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sábado, 4 de agosto de 2018

Estudio señala que la repetición de imágenes violentas de fútbol en los medios reproduce comportamientos antisociales en los espectadores

La trivialización de la violencia, el sensacionalismo y la pérdida de valores en la información deportiva es un asunto grave, del que hace algo más de un mes nos ocupamos en el blog Ética Segura de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI). Advertíamos de la gravedad de que desde los medios de comunicación se propaguen imágenes que reproducen conductas violentas de deportistas y entrenadores aun cuando no hay sostén informativo o cuando lo que se busca es solo morbo, sensación y clics, sin reparar en el daño que puede ocasionar entre los aficionados, sobre todo los más jóvenes.

Porque el consumo de fútbol como espectáculo deportivo, teniendo en cuenta como se trata informativamente este deporte en la actualidad en muchos espacios, tiene un efecto negativo en el funcionamiento moral de los espectadores. La habitual y repetitiva retransmisión en los medios de los comportamientos agresivos y violentos de los deportistas puede aumentar la agresividad de los aficionados y, por consiguiente, la probabilidad de que estos se comporten de manera antisocial y agresiva. 

Así de concluyente se muestra Alejandro Carriedo en su tesis doctoral titulada 'El seguimiento del fútbol a través de los medios de comunicación social: repercusiones sobre el funcionamiento moral y la agresividad de los espectadores', defendida en la Universidad de Oviedo en 2016 y que se suma a la lista creciente de tesis doctorales sobre comunicación y deporte desarrolladas en los últimos años en España.

Este estudio (se puede consultar completo en este enlace), se propone "analizar, por primera vez en los espectadores de fútbol, el impacto de los medios de comunicación sobre la moral y el comportamiento agresivo de los aficionados" y, de esta forma, paliar una carencia, dado que, según su autor, la mayoría de las investigaciones científicas hasta la fecha sobre esta temática "se han centrado principalmente en los practicantes, ignorando parcialmente a los espectadores, quienes, por otro lado, son la mayoría".

Para la ello la tesis se estructura en dos partes: 

1) un marco teórico: desde cómo fue el proceso que convirtió al fútbol en un espectáculo mundial, ligado al desarrollo de los medios de comunicación y a su modo de tratar la información deportiva hasta aproximaciones al estudio de la teoría sobre la agresividad y la violencia asociada a las manifestaciones deportivas (especialmente el fenómeno hooligan como subcultura de la violencia en el fútbol), así como de las metas de logro y del funcionamiento moral en espectadores de fútbol; 

2) un experimento con estudiantes universitarios de cuatro países distintos con los que se evaluó el tiempo dedicado a consumir programación deportiva sobre fútbol en los medios de comunicación, las meta-percepciones de orientación de meta, el funcionamiento moral y la agresividad tras ver por televisión partidos de fútbol.

Conclusiones 

Los resultados registrados en esta investigación señalan que: 

1. Cuanto mayor es el seguimiento de partidos de fútbol, más agresividad, sobre todo verbal, en los espectadores.

2. Los hombres, cuando ven partidos de fútbol, muestran mayores niveles de agresividad y hostilidad que las mujeres.

3. Los hombres manifiestan mayores niveles de agresividad verbal y de ira viendo fútbol que en su vida en general.

4. Una persona que se expone a escenas de agresiones y conductas violentas retransmitidas en programas deportivos tiene mayores niveles de agresión verbal, agresión física e ira que quien no se expone a dichos estímulos.

5. A mayor importancia generada en torno a la victoria, mayor riesgo de que espectadores consientan y refuercen conductas antideportivas y agresivas de los atletas.

6. La probabilidad de que los espectadores se comporten de manera antisocial y agresiva es mayor inmediatamente después de presenciar escenas agresivas y violentas acontecidas en el deporte.

Este último punto es especialmente relevante, dado que apunta a que el modo en el que los medios de comunicación transmiten en ocasiones los contenidos relativos al fútbol está directamente relacionado con los bajos niveles de funcionamiento moral, con juicios y comportamientos que llegan a legitimar las tendencias agresivas y la práctica antideportiva de los futbolistas. Apunta directamente a la responsabilidad social del periodista deportivo. 

Propuestas de mejora

Estos hallazgos, fruto de un trabajo empírico, llevan al autor a proponer soluciones para abordar el problema de la violencia que ensucia al espectáculo del fútbol. "Estos resultados permiten entender mejor los procesos que operan entre los espectadores que siguen deportes como el fútbol a través de los medios de comunicación. De esta manera, se propone la posibilidad de desarrollar e implementar programas de intervención socio-moral en los espectadores de deportes".  

Entre las propuestas que se formulan en esta tesis para resolver o al menos paliar este problema, se encuentran la de poner en marcha programas de intervención educativa en competiciones de deporte base donde se reduzca el comportamiento antisocial que manifiestan habitualmente algunos espectadores. 

Igualmente, se aboga por desarrollar políticas educativas que enseñen a consumir deporte (desde facultades de Educación y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte) y que adviertan y sensibilicen sobre la responsabilidad social de los periodistas para evitar que se reproduzcan innecesariamente desde los medios conductas violentas y antisociales (desde facultades de Periodismo y Comunicación).

miércoles, 8 de febrero de 2012

José Barrero: "El periodismo deportivo debe contar lo que de verdad importa; hay muchos temas que no aportan nada y que solo cuentan porque venden"

Entre las diferentes propuestas formuladas en este blog para mejorar el trabajo de los periodistas en general y los deportivos en particular, se encuentra la de transmitir unas pautas lingüísticas y formas visuales adecuadas para evitar posibles conductas violentas.

Para profundizar en este análisis, nos hemos puesto en contacto con José Barrero (en la imagen junto al delantero internacional español Fernando Torres), redactor de RTVE y profesor doctor de Periodismo en la Universidad Europea de Madrid (UEM) y uno de los más destacados especialistas nacionales en el estudio del tratamiento periodístico de la violencia en el mundo del deporte.

Autor de los libros Periodistas deportivos: contra la violencia en el fútbol, al pie de la letra (2008) y Protagonistas contra la violencia en el deporte (2009), actualmente compagina su ocupación profesional y docente con la de investigador principal del proyecto 'SDF: Solo Deporte Femenino', financiado por el Consejo Superior de Deportes y por la Cátedra del Real Madrid-UEM.

- El periodismo deportivo produce contenidos informativos y de entretenimiento de alto impacto social. ¿En qué medida repercuten sus mensajes en los modelos de expresión y conducta de los ciudadanos, especialmente entre los más jóvenes, quienes son los que con más pasión siguen el desarrollo de las diferentes competiciones?

- Igual que se puede comprobar la importancia del periodismo deportivo por el seguimiento que tiene (periódicos vendidos; audiencias de programas deportivos y partidos vistos/escuchados; pinchazos de temas deportivos en la web), su influencia en la conducta social es difícil de cuantificar. Aun así, se pueden apuntar unas ideas sobre la repercusión que tienen en la sociedad.

Al ser un contenido con tantos seguidores, lógicamente la influencia será mayor. Los protagonistas de los que se habla se transmiten como modelos sociales, ejemplos a seguir. Los deportistas son ‘gente’ de éxito, son ganadores y eso gusta. El lenguaje que se utiliza se acerca mucho a la gran masa y eso crea lazos e intercambios, entre otras ideas. Además, los temas ‘se venden’ en los medios con una enorme atracción porque eso es lo que gusta.

Me preocupan mucho los actos de los futbolistas que se encaran con los árbitros y cuyas conductas también he visto repetidas en juveniles durante sus partidos en campos de tierra. Las actuaciones son de los jugadores, pero mostradas y magnificadas por los medios de comunicación. Por ese motivo, es tan importante que, tanto deportistas como medios, cuiden las formas (y los fondos).

Ver a los periodistas discutiendo acaloradamente todo el día en las tertulias infinitas de radio y televisión también puede ser un aspecto que cale en la sociedad actual, aunque entiendo que hay que llenar contenido y más si es barato para los medios; ese es uno de los motivos por los que creo que todo esto está inflado. También entiendo que los equipos de fútbol no den mucha información y los periodistas, tantos comiendo de este negocio, tengan que seguir sobreviviendo.

Otro aspecto que se ha criticado es ver a periodistas con la camiseta de sus equipos. La imparcialidad de los medios y de sus profesionales también está en tela de juicio.

- Este tipo de periodismo ha sido acusado de contribuir a la incitación de comportamientos violentos dentro y fuera de los terrenos de juego mediante determinados usos lingüísticos y formas de presentación de las imágenes. ¿Se trata de una crítica fundamentada o algo exagerada?

- Una de las cuestiones que pretendía estudiar en mi tesis doctoral sobre el análisis del lenguaje violento que utilizan los periodistas deportivos es su papel en la violencia que se da en el deporte. Es muy difícil saber la razón de por qué un aficionado tira una botella o una moneda a un árbitro o a un jugador contrario. Lo que sí está claro es que la mecha se puede encender desde los medios de comunicación crispando a las aficiones antes de que comience un partido, recordando enfrentamientos violentos pasados antes de que se juegue un encuentro futbolístico.

Además, el lenguaje que se utiliza o las frases que se destacan de los protagonistas o las preguntas que se realizan en las salas de prensa (por ejemplo, buscando la crítica a los árbitros continuamente) no ayudan a calmar los ánimos. Estas son solo algunas de las muchas cuestiones que habría que analizar para que el periodismo deportivo no pierda crédito y se acabe desprestigiando.

- Este tratamiento de las historias se encuentra directamente relacionado con la tendencia del periodismo deportivo al sensacionalismo como técnica informativa. ¿Comparte esta visión?

- Sí, creo que básicamente el periodismo deportivo está cogiendo cada vez más tono amarillo. Siempre he dicho que el periodismo está ahí para hacer más libre al ser humano y para eso es necesario contar la verdad de lo que pasa y contar las cosas que de verdad importan; hay muchos temas que no aportan nada y que solo se cuentan porque “venden”. En el periodismo deportivo ocurre lo mismo.

Es verdad que el deporte tiene un componente espectacular que hay que tener en cuenta, pero que no puede llevar al extremo a los periodistas, que se conviertan en “contadores del espectáculo del espectáculo”, es decir, que el periodismo deportivo se convierta en “el espectáculo al cuadrado”, como titulaba una ponencia en un Congreso Internacional en la Universidad Jaume I de Castellón. Está bien ser entretenidos mientras informamos, pero no unos payasos del circo, porque para eso está el circo, no los medios de comunicación.

- El periodismo deportivo sigue haciendo un uso generalizado de un lenguaje más propio del ejército y de la guerra y alejado del denominado ‘fair play’. Si bien este uso se efectúa habitualmente en clave metafórica para ensalzar determinados logros y resultados, muchos autores advierten de los riesgos que esto entraña porque se refuerzan algunos de los aspectos más destructivos de la práctica deportiva, como son la confrontación, la rivalidad o la excitación irracional del odio.

- Estoy de acuerdo. Esa fue otra de mis conclusiones en el estudio del lenguaje de contenido violento que utilizan los periodistas en las crónicas de los partidos de fútbol. En una mesa redonda con compañeros decía que no era necesario recrearse en la sangre con primeros planos en televisión. Tanto con los planos televisivos o las fotos, como con los sonidos radiofónicos o las palabras en los medios escritos no es necesario ir más allá. Con lo justo, estamos informados. Ir más lejos puede provocar eso que se apunta en la pregunta y mucho más.

- Y luego está la búsqueda constante de declaraciones y réplicas de carácter morboso y polémico en ruedas de prensa. Usted mismo hace un llamamiento en sus trabajos a las obligaciones profesionales y éticas del periodista deportivo para cumplir correctamente con su trabajo y velar por un uso responsable del lenguaje que evite crear un clima poco propicio para la paz y la tranquilidad entre aficiones, especialmente en la antesala de partidos de fútbol importantes. ¿Podemos afirmar que el periodismo deportivo a veces no está a la altura de las circunstancias?

- Creo que los medios de comunicación son clave en la educación de las personas (primero la familia, segundo la enseñanza y tercero, los medios… quizá su importancia esté llegando a ser como la de los centros educativos…). Por eso, la trascendencia de lo que hacen; se puede causar mucho mal pero también mucho bien y de esto último también mucho en esta profesión. A veces no se está a la altura, como he comentado antes con la búsqueda continua de la polémica o con el uso de un lenguaje bélico, militar y violento, pero también se hacen cosas que hacen crecer y mucho a los que las leen, ven o escuchan. De todas formas, no está de más volver a llamar la atención sobre la enorme responsabilidad que tenemos los periodistas con nuestro trabajo.

- Volviendo a un aspecto que ha apuntado antes, el protagonismo del periodismo como instigador más o menos voluntario de comportamientos violentos en acontecimientos deportivos también se produce a través de la exhibición y reiteración de imágenes llamativas o morbosas, que no siempre justificadas desde un punto de vista estrictamente noticioso. ¿Cree que a veces los profesionales o, más bien, los directivos de medios de comunicación no son realmente conscientes de los peligros que pueden ocasionar la emisión de estas imágenes? ¿Qué hace falta para corregir todo esto?

- No sé si son conscientes o no, pero hay que hacer consciente a todo el mundo, gracias a quienes que están trabajando en estos temas, gracias a medios de comunicación como este, gracias a libros e investigaciones. Ahora hay que llegar a todo el mundo, hay que hacerles conscientes hablándoles del tema o publicando cosas que hagan que todo el entorno mediático y deportivo tome conciencia del asunto. No es necesario llegar tan lejos en las imágenes, en las declaraciones, en el lenguaje.

Me preocupan mucho las imágenes que acabamos de ver en Egipto. Allí la revuelta, con posos políticos, se ha refugiado en un partido de fútbol para sacar todo el odio que hay entre los bandos rivales (74 muertos y decenas de heridos). Ahora espero que la crisis económica, social y de valores en Europa no encienda la mecha en los jóvenes y se vuelvan a ver actos vandálicos en el entorno futbolístico. Espero y deseo que tanto dirigentes deportivos como mediáticos sean conscientes de la situación y no azucen ni metan cizaña, incluso que sepan tomar medidas para trabajar hacia el lado positivo con la educación en valores humanos de los jóvenes. Confío en el lado positivo y que el bien volverá a triunfar. Hay mucho por hacer, así que manos a la obra.

lunes, 24 de enero de 2011

Pinturas de guerra en el fútbol

El periodismo ligado al mundo del deporte ha sido objeto de críticas en numerosas ocasiones por haber contribuido a la incitación de comportamientos violentos dentro y fuera de los terrenos de juego mediante determinados usos lingüísticos y formas de presentación de las imágenes.

Este rasgo, directamente relacionado con la tendencia al sensacionalismo como técnica informativa en este tipo de periodismo, consiste sobre todo en la búsqueda permanente de la confrontación de los protagonistas a través de cruces de declaraciones y en el empleo generalizado de palabras y expresiones provenientes de la jerga militar-belicista, las cuales refuerzan algunos de los aspectos más destructivos de la práctica deportiva, como son las afirmaciones identitarias de confrontación, la rivalidad, la voluntad de dominio, o la excitación irracional del odio.

Sin embargo, sería un grave error centrar el debate en la labor de los medios de comunicación y no hacerlo extensible a las administraciones, la comunidad educativa, las federaciones, los clubes y los propios deportistas, ya que sus gestos y palabras, que se proyectan a millones de personas, son también decisivos para que el deporte cohesione sociedades y no fomente discriminaciones.

Lo cierto es que cada vez son más los organismos públicos, colectivos y foros ciudadanos que en los últimos años han formulado diferentes propuestas para prevenir desde los medios de comunicación incidentes violentos en el mundo del deporte. Muchas de las pautas y recomendaciones surgidas en estos documentos son de carácter ético y se refieren a la relación que existe entre determinados contenidos que vierten a diario desde los medios informativos y los altercados que se suceden posteriormente dentro y fuera de los estadios.

Entre esas propuestas, sobresale por su singularidad las Recomendaciones sobre violencia en el deporte elaboradas en 2008 por el Consejo Audiovisual de Andalucía. Este folleto, editado en colaboración con la Federación de Periodistas Deportivos de Andalucía y la Confederación Andaluza de Federaciones Deportivas, constituye un breve manual de buenas prácticas entre los profesionales de la información, con el objetivo de favorecer la convivencia y la defensa de los valores tradicionales del deporte también dentro el mundo deportivo, administraciones y comunidad educativa.

En lo que se refiere a las federaciones, clubes y deportistas, esta guía aconseja, por ejemplo, evitar la utilización de un lenguaje agresivo o provocador que no apele a bajas pasiones ni entorpezca la convivencia entre aficiones ni altere el orden público; y eludir los enfrentamientos personales y no proferir declaraciones altisonantes especialmente en los días previos a partidos de máxima rivalidad por el efecto que pueden causar entre aficionados de uno y otro equipo, especialmente los más radicales.

Por todo ello, resulta especialmente frívolo y arriesgado el spot elaborado por el Sevilla Fútbol Club anunciando la semifinal de Copa del Rey que le enfrentará esta semana al Real Madrid. En este vídeo, proyectado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán al término del partido de Liga del pasado sábado, aparecen los jugadores nervionenses con pinturas de guerra y se vierten mensajes del tipo "Vamos a deixar-te sem o titulo" (en portugués, claramente dirigido a Mourinho, el técnico rival) o "Que ningún madridista te quite su asiento".

Por calentar el ambiente y lograr que la gente se gaste el dinero en una entrada parece que todo vale. Este populismo alentado por los propios dirigentes de un club deportivo es realmente peligroso. Hoy ya ha tenido continuidad con la portada de As en Andalucía, que aparece con el titular "Pinturas de guerra". Aunque no lo parezca, se trata solo de un partido de fútbol.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Propuestas periodísticas para evitar conductas violentas en el deporte

La comunicación deportiva es un fenómeno singular que se ha desarrollado de forma extraordinaria en los últimos años forjando un lenguaje propio y diferenciado hasta convertirse actualmente en el producto periodístico de mayor éxito.

Dada la gran repercusión social de sus informaciones, el periodista deportivo contrae una gran responsabilidad a la hora de emitir una serie de mensajes a partir de unas pautas lingüísticas y éticas que condicionan en gran medida los modelos de expresión y conducta de los ciudadanos, especialmente de los más jóvenes, quienes son los que con más pasión consumen este tipo de información y, por tanto, los más influenciables.

Esta responsabilidad social del informador es aún mayor cuando determinados usos lingüísticos y formas visuales de los medios pueden suponer una incitación a que se produzcan comportamientos violentos a raíz de un acontecimiento deportivo.

Por este motivo, incluimos una serie de propuestas con las que evitar a través de la información periodística que se vierte al público posibles conductas negativas:

1. No abusar de las técnicas sensacionalistas especialmente cuando alteren criterios objetivos de selección y valoración de la información, dentro y fuera del texto; y den cabida y relevancia a aspectos que a simple vista resultarían anecdóticos o secundarios en cualquier otro medio.

2. Tener precaución al incorporar hipérboles, redundancias o metáforas que al mismo tiempo reproduzcan –y, por tanto, amplifiquen- la violencia verbal de los protagonistas, lo que puede contribuir peligrosamente a caldear el ambiente previo a la celebración de un partido o torneo importante.

3. Utilizar un lenguaje común y accesible, pero no vulgar. La tendencia hacia lo popular en ocasiones degenera en la utilización de expresiones malsonantes, indecorosas e incluso ofensivas e incitadoras de violencia para el público receptor.

4. Evitar en la medida de lo posible, y aunque sea en clave metafórica, la terminología militar-belicista de las crónicas deportivas

5. Deslindar claramente la información de la opinión, no solo para no confundir al público sino también para evitar que el lenguaje resultante tenga una mayor carga emocional y subjetiva, y solo sirva para levantar la pasión de la hinchada con mensajes directos e impactantes que a veces adquieren ciertos tintes de agresividad.

6. Sobre todo, fomentar los valores positivos inherentes a la práctica deportiva, como el afán de superación, la cultura del esfuerzo, la solidaridad, el compañerismo, la igualdad o el juego limpio; es decir, todos aquellos valores que son pilares básicos de la convivencia y la paz social.

Esta es la mejor manera de que el periodismo deportivo gane en rigor, calidad y, por tanto, credibilidad entre sus receptores habituales y otros potenciales, y se convierta en un actor social que forme culturalmente y marque tendencias positivas en el decir y hacer de los ciudadanos.