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miércoles, 1 de septiembre de 2021

Tópicos futbolísticos en el mercado de fichajes

Ya hemos señalado en reiteradas ocasiones en este blog que uno de los aspectos que más llegan a empobrecer el léxico empleado en el periodismo deportivo son las frases gastadas y expresiones tópicas que, de manera recurrente, casi automática, pueblan crónicas y noticias para expresar situaciones y estados de ánimo de jugadores y equipos antes, durante y después de los partidos. 

Uno de los momentos del año donde más proliferan este tipo de lugares comunes es durante el trance veraniego a la hora de informar del mercado de fichajes de las principales ligas de fútbol, de posibles idas y venidas de un equipo a otro; de rumores no confirmados, de noticias incompletas que no han sido o no han podido ser debidamente verificadas o, simplemente, de ecos de lo publicado por otros (que a veces ni se mencionan).

Es un tiempo de rebajas en el que no hay competición oficial y la futbolización informativa exige a los medios, secciones y programas deportivos ocuparse prioritariamente de las situaciones contractuales y de los cambios que se produzcan en las plantillas, aunque estos no se hayan producido todavía.

Al margen de otras cuestiones éticas sobre el proceder periodístico en estas situaciones, las informaciones que se vierten sobre fichajes suelen incluir una serie de clichés lingüísticos a menudo prescindibles, o al menos intercambiables por otras opciones tan válidas o incluso más que la lengua ofrece. Porque diversificar el léxico que se emplea es también apostar por la calidad periodística.

Por ello, planteamos aquí, un verano más, una lista colaborativa de expresiones tópicas que suelen emplearse en el periodismo futbolístico para informar del mercado de fichajes. Esta se fue ampliando con las aportaciones de los lectores:
 

. A falta de unos flecos

. Abaratar el fichaje


. Acuerdo total

. Atado

. Cambio de cromos

. Cantidad astronómica

. Cantos de sirena desde

. Colocan a
(jugador) en

. Cuestión de horas


. Desestimar una oferta (por un futbolista)

. El entorno del jugador

. El futuro (del jugador), en el aire

. En calidad de cedido


. En el punto de mira

. En la órbita
(del club en cuestión)

. (jugador) en la rampa de salida

. exclusiva (o exclusiva mundial)

. firmar (a un jugador)

. La guinda del pastel

. La plantilla está cerrada

. (el club) ha puesto sus ojos en

. Hacerse con los servicios de

. Moneda de cambio

. Nombres que se barajan

. Oferta fuera de mercado

. (cesión con) opción de compra

. 'Overbooking' en la plantilla

. Se abre la veda (mejor: se levanta la veda)

. Se perfila como

. Tira y afloja entre clubes

. Todo apunta a que


. Últimos flecos

. Viene a cubrir el hueco que deja

(este post es una actualización del publicado originalmente el 20 de agosto de 2018)


También le puede interesar:

Adjetivos por defecto

jueves, 1 de octubre de 2015

Diez recomendaciones sobre léxico y estilo para periodistas incluidas en el último 'Manual de español urgente'

El rigor y el respaldo académico con que contó siempre el Manual de Estilo de EFE y la preocupación creciente por el uso correcto del idioma entre periodistas y ciudadanos en general llevaron en 1985 a la agencia a tomar la decisión de vender y distribuir por primera vez en las librerías su libro de estilo, hasta entonces solo de uso interno para trabajadores de la empresa. Ese año se publicó la cuarta edición del texto con el título de Manual de español urgente y el subtítulo de '4ª edición corregida y aumentada del Manual de Estilo de la Agencia EFE'.

Acaba de ver la luz una nueva edición, la 19ª, de este libro de estilo, que desde entonces ha mantenido su nombre y vocación de servicio público y que hoy firma la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), institución que en 2005 tomó el relevo del Departamento de Español Urgente (DEU) creado en el seno de la referida agencia. La Fundéu abrió una nueva etapa al establecer unos objetivos más ambiciosos y analizar no solo la calidad del lenguaje utilizado en los servicios de EFE, sino también velar por los buenos usos idiomáticos en las informaciones publicadas a diario por los medios de comunicación en lengua española.


La 19ª edición del Manual de español urgente, que aparece siete años después de su última versión, se aleja de la estructura del libro que se ideó en 1985 y constituye una adaptación a las nuevas obras académicas, entre ellas la 23ª edición del Diccionario de la lengua española, además de un texto abierto y dinámico concebido también para su futura actualización en la web. La obra revisada incorpora dos capítulos sobre ortotipografía e internet, que se suman a los ya existentes sobre ortografía, puntuación, pronunciación, toponimia y antroponimia, y léxico y estilo, así como a un extenso glosario que incluye una relación de palabras y giros nuevos o dudosos como neologismos, impropiedades léxicas o siglas y abreviaturas. Por último, el manual incluye un apéndice con las novedades de la Ortografía de la lengua española de 2010.

Se trata de una obra de referencia obligada para periodistas que incluye interesantes recomendaciones sobre el buen estilo y la correcta redacción de textos, así como sobre el adecuado manejo de los diccionarios y otras obras filológicas que deben ser consultadas a diario e incorporadas como parte esencial de la rutina de nuestro trabajo profesional. De ellas, destacamos las siguientes:

Sobre el uso de los diccionarios

1. "Como criterio general, ha de evitarse el empleo de palabras o de acepciones no registradas en el diccionario cuando posean en este equivalencias claras". Para ello aconseja manejar los diccionarios de la Academia, incluido el Diccionario del estudiante, al igual que otros como el Diccionario del español actual de Manuel Seco o el Diccionario de uso del español, de María Moliner.

2. Hay que tener en cuenta que "no todo el léxico está registrado en los diccionarios". Hay muchas formas válidas que no están por cuestiones de espacio, como las palabras derivadas, o dialectalismos, tecnicismos y coloquialismos, cuyas voces "quedan reservadas a los diccionarios terminológicos que todo redactor especializado debería tener a mano" (...) "Es importante no rectificar un término remplazándolo por otro parecido solo porque no aparece en los diccionarios generales".

3. "La existencia de una palabra en el diccionario tampoco significa que sea válida en general. Hay que evitar los términos marcados como desusados, y más incluso los vulgarismos. También conviene evitar los extranjerismos (que deberán aparecer diferenciados en cursiva) cuando se ofrece una alternativa española".

Sobre la elección de las palabras

4. "Muchas de las anomalías léxicas que hoy se encuentran en los medios de información no son achacables a los periodistas, sino a sus fuentes". Políticos, tecnócratas o personal de la Administración a veces ponen en circulación neologismos, muchas veces efímeros. "Palabras de este tipo pueden aparecer en las citas textuales de quienes las emplean; fuera de este caso, el redactor debe ponerse de parte de sus lectores".

5. "Empléense todas las palabras que, sin tener equivalencia con otras ya existentes, parecen firmemente instaladas en la lengua, según el instinto idiomático. Pero hágase deliberadamente, previa reflexión, sin olvidar que el uso de las palabras es, como dijera Fray Luis de León, "negocio de particular juicio"; es decir, hay que decidir sobre su superfluidad, su carácter efímero, su adecuación al sistema de la lengua".

6. "Se recomienda la variedad de vocabulario". Ciertas palabras se repiten en exceso, como verbos comodín, frases hechas y tópicos, o adverbios terminados en -mente, y es preciso evitar esas repeticiones. Igualmente, aconseja "no abusar de metáforas como galo, luso, otomano, azteca, germano, nipón, etc., que, si bien permiten evitar reiteraciones, no deben desplazar a los gentilicios genuinos (francés, portugués, turco, mexicano, alemán, japonés, ...)".

7. "Las hipérboles que se reiteran dejan de serlo. Son expresiones de tipo "resultado histórico" y "partido del siglo" (...) Si la hipérbole, por abuso, deja de funcionar, la solución no es otra aún mayor (como "partido del milenio").

Sobre la redacción y la corrección de textos

8. "Conviene redactar por segunda vez cada noticia, con la atención puesta en la propiedad del léxico, la corrección de la sintaxis y la economía de recursos lingüísticos, sin mengua, claro es, de la información. Conservar esta es más importante que el ahorro, pues la concisión a toda costa puede oscurecer el mensaje más que aclararlo, pero tal vez no sea difícil compaginar ambas necesidades".

Sobre topónimos y gentilicios

9. Cuando haya hispanizaciones o formas tradicionales que no se hayan extendido suficientemente, se recurrirá a los endónimos o topónimos usados en origen. Manda el uso. Advierte, además, que en algunas ocasiones la elección de un topónimo u otro no es ideológicamente neutral, ya sea por afinidades políticas o culturales, por lo que encierra subjetividad y no será siempre fácil hallar soluciones satisfactorias para todos los gustos.

10. "No tiene por qué haber gentilicios para todos los topónimos. Es preferible emplear "de" a crear formar artificiales y momentáneas que podrían no tener continuidad". Aboga por ser cautos a la hora de crear y tener siempre en cuenta el funcionamiento de la lengua para la formación de palabras a partir del añadido de sufijos y su significado. 

Hay que dejar que el idioma evolucione y se ensanche, pero siempre dentro de un orden. 

domingo, 15 de septiembre de 2013

La importancia del 'background' en un texto periodístico, según Harold Evans

Harold Evans (1928) fue uno de los periodistas más influyentes en el último cuarto del pasado siglo, una etapa en la que dirigió, entre otros medios, The Sunday Times (1967-1981) y The Times (1981-1982) y fue adalid de un nuevo estilo de reporterismo de investigación que destapó varios escándalos políticos y empresariales en el Reino Unido que fueron ignorados o desmentidos oficialmente por las autoridades. Este británico nacionalizado estadounidense es actualmente uno de los maestros de la profesión más reconocidos, especialmente en el ámbito anglosajón, donde creó escuela. 

Autor de varios libros sobre Periodismo y su historia reciente, es sobre todo recordado por tres obras: Good Times, Bad Times (1984), autobiografía que recrea la pugna entre Evans y Murdoch por hacerse con el control del rotativo londinense a principios de los ochenta; Pictures on a Page (1978), considerado por algunos como la "Biblia del fotoperiodismo"; y The American Century (1998), un profundo análisis de los principales acontecimientos vividos por la sociedad de Estados Unidos a lo largo del siglo XX. Además de estos títulos, sobresale Essential English: for Journalists, Editors and Writers (1972), una guía indispensable para el buen uso del idioma en la redacción periodística que fija muchos de los estándares contenidos en los principales libros de estilo norteamericanos y británicos publicados hasta entonces.

Essential English constituye en realidad un manual de estilo periodístico propio, que, pese a haberse escrito hace más de cuarenta años, sigue manteniendo la frescura como para seguir siendo un texto de referencia tanto para estudiantes de Periodismo como para profesionales en ejercicio. Este libro aboga, sobre todo, por una necesaria claridad expositiva de las ideas y los enunciados en los textos informativos para procurar que el mensaje llegue al público sin posibilidad de equívoco. Para ello Evans aporta una serie de claves, siempre ilustradas con ejemplos, para dotar a las informaciones de una estructura ordenada, desde el titular al cuerpo de la noticia pasando por el lead; y apuesta por un correcto uso del lenguaje: oraciones simples y pocas subordinadas, verbos en voz activa y en positivo, palabras precisas y textos despojados de clichés y redundancias inútiles que no aportan información sino monotonía.

Junto con todas estas pautas de redacción, Harold Evans dedica uno de sus capítulos a la importancia del 'background' para garantizar la correcta comprensión de un texto periodístico y para dotarlo de calidad y profundidad, deteniéndose en la explicación de lo sucedido y recordando los antecedentes, además de promover el interés periodístico, entendido este como una forma de incentivar la curiosidad de los ciudadanos por el conocimiento de la sociedad y participar en ella. La contextualización de los hechos, efectivamente, se constituye como uno de los pilares de la especialización periodística.

Por su extraordinario interés y su plena vigencia, reproducimos a continuación algunos de los pasajes de este capítulo:

. "El que escribe un texto periodístico tiene dos tareas fundamentales: estructurarlo bien y dotarlo del 'background' suficiente para hacer que la historia sea perfectamente inteligible para un nuevo lector (...) Sin embargo, muchos periodistas especializados se olvidan de hacerlo porque precisamente saben demasiado (...) Muchos cometen el error de dar por hecho que el lector ha digerido todo lo que el medio ha publicado sobre ese asunto".

. "La habilidad reside en escribir para los lectores sin necesidad de abrumarlos con el relato de todo lo acontecido. Toda pieza informativa de la que hagamos un seguimiento continuado debe construirse de tal manera que se incluyan los antecedentes fundamentales, pero sin que esto suponga retrasar indebidamente los hechos noticiosos y sin irritar a los lectores que se mantienen al corriente". 

. "El background debe aportarse de una manera concisa, de paso. No hay necesidad de recapitular cada uno de los antecedentes, sino tan solo aquellos que hagan comprensible la noticia. Los periodistas que han asumido la importancia de contextualizar la información a veces se entusiasman con la idea y presentan al lector una innecesaria porción de las noticias publicadas un día antes". 

. "Si tienes dudas de cuándo y dónde introducir los antecedentes en una información de la que estamos haciendo el seguimiento, una buena recomendación con carácter general es: a) ofrecer al lector una señal en el primer párrafo (una palabra clave, una aposición u oración de relativo) para luego dar paso al contexto de la noticia y b) incluir el background completo en un solo párrafo, a partir del párrafo tercero".

. "Es siempre mejor decirles -de refilón- a diez lectores lo que ya conocen que omitir a un lector la explicación del único dato que le puede permitir comprender la historia en su totalidad" (por ejemplo, recordar quién es un nombre propio o explicar el significado de unas siglas).

. En las noticias que tienen una continuidad y un seguimiento, "al periódico le puede bastar con unas frases (de background) durante algunos días, pero de vez en cuando debe escribir una explicación más detallada de lo que está sucediendo. Por lo que representa velar por el interés público en su más amplio sentido, debe capacitar a los lectores no solo para seguir la evolución de los hechos, sino también para que se formen su propia opinión sobre los mismos".

. "Los redactores deben añadir contexto a la información sobre todo por inteligibilidad, pero también por interés. Un puñado de palabras extra con detalles confieren una mayor mordiente al relato de los hechos".

. "Siempre hay que traducir las cantidades en moneda extranjera y ofrecerlas en ambas divisas. Hay que contarlo todo como si fuéramos un lector más. Hay que explicarles qué es un huevo 'pasteurizado' o un reactor rápido de neutrones; no dejemos que ellos tengan que adivinar qué es una exportación invisible o dónde se encuentra Aldabra (está en las Seychelles). Si tiene dudas antes de incluir una explicación, considere cuánto más fácil está poniendo las cosas para el lector. Nunca deje pasar nada que usted no sería capaz de explicar sin la ayuda de la biblioteca".

lunes, 19 de agosto de 2013

Manuales de buenas prácticas para un tratamiento no sexista de la información deportiva

En los últimos años en España ha aumentado considerablemente el número de trabajos científicos y estudios publicados por instituciones públicas que han puesto el dedo en la llaga de los medios de comunicación al abogar por un tratamiento más ecuánime y menos sexista de las informaciones y reclamar un mayor espacio para la mujer deportista como protagonista en las noticias. 

Pese a los evidentes avances sociales de la mujer y los innumerables y crecientes éxitos de las deportistas españolas en las principales competiciones internacionales (al igual que lo fueron en los JJ.OO. de Londres, las mujeres han vuelto a ser protagonistas este año logrando todas las medallas nacionales en los Mundiales de natación o consiguiendo títulos como el Eurobasket, entre otros), el periodismo deportivo sigue estando considerado como un ámbito informativo donde predomina la visión androcéntrica de los acontecimientos y un discurso de corte sexista que refuerza la transmisión de estereotipos tradicionales.  

Los manuales de buenas prácticas que a continuación presentamos no solo han sido publicados en papel y distribuidos por todas las bibliotecas públicas y de universidades españolas, sino que además han sido puestos a disposición de la ciudadanía en internet para su consulta permanente. Para educar en igualdad. Estas son las ediciones online más destacadas de las guías para una información deportiva no sexista. Todas ellas se pueden descargar en formato PDF:

. Guía de lenguaje para el ámbito del deporte (2009). Instituto de la Mujer del Gobierno del País Vasco. Autora: Eulalia Lledó

. Hablamos de deporte. En femenino y en masculino (2011). Instituto de la Mujer dentro de su colección 'Lenguaje' y en colaboración con el Consejo Superior de Deportes del Gobierno de España. Autoras: Mercedes Bengoechea, Elida Alfaro y Benilde Vázquez

Deporte y Mujeres en los Medios de Comunicación (2011). Consejo Superior de Deportes. Autora: Pilar López Díez

¿Por qué abogan estos manuales?

Entre las orientaciones referidas a la selección y jerarquización de los contenidos, reclaman de los medios:

1) Una mayor cobertura de todas las formas de actividad físico-deportiva relacionadas con el ocio, la educación y la salud, más allá del puro deporte espectáculo.

2) Una mayor y mejor valoración periodística de los logros de las mujeres en el ámbito del deporte, de forma que el orden de aparición no siempre priorice a los hombres (no siempre lo que hacen ellos es más meritorio).

3) Y, sobre todo, aumentar el número de noticias sobre disciplinas y competiciones de féminas, de manera especial en los espacios informativos y retransmisiones de televisión, por su elevado índice de impacto en la ciudadanía.

Entre las recomendaciones encaminadas a la consecución de un discurso informativo menos discriminatorio, destacan:

1) La no transmisión de estereotipos sexistas en su discurso mediante un lenguaje inclusivo que no etiquete las modalidades como "masculinas" o "femeninas". 

2) La identificación de una deportista no como tal, sino por su relación familiar o amorosa. Las referencias a la vida privada de deportistas son aspectos que no se corresponden con los fines que ha de perseguir este tipo de periodismo.

3) La no utilización del cuerpo o la vestimenta de las deportistas como reclamo informativo.

Entre las sugerencias para un empleo no sexista del lenguaje deportivo, las autoras de estas guías apuestan por:

1) Evitar el empleo de la voz mujer antes del título profesional (la deportista en lugar de la mujer deportista).

2) Evitar referirse a las mujeres como las chicas, sea cual sea la modalidad, edad o categoría (hacerlo denota condescendencia y minusvaloración, salvo que nos refiramos a ellos como a los chicos, algo que pocas veces ocurre). [A esto habría que añadir el uso ocasional de la expresión también cuando ellas ganan, como si fuera un añadido a la realidad imperante].

3) No usar el masculino genérico para englobar a mujeres y hombres sino sustantivos abstractos (el equipo arbitral en vez los árbitros). 

4) Recurrir a la duplicación de formas femenina y masculina cuando sea necesario visibilizar la presencia de mujeres (entrenadoras y entrenadores). [Esta opción, sin embargo, resulta poco periodística si nos atenemos al principio de economía del lenguaje].

5) Emplear siempre que sea posible términos femeninos para denominar profesionales (la árbitra) y términos y categorías del deporte (la alera, la alevina, la líbera), aunque en algunos casos aún no hayan sido recogidas por el Diccionario de la Real Academia. [No obstante, la colocación del artículo femenino ha de ser suficiente en muchos casos: el/la piloto, el/la pichichi, el/la cerebro del equipo, el/la cinturón negro, ...].

6) Para evitar ambivalencias y posibles discriminaciones, se recomienda el uso de adjetivos invariables, los acabados en -e o en consonante (fuerte mejor que musculoso), y de términos comunes sin artículo o determinante (integrantes del equipo).

7) Eludir todo tipo de expresiones androcéntricas y, por tanto, excluyentes (el sexto hombre en baloncesto pasará a ser la sexta jugadora o, en fútbol femenino, el público que aplaude no será el jugador número 12 sino la jugadora número 12). 

domingo, 7 de octubre de 2012

Las ocho cualidades del estilo de Proceso, un método sencillo y completo para lograr una buena redacción periodística

El semanario Proceso se convirtió en 1998 en una de las primeras cabeceras de prensa en México en confeccionar un libro de estilo propio. El Manual de Estilo de Proceso, tras ser publicado y puesto a la venta, fue reimpreso en 1999 tras haberse convertido en uno de los manuales de referencia en las escuelas y facultades de periodismo de este país norteamericano.

Según se explica en la presentación de la obra, que fue ampliada y actualizada en una segunda edición en 2009, Proceso persigue con esta herramienta "normar, orientar y mejorar la redacción, además de uniformar y modernizar la grafía del semanario y de la Agencia Proceso de Información (Apro)".

Con el propósito de convertirse en "el principal instrumento de reporteros, correctores y editores para disipar sus dudas más frecuentes o apremiantes en gramática, estilística y grafía", el Manual de Estilo de Proceso propone un método muy sencillo y completo para lograr una buena redacción que denomina 'Las cualidades del estilo'.

El libro resume en ocho los principales atributos que debe reunir todo texto periodístico y que constituyen las normas básicas de la redacción, corrección de originales y tareas de edición en este medio. Estas son, y por este orden: claridad, propiedad, precisión, brevedad, sencillez, vigor expresivo, armonía y abundancia.

Por su relevancia, reproducimos aquí cómo quedan definidas cada una de las Cualidades del Estilo de Proceso:

"1) La claridad de la redacción consiste en expresarse sin enredos, lagunas, anfibologías, etcétera, de suerte que cualquier lector comprenda sin confusiones ni rodeos el sentido de nuestras frases y vocablos. Principales obstáculos para la claridad: frases demasiado largas o rebuscadas; ineficaz o incorrecta organización de las palabras; ambigüedades y omisiones; uso de paréntesis frecuentes; exceso de cláusulas subordinadas, e inclusión de términos u oraciones prescindibles o superfluos

2) La propiedad es para nosotros la cualidad del estilo que consiste en escribir voces, frases y oraciones de manera correcta y pertinente, tanto por su apego a las normas gramaticales como por sus implicaciones de matiz. Las más frecuentes faltas de propiedad son el solecismo, que es una violación de la sintaxis; el barbarismo, que es una falta ortográfica o una confusión de un término por otro; y el defectuoso empleo de los sinónimos, es decir, una inadvertencia del matiz que los distingue y que obliga a la elección de un solo vocablo justo en un contexto dado.

3) La precisión, íntimamente relacionada con la claridad y la propiedad en su forma, pues las tres se combinan en una buena comunicación, se refiere sobre todo al contenido y al sentido estricto de los vocablos y oraciones empleados para difundir la información. Aunque en la búsqueda de la precisión también se evitan impropiedades y confusiones, la tarea específica en este punto es encontrar la plabra justa y la oración irreprochable para transmitir exacta, estrictamente lo que queremos decir (Un análisis minucioso de las palabras, conceptos, cláusulas, ideas y datos es indispensable)

4) La brevedad, que efectivamente eleva la calidad del buen escrito, en el periodismo es de capital importancia por dos razones: a) El lector quiere informarse rápidamente, sin pérdida de tiempo, de aquello que le interesa, y generalmente sólo admite la demora ante aciertos o hallazgos literarios del estilo; y b) el espacio e la prensa es limitado. Si cada uno de los reporteros se esfuerza en conseguir la mayor brevedad posible, además de que sus textos ganarán en concisión y consistencia, estos tendrán menores posibilidades de 'compactación' o de resumen y serán mejores candidatos a la publicación.
La brevedad, que siempre ha sido un arte, el arte de sintetizar lo escrito, no debe, sin embargo, confundirse con el laconismo telegráfico, ni procurarse si al hacerlo pierde el texto precisión, propiedad y claridad. (...)

5) La sencillez de un texto produce en los lectores la impresión de que se escribió de un modo natural, sin afectaciones ni artificios, y les permite captar la información sin pensar en lo escabroso o complicado de la misma ni en las cualidades del que escribe. El rebuscamiento de un escrito se debe habitualmente a que el redactor está más empeñado en esxhibir originalidad o dotes de escritor que en dar fluidez y transparencia al texto.

6) Es el vigor expresivo el rasgo que distingue a los mejores escritores y redactores periodísticos de aquellos que, sólo muy correctos, sencillos, breves y precisos, son incapaces de ser, de reflejar su originalidad en un estilo inconfundible que aliente, cohesiones y dé vida a sus escritos. (...)

7) Aquí definimos la armonía como la cualidad estilística que, en primer lugar, procura la compatibilidad, concordancia o simpatía entre la forma y el contenido del texto, entre el estilo y la materia informativa, de suerte que muy difícilmente, por ejemplo, pueda abordarse en tono frívolo o irónico un suceso que entrañe una tragedia. Cada asunto, cada tema reclama una forma, una estructura, un estilo que, con su sensibilidad y con su oficio, el reportero captará y plasmará sin disonancias. Evitar la cacofonía, la rima, el sonsonete; combinar frases cortas con frases largas, y procurar la eufonía dosificando melodiosamente la acentuación y las pausas, son medidas que, en segundo término, resultan recomendables para la consecución de la armonía.

8) La abundancia se refiere sobre todo a la variedad o riqueza del vocabulario y al dominio técnico de las múltiples formas de organización sintáctica, recursos que por sí solos son capaces de erradicar la monotonía de nuestros textos y de imprimirles novedad, elegancia y sutileza.

Hacemos ahora un trayecto retrospectivo para aclarar sucintamente que, en las normas relacionadas con el estilo, ni los reporteros ni los editores sacrificaremos la armonía (7) en aras de la abundancia (8); el vigor expresivo (6) en procura de la armonía (7); la sencillez (5) en busca del vigor expresivo (6); la brevedad (4) en afán de sencillez (5); la precisión (3) en pos de la brevedad (4); la propiedad (2) por la precisión (3), ni la claridad (1) por la propiedad (2).

El procedimiento inverso, que constituye nuestra guía, significa, por ejemplo, que en aras de la precisión (3) podremos ignorar la recomendación de brevedad (4) si, al procurar ésta, irremisiblemente cayéramos en la imprecisión. Y, llevando el ejemplo hasta el extremo, señalamos que, en busca de la claridad, podría violarse el resto de las cualidades del estilo si fuera demostrable que solo así es posible cumplir con la cualidad número 1. Es obvio que, aun en este hipotético caso extremo, estaríamos obligados a mantener un mínimo de precisión (3) y a respetar no pocas normas básicas que atañen a la propiedad (2), consustancial al idioma".