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viernes, 17 de abril de 2020

La revisión historiográfica como oportunidad para el periodismo deportivo: 10 lecturas esenciales


Sin competiciones sobre las que escribir una crónica y sin actos presenciales que permitan un acceso más directo y amplio a las fuentes, el periodismo deportivo lleva un mes reinventándose (no le queda más remedio), haciendo todo lo posible por no perder su vigencia informativa. Para ello, y con el fin de justificar su continuidad en un escenario adverso, muchos medios especializados tratan de ofrecer contenidos de interés a sus lectores. 

Las soluciones editoriales hasta la fecha han sido diversas. Entre ellas, han cobrado especial importancia la instrospección histórica y el valor del archivo, desde el análisis y el manejo del periodismo de datos. Pero sobre todo ha servido para recuperar historias que marcaron una época o un momento en nuestras vidas y que ahora se revisitan desde un prisma más actual, casi siempre a partir de la opinión de redactores especialistas. También aquí gana el fútbol.

Pero sigue echándose en falta, más aún en un momento como este, que para esa revisión historiográfica de los acontecimientos los medios de comunicación cuenten más con la aportación de historiadores, quienes durante tanto tiempo se han dedicado a investigar esos mismos hechos, han ido más allá de lo publicado por los periodistas, y, en algunos casos incluso, han refutado datos y teorías que a lo largo de muchos años se han dado como válidas por medios y aficionados. 

La revisión de la historiografía del deporte y del periodismo deportivo a partir también de expertos amplía las posibilidades de publicar un trabajo periodístico de más calidad y lo dota de una mayor precisión en el manejo de los datos y declaraciones que se rescatan. La escasez informativa que sufre el periodismo deportivo sirve en bandeja a los medios la oportunidad de sacar lustre a sus archivos, para recuperar reportajes de enorme interés pero también para mostrar ángulos y datos distintos de esas historias acudiendo a historiadores e investigadores que tienen mucho que decir.

Uno de los historiadores del deporte de referencia en España es Fernando Arrechea, quien ya ha sido protagonista en este blog en ocasiones anteriores. Este reconocido experto en olimpismo y doctor en Ciencias del Deporte por la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM) por una tesis que repasa la historia del deporte olímpico español, también es el director de la revista Cuadernos de fútbol, que edita el Centro de Investigaciones de Historia y Estadística del Fútbol Español (CIHEFE). 

Dado que estamos en tiempos en los que los medios deportivos bien harían en estrechar lazos con historiadores para refrescar reportajes e historias de archivo, hemos pedido a Arrechea que nos recomiende 10 textos, artículos o libros encontrables en la web preferentemente (con sus respectivos enlaces), sobre la historia del deporte español y que merezca la pena conocer. Esta lista es su elección:

Libros


. Los orígenes de una ciudad olímpica. La vida gimnástico-deportiva en la Barcelona decimonónica, de Xavier Torrebadella y Fernando

. España y los Juegos Olímpicos, de Fernando Arrechea

. El origen del deporte femenino en España, de Jorge García


Artículos de Cuadernos de Fútbol

martes, 2 de septiembre de 2014

Un recorrido por la historia del deporte de competición desde el punto de vista del espectador

La importancia social adquirida por el deporte en las sociedades contemporáneas es un hecho incontestable. Así lo corroboran tanto los datos de afluencia de público a los recintos deportivos para presenciar las competiciones como los principales estudios de medición de impacto y audiencia de los medios y programas periodísticos dedicados al fenómeno deportivo, que son, con diferencia, los más seguidos y consumidos en un gran número de países. En la consecución de este éxito han participado de manera decisiva los medios de comunicación, que, desde la eclosión del deporte-espectáculo a principios del siglo XX, han discurrido de forma paralela a la evolución de las diferentes modalidades hasta su implantación actual.

Sin embargo, abordar el estudio de su historia es muy complejo porque el deporte se comporta como una manifestación de la cultura de masas, abarca ingredientes sociológicos, su evolución se explica a partir de la interrelación con corrientes artísticas y literarias y que solo se puede comprenderse de forma plena dentro del contexto político de cada época. Se trata, por tanto, de un terreno transversal, para el que ni siquiera existen criterios claros ni uniformes a la hora de delimitarlo conceptualmente (ni diccionarios ni enciclopedias se ponen de acuerdo; partiendo de su sentido original de ‘ocio’, ‘recreación’ o ‘pasatiempo’, la palabra "deporte" ha evolucionado hasta adquirir actualmente significados diversos como ‘juego’, ‘arte’, ‘práctica’, ‘actividad’ o ‘ejercicio físico’); y de una actividad de carácter universal que tiene una enorme incidencia en la conformación de las mentalidades y conductas de los ciudadanos.

Por la dificultad que comporta acotar una materia de estas características y por la singularidad que constituye ofrecer una visión global de un fenómeno de tanta complejidad, y hacerlo además desde una perspectiva original, resulta muy relevante el libro Floodlights and Touchlines: A History of Spectator Sport, de Rob Steen y publicado hace unos meses en el Reino Unido por la editorial Bloomsbury. Steen es un reputado periodista con experiencia en medios como The Guardian, The Independent, The Financial Times, The Sunday Telegraph o The Sunday Times, trabaja como profesor de Periodismo en la Universidad de Brighton y es autor de varios libros relacionados con la historia del deporte y la praxis del periodismo deportivo, entre los que se encuentra el manual Sports Journalism: A Multimedia Primer Paperback (2007).

En Floodlights and Touchlines, Steen propone un recorrido en diez capítulos por el origen y evolución del deporte de competición explicado a través de su repercusión y seguimiento por parte de los espectadores. Así parte desde los comienzos del sport moderno en los XVIII y XIX al amparo de la Revolución Industrial en Inglaterra, donde se conciben los primeros deportes con reglas establecidas y comienzan a organizarse y unificarse las primeras competiciones (las carreras de caballos y el boxeo eran entonces los deportes más seguidos) y donde pioneros de Rugby School como su director Thomas Arnold (1785-1842), y luego otros colegios privados, se encargaron de expandir los juegos reglamentados entre los alumnos con el fin de desarrollar en ellos valores como la iniciativa, la solidaridad, la competitividad y el juego limpio o fair play.

En esa etapa, en la que el deporte seguía siendo una actividad recreativa o de ejercicio físico para élites masculinas (los gentlemen), el sport prosiguió su difusión por el resto de Europa y alcanzó otros continentes siguiendo las rutas del Imperio Británico, de forma que muchas de las modalidades reglamentadas por los ingleses experimentaron un gran desarrollo en las colonias y países que formaron la Commonwealth. Hasta tal punto fue así que deportes como el críquet ("un juego indio que de forma accidental descubrieron los ingleses", dice Steen) llegaron a crecer y desarrollarse más rápido que en la propia metrópoli (a finales de siglo XVIII se funda el Calcutta Cricket Club y en EE.UU., dos décadas antes de que empezarse a hablarse de béisbol, la primera crónica de un partido de este deporte entre londinenses y neoyorquinos data de 1751).

Entretanto, la restauración de los Juegos Olímpicos de la era moderna, gracias al barón de Coubertin en 1896 en Atenas, marcó una nueva etapa en la evolución del deporte como una actividad de masas y, por consiguiente, como una área que exigía un tratamiento informativo cada vez mayor por su progresivo alcance social.

Paralelamente y partiendo de las modalidades reglamentadas que habían llegado de Inglaterra, en EE.UU. se desarrollaron nuevos deportes, como el fútbol americano, que surge en las universidades más prestigiosas (Ivy League) como escisión del foot-ball original y que nace como tal en 1869 en Nueva Jersey en un partido interuniversitario entre los Rutgers y Princeton; o el baloncesto, inventado por James Naismith, un profesor de educación física en un instituto de Springfield (Massachusetts) en 1891. Asimismo, reseña el autor la propia evolución del deporte en Norteamérica hacia la profesionalización desde prácticamente sus inicios al contrario que en el Reino Unido, donde pagar por jugar se veía como "el primer gran tabú" y un anatema para los gentlemen. Las grandes Guerras Mundiales, por medio de los soldados contendientes, sobre todo los estadounidenses, también fueron vehículos de expansión del deporte por todo el mundo.

Hitos del crecimiento internacional del deporte

Entre los hitos del nacimiento del deporte-espectáculo, Steen enumera las siguientes fechas en las que se celebraron por primera vez grandes eventos o en las que vieron la luz clubes, ligas y federaciones:

. 1836: Grand National
. 1839: Henley Regatta
. 1843: Fundación del primer club de rugby, Guy´s Hospital
. 1848: Primeras reglas de fútbol asociación en la Universidad de Cambridge
. 1851: Copa del América de vela
. 1855: Fundación del Sheffield Football Club, el club más antiguo del mundo aún existente
. 1857: primer campeonato de golf en Escocia
. 1858: primera liga, la National Association of Base Ball Players (EE.UU.) (nótese que base ball entonces se escribía separado)
. 1859: primera gira internacional de un equipo, la de la selección inglesa de críquet por Norteamérica; y primer club de fútbol australiano, el Melbourne FC, fundador de las reglas de este deporte
. 1860: primer major de golf, el Golf British Open
. 1862: primer club de fútbol fuera de Gran Bretaña, el Oneida FC en Boston
. 1863: fundación en Londres de la Football Association, la primera organización rectora del deporte rey
. 1864: primer campeonato de críquet (County Championship)
. 1867: Belmont Stakes, una de las carreras de caballos más importantes de cuantas se celebran en EE.UU.
. 1869: primer equipo profesional de béisbol, los Cincinnati Red Stockings
. 1871: primer partido internacional de rugby, Inglaterra-Escocia y primera asociación de liga profesional, la National Association of Professional Base Ball Players.
. 1872: primer partido internacional de fútbol, Escocia-Inglaterra, y primera final de la FA Cup
. 1876: primer club de fútbol europeo fundado fuera de Gran Bretaña, el Kjøbenhavns Boldklub, en Copenhague (Dinamarca)
. 1877: All England Tennis Championships en Wimbledon
. 1882: primer campeón del mundo de boxeo de pesos pesados, John L. Sullivan
. 1883: primer torneo de rugby a quince (International Championship)
. 1884: las mujeres juegan en Wimbledon por primera vez
. 1885: primer partido internacional de fútbol sin británicos, EE.UU. contra Canadá
. 1888: nace la Liga inglesa de fútbol (Football League)
. 1889: primeras federaciones de fútbol lejos de las Islas Británicas, en Dinamarca y Países Bajos
. 1891: French Championships de tenis, antecedente de Roland Garros
. 1892: primer jugador profesional de fútbol americano, William "Pudge" Heffelfinger
. 1893: Stanley Cup (hockey hielo)
. 1895: US Open de golf y primer partido profesional de fútbol americano
. 1900: Copa Davis de tenis
. 1901: primer partido de fútbol internacional en Sudamérica, Uruguay 2-3 Argentina
. 1903: Tour de France, World Series (béisbol) y Campeonatos del Mundo de gimnasia artística

Deportistas episódicos

Este repaso histórico se efectúa, además, a través de episodios llamativos y curiosos protagonizados por deportistas en diferentes países y competiciones. Entre otras historias, se encuentran, por ejemplo, la del pastelero italiano Dorando Pietri, que ganó de forma dramática el maratón de los Juegos Olímpicos de Londres en 1908 pero que fue posteriormente descalificado después de que uno de los técnicos de la prueba le ayudara a cruzar la meta. Tal fue el estupor y la indignación popular que originó esta descalificación que Arthur Conan Doyle, autor de la saga Sherlock Holmes y quien presenció lo ocurrido desde las gradas como enviado especial al evento del Daily Mail, promovió una iniciativa para recaudar fondos con el fin de restablecer el honor de Pietri.

Rob Steen también rememora lo acontecido a Bernhard Carl Trautmann, piloto alemán de la Luftwaffe que combatió con los nazis en la Segunda Guerra Mundial y, tras caer prisionero en el Reino Unido, renunció a su repatriación para dedicarse a jugar al fútbol, consagrándose además como uno de las figuras de la Premier League como portero del Manchester City entre 1949 y 1964. Su estancia en Inglaterra le impidió jugar en la selección de su país.

Otro episodio que el autor refleja en este libro es la personalidad del chino Zhuang Zedong, tres veces campeón del mundo de tenis de mesa e ídolo nacional de la época, que, durante el Mundial en Nagoya (Japón) de 1971, se acercó el jugador estadounidense Glenn Cowan para hacerse ante la prensa una foto que, en plena Guerra Fría, provocó meses después la primera visita de una delegación de Estados Unidos al país asiático por primera vez desde la Revolución Cultural. A aquel gesto de Zedong se le conoce como la "diplomacia del ping-pong".

Etimología de palabras deportivas

El estudio de la historia del deporte también lo es del origen y evolución de sus palabras. Rob Steen también aprovecha para recordar la etimología de algunos de los vocablos y expresiones habituales en el ámbito deportivo como goal, cuya primera referencia en lengua inglesa, con el significado de 'límite' o 'punto de llegada', se sitúa en un verso de principios el siglo 14 del poeta William De Shoreham, quien curiosamente la escribió como lo haríamos hoy en español (gol): "Daz hy [God] nabbe ende ne for be gol".

O también de tenis, vocablo procedente de la voz francesa "tenez", del verbo tenir, que significa ‘recibir’ o ‘contener’ la pelota. El autor apunta que en los inicios de este deporte, el jugador que ejecutaba el saque gritaba a su rival “tenez!” (¡toma!, ¡ahí va!), para avisarle de que le enviaba la pelota, siguiendo así con la tradición de uno de los antecedentes más directos del tenis, el jeu de paume, deporte medieval francés, en el que este aviso era también común entre los caballeros que lo practicaban.

A través de deportistas célebres y de pioneros que forjaron las primeras grandes competiciones, este libro cuenta la historia "del deporte que vemos, no el que jugamos", se ocupa de aquellas modalidades en las que los resultados se proyectan más allá del marcador y de los campos de juego por lo que movilizan entre aficiones, del nacimiento y el desarrollo de deportistas profesionales y de los contextos socioculturales, económicos y políticos que lo hicieron posible o lo impidieron. Floodlights and Touchlines son 544 páginas de cultura deportiva. Un libro imprescindible.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

La Revista Historia y Comunicación Social dedica un monográfico a la interrelación entre deporte y medios de comunicación

La interrelación entre el deporte y los medios de comunicación centra los contenidos del último número de la Revista Historia y Comunicación Social, que edita el Departamento de Historia de la Comunicación Social de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

En este monográfico se pone una vez más de manifiesto la relevancia adquirida en las sociedades contemporáneas por el deporte, entendido este no solo como competición sino también como ejercicio físico y elemento clave para el ocio y la salud de los ciudadanos.

Tal como señala en las palabras preliminares de este número el profesor Juan José Fernández Sanz, "deporte y medios de comunicación resultan ser ingredientes esenciales de la sociedad del ocio y de la sociedad de masas, versus sociedad de la comunicación, que cuando el momento de la segunda fase de la revolución industrial inicia una andadura, aunque solo para encontrar su culmen en un mundo globalizado, donde cultura y deporte resultan accesibles a todos".

Para abordar un campo tan amplio y diverso, este número 17 de Historia y Comunicación Social consta de 18 artículos, estructurados en siete subáreas diferenciadas: deporte-nacionalismo, calas históricas en el proceso de conversión del deporte en espectáculo de masas, relación mujer-deporte, repercusión de las tecnologías en los medios, asuntos de actualidad (supremacía del fútbol en contenidos de programas radiofónicos y casos de dopaje de deportistas españoles), lenguaje del deporte, y deporte y publicidad.

En lo que respecta al lenguaje deportivo, la revista ofrece dos aportaciones. Por un lado, Isidoro Almaraz y Francisco García comparan el lenguaje de las crónicas futbolísticas escritas durante el Mundial de 2010 con el lenguaje épico del Poema de Mío Cid. En este artículo los autores concluyen que el léxico del Poema está presente en el lenguaje bélico, jurídico, lúdico, mágico y social de las crónicas deportivas de la derrota y la victoria de la selección española.

Por su parte, el profesor Jesús Castañón, editor de idiomaydeporte.com, analiza cómo la globalización del deporte ha generado numerosos cambios en el periodismo deportivo, un ámbito cuyo estudio está vinculado a facetas de la historia cultural, sociedad global y difusión de valores.

Asimismo, explica que en el ámbito de lengua española la comunicación deportiva en su proceso evolutivo "ha comprendido nuevos temas, estructuras y rasgos en la codificación lingüística de noticias y, también, aspectos de observación, reflexión institucional, recreación artística, acceso a la información, investigación universitaria, trabajo multilingüe, presencia en congresos, organismos internacionales, o en la enseñanza y el desarrollo de nuevos estudios".

lunes, 5 de diciembre de 2011

Pulitzer, visionario creador de la primera redacción deportiva y del infoentretenimiento como fórmula de éxito

Hace tan solo unos meses la editorial Gallo Nero llevó a las librerías, casi de forma inadvertida, la obra Sobre el Periodismo, de Joseph Pulitzer, un texto breve de apenas 140 páginas que recoge traducidas algunas de las reflexiones sobre la naturaleza de la profesión que efectuó este húngaro visionario en diferentes artículos hace más de un siglo y que, sin embargo, mantienen todavía una pasmosa vigencia.

El Pulitzer editor llegó a Norteamérica en 1864 para quedarse y, de paso, para sentar las bases de lo que hoy podemos denominar como 'periodismo moderno'. Porque no solo fue capaz de convertir en muy pocos años un pequeño rotativo, The New York World (lo adquirió en 1883), en uno de los de mayor difusión de Estados Unidos, sino que además hizo de este periódico el mayor creador de tendencias hasta el momento en la prensa de este país y, en cierto modo, también del resto del mundo.

Así el World amplió el campo de acción de la prensa, hasta entonces básicamente dirigida a las pujantes clases medias de las grandes urbes, hasta alcanzar también a las capas sociales más populares. Para ello, primero redujo el precio del periódico (de cuatro a dos centavos), introdujo ilustraciones en las páginas haciendo uso de un diseño mucho más atractivo y dio mayor énfasis a los reportajes de denuncias y escándalos, así como las noticias de interés humano (Sloan & Mullikin, American Journalism, 2002).

Asimismo, consciente del valor especial que estaban adquiriendo entre los ciudadanos las noticias de deportes como el boxeo, el béisbol o el atletismo, no solo decidió incrementar de forma ostensible la cobertura de este tipo de contenidos, sino que convirtió a su periódico en el primero de Estados Unidos en contar con una redacción específica dedicada a cubrir competiciones deportivas.

De esta forma, tomando como referencia las secciones fijas de Deportes creadas en la prensa británica en décadas anteriores (The Morning Herald en 1817, Bell's Life en 1824 o The Times en 1829) y aprovechando las posibilidades de transmisión de noticias instantáneas de eventos lejanos a través del telégrafo, Pulitzer dio un paso más y se dotó de un cuerpo de especialistas comandados por un redactor jefe, los cuales acabarían dando a este tipo de contenidos un color, un lenguaje y un estilo diferenciados. Tal sería la relevancia que adquirió este newsroom que en la década de los años 20 llegó a producir alrededor del 40% de las noticias locales del periódico (Garrison, & Sabljak, Sports reporting, 1993).

Con Joseph Pulitzer, el periodismo deportivo se constituyó como lo que es hoy, un elemento esencial de la estrategia comercial de las empresas de comunicación para ganar cuantos más lectores mejor y hacerse así un hueco importante en el mercado. La fórmula ideada fue el infotainment o infoentretenimiento, que consistió en impulsar la hibridación de géneros y formatos, y presentar la información como espectáculo haciendo de los mensajes periodísticos un gancho perfecto para cautivar la atención del público y mantener las cuotas de audiencia.

No obstante, su "vocación por lo correcto", como así definiría su inquietud por hacer lo mejor de la profesión, le llevó paulatinamente a abandonar las técnicas más sensacionalistas para incidir sobre todo en el periodismo de investigación. Asimismo, procuró elevar elevar el nivel ético y cultural de la profesión a través de la enseñanza con el objetivo de inculcar al periodista una clara conciencia de la responsabilidad social que comporta su labor y una sólida defensa de la información como bien común:

"Sin unos ideales éticos, un periódico podrá ser divertido y tener éxito, pero no solo perderá su espléndida posibilidad de ser un servicio público, sino que correrá el riesgo de convertirse en un verdadero peligro para la comunidad".

Fiel a esta convicción, construyó, junto con otros pioneros como Walter Williams, decano fundador de la Escuela de Periodismo de Missouri, un modelo de formación de periodistas del cual hoy todos nosotros somos deudores.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Publicada una nueva monografía que recopila todos los libros de estilo periodísticos de países de habla hispana


La editorial valenciana Tirant Humanidades acaba de publicar la obra Libros de estilo y periodismo global en español (Origen, evolución y realidad digital), del periodista e investigador José Luis Rojas. El texto está prologado por el coordinador general de la Fundación del Español Urgente (Fundéu) y miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, Alberto Gómez Font.

Esta obra constituye un estudio en profundidad sobre el grado de implantación de los libros de estilo periodísticos, desde su nacimiento a principios del siglo XX en Estados Unidos hasta hoy en los medios de comunicación en lengua española y sobre la necesidad de que las empresas periodísticas se doten y hagan uso de estas herramientas, dirigidas a una mayor autorregulación profesional y a un mayor control de calidad lingüística de los contenidos.

A lo largo de 242 páginas, en esta monografía aparecen citados y comentados más de un centenar de libros y manuales de estilo o de redacción que han sido elaborados en las últimas cuatro décadas por medios de comunicación en el mundo hispanohablante, tanto los de carácter venal como los no publicados por ninguna editorial. De esta forma, crea y ofrece un corpus bibliográfico específico y nuevo, el cual puede servir de base para futuras investigaciones.

Desde una perspectiva panhispánica, aborda el problema de la pérdida de calidad informativa en los medios y subraya la importancia de los libros de estilo como valiosos instrumentos para preservar y fomentar un uso correcto del idioma, consolidar la ética profesional y contribuir a la consecución de un verdadero periodismo de alcance global a través de los nuevos soportes digitales que vertebre el idioma y forje un espacio cultural común entre la comunidad hispanohablante.

domingo, 24 de abril de 2011

La comunicación deportiva y la lengua española, una relación de más de un siglo de historia

El profesor y escritor Jesús Castañón acaba de publicar la obra La comunicación deportiva y la lengua española, con la que conmemora sus treinta años de trabajo como investigador sobre el uso del idioma en este ámbito periodístico.

A lo largo de estos tres decenios, Castañón ha sido un autor prolífico, tras publicar 14 monografías (también editada en 2010, se encuentra Términos deportivos de origen extranjero, de la que también hemos hablado anteriormente en este blog) y participar en otros 11 libros colectivos, trabajar como docente y colaborar en diferentes grupos científicos y en la edición de trabajos de instituciones académicas.


En este libro, el director de la página web idiomaydeporte.com, considerado internacionalmente como una de las máximas autoridades en la materia, analiza la relación de más de un siglo de historia entre la consideración social de lo idiomáticamente correcto y los usos lingüísticos característicos de los medios de comunicación deportivos. Como consecuencia de un largo proceso de encuentros y desencuentros, el periodismo deportivo ha sido a veces ensalzado por su creatividad al mismo tiempo que ha sido objeto de muchas críticas por dar de forma asidua patadas al diccionario.

Esta particular historia consta, a juicio del autor, de cuatro grandes etapas: 1900-1950, período en el que nace la prensa especializada en deporte en España y se fragua la defensa de la integridad del idioma frente a la importación de términos foráneos y palabras de moda; 1950-1970, las academias advierten de contaminación lingüística (vulgarismos y extranjerismos) y se ponen en marcha mecanismos para velar por la corrección gramatical, la amplitud léxica y la unidad del idioma; 1970-2000, se pasa a culpar a los medios de la universalización de los errores lingüísticos y de la perversión del uso público del idioma; y, por último, con la llegada del siglo XXI, llegamos a una nueva consideración de la lengua del deporte, por su valiosa contribución en la renovación del idioma.

De todo este recorrido, Castañón compendia abundante información, con referencias, fechadas entre los años 1903 y 2010, a 3.304 términos comentados por académicos, humoristas, lingüistas, periodistas, profesionales del deporte y sociólogos. Igualmente, proporciona el perfil de 141 profesionales y docentes que han buscado soluciones y han ofrecido propuestas de mejora y que han servido para avanzar en la reflexión sobre la importancia que reviste este ámbito periodístico como campo de experimentación y creación de palabras y significados.

Pese a que la labor realizada por unos y otros ha sido ingente hasta ahora, en el terreno del idioma del deporte queda aún mucho camino por recorrer; es un campo tan amplio y cambiante que necesitará todavía de nuevos estudios que registren y actualicen las diversas manifestaciones de una realidad tan dinámica como la periodístico-deportiva.

Tal como señala el propio Castañón, "el primer decenio del siglo XXI abre nuevas expectativas, gracias a alianza entre periodistas y lingüistas, a la creciente preocupación de la comunicación deportiva y a la incorporación de profesionales de la actividad física y el deporte en trabajos relacionados con el idioma" (...) "Una vez pasados los tiempos de contaminación, corrupción, perversión y destrucción que reflejaban errores, llega la hora de construir con armonía, de aprovechar el conocimiento de los diferentes puntos de vista para iluminar las confusiones y de superar los desafíos de un ámbito en permanente ebullición".

lunes, 31 de enero de 2011

Mundo Deportivo cumple 105 años de periodismo


El 1 de febrero de 1906, hace ahora 105 años, salió a la calle el primer número de El Mundo Deportivo. El entonces semanario barcelonés (no pasaría a ser diario hasta 1929) se convirtió así en el decano de la prensa deportiva española y en una de las primeras cabeceras especializadas (La Gazzetta dello Sport se había fundado en Milán en 1896 y la revista Guerin Sportivo en Turín en 1912) en un ámbito de creciente aceptación social en el continente europeo.

El Mundo Deportivo fue en sus orígenes un periódico innovador no solo por ahondar por primera vez dentro del panorama mediático nacional en unos contenidos todavía alejados del saber popular, sino también por hacerse eco del movimiento regeneracionista importando corrientes de pensamiento, estética y modas extranjeras con el objetivo de impulsar el país hacia la modernidad.

De esta forma, el rotativo catalán, que en esa primera época todavía constaba de una extensión de entre seis y ocho páginas en formato sábana, centró su cometido inicial en fomentar el 'sport' en su más amplia concepción, no tanto como competición, sino sobre todo como recreación y actividad saludable. Curiosamente, la palabra 'deporte' aparece poco o simplemente no está; la pujanza del inglés como idioma deportivo hizo que la traducción o la sustitución de la voz foránea por la española 'deporte' tardara un tiempo en institucionalizarse en estas páginas.

Las primeras informaciones y comentarios de Mundo Deportivo versaron especialmente sobre las disciplinas deportivas más en boga del momento, pese a que en muchos casos todavía eran incipientes (o inexistentes) en España. Esas modalidades fueron precisamente las que aparecieron mencionadas en un cintillo bajo la cabecera de Mundo Deportivo en aquellos años: automovilismo y ciclismo, destacadas en primer término; y -en un cuerpo más pequeño- esgrima, atletismo, náutica, foot-ball (escrito así), colombofilia, tiro, pelota vasca, hípica, gimnástica, lawn tennis e incluso turismo (lo engloba al tratarse de una actividad de disfrute y ocio al igual que la práctica deportiva).

Todo ello es palpable en su texto fundacional, denominado 'Nuestros propósitos', con el que el rotativo catalán se presentó en sociedad y dejó constancia de cuáles serían sus principios rectores de actuación. Por su interés, reproducimos algunos pasajes de que aquel editorial pionero:

"¡Presentes!

EL MUNDO DEPORTIVO nace por voluntad y decisión de unos cuantos entusiastas resueltos y decididos del sport (…) Por la cultura física, por la soflada y un cacareada regeneración física, lucharernos sin cesar; este es nuestro fin primordial, como también contribuiremos por otra parte con todos nuestros alientos a propagar la excelencia de los ejercicios físicos, la práctica de todos los deportes, de toda clase de juegos, y, en una palabra, de todas las manifestaciones que tengan, por mínima e insignificante que sea, alguna relación con los propósitos que nos animan a editar EL MUNDO DEPORTIVO, modesta publicación que queremos poner al alcance de todos, tanto de nuestros amigos los que comulgan en nuestras ideas, como de los indiferentes que no saben ni qué cosa es sport, y hasta de nuestros mismos enemigos, de los enemigos de los ejercicios físicos, del vigor y de la salud que ¡ay! también dicen que existen".

"Nuestras campañas

EL MUNDO DEPORTIVO, que no lo ve todo de color de rosa, viene animado, como antes dejamos dicho, de los más nobles deseos, dispuesto a luchar con toda su fe y toda su alma en empresas en las que sus predecesores consumieron todas sus energías, pero decidido a vencer.

Elevaremos nuestra débil voz, que tornarase potentísima si no nos falta el concurso que hemos solicitado de la Prensa, ante el Gobierno nacional para reclamar todas y cada una de las medidas que creemos han de conducirnos más rápidamente al logro de nuestros fines, tales como: el servicio militar y la enseñanza integral completamente obligatorios.

Reclamaremos de los Municipios la implantación de campos y plazas de juego, el saneamiento rápido, preciso y necesario de las escuelas, el establecimiento de baños públicos asequibles todo el mundo por muy poco dinero, y en este orden de cosas todo cuanto relacionado con nuestros principios reclaman de consumo la higiene y la salud.

Trabajaremos sin cesar por que se difundan los campos donde se juegue al foot-ball y al lawn-tennis, y puedan celebrarse a la par carreras á pie, tan en boga en el extranjero y tan poco practicadas en el nuestro.

Abogaremos resueltamente por la construcción de Velódromos, singular mente en Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, etc., donde realmente es vergonzoso que no exista ni uno solo.

Dedicaremos todos nuestros afanes y todo nuestro cariño, poniéndonos sumisos a las Órdenes de aquellos organismos tales como el Real Automóvil Club de España, la Unión Velocipédica Española, la Federación Gimnástica (que resurge a la vida), y de aquellas asociaciones de carácter general que necesitan de la publicidad para difundir y propagar sus fines, no ya entre sus numerosos socios pero sí entre aquellos que, sin pertenecer u ellas, simpaticen con sus principios.

Y por último nos pondremos a la disposición de todas aquellas sociedades, abogando por su constitución y sus propósitos, que nos honren con su confianza, que nos admitan como su órgano en la prensa y usen de nuestra publicidad, para dar a conocer sus iniciativas, tanto al proyectarlas como al desenvolverlas y realizarlas".