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domingo, 5 de junio de 2016

Vídeos sin comentarios de El Gráfico, puro sonido ambiente para hacerte sentir dentro del estadio

La película de la final, vídeo sin comentarios de El Gráfico.
Las nuevas narrativas digitales pivotan cada vez sobre el poder envolvente del audio, que es capaz de atrapar y cautivar a la audiencia y de sumergirla en situaciones, lugares y ambientes físicamente lejanos pero que emotivamente acaban resultando menos distantes. 

El sonido, por esa capacidad cada vez más apreciada para mejorar la experiencia de usuario, por su versatilidad para funcionar bien tanto en la web como en dispositivos móviles y por ese potencial para trasladar a la audiencia una sensación de cercanía y realismo, está siendo utilizado en formatos de alta definición y máxima calidad por muchos medios digitales dentro de piezas audiovisuales que muestran panorámicas sobre escenarios, puntos de vista de protagonistas y, en suma, ángulos diferentes para contar historias.

Uno de los medios que está experimentando las posibilidades del audio dentro del vídeo es la revista deportiva argentina El Gráfico, legendaria publicación que acaba de cumplir 97 años y que se halla en plena renovación de su sitio web, en el que los formatos audiovisuales están ganando cada vez más protagonismo (El Gráfico TV). Uno de esos formatos es la nueva sección 'Videos sin Comentarios', que recoge una serie de producciones propias sobre partidos de fútbol nacionales e internacionales que se cuentan con mucho ritmo gracias al montaje y solo con sonido ambiente, sin necesidad de locución o comentario. 

Hasta la fecha, en la web de El Gráfico podemos encontrar varios vídeos de este tipo; quizá el más espectacular en cuanto a emotividad y ritmo narrativo sea el denominado 'La película de la final' (del campeonato argentino) entre Lanús y San Lorenzo y que fue publicado el pasado 30 de mayo. El vídeo se introduce con el siguiente texto: "Mirá, escuchá y sentí las emociones de la final del fútbol argentino como si estuvieras dentro del campo".

Para conocer alguna clave más de esta iniciativa, hemos contactado con Marzelo Domizi, cineasta y productor de televisión deportiva desde 1984 y que hace tan solo unos meses se ha incorporado a El Gráfico para liderar su proyecto de vídeo en internet. "Me pareció que la web podía ser un buen lugar para seguir experimentando con diferentes formatos. Mi propuesta era pasar los resúmenes de partidos solo con sonido ambiente para diferenciarlos de los decenas y cientos de sitios que ofrecen los resúmenes de los partidos, y también realizar pequeños editados no periodísticos (Sin Comentarios) con una impronta básicamente documental, utilizando el sonido de forma expresiva", nos explica.

La apuesta de Domizi en El Gráfico es la de seguir innovando en sonido e imagen en el campo de la información deportiva, algo que no ha dejado de hacer a lo largo de su carrera, desde que formara parte del equipo de producción de 'Fútbol de Primera', que estuvo en antena casi 25 años y terminó siendo el programa deportivo más importante de la historia de la TV argentina y uno de los más reconocidos internacionalmente. 

A su juicio, es necesario dar la importancia que merece al sonido cuando hablamos de encuentros de fútbol: "Lamentablemente la gente no tiene la oportunidad de apreciar debidamente el audio de los partidos en la TV, cualquiera que haya concurrido a un estadio aprecia el encanto de ese poder que muchas veces es estremecedor. Desde el comienzo los deportes y el fútbol en particular son relatados y comentados en televisión. Esa tradición evidentemente tiene un origen radiofónico y a lo largo de los años, el trabajo periodístico personal no evolucionó a la par de la técnica".

Por ello, considera necesario dar una vuelta de tuerca a esa manera tradicional de contar en imágenes lo que ocurre en un estadio y de buscar el formato idóneo para su consumo en plataformas digitales. "La realización de vídeos en la web debemos estar muy atentos a la duración de los vídeos, a cómo seducir al espectador a través del título y la imagen para que se interese en cliquear (y no defraudar) y otras que se van descubriendo con el tiempo".

El periodismo deportivo digital está volcando buena parte de sus esfuerzos en aprovechar la tecnología para presentar las historias de forma original y sorprendente con la que llegar mejor a su público. La clave de esa innovación quizá resida no solo en adaptarse a los nuevos hábitos de consumo de la audiencia, sino también en anticiparse a ellos generando inquietudes, gustos y necesidades diferentes. A este respecto, Marcelo Domizi se muestra optimista: "Apuesto a que, a la larga (ojalá que a la corta), la gente apreciará estos nuevos formatos y contenidos. También hay que estar preparados para cambiar y no estancarse en ideas que en la práctica no resultan". 

Ahí El Gráfico sigue innovando, evolucionando a partir de su gran historia.

jueves, 17 de abril de 2014

Martín Mazur: "En El Gráfico no existe ningún otro interés que no sea hacer una revista atractiva y de calidad"

Foto: Twitter.
Martín Mazur es secretario de Redacción de la revista El Gráfico, medio en el que trabaja desde 1999. Especialista en fútbol internacional, este periodista argentino también colabora desde su país para publicaciones internacionales como la Gazzetta dello Sport o FourFourTwo. Además, desde fechas recientes, lidera junto con otro grupo de profesionales un nuevo proyecto digital denominado Mundbol, un sitio que propone lectura reposada de historias sobre fútbol y viajes por el mundo. 

Nos hemos acercado a él para conocer desde dentro lo que ha sido y sigue representando para Argentina, el deporte y el periodismo deportivo El Gráfico, un medio de referencia que está a punto de cumplir 95 años de existencia. También para saber el impacto que a él mismo le generaba la lectura de cada ejemplar de la mítica revista.

- ¿Cuál ha sido su relación vital y profesional con El Gráfico antes de llegar a él, desde su juventud hasta que se hizo periodista?
- El Gráfico es una parte de mi infancia y, como tal, es una parte sagrada que me transporta en el tiempo. El Gráfico no es solo ver puntajes de jugadores o lindas fotos, sino también ver a las revistas apiladas en la casa de mis abuelos, o a mi papá leyéndola en la playa. El Gráfico es recordar al mejor Maradona y la locura que generaba en Nápoles.

- ¿Pesa la responsabilidad de ser secretario de Redacción de una publicación casi centenaria?
- No, quizás le pesaría a alguien que venga de otro lugar y sienta esa carga. La mayoría de los que trabajamos allí hemos sido parte de El Gráfico en los últimos 15 años, como mínimo, y eso genera una naturalidad. Mientras se mantengan los requisitos de hacer un producto de calidad y una búsqueda de la excelencia, el único peso es el que nos autoimponemos en cada edición.

- Su revista sigue siendo el referente para muchos periodistas argentinos y suramericanos. ¿Cuáles han sido las claves para entender el papel histórico que ha desempeñado El Gráfico en la historia del periodismo y del deporte en su país?
- Destacaría la permanencia, la originalidad, la persistencia, la calidad de la escritura y de la edición, el acompañamiento a los grandes eventos y los grandes hechos, con enviados especiales prácticamente desde su fundación.

- No solo hay muchos profesionales que confiesan haber decidido hacerse periodistas leyendo su revista; también de vez en cuando se vuelve a oír a algún 'viejito' decir aquello de "yo aprendí a leer con El Gráfico". ¿Qué se siente al saber u oír esto?
- Es lindo escucharlo, aunque me parece más un homenaje en base a un recuerdo que a un hecho real. Más bien lo interpreto como muchos que sabían leer pero que aprendieron a disfrutar de la lectura con El Gráfico.

- La labor de El Gráfico históricamente ha sido la de hacer del periodismo también un vehículo para la formación cultural de los ciudadanos. ¿Es esta la mejor contribución que puede hacer un medio a su sociedad?
- No podría aventurarme a responder esto. El Gráfico ha tenido distintos directores y corrientes de pensamiento. No me gustaría que se desviara el hecho de que es una revista deportiva, e históricamente respondió a ese estándar de calidad, independientemente de quienes estuvieran a cargo. Pero así como un país no puede establecer cuáles fueron sus principios ni sus objetivos a lo largo de los últimos 95 años, vería muy difícil unificar una respuesta respecto de una idea puntual del periodismo. Incluso si me aventurara a una, creo que sería una falacia o al menos algo imposible de comprobar.

- Dante Panzieri, Borocotó, Juvenal, Fontanarrosa, ... muchas firmas ilustres que engrandecieron el nombre de El Gráfico y le granjearon prestigio internacional. Partiendo de una historia como esta, ¿son mayores las exigencias para los redactores y colaboradores que escriben actualmente en la revista, que han seguir con la tradición de contar historias deportivas exquisitas?
- No creo que sea así. Uno en todo caso desarrolla su estilo sin tener en cuenta lo que haya habido antes o lo que pueda venir después. Con los años y la experiencia quizás se pueden disfrutar viajes al archivo de crónicas que a los 20 años podrían parecer aburridas. Eso no implica una presión sino en todo caso un orgullo, pero muy relativo. Los clubes tuvieron grandes figuras en el pasado y hoy muchos jugadores de cualquier país del mundo ni siquiera podrían nombrar a qué grandes exponentes jugaron en su puesto hace 50 años. Esto es: no está bien olvidar el pasado y no está bien promover la ignorancia, pero tampoco está bien vivir del pasado. No creo que un cineasta sienta presión antes de encarar un rodaje porque Orson Welles dirigió El Ciudadano. Y tampoco creo que sólo las grandes obras, en ningún ámbito artístico, sean las de un cierto período de tiempo. Serán en todo caso las que mejor le caen a algunos, en relación a sus gustos: algunos serán fanáticos de los años 40 y otros del 2010. Y está bien que eso suceda.

- Una de las principales señas de identidad de El Gráfico ha sido y es la defensa de los valores identitarios nacionales. ¿Cómo se ve reflejado este principio editorial en los contenidos que ofrecen a sus lectores cada semana, más allá de rehuir de los localismos?
- Nuevamente me veo imposibilitado de responder basado en una generalización de 95 años. El Gráfico es la revista argentina de mayor prestigio mundial, y obviamente sigue a los deportistas argentinos con mayor énfasis. No sé a qué se refiere exactamente con valores identitarios nacionales pero creo que en todo caso lo que hay que tener en cuenta es que la idea es hacer una revista atractiva para los lectores, tanto argentinos como del resto del mundo que lean en castellano. No existe ningún otro interés que no sea hacer una revista atractiva y de calidad.

- Por otra parte, sobresale por ser un periodismo deportivo narrativo de corte estético, por un estilo cuidado en la sintaxis y por la precisión idiomática. ¿Cuáles son la premisas básicas en este sentido para el redactor de El Gráfico? Se lo pregunto porque cuentan con un Manual de Estilo desde el año 2000 que recoge ciertas pautas redaccionales.

- Existe la diversidad de estilos y no hay ningún tipo de premisas preestablecidas. Cuando se enumeran a los grandes apellidos de la historia de El Gráfico, la mayoría de ellos tenía estilos bien distintos y muy marcados. Sería un error creer que todos escribían igual, o que El Gráfico era igual de la primera página hasta la última, porque esto claramente no es así.


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sábado, 12 de abril de 2014

Un diccionario panzeriano, visiones de un humanista del deporte y del periodismo

El próximo 14 de abril se cumplen 36 años del fallecimiento de Dante Panzeri, uno de los grandes referentes en la historia del periodismo deportivo, no solo argentino, y una voz, una pluma, que marcó una época primero en la revista El Gráfico, donde trabajó hasta 1962 tras diecisiete años en la redacción y tres como director, y luego en diversas publicaciones como El Día o Crónica, además de trabajar en radio y televisión. Polémico e inconformista, siempre tuvo el convencimiento de que el periodismo deportivo podía ser un gran vehículo para la educación de los ciudadanos y, por ende, debía ejercerse con esmero en el uso del lenguaje, con competencia y responsabilidad. Panzeri fue, tal como lo llamó Ezequiel Fernández Moores, un humanista deportivo: "Además de destapar cloacas, explicaba como pocos la belleza del gesto técnico de un nadador. O la historia de vida del esforzado ciclista. Porque Panzeri era un humanista que amaba al deporte. Y que amaba el periodismo".

Hace un año veía la luz Dirigentes, decencia y wines, un texto imprescindible para entender la historia reciente del deporte y del periodismo deportivo en Argentina. Su autor, Matías Bauso, recorre la vida y la obra periodística de Dante Panzeri a través de la lectura y el análisis de los miles de artículos que escribió y donde plasmó su particular visión sobre el mundo del deporte, de manera especial del fútbol, y sobre el ejercicio de la profesión. "La enorme imagen de Panzeri -afirma Bauso- descarga su sombra sobre el periodismo deportivo argentino. Se muestra con orgullo, se enarbola su ejemplo. Citarlo confiere autoridad".

Los temas centrales sobre los que escribió Panzeri fueron el fútbol, los modos de jugar, la verdad, el coraje, la decencia y, sobre todo, el periodismo. "Es el responsable principal de realizar un corte histórico en los modos de mirar, de contar y de entender el fenómeno deportivo en Argentina", recuerda el autor, quien describe así su estilo: "No ponía el foco en el costado épico del deporte ni en la emoción. Eso viene solo, no hay que agregárselo al deporte, es parte integrante de él. No necesita de énfasis suplementarios. Panzeri los evita, salvo en ocasiones excepcionales de belleza pura y súbita. Lo que ataca es todo aquello que impide que se produzcan esos momentos mágicos y bellos". 

Panzeri publicó decenas de artículos sobre la profesión y sus colegas, la mayoría de ellos críticos. Algunos de ellos también aparecen en este libro. "Veía en el ejercicio del periodismo deportivo una serie de vicios y malformaciones que afectaban la dignidad de su oficio. No hacía defensa corporativa. Aunque escribieran o blandieran un micrófono, no eran colegas si no tenían capacidades básicas o la integridad moral necesaria", explica Bauso.

Con un claro referente en el oficio por su buen gusto para el lenguaje como Joaquín Carballo Serantes 'Fioravanti',"un maestro al que nadie imita", Dante Panzeri se opuso a un periodismo deportivo grandilocuente, exagerado y de emociones impostadas; también al de modismos y muletillas, al caracterizado por evidenciar un lenguaje poco cuidado o improvisado. Fue un decidido defensor de la capacidad formadora del deporte ("Los que no saben hablar, le enseñan a hablar mal al país") e hizo reiterados llamamientos para elevar la calidad de este tipo de periodismo: "Si la radio educa, también tiene que educar cuando transmite deportes. El periodista deportivo es uno de los eximidos de probar idoneidad en el tema que trata y en el magisterio que ejerce. Lo confundió con una comedia y el país se acostumbró. Hay que desacostumbrarlo".

En la parte final de Dirigentes, decencia y wines, figura lo que Bauso denomina 'Un diccionario panzeriano', un resumen de extractos de artículos publicados por el mítico periodista en diferentes periódicos y revistas que recogen una serie de "definiciones feroces" y opiniones contundentes sobre temas fundamentales en la vida y obra de Panzeri. Por su interés, reproducimos a continuación algunas de las entradas más significativas de ese diccionario, referidas a conceptos, situaciones, escenarios, protagonistas o palabras y expresiones que plasman una manera diferente de concebir el deporte y el periodismo deportivo:

ALEGRÍA: Divertirse y hacer divertir al público como jugador que juega, como jugador que muestra su destreza a medida que ejercita su talento; no como jugador que haga reír por la manera de vestirse, de peinarse, de hablar. El fútbol no es un número cómico. Pero el fútbol es alegría. Debe ser alegría para que sea fútbol. Y en ese aspecto aquella palabra condensa toda la grande y única verdad del fútbol: divertir. Divertir con el ingenio, no con lo grotesco.

AUTOMOVILISMO: El fútbol tiene varias cosas del automovilismo: 1)Para correr mucho hay que tener mucho freno. 2) Necesita más de una velocidad. No puede jugarse siempre en tercera ni siempre en primera. 3) No se puede llegar a ninguna parte yendo siempre derecho o en línea recta. Choca.

BOMBONERA: Se multiplican por "el clima legal de guerra" ya admitido para todo partido de fútbol en cancha de Boca Juniors (...) El infierno de la cancha de Boca es mérito de los talentosos arquitectos que pudieron meter ese coliseo en el reducido espacio que ocupa. Lo que hizo posible su conversión en maquinaria de tortura para cualquier visitante, tribunas a plomo del campo mediante.

CHAUVINISMO (Y DEPORTE): Siempre que se ponga en juego alguna competición deportiva mundial, estaremos expuestos al deterioro mental y social que produce el chauvinismo, la más baja de las sensiblerías utilizadas por los mercachifles de lo chabacano. No nos sorprende esa nueva avanzada contra el país adulto y potencia que deseamos ser, y en pro del subdesarrollo mental que otros necesitan mantener. Deporte, sí. Fútbol, sí. Claro que sí. Fervor, clamores, explosiones juveniles, todo está bien. Hace a la felicidad de los pueblos. Pero lo dicho: hace, no es la felicidad. Sencillamente porque la felicidad jamás puede ser del ignorante, ni del idiotizado desde estos laboratorios chauvinistas. Felicidad es la del degustador del deporte y su espectáculo. No la del paciente del espectáculo del deporte, como el que se pretende seguir fabricando.

CRÍTICA: La crítica debiera ser el medio capaz de contrarrestar ese encandilamiento que tan frecuentemente lleva a la decepción y a la ira. La crítica debiera ser la trama capaz de detener el paso de lo que no sea verdad entre la verdad de los vencedores. Mas no sucede así: la crítica, antes que crítica, sigue siendo humanidad, Y humanidad no solamente es sinónimo de buenos sentimientos. También suele ser irreflexión. Lamentablemente lo es.

DEPORTE: Que el deporte -especialmente hoy- es una actividad casi suntuaria, casi siempre deficitaria desde el punto de vista económico, es cosa sabida antes que se pusieran en circulación las cifras que preceden. Lo aceptamos como económicamente deficitario pensando en los beneficios de otros órdenes que aporta. Lo aceptamos como a las artes y muchas expresiones de la cultura para las cuales los presupuestos públicos predestinan fuertes pérdidas que la sociedad considera compensadas con los beneficios de orden moral, espiritual y educativo que también cuenta en los bienes de toda sociedad. No todos los beneficios se miden en dólares. Ganar cultura perdiendo dinero es gana, incluso, dinero. Pero hemos querido mostrar otra cosa: que hacer deporte internacional, sea en forma de Juegos Olímpicos o Mundial de Fútbol, es un lujo en el nivel económico del que dudamos podamos ser acreedores conscientes quienes económicamente estamos lejos de resolver lo esencial de nuestras necesidades económicas.

DESPOJO: En el deporte de acción individual, nadie priva a nadie de su instrumento posesivo básico. Nadie le quita el disco, la jabalina o la bala a un atleta. El fútbol se juega con la aceptada ley del derecho al despojo como herramienta básica del juego.

DINERO: El del fútbol debe ser el único de los problemas argentinos donde la solución no es tener más plata, sino trabajar con menos plata. Todos necesitan más dinero para vivir mejor. El fútbol está en el caso contrario: viviría mucho mejor con menos dinero. Sus problemas son de abundancia, no de escasez, aunque esta viene por aquella. 

DI STÉFANO (DT): Cuando Di Stéfano era jugador decía algo así: "Si un director técnico es bueno, puede ayudar a un equipo en un cinco por ciento; si es malo, lo puede perjudicar en un cuarenta por ciento". Claro está: después Di Stéfano se hizo director técnico y nunca más repitió aquellas palabras. Ni loco.

EMPIRISMO: El fútbol de la cancha es empírico. El de lunes a sábado admite ciencias.

FÚTBOL DE ANTES: El fútbol tuvo una época, de bastante extensa vigencia, en la que su verdadero degustador, por caso, no disfrutaba de las victorias que sus favoritos lograran con un tiro libre, o un penal, o un gol en contra. El gol que rubricara el orgullo de ser mejores nos tenía que llegar a través de una jugada de aquellas que dejaban la cancha limpia de adversarios. Daba un poco de vergüenza ganar sin un gol de campo.

FUTURO: En el fútbol no existe el futuro. Solamente existe el momento. Si lo que va a pasar es conocido, no pasa. Ya pasó. Por eso existe el fútbol. Por eso cautiva (perdón, quise decir cautivaba). 

GAMBETA: (...) No es posible seguir hablando del "defecto argentino" de gambetear, cuando hoy, en el fútbol argentino, el saber gambetear con la pelota es un privilegio de poquísimos jugadores.

IMPEDIR: El DT (Director Técnico) puede impedir jugar. Pero el DT no puede hacer jugar.

JUEGO LIMPIO: El deporte fue concebido como juego limpio. Y como tal atrae y ennoblece.  Del mismo modo tiene que concebirse cuanto rodee al deporte. Lo que deportivamente no es limpio cae en lo despreciable,que ya tiene en abundancia la condición humana exteriorizada en otras manifestaciones.

PELOTA: Antes, la pelota esperaba que los jugadores quisieran usarla. Ahora los jugadores esperan que la pelota quiera hacer lo que ellos no saben. Y si la pelota no quiere y los jugadores no saben, el destino es el cero y las manos frías del silencio. Por eso, el fútbol está más interesante para leerlo y oírlo, como capaz de hacernos reír; que no para verlo, por muy capaz de hacernos dormir.

PERIODISMO DEPORTIVO: PRIMER APUNTE: Considero muy bajo el índice general de idoneidad específica de nuestro periodismo deportivo y también el del mundo entero con contadas excepciones (algo en Francia, bastante en Inglaterra). El reiteradamente autocalificado "periodismo especializado" tiene muy poca especialización. En general no excede el nivel de la que tiene adquirida el público que supuestamente debe orientar ese periodismo. SEGUNDO APUNTE: Para no confundirme no atiendo versiones periodísticas. Creo en lo que yo veo o en lo que me pueden contar reducidos núcleos de personas no periodistas, que a mi juicio ven bien el fútbol aunque lo vean como yo. TERCER APUNTE: Leo a muy pocos colegas.

PROFESIONALISMO AMATEUR: El profesionalismo que no preserva su cuota de credibilidad amateur, no tiene otro destino que el de su quebranto, a corto o largo plazo. (76)

RELATOS: Haga la prueba: grabe tres transmisiones radiales de partidos de fútbol, a razón de dos horas que, término medio, dura cada una, y verá uno de los más singulares crímenes sin condena: el del idioma.

RELIGIÓN: La religión: el fútbol de tocar y buscar.

REPORTAJE: (...) El reportaje es una escala del periodismo deportivo a la que le tengo pronunciada aberración. Aclaro que me encanta ejercitado bajo estas dos condiciones: 1) con la seguridad de que el reporteado "se abra pecho"; 2) conviniendo discutir con el reporteado sus propias ideas. (...) Pero le tengo siempre aberración al reportaje corriente, porque usualmente el reportaje es la libertad del reporteado para decir cuanta mentira se le ocurre. Sin duda que a favor de periodistas sin opinión o de periodistas que se reservan eternamente su opinión.

SABER DE FÚTBOL: Como saber - saber nadie sabe. Todos somos ignorantes. De otro modo no sería el Prode un negocio. De otro modo no habría fútbol. La palabra juego ya lo dice: es lo ignoto. Los sofisticadores de la vida la quisieron transformar en lo sabido. El fútbol se burlará siempre de ellos. Por eso no abre universidades. Solamente permite jugar.

WINES: wingers en el viejo argot; punteros en nuestro idioma; "güines" en el decir ambiental. Siempre se coincidió que el winger ideal tiene que ser llamado "loco" o "burro" por el público que bautiza jugadores a través de su manera supuestamente descontrolada de correr, o del modo no refinado de llevarse la pelota. Lo que se necesitaba y se necesita es que el wing-wing haga precisamente esas dos cosas antes que todas las demás: que corra muy velozmente y se lleve la pelota al fondo de la cancha. 

martes, 1 de abril de 2014

Tres periodistas deportivos argentinos, tres herederos de El Gráfico

De izda. a dcha., Villalobo, Mascardi y Martínez.
Juan Mascardi es cronista, guionista y profesor de Periodismo Televisivo y Digital en la Universidad Abierta Interamericana de Rosario (Argentina). Antes de dedicarse a la docencia y a la exploración de narrativas transmedia, contó historias para la radio y realizó colaboraciones en periódicos y revistas de ambos lados del Atlántico, como As, Clarín, La Capital, Infobae, Replicante o Yorokobu. Hincha confeso de Boca Juniors (Maradona lo metió en todo esto), nunca dejó de escribir sobre fútbol y de hacer periodismo hiperlocal, que empezó a practicar de forma prematura a los 14 años en Emisora Colón, la radio de su ciudad. Es autor de "El atleta que renació de los escombros en el atentado a la AMIA", crónica publicada en La Nación y finalista en los Premios de Periodismo SIP 2013.

Roberto Martínez, también argentino, es periodista. Hijo del "Larguirucho" Roberto Martínez, exjugador entre otros del Espanyol y Real Madrid, con el fútbol en casa desde que nació, su incursión en la información deportiva también fue inevitablemente temprana. En 1989 inició su carrera como corresponsal en su país del diario Mundo Deportivo, rotativo donde siguió hasta 2011, ya residiendo en la Ciudad Condal, para hacer el seguimiento de los futbolistas suramericanos de La Liga española. Ha sido productor de Radio La Red y ha colaborado con numerosas publicaciones internacionales, entre ellas El Gráfico. Autor del blog toqueygambeta.com, escribió el libro Barçargentinos, historia de los argentinos del F.C. Barcelona. Desde 2013 forma parte del equipo de columnistas de ESPN. 

Marcos Javier Villalobo trabaja en la redacción del diario La Mañana de la ciudad de Córdoba y colabora también en la revista El Gráfico. Es uno de los jóvenes valores con mayor proyección del periodismo deportivo argentino actual. De hecho, en 2013 ganó el primer premio en la categoría de Deporte de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) por su crónica "Viaje al olvido", la historia sobre un volante del fútbol regional cordobés que perdió la memoria jugando un partido y 46 días después la recuperó escuchando una canción, “Paloma Loca” de la Mona Jiménez.

Mascardi, Martínez y Villalobo. Los tres son argentinos, son periodistas deportivos y tienen en común haberse adentrado en esta profesión en buena medida gracias a la lectura de las páginas de El Gráfico desde que eran imberbes. Para ellos, esta revista que está a punto de cumplir 95 años fue inspiradora y constituye en cierto modo la que fue su primera gran escuela de periodismo. Nos hemos puesto en contacto con ellos para no hablar desde lejos ni de oídas y poder extraer con fundamento la visión de lo que históricamente ha representado y sigue siendo El Gráfico para el periodismo en Argentina.

Periodismo iniciático

- ¿Qué representa esta revista centenaria en el desarrollo del periodismo deportivo de su país? ¿Y qué papel desempeñó en su trayectoria profesional?

- J.Mascardi: El Mundial de fútbol de México '86 marcó un punto de inflexión en mi vida. Ese año se despertó una pasión inigualable y me atrapó un sentimiento -tan extraño de definir- hacia una de las personalidades más significativas de nuestra era: Diego Armando Maradona. (...) Entonces en medio de las paperas más felices de mi vida, mi viejo me trajo para que me entretuviera mientras durara la enfermedad el ejemplar de El Gráfico previo al debut de la selección argentina frente a Corea del Sur. En la tapa posaban abrazados "el Diego" y Daniel Passarella con los típicos sombreros de Guadalajara. Y allí descubrí el amor por la lectura (...).
Pero ese fue solo el punto de partida. Desde aquel año analógico a esta era de sobre información digital surgió una necesidad de rastreo hacia el pasado: leer viejos relatos de El Gráfico. Así, recorrí kioscos de reventa, me metí en peluquerías donde había pilas de ejemplares y redescubrí a grandes periodistas de la época como Dante Panzeri.
Soy periodista gracias a las paperas, a Maradona y a El Gráfico. La enfermedad que te agranda las amígdalas hasta dejarte mudo fue el motivo para permanecer encerrado un mes en mi casa mientras se disputaba el Mundial México ’86. Mientras mis amigos cursaban el séptimo grado de la Primaria y escribían sus propias gambetas en el potrero de calle 13 y 50, mi único contacto con la realidad era el Mundial ’86 a través del Philco, la revista El Gráfico que llegaba al pueblo con intermitencias. Dos días antes del debut de la selección Argentina en el campeonato, mi padre –que era también mi médico- me regaló el diagnóstico más feliz de mi vida: “Tenés paperas”. Ello implicaba quedarme en mi casa viendo de punta a punta todos los partidos del torneo donde brilló Maradona, apareció Butragueño, explotó la Dinamarca de Laudrup y se esfumaron las esperanzas de Platini y Zico.

- R. Martínez: Esperar la salida de la revista El Gráfico a los quioscos los lunes a la tarde ha sido una costumbre deliciosa para muchos periodistas de mi generación. Ha habido semanas en las que he contado los días las horas y los días con ansiedad para leerla. No puedo hablar por más gente que por mí, pero diría que a muchos colegas y a muchísima gente les ha pasado algo parecido. La forma de narrar los acontecimientos que ha caracterizado a la revista. La enorme calidad y capacidad de sus periodistas en la escritura. Su edición cuidada. La extraordinaria jerarquía de sus reporteros gráficos... Por su redacción han pasado grandes maestros del oficio. Todo ello ha convertido a El Gráfico en escuela de periodismo.
Los periodistas que hemos tenido la posibilidad de colaborar allí guardamos la experiencia como un tesoro. También lo es su archivo histórico. Otra prueba de la llegada que ha tenido la publicación hasta este tiempo, a pesar de haber tenido que cambiar en los últimos años para adecuarse a nuevos escenarios.
A nivel particular, mi padre, que había querido ser escritor de joven y acabó siendo futbolista profesional, me dijo cuando empezaba en el periodismo que "para mí no sos periodista. Te voy a considerar periodista cuando El Gráfico publique un trabajo tuyo". Cuando regresé a Argentina después de dejar Mundo Deportivo e irme de España, viví el enorme honor de coronar ese sueño suyo, y mío. Publicar trabajos en El Gráfico lo considero como haber hecho un Máster en la profesión. Y mi padre ya me considera periodista, je.

                    "Publicar trabajos en El Gráfico lo considero como
                    haber hecho un Máster en la profesión" 
                    (Roberto Martínez)

- M. Villalobo:  El deporte argentino en su amplitud ha sido reflejado a lo largo de la historia por El Gráfico. Por ende, es el referente máximo del periodismo que hace deportes en Argentina.
Me crié en lo que en nuestro país se llama “el interior del interior”, en un pueblo de las sierras cordobesas llamado Embalse. Y eran pocos los que tenían “el lujo” de poseer la revista. Era todo un acontecimiento cuando llegaba El Gráfico al pueblo. De niño veía la revista El Gráfico como un tesoro. Esa revista me provocaba muchas ilusiones. Aún tengo ediciones viejas guardadas en mi casa de Embalse; y cuando voy, repaso siempre algunas de esas amarillentas hojas. Y leo textos de Juvenal, un maestro para el periodismo grafico (y futbolero). En El Gráfico escribieron Dante Panzeri, Osvaldo Ardizzone, Daniel Arcucci, Guillermo Blanco, y actualmente mí admirado Eduardo Sacheri. Hay una larga lista de nombres ilustres del periodismo y la escritura que regaló esta revista. Y... fueron formadores, sin duda. Generaron, en sus distintas épocas, formas de ver el deporte y de hablar y escribir sobre deportes.

El periodismo como legado

- El Gráfico cultivó desde sus inicios un tipo de periodismo concebido también como vehículo para la enseñanza. ¿No es esta la mejor contribución que puede hacer un medio de comunicación al desarrollo cultural de un país?

- J.M.: El fútbol y el deporte pueden ser vehículos no solo de enseñanza. Han sido también un medio de manipulación, de distracción o de evasión. Pero la cultura popular expresada en las páginas de la revista han sido también puntos de partida para luego saltar hacia otros autores, otros libros, otras historias. La revalorización de la cultural oral, la emoción que genera una foto, el conocimiento del mundo a través de El Gráfico ha sido una ventana del mundo. Esa tradición es la que vivió durante años y derramó en las urbes y en los más pequeños y remotos poblados de Argentina.

- R.M.: Así es. Totalmente de acuerdo.

- M.V.: Totalmente de acuerdo. Contribuir a la sociedad y a la cultura de un país debería ser una responsabilidad innegociable para el periodismo. Antes nos enseñaban que los medios gráficos eran “educadores” en el buen sentido de la palabra. A propósito de la palabra, El Grafico hacía y hace culto a la palabra bien escrita, bien redactada. Formar, generar un espacio de pensamiento crítico, no sólo el adorno del elogio. Es muy emocionante hablar con alguien que te diga: “Mi viejo aprendió a leer con El Gráfico”. Es una carga de responsabilidad grande y llena de orgullo que ese medio sea argentino y que hable de deportes, cuando sabemos que muchas veces en la historia el periodismo que hace deportes ha sido ninguneado.

                   "Es muy emocionante hablar con alguien que te                                diga: “Mi viejo aprendió a leer con El Gráfico”.
                   Llena de orgullo que ese medio sea argentino 
                   y que hable de deportes" (Marcos J. Villalobo)

Los referentes periodísticos

- ¿Recuerda alguna nota o reportaje, algún autor de El Gráfico que le marcara a usted profesionalmente?

- J.M.: En mi adolescencia el autor era secundario. Las crónicas, las entrevistas, las galerías de fotos eran un sello de la revista. Con el paso del tiempo comencé a ponerle “rostros” a los relatos y ahí aparecieron Juvenal, García Blanco y Daniel Arcucci. Con el tiempo comencé a bucear sobre Panzeri. En el 2013 compré un libro, Dirigentes, decencia y wines, de Matías Bauso, que reúne decenas de textos de Dante Panzeri. Un viaje en el tiempo, un libro clave que fundamenta las bases de uno de los mejores momentos de El Gráfico y que subraya la relevancia de los que significaba trabajar allí. En lo personal, escribiendo una crónica sobre Jeanette Campbell, la primera mujer argentina en participar en Juegos Olímpicos y la primera en conseguir una medalla, encontré la cobertura realizada por la revista y fue muy emotivo. En el perfil que escribí traté de hacer un diálogo de relatos y fue una experiencia muy intensa.

- R.M.: Cada cobertura informativa de las peleas de los boxeadores argentinos por títulos mundiales... Los mundiales de fútbol... A los 16 años, después de que Argentina venció (2-1) a Inglaterra por los cuartos de final del Mundial de México, me quedé despierto hasta las 4.45 AM para esperar que el canillita (asistente del quiosquero de mi barrio) dejara la revista por debajo de la puerta de la casa de mis padres... Recibir la revista me emocionaba.
Aunque también me entristeció recibirla con una portada negra, de duelo, tras el 0-5 de Colombia en el Monumental en 1993 por las eliminatorias de Estados Unidos '94. Partido que había presenciado en directo en el estadio como corresponsal de Mundo Deportivo en Buenos Aires.
Luego, las entrevistas a deportistas emergentes. Es curioso e impactante comprobar su evolución después de haber sido 'descubiertos' por El Gráfico. Hace poco revisaba con placer, y por necesidad, ya que debía realizar un trabajo, la primera entrevista al 'Cholo' Diego Pablo Simeone tras debutar en Vélez Sársfield como jugador profesional. Hoy es uno de los entrenadores más prestigiosos del planeta.

- M.V.: Como decía anteriormente, Juvenal (Julio César Pasquato). El maestro de maestros. Y reitero los apellidos de los que hice referencia antes. A propósito de Juvenal, hay un texto de julio de 1988 que tiene como título “Una polémica tan vieja como el fútbol”. Ese artículo magistralmente escrito repasa la historia del deporte y del periodismo que hace deporte, es actual para ese momento (1988, dos años después del Mundial de México) y es tranquilamente adaptable a la actualidad. El Gráfico tiene muchos textos históricos, pero para mi visión del fútbol este artículo de Juvenal, de cuando yo tenía ocho años, es como mi “manual de procedimiento”.

El periodismo y la construcción del ideario colectivo

- Eduardo Archetti escribió que esta revista fue el medio de comunicación más influyente en la historia de Argentina en el siglo XX porque contribuyó a la forja de la identidad nacional y sus valores ligados al deporte, y a la creación del imaginario del fútbol argentino ¿Está de acuerdo con esta afirmación?

- J.M.: Sí, totalmente. Si bien conozco más en profundidad la etapa de la revista en donde fui contemporáneo, El Gráfico fue el sello, la corroboración de una mirada, el espacio donde el desarrollo del deporte argentino se veía reflejado. Y eso hace a la identidad nacional.

                  "El Gráfico fue el sello, la corroboración de una                               mirada, el espacio donde el desarrollo del deporte                             argentino se veía reflejado" (Juan Mascardi)

- R.M.: Sí, señor.

- M.V.: No tengo dudas. El gran Alfredo Di Stéfano supo decir: “Para cualquier jugador del fútbol argentino sólo existen tres sueños: 1) jugar en la primera de su equipo, 2) salir en la tapa de El Gráfico y 3) jugar en la selección nacional”.
Desde hace un año tengo el privilegio de colaborar para la revista y mi segunda nota fue una entrevista a Oscar Dertycia, tremendo goleador que brilló en Instituto, Argentinos Juniors, Fiorentina, Tenerife, entre otros, y me reclamó que una de las espinas de su carrera fue no haber sido tapa de El Gráfico. Una descripción de lo que significó para el fútbol esta revista.

Periodismo deportivo de calidad y otros periodismos

- El Gráfico, fiel a su tradición periodística, sobresale por su vocación de corrección idiomática y por un estilo muy cuidado. ¿Es acaso una excepción en la prensa deportiva argentina, a diferencia de otros periodismos más populares como Olé, por ejemplo?

- J.M.: Para quienes nos apasiona el periodismo narrativo El Gráfico funciona como un espejo. Desde hace algunos años comencé a escribir crónicas y perfiles, muchas de ellas vinculadas con el deporte, y de alguna manera es un homenaje íntimo a esa escuela rodante de buenas plumas y relatos que nos hacían viajar en tiempo y espacio. No creo que sea una excepción, sino que con la llegada de la TV por cable, aparecieron otros formatos con estilos diferentes. Vale decir que el mismo Gráfico fue mutando con mayor vértigo sobre fines de los ‘80 y comienzos de los ’90. Lo primero que tenemos que hacer es desterrar algunas verdades absolutas que llegaron en los ‘90 para quedarse, que la gente no lee o lee menos, o la televisión “es show y morbo”, o que la gente no entiende, o que se lee el diario como haciendo zapping. El Gráfico creo que también sintió ese cimbronazo y diarios como Olé aprovecharon la oportunidad con otra propuesta.
Hoy en día creo podemos poner en duda esas verdades absolutas poniendo el valor agregado en recuperar lo mejor de otros tiempos, revalorizando la crónica son sus sellos: la mirada de autor, el dominio de cierta narrativa, procurando generar placer estético a la hora de contar.

- R.M.: Ese estilo distinguió siempre a la revista El Gráfico. El Diario Olé no existe al lado de El Gráfico porque privilegia la llegada masiva a la calidad de la publicación. Se hojea y el papel generalmente se usa después para prender el fuego del asado. No hay temor a perder algo. Olé hace mucho tiempo que utiliza becarios y mano de obra barata para ahorar costos, además de no reparar en el lenguaje y en la edición. El Gráfico lo hacían maestros del periodismo. A los mayores responsables de Olé en la actualidad no les importa caer en la chabacanería. Deberían editarlo día a día algunos de los excelentes columnistas que tienen, como Walter Vargas por ejemplo. Un gran periodista y mejor persona.
Yo no me como el caramelo de que lo barriobajero es cool. La grosería es lo que es. Duele porque hay gente muy capaz en Olé, pero el poder se lo han otorgado a un ultra que envuelve la crítica en la vulgaridad y la pasión sin filtro. No hay ningún mérito en el partidismo y en el desenfreno. Eso se debería dejar para la revista oficial de un club, no para un medio masivo de comunicación. El Gráfico nunca se permitió y jamás se permitiría prácticas como las de Olé, que además, por intereses creados, mide con rasero diferente las actualidades de Boca y River. Por poner un ejemplo. El Gráfico no traiciona, ni se traiciona. Hoy también es un placer leerlo porque los periodistas que lo hacen no buscan un protagonismo personal, sino que otorgan todo el tiempo y el espacio a los entrevistados. Así, aunque las plumas no sean las de la época de oro, la revista le sigue haciendo honor a su historia.

- M.V.: No me gustaría hablar de otros medios, y más en un momento como el actual donde existen muchas susceptibilidades. Prefiero optar por decir que en la actualidad El Gráfico sigue siendo cuidadoso y puntilloso en cuanto al cuidado de las palabras, y su sintaxis; además de su rigurosidad periodística.
También vale destacar la grata aparición de la revista Don Julio. Surgió el año pasado y en sus notas se aprecia ese respeto por la palabra y su calidad en las historias. Y sin lugar a dudas, las columnas de Ezequiel Fernández Moores y Fernando Pacini en el suplemento CanchaLlena, del diario La Nación, son impecables.

martes, 25 de marzo de 2014

Revista El Gráfico, 95 años como autoridad del periodismo deportivo argentino

Tapa del primer número de El Gráfico (30-05-1914)
La revista El Gráfico lleva contando la historia del deporte argentino desde hace casi 95 años y, pese al tiempo transcurrido, desde su fundación el 30 de mayo de 1919, sigue siendo considerada como una institución cultural para los ciudadanos de este país y toda una autoridad para el periodismo deportivo suramericano.

Este semanario -desde 2002 mensual- apostó desde sus primeros números por crear un producto periodístico muy cuidado e innovador, tanto en lo literario como en su despliegue gráfico y su ágil maquetación, con una clara vocación de acercar al gran público el incipiente mundo del 'sport', que hasta entonces tenía muy poca cabida en los medios argentinos.

Fue una publicación que contribuyó enormemente a la formación y educación de generaciones y sirvió de puente entre ellas. De hecho, todavía muchos lectores siguen diciendo que aprendieron a leer con El Gráfico y que en la actualidad compran la revista por propio gusto y para que sus hijos también encuentren en ella un vehículo de enseñanza para la lectura.

A este respecto, Eduardo P. Archetti asevera que la trayectoria de esta revista, sin lugar a dudas uno de los medios de comunicación que ha ejercido una mayor influencia en la historia reciente de Argentina, está ligada a la transmisión de los aspectos morales y educativos de la práctica deportiva en general y a la forja del imaginario del fútbol argentino, un deporte que reside en los cimientos de la cultura e idiosincrasia de este país.

Desde un punto de vista puramente periodístico, El Gráfico se granjeó muy pronto el reconocimiento de los lectores por el prestigio de sus firmas y la calidad y profundidad de sus contenidos, y se convirtió en una publicación de éxito comercial, si bien tardaría un tiempo en hacerse puramente deportiva.

"De la escena al sport". Número 26 (1919)
Como se aprecia en la imagen de portada que acompaña los primeros párrafos de este artículo, en la primera tapa de esta revista se mostraba una imagen, sin titular y con solo un epígrafe que indicaba: "Los alumnos de las escuelas públicas de la Capital desfilan ante el Presidente de la República". En ese número inicial predominaban las noticias de la alta sociedad y apenas había crónicas deportivas. El eslogan de entonces rezaba: "El Gráfico, revista de sports, teatro, arte y variedades".

En sus inicios, la mayor parte de las portadas de El Gráfico tenían a una artista de la época bajo el rótulo "De la escena al sport" (VER tapa de la izquierda). Tampoco el fútbol era predominante ni mucho menos; de hecho, en las tapas el deporte rey no aparece hasta el número 5 del semanario (con escenas de un partido entre argentinos y uruguayos) y en solo dos ocasiones en las primeras 134 ediciones de la publicación.

La popularidad creciente del 'sport' en el primer cuarto de siglo en el subcontinente americano hizo que los contenidos de la revista reflejaran cada vez más esa realidad y que esta aspirase a convertirse en el principal órgano impulsor del deporte en el Cono Sur. El Gráfico no ha dejado de ser una publicación puramente deportiva desde 1925, no ha dejado de cubrir desde entonces los Juegos Olímpicos ni campeonatos del mundo, de contar las grandes gestas ni de llevar a sus tapas a los principales héroes deportivos de la colectividad en cada una de las épocas.

Con motivo de la próxima celebración del 95 aniversario de esta revista, recordamos aquí algunas de sus portadas más destacadas:






Juan Carlos Zabala, apodado 'El Ñandú criollo', logra la medalla de oro de maratón en los Juegos Olímpicos de 1932.













El boxeo ha sido, aparte del fútbol, uno de los deportes más seguidos en Argentina desde que las peleas a principios de siglo fueran clandestinas y algunos diarios las ubicasen en las página de Sucesos. Esta portada de 1938 fue para el mítico púgil estadounidense Joe Louis. También Muhammad Alí ocuparía la tapa en 1960 con motivo del 60 aniversario de la revista.













"25 años al servicio del deporte". Motivos olímpicos para la tapa conmemorativa del primer cuarto de siglo de vida de la publicación (1944).











"Antonio Báez. Justicia para un olvidado". Esta tapa, de 1962, fue la última que publicó Dante Panzeri como director de El Gráfico. Este eligió una foto no de actualidad, ni siquiera reciente; tenía quince años y mostraba la imagen de un futbolista que se había retirado del fútbol hacía una década y que, pese a haber despuntado en el Platense, River Plate y Millonarios de Bogotá, nunca había sido portada de la revista. Panzeri, sabiendo terminada su etapa en El Gráfico, decidió ponerlo en primera como un signo de reivindicación hacia una manera de ser y de entender el deporte.













Mundial de México en 1986. Diego Armando Maradona y su portentosa demostración ante los ingleses, su cabalgada y su 'mano de Dios'. Sin duda, una de las portadas más recordadas en la historia de El Gráfico, y con un titular que enganchó para siempre a una nación entera.











En el extremo opuesto se encuentra esta tapa de 1993, cuando la selección argentina de fútbol encajó una de sus más dolorosas derrotas en el partido clasificatorio para el Mundial de Estados Unidos ante Colombia por 0-5. Asprilla, Valderrama y compañía celebraban los goles mientras los aficionados locales se lamentaban de que los argentinos habían sido precisamente décadas atrás los que habían llevado el fútbol al país cafetero.










El sonado descenso de River Plate a la Nacional B (Segunda División) en 2011 generó gran revuelo social y El Gráfico salió con esta tapa, no exenta de sentido del humor, mostrando un GPS para ayudar a los aficionados de este equipo a "transitar un año lento y tortuoso".










El Gráfico es la publicación deportiva en la que los periodistas argentinos han querido siempre trabajar, ha sido y es el espejo donde muchos se siguen mirando, mantiene su autoridad y magisterio periodísticos. Llegar a publicar una nota en esta revista servía de refrendo y consagración para los profesionales que quisieron hacerse periodistas desde pequeños al leer con fruición las páginas del semanario en las que se contaban las hazañas de sus ídolos.

De la misma forma, aparecer en la revista ha sido siempre una meta para cualquier futbolista de este país. Como decía uno de sus más ilustres periodistas y directores, Dante Panzeri, "la tapa de El Gráfico pretende y pretendió ser un blasón consagratorio de los deportistas". A este respecto, el propio Alfredo di Stéfano, llegó a afirmar que "para cualquier jugador del fútbol argentino solo existen tres sueños: uno, jugar en la primera de su equipo, dos, salir en la tapa de El Gráfico y, tres, jugar en la selección nacional". 

El Gráfico es algo más que una revista deportiva, es el 'Santo Grial' del periodismo y del fútbol en Argentina.


FUENTES:

. Archivo histórico de las tapas de la revista El Gráfico
. BAUSO, Matías. Dirigentes, decencia y wines. Obra periodística de Dante Panzeri, 2013