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viernes, 28 de septiembre de 2018

Nuevo libro prestigia el lenguaje deportivo por su creatividad, poder evocador y aportaciones al idioma

Hace tiempo que el periodismo deportivo creó su propio lenguaje, atractivo, creativo y, a la vez, atrevido, hasta el punto de que la mayor parte de las investigaciones académicas que se han hecho sobre él han incidido en los aspectos normativos que ese lenguaje no respeta. Sin embargo, en los últimos años ha surgido otra corriente de trabajos que sí ponen de manifiesto el poder creativo, dinámico y evocador del discurso de los periodistas deportivos y, muy especialmente, la infinidad de aportaciones del lenguaje periodístico del deporte al desarrollo de la lengua general.

Entre esos autores que más han destacado esta faceta enriquecedora del lenguaje periodístico del deporte se encuentra Susana Guerrero Salazar, profesora titular de Lengua Española en la Universidad de Málaga, que acaba de publicar su último libro, Creatividad y juego en el discurso deportivo de la prensa: aportaciones léxico-semánticas, en la editorial Arco Libros.

En este libro, Guerrero Salazar entiende "el discurso deportivo como un subcódigo, variedad lingüística o lenguaje sectorial utilizado en un ámbito específico sociocultural y profesional". Si bien es cierto, como la propia autora matiza después, que se trata en realidad de un conjunto de lenguajes sectoriales particulares si tenemos en cuenta la heterogeneidad de géneros periodísticos y de modalidades deportivas existentes, salgan o no, más o menos, en los medios de comunicación.

Menciona a Néstor Hernández Alonso, quien considera que este lenguaje "no pretende enseñar modelos, sino fotografiar de forma emotiva el hecho deportivo"; y también a Jesús Castañón, quien pone el acento también en que se trata de un lenguaje vivo y en continua evolución, el cual "ha tenido que amoldar sus rasgos idiomáticos a la velocidad que imponen los medios digitales".

Por ello, como expone Susana Guerrero en este libro, "muchos de los errores que se le han criticado no son sino peculiaridades surgidas de una búsqueda consciente de distinguirse", por lo que, a su juicio, "no deben condenarse, sino procurar conocerlas, respetarlas y catalogarlas". Efectivamente, la desviación de la norma común es un principio básico del lenguaje deportivo.

A lo largo del trabajo, y merced al análisis de un corpus muy extenso de textos periodísticos (titulares y fragmentos de crónicas) extraídos sobre todo de ediciones impresas o digitales de diarios deportivos (en un 90%) y de las secciones de Deportes de periódicos generalistas (10%), la autora relaciona las peculiaridades estilísticas, léxicas y narrativas del discurso deportivo de la prensa con sus finalidades y funciones no solo de informar y opinar, sino también de agilizar y amenizar los mensajes, presentándolos de una manera original y atractiva con la que captar y cautivar al receptor.

Críticas mal entendidas y aportaciones a la lengua

El recorrido que propone Guerrero a través de centenares de ejemplos se detiene en primer término en aquellos aspectos del lenguaje deportivo que suelen recibir más críticas, como la tendencia a la subjetividad y al sensacionalismo, la recurrencia a clichés, el abuso de formas coloquiales y vulgares, la alternancia de registros escrito y hablado, el exceso de voces extranjeras y de términos de jerga o la proliferación de la terminología militar-belicista. Aunque se cometen excesos, se apunta en este libro que muchos de estos rasgos se emplean como recursos para buscar la intensificación del hecho deportivo, apelar la atención del lector y lograr la eficacia comunicativa.

Pero sobre todo el análisis se centra en las aportaciones enriquecedoras de este tipo de lenguaje especializado a la lengua común a través de una serie de procedimientos como la transferencia continua de palabras, significados y expresiones a otros ámbitos informativos (sobre todo la política); la recurrencia del periodismo deportivo a acomodar en su discurso palabras de campos semánticos tan dispares como la guerra, la tauromaquia, la mitología, el cine, la economía, la moda, la alimentación o las matemáticas; el empleo de figuras retóricas, muy especialmente metáforas, lo que otorga a este lenguaje más variedad, visualidad y capacidad para sorprender; la capacidad infinita para crear nuevas voces por derivación (sufijos y prefijos), composición, cruces léxicos, acortamientos o siglas; e incluso el juego de palabras permanente que renueva y modifica unidades fraseológicas institucionalizadas (dichos populares, títulos célebres, colocaciones, eslóganes publicitarios, ...).

Como apunta Guerrero, "el lenguaje deportivo se nos presenta especialmente creativo y diverso; está poblado de figuras retóricas y de recurrencias a diversos campos semánticos que enriquecen el discurso". En suma, "es necesariamente un lenguaje muy activo, dinámico, en constante cambio, influenciable desde infinidad de ámbitos, al que no le queda más remedio que encontrar múltiples formas para la expresión de una misma idea o descripción de situaciones similares".




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viernes, 24 de marzo de 2017

Sexismo lingüístico y discursivo en la prensa deportiva española

Tres de los rasgos discursivos del periodismo deportivo que hacen evidente que el tratamiento que reciben las mujeres deportistas, si es que estas aparecen, es desigual respecto a los atletas hombres son: la constante comparación a la que se ven sometidas cuando sus actuaciones se valoran en relación con el deporte masculino; la información sobre aspectos que nada tienen que ver con la información del mundo del deporte; y la abundancia de referencias constantes a la belleza y apariencia física. Así lo destaca la profesora de Filolofía de la Universidad de Málaga Susana Guerrero en su último libro, Sexismo lingüístico y discursivo en la prensa deportiva española.

Esta obra, que ha obtenido este año el XX Premio Nacional de Ensayo Leonor Guzmán y que ha sido recién publicada por UCOPress (Universidad de Córdoba), pone de manifiesto que los sesgos sexistas están muy presentes en el discurso de los medios deportivos impresos y que, por tanto, constituyen un rasgo estilístico en el tratamiento informativo que suele hacerse de las mujeres protagonistas de la actualidad deportiva a diferencia del que reciben sus homólogos masculinos.

En un muestro aleatorio de los diarios nacionales españoles, deportivos o generalistas, en un periodo que abarca catorce años (2002-2016), Guerrero analiza, desde un punto de vista cualitativo, qué aspectos del discurso deportivo, que sigue confeccionándose fundamentalmente desde la óptica masculina, son manifiestamente sexistas. Para empezar, el nombre. Si no agrega el adjetivo "femenino", entendemos que al hablar de deporte este es siempre masculino. Efectivamente, la presencia de la mujer en el deporte a los ojos de los medios sigue percibiéndose aún como algo excepcional.

Además de hacerse eco de diversos estudios que recalcan la invisibilidad de las mujeres del deporte (protagonizan en torno al 7% de las noticias deportivas impresas), la autora recoge entre sus conclusiones más destacadas las siguientes:

- Más del 90% de los titulares deportivos se redactan en género gramatical masculino (genérico o específico). La razón del uso del masculino genérico en periodismo tiene que ver con la ley lingüística de la economía. El problema se produce cuando va en contra de la claridad informativa. Su uso, por el contexto, debe dejar claro que incluye a las mujeres.

- La incorporación paulatina de las mujeres al ámbito deportivo ha propiciado la creación de términos femeninos que antes solo existían en masculino ("árbitra", "jueza de línea",...). Pese a ello, sigue habiendo fluctuación a la hora de feminizar, lo que hace que aparezcan designaciones incorrectas ("la capitán" en vez de "la capitana", "la técnico" en lugar de "la técnica" o "la médico" por "la médica").


- Se emplean términos y expresiones en masculino que no cuentan con correspondencia en femenino y dificultan que las mujeres puedan sentirse incluidas: "machada", "viril", "partido/juego de hombres",...").

- Proliferan los coloquialismos y vulgarismos (sobre todo en citas textuales que se reproducen), que hacen aflorar estereotipos de género y relacionan los varones con actitudes autoritarias y de prepotencia. Los vulgarismos en boca de las mujeres son excepcionales.

- Se fijan estereotipos a través de metáforas. En estas existe asimetría léxica en algunas designaciones deportivas según se refieran a hombres o a mujeres. Algunos vocablos que se emplean metafóricamente comparten el sema 'belleza' y ninguno posee correspondencia en masculino: "sirena", "sirenita" o "musa".

- Los personajes del imaginario colectivo, tanto reales como ficticios, que aparecen en la prensa deportiva, son masculinos. Faltan referencias femeninas concretas procedentes de la historia, la mitología, el cómic o el cine, por ejemplo.


- El erotismo está muy presente en este ámbito informativo. Los términos y expresiones en torno al acto sexual aparecen siempre desde un punto de vista masculino ("mojar", "desvirgar", "orgasmo", ...), mientras que en contexto femenino sobresalen las voces que tienen que ver con la seducción ("diva", "vedette", "lolita", "sexy",...)

- Los adjetivos referidos a deportistas tienen que ver con la competencia y la fuerza ("luchador", "guerrero", "invencible", "bestial", "colosal",...), mientras que los que califican a las deportistas están sobre todo relacionados con la belleza y el aspecto físico ("guapa", "bellísima", "bonita", "exuberante", "femenina", "joven", "rubia",...). Aparecen los adjetivos "soltera", "casada" y "virgen" (no en sus formas masculinas), lo que refuerza la construcción del estereotipo femenino más tradicional.

- Las deportistas a veces son nombradas de un modo más familiar que sus homólogos varones, o solo por su nombre (sin apellidos, cargos ni atribuciones), con diminutivo o anteponiendo el artículo femenino al nombre propio, algo muy común en el tenis ("la Kournikova").

- También se aprecia infantilización cuando a ellas se refieren como niña/s o chica/s o cuando se usan diminutivos en sustantivos ("sirenita", "chavalilla") o adjetivos ("gordita", "flaquita").

- En otras ocasiones, las deportistas aparecen nombradas como dependientes de los varones, tanto en lo familiar ("novia de", "mujer de", "hija de",...) como en lo profesional. A la hora de nombrar a un equipo, es muy común el empleo de "pupilas de" o "chicas de" + el nombre del entrenador (nunca de mujeres, aunque este es otro problema).

- El discurso androcéntrico del periodismo deportivo a menudo transmite los logros femeninos como un hecho excepcional. Así, en un titular se subraya lo extraordinario con el sintagma "una mujer" en lugar de visibilizar el nombre y apellido de la deportista.

- Las deportistas suelen presentarse a veces como meras réplicas de deportistas hombres consagrados, sin valorar condiciones o méritos ("la Beckham", "la Ronaldinha"). 


- Las noticias sobre los varones se centran, fundamentalmente, en sus logros profesionales, mientras que cuando se trata de mujeres, los aspectos extradeportivos (maternidad, aspecto físico,...) cobran más relevancia.

- La trivialización y 'rosificación' de los contenidos deportivos va en detrimento del reconocimiento de las mujeres profesionales del deporte porque arrincona sus logros y consolida estereotipos negativos, como que el deporte pone en peligro la 'feminidad'.

- Gran parte de la información que aparece en la prensa deportiva no es sobre mujeres deportistas, sino sobre aficionadas, mujeres o novias de deportistas o famosas que promocionan el deporte. Aunque a nivel cuantitativo tienen más presencia las primeras (en torno al 80%), las segundas adquieren más peso desde un punto de vista cualitativo.

Por tanto, con todo este estudio queda de manifiesto que el referente universal en el ámbito del deporte son los varones y que el discurso que construyen los medios deportivos impresos sigue recalcando que los logros alcanzados por las mujeres en este ámbito siguen teniendo un carácter extraordinario y aislado, lejos aún de ser normalizado.

lunes, 8 de junio de 2015

Susana Guerrero: "El periodismo rosa crece en el ámbito deportivo desfavoreciendo a las mujeres pues sus logros profesionales acaban arrinconados"

Susana Guerrero es profesora titular de Lengua Española en la Universidad de Málaga (UMA) y una de las voces más autorizadas del ámbito académico en España para hablar de sesgo de género en la información periodística. Autora de obras como Voces comentadas del español actual (2001) o La creatividad en el lenguaje periodístico (2007), se ha ocupado del estudio del discurso sexista en los medios de comunicación a través de numerosos artículos y aportaciones en congresos científicos y obras colectivas.

Ella dirigirá el curso 'Las mujeres en el periodismo deportivo', que organiza la UMA dentro de su ciclo formativo de verano, entre los próximos 14 y 16 de julio en el Instituto de Estudios Portuarios de la capital costasoleña. Hemos conversado con ella para reflexionar sobre la trascendencia de estas jornadas y sobre el papel que están llamados a desempeñar los periodistas en la educación en igualdad a través de sus informaciones en un ámbito de tanta repercusión social como es la comunicación deportiva.

- Usted ha advertido en reiteradas ocasiones que los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad en la imagen pública de las mujeres a través del lenguaje que utilizan. ¿Cuáles son los mecanismos idiomáticos que más contribuyen a la ocultación o a la discriminación de las mujeres? 
- El masculino genérico usado sistemáticamente en el ámbito deportivo, que es tradicionalmente un ámbito masculino, hace que sea interpretado como masculino específico (solo referido a varones) con lo que las mujeres se hacen invisibles. El masculino genérico, si no está bien contextualizado (bien por una foto, bien por un subtitular que aclare que se incluye a mujeres…), tiene el riesgo de interpretarse erróneamente. 

- Muchos señalan a la información deportiva como uno de los ámbitos periodísticos donde se emplea un discurso más sexista, tanto por la infrarrepresentación de las mujeres deportistas como por el tratamiento de los contenidos, en los que a veces se realzan más aspectos físicos que logros en competiciones. ¿Está de acuerdo? 
- Absolutamente. Es necesario que los medios de comunicación entiendan que las deportistas deben ser tratadas exclusivamente en su aspecto profesional, y no como mujeres objeto, sobre cuyo aspecto físico se puede opinar alegremente. Su vida íntima, su vestimenta, su peinado, su renuncia o no a la maternidad… son temas que terminan por engullirse los verdaderos contenidos deportivos.

- Y luego está la fijación de roles y estereotipos tradicionales. La investigadora Clara Sainz de Baranda apunta en sus trabajos cómo en los diarios deportivos las "mujeres invitadas" (modelos y novias o esposas de hombres deportistas), aparecen más y copan más espacio que las propias deportistas. 
- Sí, y esto va a seguir pasando mientras haya periódicos deportivos que en su contraportada luzcan a estos personajes o hagan ranking sobre quiénes son más guapas o más sexis. El periodismo rosa está creciendo cada vez más dentro del ámbito deportivo desfavoreciendo sobre todo a las mujeres, pues sus logros profesionales acaban por ser arrinconados.

- ¿No es un contrasentido que ocurra esto justo cuando el deporte español está creciendo más por el lado femenino? 
- El problema es que el crecimiento del deporte femenino no se corresponde con la visibilización de este en los medios. Los medios de comunicación siguen dando cobertura al deporte masculino (o mejor dicho, a algunos deportes masculinos, porque es bien sabido que otros más minoritarios apenas tienen cobertura). Parten de la base de que solo este deporte interesa y deja dinero. El problema es esto es la pescadilla que se muerde la cola: si no se informa del deporte femenino, no se le conoce, no se le da importancia, no genera dinero…


"Que los medios se refieran a las deportistas como "las chicas" es un sesgo sexista; es una manera paternal de vernos, como si siempre fuéramos pequeñas y necesitadas de la protección masculina"


- ¿No sería adecuado dejar de etiquetar las modalidades como "masculinas" o "femeninas"? Hablar de "deporte femenino" en cierto modo es catalogar esta actividad como una subcategoría. No se habla nunca de deporte masculino; solo se utiliza el adjetivo en el caso de las mujeres para hacer la distinción. 
- Claro, el problema es que vivimos en una sociedad androcéntrica que toma como referente de lo universal lo masculino, de forma que si hoy día hablamos de “deporte”, interpretamos ‘deporte masculino’. Para evitar esta asociación tenemos que decir “deporte femenino”. Esperemos que esta sea una situación transitoria, que se cambiará cuando exista la igualdad en el deporte y se elimine del imaginario colectivo la asociación entre deporte y varones.

- ¿Qué le parece que los medios se refieran habitualmente a las mujeres deportistas con frases como "las chicas", sea cual sea la modalidad, edad o categoría? 
- Me parece que es un sesgo sexista que se advierte también en otros discursos y que tiene que ver con una manera paternal de vernos, como si siempre fuéramos pequeñas y necesitadas de la protección masculina.

- ¿Podría evolucionar el periodismo deportivo hacia una mayor paridad si diversificase un poco más sus contenidos hacia una mayor variedad de modalidades, si no fuera un periodismo tan constreñido por el fútbol y todo lo que rodea a este deporte? 
- Supongo que sí, siempre y cuando esa diversificación dé cuenta de los logros de las mujeres y no se quede contando los logros de los hombres en los deportes minoritarios.

- ¿Y más firmas de mujeres periodistas en las noticias deportivas? Vemos, y no solo en España, que las fuentes y las opiniones sobre resultados de la actividad deportiva de las mujeres siguen correspondiendo mayoritariamente a hombres (entrenadores, jueces o directivos). 
- Sin duda que es bueno que haya mujeres en todos los ámbitos, aunque eso no nos garantiza al cien por cien que la información vaya a cambiar. Habría que tener la garantía de que esas mujeres han sido formadas en temas de género y saben detectar los sesgos sexistas y combatirlos.

- ¿Se le ocurre alguna otra receta para que los medios deportivos avancen en igualdad? 
- La única que conozco y que prácticamente no se da: formar en género tanto a las mujeres como a los hombres profesionales de la comunicación deportiva para que sepan transmitir sin sesgos de ningún tipo.