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miércoles, 25 de mayo de 2016

Sebastián Fest: "Suponer que la sección de Deportes es para divertirse mientras que lo serio está del otro lado es un tremendo error"

Fest (izda.) entrevista a Federer. Foto: fuebuena.com.ar
Es argentino, aunque se considera medio madrileño. Sebastián Fest es el prosecretario de Redacción del diario La Nación, donde llegó hace catorce meses tras una larga etapa de veinte años en el Servicio Internacional en Español de la agencia alemana Deutsche Presse Agentur (DPA). Allí fue desde 2000 jefe de Deportes y cubrió todos los Mundiales de fútbol y Juegos Olímpicos desde el año 1996. 

Gran especialista en tenis, es el autor de libros como Enredados (2009),  donde narra las desventuras del equipo argentino de la Copa Davis, o Sin red. La historia tras el duelo que cambió el tenis (2015), sobre la rivalidad entre Rafa Nadal y Roger Federer. También en 2013 escribió sobre Messi la obra titulada Ni rey ni d10s.

Dentro de la serie de entrevistas a periodistas olímpicos que estamos publicando en este blog con vistas a Río 2016, nos hemos puesto en contacto con él para conocer algo más de su trayectoria profesional, de su visión sobre la especialización periodística en Deportes, así como de la cobertura de los Juegos preparan en La Nación.

- ¿Hace poco hizo un año desde su llegada a La Nación como prosecretario de Redacción? ¿Qué balance puede hacer de esta nueva etapa y qué ha significado regresar a su país tras casi veinte años viviendo en España?
- Sí, ya pasaron catorce meses desde que volví y la verdad es que 2015 fue un año muy especial para regresar a mi país; el cambio político, hubo varias elecciones en el año,... me interesaba vivir eso desde dentro de un gran diario como es La Nación. Y también fue importante porque después de dieciocho años viviendo en España ahora en mi país en vez de mirarla desde dentro lo hago desde fuera, la sigo leyendo y viendo porque me sigue importando mucho. En estos catorce meses tuve la suerte de volver a España en dos ocasiones. Hacerlo es siempre es algo bastante emocionante para mí.

- ¿En qué medida cambia trabajar como periodista para una gran agencia internacional como DPA, donde usted trabajó veinte años, respecto a hacerlo para un diario como La Nación? ¿Constriñe más la libertad estilística del cronista?
- En las agencias de noticias, sobre todo en las internacionales, se trabaja con una técnica que hay que respetar porque es la manera de ser más eficientes a la hora de llegar a una audiencia mayor. En un diario, que es por definición nacional o tiene un foco local muy fuerte, hay determinadas cuestiones que no es preciso aclarar, como sí se hace en las agencias, dado que se consideran sabidas por el lector y, por tanto, hay más posibilidad de juegos estilísticos, de guiños y de juegos con el lenguaje con nombres y situaciones que una agencia de noticias no da.

- Usted una vez señaló que no cree que exista el periodismo deportivo, sino que "el periodismo es uno solo", donde se han de utilizar las mismas herramientas y técnicas independientemente de la temática. ¿Es esta idea la que trata de infundir en La Nación?
- Eso de que "no existe el periodismo deportivo" es algo que repito siempre que tengo la suerte de darle una charla a estudiantes de Periodismo o a gente que esté haciendo algún curso relacionado con esta materia tras haberse licenciado en la carrera. Creo que el periodismo es uno y que las técnicas son siempre las mismas, haga uno Economía, Política, Cultura o Deportes. Está demostrado que a los periodistas especializados en Deportes les resulta incluso más fácil encarar temas de Política o de Sociedad cuando una situación inesperada los pone en la obligación de hacerlo, porque tienen la costumbre de escribir con mucho color, con mucho dato, con mucho seguimiento de lo que está sucediendo en el mismo momento y con velocidad. Vemos que termina un partido de fútbol, por ejemplo, y hay que tener todo bastante resuelto. En general, en otras disciplinas ese deadline es más amplio. Por lo tanto, sí, creo que el periodismo es uno solo y eso nos hace bien a todos y les hace bien a los periodistas.


"Es mucho más fácil pasar del Deporte a la Política, a la Economía o a otras temáticas que al revés. El que cubre Deportes está acostumbrado a dominar muchos temas, muchos estímulos al mismo tiempo, y lo hace con bastante más tranquilidad cuando hace el camino inverso"

- No obstante,  al periodismo deportivo se le sigue considerando dentro y fuera de la profesión como una especialización de segundo nivel.
- Sí. Converso mucho con mis editores e intento compartir esa idea de que no tengamos entre comillas 'complejo de gueto' por hacer periodismo especializado en Deportes, que no somos periodistas deportivos, sino que somos periodistas. Creo que esto es bueno para la sección porque en algunos diarios -uno lo ha visto- se tiende a suponer que Deportes es para divertirse mientras que lo serio está del otro lado y eso es un tremendo error.

- ¿Y qué puede hacerse incluso desde dentro del periodismo deportivo para cambiar esa visión que se tiene de él? La receta puede ser elevar la calidad de los contenidos.
- Bueno, como decía antes, no creo que el periodismo de Deportes sea una especialización de segundo nivel, pero sí es cierto que muchos lo ven con esa especie de superioridad de que lo serio y el periodismo complejo y profundo están en Política, en Economía o Cultura y no en Deportes, porque es la escuela secundaria. Bueno, no es así, porque si partimos de la base de qué le importa a la gente, está clarísimo que el deporte interesa muchísimo, es de las secciones que más tráfico genera y en términos de audiencia, que hoy podemos medir de forma muy diferente al papel. Entonces esto nunca puede ser un asunto de segundo nivel sino de primer nivel.
Obviamente, está en nuestras manos, en los periodistas especializados en Deportes, ver cómo nos paramos frente a ese fenómeno, si somos periodistas con todas las de la ley y preguntamos, escribimos y analizamos con independencia, con distancia, con la certeza y la convicción de que lo que importa es el lector y no el protagonista, ahí nos va a ir bien; si empezamos a hacer componendas, que también se hacen en otras secciones, por supuesto, y escribimos con temor, nos contamos entre nosotros lo que está pasando pero no se lo contamos al lector, tratamos a los personajes del deporte con familiaridad, cercanía, permanentemente con apodos, nombres de pila, hasta confundirnos con ellos y, en definitiva, nos convertimos en lo que muchas en veces es la televisión más que la prensa escrita, ahí vamos a tener un problema y quizá seamos no una especialización de segundo sino de tercer nivel.

- ¿Está el periodismo deportivo excesivamente centrado en un solo deporte como el fútbol?
- El fútbol es innegablemente el deporte más popular del mundo y eso es algo que hay que tener en cuenta; si importa tanto a tanta gente, no podemos ignorarlo. El fútbol es también un gran negocio y el periodismo está cada vez más permeable al negocio, por lo que es inevitable que el fútbol ocupe un lugar preponderante, a veces excesivamente preponderante, en la cobertura.
De acuerdo con mi experiencia en DPA, tengo la certeza de que hay mucha gente a la que no le gusta el fútbol y sí otros temas, como también hay muchos a los que les gusta tanto el fútbol como otros deportes. Y nuestra función es contentar a todos y contar historias maravillosas, fantásticas o duras que suceden también en modalidades que no son fútbol. En La Nación tenemos la satisfacción de darle siempre un espacio importante y de dedicarle la tapa del suplemento a temas polideportivos o de política deportiva y no a partidos de fútbol. Es una línea que tenemos y que, sin duda, mantendremos.

- ¿Cómo se prepara un medio como La Nación para la cobertura de los próximos Juegos Olímpicos?
- En Río 2016 tendremos ocho periodistas escribiendo, fotografiando, haciendo videos y demás; eso es una cantidad muy importante para un diario, es la mayor cantidad de enviados especiales que haya tenido nunca La Nación en unos Juegos Olímpicos. Por tanto, nos estamos preparando muy bien para esta cobertura. Además, es una ventaja trabajar en un diario como este, que cuenta con una redacción y unos medios inviables en redacciones muchos lugares del mundo; es una redacción de primerísima línea en cuanto a instalaciones, medios y personal y a calidad de los que ahí trabajan. Así, preparar unos Juegos Olímpicos o la Copa América, o cuando nos toque preparar un Mundial, es un placer.

- Cuando se trata de un evento extraordinario como son los JJ.OO., lo habitual es que los medios no se basten solo con periodistas deportivos, sino que además tengan que recurrir a profesionales de otras secciones para poder cubrir tantas competiciones en tantas sedes distintas. ¿Cualquiera puede cubrir un gran evento deportivo? ¿Qué cualidades se precisa para ello?
- Cualquiera no puede cubrir un gran evento deportivo. Como decía antes, es mucho más fácil pasar del Deporte a la Política, a la Economía o a otras temáticas que al revés. Cuando alguien de Política o Economía de repente se encuentra haciendo Deportes se asusta ante la cantidad de asuntos que tiene que tener en cuenta y volcar en el texto. El que cubre Deportes está acostumbrado a dominar muchos temas, muchos estímulos al mismo tiempo, y lo hace con bastante más tranquilidad cuando hace el camino inverso.
En la cobertura de unos Juegos Olímpicos o de cualquier otro gran evento hay que estar muy atento a lo que el acontecimiento genera en cuanto a vibración, a pequeños detalles que son imperceptibles y sobre todo a esas claves que la televisión no muestra. La televisión muestra muchísimo más que antes pero al enfocarse en algo concreto deja de contar cosas y, además, por cuestiones de negocio hay cosas que a veces directamente decide no enfocar. Ahí tenemos que estar los diarios también.

- Se lo preguntaba porque la cobertura de grandes acontecimientos, sobre todo polideportivos, requiere de periodistas con un alto grado de conocimientos técnicos sobre las diferentes disciplinas olímpicas, de las que, además, habitualmente no se informa. Usted, especialista en tenis, sabe a qué me refiero.
-  Es algo complejo en los Juegos porque vamos a tener 28 deportes en este caso. Mi colega y amigo Víctor Pochat, que trabaja como director de pantalla en ESPN y es un gran experto olímpico, está por sacar un libro explicando los 28 deportes olímpicos, algo que a todos nos va a venir fantástico durante los Juegos.

- En su caso, que ha cubierto todos los Juegos desde 1996, ¿qué significa como periodista informar de una cita olímpica? ¿Qué tiene de diferente y especial respecto a cualquier otro gran evento deportivo?
- Es cierto. Cubrí todos los Juegos desde Atlanta. Para mí, en términos de cobertura periodística especializada en Deportes, es lo máximo. Son semanas que disfruto muchísimo porque hay historias por todos lados; uno tiene los deportes más conocidos del mundo y también los más extraños como el pentatlón moderno, ahí están todos y todos los países del mundo. Esto no se da en un Mundial de fútbol, que es una gran situación, fantástica, pero con una vibración y un contenido completamente diferentes. Estar en los Juegos Olímpicos es vivir durante unas semanas con la sensación de que uno tiene el planeta en sus manos, el planeta real y el planeta deportivo, y que puede ver eso de primera mano y contárselo a una cantidad de gente inmensa que está interesada y en muchos caso descubre por primera vez deportes o situaciones que desconocía.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Ricardo Zúñiga: "El Manual de Estilo de AP contará con un capítulo dedicado a los deportes olímpicos antes de Río 2016"

Ricardo Zúñiga. Foto de su perfil en Twitter.
Ricardo Zúñiga es desde 2005 el editor de Deportes de Associated Press para América Latina. En la agencia estadounidense desde 1998, este puertorriqueño originario de San Juan, antes en la mesa regional de Ciudad México y desde el año pasado en la sede mundial en Nueva York, es el responsable no solo de coordinar toda la información deportiva en el mundo para el servicio en español de AP, sino también de realizar labores de enlace con el servicio en inglés. 

A su cargo cuenta con un equipo que la agencia distribuye para su servicio de Deportes entre sus sedes principales de México DF y Nueva York, en total tres editores a tiempo completo y otros cuatro editores y traductores que comparten con el servicio general de noticias, además de reporteros en Argentina, Brasil, Colombia, México, Estados Unidos y República Dominicana, y una red de colaboradores en todos los países del continente.

Con gran experiencia en la cobertura de grandes acontecimientos internacionales, entre ellos dos Mundiales de fútbol y tres Juegos Olímpicos, Zúñiga también se encarga de velar por el cumplimiento del Manual de Estilo que el servicio en español de AP lanzó en línea a finales de 2012 bajo la supervisión del maestro Jorge Covarrubias, con el fin de uniformar los criterios de escritura y uso de los términos en la cobertura de competiciones de los diferentes deportes. 

Hemos conversado con él para conocer cómo ha ido evolucionando esta obra en los últimos tres años, cuáles son los criterios que establecen en la agencia para emplear una palabra y no otra dirigiéndose a una comunidad tan amplia y heterogénea como la de habla española, y en qué medida la celebración de los próximos Juegos Olímpicos en Río supondrá una nueva revisión del glosario terminológico de Deportes de dicho manual de estilo.

 - Hace tres años AP lanzó su Manual de Estilo en español. ¿Cuáles han sido los resultados obtenidos en su aplicación al día a día periodístico?
- El Manual es un trabajo en constante evolución. Hemos ido añadiendo términos a medida que surgen dudas y consultas, tanto internas como externas. Además, debemos ir adaptándolo a la evolución propia de la lengua, sobre todo con términos relacionados con tecnología. Los resultados han sido positivos, es una herramienta muy útil en el seno de nuestra redacción, que ayudó a uniformar criterios y conceptos. Tomando en cuenta que nuestra redacción está en dos países, que tenemos editores de varias nacionalidades, con distintos perfiles culturales, es importante que contemos con una herramienta que nos sirva de guía. Y esperamos que así sirva también para nuestros clientes.

- En el reciente webinar sobre terminología deportiva organizado por su agencia, el director del servicio en español de AP, Alejandro Manrique, afirmó que hacer un lenguaje común en español sin caer en regionalismos ni localismos "es una tarea quijotesca". ¿Acaso es posible conformar un español internacional?

- Me parece que es prácticamente imposible tener un español completamente universal, aunque podemos aspirar a acercarnos, y es lo que hacemos en la agencia. La naturaleza fluida del lenguaje, de sus orígenes y evolución constante, lo convierte en una tarea "quijotesca", como mencionó Alejandro. Sin embargo, contar con una lengua, si no universal, al menos universalmente comprensible es más importante que nunca en esta era digital, en la que las fronteras geográficas pasan a un segundo plano. Para nosotros es esencial que nuestras historias puedan ser leídas, entendidas y no malinterpretadas por lectores desde la Patagonia hasta una comunidad hispana en Wyoming. 

- De todas formas, para dotar a un corpus léxico como el de AP de universalidad también es necesario recoger las diferentes definiciones cuando estas varían de un país a otro, con el fin de no acabar siendo excluyente. ¿No le parece?
 
- De acuerdo, aunque el propósito esencial del Manual, más que simplemente recoger las definiciones, es fijar los términos preferidos por la agencia (y que sirvan de guía en otras redacciones), y en ese sentido aspiramos a que el criterio para seleccionarlos sea el de la universalidad. No sacamos nada con recoger una serie de definiciones si no adoptamos una postura. Quizás pueda parecer una selección arbitraria, pero no lo es: consultamos el uso más aceptado en los países de la región, las fuentes más respetadas (RAE, medios de los países, académicos) y, por supuesto, nuestro más importante recurso, que son nuestros propios editores y su enorme experiencia.

"Para nosotros es esencial que nuestras historias puedan ser leídas, entendidas y no malinterpretadas por lectores desde la Patagonia hasta una comunidad hispana en Wyoming"



- El Manual de Estilo de AP en español es en este sentido el experimento más avanzado que se ha hecho en Latinoamérica hasta la fecha. Teniendo en cuenta que todo libro de estilo ha de ser dinámico e inacabado, ¿cómo se construye a diario el texto? ¿De dónde toman referencias para incorporar nuevas palabras y expresiones? 
- De nuestro trabajo cotidiano. Nadie, o casi nadie, está expuesto a diario a tantas palabras, expresiones e ideas de tan variado trasfondo cultural como un editor de la agencia. Todos los días nos toca leer, editar y contextualizar decenas de historias de prácticamente todos los países del mundo. Y eso inevitablemente nos pone en contacto constante con palabras y expresiones nuevas. Mantenemos un canal abierto entre los editores, y tan pronto uno se topa con algún término que ocasiona duda, y que no está en el manual, lo presenta ante el grupo encargado del manual y se inicia un debate.

- ¿En qué modalidades resulta más sencillo poder construir ese glosario terminológico deportivo común? ¿Quizá en el fútbol por su carácter global? 
- Correcto. El fútbol es probablemente el más universal de los deportes y donde hay una terminología que es común para la mayoría de los países. Siempre existe cierto debate (¿futbol o fútbol? ¿arquero o portero?) pero, incluso en esos casos, es mucho más fácil conseguir un consenso que con otros deportes.

- El deporte con un número de palabras más extenso es el béisbol. ¿Qué léxico toma AP como primera referencia teniendo en cuenta que existe tanta diversidad de términos para designar una misma demarcación o una misma jugada, el de Cuba, el de México, el de Venezuela o el de República Dominicana? 
- Intentamos adoptar un léxico que sea entendido en todos los países en los que se habla de béisbol. También utilizamos nuestro mercado como una guía: por ejemplo, aunque Cuba es un país con una enorme tradición de béisbol, hasta ahora es un mercado que ha estado prácticamente cerrado al mundo (sin duda, esto empezó a cambiar desde el año pasado, pero todavía está lejos de tener una apertura normal). Esto quiere decir que no vamos a establecer nuestras normas siguiendo la terminología cubana, un país donde no tenemos clientes, y cuyo mercado todavía está muy limitado para el resto del mundo. Por lo tanto, intentamos el difícil acto de malabarismo de balancear el léxico entre México, Venezuela, República Dominicana y Puerto Rico, buscando las palabras que sean entendidas (aunque, quizás, no siempre favoritas) en todos los países. También hay que tomar en cuenta que una parte importante del mercado hispano del béisbol está en los Estados Unidos.

- En su manual de estilo actual el glosario deportivo apenas se compone de términos procedentes de seis deportes: fútbol, baloncesto, béisbol, tenis, boxeo y fútbol americano. ¿Tienen pensado ampliarlo estos próximos meses con vistas a los Juegos Olímpicos de Río?
- Así es, ese es el próximo paso en la elaboración de la sección deportiva. Esperamos tener un capítulo dedicado a los deportes olímpicos antes de los Juegos de 2016 en Río de Janeiro, y realizar un webinar para promoverlo y aclarar dudas.

- ¿Tendrán cabida en él voces y expresiones de cada una de las 28 modalidades del programa olímpico de forma que los redactores de AP que cubran el magno evento sepan qué primeras referencias manejar en sus notas? 
- Sí, tendremos palabras de todas las modalidades deportivas del programa olímpico, incluyendo los dos nuevos deportes incorporados para Río: golf y rugby 7.


Recomendación del servicio en español de AP.
- Ustedes, por ejemplo, en fútbol prefieren hablar de "técnico" o "director técnico" a hacerlo de "seleccionador" y emplean "handball (no "balonmano", "canotaje" (en vez de "piragüismo"), nado sincronizado (y no "natación sincronizada"). Dada la amplitud del español americano, en muchos casos la opción preferente se aleja más de lo que utilizamos habitualmente en España.
- El caso de España es interesante y un debate constante para nosotros. El léxico utilizado en España, aunque es entendido en Latinoamérica, muchas veces difiere del uso predilecto en nuestra región.

- ¿Y los extranjerismos? No todos los castellanizan porque, de hecho, están muy extendidos. Por ejemplo, ustedes abogan por usar "game" antes que "juego" en tenis.
- Correcto. Hay deportes como el tenis o el fútbol americano en los que hemos optado por no castellanizar para simplificar. Me explico. En el caso de "game" en tenis, eliminamos cualquier posibilidad de crear confusión entre un "game" (o juego) y un "partido" (que algunos llamarían un "juego"). Otro ejemplo: en el caso de "touchdown" en el fútbol americano, no hemos encontrado una palabra ideal en español que sea entendida y aceptada en toda la región. Podríamos usar una frase, "pase de anotación", por ejemplo, y en algunos casos la usamos, pero el término "touchdown" es entendido en toda la región que sigue en fútbol americano.





jueves, 13 de agosto de 2015

Los vídeos infográficos de AFP, un ejemplo de innovación y divulgación en periodismo deportivo

Fotogramas del vídeo sobre reglas del rugby a XV (AFP).
Los nuevos infográficos se han convertido en uno de los principales reclamos de las webs periodísticas sobre deporte y en uno de los recursos informativos más eficaces para explicar o expresar los diferentes aspectos que rodean una competición o que forman parte de una modalidad por medio de números, tablas, ilustraciones y elementos multimedia; todo de una manera sencilla, muy sugerente y también rentable en términos de espacio.

Dentro de esta nueva tendencia sobresalen los infográficos en formato vídeo, un elemento clave dentro de la nueva estrategia del periodismo deportivo para competir en el espacio digital frente a otras fuentes como la televisión, teniendo en cuenta que el consumo de contenidos audiovisuales aumenta, es lo más viral y proporciona un importantísimo número de visitas a la web. Junto con la reformulación de géneros como la dotación de secciones o sitios de vídeo-noticias o la creación de videocrónicas, que ofrecen información actualizada y ampliada de los encuentros deportivos, los vídeos infográficos se han convertido en un formato ideal para presentar con brevedad, tanto en los portales como en las aplicaciones para dispositivos móviles de forma que puedan ser compartidos de forma masiva en redes sociales, los datos esenciales de la previa de un gran acontecimiento, el análisis de una noticia de alto impacto o el complemento para explicar las claves de algún asunto, de mayor o menor complejidad, dentro de un reportaje.

Asimismo, en el caso de deportes menos habituales en la agenda mediática, los infográficos en formato vídeo sirven para hacer divulgación y acercar al público en general disciplinas menos conocidas y de las que es preciso explicar el reglamento, la técnica, la terminología o el formato de la competición. Estos vídeos explicativos con gráficos y con animaciones brindan una oportunidad al periodismo para hacer pedagogía y sembrar cultura deportiva, tal como ocurre cada dos años con la celebración de unos Juegos Olímpicos, de verano o de invierno.

Fotogramas del vídeo sobre los JJ.OO. de 2016 (AFP).
Uno de los medios de comunicación internacionales que más está desarrollando videográficos para contar, analizar y contextualizar historias es Agence France Presse (AFP). La gran agencia de noticias francesa que, a través de su departamento de gráficos, en los dos últimos años ha potenciado este formato dentro del servicio que ofrece a otras empresas periodísticas con un mayor número de vídeos, editados tanto en francés como en inglés, de una duración que oscila en la mayoría de los casos entre 60 y 90 segundos, y que está disponible para todos los usuarios tanto en su canales de YouTube y Dailymotion como en su cuenta de Twitter.

Los vídeos infográficos de temática deportiva de AFP tienen que ver tanto con la ampliación de noticias de máxima actualidad como con el análisis previo de grandes acontecimientos venideros ofreciendo datos estadísticos de participación, instalaciones o palmarés, tal como corresponde a la reciente pieza de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Río de Janeiro a falta de un año para su celebración o a otras como el recorrido del último Tour de Francia o los números de la Copa América de fútbol, o bien, como aconteció el pasado año, con los estadios y el coste del Mundial de fútbol en Brasil.

Fotogramas sobre equipamiento y técnica del esquí (AFP).
Igualmente, los vídeos desempeñan una función pedagógica cuando versan sobre deportes que no son tan mediáticos en todos los países a los que la agencia dirige su servicio informativo, como el producido con motivo del Campeonato del Mundo de Esquí 2015, donde se explican las reglas y los equipamientos de cada una de las pruebas del evento; el dedicado a las reglas del rugby a XV, preparado en la antesala del Mundial de la modalidad que acogen este año Inglaterra y Gales; o la explicación de cómo se producen los aludes de nieve tras el ocurrido en abril de 2014 en el Everest donde fallecieron dieciséis personas.

Estos son algunos de los vídeos infográficos más destacados de cuantos ha producido esta agencia:










Vemos cómo los vídeos infográficos deportivos constituyen representaciones visuales de competiciones y modalidades que, con carácter general, serían mucho más difíciles de comprender si solo se explicaran mediante texto. Además, sobresalen como un recurso valioso y eficaz para que el periodismo desarrolle sus funciones informativa y divulgativa aproximando el deporte en su diversidad al conjunto de la ciudadanía.

jueves, 13 de febrero de 2014

Las claves del periodismo deportivo de agencia, según el Libro de Estilo de United Press International

Los primeros libros de estilo se concibieron para garantizar la uniformidad en la presentación de los textos periodísticos por parte de los redactores y colaboradores de un mismo medio de comunicación, en la escritura de palabras, uso de abreviaturas y cifras u otros aspectos en los que el idioma ofrece alternativas pero donde es preciso que se alcance la conformidad. 

No obstante, con el paso de los años, estos manuales pasaron a incluir otras cuestiones no estrictamente estilísticas, como normas de gramática y sintaxis, fórmulas de tratamiento, tablas de conversión de medidas u otros anexos útiles para ayudar a resolver el día a día periodístico. Aun así, los libros de estilo ('stylebooks') mantuvieron su denominación original y, de paso, ampliaron el significado de la voz 'estilo', que también pasó a referirse a la forma en la que se transcriben las ideas al lenguaje escrito, esto es, a cómo fluye la sintaxis.

Así lo recuerdan Bruce Cook y Harold Martin en la introducción de Stylebook and Guide to Newswriting, última edición del manual de estilo de United Press International (UPI), publicado en 2004 y que culmina una larga tradición de más de sesenta años de confección de obras de este tipo en la agencia de noticias estadounidense.

UPI, inicialmente United Press (UP), se convirtió en el año 1942 en la primera agencia internacional en publicar un libro de estilo. A esta obra, concebida no solo para sus propios redactores, sino también para los del resto de medios impresos, sucedió en 1943 otro manual de estilo específico para la red de emisoras de radio de UP en Estados Unidos.

Muy pronto, los esfuerzos de UPI y The Associated Press (AP) por unificar el uso del lenguaje periodístico y el tratamiento de la información tuvieron repercusión en los principales diarios norteamericanos del momento y crearon conciencia en otros medios europeos, que comenzaron a apostar por la asunción de unas determinadas normas de estilo como fórmula para llegar a ser considerados un modelo de periódico de referencia y prestigio internacional.

Bajo el lema 'Get it first, but first get it right' (sé el primero en dar la noticia, pero primero dala bien), UPI explicita que su libro de estilo es un instrumento esencial para que sus periodistas cumplan con su compromiso de llevar a diario a los lectores la información de los asuntos más relevantes de la actualidad con un lenguaje inequívoco, preciso y cuidado, y con un enfoque neutral y equilibrado que incluya todas las voces y visiones distintas de los hechos.

Al igual otros casos ya mencionados en este blog, los manuales de otras grandes agencias como AP y Reuters o del diario londinense The Times, el texto elaborado por UPI refleja la preocupación de muchos medios de comunicación anglosajones por hacer un periodismo deportivo de mayor calidad dotándolo de las mismas herramientas de redacción que cualquier otra área informativa. La existencia de una sección de Deportes dentro de un libro de estilo como el que aquí nos ocupa constituye una ayuda para lograr ese objetivo.

Dentro del capítulo dedicado a esta área informativa en este 'stylebook', el redactor jefe de Deportes de UPI, Mike Rabun, realiza la siguiente reflexión:

"En los medios ya no se escribe únicamente de Deportes. Esta área informativa supuesto una gran evolución y ahora requiere del periodista conocimientos de otros campos como la Sociología, la Economía, el Derecho, la Medicina e incluso del mundo del espectáculo dado que las estrellas del deporte se han convertido en celebridades y son tratadas como tales. El periodista deportivo hoy en día ha de ser un todoterreno y tener el 'background' suficiente como para poder contextualizar cualquier noticia también a partir de otras áreas informativas".

Y, a continuación, aporta seis claves para un correcto desempeño del periodismo deportivo de agencia:

. A menudo una noticia deportiva es concebida como una oportunidad para ser estético. Ese impulso debe ser suprimido. Las mejores historias, tanto si versan sobre competiciones como si tratan de asuntos alejados de los campos de juego, son aquellas que informan y entretienen, si bien el énfasis ha de ponerse siempre en la información.

. Cada redactor puede entender de una manera particular la forma en que se trata y se edita un texto, pero nunca debe cometer el error de no contar al lector lo sucedido lo antes posible. Es muy habitual leer en los periódicos muchas historias que comienzan con un primer párrafo atractivo o cursi seguido por otro que recuerda lo sucedido a los protagonistas en un momento determinado. Olvídese de todo eso. Diga simplemente lo que ocurrió. Puede hacerse de una manera amena o inteligente, pero los hechos relevantes -quién ganó o perdió y por qué y cómo- son lo fundamental.

. En las noticias de mayor alcance, aporte su experiencia y ponga los elementos de la información en perspectiva para hacerla más comprensible. En muchos casos, lo importante no solo es contar lo sucedido y por qué, sino sobre todo sus consecuencias en el futuro.

. Use la voz activa y deseche la pasiva. Y sea cauto con los adjetivos insustanciales que no aportan nada al texto. ¿Qué es una captura "increíble"? Si la captura es tan increíble, explíquelo detenidamente. Conceda al lector la foto de lo sucedido lo más clara posible cuando se trate de un hecho extraordinario y deje que sea él quien decida si quiere llamarlo "increíble" o de otra manera.

. Escribir sobre Deportes, al fin y al cabo, no es diferente a hacerlo sobre otro tipo de periodismo. Estudie y conozca bien la materia sobre la que vaya a trabajar, reúna los datos y emplee las palabras precisas para describir el acontecimiento, de la misma forma que lo haría cubriendo una fuerte tormenta, una importante caída en Bolsa o un pleno en el Ayuntamiento.

. Las fuentes de referencia son vitales y nunca serán suficientes. Siempre se ha dicho que lo verdaderamente importante no es tanto conocerlo todo sobre una materia, sino saber dónde hallar la información que uno necesita. Las organizaciones deportivas publican anualmente libros que son valiosas fuentes de información sobre las historias de los equipos, sus entrenadores, sus instalaciones y sus plantillas. Y a medida que nuestra carrera profesional avanza, la colección de fuentes y de números anotados en la agenda no para de crecer. No se deshaga nunca de un número teléfonico porque en cualquier momento podría volver a serle de utilidad".

martes, 19 de marzo de 2013

La conformación de un léxico deportivo internacional en el Manual de Estilo de AP en Español

Imagen: The Associated Press.
El Manual de Estilo de Associated Press (AP) en Español, que vio la luz a finales de 2012, ha traído consigo importantes novedades, tanto para el estudio del idioma desde una perspectiva panhispánica como para comprender el papel que este tipo de obras pueden desempeñar como herramienta encaminada a la mejora de la calidad del trabajo periodístico.

Además de su carácter pionero, al ser el primer libro de estilo que elabora AP en español y el primero de un gran medio en ser también puramente digital, este manual sobresale por ser una obra concebida para la producción de noticias de una agencia de alcance internacional que ha de emplear un lenguaje común y comprensible para todas las latitudes del español, más allá de las peculiaridades léxicas de cada uno de los territorios.

Este texto también destaca por explorar el léxico de diferentes áreas informativas incluyendo glosarios específicos sobre finanzas, entretenimiento (cine, teatro, televisión, música, arte y literatura), moda y deportes. Precisamente, este último es el de mayor extensión de todos al contar con más de 300 unidades, entre términos y expresiones más comunes, siglas y acrónimos, así como nombres de federaciones y de competiciones deportivas internacionales.

En este sentido, el Manual de AP cobra una especial singularidad al tratarse de uno de los pocos libros de estilo periodísticos de medios no especializados en el ámbito hispanoamericano que incorporan un capítulo dedicado al lenguaje propio del periodismo deportivo, algo poco habitual pese a ser esta el área informativa más creativa y una de las que cuenta con un léxico más rico, variado y en continuo movimiento.

El glosario deportivo de AP se centra en cinco modalidades (fútbol, béisbol, baloncesto, tenis y boxeo), que son las de mayor popularidad con carácter general en el ámbito hispanohablante y también, sobre todo las dos primeras, las que generan un mayor vocabulario entre protagonistas del hecho informativo, aficionados y periodistas especializados.

En casi todas las indicaciones que recoge este minidiccionario se trata de conjugar el uso de un español neutro, para dotar a su corpus léxico de universalidad, con la necesidad de recoger las diferentes definiciones cuando estas varían de un país a otro, con el fin de no acabar siendo excluyente. Así, AP señala que clay es arcilla, tierra o polvo de ladrillo; hat trick puede traducirse por triplete, tripleta o trío; o home run equivale a jonrón, cuadrangular, vuelacerca o bambinazo.

El objetivo en cualquier caso es que el periodista mantenga el registro léxico lo más amplio y personal posible, siempre que no caiga en expresiones demasiado locales ni familiares que puedan resultar extrañas fuera de los límites de la misma comunidad idiomática a la que presta sus servicios. En este sentido, el manual recuerda que es preferible evitar voces como enceste (canasta), duela (cancha) o juego (partido o encuentro).

Dada la amplitud del español americano, en algunos casos la opción preferente se aleja más de lo que utilizamos habitualmente en España. De esta forma, AP habla de más de basquetbol que de baloncesto, de arquero y no de portero, o tiro de esquina el lugar de saque de esquina; traduce roster por plantel y no por plantilla; hay puntos de quiebre y no bolas de break en tenis; o en baloncesto opta por pivote, en vez de pívot, como equivalencia de center, y por llave o zona pintada en lugar zona.

Un caso particular es el del béisbol, una modalidad de enorme arraigo en América Latina, especialmente en Cuba, Venezuela y otros países de Caribe y Centroamérica. Esto hace que, indefectiblemente, los términos más empleados en los despachos en español sobre este deporte sean las procedentes de esos países, porque allí es donde se han creado esas voces y de donde proceden las acepciones más comúnmente aceptadas y utilizadas.

Así, esta agencia recomienda las traducciones y castellanizaciones que de esta modalidad se han hecho del inglés, tales como triple matanza (triple play), base robada o robo de base exitoso (stolen base); toletero, artillero o bateador de poder (slugger); relevista (relief pitcher); pasbol (passed ball); roleta (grounder); carrera de caballito (forced run); cerrador o taponero (closer); o jardinero o guardabosque (outfielder).

En cualquier caso, no todos los extranjerismos han de castellanizarse porque, de hecho, están muy extendidos y su traducción o no es sencilla ni uniforme o es poco rentable desde el punto de vista de la economía del lenguaje. Así lo entiende también este manual, que aboga por dejar igual voces inglesas como slice (en tenis, "golpe de efecto de arriba hacia abajo"), balk (en béisbol, "movimiento ilegal del pitcher" o lanzador) o sparring ("persona con la que se entrena un boxeador antes de un combate").

Además de la búsqueda de equivalencias para voces extranjeras, en este glosario aparecen consejos para el empleo de palabras o expresiones dudosas. Por ejemplo, se recuerda que un ace no es lo mismo que un saque ganador ("este es cuando el que recibe alcanza a golpear la pelota pero la deja en la red o la manda fuera"), se diferencia claramente entre clásico ("el partido más importante en una liga, el duelo con mayor historia entre dos equipos") y derbi ("duelo entre dos equipos rivales de la misma ciudad"), o determina como sinónimos de Juegos Olímpicos tanto olimpiadas como olimpíadas (siempre en plural).

AP también advierte de impropiedades léxicas derivadas de falsos amigos como franchise, que no debe traducirse como "franquicia" sino como equipo u organización (baloncesto NBA), lucky loser (se evitará usar la equivalencia literal "perdedor afortunado" y se mantendrá la voz original para referirse al jugador que entra en el cuadro de un torneo de tenis pese a perder en la clasificación) o flagrant foul, que en baloncesto no significa "falta flagrante" sino falta intencional.

Igualmente, incluye normas de estilo a la hora de referirse a modalidades (soccer y balompié se utilizarán por fútbol solo como segunda referencia en un texto para evitar repeticiones), torneos y competiciones (Mundial o Copa del Mundo de fútbol, Copa de la FA, Abierto de EE.UU. u Open USA de tenis, Abierto de Australia pero no Abierto Australiano, o evitar la alusión a torneos por el nombre el patrocinador); y desliza pautas ortográficas, sobre todo en lo concerniente al uso de mayúsculas o minúsculas (primera división, división de honor, CONCACAF, Conmebol).

El Manual de Estilo en Español de AP se suma a otras obras de referencia en el ámbito anglosajón como los manuales de la propia agencia estadounidense en inglés (Stylebook and Libel Manual), de Reuters o del diario británico The Times. Estos medios otorgan un capítulo específico al servicio de Deportes, donde se incluyen no solo glosarios léxicos, sino también diversas consideraciones generales sobre el tratamiento periodístico de este tipo de informaciones y sobre los elementos que acompañan a las crónicas, como tablas y clasificaciones.

sábado, 16 de febrero de 2013

Directrices éticas para periodistas deportivos de Canadian Press, The New York Times y Associated Press Sports Editors (APSE)

El periodismo deportivo es un ámbito informativo donde algunos profesionales llegan a establecer una relación de peligrosa proximidad con sus fuentes más habituales, en este caso deportistas, entrenadores, agentes, directivos de clubes, comerciales o promotores de eventos. Hasta tal punto es así que resulta una exigencia para el periodista discernir en todo momento entre trabajo y amistad para mantener la imparcialidad, no supeditar la verdad a cuestiones personales siendo al mismo tiempo juez y parte, y, de esta forma, no acabar menoscabando la confianza de los lectores a los que se dirige ni la credibilidad del medio al que pertenece.

Mantener la credibilidad pasa por proceder de forma ética en los procedimientos de captación, selección y jerarquización de los contenidos, aplicando criterios rigurosamente noticiosos e independientes. El periodista ha de mantenerse liberado de cualquier tipo de presión o influencia que pudiera suponer el haber sido invitado por una fuente a la presentación de un acto o a la cobertura de un evento posiblemente con la intención de lograr una crítica favorable o una cobertura más amplia de lo normal. Esto suele traducirse en no aceptar regalos, más allá de los que puedan considerarse como un mero gesto de cortesía, ni viajes o alojamientos pagados, salvo circunstancias excepcionalmente necesarias.

Igualmente, la labor de periodista en cualquier redacción deportiva no puede ser desempeñada de forma simultánea con un trabajo en el departamento comercial o de publicidad del mismo medio o de otros, en la organización de alguna prueba o competición, así como tampoco es compatible hacerlo a la vez como relaciones públicas o miembro del gabinete de prensa o comunicación de algún club, federación, entidad o administración que participe en el ámbito del deporte. Cualquiera de estas situaciones supondría para el periodista deportivo un claro y costoso conflicto de intereses que comprometería seriamente su independencia de criterio periodístico.

Para evitar este tipo de circunstancias que pueden llegar a comprometer la integridad profesional de sus periodistas y alertar sobre posibles abusos cometidos en los últimos años, diversos medios de comunicación en Norteamérica han confeccionado códigos de conducta específicos para profesionales de la información deportiva. Entre ellos, se encuentran la agencia canadiense Canadian Press (1989) o, más recientemente, The New York Times (2004). En ambos casos, toman prestados y asumen los principios éticos generales del medio, a los que agregan otros particulares dirigidos a los profesionales que se dedican a informar al público de resultados de competiciones.

Según señala Lawrence A. Wenner en su obra Mediasport (1998), el código de ética de Canadian Press para su departamento de Deportes recoge entre las responsabilidades básicas del periodista las siguientes tareas:

1. Realizar una completa investigación previa a la emisión de cualquier información
2. Citar a las autoridades competentes y atribuir las fuentes de toda información
3. Actuar con imparcialidad en aquellas noticias que afecten a varias partes o donde exista controversia y la ecuanimidad en el tratamiento de ambas en el cuerpo de la información
4. Establecer una clara separación entre información y opinión
5. Admitir públicamente la comisión de errores publicados y rectificar con la mayor prontitud posible

Por su parte, The New York Times en su Ethical Journalism (A Handbook of Values and Practices for the News and Editorial Departaments) también dedica un capítulo propio a la sección de Deportes:

1. Ningún miembro de la redacción deportiva podrá realizar apuestas de ningún tipo de acontecimiento, salvo en aquellas actividades que se realicen ocasionalmente con carácter recreativo y dentro de un marco legal
2. Excepto en el caso de las credenciales de prensa para la cobertura de una competición, los redactores de Deportes no aceptarán entradas, gastos de viajes, comidas, regalos ni cualquier otro tipo de beneficio de equipos o empresas promotoras de eventos (A criterio de los jefes de sección, los periodistas tendrán permiso para aceptar refrescos que suelen ofrecerse en la zona de trabajo para la prensa durante los partidos)
3. Los periodistas deportivos designados para cubrir partidos no servirán de anotadores para ningún equipo

Entretanto, colectivos profesionales como the Associated Press Sports Editors (APSE), entidad que aglutina a profesionales de la agencia y de la mayor parte de medios impresos de Estados Unidos, cuentan con códigos éticos específicos. Las directrices de APSE, que desde la década de 1970 ha promovido el profesionalismo y los principios éticos del periodismo deportivo, se refieren a los siguientes aspectos clave:

1. No aceptar viajes, comidas o alojamiento pagados por ligas, clubes u organizadores de eventos. El periódico es el que ha de cubrir los gastos de sus trabajadores
2. Rechazar regalos o descuentos que tengan un valor significativo, así como entradas gratis (para acceder a los recintos deportivos ya están las credenciales)
3. Evitar conflictos de intereses entre la actividad puramente periodística y otras propias del mundo del deporte como oficiales anotadores de puntos en un partido

Asimismo, este código incluye pautas sobre el tratamiento de las fuentes informativas:

1. Solo con carácter excepcional se utilizarán fuentes no atribuibles y en cualquier caso será exigible la verificación de la información
2. La información se basará en fuentes primarias. Si el reportero utiliza notas que no sean propias, deberá hacerlo saber a los lectores y deberá citar la procedencia de las mismas

En cada uno de los tres casos mencionados, los códigos de conducta periodística no pueden cubrir todas las situaciones y dilemas éticos que se plantean a diario en la profesión. Por ello, cada periodista deberá aplicar el sentido común y el buen juicio a la hora de aplicar las recomendaciones que recogen estos textos y adaptarlas a las circunstancias particulares de su medio de comunicación y al público al que se dirige.

martes, 27 de septiembre de 2011

EFE aborda la nueva realidad digital con un manual de estilo que incluye soluciones para la producción multimedia de noticias


Hace mucho tiempo que los libros de estilo periodísticos dejaron de ser concebidos solo como un conjunto de normas lingüísticas o como guías auxiliares para la escritura. De hecho, la mayoría de estos manuales han ido evolucionando hasta incluir otras cuestiones de fondo relativas a procedimientos que deben seguirse para la correcta construcción y difusión de una noticia, y a principios y criterios de comportamiento profesional.

La agencia EFE, que fue primer medio en España en plantearse con algún rigor la tarea de confeccionar un libro de estilo (su primer manual data de 1975) y distribuirlo entre el gran público (1985), también fue pionera al elaborar en el año 1988 Normas básicas para los servicios informativos, una obra que abordó exclusivamente los problemas técnicos referentes a la estructuración y presentación de las informaciones y que complementó la función del Manual de Español Urgente, centrado en las cuestiones ortográficas, morfológicas, léxicas y sintácticas, y que ya encadena dieciocho ediciones desde su concepción original.

Inspirado en este mismo modelo y acuciado por la necesidad imperiosa de adaptarse al nuevo entorno digital, EFE ha publicado hace unos días Libro del estilo urgente, un trabajo encaminado a unificar los procedimientos para la adecuada edición de textos, fotografías, vídeos y audios que ha de servir la agencia a otros medios e incorporar una nueva sintaxis narrativa que permita contar una noticia pasando por esos cuatro soportes de una sola vez y sin reiteraciones, aunándolos con vistas a su publicación directa en internet, "ese nuevo medio que es en realidad un conjunto de medios", según asevera el presidente de EFE, Álex Grijelmo, en el prólogo de la obra.

Así, este manual, cuyo borrador ha sido elaborado por el periodista Emilio Crespo, actual delegado en Lisboa y exdirector de Contenidos Digitales, fija los criterios que deberán seguir los periodistas a lo largo de todo el proceso de producción de los contenidos informativos, desde la captación de los datos y consulta de fuentes, hasta la edición y publicación, pasando por las técnicas de titulación, composición y presentación de los diferentes géneros y formatos que se manejan en el periodismo de agencia.

Igualmente, incide en los límites éticos, inspirados en el Estatuto de la Redacción aprobado en el 2006 (anexo), y en las implicaciones legales de la profesión periodística, tales como los problemas derivados del tratamiento inadecuado de las fuentes, la colisión con otros derechos fundamentales (honor, intimidad y a la propia imagen de las personas), la protección de la infancia, los contenidos en Twitter o Facebook y la propiedad intelectual.

Se trata, por tanto, de un libro de estilo atípico, más centrado en los aspectos periodísticos de forma y de fondo y que relega las cuestiones idiomáticas más fundamentales (dudas ortográficas, siglas, topónimos, gentilicios y transcripciones de nombres propios procedentes de otros alfabetos) a uno de los apéndices.

De hecho, a diferencia de la mayor parte de obras de este tipo, no incluye ni siquiera un apartado referente al léxico. A este respecto, remite a la consulta online del Diccionario de la RAE, el Diccionario panhispánico de dudas y a los trabajos de la Fundación del Español Urgente (Fundéu-BBVA), como el Vademécum, también a disposición del público en la red, o como el nuevo Estilo: manual para nuevos medios que coordina Mario Tascón y se dirige a dar instrucciones sobre cómo escribir en los diferentes dispositivos digitales y en las redes sociales.

martes, 28 de diciembre de 2010

Los libros de estilo empiezan a mirar hacia internet y a los ciudadanos. The Associated Press (AP) muestra el camino


La expansión de la prensa digital en los últimos años no se ha visto acompañada por la adaptación de las normas de estilo de los diferentes medios a las características de la red. No solo escasean los manuales de estilo ciberperiodísticos, sino incluso las referencias particulares a la redacción digital dentro de los propios libros de estilo de medios impresos o audiovisuales.

Entre las contadas excepciones que se pueden enumerar, figuran el periódico argentino La Voz del Interior, que en 2006 se convirtió en el primer medio en lengua española en editar un libro de estilo exclusivamente dirigido a la redacción periodística en internet (Manual de principios, valores y estilo); el diario digital en lengua catalana Vilaweb, que se dota de una herramienta propia en 2005; y la cadena estatal de radiotelevisión británica BBC (Editorial Guidelines), que incorpora en su capítulo ‘Interactuar con la audiencia’, un apartado sobre el procedimiento de control y revisión de los contenidos creados por los usuarios en la red.

Sin embargo, si hay un medio que sobresale por actualizar permanentemente su libro de estilo y ser uno de los primeros en incluir referencias a la redacción en internet, ese es la agencia norteamericana AP. De hecho, The Associated Press Stylebook and Briefing on Media Law recoge desde su edición de 2002 un glosario, denominado ‘AP Internet Guide’, de términos especializados sobre informática e internet, algunas pautas para la investigación periodística con recursos digitales, y algunas orientaciones sobre cómo citar direcciones de internet en una información.

Este glosario se revisó y amplió en 2010 con la introducción de un apartado con recomendaciones para el uso de las redes sociales como herramientas periodísticas y nuevas voces de uso común en la red; y para 2011 prepara una nueva actualización que incidirá en la estandarización del uso de la terminología más común en internet, así como en los nuevos formatos periodísticos digitales.

Para ello, según anuncia el director adjunto de Estilo de AP, David Minthorn, la agencia tomará en consideración muchas de las propuestas y sugerencias efectuadas por lectores y redactores a lo largo de los últimos meses en un buzón de participación abierto al público por los responsables de esta agencia con el objetivo de mantener el libro de estilo vivo, actualizado y acorde a la realidad lingüística de los usuarios.