miércoles, 24 de julio de 2013

El nuevo periodismo iberoamericano en los libros de estilo: el caso de El Diario de Caracas

Uno de los primeros número cero del Diario, en diciembre
de 1978. Fuente: www.hableconmigo.com
En Venezuela el primer libro de estilo periodístico correspondió al extinto El Diario de Caracas en 1979. Coordinado por los periodistas argentinos Tomás Eloy Martínez y Rodolfo Terragno e inspirado en el Libro de Estilo de El País, el denominado Libro de estilo, usos y modos fue de obligado cumplimiento para sus periodistas y enseñó el camino a otros diarios de este país suramericano.

La obra, de apenas una treintena de páginas y dirigida a unificar criterios y dar coherencia al producto resultante, apostó por la renovación técnica de los procedimientos para hacer una información periodística y por la incorporación de una nueva perspectiva ética de la profesión. Además, el manual abogó por las piezas noticiosas preferentemente breves, en las que cada línea debía llevar una información y cada párrafo una idea, los titulares de acción (con un verbo), la creación de nuevas fuentes, la contrastación entre informantes, el rigor en la investigación, y, sobre todo, la riqueza en el léxico empleado y la creatividad y la búsqueda permanente de figuras e imágenes sorprendentes. 

Por su interés, reproducimos el préambulo del Libro de estilo, usos y modos, uno de los textos más relevantes de este tipo de obras en el ámbito de la prensa hispanoamericana y también uno de los más innovadores. Este libro de estilo plasma una nueva concepción de la elaboración de la noticia diaria que supuso la irrupción de El Diario de Caracas bajo el prisma de sus creadores, conteniendo las bases del denominado "nuevo periodismo iberoamericano": 

"La forma no es algo distinto ni separable del fondo: el lenguaje expresa pero, a la vez, crea la idea. El hombre es incapaz de pensar sin lenguaje, porque éste es un mecanismo generador, y no meramente transmisor del pensamiento.

Quien asuma la palabra como oficio, debe tener una verdadera obsesión por la forma. La angustiosa búsqueda de la perfección idiomática -de la cual padece y se beneficia el escritor- debe estar presente en la tarea del periodista. A la vez, este debe tener otras obsesiones, de las que el escritor puede considerarse exento: el método, la síntesis, el manejo consecuente de un código uniformador de usos y modos. Un diario es, en definitiva, un sistema: requiere orden, exactitud y congruencia. No tolera las licencias, las imprecisiones ni la improvisación.

Quien crea que la forma es "secundaria", que el preciosismo es ocioso, que la urgencia libera del rigor, está incapacitado para hacer un gran diario. La noticia es la materia prima de una obra cotidiana de orfebrería lingüística, que exige una entrega a la forma y al detalle.

Este manual, concebido al inicio de El Diario de Caracas, tiene -entre otros propósitos- la intención de estimular la obsesión por lo formal.

Como catálogo es necesariamente incompleto. Además, según el propio criterio que lo inspira, es perfectible.

El 'Libro de estilo, usos y modos' no fue imaginado como las tablas fundadoras de una religión doméstica: se lo pensó, sin embargo, como un instrumento obligante; como una exigencia explícita; como un puntal capaz de afirmar la propia intransigencia.

Lo recomendable es sustituir las normas que se prueben ineficaces; pero no violar nunca las no sustituidas. Añadir las que aconseje la experiencia; pero no olvidar nunca -mientras rijan- éstas que dictó la previsión. Hay que evitar el dogma, pero no la disciplina. A menudo la flexibilidad (palabra que no goza de prestigio) es esgrimida para disimular la ineficacia o la negligencia. El rigor (vocablo de connotaciones ingratas) es acusado de herir la imaginación y ofender el talento. El periodismo, sin embargo, exige la sociedad de la imaginación, del talento y de ese rigor de mala fama, sin el cual la creatividad se desencuaderna y acaba de perderse". 

2 comentarios:

  1. Yo poseo un ejemplar original del LIBRO DE ESTILO, USOS Y MODOS de El Diario de Caracas, donde trabajé entre 1980 y 1989. La introducción es un texto muy claro y preciso, orientador, que uso para las clases de periodismo que imparto en la Universidad Católica Andrés Bello. ¿Cómo llegó a usted hasta este documento? Javier Conde, jconde64@gmail.com

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  2. Me consta que es difícilmente encontrable. Es una joya. Le escribo un email y le explico

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