domingo, 14 de marzo de 2021

¿Una "nueva era dorada" en el periodismo deportivo? Algunos retos pendientes


 

Habitualmente tendemos a pensar que lo último siempre ha sido lo mejor, porque es lo que nos ha tocado vivir y porque así lo podemos contar como testigos directos cobrando en cierto modo algo de protagonismo en la narración. Así, los "indiscutiblemente" mejores futbolistas de la historia juegan ahora, cada mes hay un "partido histórico" y, de tiempo en tiempo, se destaca algún hecho "nunca antes visto". 

La narrativa mediática sobre deportes siempre ha tratado de ensalzar los acontecimientos llevándolos a un contexto de inmediatez y cortoplacismo que en ocasiones hace olvidar otros antecedentes que permiten analizar las cosas con una mayor perspectiva. Esta misma narrativa se hace extensiva a periodistas que hablan, que hablamos continuamente, de periodismo, del periodismo deportivo que se hace en la actualidad.

Mientras para muchos el periodismo deportivo actual está experimentando una "nueva era dorada" porque nunca antes como ahora ha habido más posibilidades de llegar a audiencias globales e interactuar con los aficionados, el examen debería hacerse elevando la mirada más allá del volumen que denotan los followers de las cuentas en redes sociales y las cada vez más discutidas métricas digitales a las que se agarran los medios para justificar sus estrategias editoriales. 

Es preciso ver y saber interpretar qué está ocurriendo alrededor, donde hace tiempo que existen otros actores que comunican con eficacia, producen contenidos de interés en plataformas audiovisuales y sociales que el periodismo desatendió y copan unos importantes nichos de audiencia, sobre todo entre los más jóvenes. Estas audiencias, que son las que pueden sostener el negocio periodístico del futuro, se cotizan al alza en tiempos de fragmentación, donde captar la atención y sumar es cada vez más costoso.

Pero para llegar a esos públicos, a lo mejor no basta con seguir haciendo lo mismo de siempre y cabe repensar algunas estrategias mantenidas por los medios hasta ahora como si las reglas del juego fueran las mismas de antaño. Al hilo de la reflexión del profesor Raymond Boyle en su capítulo dentro del flamante libro Routledge Handbook of Sports Journalism, se señalan varios retos pendientes que tiene ante sí el periodismo deportivo si es que quiere vivir una nueva "era dorada".

Algunos retos pendientes

El fin de la intermediación exige a los periodistas a replantear su relación con las fuentes más habituales, futbolistas y clubes, porque estos cuentan ya con sus propias plataformas y equipos de comunicación, cada vez más fortalecidos, y por tanto no necesitan al periodista para colocar el mensaje. Además, esas fuentes prefieren acudir cada vez menos a ruedas de prensa y más frecuentemente a otros actores ajenos al periodismo para conceder entrevistas. 

Ese replanteamiento pasa por hacer coberturas no tan fundamentadas en declaraciones sino en la búsqueda de historias, ni tampoco en espacios que llenan minutos y páginas en los que apenas se dan noticias. Insistir en ese exceso de futbolización basado en la conjetura, la opinión y el entretenimiento es hacer justo lo mismo que ya hacen otras personas ajenas a la profesión, quienes, además, lo hacen sin filtros mediáticos y con un lenguaje espontáneo similar al que usan futbolistas y fans pertenecientes a una misma generación.

El periodismo deportivo en muchos países hace tiempo que se estrechó contra natura hasta convertirse casi en periodismo futbolístico. Y ahora que muchos futbolistas y clubes de fútbol están cada vez más distanciados de los medios, también puede suponer una oportunidad para diversificar la agenda temática que construyen habitualmente los medios. 

Esa ampliación de la agenda no pasa solo por dar cabida a otras modalidades y voces cuando haya elementos noticiosos que lo justifiquen, sino también por dar contexto a las coberturas explicando factores políticos, económicos y sociales que rodean al deporte; y también por hacer más reporterismo e investigación. Como apunta Boyle, la mayor parte de las investigaciones que se han hecho incluso sobre temática deportiva en los últimos años han sido realizadas por periodistas no deportivos, lo que da que pensar.

Los medios y periodistas deportivos harían bien en replantearse cuál es su ubicación en el complejo sistema de medios actual para diferenciarse y hacerse valer respecto a otros actores con los que no les va a quedar más remedio que convivir, que no necesariamente competir, en los años venideros.

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