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lunes, 11 de enero de 2016

Una nueva guía recoge la evolución del lenguaje deportivo de España y América en los últimos 50 años

La celebración de un evento deportivo de calado global, como son los Juegos Olímpicos y los Paralímpicos de este año en Río, suele ser también una gran oportunidad para actualizar los estudios del lenguaje de la alta competición a partir del análisis de su evolución en los últimos años. Así lo ha entendido el profesor y doctor en Filología Jesús Castañón en su último trabajo recién editado, Guía del Lenguaje deportivo 2016, que constituye una reflexión personal muy documentada sobre las variantes del español en el deporte en España y América después de 35 años de investigación la comunicación deportiva y su lenguaje, un periodo en el que ha publicado 15 monografías y 12 capítulos de libros y se ha convertido en un referente internacional desde su página, idiomaydeporte.com, que coordina desde 1999.

Como él mismo señala en la introducción, este texto, que no pretende ser "ni   una  guía   de redacción periodística ni un trabajo exhaustivo" de investigación, "es un tributo personal al idioma español en el deporte" y a sus aportaciones al crecimiento de la lengua en general. Para ello, Castañón repasa una bibliografía especializada sobre lengua y literatura españolas de tema deportivo con 72 obras publicadas hace 25 y 50 años, la cual "presenta la constante preocupación de ocho países de habla hispana por el lenguaje deportivo en vísperas de la celebración de los Juegos Olímpicos en México y Barcelona", según señala a este blog el autor, quien traza así dos etapas diferenciadas en la evolución de las investigación sobre el lenguaje deportivo: "En 1966, los estudiosos centraban su interés en la historia de la palabra deporte, el tratamiento que debían recibir los extranjerismos en el ámbito público y el lenguaje periodístico. En 1991, a esta tradicional preocupación se unirían estudios sobre neologismos, hispanoamericanismos, trabajos de investigación universitaria, obras multilingües de terminología de todos los deportes olímpicos y lenguajes para la documentación y la información deportiva".

Asimismo, pone de manifiesto la creciente importancia adquirida por este lenguaje, que se ha convertido en un recurso muy eficaz para el periodismo más allá incluso de las páginas deportivas: "En la actualidad, el lenguaje deportivo ha dado continuidad a lo reflejado en las etapas anteriores y ha aportado un lenguaje periodístico variado y una creciente producción artística y cultural. Por su capacidad de innovación, comprensión y seriedad en el servicio, al mejorar la vida de la gente o ayudar a sobrellevarla con esperanza, ha colaborado en la renovación de la lengua general llevando numerosos términos deportivos a la lengua coloquial, se ha convertido en recurso de redacción de los medios de información general y ha registrado el uso de sus términos en la empresa, la política, la teología o el turismo".

A partir de este recorrido bibliográfico del pasado a la actualidad, la guía contiene una importante muestra de las correspondencias entre palabras deportivas en español de uno y otro lado del Atlántico relativas sobre todo a las modalidades y disciplinas que conforman los programas de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Río. La guía se propone dar a conocer y respetar la amplitud del idioma español del deporte desde el reconocimiento y divulgación de su diversidad. Así, incluye 313 americanismos léxicos con su equivalente en español peninsular o una breve explicación, entre los que figuran, por ejemplo, andarível (cuerda) o salto de garrocha (pértiga) en atletismo, canastero (anotador) en baloncesto, pedalismo por ciclismo, clavado (salto de trampolín), polo acuático (waterpolo), jocketta (amazona) en hípica, cuidapalos o golero (portero) en fútbol, canotaje (piragüismo), zapallazo (golpeo fuerte a la bola) en tenis o velerista (regatista) en vela. Igualmente, recoge expresiones de carácter general como auspiciador (patrocinador), campeonar (ganar un campeonato), clasificatoria (eliminatoria), cotejo (competición), pantaloneta (calzón o pantalón corto), porrista (animadora), puntear (liderar la clasificación), repechaje (repesca) o varonil (masculino).

Aunque muchos de estos vocablos aún siguen siendo poco utilizados en España, la presencia de los americanismos en el lenguaje deportivo peninsular ha sido creciente en los últimos años, especialmente en el ámbito del fútbol. "En España, la prensa escrita y la radio contaron entre sus impulsores con periodistas de América que aportaron fórmulas de entonación expresiva y presentación, narraciones con un ritmo especial para crear emociones… que han tenido gran éxito. En el léxico, se intensificó la adopción de formas surgidas en América a mediados del siglo XX y en los años setenta del mismo siglo y la segunda mitad del primer decenio del siglo XXI para renovar formatos. En 1992, en el congreso El idioma español en el deporte, Matías Prats Cañete ya destacó la intensa y buena relación en el ámbito del lenguaje periodístico del deporte a ambos lados del Atlántico y la gran capacidad creativa de la comunicación deportiva de América", recuerda Castañón.

Junto con las expresiones deportivas procedentes de los países americanos, la guía se detiene también en el reto que supone para el lenguaje deportivo abordan los neologismos que designan nuevas realidades. A este respecto, señala 91 nuevas voces referidas a nuevos deportes como golfbol, jumpball, pádelbol, pinfuvote; y, sobre todo, actividades dirigidas que se desarrollan en los gimnasios para el bienestar, la calidad de vida y la estética, como cardio box, crossfit, aerojazz, body pump o powerfitness. Además, propone nueve términos de deporte y robótica adelantándose a lo que puedan deparar lingüísticamente el Cybathlon o Juegos Biónicos, competición para personas con discapacidad que organiza en su primera edición en octubre de este año el Centro Nacional   Suizo   de   Competencia   en   Investigaciones   Robóticas. Finalmente, se aporta un listado de 323 fuentes de consulta que han tenido en cuenta las aportaciones de ambos lados del Atlántico y del hispanismo en el mundo.

Con esta obra, Jesús Castañón incide en cómo la celebración de grandes acontecimientos deportivos como los Juegos "suele extender su influencia en el entorno a todos los niveles", incluido el lingüístico, y en este sentido apunta como fecha relevante en el calendario de los próximos años los Juegos de la Juventud que se celebrarán en Buenos Aires en 2018. "En este caso se da la circunstancia de que estos Juegos cumplen la función de extender la alta competición a la edad adolescente. Será un período interesante para analizar las novedades que surjan sobre su relato en castellano".

Más allá de cuál pueda ser el siguiente paso en la investigación en este campo, Jesús Castañón resalta que los grandes avances en la conformación de una terminología de todos los deportes y en su traducción al español han sido posibles gracias a instituciones deportivas como el Comité Olímpico Internacional o el INEF, entidades lingüísticas como el Centro de Terminología de Cataluña (TERMCAT) y medios de comunicación, a través de sus libros de estilo, como la Agencia EFE (desde el Departamento de Español Urgente y la Fundación del Español Urgente BBVA), The Associated Press o los diarios Marca y Mundo Deportivo, entre otros… Por todo ello, "merecen su reconocimiento y también dar ánimos a la gente que desee seguir ampliando esa labor a más deportes".

lunes, 27 de julio de 2015

Guía de estilo para la cobertura informativa de los Special Olympics

La celebración de una nueva edición de los Special Olympics World Games, competición bienal que se celebra del 25 de julio hasta el 2 de agosto en Los Ángeles, representa un verdadero desafío para los medios de comunicación a la hora de afrontar la cobertura del mayor evento internacional sobre deporte para personas con discapacidad intelectual, un colectivo sobre el que, la verdad sea dicha, no están acostumbrados a informar.

Estos Juegos de verano no solo constituyen un acontecimiento deportivo relevante por sus números (más de 7.000 deportistas de 177 países que compiten en 25 disciplinas), sino también por su significado y por la valiosa oportunidad que ofrecen para que el periodismo cumpla con su verdadera función social de cubrir el deporte en sus más diversas manifestaciones y de contribuir así a una mejor integración social de las personas con discapacidad.

Con el fin de que los medios de comunicación en general, y los deportivos en particular, actúen durante estos campeonatos de forma adecuada desde un punto vista tanto ético como lingüístico, la organización Special Olympics ha elaborado una interesante Guía de Estilo, cuya última edición data del año 2014. Este texto se encamina a que los periodistas adopten un uso adecuado de la terminología especifica sobre los colectivos (compiten personas de edades comprendidas entre los 8 y los 80 años), deportes (32 diferentes entre los Juegos de verano e invierno) e instituciones y programas que forman parte de Special Olympics. Igualmente, incluye pautas para la escritura de palabras dudosas y de referencias geográficas, así como indicaciones sobre la historia de la competición y de organismos deportivos relacionados con este movimiento deportivo inclusivo y humanitario.

En cuanto al empleo específico de expresiones sobre el deporte adaptado, esta guía es partidaria de evitar estereotipos que puedan resultar discriminatorios y términos con connotaciones peyorativas u ofensivas al referirnos a una persona con discapacidad, tales como "disminuido", "deficiente", "incapacitado" o "retardado". Asimismo, deberán considerarse cuidadosamente las palabras, especialmente los adjetivos que se vayan a emplear en una información. Así Special Olympics aboga por no sustantivar los calificativos: es preferible hablar de "persona con discapacidad" o "persona discapacidad intelectual" a etiquetar a los individuos como "el discapacitado" o "el retrasado". A este respecto, aconseja no emplear la expresión "retraso mental" y a ella refiere como palabra tabú ("R-word") por tratarse de "términos que pueden resultar hirientes para millones de personas con discapacidades intelectuales y para sus familiares y amigos".

Los autores señalan que las pautas recogidas en esta obra siguen recomendaciones del Stylebook de la agencia Associated Press y del Webster’s New World College Dictionary. Asimismo, se plantea como una obra abierta a sugerencias y ampliaciones futuras, como un texto en continuo movimiento.

Con el fin de complementar esta útil guía, recogemos a continuación una serie de libros de estilo y documentos de autorregulación profesional que han sido elaborados por medios de comunicación o administraciones en los últimos años y van dirigidos a periodistas para un tratamiento informativo adecuado y respetuoso de las personas y colectivos con algún tipo de discapacidad (intelectual o física).


Otras guías de estilo sobre deporte adaptado y discapacidad para medios de comunicación

. Breve Guía de Estilo para informar correctamente sobre los Juegos Paralímpicos 2012. Periodismo Deportivo de Calidad

. Guía de Estilo del Comité Paralímpico Internacional (2013)

. Libro de Estilo de Servimedia. 'Periodismo social. El compromiso de la información' (2008)

. Guía de buenas prácticas sobre personas con discapacidad para profesionales de la comunicación. Junta de Andalucía (2013)

. Manual de Estilo de RTVE, Cuestiones sensibles. Tratamiento de la discapacidad (2010)

. Decálogo para un uso apropiado de la imagen social de las personas con discapacidad. Comisión de Imagen Social de la Discapacidad y Medios de Comunicación del CERMI Estatal (2011)

miércoles, 26 de febrero de 2014

Pautas para informar correctamente sobre el deporte adaptado. Guía de Estilo del Comité Paralímpico Internacional

Los medios de comunicación pueden contribuir de manera decisiva a la plena integración social de las personas con discapacidad, dotando a estos ciudadanos (que en España suman casi 4 millones) de mayor visibilidad en los espacios informativos y haciendo un uso respetuoso y preciso de los términos lingüísticos y las imágenes en las noticias que concedan protagonismo a este colectivo.

A este doble objetivo apunta precisamente el Decálogo para un uso apropiado de la imagen social de las personas con discapacidad, un documento elaborado en 2011 por la Comisión de Medios de Comunicación del CERMI Estatal (Comité de Entidades Representantes de Personas con Discapacidad). Esta propuesta de autorregulación se suma a otras guías de estilo específicas que han sido confeccionadas en los últimos años por iniciativa de fundaciones, organizaciones y gobiernos con el propósito de orientar a los periodistas para que los mensajes que lancen a la sociedad sean inclusivos, justos y rigurosos.

Este grado de implicación creciente por parte de las instituciones y los medios de comunicación por procurar un mejor tratamiento de la imagen pública de las personas con discapacidad también se ha hecho extensivo al ámbito del deporte, una actividad que, por su gran proyección mediática y la enorme expectación que concita, constituye hoy día un pilar esencial en la conformación de identidades culturales y cohesión social de ciudades, regiones y países.

Precisamente, tal como hemos señalado en posts anteriores, al periodismo deportivo le corresponde la función social de promocionar la actividad física entre los ciudadanos en sus más diversas manifestaciones, entre las que se encuentra el deporte adaptado, todavía minoritario pero cada vez más relevante tanto desde el punto de vista federativo como en las competiciones paralímpicas. Así, por ejemplo, según recoge el Consejo Superior de Deportes, en España existen cinco federaciones (Discapacitados Físicos, Discapacitados Intelectuales, Deportes para Ciegos, Deportes para Sordos y Paralíticos Cerebrales), a las que pertenecen más de 11.000 deportistas de más de 70 disciplinas y de 536 clubes diferentes.

Con el fin de responder a la importancia creciente del deporte adaptado y de ofrecer recomendaciones periodísticas que garanticen una correcta cobertura de este tipo de competiciones, el Comité Paralímpico Internacional dio un primer paso en este campo al publicar en 2009 su Guía de Estilo (IPC Style Guide), que actualizó y reeditó en 2013. Este texto ampliado, de 51 páginas y dirigido a unificar criterios lingüísticos en los documentos y publicaciones de esta organización, se inspira en los principios de la Carta Olímpica y en diversos manuales de estilo publicados por medios de comunicación, como los de The Economist y The Guardian.

Entre las particularidades de esta nueva guía, se encuentra su apartado dedicado al uso correcto y preferente de términos deportivos. En este sentido, aboga por emplear siempre la expresión deportista con discapacidad (athlete with an impairment) en lugar de deportista con discapacidades o deportista discapacitado (not athlete with disabilities or disabled athlete); utilizar deportista con discapacidad visual o deportista ciego (athlete with a vision impairment) o en vez deportista con problemas de visión. También dentro del capítulo idiomático, prefiere hablar de país antes que nación y de países en vías de desarrollo a países del Tercer Mundo.

Además, a la hora de referirse a unos campeonatos en concreto recomienda no emplear números romanos sino directamente el año en que se celebran, y opta por escribirlos siempre en plural (Championships, Paralympic Games), si bien admite hacerlo de forma abreviada en un registro más informal (Paralympics). Asimismo, los deportes y sus respectivas disciplinas aparecerán siempre escritos en letra mayúscula.

Junto con estas pautas, se encuentran normas sobre puntuación, mayúsculas y uso de cifras, así como listas con las siglas y acrónimos más utilizados, nombres de organismos internacionales relacionados con el movimiento paralímpico (asociaciones y comités) y un glosario de países con sus respectivos códigos establecidos por el Comité Olímpico Internacional (COI).

(Este artículo es una actualización del post publicado en este mismo blog en junio de 2011)

viernes, 18 de febrero de 2011

El poder del lenguaje de los medios y el deporte adaptado


Estas son las conclusiones de la mesa redonda 'El poder del lenguaje' celebrada hoy en Sevilla en el marco de las I Jornadas Universitarias sobre Deporte, Discapacidad y Comunicación, que se han desarrollado en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla (en la imagen, de izquierda a derecha, José Luis Rojas, el profesor Juan Luis Manfredi y la profesora Valle Carreras):

1) Los medios de comunicación deportivos pueden contribuir de manera eficaz a la integración social de personas con discapacidad incluyendo un mayor número de noticias sobre el deporte adaptado para darlo a conocer, con todas sus especialidades, y mejorar su imagen social. Para dotar de mayor visibilidad a los deportistas con discapacidad y educar a la audiencia será preciso:

- Naturalizar las noticias sobre deportistas con discapacidad, de forma que ingresen en la agenda habitual de los medios y en la cobertura de los espacios que se destinan al resto de las informaciones.

- Mostrar una imagen del deportista con discapacidad de la misma forma que al resto de los deportistas, colocándolas así en un plano de igualdad respecto al resto de ciudadanos.

- Presentar a los deportistas con discapacidad ni como personas dependientes o lastimosas, sino como ejemplos a seguir por sus capacidades más que por sus limitaciones. No han provocar compasión sino, en todo caso, respeto y admiración. Debe ser mostrados de forma atractiva como ejemplo de superación.

2) A la hora tratar estos contenidos, los medios de comunicación deberán hacer un uso respetuoso, claro y preciso de los términos lingüísticos y un empleo adecuado de las imágenes. Entre las recomendaciones que incluyen algunos libros de estilo periodísticos como los de la agencia Servimedia (2007), Canal Sur TV (2004) o RTVE (2010), destacan las siguientes:

- Habrá que tener especial cuidado con aquellos estereotipos que pueden resultar discriminatorios y términos con connotaciones peyorativas u ofensivas al referirnos a una persona con discapacidad. Son inadecuadas por peyorativas al implicar la negación de una o varias cualidades de la persona: disminuido, deficiente, incapacitado, subnormal, anormal, inválido, tarado, perturbado, mutilado, tullido, lisiado, loco, invidente, mongólico.

- Deberán considerarse cuidadosamente las palabras, especialmente los adjetivos que se vayan a emplear en una información. Una tendencia de los últimos años es la de no sustantivar los adjetivos calificativos: es preferible hablar de persona con discapacidad o persona discapacitada, persona sorda, persona ciega, persona con retraso mental, etcétera a etiquetar a los individuos como el discapacitado, el minusválido, el sordo, el ciego o el retardado.

- Es recomendable no utilizar verbos que conllevan una apreciación negativa de la discapacidad como padecer, sufrir, aquejar, etc. y emplear en su lugar presentar, tener o manifestar.

- Si bien el uso de eufemismos (personas con discapacidad visual en lugar de ciegos o personas con movilidad reducida en vez de cojos) es recomendable como expresiones sinónimas y evitar así repeticiones, lo políticamente correcto no es siempre lo más periodístico. En una información deberá llamarse a las cosas por su nombre, de forma que el mensaje sea de fácil comprensión y no se hiera nunca a las personas que son protagonista de la noticia. Sordo, ciego o cojo son palabras de uso común que no tiene carácter peyorativo.

viernes, 4 de febrero de 2011

La función social del periodismo deportivo en la integración de personas con discapacidad

Una de las funciones sociales del periodismo deportivo es la de promocionar la actividad física entre los ciudadanos en sus más diversas manifestaciones. De esta forma, mediante la proyección masiva de los logros de los equipos y deportistas locales y nacionales más representativos, contribuyen eficazmente a la conformación de identidades culturales y cohesión social de ciudades, regiones y países.

Si bien las noticias deportivas se centran casi exclusivamente en las competiciones de disciplinas que poseen un mayor número de seguidores y de licencias federativas dentro del deporte profesional -el fútbol de manera aplastante-, ocasionalmente dan cabida a aquellas otras de carácter minoritario, sobre todo con motivo de la celebración de unos Juegos Olímpicos, cuando el orgullo nacional se calibra en función de las medallas conseguidas.

Al margen de esos acontecimientos deportivos singulares y puntuales, lo cierto es que los medios deportivos en general siguen teniendo como asignatura pendiente ofrecer unos contenidos más variados, que se ocupen no solo de la alta competición, sino también de otros aspectos como el deporte aficionado y de base o el practicado por colectivos con necesidades especiales como la población inmigrante o las personas con algún tipo de discapacidad física o intelectual.

En el caso del deporte adaptado, los medios de comunicación desempeñan un compromiso especial al coadyuvar a la integración social de personas que no suelen tener visibilidad mediática y que, gracias a la práctica deportiva, mejoran ostensiblemente su autonomía y se presentan en sociedad como destacados partícipes en la vida de una comunidad por reunir una serie de habilidades y competencias que son dignas de mención.

Sobre todo ello versarán las primeras Jornadas sobre Deporte, Discapacidad y Comunicación, que se celebrarán los próximos 17 y 18 de febrero en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla. Esta iniciativa, organizada por el grupo de investigación Estrategias de la Comunicación del Departamento de Periodismo II, congregará a comunicadores deportivos, deportistas y representantes de instituciones públicas y privadas que llevan a cabo programas de apoyo al deporte adaptado.

De esta forma, se debatirán asuntos tan diversos como la presencia en los medios del deporte adaptado y sus modalidades (discapacidad física, intelectual, auditiva, visual y parálisis cerebral), el tratamiento que reciben estos deportistas en los medios, el uso correcto del lenguaje, el papel de la comunicación y el deporte en la formación de los más jóvenes, el cine y la discapacidad, y el movimiento paralímpico en Andalucía y España.