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jueves, 22 de octubre de 2020

Andrés Burgo: "A la crónica hay que darle muchas manos de pintura y conseguir que sea como un documental"

Andrés Burgo es, por este orden, periodista deportivo e hincha de River. Hace gala de lo primero y no esconde lo segundo. No se considera escritor aunque ha escrito varios libros, algunos de culto en su país, Argentina. Los más mencionados siguen siendo dos: El partido (2016), sobre la victoria de Argentina a Inglaterra en el Mundial de México de 1986 y la mano de Dios; y La final de nuestras vidas (2019), que relata el superclásico Boca-River en la final de la Copa Libertadores en 2018. En la actualidad ejerce el periodismo de forma independiente tras haber pasado por las redacciones de varios medios, como El Expreso, Clarín Perfil. Escribe en la revista Brando, de La Nación, y colaboró en el extinto El Gráfico, así como en el diario español El País

Hemos compartido con él algunas reflexiones sobre el estado de la profesión, sobre la incidencia de las redes sociales en el ejercicio periodístico y, muy especialmente, sobre el momento de la crónica deportiva en Latinoamérica, que, en muchos casos como es precisamente el suyo, tiende a encontrar en la literatura la fórmula para reconstruir partidos que se jugaron hace tiempo.


- Está llevando a cabo un taller sobre escritura de crónica deportiva junto a sus amigos Ezequiel Fdez. Moores y Alejandro Wall. ¿Qué tal acogida ha tenido la iniciativa entre colegas y estudiantes?

- Me resulta difícil encontrarle aspectos positivos a la pandemia pero, en mi minúsculo universo personal, uno de los puntos favorables fue la creación y el desarrollo de este taller. Imagino que sin el encierro obligatorio de los primeros tiempos ni siquiera lo habríamos imaginado: el curso on line nació como una ventanita al mundo en tiempos de confinamiento pero por suerte se ha extendido con los meses y ya vamos por nuestro quinto taller. Incluso tenemos planes para renovarlo en 2021. En lo personal lo valoro mucho más porque, en tiempos en que las redacciones son reducciones, cada vez con menos periodistas, este espacio nos permite conocer e interactuar con otros colegas, y no solo de Argentina.

-¿En qué momento se encuentra la crónica deportiva en Latinoamérica?

- En un momento ambiguo, imagino que como el resto del mundo, pero más condicionado por las limitaciones económicas de nuestro continente. Por un lado, a través de las tecnologías más horizontales, es un momento fabuloso para contar historias sin depender de ninguna empresa: cualquiera puede hacerlo desde sus propias plataformas, y gratis. A la vez, en contraste con esa libertad, es un momento de extrema dificultad para sacarle rédito económico a ese trabajo. Y si le dedicamos tanto tiempo a una crónica y no lo cobramos, ¿es un trabajo, es un hobby, es una apuesta a futuro? Yo no formo parte del staff fijo de ninguna redacción pero noto que en los medios tradicionales de comunicación, salvo casos aislados, ocurre lo mismo: no les conceden a sus cronistas el tiempo ni las herramientas necesarias que hacen falta para edificar una crónica. A veces las crónicas son urgentes, se escriben desde la rapidez de un hecho, pero otras son textos que tienen que levar, que llevan su tiempo, y observo que los grandes medios (al menos los de mi país) tienen otras urgencias e intereses. Dicho eso, creo que los libros se han convertido en un refugio para el periodismo de largo aliento, por fuera de las necesidades y prisas de los grandes medios.


"Observo que algunos partidos “vuelven a ser jugados” en formato de libro después de mucho tiempo, y es un tipo de reconstrucción periodística-literaria que antes no era tan habitual"


- Ese hacer todo con más prisa que antes ¿cómo ha incidido en el estilo de contar partidos de fútbol?

- Es inevitable que todo se haga con mayor urgencia pero hay grandes maestros del género: las crónicas en tiempo real de Ramón Besa para El País -entre otros casos- son alquimia. Así como los futbolistas de la actualidad deben resolver una jugada en menos espacio que antes, los periodistas también deben hacerlo en menos tiempo. A veces no pasan diez minutos del final de un partido y ya se pueden leer artículos que están narrados con giros poéticos y tienen una formidable lectura del juego. Es todo un arte redactar en simultáneo y hay cronistas que escriben como si le pusieran subtítulos al partido.

Siempre dentro de este género en particular, también observo que algunos partidos “vuelven a ser jugados” en formato de libro después de mucho tiempo, y es un tipo de reconstrucción periodística-literaria que antes no era tan habitual. En lo personal, escribí del Argentina-Inglaterra de 1986 y del River-Boca de Madrid de 2018, pero no inventé nada. En mi país hay varios libros similares: Diego Estévez publicó La Final, sobre un Boca-River de 1976, Claudio Gómez escribió El partido rojo, una gran crónica sobre un triunfo imposible de Independiente ante Talleres en 1978, y Pedro Fermanelli y Marcelo Benini lo hicieron con La final bastarda, una reconstrucción periodística sobre un Vélez-Huracán de 2009 envuelto en la polémica. En Uruguay se han escrito libros del Maracanazo, en Chile sobre el “no partido” entre la selección local y la Unión Soviética en 1973, en Colombia sobre el 5-0 contra Argentina en 1993 y en Perú hay una enorme cantidad de bibliografía sobre 90 minutos, incluso del partido que generó la mayor tragedia en un estadio de fútbol en el mundo, un Perú-Argentina de 1964.

En todo caso, el género de crónica excede a los partidos: Corbatta, un libro de Alejandro Wall sobre un mítico futbolista de Racing arruinado por el alcohol, es una especie de road movie. Lo mismo un hermoso libro de Ayelén Pujol sobre la historia del fútbol femenino en Argentina y el mundo, Qué jugadora. Las historias de los ídolos malditos y de las futbolistas siempre ocultadas derivaron en magníficas crónicas.

- ¿Está el cronista más sometido a presión al sentirse observado en las redes sociales en todo momento?

Podemos compararlo con lo que les ocurre a los entrenadores y jugadores. Antes al fútbol se jugaba los domingos y ahora se juega todo el tiempo: los partidos continúan en una catarata interminable de tertulias televisivas y redes sociales. De todas maneras, celebro que los cronistas estemos a un click de interactuar con los lectores: nos aleja del Tribunal de Dios que durante mucho tiempo creímos integrar.


"Celebro que los cronistas estemos a un click de interactuar con los lectores: nos aleja del Tribunal de Dios que durante mucho tiempo creímos integrar"


- Incluso podría decirse que hasta cierto punto los lectores están moldeando los contenidos de los medios. Parece que a veces se confunde servir al lector con ponerse a sus órdenes. Son cosas muy distintas.

- Ese fenómeno queda claro en el periodismo partidario, el que sigue la actualidad de los clubes en el día a día. Durante una época se le pedía al periodista que cubría a tu club que hiciera periodismo, incluso que contara las malas noticias: algún caso de corrupción dirigencial, la presencia de barrabravas, algún conflicto en un vestuario. Ahora no: muchos hinchas solo quieren noticias positivas de su equipo y, si un periodista ensaya una crítica severa, su buena fe será puesta en duda por los lectores. “Debe ser hincha de la contra”, lo pondrán bajo sospecha. Lo que termina viéndose es que muchos periodistas terminan siendo más hinchas que los propios hinchas.

- De todas formas, de fútbol sabe o cree saber todo el mundo. Ahí el periodista deportivo sí se sitúa en el ojo del huracán de las redes. Ahí casi nadie escapa a la crítica y la conversación. 

- El fútbol es tan complejo que ya lo dijo Valdano: “Un equipo puede hacer todo mal y ganar, y puede hacer todo bien y perder”. En los últimos tiempos observo en algunos colegas que desarrollaron una especialización en el juego y en la táctica como antes no ocurría.

- ¿Cómo gestiona usted su presencia en Twitter? ¿Baja a menudo a la conversación a embarrarse las botas o prefiere la equidistancia participativa?

- Prefiero la equidistancia participativa, sí, y siempre con respeto: yo digo que soy hincha de River (y escribo mucho en Twitter sobre mi equipo) pero mi máxima es que “el mejor equipo es el del que vos seas hincha”. No suelo responder a los agravios, que son inevitables. A los periodistas que trabajamos más como autónomos que en relación de dependencia, Twitter nos resulta un gran canal para mostrar nuestro trabajo: es como una vidriera. Al mismo tiempo, intento usarlo lo justo y necesario. Gracias a Twitter me hice de amigos a los que conocí como lectores: es un espacio que puede ser muy divertido (su humor es extraordinario) pero también tóxico, y que puede generar dependencia, como si buscáramos una validación. Hay que saber entrar y salir de, como la definió Enric González, "esa habitación llena de humo".

- En el escenario mediático actual cada vez se habla más de producto, de target o de SEO. También de "generar contenidos". Parece que los periodistas de pronto hemos cambiado de lenguaje... 

Entiendo que los periodistas somos comunicadores, y que por lo tanto debemos tratar de conseguir que lo que queremos comunicar llegue a una mayor cantidad de lectores. En los últimos tiempos nos hemos vuelto más autogestivos y necesitamos salir a ganar ese espacio por nuestra cuenta. En cuanto a SEO, target y demás palabras nuevas, prefiero a los que no entienden nada y saben todo que a los que creen saber todo y no entienden nada.


"Por lo que veo en Argentina, no tengo claro que la mayoría de los medios pretenda hacer periodismo sino servir a los intereses de la empresa a la que pertenecen. Nadie se investiga a sí mismo"


- ¿Percibe algún riesgo de que esos contenidos "se coman" al periodismo?

- Por lo que veo en Argentina, no tengo claro que la mayoría de los medios pretenda hacer periodismo sino servir a los intereses de la empresa a la que pertenecen. Nadie se investiga a sí mismo.

- ¿Dejó de investigar el periodismo deportivo y claudicó al poder del entretenimiento, como ya alumbró Ezequiel Fernández Moores?

- Respondo con otra frase de Fernández Moores, de 2012, en una ponencia que hizo en Colombia. Cito el textual: “La sociedad prensa-deporte para la explotación comercial del espectáculo nos complicó. Nos redujo al rol de misioneros. Propalamos la fe, no la podemos explicar. Alguien dijo alguna vez que las misiones de la prensa eran tres (informar, educar, entretener) y que informar es comprometido, educar es aburrido y solo nos queda entretener”.

- ¿Cómo se hace compatible escribir bien con hacerlo entretenido en una crónica deportiva?

- El primer punto es encontrar el foco. Cuanto más específico sea, mejor: mirarlo con lupa, agigantarlo. Pero a la vez, entender de qué estamos hablando: lo que subyace de fondo. El deporte nos permite hablar de todo: de triunfos, de fracasos, de colectividades, de violencia, de corrupción, de negocios, de héroes (que no son tan héroes), de villanos (que nunca son tan villanos), de tribus, de negocios. Una vez que elegimos el foco e hicimos el camino de archivo y realizamos entrevistas y fuimos (en lo posible) al lugar de los hechos, cuando al fin nos sentamos a escribir, en algún momento encontraremos el tono. El foco es el qué y el tono es el cómo. Escribir es corregir. A la crónica hay que darle muchas manos de pintura y conseguir que sea como un documental.


"Los datos son bienvenidos en muchos casos, pero no el exceso. A veces se intenta hacer una patología de los partidos en vez de trazar un comentario o una crónica"


- ¿Cómo ve la crónica del futuro? Cada vez hay más datos que analizar, más tecnología a la que acudir... 

- Me gustan los datos, y claro que son bienvenidos en muchos casos, pero no el exceso. A veces siento que se intenta hacer una patología de los partidos en vez de trazar un comentario o una crónica.

- ¿Y dónde se ve usted próximamente? 

- Estoy a punto de reeditar un libro que publiqué en 2011 sobre uno de esos hechos de ficción que el deporte convierte en realidad: el descenso de River, mi equipo. Fue una crónica, que se llama Ser de River, a la que insospechadamente le fue bien y que la editorial con la que realicé aquel trabajo sacó de su catálogo: haré una edición independiente. Asimismo, le sumo una segunda crónica, Nuestro Viaje, un pequeño libro sobre la caravana de ómnibus con hinchas de River que viajamos 85 horas y 4.000 kilómetros entre Buenos Aires y Lima para ver la final de la Copa Libertadores del año pasado. Hacía mucho tiempo que quería vincular una crónica de viaje con una de fútbol. Ambos libros estarán bajo un sello llamado Ediciones Carrascosa. En tren de mirar para adelante, con Fernández Moores y Wall hablamos de la posibilidad de sumarle un título por año, un pequeño catálogo de crónicas deportivas a cargo de diferentes colegas. Es la idea, pero veremos si la economía y nuestros tiempos nos lo permiten. 

jueves, 28 de mayo de 2020

Alberto Salcedo Ramos: “Una buena crónica deportiva es la que va más allá de la competencia y convierte el deporte en un espejo donde mirarnos y entendernos"

Foto: Marcela Sánchez.


Alberto Salcedo Ramos es uno de los referentes del periodismo narrativo latinoamericano. Para este premiadísimo autor colombiano desde que comenzó su carrera profesional (hace más de treinta años en el periódico El Universal, de Cartagena de Indias) la crónica, en todas sus temáticas posibles, fue siempre un género a caballo entre el periodismo y la literatura. No dejó de escribir en periódicos y revistas (ha colaborado en decenas de publicaciones de varios países), pero desde muy pronto buscó formatos largos, también en libros de no ficción. 

Hemos conversado con él para conocer su fascinación por el periodismo y por el deporte, muy especialmente por el boxeo, un mundo sobre el que ha escrito decenas de crónicas, que han acabado recopiladas en el libro Boxeando con mis sombras (2018). También sobresale El oro y la oscuridad. La vida gloriosa y trágica de Kid Pambelé (2005), un personaje al que siguió durante años hasta escribir la que está considerada por muchos como una de las piezas maestras del periodismo narrativo de los últimos años.

- ¿En qué momento decidió que a lo que usted le habría de mover era contar historias, que quería ser periodista?
- En la adolescencia ya tenía más o menos claro que quería contar historias. Cuando iba a terminar la escuela secundaria y declaré mi deseo de ser escritor, mi madre entró en pánico. Me dijo, palabras, palabras menos, que como escritor me moriría de hambre. Para que eso no sucediera me propuso una alternativa que, vista con ojos de hoy, parece un chiste: me dijo: “mijo, mejor estudia periodismo, que así, al menos, garantizas un sueldo mensual”. Al principio parecía que mi madre tenía la razón, pero si ella viviera hoy y viera el descalabro económico que han sufrido muchos medios, quizá me diría: “anda, mijo, qué vergüenza contigo”. El caso es que al contar historias de no ficción puedo ser escritor, como quise desde la adolescencia, y periodista, como decidí después”.

-¿De qué fuentes y autores bebió sobre todo para ir esculpiendo su estilo narrativo?
- He oído montones de historias orales contadas por narradores de mi tierra, en el Caribe colombiano. He leído a decenas de autores de no ficción, que van desde Joseph Mitchell hasta Susan Orlean, pasando por Gay Talese, Joan Didion, Truman Capote, David Remnick, Leila Guerriero, Juan Villoro, Martín Caparrós, Tomás Eloy Martínez, Jon Lee Anderson, David Remnick. Una lista larga, muy larga. En ficción he merodeado por los predios de Rulfo, Borges, García Márquez, Camus,  Yourcenar, Joyce Carol Oates, Mark Twain (que además era una cronista superlativo), Pablo Neruda, César Vallejo, Julio Ramón Ribeyro. Oigo música todo el tiempo: los tangos de Santos Discépolo, las rancheras de Pedro Infante, el jazz de Louis Armstrong, las canciones de Billie Holiday, las coplas vallenatas de Rafael Escalona, los versos de Serrat. Aquí la lista sería muchísimo más larga, porque tengo más discos que libros y porque soy más melómano que lector. Es más: te diría que me dediqué a escribir prosas porque nací sin talento para la música. He abrevado en el cine, he recorrido caminos, he visto cómo los demás se tropiezan y también me he tropezado yo mismo. Todo eso, al mezclarse, se ha ido convirtiendo en el estilo con que escribo. 

- Usted siempre ha reivindicado el periodismo de calle, el ir ahí donde hay historias por contar que no siempre se publican en los diarios... 
- Así es. Siempre recuerdo aquella frase preciosa de Cortázar: ‘el amor pide calle, pide viento’. Bueno, lo mismo pide el periodismo.

- Cuando hablamos de ese terreno híbrido entre periodismo y literatura que usted también representa, solemos referirnos a la crónica. ¿Es esto más que un género en Latinoamérica?
- En el periodismo de América Latina siempre ha existido esa tendencia a informar a través de piezas narrativas. Ya en el siglo XIX José Martí decía que la crónica propició un salto democrático importante, por cuanto “descentralizó la inteligencia” al permitir que ciertas plumas brillantes pasaran de los libros a los diarios. 

- Y luego está la crónica deportiva, que usted también ha cultivado. ¿Hay tantas historias deportivas por contar?
- Siempre me han encantado los deportes. Yo descubrí las competencias deportivas desde mucho antes de saber que quería escribir. Yo me ponía frente al televisor por el mero gusto de ver ciertos deportes que me apasionaban. No necesitaba ningún argumento elaborado para explicar esa pasión. Me encantaba el deporte y punto. No más. Albert Camus decía que las cosas más importantes que aprendió sobre la moral de los seres humanos, las aprendió en una cancha de fútbol. Esa es la justificación de un escritor, como puedes ver. Creo que fue Gesualdo Bufalino quien dijo que cuando uno va al estadio y se fija más en el comportamiento del público que en lo que pasa en la cancha, es un sociólogo. Pues, bien: yo tengo esa tendencia a desviar mi atención para ver algunos detalles que roden el suceso deportivo, pero ese es un hábito que fui adquiriendo a través de mi oficio de cronista. Al principio yo no era así: al principio sólo estaba ahí por el gozo que me producía el deporte”. 

Foto: Marcela Sánchez.


"Normalmente el afán de registro oportuno convierte el deporte en una sucesión de estadísticas tediosas, en relatos insulsos sobre el partido que todos ya vimos, en comentarios calenturientos de opinadores que se pelean entre ellos y hacen que el suceso deportivo pase a un segundo plano"








- El 'diarismo' deportivo privilegia el fútbol, también en Colombia. ¿En qué medida este sesgo temático en los medios resta opciones al periodismo deportivo más narrativo?
- Eso que acabas de llamar “el diarismo deportivo” es de las cosas más aburridas que pueden existir. Normalmente el afán de registro oportuno convierte el deporte en una sucesión de estadísticas tediosas, en relatos insulsos sobre el partido que todos ya vimos, en comentarios calenturientos de opinadores que se pelean entre ellos y hacen que el suceso deportivo pase a un segundo plano porque lo que entonces genera noticia es la polémica de ellos. Si me pides hablar de alguien que mire con inteligencia la belleza del deporte, yo pienso en George Plimpton, en Ring Lardner, en A.J. Liebling, jamás en Fernando Niembro [popular comentarista deportivo argentino que trabajó durante muchos años para Fox Sports y para el canal colombiano RCN durante el Mundial de fútbol de 2018].

- Talese se refería al periodismo deportivo como el más honesto que existe porque ahí cuentas lo que ves. ¿Está de acuerdo con esa opinión?
- Totalmente.

- Como Talese, usted siente fascinación por el boxeo. ¿Puede ser este, junto con el ciclismo, el deporte más periodístico? 
- Eso es algo que ya he dicho muchas veces. Pasa lo mismo que te dije en una respuesta anterior. Ahora, como escritor, puedo buscar palabras para justificar mi pasión por el boxeo, pero al principio ese acercamiento no se dio de manera literaria. Simplemente sentí una fascinación por todo lo que veía: el colorido de los guantes, el sonido de los golpes, la danza de algunos boxeadores, el intercambio de puñetazos. El boxeo excita mi lado más primario, y eso sucedió desde mucho antes de decidir que quería escribir sobre este deporte. 

- O el más literario. De hecho, usted necesitó un libro para contar los golpes de Kid Pambelé después de más de dos años de trabajo. 
- Es un libro que me ha dado muchas alegrías. Muchas.

- ¿Qué hizo que esa historia fuera tan especial?
- Yo quería contar la historia de Kid Pambelé porque él fue mi ídolo en la infancia. Quería que el cronista que soy de la contara al niño que fui. Me gusta el boxeo pero me gusta mucho más contar historias. Nunca quise que fuera un libro que pudiera leerse como el trabajo deportivo de un experto que conoce el boxeo. Quería contar la complejidad de la vida, los dolores de un hombre, su forma de levantarse y volver a caer. Ese hombre es Pambelé pero pudimos ser nosotros si hubiéramos nacido y crecido en tu entorno, sin estudios y con esa vida tan dura.

- ¿Cuáles son a su juicio las claves para escribir una buena crónica deportiva? 
- Ir más allá de la competencia deportiva. Convertir el deporte en un espejo donde todos podamos mirarnos para entendernos.

martes, 19 de mayo de 2020

Los rasgos discursivos y estilísticos de la crónica deportiva, en seis tesis doctorales leídas en universidades españolas

El periodismo deportivo es una actividad de alto impacto social y tiene una gran capacidad para influir en formas de decir de los ciudadanos. Se trata de un periodismo que maneja un lenguaje propio y diferenciado, pero al mismo tiempo ágil y dinámico, que se prodiga, muy especialmente en las crónicas de las competiciones, en la búsqueda de soluciones creativas para contar lo sucedido (innovaciones léxicas, metáforas y juegos de palabras son constantes), manteniendo la corrección idiomática. Las crónicas suelen ser los textos más cuidados dentro de las diferentes redacciones y secciones de Deportes de los diarios de referencia. Por un lado, gozan de la jerarquía inherente al género, el más genuino del periodismo deportivo, y, por otro, del prestigio de la firma; son textos de autor, normalmente escritos por periodistas con rango y reconocimiento dentro de la redacción.

La crónica deportiva es un género en el que cabe casi de todo y que escapa con facilidad a las clasificaciones tradicionales que suelen incluir los manuales de periodismo. Se trata de un género híbrido que, como fruto de su particular proceso de evolución dentro de un área especializada, se ha desarrollado con un estilo libre admitiendo muchas variaciones, con contenidos que a veces trascienden lo puramente deportivo, y desembocando en las diferentes modalidades de crónicas que conocemos en la actualidad: las hay más o menos analíticas, opinativas, narrativas (de extensión muy cambiante), cronológicamente inversas e incluso subcategorías como contracrónicas o notas de color.

El estudio de la crónica deportiva, por su relevancia creativa pero también por su carácter multifacético y cambiante, ha despertado en la última década un gran interés académico en España. De esta forma, dentro del creciente número de tesis doctorales sobre periodismo y comunicación y deporte que se han defendido en universidades de este país en los últimos años, sobresalen seis que analizan en profundidad la obra de cronistas deportivos y la evolución de este género especializado en la prensa española.

Destacan así trabajos como los de Agustín Rivera sobre las crónicas de boxeo de Manuel Alcántara (Universidad de Málaga, 2011), de Roberto Díez Yagüe sobre Enric González (Universidad Complutense, 2014) y de Mario Becedas sobre las crónicas de ciclismo de Carlos Arribas (Universidad Complutense, 2017). Por su parte, Fernando Pedrosa (Universidad CEU-Cardenal Herrera de Valencia, 2017) analizó en su tesis doctoral la nueva fisonomía de la crónica deportiva y su evolución dentro del diario Marca, mientras que Fonsi Loaiza, con un estudio centrado en las crónicas de Santiago Segurola (Universitat Autónoma de Barcelona, 2018) abunda en la idea central de la tesis doctoral de David Fleta (Universitat Autónoma de Barcelona, 2015), la cual versó sobre esos puntos de encuentro persistentes entre la crónica deportiva y el realismo mágico.

Todas estas tesis doctorales ponen de relieve la importancia de la crónica como género especializado de autor, característica de un tipo de periodismo que ha evolucionado en su narrativa pero que al mismo tiempo ha mantenido una serie de rasgos discursivos y estilísticos que la hacen distinta, tales como la carga emotiva, el retoricismo o la valoración de lo estético; todo aquello que la convierte en un campo de escritura situado a caballo entre el periodismo y la literatura.

Para conocer mejor estas investigaciones, dejamos aquí los enlaces a las reseñas de esas tesis publicadas en este blog, así como sus enlaces a los documentos originales en los respectivos repositorios digitales de las universidades donde fueron leídas:






Autor: Roberto DíezYagüe
Año de lectura: 2014
Universidad Complutense de Madrid



Enlace al texto completo de la tesis
Autor: David Fleta Monzón
Año de lectura: 2015
Universitat Autónoma de Barcelona



Autor: Fernando Álvarez Pedrosa
Año de lectura: 2017
Universidad CEU-Cardenal Herrera de Valencia 





Reseña: Carlos Arribas, referente de la crónica deportiva explicativa no lineal
Enlace al texto completo de la tesis
Autor: Mario Becedas Baeza
Año de lectura: 2017
Universidad Complutense de Madrid 



Autor: Alfonso Loaiza
Año de lectura: 2018
Universitat Autónoma de Barcelona

sábado, 11 de abril de 2020

Periodismo deportivo literario: una selección de crónicas y otros textos latinoamericanos

Breve reseña de boxeo de Julio Cortázar. Foto: El Gráfico.

"El deporte está poco narrado, cuando se logra narrarlo aparece la crónica", afirmaba Federico Bianchini, periodista y escritor argentino, en una de las entrevistas que concedió tras lanzar su libro Cuerpos al límite. Cómo engañar a la mente para lograr lo imposible en 2017. Bianchini es uno de los últimos grandes narradores que a lo largo de la historia reciente en Latinomérica han sabido moverse con brillantez entre el periodismo deportivo y la literatura. Heredero de una tradición de periodismo narrativo que no ha cesado en el subcontinente americano, muestra de qué forma también las historias del deporte se pueden aproximar a la literatura.

Son muchos los afamados escritores contemporáneos que empezaron su carrera en el periodismo, e incluso, dentro de él, como cronistas de encuentros deportivos. También ha ocurrido así en otras latitudes literarias y periodísticas (ahí están los nombres de Norman Mailer, Gay Talese o David Remnick), pero quizá haya sido en Latinoamérica donde se ha cultivado más un estilo narrativo que permitió a muchos autores desplegarlo antes en las páginas de periódicos y luego acomodarlo de forma natural en libros, ya fueran colección de crónicas (como las humorísticas sobre partidos de fútbol que escribió Mario Benedetti en el periódico uruguayo Marcha), reportajes novelados (como Las glorias del gran Púas, del mexicano Ricardo Garibay), ensayos o ficción (cuentos, como El penal más largo del mundo, de Osvaldo Soriano).

Es también dentro de esta gran 'escuela' del periodismo literario de México, Centroamérica y, sobre todo, América del Sur donde más han acabado hibridándose los géneros informativos-interpretativos. En ese nuevo periodismo iberoamericano, cuya bandera enarbolaron, entre otros muchos, Rodolfo Walsh (Operación Masacre), Tomás Eloy Martínez y Gabriel García Márquez, la denominada crónica adquiere otra dimensión cuando se amalgama y confunde con el reportaje o el perfil, incluso a veces también se concibe como una columna o un análisis. Todo es crónica para muchos, también cuando se trata de deportes.

En tiempos de confinamiento por el coronavirus, desde el blog hemos seleccionado una serie de lecturas periodístico-deportivas provenientes de Latinoamérica. Son textos publicados en diarios y revistas de este continente, adoptando la forma de crónica en mayor o menor medida. Sus autores, además de curtirse como periodistas deportivos, sobre todo en el inicio de sus carreras, sobresalen por su maestría narrativa y han desarrollado posteriormente brillantes trayectorias como literatos o han sobresalido por crear magisterio en su oficio.

Desde la primera incursión en la crónica deportiva de Gabriel García Márquez para El Heraldo de Barranquilla hasta los textos publicados por dos talentos del periodismo deportivo literario en Argentina como Juan Mascardi y Federico Bianchini, ambos premiadísimos, pasando por curiosidades como la breve nota de boxeo escrita por Julio Cortázar para El Gráfico o la cobertura que hizo Mario Vargas Llosa para El Comercio de Lima del Mundial de fútbol de 1982 en España; la lista es no muy extensa pero sí heterogénea. Por ambos motivos será ampliable en un futuro y abierta, como siempre en este blog, a recomendaciones de los lectores. 

El juramento
1950. Gabriel García Márquez. El Heraldo

¡Han matado a Ramón Hoyos!
1955. Gabriel García Márquez. El Espectador

Argentina, campeón sudamericano
1959. Dante Panzeri. El Gráfico

Un triunfo con algunas nubes
1973. Julio Cortázar. El Gráfico

Maradona 1982
1982. Mario Vargas Llosa. El Comercio

La magia imperdonable
1994. Eduardo Galeano. Página 12

El gol calvo
2002. Juan Villoro. El País

2013. Alberto Salcedo Ramos. Soho

Fogwill, el hombre que nada
2017. Federico Bianchini. Revista Anfibia

El sexo de los ángeles
2018. Martín Caparrós. The New York Times 

Farré, el jugador que se había olvidado de hacer goles
2018. Juan Mascardi. La Voz del Interior

martes, 27 de noviembre de 2018

Las posibilidades de los bots de escritura automática para las coberturas periodísticas en deportes

Ejemplo de crónica deportiva en AP creada por un bot.

Las grandes agencias de noticias, primero AP y más tarde Reuters, fueron las primeras en explorar el potencial de la inteligencia artificial en la escritura automática de noticias en el ámbito de la información deportiva. El deporte, concretamente el béisbol, se convirtió ya en 2014 en la primera experiencia piloto de The Associated Press, que probó en alianza con la compañía tecnológica Automated Insights (VER imagen de arriba) la producción de crónicas y noticias basadas en datos estadísticos generados durante las competiciones.

El objetivo de esta automatización en la creación de contenido periodístico sobre deportes es el de agilizar las coberturas con un seguimiento más ligado a la inmediatez inherente a las nuevas plataformas, de forma que los redactores puedan dedicarse a labores menos rutinarias y hacer reporterismo, investigación, buscar historias o concertar entrevistas; en suma, cubrir los eventos deportivos más a pie de campo y emplear todo su tiempo a tareas más creativas, no a los automatismos de reproducir resultados y declaraciones. 

Pese a las intenciones de los responsables de los medios que ya están aplicando algoritmos para la escritura automática de noticias -alrededor de quince agencias de Europa ya lo hacen según un informe del año pasado del Reuters Institute for the Study of Journalism- el desarrollo de esta tecnología y su llegada a las redacciones han despertado cierto escepticismo y, sobre todo, preocupación entre profesionales, por la sospecha de que estos bots puedan ser una excusa para suplir a periodistas.

Más allá de esas dudas razonables, las cuales se despejarán en función del aprovechamiento que se sepa hacer en cada caso, diversos estudios en los últimos años, como el realizado por Arjen van Dalen (Algorithms behind the headlines, 2012), han mostrado cómo esta tecnología puede ayudar al periodismo a realizar mejores coberturas, no solo ampliándolas por su efecto multiplicador sino también diversificándolas al permitir a los reporteros cubrir historias que de otra forma quedarían sin cubrir.

Entre las potencialidades de los bots como aliados para una mejor cobertura de las competiciones deportivas, se apuntan la de contribuir a expandir la audiencia del medio, ayudar a reporteros a hacer mejor su trabajo, atender a nichos informativos (y públicos) que antes no eran lo suficientemente atendidos, mejorar las coberturas en directo de los eventos, enriquecer las coberturas con datos, incrementar el alcance de las coberturas deportivas de ámbito local o canalizar la colaboración con fuentes ciudadanas. 

Sea como fuere, lo que parece claro es que la aplicación de la inteligencia artificial a la producción de contenidos periodísticos tiene su utilidad y que, por muy sofisticadas que sean las máquinas, estas seguirán necesitando de una supervisión editorial (humana) en la selección, jerarquización y presentación de las historias, que en periodismo seguirán siendo lo más importante.

viernes, 26 de octubre de 2018

La anticrónica, aportación rupturista de Segurola en la escritura del género en Deportes

Santiago Segurola posiblemente sea el periodista deportivo más influyente de España en las últimas décadas al haber sido capaz no solo de crear un estilo innovador de cronista deportivo que ha influido en otros periodistas nacionales, sino también por transgredir la tradición del género con nuevas formas de escritura. Entre esas aportaciones rupturistas en la prosa deportiva se encuentra la "anticrónica", variante que el propio periodista vasco define como “el artículo de opinión vestido de crónica”.

"Las crónicas de Segurola se dirigen hacia el ensayo y hacia la profundización del saber enciclopédico del deporte. Sus crónicas circulares organizadas por ideas y tesis con un eje de oposición de valores caminan hacia la ensayización del género en el que las reflexiones y frases contundentes juegan un papel a veces más importante que la narración en la estructura textual. Esta ensayización convierte a sus crónicas deportivas en un “relato-reflexión” o una “descripción-pensamiento”,
fundamentos del buen periodismo para Kapuscinski".

Así lo recoge entre sus conclusiones la tesis doctoral titulada 'Las estrategias redaccionales y discursivas de las crónicas de Santiago Segurola en El País (1986-2006) y Marca (2007-2016), obra del periodista Fonsi Loaiza, dirigida por el profesor Sergi Cortiñas Rovira y que fue defendida hace una semana en la Universitat Autònoma de Barcelona.

Se trata de una nueva tesis doctoral sobre una materia tan relevante y de tan creciente interés académico en España en los últimos años como es la información deportiva. Con esta ya son casi 60 las tesis sobre periodismo y comunicación y deporte que se han defendido en nuestras universidades en la última década.

Es una valiosa aportación a la investigación que se suma, además, a otras tesis doctorales desarrolladas en tiempos recientes en las universidades españolas que analizan en profundidad la obra de cronistas deportivos de este país. Sucede así a trabajos como los de Agustín Rivera sobre las crónicas de boxeo de Manuel Alcántara (Universidad de Málaga, 2011) o de Mario Becedas sobre las crónicas de ciclismo de Carlos Arribas (Universidad Complutense, 2017).

La tesis que aquí nos ocupa es un estudio que pone de relieve la importancia de la crónica como género especializado de autor, característica de un tipo de periodismo que ha evolucionado en su narrativa pero que al mismo tiempo ha mantenido una serie de rasgos discursivos y estilísticos que la hacen distinta, tales como la carga emotiva, el retoricismo o la valoración de lo estético; todo aquello que la convierte en "un juego de toque entre literatura y periodismo". En este sentido, Fonsi Loaiza abunda en la idea central de la tesis doctoral de David Fleta (Universitat Autónoma de Barcelona, 2015) sobre puntos de encuentro entre la crónica deportiva y el realismo mágico.

Es relevante y original abordar la obra periodística de Santiago Segurola, sin duda, una de las figuras más relevantes del panorama periodístico deportivo en habla hispana en los últimos años, así como de los medios para los que este trabajó y son objeto de estudio aquí: la escuela de Deportes que se forjó en El País, y de la que él fue impulsor (1999-2006) antes de pasar a ser jefe de Cultura del diario y el diario Marca como el medio deportivo más leído en el arco hispanohablante, donde llegó a ser adjunto a la dirección

En su repaso al perfil biográfico de Santiago Segurola y el contexto deportivo y caracterización de su obra periodística, Loaiza se detiene en la calidad léxica y la expresividad de las crónicas del periodista de Barakaldo. Así, se refiere al uso de tecnicismos y neologismos (por ahí aparecen términos como gattusismo, boltiano, trescuartista,...) o a la importancia de las metáforas con referencias culturales, de forma que utiliza la literatura, el cine, el arte o la música para explicar conceptos del deporte.

"La creatividad en la prosa es una de las características primordiales de Santiago Segurola como periodista. Emplea recursos como las frases cortas contundentes, el humor, la ironía, las referencias culturales, la contextualización deportiva, las expresiones populares, gran número de recursos literarios y expresa la fuerza del deporte con la metáfora y los ejes metafóricos como especialidad", es una de las conclusiones de la tesis.



Según esta investigación, los textos de Santiago Segurola tienen "una influencia marcada del Nuevo Periodismo" que enarbolaron Tom Wolfe o Gay Talese, algo apreciable en el uso de diálogos, de escenas, de detalles sobre apariencia que indican la clase social y en la presentación de los acontecimientos desde el punto de vista de los deportistas. "El periodista vasco explota ambientes, deportistas y situaciones deportivas al máximo detalle, juzga el comportamiento de los deportistas, relata a la vez que interpreta y caracteriza a los personajes mediante la psiconarración".

Estructura circular y complejidad cinematográfica

La narrativa de Segurola, apoyada en el punto de vista subjetivo y en su voluntad literaria, adopta en la mayoría de los casos una estructura circular con una tesis y una organización de ideas que no responden a una sucesión cronológica:

"El periodista vasco tiene una visión cinematográfica de las crónicas y sostiene que lo más complicado para el cronista deportivo es encontrar el guion para hacer la estructura circular como si uno fuera director y la crónica una película. Considera que en las crónicas hay que tener una tesis y ser capaz de razonarla y explicarla hasta el final".

A este respecto, Loaiza afirma que "las crónicas por ideas son resultado de un proceso compositivo y están basadas en esta idea de crónica de tesis en las que hace falta encontrar el nudo gordiano que presida el evento con las ideas relacionadas con ese guion". 

Igualmente, este tipo de crónicas convierten a Segurola en "un cronista deportivo anticipador" que, al elegir un hilo conductor para la narración y quitar todo lo accesorio que hay alrededor del relato, también relaciona lo sucedido con algún tipo de debate o análisis de lo que pueda ocurrir en las semanas venideras.


ALGUNAS CITAS DE SEGUROLA (extraídas de entrevistas en profundidad incluidas en la tesis)

1. Crónica con declaraciones

“En las crónicas anglosajonas aparecen las palabras de los entrenadores. En España va en vestuarios. Y tampoco hay mucho tiempo. Ahora son partidos nocturnos. Terminan a las 22.45 y como mucho tienes una hora. En ese contexto es imposible poner las palabras de los entrenadores. En el New York Times esto se hace en los partidos de los Knicks. Y se estructuran en torno a la declaración de los entrenadores. Yo creo que son declaraciones más elaboradas y mejores que las que se hacen en España. Aquí el entrenador y el jugador se quitan de las conferencias de prensa. Además, tampoco están muy dedicadas a saber sobre el partido. En general, el periodista español medio busca la polémica. Buscar a ver si alguien se ha equivocado y convertir eso en la polémica. En Estados Unidos son más respetuosos y hay un nivel de presentación y de análisis de los partidos por parte de los jugadores y entrenadores superior al de España. Aquí la tradición te obliga a una crónica donde no haya una sola declaración de jugadores o entrenadores”.

2. Estructura circular, como una película

“Soy partidario de las crónicas circulares. No me gustan las abiertas. Si hay una tesis es porque eres capaz de razonarla y explicarla hasta el final. Me da la sensación de que las crónicas que se van abriendo no están vertebradas. Para cerrar una crónica tienes que acordarte bien del primer párrafo”

“Cada partido es una historia y cada historia tiene un guion que no siempre es lo que se ve. Tiene esa cosa oculta que nos ayuda a que la crónica sea importante. La gente que tiene que estar en los programas de televisión no tiene tiempo ni le interesa mucho destacar detalles ocultos y muchas veces ni los detecta. Eso es importante pero para que eso sea verdaderamente importante, hay otra cuestión y es que hay que amar el fútbol. Esa idea de que cualquiera escribe de fútbol es un error. El fútbol es un deporte sencillo y muy complejo a la vez y hay que verlo con un microscopio y contarlo como si fuera una película, tener una tesis y mantenerla hasta el final”

3. Los nudos gordianos

“En una crónica hay que encontrar el trazo y el nudo gordiano que de alguna manera presida el evento con los cuatro o cinco detalles e ideas relacionadas con ese guion. Todo lo demás no me interesa. No tengo tiempo ni creo que haya que extenderse en todo”

4. La vigencia de la crónica de autor

“Es cierto que muchos periódicos te colocan la crónica a las dos de la mañana y es la que luego va a salir en papel. Pero, por ejemplo, mis crónicas en Marca solo aparecían en el periódico. Yo llevaba una desventaja de 12 horas respecto a todo el mundo. Eso lo decidió el periódico y a mí me pareció bien. Me obligaba a escribir e interpretar la crónica de una manera diferente. Yo no podía dar todos los datos que todo el mundo sabía. Yo creo que en la crónica actual y la que está más cercana al mundo de Internet, tienes que tener una tesis de ese partido que vaya más lejos de ese partido, que sirva y que esté relacionada con un contexto anterior y que sea previsora con el contexto que viene”

martes, 17 de octubre de 2017

Carlos Arribas, referente de la crónica deportiva explicativa no lineal

La sección de Deportes de El País creó desde sus inicios en 1976 una escuela de excelsos cronistas y despuntó por una forma de escribir y entender el deporte, mucho más allá del fútbol imperante, que ha sido emulada dentro y fuera de este periódico. Uno de sus máximos exponentes es Carlos Arribas, especialista en atletismo, golf y, sobre todo, ciclismo.

Sus textos sobre el Tour de Francia ejemplifican un estilo de crónica explicativa no lineal fruto de la superespecialización en la que la narración del hecho principal se intercala con otros secundarios o intrahistorias (reacciones, gestos, conversaciones, anécdotas históricas o datos biográficos de los protagonistas), dejando patente así "su conocimiento del entramado que rodea la disciplina deportiva y a la prueba,  además  de  ofrecer  al  público  una  visión  que  le  acerca  más  a  la realidad,  que  otorga  más  vivacidad  al  texto, y  que  ayuda  a  entender  y contextualizar  las  claves  de él". 

Así lo destaca Mario Becedas en su tesis doctoral "La crónica del periodista especializado en ciclismo: el caso de Carlos Arribas para El País en el Tour de Francia", recién leída en la Universidad Complutense de Madrid. Bajo la dirección de los profesores Javier Fernández del Moral, Pedro García Alonso y Antonio Arenas, este trabajo de investigación se suma a la lista creciente de tesis sobre periodismo deportivo defendidas en los últimos años en universidades españolas.

En su análisis de las crónicas del Tour de Francia escritas por Arribas para El País, esta tesis subraya cómo el periodista opta a veces por una estructura libre "multipiramidal", más o menos cronológica, a veces circular otras anárquica, en la que, como las action stories anglosajonas, "un mismo hecho se describe y relata desde varias perspectivas, volviendo al mismo con saltos adelante -prolepsis o flashforward- y, especialmente, hacia atrás -analepsis o flashback- en el tiempo"

Igualmente, destaca "la preponderancia de los leads de telón de fondo y de pintura", que denota la pulsión de Arribas por dotar a la pieza desde el inicio de "un toque marcadamente descriptivo y situacional que capte la atención del lector y sepa recrear el ambiente en el que transcurren los hechos relatados,a través de su presencia en el lugar".

Otro rasgo estilístico de Arribas consustancial a la especialización es su dominio del léxico del ciclismo, tanto del argótico, tras tantos años siguiendo el pelotón internacional, como el más puramente técnico y propio de especialistas. Pese a ello, el autor advierte que "Arribas se decanta preferentemente por unos registros más literarios y coloquiales, que le permiten jugar la baza estética y así inducir al lector a sumergirse en los aspectos tanto cotidianos como épicos del ciclismo".

Además de detenerse en el estudio de los préstamos léxicos empleados en los textos por el cronista, esta investigación pone de relieve "la constante aparición de figuras retóricas y su pretendido influjo en el curso del relato", lo que asocia el más riguroso ejercicio periodístico con el carácter literario en las crónicas, tan características de la escuela de Deportes de El País.

miércoles, 12 de julio de 2017

La nueva fisonomía de la crónica en la prensa deportiva: la evolución del género en Marca

Qué duda cabe que la nueva realidad digital ha influido de forma decisiva en la evolución del periodismo deportivo en los últimos años, primero porque la irrupción de nuevos medios han satisfecho algunas necesidades informativas que no estaban siendo atendidas por los convencionales y, en segundo lugar, porque la velocidad en los procesos de producción de noticias en internet obliga a que los medios tradicionales, especialmente los impresos, hayan tenido que replantearse la manera de presentar sus contenidos y abordar las coberturas.

La evolución de la prensa deportiva tras la llegada y consolidación de internet se observa en cómo se ha ido adaptando la crónica, que "se desarrolla como el relato principal para transmitir lo sucedido en las competiciones, el momento cumbre de esta especialización periodística". Y pese a la irrupción de lo digital, se "constata la vitalidad y pervivencia de la crónica como género" en el nuevo ecosistema informativo.

Así lo señala el periodista y docente Fernando Álvarez en su tesis doctoral "La crónica en el diario Marca antes y después de Internet. Análisis de la cobertura de la selección española de fútbol (1984-2008)", leída recientemente en la Universidad CEU-Cardenal Herrera de Valencia bajo la dirección de los profesores Elvira García de Torres y Bernardino Cebrián. Este trabajo se suma así al cada vez más amplio listado de tesis doctorales sobre periodismo deportivo defendidas en los últimos años en España.

Álvarez, delegado de Marca en la Comunidad Valenciana, analiza la evolución del tratamiento de la crónicas de la selección española de fútbol masculino publicadas por su periódico entre 1984 y 2008. Además, se detiene en los cambios producidos en el estilo de titular este género periodístico, en la extensión del texto, en los elementos gráficos complementarios, así como otros elementos textuales, la posición y los elementos de la ficha técnica, la presentación del cronista y las características estilísticas que definen este género en deportes como el uso de adjetivos, adverbios, tecnicismos, juicios de valor, lenguaje bélico, lenguaje coloquial, referencias al origen de los personajes, aumentativos y superlativos, extranjerismos, tópicos o expresiones machistas.

Entre sus conclusiones, esta tesis señala que la crónica sigue siendo "el género preferente en el diario impreso Marca pese a haber sufrido este género profundas alteraciones en su extensión y tratamiento", sobre todo a raíz del nacimiento de marca.com.

Además, este estudio indica que a lo largo de los años la crónica desarrolla un carácter más valorativo con mayor tendencia a la opinión. Asimismo, en su titulación este género tiende con el paso del tiempo a destacar "valoraciones del juego -en forma de alabanza o crítica- o detalles del acontecimiento -como el protagonista del partido- en detrimento de aspectos informativos como el resultado y sus consecuencias, más recurrentes en la etapa anterior al nacimiento de internet".


A este respecto, indica que la estructura de los textos se ha ido adaptando a nuevos formatos más valorativos ("la hibridación tradicional información-interpretación se traslada al campo de la interpretación-opinión") y menos descriptivos.

La estructura de la crónica es estable al basarse en titulación-texto-ficha técnica-apoyo gráfico, si bien el resto de elementos textuales e icónicos, como la fotografía, la infografía y el despiece varían a lo largo del tiempo. Reducen primero su presencia y luego desaparecen esos textos de apoyo relacionados con el acontecimiento deportivo o sus protagonistas como el 'Así jugaron', 'La película del partido' y 'Vestuarios'.

La ficha técnica

Otra conclusión a la que llega Fernando Álvarez es que la ficha técnica que aparece junto a la crónica o dentro de ella, aunque continúa siendo un elemento principal, pierde peso informativo al presentarse de forma más esquemática. "Deja de presentarse como un 'lead' informativo de introducción a la crónica y simplifica su cometido en cuatro funciones básicas: anuncia el resultado del partido, enumera y puntúa a los protagonistas, señala las amonestaciones del árbitro y atribuye los goles".

Entre los cambios producidos en la ficha técnica, esta incorpora el marcador del partido, que antes aparecía como segmento informativo del titular; pierde el epígrafe de 'Incidencias'; y asume contenidos tradicionales como las ocasiones (minuto a minuto) y las valoraciones del cronista (uno a uno). Pero también se comporta en determinados períodos como un cajón de sastre en el que caben estadísticas, polémica, valoraciones de la afición, claves, anécdotas y hasta publicidad.

La tesis subraya una tendencia al arrevistamiento que se aprecia con carácter general en los diarios deportivo, "que se atribuye al efecto pantalla derivado de los nuevos consumos". La fotografía pasa de describir acciones del partido (jugadas y goles) a captar emociones de los protagonistas, sobre todo de alegría. También aumentan las imágenes que reflejan polémica, lo que refuerza el carácter valorativo creciente del género. La función más informativa se traslada a las infografías.



"Tras el nacimiento de la web de Marca, aparecen como elementos textuales complementarios a la crónica los análisis, las estadísticas y, sobre todo, los artículos de opinión". Entre los rasgos del texto de la crónica que pierden protagonismo se sitúan los extranjerismos, el uso de apodos, referencias históricas a sucesos deportivos del pasado y las palabras compuestas. Siguen siendo frecuentes la adjetivación, la presencia de adverbios de modo, el uso de tecnicismos, el lenguaje bélico, el lenguaje coloquial o el empleo de aumentativos y superlativos.

Aunque la extensión de la crónica tiende a la reducción, tras el nacimiento de internet este género ha ido aumentando progresivamente su cuerpo de texto, todo ello "en un contexto de alteraciones significativas en el ecosistema comunicativo y también profundas en la estructura organizativa de Marca". Pese a todos los cambios mencionados en su evolución y adaptación a una nueva realidad periodística, la crónica deportiva sigue siendo un género de referencia en la prensa escrita.

miércoles, 13 de abril de 2016

Puntos de encuentro entre la crónica deportiva y el realismo mágico

"Algunas experiencias ligadas al deporte son literalmente inolvidables para millones de personas, debido a que están estrechamente ligadas a la emoción". El periodismo deportivo es el único que se sumerge en un terreno pleno de emociones que lo dotan de una carga que hace que en sus crónicas tenga vigencia la mirada característica del realismo mágico, al incorporar al relato de lo acontecido lo extraordinario, lo improbable, lo azaroso, lo sorprendente e incluso lo milagroso; al trasladar al lector la épica y la tragedia de la competición.

Así lo señala David Fleta Monzón en su tesis doctoral titulada "Periodismo mágico. Propuesta de descripción de los recursos compositivos y estilísticos de la crónica deportiva escrita desde la perspectiva de los estudios literarios aplicados al realismo mágico", defendida a finales del año pasado en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Esta investigación, dirigida por el profesor David Vidal i Castell, se suma a la lista de tesis doctorales sobre periodismo y comunicación deportiva realizadas en el ámbito universitario español en los últimos años.

En su investigación, Fleta parte de la hipótesis de que en la crónica periodística, un género que permite al redactor volcar su personalidad en el texto y gozar de mayor libertad estilística que en el resto de textos informativos, se utilizan determinados elementos que son característicos y definitorios del realismo mágico, "corriente literaria del ámbito de la ficción alejada del concepto de veracidad, ya que no trata de elaborar un relato que se corresponda de forma coincidente con los hechos". Esos puntos en común tienen una presencia especialmente destacada en ciertas crónicas deportivas, "caracterizadas en parte por su carácter mitopoético y emotivo".

A su juicio, para hallar el nexo entre ciertos elementos parcialmente compartidos entre algunas crónicas deportivas y las obras magicorrealistas más significativas, como las escritas por Gabriel García Márquez, Alejo Carpentier o Juan Rulfo -quienes también llegaron a trabajar como periodistas en algún momento de sus vidas-, es preciso "detenerse en la calidad de la mirada y en el paisaje de lo observado". 

Así detecta lazos y establece una suerte de contacto que denomina "periodismo mágico": el cronista deportivo, al igual que el literato del realismo mágico, se enfrenta a un material con elevada carga alógica, al tener que plasmar en su texto todo aquello que rodea a la competición, como "las inevitables identificaciones grupales, las emociones desamarradas, la persecución instintiva de la victoria, la ingobernabilidad de una esfera que, claro, tiende a rodar y escaparse, el esfuerzo impensado, la creatividad industrializada, el azar determinado por las reglas del juego, el relato épico y trágico...". 

Cuadro sinóptico incluido en la tesis de David Fleta.
 El autor afirma que la crónica deportiva es la que mejor ha sabido aprovechar en España las posibilidades de un género que es anterior al periodismo y que se ha convertido en el género central de la narrativa de mayor calidad en Hispanoamérica (para ello cita, entre otros muchos, a autores como Juan Villoro, Eduardo Galeano, Mario Benedetti o Roberto Fontanarrosa). A este respecto destaca los esfuerzos de periodistas de Deportes de El País por "prestigiar la crónica deportiva, alejándola del amarillismo, el simplismo y el servilismo y acercándola a la exigencia, la literaturización y la complejidad".

En su análisis cuantitativo y cualitativo, toma como muestra las 74 crónicas deportivas publicadas en El País correspondientes a los partidos de Liga disputados tanto por el FC Barcelona como por el Real Madrid durante la temporada 2010-2011. Además, incluye otros 11 textos sobre tenis (entrevistas, crónicas y artículos sobre la rivalidad Nadal-Federer) también de periodistas de El País.

Para comprobar los puntos de encuentro entre el realismo mágico y la crónica deportiva, el autor analiza desde un punto de vista cuantitativo cinco elementos: la presencia de lo extraordinario y su relación con el momento decisivo, la presencia del yo en el texto (valoración explícita, metáfora, comparación, paradoja, hipérbole o ironía, referencia a estados de ánimo), el contraste con respecto a otras crónicas deportivas, la presencia y la función de lo mágico, lo milagroso y lo fantástico, y la presencia y función del mito.

Cuadro incluido en la tesis de David Fleta.
Igualmente, desde un prisma cualitativo, selecciona una serie de crónicas (VER cuadro de la izquierda) que muestran algunas conexiones entre realismo mágico y crónica deportiva, tales como: la palabra mitificante, la hipérbole ante lo extraordinario, la magia aplicada, premoniciones, presentimientos, maldiciones y penitencias, paradojas (la realidad contradice a la razón) u otros recursos lingüísticos y retóricos para "cubrir el mundo".

Rasgos de la crónica deportiva

Según los resultados obtenidos, Fleta Monzón destaca algunos rasgos de la crónica deportiva:

. La carga emotiva siempre está presente (por factores como el suspense propio del juego, la implicación emocional con alguno de los contendientes o la empatía para con el esfuerzo realizado por los deportistas).

. La crónica tiende a reproducir y a construir un enlace identitario entre el deportista y el grupo.

. La crónica asume, reproduce y potencia la preponderancia del eje victoria / derrota. Al hacerlo amplifica la mitificación del deportista-héroe o el castigo del deportista-villano.

. Pese a ello, la estética desempeña un papel decisivo en la valoración del juego. Los cronistas pueden ser más críticos con un triunfo y valorar una derrota por cómo se jugó.

. Los textos tienden a un cierto maniqueísmo. Si hay héroes, deben aparecer villanos. De esta forma, el relato se articula como un cuento: el protagonista (bueno) debe superar un conflicto, vencer a antagonista y, si lo consigue, obtendrá el reconocimiento de los suyos.

. Los cronistas construyen con inmediatez reinos efímeros.

Resultados

La investigación arroja los siguiente resultados:

.  En el 91% de las crónicas analizadas el autor destaca lo extraordinario

. En el 100% aparece la opinión del autor

. En el 97% de las crónicas hay metáforas (en un caso se dan hasta 46 usos metafóricos en un solo texto)

. En el 93% hay referencias al estado de ánimo

. En el 57% hay presencia de lo mágico, lo milagroso y lo fantástico

Conclusiones

Además, concluye que los principales puntos de encuentro entre la crónica deportiva y el realismo mágico son:

. Ambos conviven con lo extraordinario: la actitud del narrador en el realismo mágico busca la naturalización de lo extraordinario; el cronista deportivo focaliza en él y destaca su carácter inusual.

. Los dos contienen una innegable voluntad explicativa.

. En ambos casos se produce un alejamiento del entorno que provoca un fuerte contraste (al igual que el realismo mágico supuso una ruptura amable respecto a la literatura latinoamericana de principios de siglo XX, la crónica deportiva se distancia tanto de la noticia estricta como de la mayor parte del discurso mediático deportivo español).

. La presencia del mito es decisiva y definitoria.

A estos rasgos hay que sumar, según el autor, otras similitudes de índole secundaria:

. Literaturización: adjetivación rica, notable presencia de metáforas, paradojas e hipérboles, presencia del efecto sorpresa y gradación de la emotividad.

. Inserción en la mente de los personajes.

. Línea temporal no necesariamente cronológica.

. Apertura temática concretada en referencias externas al ámbito tratado.

. Importancia del estado de ánimo.

Propuestas de mejora en la crónica deportiva 

Finalmente, el autor propone una serie de elementos que se podrían potenciar en la crónica deportiva:

. Atender más las conversaciones que se producen los recintos deportivos por aficionados e incorporar la perspectiva del espectador (pone como ejemplo 'Lo que el ojo no ve' de El Día Después, Canal Plus).

. Atender más la expresión gestual de los deportistas debido a la gran cantidad de información que el gesto transmite.

. Mirar más allá de la competición, en el lado humano del deportista.

. Explorar una nueva geografía deportiva y extender la temática a otros deportes no tan mediáticos.

. Tratar el negocio del deporte.

. Explorar más las relaciones de poder (más investigación profunda sobre el comportamiento de federaciones y organismos rectores del deporte nacional e internacional).

. Fomentar el espíritu crítico del lector ("y abandono de la aceptación acrítica admiradora de los sueldos de los futbolistas").


En suma, esta tesis doctoral incide en "la necesidad de que el periodismo, no solo el deportivo, modifique su mirada para ser capaz de encontrar aquellos aspectos, regiones, elementos de la realidad que pasan desapercibidos a la perspectiva dominante, excesivamente pendiente del oficialismo de la declaración y su correspondiente contradeclaración emitida desde los centros de poder". El autor aboga así por un periodismo caracterizado por "una mayor anchura de miras que sea capaz de rescatar lo marginado, olvidado o simplemente no percibido por la fuerza de la costumbre".

Texto completo de la tesis en PDF

viernes, 4 de diciembre de 2015

La escuela de Deportes de El País y su factor de emulación

La primera página de Deportes de El País: 4-5-1976
El País es hoy considerado como un referente del periodismo deportivo de habla hispana al haber forjado en su sección una verdadera escuela, que ha sido clave en la historia no solo del propio medio, sino también en la evolución de esta especialización informativa en medios generalistas españoles en las últimas décadas por cultivar un periodismo elegante y por devolver un estilo cuidadoso a la escritura de la crónica deportiva, no solo la futbolística, una forma de escribir y entender el deporte que ha sido emulada dentro y fuera de este periódico.

Así lo destacaron Carlos Arribas, redactor de Deportes de El País, y Santiago Segurola, adjunto a la dirección en Marca y exjefe de Deportes de El País, durante la tercera y última jornada del seminario 'Crónica/cronistas, el ADN del periodismo' organizado esta semana por la Fundación Manuel Alcántara en Málaga. En una mesa sobre la crónica deportiva, en la que también estuvieron la freelance Silvia Cruz, experta cronista de boxeo, el profesor de Periodismo y autor de este blog, José Luis Rojas, y el periodista y profesor de Periodismo en la Universidad de Málaga Teodoro León Gross, se analizaron los momentos clave de la historia de la crónica como género definitorio de la especialización en Deportes y sus principales manifestaciones dentro del periodismo español.

Entre esos hitos de la crónica deportiva, figura en sus inicios la revista barcelonesa Los Deportes (1897-1910), que resultó decisiva para la difusión social del sport moderno en España y para sentar las bases de la construcción de una cultura deportiva nacional; y la cobertura de las grandes competiciones, especialmente los Juegos Olímpicos, que dio lugar a los primeros cronistas enviados especiales y corresponsales de Deportes (el primero para un medio español fue precisamente Jorge Peano en 1899 para Los Deportes desde Argentina) y contribuyó a la especialización dentro de las secciones generalistas y medios deportivos.

Santiago Segurola recordó el papel decisivo dentro de esta evolución del género en España de periodistas deportivos pioneros que abrieron la visión hacia otros deportes, como Alfonso Tutor Larrea en las crónicas de atletismo internacional en las páginas de El Correo y, con anterioridad, en la década de los cincuenta del siglo pasado en el diario Marca, Manuel Alcántara, gran entendido de boxeo, o Antonio Valencia en fútbol, "cronistas que enseñaron que el deporte se podía leer y contar de otra manera", recordó Carlos Arribas.

A juicio de este periodista, escribir sobre Deportes en un medio generalista permite una libertad estilística única: "primero porque estamos en el córner del periódico, un poco al margen de lo más importante salvo temas que puntualmente interesan y van a primera; y segundo porque nos dan libertad para llenarlas y para escribir como queramos; eso lo agarramos con muchas ganas y lo intentamos demostrar convirtiendo las crónicas en reportajes, relatos y noticias, mezclamos mucho los géneros y creo que esto es lo que nos hace más atractivos".

Según Arribas, esta manera de escribir crónicas deportivas es lo que con el paso de los años ha pasado a conocerse como "escuela de El País", que "viene a significar un deseo de emulación". De esta forma -explica-, los redactores que han ido llegando a la sección de este diario quieren escribir como antes lo hicieron Julián García Candau, Alfredo Relaño, Luis Gómez o Santiago Segurola. "Emular significa de entrada copiar un poco ese estilo y luego, a medida que vas cogiendo seguridad, meter tus pinceladas de estilo y acabar siendo tú, pero sobre todo significa querer ser tan bueno como aquellos que nos enamoraron y nos enseñaron a leer y a ver el deporte con otros ojos".

Por su parte, Segurola recordó que el camino para que la sección de Deportes se hiciera importante dentro de El País fue especialmente meritorio por las adversidades a las que tuvo que hacer frente. Así se refirió a que en los albores del diario fundado por Juan Luis Cebrián la información deportiva era poco considerada y en su primer número, el 4 de mayo de 1976 (VER imagen de arriba), la sección apenas contó con media página, con dos crónicas firmadas por Juan José Fernández sobre ciclismo y un texto sobre baloncesto, compartiendo la otra media página con una crónica de toros de Joaquín Vidal.

En su opinión, el hecho de que inicialmente aparecieran así deportes y toros tenía algo de simbólico: "el deporte en España ha estado contrarrestado con el peso de la crónica taurina hasta los años 60 -los cronistas más recordados en este país son los taurinos desde principios del siglo XX- y los toros dentro de lo que era la aristocracia literaria tenía mucho más prestigio que la crónica de Deportes; primero porque fuera del fútbol era casi un erial, porque el fútbol no pertenecía a esa clase noble y en ningún otro país la crónica deportiva tuvo que luchar con algo que fuera tan intrínsicamente nacional".


Mesa redonda 'La crónica deportiva'. Foto: @fmalcantara
Santiago Segurola, que también hizo referencia al "factor de emulación de El País", considera que aquella especie de menosprecio que sufrió la sección deportiva fue el detonante del florecimiento posterior: "Los periodistas deportivos de El País han sido tan buenos porque en Deportes te hacían sentirte inferior desde el principio en la medida que te daban pocas páginas. Había que crecer haciéndolo mejor que otras secciones aunque no te lo reconocieran, eso era importantísimo. Fue una lucha día a día, minuto a minuto, por estar a la altura de lo que se pensaba que era El País".

"El nivel de exigencia era superior al resto de secciones y eso curtió a una legión de periodistas que han pasado por Deportes en El País y han mantenido viva esa llama, luchando contra el escepticismo, contra la negación del periódico de que tú eres una parte importante de él. Así se generó una dinámica impresionante a principios de los 80 y que ha durado hasta hoy; al final sucedió lo que era absolutamente discutible, que esa sección que nació de la pobreza y del escepticismo se convirtió en una de las más admiradas dentro del periódico (cuando se hacían encuestas internas entre periodistas la que solía estar a la cabeza era la de Deportes), primero porque estaba bien escrita, era eficaz, porque cubría todos los deportes con el mismo rigor y tenía una capacidad para prender en el lector la expectativa de que en la próxima crónica, en el próximo acontecimiento, El País lo haría aún mejor".

Todo esto generó una dinámica muy optimista dentro de los lectores de El País pero también ejerció una gran influencia en el resto de los periódicos, según Segurola: "La sección transformó la redacción de El País y todo a partir de una lucha que parecía insuperable, de una gran presión", lo que ha hecho que desde entonces haya sido el periódico de referencia en esta área informativa, "el que ha cambiado ciertas miradas sobre el deporte y sobre cómo cubrir acontecimientos mediante una nueva manera de escribir la crónica con la introducción de elementos de libertad siempre dentro de un control".

Lo ocurrido en el periodismo deportivo y el deporte en las últimas décadas en España ha estado directamente relacionado con esa visión polideportiva y creativa y la gran capacidad de superación y autoexigencia de los redactores que escribieron en las páginas de El País.