domingo, 6 de marzo de 2022

Simon McEnnis: "Los periodistas deportivos operan en un entorno de audiencia de intenso tribalismo que impide construir una visión completa de lo que sucede"



Una de las áreas periodísticas que se han visto más sacudidas en los últimos tiempos por la proliferación de nuevos creadores de contenido es el periodismo deportivo. Este se ha mostrado particularmente vulnerable a los desafíos del panorama comunicativo digital debido a que históricamente se ha percibido como un área con un apego muy débil a la profesionalización (durante muchos años se etiquetó dentro de la profesión como “toy department” o “departamento de juguete”). 

Esos actores no solo han llegado y fidelizado a públicos, ocupándose en ocasiones de temáticas y nichos no suficientemente tratados en la agenda temática de los medios, sino que además han emergido otras fuerzas, sobre todo las provenientes de aparatos de comunicación y medios propios de clubes, federaciones y otros organismos deportivos, que se atribuyen ya funciones y roles que antes solo correspondían, o se asociaban, a los periodistas. 

Por ello, frente al amateurismo, por un lado, y al oficialismo acrítico, por otro, que estos actores pueden generar en determinadas coberturas informativas, los periodistas deportivos tienen la necesidad de diferenciarse de ellos elevando sus estándares éticos y de calidad, esforzándose más por aplicar métodos de verificación e investigación, para contrapesar con independencia el peso creciente de las fuentes y no abandonar una centralidad hacia la que empujan esas nuevas fuerzas comunicativas desde la periferia (blogueros, streamers, youtubers, influencers,…).

Este es el planteamiento sobre la que pivota Disrupting Sports Journalism, el último libro de Simon McEnnis, profesor de la School of Art and Media de la Universidad de Brighton y uno de los investigadores más sobresalientes sobre periodismo deportivo en el concierto internacional. Se trata de una obra relevante, que no solo plantea cuestiones que afectan a la práctica profesional en el escenario informativo actual, sino también pone sobre la mesa cuáles pueden ser las próximas rutas hacia la investigación en este campo para tratar de contribuir desde la academia a la búsqueda de reflexiones y soluciones válidas para el porvenir de los medios.

Hemos conversado con él para desmenuzar algunas de las numerosas claves que encierra este ensayo que radiografía de manera crítica el estado de la profesión.

- En su libro usted explora, y cito textualmente, "cómo las fronteras del periodismo deportivo se han expandido y este crecimiento ha tenido consecuencias para la supervivencia de los profesionales en este ámbito". ¿Se dieron cuenta algo tarde los medios y periodistas deportivos de que necesitaban adaptarse mejor a los requerimientos de la era digital y a los nuevos patrones de consumo de los usuarios?

- No estoy del todo seguro de que llegaran demasiado tarde, aunque lo cierto es que la industria periodística en su conjunto reconoció haberse movido con lentitud a la hora de adaptarse porque se resistieron a abandonar las maneras del viejo periodismo y, sobre todo, a renunciar a los ingentes ingresos que hasta entonces provenían de la publicidad. Seguramente también los periodistas se identificaron más con esa forma de hacer en los periódicos de siempre que pensar desde una perspectiva más amplia sobre las nuevas posibilidades de los procesos comunicativos, una manera de pensar que muchos no han abandonado todavía. 

La cita a la que usted se refiere, no obstante, tiene que ver más con la diferenciación que supone la profesionalización y con algunas de las primeras investigaciones sobre periodismo deportivo realizadas por académicos con David Rowe o Raymond Boyle en las que se refieren a periodistas como fans con máquinas de escribir y cuadernos de notas. Los periodistas deportivos están luchando por articular su experiencia en la era digital porque no pueden dejar de lado esos conceptos históricos del acceso y las zonas de prensa, etc. El problema al que realmente se enfrentan ahora es la aparición de influencers, quienes ahora están siendo admitidos en conferencias de prensa debido a su capacidad para llegar a la audiencia. 

Desde el momento en que las nociones de qué es un medio legítimo y quién es un periodista comienzan a descomponerse y a volverse más flexibles, los periodistas deportivos ya no pueden confiar en que su labor se va a seguir entendiendo como antes, en unos tiempos en los que copaban unos espacios físicos y marcaban territorio. Entonces, ¿qué les queda? Lo realmente interesante es preguntarse qué significa el profesionalismo del periodismo deportivo en la era digital. Además, sabemos que en periodismo no podemos apelar a esos requisitos tradicionales que existen en otras profesiones, como la exigencia de una licencia o de unos criterios claros de entrada para ejercerlo. Se trata de un ajuste de cuentas que viene sucediendo desde hace unos años y que continúa en la actualidad.

- Entonces, ¿de qué manera los periodistas deportivos están actuando o deben actuar para mantener esa diferenciación respecto a otros creadores de contenido con los que comparten espacio y audiencias?

- Esto se puede analizar desde varios ángulos interesantes. Podemos observar, por ejemplo, los aspectos discursivos y retóricos de cómo los periodistas deportivos colaboran en las redes sociales para señalar la importancia de ese trabajo de equipo al compartirlo mutuamente, ensalzándolo en tuits y teniendo interacciones públicas y conversaciones entre sí. O podemos hablar sobre cómo los periodistas deportivos cultivan su marca personal y su perfil profesional haciendo apariciones en diferentes programas en los medios, como las tertulias de radio, y situándose a caballo entre espacios profesionales y ciudadanos para cultivarse una imagen de autoridad y seriedad. Y luego está esa idea de que los algoritmos de las redes sociales privilegian unas voces frente a otras, sobre todo las que proceden de los grandes medios establecidos. 

Así que, en realidad, la idea de distinción en el periodismo deportivo no está vinculada a los estándares profesionales. Creo que como académicos nos gusta pensar que los periodistas deportivos se han dado cuenta de que deben aumentar su compromiso con el periodismo serio para destacarse entre la multitud de actores, pero tal vez eso no es lo que está sucediendo en absoluto. Más bien están encontrando nuevas formas de mantener su sello distintivo aprovechando el poder de alcance de los medios de una manera mucho más amplia.


"Desde el momento en que las nociones de qué es un medio legítimo y quién es un periodista comienzan a descomponerse y a volverse más flexibles, los periodistas deportivos ya no pueden confiar en que su trabajo se va a seguir entendiendo como antes"


- Usted afirma que "los periodistas deportivos están viendo cómo las bases mismas de su práctica profesional siendo apropiadas por otros". ¿En qué medida los periodistas y los medios deportivos son responsables de esta situación? Uno podría pensar que todavía hay muchos temas, fuentes y protagonistas que se encuentran desatendidos por este tipo de periodismo...

- Sí, lo hago en el sentido de que los periodistas deportivos realmente no han evolucionado tanto a la hora de desplegar sus conocimientos en la práctica profesional. Podríamos hablar de la adopción de Twitter y todo eso, pero las rutinas centrales del periodismo deportivo no han cambiado sustancialmente desde la era predigital en términos de palcos de prensa, ruedas de prensa y dependencia de fuentes oficiales. Sin embargo, estas prácticas están empezando a ser bastante más limitadas, sobre todo debido a la importancia creciente de los medios propios de los clubes. 

Por eso, esa idea de cultivar una mayor variedad de temas y fuentes es muy importante. En el libro no sostengo que los periodistas deportivos deban abandonar esas rutinas básicas, sino que deberían desarrollar un sentido más amplio de su práctica profesional estrechando más las relaciones con todo tipo de fuentes. Me gusta pensar que los periodistas deportivos son esencialmente periodistas de noticias que se especializan en deportes. Hace falta una mayor preocupación por buscar noticias para que la práctica del periodismo deportivo sea menos predecible y rutinaria.

- Usted dedica uno de los capítulos de su libro a los blogueros deportivos y su incidencia también en el ejercicio profesional de los periodistas.

- Sí, la eclosión de los blogs deportivos también ha hecho que los periodistas deportivos estén bastante a la defensiva y protejan lo que tradicionalmente se ha considerado como su área de especialización y eso también ha impedido relaciones significativas y de colaboración con grupos de aficionados, por ejemplo. Los periodistas deportivos ahora se desenvuelven mucho mejor a la hora de interactuar con la audiencia en las redes sociales y plataformas digitales, lo que les llevó un tiempo, pero creo que eso es hasta donde básicamente están dispuestos a llegar. 

Volviendo a lo anterior, el problema de ser tan dependiente de fuentes oficiales es que eso excluye la posibilidad de tratar fuentes no oficiales y prácticamente todo lo demás. Cualquier historia que no pase por clubes u organizaciones deportivas no sienta bien y se genera una expectativa en los gabinetes de comunicación de que los periodistas deportivos hayan de revisar y verificar todo con ellos. Por supuesto, eso se debe a que los gabinetes temen entrar en modo de gestión de crisis antes de la publicación. 

Luego está el tema de la autocensura, donde los periodistas deportivos están preocupados por no molestar a los clubes y tienen miedo a que se les puedan retirar sus acreditaciones. Por tanto, el sistema funciona en contra y desalienta a los periodistas deportivos de desarrollar fuentes no oficiales y de estar más en sintonía con la perspectivas y preocupaciones de los fans.


"Me gusta pensar que los periodistas deportivos son esencialmente periodistas de noticias que se especializan en deportes. Hace falta una mayor preocupación por buscar  noticias para que la práctica del periodismo deportivo sea menos predecible y rutinaria"


- ¿Está el periodismo deportivo todavía a tiempo de reconquistar la que fue su posición de centralidad para ganar el respecto y recuperar la confianza de los aficionados? A este respecto, ¿hasta qué punto cree que las audiencias perciben que los roles que los periodistas deportivos (profesionales) deben desempeñar son o han de ser diferentes de los que adoptan otros actores en el ámbito de la comunicación deportiva?

- Los periodistas deportivos definitivamente se encuentran en una posición mucho más complicada que otros actores sobre el terreno cuando hablamos de audiencias. Por un lado, se espera que los periodistas deportivos actúen con firmeza y profesionalidad, pero cuando publican historias que los fans sienten que son críticas con sus clubes, sin importar cuán bueno sea el periodismo, se exponen a un aluvión de ataques en las redes sociales. Esto es particularmente crítico en el caso de los periodistas deportivos que actúan en el ámbito local, donde estas expectativas de lealtad y pertenencia son aún más fuertes. Por tanto, los periodistas deportivos tienen que manejar cuidadosamente esa relación con los aficionados buscando la manera de gestionar la imparcialidad a la que vez la subjetividad. 

En el libro menciono a Alasdair Gold, quien cubre el Tottenham Hostpur para el digital Football London. Es alguien que hace esto muy bien: tiene esta empatía con los fans de los Spurs, con quienes comparte frustraciones y emociones similares, pero también sabe cuándo dar un paso atrás y ejercer la integridad profesional y la distancia. Este enfoque realmente es lo que le ha ayudado a generar confianza y respeto con la comunidad de fans, lo que no es nada fácil para los periodistas deportivos en la era digital. Este caso demuestra que cuando hablamos de objetividad no nos referimos a permanecer fríos y distantes respecto a las historias que cubrimos y que es necesario desarrollar y construir relaciones con la audiencia. De todas formas, no creo que esa sea una línea fácil de pisar y requiere mucha destreza por parte de los periodistas deportivos.

- Decía usted que los periodistas deportivos han aprendido a interactuar en redes sociales. ¿De qué manera esto puede mejorar la consideración que de ellos tengan las audiencias?

- Al público le gusta ver a los periodistas deportivos como a personas con las que discutir y reafirmar ideas. Menciono en mi libro que los periodistas deportivos son piezas centrales en la comunicación deportiva en las redes sociales. Si un periodista deportivo publica un enlace a las notas de los jugadores en Twitter, entonces eso da pie a una discusión con las audiencias, que le mencionan para decirle si están de acuerdo o no con él. Al mismo tiempo esto también ayuda a las audiencias a dar visibilidad y alcance a sus propias reacciones, ya que potencialmente les lleva a ser vistos por los numerosos seguidores que suelen tener los periodistas deportivos. Así que supongo que este es un caso de expectativas de la audiencia, que da vueltas a su conversación a partir de reacciones a las publicaciones y comentarios de los periodistas deportivos. Esto, en sí mismo, impregna a los periodistas deportivos de un mayor poder profesional, lo que es positivo para ellos.


"El sistema, con el poder creciente de gabinetes y medios propios de clubes, funciona en contra y desalienta a los periodistas deportivos de desarrollar fuentes no oficiales y de estar más en sintonía con las perspectivas y preocupaciones de los fans"


- Usted defiende la necesidad de hacer "un periodismo deportivo serio", fundamentado en la ética y en las normas y prácticas profesionales como un elemento diferenciador. ¿Pero hasta qué punto es puede llegar a ser apreciado por determinadas franjas de audiencia a las que les cuesta incluso distinguir un hecho de una opinión, de un rumor o un contenido falso?

- Como académicos asumimos que la audiencia quiere y aprecia el periodismo de interés público, lo que eso es algo deseable. Sin embargo, los periodistas deportivos se enfrentan a importantes desafíos en este sentido. Por ejemplo, cuando Inglaterra se postuló para organizar los Mundiales de fútbol de 2018 y 2022, el Sunday Times publicó una investigación de la corrupción de la FIFA [el sonado FIFAgate] pocos días antes de que se revelaran los países anfitriones. Se produjo una reacción violenta por parte de los fans, que en lugar de criticar al organismo rector del fútbol mundial por corrupción protestaron porque se les había privado de la oportunidad de ver los partidos del Mundial en casa. Se llegó a comentar incluso que el Sunday Times debería haber retrasado la publicación de aquella investigación hasta después de la elección de la sede, lo que claramente supone malinterpretar lo que es el periodismo. También estamos viendo esto ahora tras la adquisición del Newcastle United por parte de Arabia Saudí. De la noche a la mañana, los fans se han convertido en defensores del régimen de este país árabe. 

Viendo todo esto, está claro que necesitamos hacer más investigación sobre periodismo deportivo que apunte más hacia la audiencia: tendemos a centrarnos sobre todo en los productores.

- La buena praxis periodística, si ha de mirar más a la audiencia, ¿no debería verse acompañada también por una mayor rendición de cuentas y un mayor esfuerzo de alfabetización mediática? Se trataría de explicar el proceso de construcción de las noticias y darle claves a quien te lee para entenderlo todo mejor.
- Sí, como señala en su pregunta, hay desafíos más amplios de alfabetización mediática. Creo que le corresponde a la industria ser más consciente de ello y tratar de educar a las audiencias. Pero no creo que la industria tenga esta conciencia. Está claro que el periodismo deportivo necesita ayudar a las audiencias a comprender mejor por qué están haciendo lo que están haciendo y que las historias de interés público pueden contener verdades difíciles para ciertos aficionados. Necesitan saberlo porque es vital para la salud del deporte. 

Pero es difícil porque los periodistas deportivos están operando en un entorno de audiencia de intenso tribalismo que, en todo caso, los medios sociales y digitales han hecho más ferviente y arraigado. Es irónico que los medios de comunicación hayan contribuido a esto a través de la personalización de páginas de inicio y correos electrónicos donde todo el contenido que ves es esencialmente sobre el equipo que apoyas. Entonces, en lugar de fomentar la alfabetización a través de la exposición de las audiencias a una pluralidad de noticias deportivas que construyen una conciencia más completa de lo que está sucediendo, los medios de comunicación han ido en la dirección opuesta. ¡Nada de esto está en el libro, por cierto!

lunes, 31 de enero de 2022

Artur Galocha: "Un infografista ha de saber contar una historia y el periodismo es la mejor forma para aprender a hacerlo"



Artur Galocha es uno de los principales embajadores de la infografía española en medios periodísticos internacionales. Desde diciembre de 2020 trabaja como reportero infográfico para The Washington Post en un potente equipo que capitanea el también español Chiqui Esteban. Y lo hace de momento desde su casa en Madrid de manera telemática, como lo sigue haciendo la mayor parte de la redacción del diario propiedad de Jeff Bezos, que desde antes del confinamiento no ha vuelto todavía a sus oficinas. 

Dentro del departamento de Gráficos, Galocha se ocupa principalmente de apoyar la creación de historias visuales para la sección de Deportes. Se trata de un puesto de nueva creación, sin precedentes en la historia de este periódico, y en el que este gallego titulado en Periodismo por la Universidad Complutense se ha reencontrado con un campo de especialización que conoce muy bien, tras su paso hace algunos años por el Corriere dello Sport en Italia o tras haber sido fundador y director de Arte de la revista futbolística Líbero.

Hemos conversado con él por videoconferencia en la antesala de los Juegos Olímpicos de Invierno, que se celebran en Pekín y sobre los cuales también hemos querido conocer las claves de la cobertura que prepara The Washington Post. 


- Usted ficha por el Post a finales de un año complicado para todos, 2020, después de haber  cubierto infográficamente la crisis del coronavirus para El País. Su llegada a este diario español, donde antes pasó por Tentaciones y Retina, ¿supuso el gran punto de inflexión en su carrera como infografista?

- Realmente si tuviese que destacar un punto de inflexión en mi vida profesional, ese fue Público [diario español con edición impresa entre 2007 y febrero de 2012]. Ahí aprendí a refinar mi estilo como infografista. Por un lado, tuvo que ver el hecho de que fuera un medio que le dio mucha importancia al diseño, era su forma ser, y por otra parte, porque ahí había un equipo de infografía muy potente, de unas seis personas. Hicimos cosas novedosas que nos hicieron ganar premios y tener el reconocimiento de este mundillo en aquel momento. 

Pero claro, El País fue también muy importante. Entré por Tentaciones, muy rompedor en los años noventa. Haber entrado por ahí fue un poco el culmen. Luego hice Retina, otra revista, y subí a la segunda planta de El País, cuya redacción para mí entonces era como un ser mitológico. Sobre todo fue importante volver a una redacción de un periódico, que no pisaba desde hacía tiempo. Ahí comencé en octubre de 2019 y ya en marzo de 2020 estábamos en nuestras casas. Fue muy extraño todo esa etapa última que pasé en El País.

- Estudió periodismo pero acabó dedicándose al diseño y la infografía. ¿Hasta qué punto el infografista ha de ser también periodista? Para manejar el envoltorio antes hay que conocer el contenido...

- Desde pequeño me gustaba el diseño. Mi padre era periodista y diseñador y fue él quien me engañó; me dijo si quería diseñar periódicos tenía que estudiar periodismo. Lo cierto es que cuando llegas a la carrera no ves diseño por ningún lado, al menos en mi época, no sé ahora, salvo alguna clase o alguna optativa. Pero sí aprendí a contar historias. En segundo o tercero descubrí la infografía y era el punto en el que lo que me gustaba, que era el diseño, y el periodismo, lo que estaba estudiando, se juntaban y podía sacarle partido a las dos cosas. 

Pero sí ese es un debate que se da mucho en la infografía, de si tiene que ser periodista o no. Tienes que saber contar una historia y quizá el periodismo sea la mejor forma para aprender a hacerlo. Pero hay de todo. He conocido muy buenos infografistas que vienen del mundo del diseño e incluso de bellas artes que aprendieron el periodismo a base de trabajar en un periódico. Y también otros que vienen de periodismo que aprendieron a manejar las herramientas y la cultura visual de la infografía y funcionan igual.

Lo que está claro es que la base de la infografía es el periodismo, es trabajar con datos y con hechos, con reporterismo que se hace antes de ir a la infografía. La fórmula es un 50-50 casi.


"Los departamentos de infografía de los grandes periódicos han evolucionado. Ya no son un sector servicios sino una parte fundamental en la creación de contenidos"


- Contar historias, jerarquización, seleccionar y saber dar más importancia a unos datos que a otros... ¿Cómo se lleva todo a una historia contada a través de una infografía?

- Lo fundamental a la hora de empezar es tener una tesis a partir de los datos que vayas recopilando, que pueden llevarte incluso a otra diferente (a veces el redactor te llega con datos pero hay que saber extraer de ahí posibles lecturas...). La información te va marcando por dónde va la historia. Eso por un lado. Por otro, está la evolución de los departamentos de infografía, que han cambiado mucho desde que yo empecé. El departamento ya no es un sector servicios sino una parte fundamental en la creación de contenidos. Esto ya se ve en muchos medios, como el Washington Post o El País. Al ser creador de contenido, el infografista también tiene más mano para ver por dónde llevar la historia, como empezar, desarrollarla y sacar una conclusión; controlas la estructura y la narración.

Hay infografías en las que te sueltan los datos sin una narración y le dan al lector la libertad para consultar la información. Pero en mi caso, las infografías que trato de hacer consisten en ir guiando al lector; en plantearle una historia y, partir de ahí, le voy poniendo elementos para contársela. A veces son los datos que te vas encontrando o la propia historia lo que te va marcando ese camino a seguir en el trabajo infográfico.

- Acaba de referirse a esa nueva manera de trabajar en las redacciones donde los departamentos gráficos o de periodismo visual se mueven de manera horizontal prestando atención y apoyo a todas las secciones y áreas informativas... La transversalidad es clave para entender la labor de los departamentos de infografía, ¿no?

- Sí, así lo hacemos en el Post, donde es un lujo trabajar en un departamento de gráficos con tantas personas. Esto nos permite distribuirnos y dedicarnos a tareas según las diferentes secciones del periódico. Yo, por ejemplo, soy la única persona que se dedica a Deportes (porque no tenían antes de que llegase yo), otros cuatro se dedican a Política, otros cuatro o cinco a Internacional, e incluso todos ellos dentro de cada sección tienen sus beats [superespecializaciones]. Así los infografistas se reúnen y trabajan mano a mano con los redactores de cada sección, pero también pueden crear su propio contenido firmado por una o dos personas del equipo de gráficos. Una de las cosas que más me gusta del departamento de infografía es que acabas conociendo a toda la redacción, porque, aunque estés especializado, al final siempre puedes hacer algo con una sección diferente cuando surge la necesidad.

A mí me pasó cuando llegué a este periódico. Yo venía de hacer mucha infografía de coronavirus y de Ciencia en El País y pensé al llegar ¡uf! no sé si me cansaré de hacer infografía de Deportes, pero aquí puedes hacer otras cosas a la vez, ya sea porque tengas iniciativa en otro tema o porque haga falta echar una mano en otra área del periódico. Así, he colaborado en otro tipo de historias, a pesar de que mi ocupación principal es Deportes. Eso sí, cuando se acercan eventos deportivos importantes, voy a tope con ello, como ahora que estoy centrado en los Juegos Olímpicos de Invierno o en la Super Bowl. 


La evolución del juego en la NFL, análisis infográfico de Galocha. Enero de 2022.


- Esa perspectiva que adquieren al trabajar con varias secciones de la redacción a la vez les permite en un momento dado traer contexto e interrelaciones entre diferentes áreas, como por ejemplo ciencia y deporte, o política, economía e historia, y llevar todo eso a una infografía en la que estés trabajando.

- Sí, vas aprendiendo cosas y soluciones también. El otro día tuvimos una charla sobre creatividad, que es muy importante para nosotros. Aunque es verdad que o no siempre tienes tiempo para ser creativo o simplemente no tienes la inspiración ese día para ello. Lo que obtienes de este aprendizaje al trabajar con otros en el periódico son herramientas con las que encontrar soluciones informativas para tu día a día, que en periodismo significa soluciones rápidas para diferentes temas y enfoques. Así aprendes diferentes formas de narrar y de enfocar la información, desde lo más serio a lo más ligero. Al final, cada cosa que haces es una nueva experiencia que metes en la mochila, es un recurso que luego tienes ahí guardado cuando vas a trabajar y lo sacas cuando hace falta.

- En su caso, el cambio fue pasar de hacer esos temas más serios, infografías sobre coronavirus en pleno confinamiento para El País a de pronto recibir la llamada del Washington Post para trabajar en Deportes. ¿Cómo fue el proceso para reorientar de pronto esa manera de hacer infografías?

- Fue un proceso largo. Eché la solicitud para alguno de los 15 puestos que ofertaron en el departamento de gráficos. Aquello fue en junio y hasta noviembre no se resolvió. En principio lo solicité para un puesto más relacionado con el diseño, pero ellos decidieron al ver mi currículum que encajaba más en Deportes, ya que es algo que venía haciendo, en Líbero o Corriere dello Sport. Es un área en la que me siento cómodo y fue un buen encaje entrar así. De todas formas, al final estoy en un puesto que está en contacto permanente con el diseño. Los infografistas, cuando nos ponemos a hacer una página, somos también redactores y diseñadores. Nos hemos convertido en una especie de hombre orquesta, que está muy guay.


"Los infografistas, cuando nos ponemos a hacer una página, somos también redactores y diseñadores. Nos hemos convertido en una especie de hombre orquesta"


- Si su periódico de pronto fichó a 15 personas para gráficos es que este ha de ser un departamento muy grande. ¿Cuántos son en total y cómo se organizan para repartirse el trabajo, además de hacerlo por áreas, como comentaba antes?

- Somos treinta y pocos, que está muy bien. Al ser un equipo tan grande, los temas y las funciones están más repartidos. Dentro del departamento hay varios editores, uno por cada una de las principales secciones del periódico (Política, Economía, etc), y dentro de ellas estamos nosotros, los reporteros. Trabajamos en secciones dentro de la sección de Gráficos. En mi caso yo dependo del editor de Noticias, que es algo que crearon hace poco también y donde hacemos temas transversales relacionado con la actualidad, pensados y creados por nosotros y que acompañen a las piezas principales. 

Hay una reunión semanal para coordinar el trabajo y otras dos de brainstorming, en las que contamos en qué estamos trabajando. Ellos hacen para que las relaciones entre unos y otros sean dinámicas y hablemos unos con otros. Está todo muy compartimentado pero con la libertad de salirse en un momento dado. Trabajar así es un lujo porque puedes centrarte en un tema en el que puedes estar trabajando una semana o dos semanas como mínimo, en vez de ir a tope, a salto de mata, que es lo que suele ocurrir cuando en un departamento de infografía hay poca gente.


El récord de triples de Curry, historia infográfica de Galocha. Diciembre de 2021.


- ¿Qué tipo de cobertura de Deportes se ha encontrado en el Washington Post a diferencia de lo que conocía hasta ahora?

- Nunca me lo había planteado. En Corriere dello Sport sí noté el cambio de enfoque al ser solo un periódico de deportes respecto a cómo se hace en uno generalista. En uno más generalista, donde el público no es tan especializado, tratas de buscar la historia no solo dando datos al lector. El cambio lo noté más ahí que de El País al Post. Porque no son ESPN y lo saben, entonces no tratan de llegar a las breaking news, sino más bien análisis a posteriori. Así el año pasado en la NFL hicimos análisis de jugadas, un trabajo con mayor perspectiva ya que sabes que la gente ha visto el partido o se ha leído la crónica. Es un cambio en la manera de trabajar a nivel general.

- La deportiva es una temática muy conocida por el gran público, lo que ha de obligarle a desmenuzar los temas muy bien para ofrecer algo distinto al lector. Ahí está el reto, ¿no?

- Sí y ese reto es muy complicado. Tienes que estar al tanto de la actualidad y manejar los datos pero para no quedarte en lo superficial, no basta con organizar esos datos para visualizarlos de esta u otra manera sino buscar esa vuelta de tuerca, ese puntito diferenciador para hacerlo aún más interesante. Tienes que tener una percha muy potente. Pero no es fácil, porque puedes tener la idea, una tesis más o menos general, pero a veces has de investigar yendo más allá de los datos, para darle forma y que al final puedas contar una buena historia. Mientras llegas a eso, vas dando palos de ciego hasta que encuentras el camino, y en ese proceso de creación de una historia infográfica ese es sin duda el peor momento. Tienes que plantearte el porqué contamos esto y qué es lo que tiene que sea especial. Es lo que siempre tratas de buscar, que sea especial ya sea por el tema, por las conclusiones o por cómo te acerques a él, técnica o estructuralmente.

- Ahora que llega la gran cita olímpica, ¿cómo se prepara infográficamente esa previa de los Juegos Olímpicos de invierno, que en Estados Unidos sí tiene mucha repercusión?

- Aquí lo bueno es que se planifica mucho y con antelación. De hecho ahora tenemos reuniones para hablar del Mundial de fútbol, que es en noviembre. Así empezamos a hablar de ello y a juntar ideas. El año pasado ocurrió igual con los JJ.OO. de Tokio, que si fueron en julio, empezamos a hablar de ello en diciembre, además de que, como se habían pospuesto por la pandemia, ya había trabajo hecho desde 2019.

Así tenemos una reunión semanal en la que participan todas las personas de la redacción que de una forma u otra va realizar tareas relacionadas con los Juegos, desde los creativos, hasta los ingenieros pasando por los redactores... reuniones de cincuenta personas y ahí cada uno va diciendo los avances que ha tenido en esa semana, y así vas poniendo todo en común con los demás. Luego, aparte si estás dentro un proyecto o tema importante, tienes una reunión específica o dos sobre ello, además de una reunión semanal con el equipo de diseño y gráficos. 

Así para los JJ.OO. de invierno, aunque son menos importantes que los de verano, también seguimos esta forma de trabajar con diferentes reuniones semanales que sirven para preparar la cobertura. Va habiendo un seguimiento de mucho tiempo antes para ir generando contenido, y siempre hay unas 'balas' especiales, que es donde pones más esfuerzo (en Tokio lo hicimos con un interactivo sobre los tres deportes nuevos, escalada, surf y skate), y luego van historias más pequeñas. Y ahora iremos con un par de temas potentes que irán en la previa de los Juegos de Pekín. 


"En el Post lo bueno es que se planifica mucho y con antelación. Este mes ya hemos empezado a preparar el Mundial de fútbol, que es en noviembre"


- El hecho de que los deportes de invierno sean menos conocidos para el gran público a diferencia de otros más populares ¿le exige como infografista un trabajo añadido, quizá a la hora de explicar cosas?

- Pues creo que no. Cuanto menos sabe la gente, más fácil es. Recuerdo con una serie de trabajos que hicimos en Público sobre los Juegos Olímpicos de invierno. Claro, hablamos del público español, que quizá no tenga una base de lo que es el bobsleigh o sobre cómo funciona el esquí el alpino. Y ahí podías partir de cero y cada día explicábamos un deporte. Así resulta divertido y más fácil porque lo cuentas desde cero. Sin embargo, el problema que ahora me encuentro cuando trato de trabajar algo para los Juegos Olímpicos de Invierno es que aquí en EE.UU. no puedes explicarlos porque ya los conocen, y entonces de nuevo tienes que buscar ese punto diferencial: qué explico aquí que no se haya hecho antes o se conozca menos, y que sea importante. Eso es lo que más trabajo exige.

- Usted es uno de los últimos embajadores de la infografía española trabajando en medios internacionales. ¿Por qué se ha producido este fenómeno de creación y fuga de talentos creativos a otros países, más allá de que en esos medios de otros países pueda haber más recursos dedicados a los departamentos de gráficos?

- Por un lado, viene de la tradición que hay en España, donde se llevan celebrando los premios Malofiej desde hace muchos años y ahí se creó una comunidad. También se debe a que hay periódicos que apuestan por la infografía desde la década de los noventa, como ocurrió con La Voz de Galicia (por ahí pasaron Alberto Cairo o Chiqui Esteban, entre otros). Pero también tiene que ver la crisis de 2008 y lo que vino después en 2012 para la prensa española, donde justamente se recortó por por los departamentos de infografía. Parecía que de pronto importaba menos y mucha gente, al ver que no había una apuesta clara en periódicos españoles por la infografía pero que sí la había fuera, decidió marcharse. 

Ahora se está cuidando más la infografía que antes en España, aunque todavía en algunos medios internacionales se tiene más tiempo para pensar, para probar y para fallar. Las páginas más vistas en la historia de El País y del Post son infografías. Tiene sentido que apuesten por eso.

viernes, 28 de enero de 2022

Webs periodísticas para hacer un seguimiento de los Juegos Olímpicos de invierno

La celebración de unos Juegos Olímpicos constituye siempre una ocasión idónea para que el periodismo sea lo más deportivo posible y aproveche la atracción que despierta la presencia de deportistas nacionales en una cita planetaria con medallas en litigio para dar a conocer modalidades y disciplinas poco habituales en la agenda temática y hacer el mejor seguimiento del magno evento.

A falta de unos días para el inicio de los Juegos Olímpicos de invierno en Pekín, destacamos a continuación varias webs de medios de referencia que llevan ya meses planificando su cobertura y preparando así a su audiencia sobre lo que será y sobre quiénes estarán en la cita china entre los próximos 4 y 20 de febrero. 

Aunque serán muchos más medios los que puedan sumarse en los días previos a la competición a esta lista reducida, hemos querido recoger especialmente aquellos que vienen ofreciendo en sus ediciones digitales una mayor cobertura previa con, sobre todo, noticias, reportajes y análisis de los protagonistas. Se trata, en suma, de una especie de miniguía para empezar a seguir la competición con el máximo detalle posible.




. Eurosport. La web de la cadena que tiene los derechos de los JJ.OO. para Europa es y será un sitio obligado para seguir al detalle la competición olímpica de manera íntegra. Tal como anunciaron en la presentación de la que será su cobertura del megaevento, serán más de 1.000 horas de emisión la que ofrezca en sus plataformas televisivas y digitales. En la edición digital de la cadena para España, además de noticias estructuradas a partir de un menú especial por deportes, cuenta con un gran surtido de vídeos, como este inmersivo de promoción o esta colección de 'Essential Stories', que recuerdan momentos y personajes de la historia de los Juegos Olímpico de invierno. 



. The New York Times. Una edición olímpica más, habrá que prestar atención al nuevo giro de tuerca del departamento de Gráficos del diario neoyorquino, que tan destacadas coberturas brindó tanto en Sochi 2014 como en Pyeongchang en 2018. De momento, ofrece un minisite que incluye en el menú superior una breve guía para conocer los deportes de invierno, las claves de los JJ.OO. en formato pregunta-respuesta o una pieza explicativa de los boicots diplomáticos que se han producido.



. The Washington Post. El gran competidor del NYTimes es precisamente el Post, que también lo hace en su apuesta de cobertura visual y gráfica de su sección de Deportes. Al igual que ya hicieron en los pasados Juegos de Tokio apoyando la previa con trabajos innovadores, en los próximos días veremos cuál es su apuesta para la cita olímpica invernal. Mientras, destacan esta guía de la competición, día por día y en acordeón; o este videoanálisis sobre la preparación de China para el evento. 




. The Associated Press. Como viene siendo habitual en la agencia estadounidense en cada edición de unos JJ.OO., ha creado un sitio específico dedicado a la cobertura del magno evento. En esta ocasión lo ha hecho apenas una semana antes del inicio de los Juegos. La página incluye noticias, fotogalerías, el programa y un medallero interactivo.



. BBC. Aunque en el Reino Unido los deportes de invierno tampoco son de seguimiento masivo, la corporación pública de radiotelevisión muestra de nuevo su compromiso con el olimpismo abriendo una sección que incluye su guía rápida de los Juegos y un quiz para poner a prueba los conocimientos olímpicos de los lectores. Hace el seguimiento de deportistas sobre todo británicos, pero también publica historias y perfiles de atletas internacionales.

Aparte de estos sitios que han abierto secciones especiales de Pekín 2022, recomendamos otros que también vienen publicando un importante número de noticias, reportajes y entrevistas en sus respectivas webs:


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