miércoles, 24 de mayo de 2017

Incorrecciones léxicas que ya no lo son

Que una palabra no figure en el diccionario académico no equivale a pensar que no exista ni sea incorrecta, de la misma forma que no todas las voces recogidas en dicha obra por el hecho de estar ahí se deben emplear libremente, sin más. Hay que saber leer el diccionario (en él hay marcas de uso: vulgarismos, arcaísmos, coloquialismos,...), de la misma forma que hay que ser consciente de la obra académica es finita, en ella no cabe todo el español del mundo. Además, sigue un proceso que lleva tiempo para dar cabida a nuevos vocablos mientras el idioma se moldea a diario.

Igualmente, el diccionario no es un ente inmutable, sino que evoluciona porque lo hacen las palabras y expresiones que en él se incluyen. Estas tienen vida propia, hasta el punto que determinados usos y significados que en su momento fueron considerados como incorrecciones dejaron de serlo finalmente y acabaron siendo aceptados por la Real Academia de la Lengua Española.

Errores correctos es el nuevo libro del filólogo Alberto Gómez Font, quien durante 32 años, primero, en el Departamento de Español Urgente de la Agencia Efe y, después, en la Fundación del Español Urgente (Fundéu), de la que fue su coordinador general hasta el año 2012, se dedicó a cazar gazapos y estudiar el buen uso del idioma en los medios de comunicación. En esa etapa trabajó con muchos libros como obras de consulta, muy especialmente los manuales de estilo de ambos lados del Atlántico, los cuales mima y colecciona desde entonces, e incluso es autor y coautor de algunos de ellos. 

"En esos 32 años conocí cómo funciona nuestra lengua y me di cuenta de que el purismo es contraproducente y de que hay que estar abierto a los cambios, pues muchos de los errores que corregí durante años hoy ya no son tales", señaló el propio Gómez Font en una entrevista en este blog hace cinco años tras ser nombrado director del Instituto Cervantes en Rabat (Marruecos). Esta misma tesis es precisamente la que sostiene su último libro, donde analiza las correspondencias entre palabras que fueron ampliando o cambiando su significado o su ortografía al cabo de los años.

Así, en la última edición del Diccionario de la lengua española (2014) se dejó de señalar desde la Academia como incorrecto el uso transitivo del verbo cesar, hasta entonces solo intransitivo, sinónimo de "dimitir". Ahora ya equivale también a "destituir". Entre las nuevas entradas incluidas entonces apareció rechace, no como sinónimo de "rechazo", sino como palabra con un significado puramente deportivo que tiene usos registrados desde 1934. Curiosamente, muchos comentaristas deportivos siguieron diciendo "rechazo" al no advertir que "rechace" ya estaba en el diccionario. 

También en la penúltima edición, en 2001, se refrendaba un uso de la expresión futbolística tiempo de descuento considerada como incorrecta: 'período de tiempo que, por interrupción de un partido u otra competición deportiva, añade el árbitro al final reglamentario para compensar el tiempo perdido'. Es decir, "restar" pasaba a significar en este contexto lo mismo que "añadir" porque previamente al añadido era un tiempo que se había restado.

En la lista de palabras en Errores correctos, el autor recuerda, por ejemplo, que pírrico (en su sentido original 'dícese del triunfo o victoria obtenidos con más daño del vencedor que del vencido') amplió su significado a partir de la edición del diccionario académico de 2001 con una nueva acepción ('de poco valor o insuficiente en proporción al esfuerzo realizado'), que era la que más venían utilizando los periodistas deportivos a pesar de haber sido señalada como no válida en diccionarios y manuales de estilo hasta ese momento. 

Como afirma Alberto Gómez Font, "a veces hay verbos intransitivos que pasan a ser transitivos, como ocurrió con "cesar", y en otras ocasiones sucede justo lo contrario". Así, en 2001 calentar pasó a ser también intransitivo cuando significa, dicho de un deportista, 'realizar ejercicios de calentamiento'; o entrenar, que en el Diccionario panhispánico de dudas (2005), admite la construcción intransitiva que se va imponiendo en el uso actual: "entreno por la tarde" (en lugar de "me entreno por la tarde").

Hace tiempo que el "acontecimiento" se convirtió también en evento; que élite pasó a escribirse con tilde a pesar de que en francés, de donde proviene, es palabra llana; que entreno puede alternarse con "entrenamiento"; que rol se emplea como sinónimo de "papel" o "función"; o que versátil dejó de asociarse a lo negativo (decíase de la persona 'voluble o inconstante') para pasar a ser una cualidad positiva ('capaz de adaptarse con facilidad y rapidez a diversas funciones').

El dinamismo de las palabras nos exige hacer cada cierto tiempo una revisión de diccionarios y manuales de estilo; leer cuanto más mejor para conocer bien los mecanismos de la lengua española, nuestra principal herramienta de trabajo; tener una mentalidad abierta para tratar de comprender los cambios que en ella puedan producirse; y, llegado el momento, ser capaz de tomar decisiones adecuadas entre las distintas opciones que nos brinda el idioma.

Como señala la lingüista peruana Martha Hildebrandt, citada en el libro por Alberto Gómez Font: "La lingüística y la filología nos enseñan que lo correcto de hoy fue en muchos casos lo incorrecto de ayer, y viceversa. Basándonos en esa comprobada experiencia, podemos lícitamente suponer que lo incorrecto de hoy llegue a ser lo correcto de mañana: la lengua está en continuo fluir y las formas lingüísticas ascienden o descienden socialmente".

martes, 16 de mayo de 2017

Cómo Twitter cambió para siempre la rutina profesional del periodista deportivo

Las redes sociales, muy especialmente Twitter, han cambiado definitivamente el periodismo y las rutinas diarias que el profesional seguía para obtener la información. El nuevo escenario digital y social obliga a los perioditas a replantear su relación con las más fuentes más habituales, porque estas, clubes y deportistas, cuentan ya con sus propias plataformas de comunicación, cada vez más fortalecidas, y por tanto no necesitan al periodista para colocar el mensaje. Ya no hay intermediación.

Así lo destaca en una de sus principales conclusiones la tesis doctoral El uso e influencia de las redes sociales en el periodismo deportivo. Evolución y prospectiva. El caso de Twitter en el deporte profesional en la Comunitat Valenciana, trabajo desarrollado por Pau Fuster, periodista que ha pasado por las redacciones de Deportes de Levante y Superdeporte y que actualmente dirige el área de contenidos de Quality Marketing Contents. Agencia de Marketing Digital y Generación de Contenidos. 


Este relevante trabajo académico, dirigido por la profesora Elvira García de Torres y defendido hace unos días en la Univesidad CEU-Cardenal Herrera en Valencia, se suma así al creciente listado de tesis doctorales sobre periodismo deportivo leídas en universidades españolas en los últimos años. Se pone de manifiesto, una vez más, que la información deportiva constituye un área de estudio a la que el mundo académico mira con una atención mayor a cómo lo hacía antaño al comportarse como un terreno de especialización en continuo movimiento y que sobresale por su carácter innovador y vanguardista.

En su investigación, Pau Fuster analiza las cuentas de Twitter de los cinco clubes deportivos profesionales de la élite de la Comunitat Valenciana, tanto de entidades (Valencia CF, Levante UD, Elche CF, Villarreal CF y Valencia Basket) como de sus deportistas, así como las de los 40 periodistas deportivos con más seguidores en esta red social. La muestra de análisis la componen 5.841 tuits. Su trabajo se completa además con entrevistas en profundidad a periodistas especializados y responsables de los departamentos de Comunicación de los clubes con el fin de evaluar el impacto de Twitter en la producción, distribución y consumo de la información deportiva en la actualidad.

La tesis arroja unas conclusiones muy interesantes y definitorias del estado del panorama mediático deportivo como los siguientes:

1) Los clubes informan generalmente a la vez y por el mismo canal al periodista y a su seguidor en las redes sociales, situándolos como parte del mismo público, en un único plano. Los profesionales del periodismo deportivo perciben a los canales de comunicación oficiales de los clubes como competencia al ver menoscabada su función de intermediación. Sin embargo, el papel de los medios es ir más allá de esa información interesada. Aquí se abre una oportunidad para la supervivencia de los medios: interpretación, investigación y diferenciación respecto a la agenda marcada por las fuentes.

2) Los clubes utilizan los medios sociales indistintamente como herramientas de marketing y comunicación corporativa. Pese a que desarrollan campañas comerciales y acciones con patrocinadores, el principal uso que hacen de las redes sociales es informar sobre la actividad de los equipos y sobre la actualidad de la institución. Para los clubes, que en todos los casos cuentan con departamentos diferenciados de Marketing y Comunicación, la web sigue siendo la referenica digital, si bien las redes sociales están adquiriendo mayor importancia sobre todo a la hora de mejorar la comunicación directa y la interacción cob el aficionado.

3) Las redes sociales constituyen ya una fuente de ingresos por marketing, ya que los clubes firman acuerdos de patrocinio exclusivos para los medios sociales. Para estas entidades deportivas usar las redes sociales de esta forma supone una ventaja económica al ahorrar inversiones sustanciales en campañas en medios convencionales. Twitter tiene una clara ventaja como canal de marketing para campañas patrocinadas y canal de difusión, pero el público más joven está en Instagram.

4) El uso de las redes sociales por los periodistas ha favorecido la irrupción de portales digitales especializados en deporte que utilizan la información publicada por los periodistas para producir contenidos sin contrastarlos. Por ello, al extenderse esta práctica aumenta el riesgo de propagar rumores y noticias falsas por la red. Algunos de esos nuevos 'medios' no cumplen con parámetros profesionales de tratamiento y verificación de la información, ni siquiera con los de la ética más básica (citar y atribuir correctamente la información) y fundamentan su razón de ser en la busca de clics y tráfico en detrimento de la calidad.

5) Para los directores de Comunicación de los clubes la red social con más futuro en el ámbito deportivo es Instagram. Las ventajas de esta red son la posibilidad de transmitir mensajes claros a través del poder de atracción de la imagen, aunque esto no significa que vaya a reemplazar a Facebook o Twitter, las dos más utilizadas actualmente por los clubes. Hay un uso especializado de cada red social. Twitter se emplea prioritariamente para retransmisiones deportivas y escucha activa de los usuarios si bien Facebook es preferido como canal para la interacción por el mayor respeto que se observa en los mensajes y la identificación del usuario (el anonimato y el tono visceral en ocasiones en Twitter hace que no sea tan fiable como fuente de feedback).



6) Los periodistas deportivos ya no se limitan a informar en los canales tradicionales, sino que se han visto obligados a formarse para ejercer su actividad en redes sociales. En Twitter suelen informar sobre noticias o declaraciones de los protagonistas. Se detecta también un uso creciente de los medios sociales para publicar opiniones, una tendencia más marcada que en medios convencionales. Tras los contenidos conversacionales (VER gráfico superior), se sitúan los tuits informativos, seguidos de la opinión y la promoción de contenidos en los medios para los que trabajan.

7) La dimensión económica del club incide, en mayor o menor medida, a la hora de interactuar con los seguidores en las redes sociales, de forma que los departamentos de comunicación pueden dar respuesta al volumen de fans en función de los recursos humanos que tengan y conciben así los medios sociales como un servicio de atención al cliente. Sin embargo, cuando la magnitud de la entidad deportiva es muy grande, la comunicación no permite aprovechar las opciones de la red y se suele optar por un modelo más unidireccional, propio de los medios tradicionales.

8) Los periodistas opinan en las redes sociales aunque su perfil en el medio de comunicación sea de redactor. Cuando los periodistas hacen comentarios aseguran hacerlo con libertad, pero sin apartarse de la línea editorial de su medio. No se aprecia en el periodismo deportivo que haya una normalización clara de los medios en cuanto a la gestión y uso de las redes por parte de los profesionales.

9) Los periodistas han hecho de las redes sociales una herramienta cada vez más útil para buscar información, aunque todavía Google sigue siendo la más usada para ello. La mayor inmediatez de Twitter respecto a las publicaciones de agencia de noticias es considerado por los periodistas un buen punto de partida para obtener una información (las fuentes tradicionales son consideradas como las más fiables). Por otra parte, Twitter se ha convertido en un canal de comunicación ideal para los llamados deportistas "minoritarios", ya que aquí logran mayor visibilidad y alcance social que en los medios convencionales.

10) El periodista se crea una imagen de marca con las publicaciones que realiza en las redes sociales. Adquirir notoriedad en Twitter no es asociado solo por los periodistas con tener un número elevado de seguidores, al haber fórmulas que permiten incrementarlos artificialmente a base de dinero y coexistir muchos perfiles falsos e inactivos, sino con la credibilidad y la seriedad de sus publicaciones a lo largo del tiempo.

11) Los periodistas atribuyen a Twitter una mayor relevancia que a otras redes sociales ("es la más dinámica, fresca y rápida"), aunque, como es sabido, no es la red social que más tráfico genera a las ediciones digitales de los medios. Además, es la que da mayor notoriedad a la marca periodística y donde las publicaciones del profesional suelen tener más "un efecto llamada" (dar visibilidad, conocer mejor a la audiencia) que un mero "efecto clic".

La influencia cada vez más evidente de Twitter y el resto de redes sociales en el trabajo de los periodistas hace pensar en la necesidad imperiosa de replantear rutinas y tareas profesionales en lugar de seguir lamentando que se perdió la exclusividad de la intermediación. Es el momento, la oportunidad, para reorientar contenidos, diversificar temáticas y enfoques, y ampliar el mapa de fuentes en la agenda cotidiana de forma que la dependencia informativa que padecen muchos medios respecto a los clubes no sea tal y, por tanto, la percepción y la opinión que tienen muchos periodistas deportivos de que los gabinetes de comunicación son "competencia directa" desaparezca. El periodista debe salir a buscar historias, tomar la iniciativa y diferenciarse.




jueves, 11 de mayo de 2017

Carlos Toro: "Estamos creando unas generaciones equivocadas respecto a lo que es el periodismo"

Carlos Toro -dcha.-, en la Universidad Pontificia de Salamanca.
Para el periodista y escritor Carlos Toro en España hay dos periodismos deportivos: el del fútbol y el que versa sobre el resto de deportes. "El fútbol es un fenómeno que se retroalimenta, la gente quiere fútbol y le damos fútbol hasta extremos aberrantes. Eso es educar mal al aficionado, a la sociedad y al futuro periodista deportivo. El fútbol es un elemento disociador del resto de deportes desde el punto de vista informativo y económico. Porque el fútbol les roba el aire a los demás deportes con nuestro consentimiento y nuestra aportación", así lo manifestó el pasado día 2 de mayo en la Universidad Pontificia de Salamanca durante la presentación del libro Periodismo Deportivo de Manual.

Periodista deportivo desde hace más de treinta años, Toro ha cubierto Juegos Olímpicos y Mundiales de fútbol, entre otras muchas grandes competiciones. Apasionado y experto conocedor de la historia del atletismo dentro y fuera de España, es fiel a su cita de los lunes en la columna que escribe, en papel, en el diario El Mundo. Conversamos con él para compartir sus reflexiones sobre el estado del periodismo deportivo actual y los cambios producidos en la profesión en los últimos años, así como el futuro de los distintos soportes informativos.

- Usted ha sido y es muy crítico con los programas deportivos que se hacen en televisión. ¿Por qué?
- La televisión ha tenido una fusión de géneros, hasta tal punto que por ejemplo, los partidos de fútbol aquí se cuentan como si fuera la radio, lo cuentan segundo por segundo, pero no debería ser así, ya lo estás viendo. ¿Por qué? Por un sentido del espectáculo. Si el narrador se limita a decir "Iniesta, Piqué,...", puede parecer soso; pero se hace radio en televisión, los géneros se confunden, se pervierten por un sentido nocivo del espectáculo. El espectáculo debe continuar sin espacios muertos, hay que estar hablando siempre. Esto en la radio es normal porque no estás viendo el partido, pero en televisión acaba siendo radio con imágenes.

- Eso se aprecia incluso en el papel de los comentaristas. La narración en televisión, como en la radio, también es coral.
- Sí, claro. Primero era un solo narrador, luego es un narrador y un experto (exjugador u otro periodista), a continuación está el narrador, tres expertos y dos periodistas a pie de campo contando si se levanta el entrenador, si se está quitando la camiseta un futbolista,... todo eso en aras de un sentido a mi juicio equivocado del espectáculo. Todo eso lo que genera es confusión, ruido, un montón de opiniones. Bastaría con dos, incluso a pie de campo debería intervenir solo una persona cuando acaba el partido si hay que entrevistar a alguien, pero contar que el jugador se está quitando el chándal, que el entrenador gesticula en la banda,... y luego todo eso hace que, como está todo el mundo mirando, entrenador y jugadores se tapan continuamente la boca. En las retransmisiones se va al máximo detalle pero nos quitan los auténticos detalles. Es muy contradictorio. No lo entiendo y no me gusta que sea así.

- Usted señala que hay dos tipos de periodismo, el de fútbol y el resto.
- Absolutamente. Son mundos, no diría opuestos porque ambos son deporte, pero totalmente distintos en los planteamientos o en el tratamiento, aparte de que en cantidad el fútbol ocupa el triple o el cuádruple que todo los demás deportes juntos y, además, el fútbol genera sus propias noticias pase lo que pase, o aunque no pase nada, porque en fútbol cuando no pasa nada es que está pasando algo; mientras, los demás deportes están sujetos a que ocurra algo; si no hay un campeón, no hay tratamiento de ese deporte. El fútbol no necesita de la victoria o de la aparición de un jugador, le viene bien, pero si no aparece ninguna figura nueva, si no hay victoria, no importa porque seguirá teniendo una preponderancia enorme en la información deportiva.

- ¿Hay más noticias verdaderas entonces en otras secciones que en la de fútbol?
- Claro. Esto pasa sobre todo en España. Hay una diferencia cuantitativa y cualitativa enorme, primero porque se informa mucho más de fútbol que del resto de deportes y cualitativa porque tanta información acaba degenerando en cosas mal escritas, en que cualquier advenedizo tenga que hablar o escribir para rellenar espacio, el fútbol hay plumas ilustres pero acaba empobreciendo la prensa deportiva en general porque tiene que generar tanta información, a menudo irrelevante y superflua, que acaba envileciendo la profesión y causando desprestigio que el periodista deportivo tiene socialmente; aunque se le siga mucho, carece del prestigio de otras áreas informativas como la política o la económica, y no debería ser así.

- Quizá porque se confunde lo que es periodístico con lo que no lo es.
- En el fútbol todo parece periodístico, en los demás deportes no; pero solo es periodístico lo interesante, lo nuclear, lo de verdad; en el fútbol es interesante lo de verdad y todo lo demás, el núcleo y la hojarasca; la anécdota alcanza a veces el mismo valor periodístico y espacio en los medios que lo auténticamente importante.

- Decía Ramón Besa hace algunos meses en este blog que la futbolización el periodismo deportivo no tendría nada de negativo si de verdad hablase sobre fútbol como deporte.
- Sí. El fútbol ha llevado a uno de los fenómenos más nocivos y rechazables de la prensa deportiva, el periodista de bufanda, de camiseta, que no solamente ya se oculta vergonzantemente como desprestigio propio el mostrar los colores, sino que hace gala de ellos y lo lleva al paroxismo. En los demás deportes no ocurre eso. Solo el fútbol adquiere si no prestigio sí fama el periodista que hace profesión de fe de sus colores. Esto suele llevar en ocasiones a afirmaciones delirantes y a un sectarismo y una falta de objetividad que están reñidos con la esencia misma de la profesión.

- ¿Acaso esto no es una estrategia de los medios el aprovechar la popularidad de estos periodistas de bufanda dándoles visibilidad para atraer la atención del público a sus contenidos?
- Claro. Si los responsables de las empresas periodísticas dijeran "este no es el camino", no pasaría nada; ese camino se quedaría cerrado, pero la propia empresa y el director, como enlace entre la empresa y el lector, alienta este tipo de comportamientos.

- Al respecto de esta deriva de los contenidos deportivos, el debate ha de situarse también en la trivialización, en una fórmula en la que se llega a hablar a veces incluso más de la vida privada de los deportistas que de la propia competición.
- En un momento dado, una vida privada puede tener interés humano. Por ejemplo, un jugador que llega a la cima viniendo de una familia humilde con dificultades en la infancia y que por medio de su sacrificio, voluntad y también suerte ha llegado adonde ha llegado. Eso tiene interés humano, pero,  claro, si pasas una fronteras, se llega al chismorreo, a la ausencia de interés realmente humano de ese personaje. De siempre en cualquier tipo de información periodística, el elemento humano más allá de lo profesional es muy importante y esto ayuda a conocer al personaje y a valorarlo. Pero en el futbol ese interés humano se ha llevado a la trivialización absoluta, a la ausencia total de interés. ¿Quién puede encontrar interés en ese tipo de contenidos? Quizá gente menos preparada, de poca cultura, o bien gente, sobre todo joven, que está acostumbrada a consumir esa información y a pensar que eso es también información, porque le estamos educando mal y creen que esa es la información y eso no es así. Estamos creando unas generaciones equivocadas respecto a lo que es el periodismo, el deportivo y el otro.

"El fútbol ha llevado a uno de los fenómenos más nocivos y rechazables de la prensa deportiva, el periodista de bufanda, de camiseta, que no solamente ya se oculta vergonzantemente como desprestigio propio el mostrar los colores, sino que hace gala de ellos y lo lleva al paroxismo"

- A partir de esa trivialización, se dan cabida a contenidos de corte sexista, con un enfoque eminentemente masculino.
- Además, de un sensacionalismo repugnante. ¿Dónde está la frontera? ¿Qué es lo que pide la gente? ¿La cuenta de resultados qué derechos tiene para hollar terrenos que no deben ser pisados por el periodismo? Es muy difícil, y seguramente es imposible según los momentos, las personas, el ambiente. Del  mismo modo que es casi imposible deslindar opinión de información, y que la objetividad es casi imposible, separar los contenidos realmente interesantes y no cruzar ciertas fronteras no autorizadas es muy díficil, una lucha permanente y seguramente perdida, pero no por perdida debemos rendirnos. Hay que seguir buscando siempre no ya la perfección, que es imposible, sino la menor imperfección posible. Eso es un sueño, casi una utopía, pero seguimos peleando por ello.

- Además, la velocidad de los acontecimientos en el periodismo actual lleva a cometer aún más imperfecciones. Y eso quizá permite arrojar alguna reflexión sobre los formatos en papel respecto a lo que se ve en la web.
- El papel es el refugio del sosiego, la tranquilidad y, en el fondo, de la calidad. Si puedes reflexionar para escribir una crónica o hacer un perfil de un personaje, en la web no es posible, no puedes detenerte a tener el placer inmenso para alguien que escribe para pensar sobre cuál es el adjetivo exacto, el verbo más adecuado, el matiz perfecto, la metáfora o el juego de palabras. Eso en la prensa escrita sí es posible, puedes permitirte el lujo inmenso y cada vez más escaso y más apreciado de pensarte la información. En la web no. La actualidad es la actualidad, eso tiene su valor, pero también tiene su valor lo otro.

- Precisamente el futuro del papel apunta a ese valor, debe apostar por eso ...
- Claro, un futuro de refugio, minoritario pero no tan minoritario porque habrá todavía mucha gente que prefiera el papel. Por tanto, habría que fomentar por un lado la inmediatez de las redes, que ya se fomentan solas por otra parte, y por otro, la calma, el análisis reposado del papel. Pueden ser perfectamente compatibles y nos apuntamos a ambos vehículos con mucho gusto.

- Sin embargo, desde la dirección de muchos medios se tiende a apostar solo por lo digital y parece renunciarse en cierto modo al soporte impreso.
- Renuncian a sus propias convicciones. Lo actual manda, las empresas mandan, pero pese a ello aún el prestigio está en el papel, incluso el negocio sigue estando en el papel, pero no hay vuelta atrás. Gran parte de los problemas de las empresas periodísticas es que lo digital no produce beneficios porque, además, hay que luchar contra la cultura extendida, generalizada, de que la red es gratis. Puede ser más o menos barato, pero nada es gratis. Hay que luchar contra ese acendrado sentimiento, esa creencia, ese mantra, de que la red va por el aire y no se pueden poner puertas al campo. ¿Cómo que no? Claro que se puede, porque, entre otras razones, si no lo hacemos, todo empeorará, todo se empobrecerá y acabaremos con la gallina de los huevos de oro.