil cabe en veinte folios, no es necesario imprimirlo y solo interesa a profesionales del medio que lo produce"

Martín Felipe Yriart (1942) es uno de los periodistas argentinos más relevantes del último medio siglo. Filólogo de formación, muy pronto se decantó por el periodismo, un ámbito en el que despuntó primero como redactor en la prensa de calidad de su país (Panorama, La Opinión y Ámbito Financiero), y en la agencia internacional Reuters, donde llegó a ser editor a cargo del Servicio de Noticias en Español (SLS).

Ha sido profesor de Periodismo Científico y Técnico de la Universidad de Buenos Aires y de Periodismo Literario en la Escuela de Letras de Madrid, así como organizador y director del Servicio de Noticias de la Agencia de Información Científica CyT-UBA que él mismo creó. Además, ha trabajado como investigador y consultor en comunicación de organismos científicos y proyectos de tecnología nacionales e internacionales. Actualmente, desempeña el cargo de adjunto a la Dirección en la revista intercultural digital Ómnibus.

Periodismodeportivodecalidad conversó con él para compartir reflexiones sobre el nuevo panorama que plantea la era digital en la producción periodística, y en las nuevas formas de redactar noticias y aplicar reglas de estilo en la construcción de los textos.

- Internet está cambiando la forma de escritura y lectura noticias de una forma tan revolucionaria como lo hizo en su momento el tendido del cable transatlántico que conectó por primera vez América con Europa. ¿Podemos establecer este paralelismo?

- Me gusta mucho esta pregunta. La tecnología actual nos está llevando vertiginosamente a una confluencia de canales y soportes como hasta ahora sólo creíamos que era posible en la ciencia-ficción (Viaje a la Luna, 2001-Odisea del Espacio, Alf el Extraterrestre, etc). Nos hace olvidar lo que sucedió, hace apenas un par de generaciones o tres, con el telégrafo, el teléfono, el cable submarino y la linotipo de Ottmar Megenthaler, pero no debe hacernos olvidar sus lecciones. Las nuevas tecnologías no nacen sino poner en evidencia algo que ya intuíamos: las estructuras cognitivas están tan profundamente arraigadas en nuestra mente que el progreso tecnológico no hace sino potenciarlas. (¿Para qué se invertiría tanto dinero en I&D, si no?)

Internet resalta por un lado el margen del lenguaje que linda con el gesto, con el gruñido; y por otra parte revela cuán complejos son nuestros mensajes, tanto en la dimensión denotativa como en la connotativa. Internet –la posibilidad de compaginar texto, sonido e imagen, y de conectar los significados representados en una sola pantalla con un número indeterminado de otros– refuerza empíricamente lo que la lingüística nos anticipaba ya desde Ferdinand de Saussure, a comienzos del s. XX: El soporte cambia y el hablar se adapta a cada una de las innovaciones, pero las estructuras profundas de la lengua son una constante biológica que se manifiestan según las circunstancias culturales pero en lo esencial siguen siendo las mismas.

El cable transatlántico (en realidad el telégrafo, poco antes, y los recursos improvisados de Havas –mujeres disfrazadas para entrar en el París sitiado por los prusianos– y Reuters –palomas mensajeras para llevar de una ciudad a otra las cotizaciones del mercado de monedas y oro– en la Europa de 1848) convirtieron las largas cartas de los corresponsales en compactos “cables” y “telegramas”, de los que surgieron, primero, la idea de la “pirámide invertida” (imagen sugestiva pero falsa), las “Wh” (un eficaz controlador de contenidos) y luego (lingüística del texto de por medio) la superestructura de la noticia, que no tuvo nombre hasta que los estructuralistas como T.A. van Dijk se ocuparon de ella.

Concretamente, sí. Escribimos noticias de manera diferente desde que el telégrafo (hijo del ferrocarril) y el cable (hijastro del Cruce Atlántico) nos dieron la posibilidad de decir todo en siete párrafos de no más de 55 palabras (en inglés) cada uno.

- ¿Cuáles son a su juicio las peculiaridades de la escritura periodística en internet y las nuevas pautas generales que han de asumir los nuevos profesionales para la confección de textos periodísticos en los nuevos medios?

- Los nuevos públicos son públicos de lo efímero. No contamos ya lo sucedido “ayer” sino lo que “acaba de suceder” hoy, y que ya no será “hoy” mañana, ni aún dentro de un par de horas. Estamos nuevamente, como en los orígenes de la radio, conectados con el presente, narrando carreras ciclísticas o progresiones electorales minuto a minuto.

No necesitamos esperar ya que se encienda la luz amarilla en la sala de redacción, advirtiendo que quedan sólo 10 minutos para el arranque de la rotativa, ni la roja, con su timbre electrizante que anuncia su puesta en marcha –yo mismo, como Editor-a-Cargo, he apretado, no sin cierto sádico placer, ese botón rojo unas cuantas veces en mi vida– sino que ahora el rojo y el amarillo se superponen continuamente. Estamos viendo –y escribiendo o relatando– las noticias en tiempo real. Pero no como lo hacíamos los periodistas de agencias noticiosas hasta no hace mucho para nuestros colegas de los periódicos y las radios (o las telenoticias sin imagen), que lo reprocesarían según su criterio y a su tiempo, sino directamente para el público.

Lo esencial sigue siendo, sin embargo, lo mismo: la “pirámide invertida” y las cinco “wh” siguen allí, sólo que ahora sabemos que esas ideas provenientes del folklore del diario y de la agencia de cables del siglo XIX son esbozos intuitivos de una sintaxis noticiosa con una superestructura tan simple y clara como la de sujeto y predicado en la oración enunciativa que aprendimos en la escuela primaria. Seguiremos escribiendo noticias con esa sintaxis textual superestructural pero en lugar de hacerlo sobre papel lo haremos para la pantalla, proyectándola a través de ella a un nuevo orden de complejidad. Y con posibilidades impensadas hace apenas una generación de validar y ampliar los datos y fuentes, de combinar simultáneamente texto, sonido e imagen (fija y en movimiento), y de “linkear” todo al universo ilimitado (e inverificado) de la Internet.

Lo que en la superestructura de la noticia eran párrafos sucesivos, cada uno con una categoría de contenidos específicos –“entrada”, “reacciones orales”, “antecedentes directos”, “historia”, etc.– serán ahora enlaces a otras páginas editadas coordinadamente, y también, a páginas independientes, de otras fuentes, con contenidos que antes sólo podían ser aludidos o connotados en nuestros mensajes predigitales, por necesidades obvias de tiempo de producción y de espacio textual (cognitivo).

Un ejercicio realizado con páginas del periódico 100 por ciento digital Slate, del grupo The Washington Post, puso en evidencia que por cada página (folio) en un artículo de análisis noticioso publicado por este periódico (digital de nacimiento) podía haber hasta cien enlaces sucesivos en cinco órdenes de despliegue (Datos del autor).

- Se trata, por tanto, de adaptar el tamaño y la estructura del cuerpo de la noticia a las posibilidades técnicas que ofrecen los nuevos soportes digitales.

- Concretamente, las características textuales del soporte digital están determinadas por las propiedades ópticas y dinámicas de la pantalla –subdivisión, emergentes, desplazamiento vertical– y las funciones del teclado, comunes a todos los textos digitales, sean o no periodísticos. El soporte digital permite todo tipo de sintaxis y extensión textual, dependiendo de la capacidad individual del lector de receptarlo, como de una razonable adaptación de ese texto y de su diseño visual a la pantalla estándar de un ordenador (con los ajustes a equipos portátiles o manuales de diferente tipo, y las restricciones inherentes a su campo visual).

Las dimensiones físicas y propiedades ópticas de la pantalla son decisivas en cuanto qué se puede o no leer en ella. Adiós a la mirada “a vuelo de pájaro” de una doble página de periódico tamaño “sábana”, con una docena de titulares en tres niveles; adiós a la visión de conjunto del texto, que permite calcular “a ojo” el tiempo de lectura requerido, a que estábamos acostumbrados en el periódico impreso.

La pantalla –y más cuando es fragmentada horizontalmente en columnas paralelas– obliga a un recorrido lineal de los textos, segmentado verticalmente por los movimientos obligados de la página, pero rígidamente sucesivo. Y esa línea puede convertirse en un laberinto, con el agregado de pop-ups y de enlaces.

- ¿De qué normas básicas de redacción estamos hablando?

- Algunas reglas elementales –casi de sentido común– para un manual de redacción del periodismo digital son:

1) La extensión del párrafo debe ser menor en número de líneas que la pantalla estándar; de lo contrario aumenta la fatiga del lector por el esfuerzo adicional de enlazar unidades de sentido que la vista no puede abarcar en su totalidad como en el papel (efecto “fluir de la conciencia”).

2) El ancho de columna, independiente del de la pantalla, no debe superar la cantidad óptima de palabras que puede retener el buffer de la memoria de corto plazo (entre 8 y 10, según las lenguas), ni tampoco ser muy inferior a este.

3) El tiempo de lectura debe ajustarse al óptimo tiempo de atención del lector de la pantalla (máximo 10 minutos, aproximadamente), que por efecto de la luminosidad es menor que el del papel obra (mate, por oposición al estucado).

- Sin embargo, escribir bien en la Red debe seguir siendo en esencia lo mismo de siempre: ser capaz de elaborar textos claros, precisos y amenos... (La norma estilística de los nuevos medios se ajusta a la denominada “regla de las seis C”: corrección, claridad, concisión, consistencia, credibilidad y cortesía).

- Tenemos que revisar profundamente todas nuestras ideas (las de los profesionales más o menos veteranos del periodismo y las de los que para bien o para mal hemos accedido a cátedras universitarias o nos publican editoriales de cierta tradición) a la luz de la investigación científica en la estructura de contenidos de los medios, el discurso periodístico, el comportamiento de los públicos y el proceso de recepción del mensaje (como para empezar). “Claridad”, “concisión”. “objetividad” son conceptos más o menos intuitivos o incluso, “folklóricos”, de la profesión, que se revelan a veces vacíos, y otras, necesitados de una revisión profunda y radical.

Hoy tenemos herramientas cuantitativas para medir la receptabilidad de un texto por el lector, o para conocer cuánto de lo que escribimos es comprendido y recordado, o en qué párrafo de nuestro texto –o en qué palabra de nuestro discurso oral– el público se cansa, desconecta, y nos deja escribiendo –o hablando– solos.

Cada vez menos los medios periodísticos son órganos independientes, en lo económico, lo político o lo ideológico. Cada vez más es responsabilidad del lector decidir qué acepta de sus contenidos y qué debe rechazar. Y cada vez más es responsabilidad de la educación –la escuela pública, principalmente– enseñar a los jóvenes a leer críticamente la prensa, mirar la televisión, escuchar la radio, navegar por la WWW.

- Según explica el periodista colombiano Guillermo Franco en su libro Cómo escribir para la web, el hecho de que la información se lea en pantalla hace que el texto se configure formando una especie de F, donde los usuarios solo ven el primer tercio de los titulares, la primera frase de los párrafos y los intertítulos cuando exploran la página. Los textos se acortan y se construyen a partir de hipervínculos. Teniendo en cuenta todo esto, ¿en qué medida sigue teniendo vigencia la pirámide invertida en la construcción de las noticias?

- La “pirámide invertida” –expresión nacida hace un siglo o más en las redacciones de agencias de noticias estadounidenses, a las que no les debemos pocas herramientas profesionales– es un concepto intuitivo que junto con las “Wh” anticipa lo que la lingüística del discurso describirá luego como superestructura de la noticia, una categoría textual específica dentro de las formas corrientes del discurso periodístico.

Como siempre, en las redacciones de los medios surgen intuitivamente las respuestas a los potenciales y las limitaciones de los soportes en que estos se publican. Los periodistas –a trancas y barrancas– nos anticipamos a lo que los psicolingüistas dirán que hemos hecho bien o mal. Los mismos informáticos se admiran de las estratagemas que intuitivamente inventamos los periodistas para resolver los problemas que el soporte digital nos plantea.

Pero afortunadamente somos tantos hoy que el mero número de los miembros de nuestra profesión, y la intercomunicación de que disfrutamos, hacen que nos corrijamos y nos emulemos, gestando entre todos el panal de un lenguaje común, como las abejas el suyo.

El método del “ensayo-y-error” es caro, pero pocas veces quienes desarrollan las nuevas tecnologías del soporte se anticipan también a proporcionarnos guías útiles acerca de cómo aprovechar sus recursos. Y muchas veces el voluntarismo de ciertas instituciones no hace sino agregar ruido al ya existente en el canal de las comunicaciones profesionales, algo que de una buena vez, para bien o para mal, debemos decidirnos a enfrentar críticamente.

Aun así, las estructuras cognitivas profundas del lenguaje humano, que se han desarrollado a lo largo de milenios, y que tienen una raigambre común, remontable probablemente a Lucy, esa antepasada africana nuestra de donde nacieron todas la razas y pueblos, se revelan más fuertes que las ideologías y las tecnologías, y son el factor determinante de la comunicación; no a la inversa. La cuestión es cómo estructuras cognitivas profundas y desarrollos tecnológicos modernos logran concurrir en mensajes comunicables y receptables por el público, de cada vez mayor potencial informativo y alcance global.

- Lo que parece claro es que los nuevos soportes tecnológicos determinan los enunciados. ¿Supone esto algún tipo de limitación al estilo de contar las cosas?

- Lo que se ve en el terreno es que los nuevos soportes tecnológicos, que efectivamente determinan la modalidad de los enunciados, no los limitan en sus contenidos sino que abren inmensas posibilidades de ampliación y enriquecimiento. (El empobrecimiento de contenidos observable en ciertos medios no es causa de la tecnología sino de su uso interesado, o de simple incapacidad, generalmente no de sus profesionales sino de su público participante.)

Hace muy poco tiempo teníamos que resumir la noticia más importante del siglo –la caída del muro de Berlín, por hablar de algo que yo mismo tuve en mis manos en más de un sentido (broma que puedo explicar por privado)– en siete a once párrafos con una entrada de compendio de una oración de no más de 55 palabras, con no más de tres subordinadas incluidas, totalizando unas 700 palabras (dos folios, si alguien recuerda qué era un folio) como máximo. Y esto en menos de 15 minutos, escalonadamente, según la pauta “Alerta-Urgente-Cabeza, etc”. Hoy esta noticia puede desarrollarse en miles de palabras y horas de transmisión en directo de imágenes y voz, con fuentes de procedencias globales, y remisión a millones de palabras archivadas en lugares protegidos de la WWW.

En este sentido, los periodistas debemos ser cada vez más editores de nuestra propia noticia. Es decir: no tenemos que limitarnos ya a la secuencia “Alerta-Urgente-Cabeza-Ampliación-Reacciones-Segunda Cabeza-Lateral-Perfil-Historia, etc”, que eran la receta de la “noticia dura” en la mesa de edición de agencias como Associated Press o Reuters. Debemos pensar ya en los componentes de esta secuencia como en ramificaciones de una telaraña –como en realidad lo han sido en gran parte nuestros contenidos de archivo– y que nuestros lectores no están ya forzados a leer la información linealmente más allá de unos límites precisos determinados por la comprensión de la información (esos 5-7 párrafos primeros).

Pasado el umbral mínimo de la comprensión –lo que nuestros colegas veteranos considerarían la “cabeza” de la pirámide invertida– nuestros lectores tienen hoy la posibilidad de saltarse la cerca de la pantalla que tienen ante la vista y comenzar a recorrer la WWW de acuerdo con sus ideas acerca de lo relevante, por los caminos (enlaces) que nosotros les ofrezcamos, o por donde su cultura periodística e informática les sugiera, de la Biblia a la Enciclopedia Británica, pasando por Google Maps, Wikipedia o …

De límites, nada; por el contrario: todo son puertas abiertas al enriquecimiento de los contenidos noticiosos, por los periodistas como por los receptores mismos de las noticias.

- Y luego están los riesgos y los miedos. El escritor mexicano José Emilio Pacheco, premio Cervantes en 2009, dijo en el discurso de entrega del galardón que internet es un arma de doble filo: "es, al mismo tiempo, la cámara de los horrores y el retablo de las Maravillas".

- La tecnofobia es tan lamentable como la tecnomanía. José Emilio Pacheco es un admirado poeta para mí. Pero dejemos sus fobias y sus filias para su vida interior.

- Quizá la clave reside en que la red exige a los periodistas reforzar los procesos de validación de fuentes, que al fin y al cabo es lo que diferencia a un medio propiamente periodístico de otra página o plataforma que no lo es. Ahí están las denominaciones 'periodismo ciudadano', 'periodismo cívico' o 'periodismo participativo...

- Cuando surge este asunto de la responsabilidad de los periodistas, yo siempre pienso que de una parte está la justicia penal, que castiga las calumnias e injurias, y de otra, la justicia del lector, que castiga la necedad. Si queremos tener lectores, audiencia, ya sabemos qué tenemos que hacer.

Ahora, hay un antiguo proverbio que dice que podemos engañar a muchos durante poco tiempo, o a pocos durante mucho tiempo, pero no a muchos durante mucho tiempo. Y al que le quepa el sayo, que se lo ponga. (Cito a una abuela vasca mía, nacida en el siglo XIX, en un pueblo hoy desaparecido, del Pirineo francés.)

En cuanto a la participación del público en la producción de la noticia, la experiencia diaria es el mejor de los antídotos: el público construye un mundo y una narrativa de la realidad; los periodistas estamos para capturarla, desmantelarla y reconstruirla como información. Pero nunca las partes (los públicos) pueden convertirse en representación del todo. Y esta advertencia nos incluye a nosotros mismos, los periodistas, cuando nos olvidamos de la profesión y actuamos en otro rol (no siempre concientes de ello).

- ¿Y qué función cumplen los libros de estilo en la era del periodismo digital?

- No perder el tiempo consumiendo productos de promoción de imagen de las empresas editoriales o mediático-digitales. Basta leer las primeras páginas de “libros de estilo” de medios periodísticos que declaran que “este periódico dirá siempre la verdad” (lo dicen ingenuamente hasta los más serios y prestigiosos) para que debamos prepararnos para esquivar los bulos que nos enviarán cuando convenga a sus intereses.

En cuanto al resto de los contenidos –los de carácter estrictamente técnico-profesional– está demostrado que se cumplen en la práctica en aproximadamente un 50 por ciento. En el mejor de los casos, los libros de estilo para consumo público son una expresión de deseos. En los restantes, cada lector puede hacer fácilmente su propia evaluación. Esto mismo puede aplicarse a las páginas de Internet que los medios ponen a disposición de los lectores para expresar su opinión o contribuir a los contenidos informativos.

En la era del ocio como valor supremo de la sociedad de consumo, las empresas periodísticas –más allá de otros motivos que pueden albergar sus propietarios– están bajo la continua presión/tentación de convertir al periodismo en otra forma de entretenimiento (cuando no en un antifaz de los hechos), con el sano interés de incrementar las ganancias empresarias. Pocos recursos más fértiles para este fin que las pantallas de los ordenadores, descendientes perfeccionados superlativamente del entretenimiento por antonomasia: la televisión (con perdón de la veterana radio).

Los “libros de estilo” realmente útiles caben en no más de veinte folios, no es necesario imprimirlos, y no interesan más que a los profesionales del medio que los produce (excepción hecha de esa rara avis, los investigadores en medios de comunicación).

Para los estudiantes de Ciencias de la Comunicación hay mucho que leer, antes de examinar esas pálidas páginas. Pero ciertamente leyendo libros de estilo (disponibles para el público en las librerías o las páginas digitales de los medios) no se aprende a escribir, sino más bien (y en el mejor de los casos) tan sólo cómo no hacerlo mal, lo que no es poco, pero tampoco suficiente. Una sana experiencia, para legos como para profesionales, es comparar, página por página, los libros de estilo con los medios que los publican.

jueves, 27 de octubre de 2011

Los libros de estilo, herederos directos y transmisores del buen hacer periodístico





El Centro Universitario EUSA en Sevilla acogió ayer la presentación de la obra 'Libros de estilo y periodismo global en español. Origen, evolución y realidad digital', escrita por José Rojas Torrijos, periodista y profesor e investigador de la Universidad de Sevilla.

En el acto, presidido por el director académico de EUSA, Francisco Guerrero, el libro fue presentado por Alberto Gómez Font, coordinador general de la Fundación del Español Urgente y miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE).

La obra, editada por la Tirant lo Blanch en su colección Tirant Humanidades, explica la relevancia que han desempeñado los libros de estilo en la evolución del periodismo desde principios del siglo XX y, al mismo tiempo, ofrece una perspectiva comparada entre el grado de implantación actual de este tipo de herramientas en los medios de comunicación de España e Hispanoamérica.

He aquí un extracto de la presentación, una reflexión sobre la importancia de fijar unos estándares de calidad en el periodismo actual:

"Nuestra profesión vive actualmente unos momentos de cambio, que son convulsos y complicados; atraviesa por un periodo de obligada revisión de esas viejas recetas que hasta hace poco eran casi indiscutibles y de búsqueda de nuevos modelos de negocio a raíz de la eclosión de los nuevos soportes digitales.

No obstante, de un tiempo hasta parte, sobre todo en estos últimos tres años, da la sensación de que para una gran mayoría de los medios de comunicación solo tiene cabida un único modelo de gestión empresarial posible, aquel que se basa exclusivamente en el criterio de la rentabilidad.

La obsesión de las empresas y grupos de comunicación por reducir costes a base de recortes en las plantillas y mantener las cuotas de audiencia a cualquier precio en un mercado cada vez más competitivo implica un riesgo, que es el deterioro progresivo de los contenidos que emiten los medios.

El peligro reside en que la calidad ha dejado de ser una prioridad empresarial a la hora de confeccionar productos informativos. Y esto es lo que de verdad nos ha de preocupar a todos. Porque el debate en el que las empresas periodísticas han de centrar todos sus esfuerzos quizá no deba estar tanto en el modelo de negocio, que es vital para su subsistencia, como en el modelo de producto, que es, al fin y al cabo, lo que interesa a los ciudadanos.

Porque la sociedad demanda a los medios que hagan un periodismo de verdad, más cercano y atento a la participación del público, más alejado de los intereses de las fuentes y menos pendiente de lo que publiquen los medios de la competencia; y, especialmente, que esté regido por un sentido ético, una mayor transparencia y un mayor grado de responsabilidad social. Mantener el rigor y la veracidad en la elaboración y transmisión de las noticias es indispensable para que un medio de comunicación sea creíble y pueda tener continuidad en el mercado.

Por todo ello, resulta más necesario y oportuno que nunca que las empresas periodísticas se doten y hagan uso de herramientas dirigidas a una mayor autorregulación profesional y a un mayor control de calidad lingüística de los contenidos, como son los libros de estilo.

Efectivamente, los medios de comunicación que han incorporado a sus procedimientos habituales de trabajo mecanismos de vigilancia lingüística, transmiten seriedad y se granjean el respeto y la fidelidad del público.

No obstante, esta labor requiere de los medios de comunicación un trabajo de capacitación permanente, una formación continua de sus profesionales, porque su principal herramienta de trabajo, esto es, el idioma, es algo vivo y cambiante. Tanto es así que la incorporación incesante y necesaria de nuevas palabras y la adopción de nuevas modas y formas de expresión exigen periódicas revisiones de los diccionarios, que muchas veces no se actualizan a tiempo para dar una respuesta fidedigna a la nueva realidad idiomática.

Por este motivo, hoy día las verdaderas guías de uso del español son los libros de estilo, que, en su mayor parte, han sido editados en medios de comunicación, instituciones que se han convertido en las verdaderas autoridades lingüísticas de nuestro tiempo y, por tanto, en referencia obligada para el estudio del idioma al recoger y difundir las últimas novedades que en él se producen.

Sin embargo, los libros de estilo son algo más que herramientas de índole lingüística. Pese a tener como objetivo prioritario preservar y fomentar un uso correcto del idioma, también han de contribuir a la consolidación de la ética profesional en el ámbito periodístico y afianzar el papel de los informadores como honestos intermediarios entre la urgencia de los acontecimientos y las verdaderas necesidades de los ciudadanos.

Así, los medios, además de establecer en sus manuales unas normas de redacción dirigidas a presentar de manera homogénea sus informaciones a la audiencia, incluyen aquellos aspectos éticos y deontológicos esenciales e inherentes a la profesión. En otro sentido, estas obras también sirven a las empresas de comunicación para transmitir a la sociedad una imagen de calidad y prestigio que refuerza su identidad y marca diferencias respecto a los competidores, así como para fijar su ideología y presentarse en sociedad.

Al fin y al cabo, los libros de estilo son herederos directos y transmisores del buen hacer periodístico".

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