miércoles, 2 de enero de 2019

Marcelo Gantman: "El análisis de datos es una especialización que no puede esperar más para el periodista deportivo"


El podcast ha hallado en el ámbito informativo del deporte uno de los terrenos más abonados para su expansión. Tal como hemos analizado en este blog, el podcast como narrativa digital disruptiva se erige como una vía idónea tanto para ahondar en la superespecialización como en la fragua de una marca periodística personal. Qué duda cabe que el periodismo deportivo, por la multiplicidad de modalidades que aglutina, abarca grandes posibilidades para el desarrollo de este tipo de audio encapsulado. Pero para que un podcast coseche éxito de audiencia debe aportar frescura, original y valor añadido para satisfacer demandas específicas de públicos por una temática determinada.

 Uno de los podcasts deportivos en el ámbito hispanoamericano que ha irrumpido con más fuerza y que ha concitado expectación por su aproximación al deporte desde un ángulo singular es Big Data Sports, creado en 2017 en Argentina por los periodistas Marcelo Gantman y Agustín Giménez. Este podcast, en cuyo blog se pueden escuchar todos sus episodios, se detiene en cómo las nuevas tecnologías están incidiendo en la manera de comunicar la actualidad deportiva. El último de esos capítulos, sin ir más lejos, analiza las tendencias que vienen: hábitos de consumo, redes sociales, fuentes y generadores de contenidos o la importancia de las métricas en la información deportiva.

Hemos conversado con Marcelo Gantman en los albores de la que será la tercera temporada de Big Data Sports con el fin de conocer algo más sobre este proyecto y  su visión sobre los cambios que se están produciendo en la manera de informar sobre las competiciones, sus protagonistas y la industria que rodea al deporte. Gantman es columnista del diario La Nación y director de Contenidos de Analítica Sports, un sitio-newsletter dedicado a la divulgación de la innovación y la tecnología en el deporte en Latinoamérica.

- Usted, que se ha forjado profesionalmente en grandes medios de su país, ha encontrado un sitio donde reúne su pasión por el deporte y su conocimiento y atracción por las métricas y la tecnología. ¿Cómo está siendo esta singladura después de dos temporadas al frente del proyecto? ¿Qué comunidad de seguidores han logrado hasta la fecha?
- Big Data Sports, nuestro podcast, es una fuente constante de satisfacciones. Estamos muy contentos por su repercusión y su alcance. Cuando decidimos hacerlo (agosto de 2017) intuíamos que había un nicho vacante y entiendo que lo ocupamos bien. Unir métricas de redes sociales, algo de análisis de rendimiento deportivo, cifras de consumo en general, en definitiva, abordar todo el fenómeno de la industria del deporte desde la perspectiva de los datos, era algo que sentíamos podía tener una penetración interesante. Lo ideamos con Agustín Giménez (mi socio en el proyecto) en agosto de ese año y para finales de septiembre ya hicimos el primer episodio. Tenemos una comunidad de seguidores que crece y es muy fiel. En la segunda temporada (hacemos 18 episodios por temporada) notamos que creció nuestro piso de escuchas. Actualmente estamos alcanzando las 50 mil reproducciones acumuladas. Para nosotros es una buena cifra. Es todo orgánico, no somos un desprendimiento de ningún medio (tradicional o no) y el podcast es el único contenido. Hemos tenido propuestas para incorporarlo como contenido de audio para otros medios. Lo estamos analizando.
- El podcast se constituye actualmente como una de las narrativas informativas más disruptivas y también como un espacio para la creación y consolidación de una marca periodística personal. ¿Era este precisamente el escenario que usted vino a buscar?
- Big Data Sports nació y fue pensado como podcast. No podía nunca ser otra cosa. Sabíamos que íbamos a un nicho y el podcast nos pareció la mejor manera de alcanzarlo. Particularmente llevo más de 25 años de labor en radio, tv y diarios y lo que el podcast me permitió es justamente personalizar el mensaje, tener el tiempo exacto para comunicarlo y hasta el tono para hacerlo. El podcast me permite adecuar las ideas en cuanto a forma y contenido. Un buen podcast lleva la firma de sus autores en cada episodio. Y es una herramienta fabulosa para generar un ecosistema ligado a los contenidos. Por ejemplo, nos han llamado de universidades y hasta empresas vinculadas al deporte para que hagamos presentaciones a partir de los temas que conversamos en el podcast.
- También usted propone en su espacio "entender la conversación entre fanáticos, atletas y marcas". ¿Tan compleja es esta actualmente?
- Para nosotros esa conversación es sencilla, pero no todos la aprecian o lo ven así. Incluso algunos no la comparten, pero la realidad siempre se termina imponiendo. Es un dato objetivo que hoy los atletas se han convertido ellos mismos en medios y su potencia supera a los medios tradicionales y los medios online. Algunas estimaciones señalan que los diez principales deportistas (entre los que están Cristiano Ronaldo, Messi, Neymar, Lebron James, Federer…) acumulan más de 1.200 millones de seguidores en redes sociales. No hay medio que tenga ese alcance.
Se podrá pensar que se trata de algo lógico, porque hablamos de celebridades. Pero en realidad tiene que ver con un paradigma de la época. Argentina tiene en este momento una nadadora campeona mundial juvenil, Delfina Pignatiello, de apenas 18 años. Cada video suyo en Instagram alcanza las 10 mil reproducciones en poco tiempo. Cambiará la escala que va de Serena Williams a Pignatiello, pero la lógica que impera es la misma: si me quiero enterar de lo último de un deportista, voy a sus redes sociales. Las marcas lo entendieron: ahora piden mezclarse en las redes sociales de los atletas, para que comuniquen sus mensajes con su “naturalidad” y cada uno con su propia impronta. Tengo la sensación que los medios llegaron algo más tarde al cambio de época. Con respecto al público, creo que parte de la tarea del periodismo ligado al deporte es desentrañar y explicar todo nuevo viento que pueda aparecer.

 


"Un buen podcast lleva la firma de sus autores en cada episodio. Y es una herramienta fabulosa para generar un ecosistema ligado a los contenidos" 




- Entre expertos que hemos consultado recientemente en el blog, se apunta como una de las claves del éxito del podcast la segmentación temática para llegar a un nicho de público interesado, el análisis y la investigación. En su caso, aunque el hilo conductor sea el deporte visto a través de los datos, esta mirada transversal toca varios palos: consumo de medios, redes sociales, contenidos generados por deportistas, uso de tecnología, ...
- Es cierto, nosotros abrimos ese abanico de temas. El término “Big Data” ya es casi un genérico y particularmente con el deporte no queríamos quedar atrapados en el título. A lo largo de 37 capítulos hemos tocado esos temas porque entendemos que el cambio de paradigma y los nuevos impactos del deporte pasan por esos tópicos. Estamos en una época en la que todo se cuantifica. La gente que decide salir a correr, primero se compra el reloj inteligente o se baja una aplicación para medir su rendimiento y recién entonces va a los parques. La premisa es que cada episodio contenga datos: en ocasiones entendidos como cifras y en otros casos como elementos que le permitan al oyente, al finalizar el capítulo, comprobar que aprendió algo nuevo.
- En uno de sus últimos episodios explicaban el mapa de los deportes que llegan a las audiencias por las plataformas de streaming. Parece otra tendencia imparable que modificará sin duda las reglas del juego mediático en el ámbito deportivo en los próximos años.
- El consumo del deporte por streaming fue uno de los primeros datos que ofreció la audiencia deportiva global, cuando con el auge de internet florecieron los sitios piratas: el público quería, además de la gran pantalla en el living de su casa, ver los partidos en sus computadoras. Luego en sus tablets y finalmente en sus teléfonos. No era que la gente quería “robarles” a los dueños de los derechos: quería verlo según sus preferencias. Le pasó a la música, al cine y a las series y finalmente también al deporte. Todas esas industrias dieron las respuestas adecuada a las demandas. Fueron reacciones horizontales frente a industrias poderosas que se manejan verticalmente. El crecimiento de las plataformas OTT en Estados Unidos es una muestra clara. En Europa también. Y en Latinoamérica se imponen de a poco. Las redes sociales entendieron también el juego. La gran novedad en Sudamérica es que Facebook ofrecerá partidos de la Copa Libertadores, algunos de ellos exclusivos, cada semana. Buena parte del deporte de Brasil se ve por Twitter. Sobran los ejemplos. Nada que no hayan hecho el tenis de la ATP, la NFL, la MLB, la NBA, la PGA y hasta la Fórmula 1 y el Comité Olímpico Internacional con la creación de sus propias plataformas de streaming. El escenario cambió de un modo brusco y va a seguir cambiando.

- Aunque inciden mucho en su análisis en el big data y su uso para la mejora en el rendimiento de equipos y deportistas, también hay que hablar de cómo se están aplicando modelos estadísticos en el periodismo para analizar, visualizar y también predecir. ¿Qué opinión le merece el estado del periodismo deportivo de datos, si es que está de acuerdo con esta denominación?
- Creo que la denominación es precisa. En una época de cambios, todo término que sea útil para precisar el alcance de una innovación, es bienvenido. El buen uso de los datos en el periodismo deportivo puede ser un generador de contenidos de calidad. Todavía impera en muchos periodistas las necesidad de contar sus “sensaciones” frente a un acontecimiento deportivo. Dar su mirada, su impronta, contar “su historia”, lo cual es hermoso que suceda porque las buenas historias siempre tendrán lugar. Pero tampoco todos tienen la habilidad de ser grandes narradores, columnistas que en menos de 3.000 caracteres pueden contar una historia maravillosa y con profundidad, según se la dicten sus ángeles y duendes. Si no es el caso, entonces es mejor que los periodistas deportivos que no quieran gritarse unos a otros en los paneles televisivos se hagan amigos de los datos.
La posibilidad de reflejar con cifras, gráficos y curvas la épica del deporte es fascinante. Le da una nueva vida al acontecimiento. Le da una profundidad al juego que antes no tenía. Es otro arte. Hay que aprenderlo. Saber contrastar los datos para darle contexto a su uso. No sirve de nada poner en una transmisión cuánto corrió un futbolista en un partido. Pero si cuando damos esa información, la contrastamos con su promedio en una liga o en una temporada, esa información ya tiene otro valor. Pasa a ser relevante. La idea de que el big data puede predecir los resultados del Mundial, por ejemplo, es otra falacia que le hace mal al uso de los datos. Los modelos predictivos sirven para el trabajo interno de los cuerpos técnicos, para encontrar patrones de rendimiento o de lesiones, no para aventurar resultados. Es un aprendizaje nuevo. Y los periodistas no siempre estamos dispuestos a aprender. Confiamos demasiado en nuestro saber inicial.
Hace unos días veía un tuit de un periodista del Telegraph: hizo un video de la edición de papel del periódico y en el video iba pasando las páginas. Se lograba ver todo el trabajo con datos que respaldaba la información del día de fútbol de la Premier League. Buenas historias y datos es una fórmula robusta, especialmente, para los soportes en papel.
- Otra tecnología que va a más es el uso de los bots. ¿Considera que existe aún cierta resistencia en algunos medios, muy especialmente los no anglosajones, para adoptar esta tecnología sin pensar en que pueda perjudicar al trabajo de los periodistas? Sigue habiendo un debate a este respecto.
- Los bots ya están. Es cuestión de tiempo. Considero que son útiles para liberar a los periodistas de cierta producción informativa que puede ser automatizada. El asunto se complica cuando los procesos automatizados son la excusa para precarizar una profesión o una labor. Imagino que el temor, muy fundado, tiene que ver con esto último. La pelea entonces es por ser cada vez más creativos, rigurosos e innovadores como para que antes de ser sustituidos por un bot, se lo piensen dos veces.
- En tiempos de cambio permanente, uno de los grandes retos del periodismo reside en la formación y la superespecialización. ¿En qué nichos prevé usted que surjan oportunidades para periodistas deportivos en los próximos años? Están los eSports, claro, ¿pero adónde más se puede apuntar teniendo en cuenta métricas, tecnología y hábitos de consumo?
- El escenario de los eSports va a requerir de gente preparada para la comunicación y la especialización. Claramente los eSports están adoptando los formatos del deporte profesional y eso incluye las plantillas de comentaristas, narradores y analistas. El campo de la tecnología y la innovación aplicada al deporte es otra esfera novedosa. Particularmente estoy desarrollando desde hace unos meses un sitio y una newsletter llamados Analítica Sports  (www.analiticasports.com) que se dedica a esos temas. El análisis de datos es una especialización que no puede esperar más para el periodista deportivo. Los cuerpos técnicos de los diferentes equipos, de todos los deportes, cada vez manejan más información y recogen datos de rendimiento que hay que saber interpretar. El riesgo es que con los años se produzca una asimetría muy grande entre la información que manejan los entrenadores y la que tengan los periodistas. Porque la evidencia del dato se impondrá a la opinión. Y el deporte tiene cada vez más datos.

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