viernes, 24 de marzo de 2017

Sexismo lingüístico y discursivo en la prensa deportiva española

Tres de los rasgos discursivos del periodismo deportivo que hacen evidente que el tratamiento que reciben las mujeres deportistas, si es que estas aparecen, es desigual respecto a los atletas hombres son: la constante comparación a la que se ven sometidas cuando sus actuaciones se valoran en relación con el deporte masculino; la información sobre aspectos que nada tienen que ver con la información del mundo del deporte; y la abundancia de referencias constantes a la belleza y apariencia física. Así lo destaca la profesora de Filolofía de la Universidad de Málaga Susana Guerrero en su último libro, Sexismo lingüístico y discursivo en la prensa deportiva española.

Esta obra, que ha obtenido este año el XX Premio Nacional de Ensayo Leonor Guzmán y que ha sido recién publicada por UCOPress (Universidad de Córdoba), pone de manifiesto que los sesgos sexistas están muy presentes en el discurso de los medios deportivos impresos y que, por tanto, constituyen un rasgo estilístico en el tratamiento informativo que suele hacerse de las mujeres protagonistas de la actualidad deportiva a diferencia del que reciben sus homólogos masculinos.

En un muestro aleatorio de los diarios nacionales españoles, deportivos o generalistas, en un periodo que abarca catorce años (2002-2016), Guerrero analiza, desde un punto de vista cualitativo, qué aspectos del discurso deportivo, que sigue confeccionándose fundamentalmente desde la óptica masculina, son manifiestamente sexistas. Para empezar, el nombre. Si no agrega el adjetivo "femenino", entendemos que al hablar de deporte este es siempre masculino. Efectivamente, la presencia de la mujer en el deporte a los ojos de los medios sigue percibiéndose aún como algo excepcional.

Además de hacerse eco de diversos estudios que recalcan la invisibilidad de las mujeres del deporte (protagonizan en torno al 7% de las noticias deportivas impresas), la autora recoge entre sus conclusiones más destacadas las siguientes:

- Más del 90% de los titulares deportivos se redactan en género gramatical masculino (genérico o específico). La razón del uso del masculino genérico en periodismo tiene que ver con la ley lingüística de la economía. El problema se produce cuando va en contra de la claridad informativa. Su uso, por el contexto, debe dejar claro que incluye a las mujeres.

- La incorporación paulatina de las mujeres al ámbito deportivo ha propiciado la creación de términos femeninos que antes solo existían en masculino ("árbitra", "jueza de línea",...). Pese a ello, sigue habiendo fluctuación a la hora de feminizar, lo que hace que aparezcan designaciones incorrectas ("la capitán" en vez de "la capitana", "la técnico" en lugar de "la técnica" o "la médico" por "la médica").


- Se emplean términos y expresiones en masculino que no cuentan con correspondencia en femenino y dificultan que las mujeres puedan sentirse incluidas: "machada", "viril", "partido/juego de hombres",...").

- Proliferan los coloquialismos y vulgarismos (sobre todo en citas textuales que se reproducen), que hacen aflorar estereotipos de género y relacionan los varones con actitudes autoritarias y de prepotencia. Los vulgarismos en boca de las mujeres son excepcionales.

- Se fijan estereotipos a través de metáforas. En estas existe asimetría léxica en algunas designaciones deportivas según se refieran a hombres o a mujeres. Algunos vocablos que se emplean metafóricamente comparten el sema 'belleza' y ninguno posee correspondencia en masculino: "sirena", "sirenita" o "musa".

- Los personajes del imaginario colectivo, tanto reales como ficticios, que aparecen en la prensa deportiva, son masculinos. Faltan referencias femeninas concretas procedentes de la historia, la mitología, el cómic o el cine, por ejemplo.


- El erotismo está muy presente en este ámbito informativo. Los términos y expresiones en torno al acto sexual aparecen siempre desde un punto de vista masculino ("mojar", "desvirgar", "orgasmo", ...), mientras que en contexto femenino sobresalen las voces que tienen que ver con la seducción ("diva", "vedette", "lolita", "sexy",...)

- Los adjetivos referidos a deportistas tienen que ver con la competencia y la fuerza ("luchador", "guerrero", "invencible", "bestial", "colosal",...), mientras que los que califican a las deportistas están sobre todo relacionados con la belleza y el aspecto físico ("guapa", "bellísima", "bonita", "exuberante", "femenina", "joven", "rubia",...). Aparecen los adjetivos "soltera", "casada" y "virgen" (no en sus formas masculinas), lo que refuerza la construcción del estereotipo femenino más tradicional.

- Las deportistas a veces son nombradas de un modo más familiar que sus homólogos varones, o solo por su nombre (sin apellidos, cargos ni atribuciones), con diminutivo o anteponiendo el artículo femenino al nombre propio, algo muy común en el tenis ("la Kournikova").

- También se aprecia infantilización cuando a ellas se refieren como niña/s o chica/s o cuando se usan diminutivos en sustantivos ("sirenita", "chavalilla") o adjetivos ("gordita", "flaquita").

- En otras ocasiones, las deportistas aparecen nombradas como dependientes de los varones, tanto en lo familiar ("novia de", "mujer de", "hija de",...) como en lo profesional. A la hora de nombrar a un equipo, es muy común el empleo de "pupilas de" o "chicas de" + el nombre del entrenador (nunca de mujeres, aunque este es otro problema).

- El discurso androcéntrico del periodismo deportivo a menudo transmite los logros femeninos como un hecho excepcional. Así, en un titular se subraya lo extraordinario con el sintagma "una mujer" en lugar de visibilizar el nombre y apellido de la deportista.

- Las deportistas suelen presentarse a veces como meras réplicas de deportistas hombres consagrados, sin valorar condiciones o méritos ("la Beckham", "la Ronaldinha"). 


- Las noticias sobre los varones se centran, fundamentalmente, en sus logros profesionales, mientras que cuando se trata de mujeres, los aspectos extradeportivos (maternidad, aspecto físico,...) cobran más relevancia.

- La trivialización y 'rosificación' de los contenidos deportivos va en detrimento del reconocimiento de las mujeres profesionales del deporte porque arrincona sus logros y consolida estereotipos negativos, como que el deporte pone en peligro la 'feminidad'.

- Gran parte de la información que aparece en la prensa deportiva no es sobre mujeres deportistas, sino sobre aficionadas, mujeres o novias de deportistas o famosas que promocionan el deporte. Aunque a nivel cuantitativo tienen más presencia las primeras (en torno al 80%), las segundas adquieren más peso desde un punto de vista cualitativo.

Por tanto, con todo este estudio queda de manifiesto que el referente universal en el ámbito del deporte son los varones y que el discurso que construyen los medios deportivos impresos sigue recalcando que los logros alcanzados por las mujeres en este ámbito siguen teniendo un carácter extraordinario y aislado, lejos aún de ser normalizado.

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