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lunes, 8 de enero de 2018

José Alberto García Avilés: "Los clichés se extienden en el periodismo por la prisa, la velocidad y la pereza"

José A. García Avilés. Foto: UMH.
Muchos de los estudios filológicos realizados sobre el uso de la lengua en los medios de comunicación centran sus críticas en que muchos periodistas adolecen de un repertorio léxico reducido. Uno de los aspectos directamente relacionados con la limitación del léxico empleado en el periodismo son las frases gastadas y expresiones tópicas que, de manera recurrente, pueblan crónicas y noticias para expresar situaciones y estados de ánimo de los protagonistas. Aunque los lugares comunes son a menudo un recurso que persigue la eficacia comunicativa, su abuso puede comportar una depauperación del mensaje, al que se le priva de atractivo e información, desechando otras opciones que ofrece el idioma con las que enriquecer más el texto.

Desde la Academia se viene trabajando desde hace años en la mejora de la calidad del periodismo a través de investigaciones e iniciativas formativas de especialización. Dentro del Máster de Innovación en Periodismo de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, un grupo de profesores y estudiantes ha confeccionado el Diccionario del cliché, un proyecto colaborativo que nace en las aulas, en el que se ha buscado la participación de usuarios de todos los países de habla hsipana y que tiene como propósito fundamental sensibilizar desde la Facultad de Periodismo a los alumnos de la importancia de cuidar el lenguaje como herramienta profesional.

El diccionario es un recurso diseñado para su fácil manejo: por un lado, se ofrece un buscador para localizar un cliché en concreto y, por otro, se muestra el listado completo de palabras y expresiones ordenadas alfabéticamente, cada de las cuales lleva a través de un hipervínculo a los resultados en los que aparece en Google, tanto en otros diccionarios y glosarios como en textos periodísticos para comprobar precisamente cómo se utilizan.

Hemos conversado con el profesor José Alberto García Avilés para conocer con detalle el desarrollo y alcance de esta iniciativa, así como otros proyectos que se están llevando a cabo dentro del citado Máster de Innovación en Periodismo en la UMH para seguir aproximando la Universidad a la realidad profesional.

- ¿Cómo y cuándo surge la idea de hacer un diccionario del cliché?
- A principios de octubre pasado, en clase con alumnos de primero de Periodismo, empezamos a detectar el uso de las frases hechas en las prácticas de redacción y de radio, y en las intervenciones en clase. Surgió la idea de crear un grupo de trabajo y nos dedicamos a recopilar clichés entre todos. Tras seis semanas con esta tarea, se me ocurrió crear una página que alojara todos los clichés y se pudiera consultar fácilmente. Un compañero, profesor de redacción periodística, Miguel Carvajal, diseñó la página y contribuyó a hacer realidad el Diccionario del cliché

- ¿Cuántas personas han participado y cuántos clichés han identificado?
- Han participado 30 estudiantes de periodismo y varios amigos. Durante el proceso, le comenté a varios amigos y familiares la tarea que llevábamos entre manos y mi madre, que es maestra jubilada, empezó a ir anotando en una libreta los clichés que se le ocurrían. Ella es quien más ha contribuido al proyecto, con cerca de 500 expresiones y para mí es un orgullo contar con su colaboración. Nos están llegando muchas sugerencias por correo electrónico (diccionariodelclice@gmail.com) y a través de las redes sociales. Empezamos con 3.500 entradas y ya llevamos más de 4.000.

- Entendieron desde un principio que la naturaleza de esta iniciativa debía ser colaborativa, ¿no? Muy acorde a la forma de publicar contenido y compartir conocimiento en las nuevas plataformas.
- Sí, ha sido un trabajo colaborativo, en el que hemos logrado implicar activamente a los estudiantes de periodismo para que sean conscientes de la importancia de cuidar el lenguaje y usarlo correctamente, ya que se trata de su principal herramienta de trabajo. También estamos encantados con la colaboración de decenas de personas que nos escriben. Estamos recibiendo decenas de correos de lectores que nos aportan sugerencias muy valiosas, que contribuyen a ampliar y enriquecer el diccionario. Las contribuciones provienen de muchos países; además de España nos han llegado desde Colombia, Argentina, Chile, México, Cuba, Perú, Venezuela, Ecuador...




- Los lugares comunes empobrecen el discurso periodístico; lo desproveen de atractivo, frescura e información, y aun así proliferan en los medios. ¿En algunas áreas temáticas más que en otras?
- Algunos términos son muy castizos, como "meterse en camisa de once varas", "a buenas horas, mangas verdes" o "tomar las de Villadiego", y al conocer su origen, aprendemos mucho acerca de nuestro idioma y de la riqueza que hemos ido acumulando durante generaciones. Cuando analizamos los clichés, sí es posible detectar una serie de ámbitos de donde provienen bastantes de ellos. Por ejemplo, los juegos de cartas, con términos como Meter baza, Dar juego, Cantar las cuarenta Lanzar un órdago, Ir de farol... Otro tema recurrente es la navegación: Soltar amarras, Ir viento en popa, Cada palo aguante su vela, A toda máquina, A toda vela, Abandonar el barco, No dar un palo al agua... Y tampoco faltan las frases hechas provenientes de la gastronomía: Ser la sal de todos los platos, Tener la sartén por el mango, Sacar las castañas del fuego, A fuego lento, A freír espárragos, A partir un piñón, A pedir de boca, A nadie le amarga un dulce, A punto de caramelo... Nuestro lenguaje es tremendamente rico y sabio, y esa sabiduría se transmite en infinidad de expresiones que hemos recogido.

- En un momento como el actual donde en muchos medios digitales prima el clickbait, el entretenimiento y contenidos de consumo fácil, ¿encuentran los clichés un terreno abonado para su expansión? 
- Me parece que la mayoría de las veces, los clichés se extienden en el periodismo por la prisa, la velocidad y la pereza; en un reportaje o en un artículo que tienes que entregar contrarreloj, escribes un párrafo y te salen un par de clichés, y si no eres cuidadoso, ahí se quedan; o estás cubriendo un partido de fútbol y "saltan al terreno de juego" esas expresiones que se han convertido en frases hechas y suelen acompañarte. El periodista muchas veces no es consciente de que está usando clichés, por la falta de tiempo o de cuidado a la hora de expresarse. En cambio, si uno se acostumbra a repasar sus textos, a ser más exigente consigo mismo cuando habla o escribe, entonces puede detectar los clichés y corregirlos o al menos, usarlos conscientemente cuando son expresiones que nos sirven para conectar con nuestros oyentes o lectores.


"Los clichés no son necesariamente algo negativo; a menudo se convierten en atajos del lenguaje que recogen una idea de forma muy gráfica y nos permiten conectar directamente con nuestros interlocutores"


- El cuidado por el uso del lenguaje debería ser una exigencia para todo profesional, tiene que ver con la asunción de un compromiso con el público al que te diriges y ¿también con la formación?
- Me gustaría subrayar que los clichés no son necesariamente algo negativo, sino que a menudo se convierten en atajos del lenguaje, en formas de expresarnos que recogen una idea de forma muy gráfica y directa, y nos permiten conectar directamente con nuestros interlocutores. Por ejemplo, si decimos que alguien "se ahoga en un vaso de agua", estamos transmitiendo enseguida cómo es esa persona, que se agobia con cualquier cosa, por pequeña que sea, sin necesidad de ofrecer una explicación demasiado prolija. En muchos casos, estas expresiones reflejan la enorme riqueza de la lengua castellana, su variedad de registros y las posibilidades de expresar realidades o conceptos de forma muy ingeniosa o creativa. Pero otras veces sí muestran una falta de cuidado por usar el lenguaje de forma precisa y rica, y se puede caer en un estilo plano, empobrecido a base de frases manidas y tópicos. Tratamos de que nuestros alumnos sean conscientes de que la herramienta más importante para un periodista es el lenguaje, por lo que hemos de tener una sana preocupación por  mejorar cada día y sacarle el máximo partido. Se trata de un aprendizaje continuo, que nos lleva a leer mucho, a reescribir, a detectar los errores, los tópicos, y también anglicismos, vulgarismos, incorrecciones... Los periodistas tenemos una gran responsabilidad porque llegamos a muchas personas y podemos formar o deformar a quienes nos leen o escuchan.

- Se lo preguntaba porque precisamente este Diccionario del cliché nace como un proyecto de innovación docente vinculado a un Máster de Innovación en Periodismo. ¿En qué medida la Universidad puede y debe ayudar a 'reabrir' los ojos a los profesionales de los medios, absorbidos por el día a día, a través de la transferencia de investigación?  
- En el Máster de Innovación en Periodismo nos motiva precisamente el proporcionar formación actualizada sobre los cambios que afronta la profesión, desde ámbitos tan diversos como las nuevas narrativas, los modelos de negocio, las redes sociales o las herramientas para editar, diseñar o mejorar la producción periodística. Es decir, tratamos de ayudar a que los profesionales que ya tienen una experiencia y una trayectoria puedan reciclarse y conozcan las tendencias en aspectos clave de su trabajo. Porque el periodismo está sometido a un cambio muy profundo, con muchas implicaciones, que hace necesaria la formación continuada. Los cursos online que hemos lanzado ahora, por ejemplo, sobre nuevas narrativas o innovación, van en esa línea. Para ello contamos con excelentes profesionales que conocen de primera mano esas tendencias. En el periodismo, y en casi todos los ámbitos profesionales, hoy más que nunca es necesaria la formación continua para estar al día.

- No estamos tan lejos (todos buscamos lo mejor para el periodismo), aunque a veces profesión y Academia se miren con desconfianza. ¿Hemos avanzado algo a este respecto en España en los últimos tiempos? 
- Sí, en los últimos años se está dando un mayor acercamiento entre las Facultades de Periodismo y los profesionales. Por un lado, numerosas facultades han implantado un amplio número de programas, proyectos e investigaciones que están en contacto directo con el mundo profesional y ofrecen valiosa formación al sector. Por otro lado, espoleados por los cambios que plantea el periodismo digital, muchos periodistas afrontan una necesidad cada vez mayor de actualización y reciclaje. Nos encontramos, por tanto, en un momento óptimo para estrechar lazos y establecer puentes más sólidos entre la Academia y la profesión, dos ámbitos que en mi opinión, están "condenados a entenderse" en los convulsos tiempos actuales. Iniciativas como tu blog, sin ir más lejos, o los seminarios, cursos y jornadas que se organizan en muchas facultades, y otras actividades de intercambio de conocimientos son pasos en ese sentido.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Juan Romeu: "El periodismo deportivo es una ventana abierta a muchísima gente y supone una oportunidad de oro para difundir un uso esmerado de la lengua"

Juan Romeu, en la presentación de un libro.
Juan Romeu Fernández es un consumado estudioso de la lengua española, especializado en cuestiones sobre gramática, ortografía y lexicografía. Doctor en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid y el CSIC, ha colaborado con la Real Academia Española como revisor de capítulos de la Nueva gramática y ha trabajado como lexicógrafo en el Diccionario básico de SM.  

Autor de libros como Lo que español esconde y Ortografía para todos, ambos publicados en 2017, es un gran divulgador del idioma, muy especialmente a través de SinFaltas.com, iniciativa que promueve junto a un grupo interdisciplinar de profesionales emprendedores (lingüistas, abogados, traductores, periodistas, comerciales, informáticos, etc.,) "convencidos de la importancia que el buen uso de la lengua tiene para las empresas y para las personas".

Hemos dialogado con Romeu de la sensibilización social creciente sobre lo que supone saber escribir y hablar correctamente para el desempeño de cualquier profesión en la actualidad, así como sobre diversos usos lingüísticos destacables - y también mejorables- en el ámbito del periodismo en general y en el periodismo deportivo en particular.

- En SinFaltas.com realizan una gran labor didáctica sobre la importancia que el buen uso de la lengua tiene en la actualidad para el desarrollo personal y profesional. ¿Hay más sensibilización social que buen uso? ¿O falta quizá un mayor conocimiento del idioma como paso previo?
- Una de las razones por las que nos decidimos a fundar SinFaltas fue porque estábamos percibiendo un interés creciente por escribir bien a nuestro alrededor. Y en estos casi dos años de andadura hemos podido confirmar —con el éxito de la tabla periódica de la ortografía, por ejemplo— que se trata de un interés general en la sociedad. Superada la etapa en la que la admiración por los nuevos medios eclipsaba el buen uso de la lengua, ahora la sociedad se ha dado cuenta de que hay que escribir bien. En estos primeros pasos, aún hay muchas dudas y se cometen errores por desconocimiento, pero se están multiplicando las preguntas en las redes sociales y las consultas a manuales y páginas dedicadas a la lengua, como SinFaltas, la RAE o Fundéu. Por tanto, no solo hay sensibilización social, sino que cada vez se está escribiendo mejor.

- Cuando se habla de lo correcto lingüísticamente, en algún momento del debate se acaba recurriendo a lo que recoge la RAE en su diccionario. Sin embargo, una cosa es que esté ahí y otra que se use bien. Usted habla de la importancia de las marcas, de saber usar el diccionario.
- El diccionario es una herramienta fundamental, pero hay que saber usarla bien. Hay que tener en cuenta que no todas las palabras que se recogen «están aceptadas», como se suele decir. Así, el hecho de que aparezca recogida almóndiga no implica que la RAE recomiende usarla. A esta palabra la acompañan las marcas de vulgar y desusada. Eso quiere decir que en la lengua culta ya no se usa y que el posible uso hoy de esta voz se considera vulgar. También hay que entender que el diccionario recoge significados, no defiende ideas. Por tanto, que sexo débil se defina como 'conjunto de mujeres' no quiere decir que la RAE considere que las mujeres son débiles; simplemente refleja que en las obras se usaba y se usa (se documentan ejemplos actuales) esa expresión con ese sentido. También es crucial saber que hay palabras válidas que no aparecen, como muchos derivados de significado intuible a partir de sus componentes. Por eso no están adverbios terminados en -mente como sorprendentemente, el propio intuible que he usado antes o diminutivos como gatito.


"Superada la etapa en la que la admiración por los nuevos medios eclipsaba el buen uso de la lengua, ahora la sociedad se ha dado cuenta de que hay que escribir bien"


- Además, teniendo en cuenta la velocidad a la que se mueve el idioma, basarse solo en el DRAE resulta a veces insuficiente. ¿En qué medida los libros de estilo periodísticos, aun siendo en muchos casos herramientas concebidas para el uso interno y particular de cada medio, pueden arrojar luz sobre neologismos, sus usos y significados? El periodismo no para de acuñar nuevas expresiones a diario.
- Entre las palabras válidas que no están en el diccionario destacan los neologismos (palabras nuevas) y los tecnicismos (palabras técnicas utilizadas en las distintas especialidades). De ahí que sea un error limitarse solo al diccionario de la RAE y no consultar otros diccionarios, especializados o no, o libros de estilo. Pero, aunque el diccionario no se actualice con la periodicidad deseable, la RAE habla de estas palabras en las redes sociales. Si, por ejemplo, se busca feminazi en el Twitter de la RAE (escribiendo algo como «feminazi raeinforma» en el buscador), se verá lo que opina la RAE sobre este neologismo en concreto.Y así con muchas otras expresiones. Quien quiera estar bien informado de muchas de ellas debe seguir a Fundéu. Por supuesto, los libros de estilo periodísticos, como el que acaba de sacar la cadena SER, ayudan a tener localizadas y recopiladas muchas de estas expresiones. En cualquier caso, está claro que hace falta una nueva edición del Diccionario panhispánico de dudas de la RAE.

- Quizá uno de los ámbitos periodísticos más efervescentes desde el punto de vista de la creación léxica sea el deporte. Néstor Hernández en este blog decía que "el lenguaje del periodismo deportivo es un arma fundamental para renovar la lengua, para quitarle el polvo". ¿Está de acuerdo?
- El periodismo deportivo es una ventana abierta a muchísima gente y supone una oportunidad de oro para difundir un uso esmerado de la lengua. Queda mucho por hacer, pero, por suerte, en deportes como el fútbol, se encuentran, además de errores, auténticas joyas, como la variedad léxica para referirse al portero (arquero, guardameta, cancerbero...) o al árbitro (colegiado, juez de la contienda, trencilla...). Desde luego, el periodismo deportivo es lengua viva y fresca y, si se maneja bien, es un ámbito poderoso para mejorar la lengua y disfrutar de ella. Con un poco de esfuerzo se puede acostumbrar a los espectadores o lectores a decir la otra área, no el otro área, o tiempo de hidratación por cooling time.

- Usted se refería recientemente en su blog a la capacidad que tienen el fútbol y los deportes en general para poner ante nuestros ojos cientos de nombres de personas (antropónimos) y de lugares (topónimos). La universalidad del deporte hace de este un vector clave para la expansión del idioma.
- Sí, como decía, el deporte es un escaparate universal y, como con todo, se puede aprovechar para enseñar y difundir no solo un buen uso de la lengua, sino cultura en general. Alguien a quien le guste el fútbol puede presumir de saber qué es y dónde está Gelsenkirchen. Y también puede alardear de conocer palabras bonitas como tangana (o tángana) o rabona. Si además se quiere llegar un poco más lejos y se investiga, se pueden descubrir curiosidades como las del artículo de nuestro blog que mencionaba. Jamás habría pensado que Zinedine comparte étimo con Aladín. Últimamente me alegra ver que en un canal como Gol están incluyendo contenido cultural.


"Leemos menos buena literatura de la que deberíamos y eso se nota en que no explotamos la riqueza léxica ni las preciosas construcciones que el español nos tiene reservadas"


- Habitualmente se habla de los préstamos que el español toma de otros idiomas, pero en deporte, sobre todo en fútbol, nuestro idioma también exporta: "manita" se usa en francés, "tiki taka" en italiano o "galactico" (sin tilde) en inglés.
- Los préstamos empleados de una forma responsable son una maravilla. Los hispanohablantes podemos jactarnos de ser capaces de ver matices de significado muy pequeños, lo cual nos obliga a buscar a nuestro alrededor continuamente palabras que puedan referirse a ellos. No es lo mismo un corredor que un runner. Sin duda, siempre es preferible recurrir a palabras de nuestra propia lengua, que tenemos muchas y muy acertadas. Y así, a los haters de Twitter se les puede llamar juzgamundos, como propone la Vecina Rubia. Con más razón se deben utilizar expresiones españolas cuando haya equivalentes claros, como el de "tiempo de hidratación" que mencionaba antes. Traducir puede resultar una tarea ardua muchas veces y no siempre es fácil encontrar palabras con la misma sonoridad que las extranjeras (aún nadie atina con un buen sustituto para spoiler), pero sería ideal que en los medios deportivos se esforzaran por encontrar alternativas y difundirlas, tal como hace ya Fundéu.

- Pese a todas sus aportaciones a la lengua, existe una percepción bastante generalizada de que en los medios y espacios deportivos el lenguaje no se cuida lo suficiente. ¿Es esta una crítica fundamentada o que aún se hace solo partiendo de viejos estereotipos?
- Mi opinión es que se habla y se escribe mejor de lo que nos creemos. Aun así, falta esfuerzo, esmero y literariedad (otra palabra que no viene en el diccionario). Leemos menos buena literatura de la que deberíamos y eso se nota en que no explotamos la riqueza léxica ni las preciosas construcciones que el español nos tiene reservadas.

- A su juicio, ¿qué errores más comunes se cometen en el lenguaje periodístico actual?
- Hay errores de concordancia (como "en el otro área" o "habían muchas personas"), construcciones poco elaboradas (como el infinitivo independiente de ejemplos como "En primer lugar, destacar la actitud del equipo", en lugar de "En primer lugar, me gustaría destacar la actitud del equipo") y expresiones no siempre afortunadas. Aun así, como decía, no creo que se hable tan mal como algunos insinúan. Y, por suerte, parece que vamos a mejor.

- Si tuviera que dar un curso sobre uso de la lengua a periodistas deportivos, ¿qué cinco libros les recomendaría?
- El primero que recomendaría es El dardo en la palabra de Lázaro Carreter, algo pesimista y quejicoso, pero sublime para formarse una visión crítica razonable del español.
Para las dudas puntuales, lo mejor es consultar las obras de la Academia; principalmente el Diccionario panhispánico de dudas, que está gratis en línea. También les recomendaría que consultaran cualquier duda que les surja. En SinFaltas contestamos por Twitter (@sinfaltas_com), por el chat de nuestra página (sinfaltas.com) e incluso por WhatsApp (+34 639 62 03 94). También se puede recurrir a la RAE o a Fundéu.
Además de la Ortografía de la RAE, recomendaría sin duda el último libro que hemos publicado en SinFaltas con JdeJ Editores: Ortografía para todos. Abarca muchísimos aspectos de la ortografía y sirve para enterarse de las últimas novedades de una forma amena y cercana. Hay, además, muchos trucos para aprenderse las reglas y que no se olviden fácilmente.
De entre los manuales, se pueden destacar 199 recetas infalibles para expresarse bien (de Alberto Gómez Font, Xosé Castro, Antonio Martín y Jorge de Buen) y Dilo bien y dilo claro (de Antonio Martín y Víctor J. Sanz). El libro de estilo de la cadena SER no lo he podido leer bien aún, pero tiene buena pinta.
También les recomendaría leer El fútbol a sol y sombra de Eduardo Galeano. No creo que haya mejor manera de ver cómo se puede hablar de fútbol utilizando una lengua cuidada y de corte literario.

sábado, 19 de agosto de 2017

El lenguaje deportivo como laboratorio de creación léxica: algunas nuevas palabras

Gráfico del diario As.
El idioma español crece a pasos agigantados por el lado deportivo, merced sobre todo a la creatividad, el dinamismo y el afán innovador de este tipo de periodismo. Como consecuencia de su relevancia como laboratorio de creación léxica y de avanzadilla de tendencias en el idioma, el lenguaje del deporte se ha convertido en un ámbito de estudio de interés preferente para lingüistas y se ha granjeado una mejor consideración académica. Esta realidad se ha visto reflejada en la proliferación en los últimos años de monografías, tesis doctorales, diccionarios terminológicos, así como de sitios y recursos online que ofrecen claves para ahondar en el estudio del vocabulario deportivo.

Por eso cada cierto tiempo desde que este blog viera la luz hace ya más de siete años, aquí hacemos un seguimiento a esa evolución del lenguaje que utilizan los medios de comunicación a la hora de informar sobre los acontecimientos deportivos. En esta ocasión, repasamos algunas palabras y expresiones que, por diversas razones, se han extendido recientemente en el lenguaje de los periodistas deportivos.

. Cuerpear

Se trata de un americanismo que ha ido cobrando fuerza en el lenguaje del fútbol. Cada vez más usado en España con el significado de 'utilizar el cuerpo para proteger la posesión de la pelota' ("cuerpeó la pelota pero no pudo evitar caerse"), en el Diccionario de americanismos, se señala que este verbo, de uso coloquial, procede de países como Argentina, Uruguay o Paraguay, donde, además de su uso deportivo, se emplea con el sentido de 'evitar un golpe o un contacto indeseado moviendo rápidamente el cuerpo' o 'empujar a alguien con el hombro', o incluso en sentido figurado ('evitar una situación difícil o problemática').


. Cruzazulear

La verbalización de sustantivos, comunes y propios, es uno de los fenómenos neológicos más habituales en el lenguaje periodístico del deporte. Verbalizar un nombre de un entrenador o de un club es también señalar y definir una idiosincrasia, una manera de ver o entender el mundo. Así, aunque no es precisamente nuevo, en México se extendió el uso del verbo "cruzazulear" para definir los atributos que durante los últimos años han caracterizado la trayectoria del Curz Azul, equipo de Ciudad de México, el cual, aun siendo uno de los considerados 'grandes', lleva mucho tiempo sin alzar un título. Como señala el periodista Héctor Quispe en esta columna, se trata de un verbo de uso popular entre aficionados y periodistas de ese país que se usa con tono burlón o sarcástico para referirse a esa incapacidad para manejar resultados y acabar perdiendo o a esa racha infructuosa e inservible -por ahora- de invertir en fichajes extranjeros.


. Sextete

Antes con el F.C. Barcelona ahora con el Real Madrid, es una de las palabras de moda en la prensa deportiva y uno de los últimos neologismos acuñados en este ámbito periodístico. Si bien la Fundéu ya advirtió en una de sus recomedaciones que lo más correcto para designar la consecución por parte de un equipo de seis títulos en una temporada sería sextuplete, reconoce "sextete" como válido por lo extendido de su uso, algo propiciado de nuevo por los medios de comunicación.


. Videoarbitraje / VAR

 La innovación suele llevar aparejada algún neologismo, sea por aplicación de nuevas tecnologías o sea por algún cambio en el reglamento. En el primer caso, hablamos en el fútbol de VAR (Video Assistant Referee o asistencia por vídeo al árbitro). A este respecto, la Fundéu recomienda usar "videoarbitraje", en una sola palabra y sin tilde, y no otras grafías como "video-arbitraje" ni "vídeo arbitraje" o "video arbitraje". 


. Penaltis ABBA

O sea por el reglamento, como decíamos. Es lo que sucede con la nueva manera de lanzar los penaltis en la resolución del desempate en los partidos de fútbol tras una prórroga, al alterarse el turno de lanzamiento, pasando de ser alterno a adoptar un orden parecido a los tie-break en tenis: el primer el equipo (el A) pateará un solo penalti de inicio, y el siguiente (BB) deberá hacerlo en dos ocasiones consecutivas. A continuación, será de nuevo el A el que retome la iniciativa, pero a partir de este punto en secuencias de dos disparos (AA).

. Esports

La eclosión de los "esports" ha tenido como consecuencia su consolidación también como término en los diccionarios y libros de estilo, como el de The Associated Press, que en su última edición de 2017 ya recoge entre sus novedades esta palabra escrita así (no "e-sports" ni "Esports" como apareció en un primer momento) para referirse a las competiciones de videojuegos deportivos.

lunes, 7 de agosto de 2017

El estilo es una decisión editorial, pero siempre entre márgenes de corrección lingüística

Portada de Sport, 23-07-2017.
El estilo   se   refiere   a   la   manera  particular   y   a   las preferencias de un periodista o un medio de comunicación a la hora de escribir; es un posicionamiento editorial que se plasma en libros y manuales que recogen normas de uso y obligado cumplimiento para velar por una uniformidad en la presentación de los contenidos al público.

Los libros de estilo, es verdad, no son gramáticas ni ortografías si bien se refieren a ellas en sus aspectos esenciales (sintaxis, puntuación, mayúsculas y minúsculas,...), en aspectos lingüísticos donde nada o muy poco es opinable y, por tanto, las determinadas posturas que los medios adoptan no suelen diferir en lo esencial. Otra cuestión, lógicamente, es la relativa a las dudas de escritura o significado que plantean determinadas palabras (neologismos, extranjerismos, falsos amigos o polisemias) y expresiones (redundancias, ambigüedades o tópicos y frases gastadas) e incluso otros ámbitos donde pueda existir controversia (escritura de cifras, horarios, siglas, toponimia,...).

En cualquier caso, el estilo en periodismo, por muy diferenciador que pretenda ser un medio respecto a sus competidores, debe moverse siempre entre márgenes de corrección lingüística; nunca debe estar reñido con la gramática porque, de ser así, acabaría despistando y confundiendo no solamente a los ciudadanos destinatarios de los mensajes que se vierten a diario, sino también a los propios redactores del medio en cuestión. Como señala la última edición del Hart's Rules, manual de estilo pionero de la Oxford  University  Press (1893), "los preceptos estilísticos solo entran en juego donde existan soluciones alternativas de validez igual o comparable", por lo que no cabe apelar a una cuestión de estilo en decisiones que impliquen incorrecciones en el empleo de una palabra o en la redacción de una oración o un titular. 

No es de extrañar por tanto la reacción de la Real Academia Española (RAE) tras el titular de portada publicado el pasado 23 de julio por del diario deportivo barcelonés Sport ("Así, sí Ney"), que adolecía de falta de rigor en el uso de las comas, dejando una frase que no se entendía bien y había que reconstruir mentalmente tras varias lecturas. En respuesta a cierto debate filológico suscitado en las horas posteriores en redes sociales, el propio medio justificó ese titular apelando a una cuestión de estilo: "En SPORT, como en otros medios nacionales e internacionales, nuestro libro de estilo deja claro que el cambio de color equivale a un signo de puntuación siempre que no provoque ninguna duda o confusión en su lectura (...) El paso de amarillo a blanco del titular en cuestión nos permite, a nuestro entender, prescindir de la segunda coma".

La RAE señaló que faltaba una coma delante del vocativo, esa pausa necesaria antes de la invocación o el llamamiento a alguien. Se trata de una coma que parece en vías de extinción, a tenor de otros muchos ejemplos que se ven con frecuencia en las portadas de los medios:


Desconozco a qué libros nacionales e internacionales se refiere Sport. Tengo más de medio centenar y en ninguno de ellos existe una norma en la que el color equivalga a un signo de puntuación y, por tanto, pueda sustituirlo en determinados titulares. 

De cualquier forma, hay otros medios donde la coma parece que afea la página y se omite en titulares, incluso los de portada. Tal es el caso de El Mundo, que "por cuestión de estilo", suele optar desde hace muchos años por prescindir de la coma elíptica, esa que suple al verbo, en los encabezamientos de las noticias principales de la primera página:


No solo es un error denominar este tipo de licencias "decisiones de estilo", porque se alejan de lo correcto lingüísticamente, sino también porque yerran en lo esencial en periodismo: la eficacia comunicativa. Y es que en ocasiones una deficiente puntuación en un titular puede traer como consecuencia una mala interpretación del texto y, por consiguiente, la emisión de un mensaje equivocado:



El estilo no es estética, sino que implica tomar decisiones editoriales siempre dentro de las soluciones que ofrece la lengua.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Incorrecciones léxicas que ya no lo son

Que una palabra no figure en el diccionario académico no equivale a pensar que no exista ni sea incorrecta, de la misma forma que no todas las voces recogidas en dicha obra por el hecho de estar ahí se deben emplear libremente, sin más. Hay que saber leer el diccionario (en él hay marcas de uso: vulgarismos, arcaísmos, coloquialismos,...), de la misma forma que hay que ser consciente de la obra académica es finita, en ella no cabe todo el español del mundo. Además, sigue un proceso que lleva tiempo para dar cabida a nuevos vocablos mientras el idioma se moldea a diario.

Igualmente, el diccionario no es un ente inmutable, sino que evoluciona porque lo hacen las palabras y expresiones que en él se incluyen. Estas tienen vida propia, hasta el punto que determinados usos y significados que en su momento fueron considerados como incorrecciones dejaron de serlo finalmente y acabaron siendo aceptados por la Real Academia de la Lengua Española.

Errores correctos es el nuevo libro del filólogo Alberto Gómez Font, quien durante 32 años, primero, en el Departamento de Español Urgente de la Agencia Efe y, después, en la Fundación del Español Urgente (Fundéu), de la que fue su coordinador general hasta el año 2012, se dedicó a cazar gazapos y estudiar el buen uso del idioma en los medios de comunicación. En esa etapa trabajó con muchos libros como obras de consulta, muy especialmente los manuales de estilo de ambos lados del Atlántico, los cuales mima y colecciona desde entonces, e incluso es autor y coautor de algunos de ellos. 

"En esos 32 años conocí cómo funciona nuestra lengua y me di cuenta de que el purismo es contraproducente y de que hay que estar abierto a los cambios, pues muchos de los errores que corregí durante años hoy ya no son tales", señaló el propio Gómez Font en una entrevista en este blog hace cinco años tras ser nombrado director del Instituto Cervantes en Rabat (Marruecos). Esta misma tesis es precisamente la que sostiene su último libro, donde analiza las correspondencias entre palabras que fueron ampliando o cambiando su significado o su ortografía al cabo de los años.

Así, en la última edición del Diccionario de la lengua española (2014) se dejó de señalar desde la Academia como incorrecto el uso transitivo del verbo cesar, hasta entonces solo intransitivo, sinónimo de "dimitir". Ahora ya equivale también a "destituir". Entre las nuevas entradas incluidas entonces apareció rechace, no como sinónimo de "rechazo", sino como palabra con un significado puramente deportivo que tiene usos registrados desde 1934. Curiosamente, muchos comentaristas deportivos siguieron diciendo "rechazo" al no advertir que "rechace" ya estaba en el diccionario. 

También en la penúltima edición, en 2001, se refrendaba un uso de la expresión futbolística tiempo de descuento considerada como incorrecta: 'período de tiempo que, por interrupción de un partido u otra competición deportiva, añade el árbitro al final reglamentario para compensar el tiempo perdido'. Es decir, "restar" pasaba a significar en este contexto lo mismo que "añadir" porque previamente al añadido era un tiempo que se había restado.

En la lista de palabras en Errores correctos, el autor recuerda, por ejemplo, que pírrico (en su sentido original 'dícese del triunfo o victoria obtenidos con más daño del vencedor que del vencido') amplió su significado a partir de la edición del diccionario académico de 2001 con una nueva acepción ('de poco valor o insuficiente en proporción al esfuerzo realizado'), que era la que más venían utilizando los periodistas deportivos a pesar de haber sido señalada como no válida en diccionarios y manuales de estilo hasta ese momento. 

Como afirma Alberto Gómez Font, "a veces hay verbos intransitivos que pasan a ser transitivos, como ocurrió con "cesar", y en otras ocasiones sucede justo lo contrario". Así, en 2001 calentar pasó a ser también intransitivo cuando significa, dicho de un deportista, 'realizar ejercicios de calentamiento'; o entrenar, que en el Diccionario panhispánico de dudas (2005), admite la construcción intransitiva que se va imponiendo en el uso actual: "entreno por la tarde" (en lugar de "me entreno por la tarde").

Hace tiempo que el "acontecimiento" se convirtió también en evento; que élite pasó a escribirse con tilde a pesar de que en francés, de donde proviene, es palabra llana; que entreno puede alternarse con "entrenamiento"; que rol se emplea como sinónimo de "papel" o "función"; o que versátil dejó de asociarse a lo negativo (decíase de la persona 'voluble o inconstante') para pasar a ser una cualidad positiva ('capaz de adaptarse con facilidad y rapidez a diversas funciones').

El dinamismo de las palabras nos exige hacer cada cierto tiempo una revisión de diccionarios y manuales de estilo; leer cuanto más mejor para conocer bien los mecanismos de la lengua española, nuestra principal herramienta de trabajo; tener una mentalidad abierta para tratar de comprender los cambios que en ella puedan producirse; y, llegado el momento, ser capaz de tomar decisiones adecuadas entre las distintas opciones que nos brinda el idioma.

Como señala la lingüista peruana Martha Hildebrandt, citada en el libro por Alberto Gómez Font: "La lingüística y la filología nos enseñan que lo correcto de hoy fue en muchos casos lo incorrecto de ayer, y viceversa. Basándonos en esa comprobada experiencia, podemos lícitamente suponer que lo incorrecto de hoy llegue a ser lo correcto de mañana: la lengua está en continuo fluir y las formas lingüísticas ascienden o descienden socialmente".

martes, 7 de febrero de 2017

Enseñar español como lengua extranjera a través del deporte, un campo por explorar

La profesora Mar Galindo en un congreso reciente en Boston.
Si el deporte es una industria pujante que concita a su alrededor a un número masivo de aficionados, de manera muy especial los más jóvenes, y, al mismo tiempo, es un ámbito que en los últimos años ha despertado el interés de lingüistas por sus aportaciones al desarrollo del idioma, ¿por qué no plantear cursos de español a través del deporte como ya existen en otros campos como el cine, la historia, el arte, la gastronomía o la literatura? Esta es la interesante y valiosa propuesta que formula María del Mar Galindo, profesora y doctora en Lingüística Aplicada en la Universidad de Alicante, en su artículo "Nuevos horizontes en la enseñanza de ELE. Enseñar español a través del deporte", publicado recientemente por revista de filología hispánica Hesperia.

Esta publicación forma parte del proyecto de investigación "Lingüística aplicada a la enseñanza del español a través del deporte", que Galindo dirige junto con la profesora Carla Botella y que ya se ha cimentado con la organización de diversas iniciativas como la celebración en marzo de 2015 de las XVII Jornadas de Estudio de Lingüística 'Lenguaje y deporte', también en la Universidad de Alicante. Y la propuesta que ahora realiza cuenta ya con un precedente importante. Mar Galindo en 2014 en Brasil desarrolló un novedoso proyecto piloto de enseñanza de español como lengua extranjera a través del deporte, gracias a la colaboración del Instituto Cervantes de Río de Janeiro y en él participaron alrededor de un centenar de estudiantes cariocas.

Efectivamente, no parece descabellado ni mucho menos vincular la enseñanza de ELE (español como lengua extranjera) con el deporte, que, además, tiene un lenguaje universal, de valores positivos compartidos, que acercan y unifican, y captan la atención de los más jóvenes, a quienes puede motivar aún más y predisponer positivamente al aprendizaje de nuestra lengua. Esta área informativa, dada la expectación que genera entre todos los públicos, no solo supone una oportunidad para cultivar cultura deportiva desde las distintas instancias educativas dando a conocer la historia, el reglamento y la terminología de modalidades olímpicas y no olímpicas, sino también un importante vehículo potencial para la enseñanza del idioma acercando conocimientos de léxico, ortografía, gramática, retórica o incluso fonética. 

La profesora Galindo, en su aproximación al estado de la cuestión, expone el creciente interés por el lenguaje deportivo dentro del ámbito filológico e incluso del periodístico. Entre los principales hitos recientes señala estos:

. Las crónicas lingüísticas de la "Liga BBVA del español urgente" de la Fundéu

. "La Liga USAL", proyecto que recoge errores comunes en el lenguaje periodístico sobre fútbol

. Estudios monográficos en el campo internacional y grupos de investigación como el de la Universidad de Innsbruck, que ha recopilado una bibliografía en línea específica sobre la lingüística del fútbol.

. Los trabajos de Jesús Castañón en su web idiomaydeporte.com

. Los artículos sobre lenguaje y deporte en Periodismo Deportivo de Calidad

. En el ámbito de ELE, el monográfico sobre lenguas de especialidad (2010), con capítulos sobre deporte-fútbol elaborados por Leonardo Gómez Torrego

Como afirma la autora, aunque el deporte está presente en las clases español como recurso didáctico desde diferentes ópticas, ni hay apenas estudios que se hayan detenido en las posibilidades del periodismo deportivo como herramienta educativa, ni en el ámbito concreto del ELE hay un manual específico de español a través del deporte:

"Esta ausencia de materiales de ELE contrasta con la abundancia de materiales reales que se pueden encontrar sobre el deporte, que permiten no solo tratar los temas directamente relacionados con las competiciones deportivas más populares y presentes en los medios de comunicación, sino especialmente relacionarlo con temas más amplios como geografía, historia, salud, publicidad, clima, multilingüismo, nutrición, viajes, política, economía, igualdad, amor, educación, solidaridad, racismo...".

Asimismo, señala tres posibilidades de enseñar español como lengua extranjera a través del deporte:

1) Curso de español a través del deporte

Planteado de manera similar a como se enseña en otros campos, con unidades temáticas que parten del deporte para tratar otros muchos temas convergentes que permitan desarrollar funciones lingüísticas como argumentar a favor y en contra, narrar hechos pasados, hacer hipótesis de futuro, hacer comparaciones o dar una opinión.

"Los aprendices de español pueden preparar entrevistas, artículos, programas de radio, reportajes, debates, encuestas... no solo sobre competiciones, modalidades, deportistas o eventos, sino también sobre su interrelación con cuestiones sociales (racismo en el deporte, impacto económico de los Juegos Olímpicos, repercusiones del dopaje en la salud, la relación de los deportistas con la moda o la tecnología, desigualdades entre mujeres y hombres deportistas...), de manera que el deporte sea el punto de partida de las clases, pero permita abarcar un universo más amplio".

2) Español para fines específicos deportivos

Cursos específicos deportivos ya existen en otras lenguas, como los dirigidos a entrenadores, jugadores, técnicos, deportistas o profesionales de la comunicación deportiva (sin ir más lejos, pone como ejemplo el curso de alemán que recibió Pep Guardiola cuando fichó como entrenador del Bayern de Múnich).

3) Deporte y aprendizaje integrado de contenidos y lenguas extranjeras

Una tercera posibilidad es aprender el idioma en cursos de otros contenidos, como la historia del deporte o la práctica de actividades físicas cuya lengua vehicular sea el español. Se trata de una opción propicia para campus de verano o programas similares (la Universidad de Salamanca proyecta la puesta en marcha de escuelas de español y fútbol para que estudiantes aprendan ambas materias a la vez).

El artículo concluye que, de estas tres propuestas, la primera es la que tiene más posibilidades, si bien plantea dos claves: una, la necesidad de adaptación de los contenidos del curso no solo a la edad de los aprendices sino también a la cultura deportiva de su país de procedencia, lo que incide en que el conocimiento previo de los estudiantes sobre deporte pueda variar ostensiblemente según el territorio; y dos, la importancia de usar materiales didácticos vinculados a la actualidad de las competiciones.

Si en realidad está por ver que a través del deporte se puede aprender mejor español que a través de la lengua en general, lo que parece claro es que la puesta en marcha de este tipo de cursos enfocados a la actualidad de las competiciones y su lenguaje en los medios de comunicación abre nuevas perspectivas para la enseñanza general del idioma.

jueves, 1 de octubre de 2015

Diez recomendaciones sobre léxico y estilo para periodistas incluidas en el último 'Manual de español urgente'

El rigor y el respaldo académico con que contó siempre el Manual de Estilo de EFE y la preocupación creciente por el uso correcto del idioma entre periodistas y ciudadanos en general llevaron en 1985 a la agencia a tomar la decisión de vender y distribuir por primera vez en las librerías su libro de estilo, hasta entonces solo de uso interno para trabajadores de la empresa. Ese año se publicó la cuarta edición del texto con el título de Manual de español urgente y el subtítulo de '4ª edición corregida y aumentada del Manual de Estilo de la Agencia EFE'.

Acaba de ver la luz una nueva edición, la 19ª, de este libro de estilo, que desde entonces ha mantenido su nombre y vocación de servicio público y que hoy firma la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), institución que en 2005 tomó el relevo del Departamento de Español Urgente (DEU) creado en el seno de la referida agencia. La Fundéu abrió una nueva etapa al establecer unos objetivos más ambiciosos y analizar no solo la calidad del lenguaje utilizado en los servicios de EFE, sino también velar por los buenos usos idiomáticos en las informaciones publicadas a diario por los medios de comunicación en lengua española.


La 19ª edición del Manual de español urgente, que aparece siete años después de su última versión, se aleja de la estructura del libro que se ideó en 1985 y constituye una adaptación a las nuevas obras académicas, entre ellas la 23ª edición del Diccionario de la lengua española, además de un texto abierto y dinámico concebido también para su futura actualización en la web. La obra revisada incorpora dos capítulos sobre ortotipografía e internet, que se suman a los ya existentes sobre ortografía, puntuación, pronunciación, toponimia y antroponimia, y léxico y estilo, así como a un extenso glosario que incluye una relación de palabras y giros nuevos o dudosos como neologismos, impropiedades léxicas o siglas y abreviaturas. Por último, el manual incluye un apéndice con las novedades de la Ortografía de la lengua española de 2010.

Se trata de una obra de referencia obligada para periodistas que incluye interesantes recomendaciones sobre el buen estilo y la correcta redacción de textos, así como sobre el adecuado manejo de los diccionarios y otras obras filológicas que deben ser consultadas a diario e incorporadas como parte esencial de la rutina de nuestro trabajo profesional. De ellas, destacamos las siguientes:

Sobre el uso de los diccionarios

1. "Como criterio general, ha de evitarse el empleo de palabras o de acepciones no registradas en el diccionario cuando posean en este equivalencias claras". Para ello aconseja manejar los diccionarios de la Academia, incluido el Diccionario del estudiante, al igual que otros como el Diccionario del español actual de Manuel Seco o el Diccionario de uso del español, de María Moliner.

2. Hay que tener en cuenta que "no todo el léxico está registrado en los diccionarios". Hay muchas formas válidas que no están por cuestiones de espacio, como las palabras derivadas, o dialectalismos, tecnicismos y coloquialismos, cuyas voces "quedan reservadas a los diccionarios terminológicos que todo redactor especializado debería tener a mano" (...) "Es importante no rectificar un término remplazándolo por otro parecido solo porque no aparece en los diccionarios generales".

3. "La existencia de una palabra en el diccionario tampoco significa que sea válida en general. Hay que evitar los términos marcados como desusados, y más incluso los vulgarismos. También conviene evitar los extranjerismos (que deberán aparecer diferenciados en cursiva) cuando se ofrece una alternativa española".

Sobre la elección de las palabras

4. "Muchas de las anomalías léxicas que hoy se encuentran en los medios de información no son achacables a los periodistas, sino a sus fuentes". Políticos, tecnócratas o personal de la Administración a veces ponen en circulación neologismos, muchas veces efímeros. "Palabras de este tipo pueden aparecer en las citas textuales de quienes las emplean; fuera de este caso, el redactor debe ponerse de parte de sus lectores".

5. "Empléense todas las palabras que, sin tener equivalencia con otras ya existentes, parecen firmemente instaladas en la lengua, según el instinto idiomático. Pero hágase deliberadamente, previa reflexión, sin olvidar que el uso de las palabras es, como dijera Fray Luis de León, "negocio de particular juicio"; es decir, hay que decidir sobre su superfluidad, su carácter efímero, su adecuación al sistema de la lengua".

6. "Se recomienda la variedad de vocabulario". Ciertas palabras se repiten en exceso, como verbos comodín, frases hechas y tópicos, o adverbios terminados en -mente, y es preciso evitar esas repeticiones. Igualmente, aconseja "no abusar de metáforas como galo, luso, otomano, azteca, germano, nipón, etc., que, si bien permiten evitar reiteraciones, no deben desplazar a los gentilicios genuinos (francés, portugués, turco, mexicano, alemán, japonés, ...)".

7. "Las hipérboles que se reiteran dejan de serlo. Son expresiones de tipo "resultado histórico" y "partido del siglo" (...) Si la hipérbole, por abuso, deja de funcionar, la solución no es otra aún mayor (como "partido del milenio").

Sobre la redacción y la corrección de textos

8. "Conviene redactar por segunda vez cada noticia, con la atención puesta en la propiedad del léxico, la corrección de la sintaxis y la economía de recursos lingüísticos, sin mengua, claro es, de la información. Conservar esta es más importante que el ahorro, pues la concisión a toda costa puede oscurecer el mensaje más que aclararlo, pero tal vez no sea difícil compaginar ambas necesidades".

Sobre topónimos y gentilicios

9. Cuando haya hispanizaciones o formas tradicionales que no se hayan extendido suficientemente, se recurrirá a los endónimos o topónimos usados en origen. Manda el uso. Advierte, además, que en algunas ocasiones la elección de un topónimo u otro no es ideológicamente neutral, ya sea por afinidades políticas o culturales, por lo que encierra subjetividad y no será siempre fácil hallar soluciones satisfactorias para todos los gustos.

10. "No tiene por qué haber gentilicios para todos los topónimos. Es preferible emplear "de" a crear formar artificiales y momentáneas que podrían no tener continuidad". Aboga por ser cautos a la hora de crear y tener siempre en cuenta el funcionamiento de la lengua para la formación de palabras a partir del añadido de sufijos y su significado. 

Hay que dejar que el idioma evolucione y se ensanche, pero siempre dentro de un orden. 

jueves, 7 de mayo de 2015

El lenguaje periodístico del deporte también crece desde dentro: intercambio léxico entre modalidades

Los periodistas deportivos demuestran cada día una inagotable capacidad para ensanchar el idioma. El lenguaje periodístico ligado al mundo del deporte se ha desarrollado en los últimos años no solo importando vocablos extranjeros más o menos necesarios sino también creando usos lingüísticos y aportando nuevas palabras y acepciones, muchas de las cuales han acabado incorporándose a la lengua común y, pese a ello, en menor medida a los diccionarios.

Pero también el lenguaje de este periodismo ha crecido desde dentro a partir de los préstamos léxicos que se producen entre las distintas disciplinas. De hecho, una de sus principales fuentes de neologismos (de forma, de sentido o de construcción) es el propio deporte, ya que entre las diferentes modalidades existen conexiones inevitables que desembocan en trasposiciones de campos léxicos.

La convivencia en una misma sección –o redacción, en el caso de la prensa dedicada solo a la información deportiva– de diferentes temáticas (disciplinas) favorece que los redactores utilicen para enriquecer sus crónicas palabras de procedencia polideportiva. Los deportes constituyen entre sí terrenos contiguos y, por tanto, se convierten en fuentes continuas de referencias para el periodista que hace este tipo de informaciones. El intercambio léxico resultante, de carácter recíproco en muchos casos, ha tenido como consecuencia la formación de una terminología común para muchos deportes, especialmente los del ámbito profesional. 

Por ejemplo, vemos cómo average es la forma más utilizada por el periodismo deportivo para referirse al diferencial o coeficiente de tantos o puntos de un equipo acumulado a lo largo de un campeonato; el vocablo crack (castellanizable como crac, según la Academia) suele emplearse en cualquier modalidad antes que estrella, figura o astro; stage se ha extendido como la forma más habitual para designar una concentración de un equipo; y en todo tipo de torneos se disputan más playoffs que eliminatorias y se baten más récords que marcas o registros.

Además, en muchas ocasiones estas trasposiciones inevitables en el periodismo deportivo traen consigo la creación de nuevos significados de palabras y construcciones consolidadas que se apartan del sentido del término original del que proceden tras haberse utilizado en el contexto de una modalidad diferente.

Así, ha ocurrido con la expresión inglesa hat-trick (mejor con guion), que llegó procedente del críquet y se instaló en el fútbol para referirse a la consecución de tres goles seguidos por parte de un mismo jugador en un partido, ha pasado, primero, a ser sinónimo de la realización de tres tantos aunque el futbolista no los haya marcado de manera consecutiva; y, en algunos casos, a emplearse simplemente como equivalencia de tres goles (logrados de una manera parecida o por un mismo equipo) en un mismo partido. Después, comenzó a emplearse en otras modalidades, como las carreras de caballos o deportes de motor. Así en Fórmula Uno el hat-trick se produce cuando un mismo piloto en un mismo fin de semana (y de forma consecutiva) consigue la pole position (primera posición en la parrilla de salida tras los entrenamientos), la vuelta rápida al circuito y la victoria en el Gran Premio.

Préstamos consolidados y efímeros

Podemos distinguir dos tipos de préstamos léxicos en las páginas deportivas: los consolidados y los de carácter ocasional o efímero. Por un lado, se encuentran las palabras y expresiones que se han instalado en la jerga de cada deporte tras haberse importado desde hace años desde otras disciplinas; y, por otra parte, se encuentran aquellas otras que han comenzado a utilizarse metafóricamente para describir situaciones concretas en las crónicas originando nuevos usos que, con el paso del tiempo, pueden culminar en nuevas acepciones y formar parte del argot de una nueva modalidad.

Entre los intercambios ya consolidados, encontramos términos como timonel, voz proveniente del remo, que se emplea de forma asidua como equivalente de conductor o cerebro de un equipo; asistencia, que, procedente del baloncesto, se utiliza en otros deportes de equipo como pase que precede a un tanto, punto, gol o canasta; melé, que se ha trasladado del rugby (jugada en la que varios jugadores de ambos equipos se colocan formando dos grupos compactos que se empujan mutuamente para apoderarse del balón que se lanza entre ellos) a otras disciplinas como sinónimo de barullo, jugada confusa o aglomeración de jugadores; o match-ball, que del tenis (pelota de partido, si bien la expresión más empleada ahí es match-point) ha pasado a usarse cada vez que un deportista o equipo de cualquier deporte afronta un partido o competición decisiva para la consecución de un título.

Con idéntico procedimiento, el periodismo deportivo se ha encargado de acuñar expresiones, surgidas en un momento de la historia a raíz de un acontecimiento deportivo puntual para referirse a determinados equipos o grupos de deportistas y, al cabo de los años, las ha transferido y adaptado con éxito a otras disciplinas. 

Tal es el caso, por ejemplo, de Dream Team, que pasó de denominar a la considerada como mejor selección de baloncesto de la historia (la de Estados Unidos en Barcelona 92) a dar nombre a todo combinado NBA que participe en Mundiales y Juegos Olímpicos, y, más tarde, al fútbol (para poner nombre al Barcelona de Cruyff) y al resto de deportes (el ‘Dream Team’ español de waterpolo femenino), donde ya se utiliza como sinónimo de equipo de estrellas o gran equipo. Algo similar ocurre con La Armada, sobrenombre con que se agrupa a la participación de tenistas españoles en un torneo importante de los circuitos profesionales ATP y WTA, también ha trascendido de su hábitat natural para emplearse en otros deportes cada vez que se confronta lo patrio con lo extranjero. 

Otras voces que con el paso del tiempo han dejado de usarse exclusivamente en el contexto futbolístico del que proceden son maracanazo (que significa derrota contra pronóstico del equipo local en la final de un gran campeonato que causa una enorme decepción entre sus aficionados) y galáctico, adjetivo acuñado para calificar a cada uno de los jugadores estrella que fichó  Florentino Pérez en su primer mandato como presidente del Real Madrid, entre 2000 y 2006, y que actualmente se utiliza para identificar a los mejores del momento en cada modalidad deportiva (Al noruego Magnus Carlsen, campeón del mundo, se le ha llegado de denominar "el galáctico del ajedrez") y que incluso ha dado el salto, como otras palabras deportivas españolas, al inglés

Junto con los préstamos más consolidados, las trasposiciones léxicas más originales y sorprendentes a menudo están motivadas por el empleo de formas de lenguaje figurado en los titulares de las crónicas, los cuales toman como base modelos pertenecientes a otros deportes sobre los que versa la información. Así, por ejemplo, aparecen expresiones como tiro al poste para querer decir en una competición no futbolística que se logró un cuarto puesto y, por tanto, estuvo a punto de lograr una medalla; embocar un gol (sinónimo de marcar, procedente del golf); o alley oop en fútbol, tal como señaló recientemente el periodista Martí Perarnau para visualizar una jugada de Leo Messi, que define así:

"Situado en la banda derecha, Messi agarra el balón, avanza unos metros hacia el interior, donde hay uno, dos o tres contrarios esperándole, y en ese instante Luis Suárez efectúa el movimiento opuesto: desde el centro del área corre hacia Messi, llevándose consigo a uno o dos defensas rivales. Este efecto provoca un “aclarado” en la banda opuesta, por donde aparece Neymar o bien Jordi Alaba o quizás Iniesta. No hay dudas: Messi golpea suavemente el balón, con un efecto de “backspin”, para depositarlo en el pie del compañero que aparece por el pasillo vacío. La defensa rival está totalmente enfocada hacia Messi cuando el balón es depositado a sus espaldas. Basta un remate preciso o un toque hacia atrás para otro compañero y el gol resulta inevitable". 

Fútbol, principal prestamista y prestatario

En cualquier caso, tanto los préstamos más comúnmente extendidos como los más sorprendentes e inestables tienen en común que aparecen con mayor frecuencia entre las modalidades deportivas más seguidas y demandadas socialmente y, por tanto, en aquellas que ocupan un mayor espacio en los medios de comunicación. En este sentido, el fútbol sobresale como el principal prestamista de vocablos, ya que los términos futbolísticos son los más universales y comprensibles para el gran público.

Al mismo tiempo, el deporte rey es el más destacado prestatario, al haber incorporado desde hace años las referencias más extendidas de modalidades con tanta tradición como el boxeo y el ciclismo. Así se habla de pegada o punch (contundencia), esparrin o sparring (rival flojo o débil), noquear (derrotar con claridad), K.O. (derrota), groggy o grogui (abatido, derrotado), estar contra las cuerdas (a merced del oponente), besar la lona (caer, perder) o peso pesado (jugador importante o líder dentro de una plantilla); o de jugadores gregarios (secundarios), de pájaras en el terreno de juego e incluso de la existencia de etapas y puertos de montaña en el calendario liguero, como es el caso del Tourmalet, mítica cima pirenaica del Tour de Francia.

Igualmente, el lenguaje futbolístico toma prestadas muchas palabras y expresiones procedentes de disciplinas que se han popularizado en los últimos años, como el baloncesto, el tenis y, más recientemente, del motociclismo y el automovilismo. Así ocurre, por ejemplo, con rookie, voz que significa novato o debutante en una competición y que se implantó con éxito hace algunas décadas en el lenguaje periodístico deportivo a partir de la eclosión experimentada por el baloncesto NBA en los medios de comunicación españoles; con la expresión ganar sobre la bocina (in extremis, en el último minuto o tramo final del partido); o, más recientemente, con pole (primera posición que ocupa un piloto en la parrilla de salida de un Gran Premio tras las rondas de clasificación) y boxes (término que en los deportes de motor sirve para designar a la zona del circuito donde se presta asistencia mecánica a los vehículos participantes en una carrera). De esta forma, hay equipos que pasan por boxes cuando no juegan bien o tienen lesionados y otros que están en la pole cuando van primeros en la clasificación y, por tanto, son favoritos para hacerse con el campeonato.

Al margen del fútbol, los traslados léxicos son también frecuentes entre el resto de disciplinas. De manera especial, estos cruces de carácter recíproco se dan entre aquellos deportes que ocupan el escalafón inmediatamente inferior al fútbol en el ranking informativo. Así, podemos leer que hay pilotos que sacan los codos (literalmente no es posible, pero es una metáfora tomada del baloncesto), hay entrenadores que pasan el corte (del golf, para decir que siguen en su puesto de trabajo tras un momento de dudas o rumores sobre su destitución) o hay ciclistas que se tiran el guante (se atacan, boxeo). 

La riqueza y enormidad del universo deportivo, con unas 400 especialidades reconocidas en todo el mundo, constituye así un recurso habitual para que el periodismo deportivo siga ampliando su terminología y enriquezca sus textos con hallazgos que cautivan y sorprenden.

martes, 10 de febrero de 2015

Joaquín Müller: "La Fundéu está en la urgencia de los medios y la trinchera de la lengua. Se arriesga mucho, pero es genial cuando se da en el clavo"

Joaquín Müller, en un seminario de la Fundéu. Foto: Fundéu.
La Fundación del Español Urgente (Fundéu) acaba de cumplir diez años. La Agencia EFE y el BBVA, con el respaldo de la Real Academia Española, crearon el 8 de febrero de 2005 esta fundación sin ánimo de lucro con el objetivo de promover el uso correcto del idioma en los medios de comunicación del mundo de habla hispana. Desde entonces hasta hoy, esta institución, que tomó el testigo del Departamento de Español Urgente (DEU) de EFE, fundado en 1980 por el entonces presidente de la agencia, Luis María Ansón, se ha convertido en un referente para filólogos y periodistas, que acuden a ella como el principal consultorio público de asesoramiento lingüístico.

Para hacer un repaso de los hitos más sobresalientes en la trayectoria de la Fundéu, hemos conversado con su director general, Joaquín Müller, un periodista que, desde sus etapas anteriores en EFE, Telecinco y TVE, siempre anduvo "a vueltas con las palabras".

- Ahora que se cumplen diez años desde la creación de la Fundéu. ¿Qué balance hace de esta etapa como director general de la institución? ¿Con qué momentos se queda?
- Sin duda, el balance es muy positivo pues tengo la convicción de que se ha hecho un magnífico trabajo y hemos sabido encontrar nuestro papel, nuestra función, en este mundo de la lengua española, en el que hay muchos actores y muchos y diferentes discursos.
Es difícil quedarse con momentos, pero desde luego uno fue el lanzamiento de la Wikilengua en un acto en el que por primera vez recibimos el “espaldarazo” de muchas instituciones del español. También la presentación del Manual de Estilo para los nuevos medios en la sede de la Real Academia Española, muy distinto al habitual en la “docta casa” y que tuvo una gran relevancia... no sé... muchas ocasiones gratificantes a lo largo de estos diez años.

- ¿Qué se siente al saberse responsable de una institución de servicio público que es hoy un referente en la defensa del buen uso del idioma entre correctores, traductores, periodistas y ciudadanos en general? 
- De lo que más orgulloso estoy es del prestigio conseguido estos años. La Fundéu ha logrado ser un referente para muchos profesionales que acuden a ella en momentos de duda. Creo que hemos mejorado mucho la difusión de nuestras propuestas y estamos muy agradecidos por la acogida que hemos tenido en algunos ámbitos, como en las redes sociales. 

- ¿Resulta sencillo en el día a día poner de acuerdo a filólogos y asesores de la fundación a la hora de hacer recomendaciones sobre cómo emplear palabras que salen en los medios y para las que no siempre hay respuesta en los diccionarios?
- Llegar al consenso no siempre es fácil, ser coherente y consecuente con nuestras propuestas, ofrecer alternativas razonables, ser fiel a los textos académicos, decidir en qué y cómo aventurarse, ir más allá de ellos... En las reuniones de la redacción debatimos muchos y cuando, aun así, no llegamos a estar de acuerdo, contamos con la ayuda inestimable de nuestro Consejo Asesor, académicos y profesionales de distintos ámbitos, que nos dan su opinión y que participan con ella del debate. 

- ¿Recuerda algún caso particular en el que se fraguara un debate interesante?
- A veces son las cuestiones aparentemente más nimias las que más dudas generan. Con motivo de la semana moda y de nuestro Especial sobre el léxico de este ámbito, surgió un debate muy interesante sobre la definición de los términos retro y vintage, sobre sus semejanzas y diferencias. 
Pero en Fundéu no solo debatimos sobre traducciones o definiciones. Con el inicio de la temporada de esquí, la pronunciación de la voz forfait también fue muy debatida. La cuestión era saber si hoy la pronunciación mayoritaria de esta voz es la de la forma castellanizada o la del étimo francés.  

Las personas que forman el equipo de la Fundéu. Foto: Fundéu
- Muchos ciudadanos siguen teniendo la percepción de que la RAE actúa con demasiada lentitud a la hora de incorporar voces y significados a su diccionario. En cierto modo, la Fundéu ofrece soluciones actuales que palían esta demanda.
- Los trabajos que realiza la Real Academia y la labor que la Fundéu lleva a cabo son complementarios. La Academia trabaja con otros tiempos, elabora obras que son una referencia en todo el ámbito hispánico, también por supuesto para la Fundéu. Pero el trabajo que suponen esas obras lleva su tiempo, son fruto del consenso de la norma culta y ese consenso solo puede reflejarse a posteriori. La Academia da fe del uso, es notaria de la lengua. Y es una labor fundamental.
La Fundéu está en el día a día, en la urgencia de los medios y en la trinchera de la lengua. Es un trabajo en el que se arriesga mucho, pero es genial cuando se da en el clavo. 

"La lengua es un ámbito donde aún hay que hacer mucha 
pedagogía. Los diccionarios se consultan poco y, cuando 
se acude a ellos, no siempre se entiende bien toda la 
información que dan"

- La última edición del DRAE levantó cierta polémica por la inclusión de ciertas palabras y acepciones. Ustedes elaboraron un especial explicando cómo se maneja el diccionario. ¿Es necesario hacer pedagogía para acercar la obra a la ciudadanía? Se lo pregunto porque hay una creencia muy extendida de que una palabra por el hecho de estar en el diccionario puede usarse siempre y, si no está, es incorrecta.
- Creemos que la lengua es un ámbito en el aún hay que hacer mucha pedagogía. Los diccionarios, especialmente, son unas potentísimas herramientas de trabajo, pero en el ajetreo diario se consultan poco y, cuando se acude a ellos, no siempre se entiende bien toda la información que dan: las marcas que usan, la información gramatical que incluyen. 
El lanzamientos del nuevo diccionario académico nos pareció una muy buena oportunidad para acercar la lexicografía a la calle, explicar bien cómo funcionan estas obras, precisamente para intentar acabar con esas ideas erróneas pero asentadas, y también para rendir un pequeño homenaje a estas obras, tan importantes en el trabajo del filólogo. 

- El periodismo desempeña un papel decisivo en la exploración de nuevos usos del idioma, que está en permanente evolución. ¿En qué medida los libros de estilo de los medios sirven a la Fundéu como fuente para sus hacer sus recomendaciones? 
- En la redacción tenemos muchos y los consultamos permanentemente. Y no solo eso, acudimos directamente a los profesionales de la Agencia Efe para que hagan una primera cata de nuestras recomendaciones. Poder conocer la opinión de un periodista deportivo, de uno económico o de alguien del ámbito de la moda es, muchas veces, crucial en nuestro trabajo y los libros de estilo directamente te dan la opinión, la solución que adopta un medio. 
Los libros de estilo son además fundamentales para la redacción del propio medio. Muchas veces en la norma cabe la alternancia y es ahí donde el libro de estilo de cada publicación aporta uniformidad y ayuda a conformar la voz propia o el estilo de comunicación que se prefiere. 

- ¿Qué tipo de palabras y de temáticas son las que suelen tener más eco en sus seguidores, de acuerdo con la monitorización que ustedes realizan en redes sociales?
- Sorprendentemente, son muchas veces las cuestiones más clásicas y gramaticales las que más visitan reciben. Cuestiones como las escritura de los distintos porques (porque, por que, por qué, etc.), alternancias como la del sino/ si no... cuestiones así, dudas de toda la vida. 
También hay temáticas que funcionan muy bien: cómo traducir algunos anglicismos del ámbito tecnológico, algunos especiales de deporte, como la Guía de pronunciación del Mundial, o nuestras recomendaciones de claves, que agrupan en sencillas listas de puntos todo lo relacionado con un determinado tema. 

- Luego también el lenguaje deportivo. La Liga del Español Urgente es una de las secciones que mayor expectación despierta.
- Estamos muy contentos con cómo está funcionando esta iniciativa. A las recomendaciones lingüísticas sobre deportes que ya veníamos elaborando, hemos sumado ahora unas específicas sobre fútbol, siempre relacionadas con la jornada liguera. Elaboramos, además, unas crónicas con un toque más personal, más de autor, y unas sencillas pizarras que, a modo de pequeñas infografías, recogen las normas que hay recordar sobre una cuestión. Es un contenido que funciona muy bien y que se valora mucho en las redes sociales. 

- ¿Cuáles son los próximos grandes proyectos en los que está trabajando la Fundéu?
- Tenemos muchas ideas. Este es un momento importante para Fundéu porque cumplimos 10 años y estamos muy ilusionados con este aniversario y con el contenido que estamos preparando para celebrarlo. 
Queremos seguir apostando fuerte por la nuevas tecnologías, llegaran más aplicaciones para el móvil y más formatos para los contenidos de nuestra web. Queremos retomar la publicación de nuestro Manual del español urgente y algunas otras cosas en las que trabajamos, pero que aún no podemos desvelar.  

- ¿Cómo ve el futuro del idioma español? ¿Goza de buena salud?
- Somos muy optimistas. El español es una lengua de referencia a nivel mundial, por su extensión, por su número de hablantes, por el tan cacareado valor económico que tiene y por la fuerza de las culturas que representa. 
Creemos que en los hablantes se ha despertado una conciencia lingüística muy fuerte, hoy la gente quiere hacerse oír y, precisamente por esto, le preocupa mucho hablar bien. Es muy positivo. 
Si tuviera que decir qué asignatura pendiente tiene el español, diría que es la conquista del mundo de la ciencia. Deberíamos reforzar el español como lengua vehicular del discurso científico. Sin duda, eso ayudaría tanto a nuestra lengua como a nuestros investigadores. Todo se andará.